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Kant y la Ilustración: Razonamiento Crítico

El documento trata sobre la filosofía moderna y la Ilustración, en particular la vida y obra de Immanuel Kant. Explica las características de la Ilustración como un movimiento que enfatizó el uso de la razón crítica y el progreso a través de la ciencia. También analiza las ideas de Kant sobre los límites y posibilidades del conocimiento humano.

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Kant y la Ilustración: Razonamiento Crítico

El documento trata sobre la filosofía moderna y la Ilustración, en particular la vida y obra de Immanuel Kant. Explica las características de la Ilustración como un movimiento que enfatizó el uso de la razón crítica y el progreso a través de la ciencia. También analiza las ideas de Kant sobre los límites y posibilidades del conocimiento humano.

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Historia de la Filosofía Filosofía moderna Unidad 4 Tema 2

KANT

1 La ilustración
1.1 Características generales
1.2 Contexto social
1.3 La razón ilustrada
1.4 El progreso
1.5 La enciclopedia
1.6 Filósofos ilustrados
2 Kant, el profesor de Königsberg
3 Las preguntas de la filosofía
4 Posibilidades y límites del conocimiento
4.1 A priori, a posteriori
4.2 Los juicios sintéticos a priori
4.3 Estética trascendental
4.4 Analítica trascendental
4.5 Dialéctica trascendental
5 El formalismo moral
4.1 Postulados de la razón práctica
6 La paz perpetua

Al comienzo de esta unidad nos preguntábamos por la fiabilidad de nuestros sentidos para el fiel conocimiento de la realidad. Para el
racionalismo, solo la razón puede conducirnos a un saber seguro; los empiristas, por el contrario, piensan que no hay más
conocimiento que el que parte de los sentidos y que nuestra mente, por sí misma, nunca podrá llegar más allá de estos datos que la
experiencia nos brinda. Como veremos, Kant llevará a cabo un esfuerzo notable por determinar cuáles son las condiciones que
hacen posible el conocimiento y hasta dónde llega su alcance. Su síntesis final pretenderá ser una interpretación crítica de la razón
superadora de las limitaciones presentes en cada una de las anteriores corrientes de pensamiento.
Entendiendo —como buen ilustrado— que es nuestra razón, con sus posibilidades y limitaciones, el instrumento con el que tenemos
que contar tanto para comprender la realidad (uso teórico de la razón) como para organizar nuestra existencia (uso práctico), indagará,
en relación a esto último, sobre las posibilidades de llegar a establecer las condiciones de una ética racional universal,
independiente de los modelos de moralidad particulares.
Tan considerable esfuerzo conlleva la exigencia del uso de términos precisos y de esquemas argumentales rigurosos. Aunque esto
pueda imponer y adelantar una idea de dificultad, ten en cuenta que es precisamente el carácter sistemático de su pensamiento lo que
te permitirá una comprensión clara de su obra y, a la hora de realizar tus ejercicios y tareas, una exposición ordenada y concisa. Una
constante en la Historia del pensamiento es el hecho de que, a partir de ciertas obras, no cabe ya una vuelta al estado anterior. Un
ejemplo de ello es este autor: Immanuel Kant.
1 La ilustración
Seguro que has oído expresiones como "no tener luces" como sinónimo de "no
razonar" y otras como "iluminar" un problema, queriendo decir que se han visto
aspectos de él hasta entonces no comprendidos. En la ilustración que tienes en la historia
inicial de esta unidad, está claro que se trata de un fenómeno óptico, que la razón nos
dice otra cosa ¿verdad? De ella vamos a hablar, y mucho, en este tema, de la razón, y de
forma metafórica también de la luz.
La luz, como metáfora del razonamiento humano, ha sido utilizada desde antiguo.
¿Recuerdas el mito de la caverna de Platón, y en él las antorchas y el Sol? Siglos
después, durante el siglo XVIII, esta metáfora vuelve a utilizarse, hasta el punto de
conocerlo como el Siglo de las Luces.
Durante esta época, van a surgir una serie de nuevas características. Hay cambios
sociales, políticos, científicos, etc. Vamos a observar el contexto, las características
generales de la época y veremos un breve panorama de la Filosofía del momento, que se
desarrollará más profundamente en los siguientes temas.

1.1 Características generales


Estamos asistiendo al nacimiento de una época histórica y cultural nueva en la Historia de
la humanidad: La Ilustración. Se trata de un movimiento cultural y social que puede
situarse entre dos revoluciones: la Revolución Inglesa (1688) y la Revolución
Francesa (1782). No obstante, se prolongó hasta comienzos del siglo XIX en algunos
países. Estamos hablando, por tanto, básicamente de un siglo, el siglo XVIII, conocido, y
veremos el motivo, como el Siglo de las Luces.
Se trata de un movimiento fundamentalmente europeo, teniendo especial
importancia en Inglaterra, Francia y Alemania y que abarcó a la política, la economía,
el arte, las ciencias y, por supuesto, la Filosofía.
Una serie de temas-clave son fundamentales durante este período. Volveremos sobre
ellos en los siguientes apartados del tema, pero es importante tenerlos presentes en su
conjunto para entender lo mucho que supuso la Ilustración:
- La razón: Durante esta época se tomó conciencia de la importancia de la razón. Se trata
de una razón con múltiples capacidades y crítica, que se analiza a sí misma y que
pretende liberarnos de ataduras religiosas. Por tanto es, también, una razón
secularizadora. Se suele decir que se trata de una razón autónoma, que pretende
liberarnos de prejuicios y falsas creencias. La autonomía del individuo será un tema
fundamental de la época. Y a este individuo, las luces de la razón, de la inteligencia,
deberían iluminarle todo y llevarnos al progreso, pero con ciencia y educación.
- Las ciencias y el progreso: Se trata de una idea directamente relacionada con la
anterior. Se intenta racionalizar la Historia y encontrarle un sentido como esfuerzo de
liberarse de todo lo irracional. Se cree firmemente que mediante la razón y la ciencia la
Humanidad irá progresando inevitablemente hacia una sociedad cada vez mejor y hacia
una comprensión mucho más perfecta del mundo. Ya vimos en el tema dedicado a la
revolución científica la importancia de la obra de Newton, base del método científico en el
que se empezará a confiar cada vez con más fuerza. Recuerda que Newton vivió entre
1643 y 1727.
- La religión: es también sometida a un proceso de revisión racional; los pensadores
ilustrados abogan por una religión natural, de fundamento racional, desarrollada al
margen de los dogmas y principios de fe. Como resultado de dicho proceso, los filósofos
ilustrados se inclinaron en favor de posiciones distintas::
-Teístas: creen en un Dios creador e infinitamente poderoso.
-Deístas: creen en un ser supremo causa del universo, pero niegan
cualquier intervención divina más allá de la llevada a cabo a través de las
leyes de la naturaleza.
-Ateos y agnósticos: los primeros niegan explícitamente la existencia de
Dios, los segundos niegan la posibilidad de su conocimiento.
- La educación: tema fundamental del momento es la importancia que se le da a la
necesidad de educación del pueblo. Con intenciones de divulgar conocimientos surgen
iniciativas como las de la primera Enciclopedia, que veremos en un apartado de este
tema.
1.2 Contexto social
Para entender bien este período hay que situarlo en el contexto social de una burguesía
emergente en Europa.
En esta época comienza un proceso contra el Antiguo Régimen. Este estaba definido
por una monarquía absoluta en la que el Rey ostentaba los tres poderes bajo un lema
muy significativo: Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Al tiempo, se comenzó a
defender la separación de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Además, en esta
época se produjo una lucha de clases burguesa que culminó en la Revolución Francesa
de 1789, bajo un lema muy significativo: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Por tanto, durante la Ilustración se va pasando de una estructura feudal a un
régimen burgués. Se produjo un crecimiento de la Administración, del comercio y de la
industria, así como el crecimiento de las ciudades.
Poco a poco, se había ido superando la crisis económica del siglo XVII, a lo que ayudó la
llegada de metales preciosos desde América. Siglos atrás, el descubrimiento de
culturas indígenas en América, había ido minando la autoridad de la Biblia como
fuente única de saber.
Todo lo anterior favoreció el desarrollo de nuevas industrias que culminaría en la
Revolución Industrial posterior a la Ilustración. En este contexto, el papel fundamental de
la burguesía hace que esta se convierta en la verdadera protagonista del Siglo de las
Luces. Al ir ganando progresivamente terreno en lo económico, la burguesía se fue
enfrentando con el absolutismo monárquico y los privilegios que tenían el clero y la
nobleza. Poco a poco, desde distintos frentes, se busca provocar el final del Antiguo
Régimen y su modelo social. Todo ello culminará en la Revolución Francesa de 1789.

1.3 La razón ilustrada


Durante la Ilustración, la razón, como capacidad humana de entender el mundo, fue
adquiriendo mayor autonomía. Pretende liberarse de prejuicios religiosos, de
argumentos de autoridad, y de desarrollar un análisis de lo que la facultad humana
de razonar puede llegar a saber: límites, estructura, etc. Es decir, que en la Ilustración
encontramos una defensa de una razón crítica consigo misma, que se autoanaliza.
Algo así como si razonamos sobre qué cosas podemos razonar, cómo razonamos, cuáles
son los límites de nuestro razonamiento, etc.
Fíjate en el grabado que tienes a la izquierda. Su título es muy significativo: "El sueño de
la razón produce monstruos". Es decir, que de alguna manera, en él se defiende que
nuestra capacidad de razonar debe permanecer "despierta" si no queremos que
"monstruos", de distinto tipo se nos presenten. Son los monstruos de los prejuicios, las
falsas creencias, los dogmas de autoridad, las verdades indemostrables...
Se trata de un aspecto central en la Ilustración: la razón autónoma, crítica y
analítica debe guiar la vida privada y la vida pública. Se cuestionan las verdades
heredadas y no se admite ninguna idea por verdadera en función de su
procedencia. Es decir, se rechaza el argumento de autoridad y el de la creencia religiosa.
La razón es la única que conduce a la verdad. Por tanto, frente a todo aquello que no sea
racional, la razón deberá ejercer la crítica, contra la ignorancia, la superstición, la
creencia irracional, etc.
Además de mirar hacia afuera, la razón se hace también crítica consigo misma. Se
trata de analizar, desde la razón, los propios límites de nuestras posibilidades de
razonamiento, nuestra capacidad. Esto separa a los Ilustrados del racionalismo anterior,
que confiaba en exceso en la capacidad de razón humana.
Se piensan ahora desde la razón, sus propios límites y características. Algo así como un
autoanálisis que encontrará en Kant uno de sus máximos representantes. En este
sentido, durante la Ilustración se defendió, muy mayoritariamente, que es la experiencia
el único punto de partida posible para el razonamiento.

1.4 El progreso
Mira atentamente la pintura que tienes a la izquierda. Se trata de una obra de Goya,
pintor español del que ya hemos hablado en este tema. Como puedes leer en Wikipedia:
"se trata de una alegoría de debatida interpretación, es también conocido con otros
nombres. El alado y anciano tiempo traería de la mano a la verdad para que la historia la
dejara registrada mediante la escritura". Es decir, que de alguna forma, en esta obra,
Goya está defendiendo que la Historia llevará a la Humanidad a la verdad, que
progresamos hacia un futuro mejor.
¿Mejoramos o vamos a peor los seres humanos a lo largo de la Historia? Ya decíamos en
la introducción a este tema que la idea de progreso es una de las principales de la
Ilustración. Durante este período se pensaba que la historia seguía unas
determinadas leyes, y son esas leyes las que hay que buscar para comprender qué
ha sucedido en la Historia.
A esto se añade una idea optimista: las ciencias irán avanzando, y el avance del
saber llevará a la Humanidad a un progreso que será material y moral al mismo
tiempo. Esto hará a los hombres más felices, logrando suprimir desigualdades. Se
produce, por tanto, durante la Ilustración, la reflexión filosófica sobre la Historia,
intentado racionalizarla. El hombre, se piensa, es dueño de su destino, no depende de
Dios, por tanto puede hacer su propia historia.
Por tanto, se pierde en esta época la anterior idea de Historia, que era de naturaleza
teológica. Es decir, se cree que Dios deja de gobernar la Historia.

1.5 La enciclopedia
¿Sabías que fue durante la Ilustración cuando surgió la idea de la primera enciclopedia
moderna? Puedes imaginar lo que esto suponía: poder sistematizar el saber humano en
una sola obra, pudiendo divulgarlo, organizarlo, relacionarlo... Imagina la importancia que,
para hacer esto, le daban a la educación y a la ciencia.
La Enciclopedia, se tituló originalmente como ves en la imagen de la izquierda:
Enciclopedia, o Diccionario razonado de las Ciencias, Artes y Oficios. Y tuvo, desde el
primer momento, un fuerte componente antirreligioso. Se trataba de un proyecto
original de un librero francés, al que se incorporaron los ilustrados Diderot y D'Alembert,
que rápidamente modificaron el proyecto original, causando una enorme polémica en el
momento. Hay que pensar que no era fácil desafiar el dogma católico. Hasta tal punto lo
desafiaba, que llegó a formar parte de un Indice de Libros Prohibidos por la Iglesia
Católica.
Una vez que abandonaron el proyecto Diderot y D'Alembert, éste continuó, siendo una
gran obra colectiva cuyas características principales sirven muy bien para retratar la
Ilustración:
Hay una preocupación por la naturaleza, por la felicidad material, por la tolerancia,
por la ciencia y por el progreso. Al tiempo, el espíritu de esta obra es opuesto a la
monarquía absoluta del antiguo régimen y a las restricciones religiosas.
Paralelamente, se defendieron métodos experimentales aplicados a cuestiones
filosóficas, apartándose de divagaciones meramente teóricas. Y los oficios prácticos son
por fin considerados en su importancia como aportación al bienestar colectivo. Todo, con
un espíritu burgués crítico, preocupado por la instrucción y la educación.

1.6 Filósofos ilustrados


Vamos a ver aquí algunas ideas de filósofos ilustrados, aunque no nos interesa ahora
tanto entrar en profundidad en su obra sino verlos en el contexto de un tema dedicado a
una época. En el próximo tema trataremos monográficamente a Kant, que puede muy
bien enmarcarse en esta época, y que merece un estudio independiente. Lo que tienes
aquí es un panorama.
Fíjate en el cuadro cronológico que tienes abajo. Te vendrá bien recordarlo para situar
en su momento cada uno de estos pensadores y algunos acontecimientos históricos. De
los que tienes en el cuadro vamos a centrarnos en este tema especialmente en
Montesquieu, Voltaire y Rousseau.
- Montesquieu: Como ves en el cuadro, fue uno de los primeros filósofos ilustrados.
Representa el liberalismo aristocrático del momento. Defiende que la sociedad y el
Derecho no tienen su origen en el contrato social (como sugieren Hobbes, Locke y
Rousseau) sino en la naturaleza propia del hombre y las circunstancias que lo rodean
(climáticas y geográficas). Además, según él, cualquier forma de gobierno debe ser
moderada por diferentes contrapesos, siendo fundamental la separación de poderes
(ejecutivo, legislativo y judicial). Esta separación según Montesquieu debe
corresponderse con el equilibrio entre tres fuerzas sociales y políticas: rey, pueblo y
aristocracia.
- Voltaire: Fue un ejemplo de pensador Ilustrado por su defensa de la libertad de
pensamiento, la tolerancia y la justicia. Y también por sus ataques a todo tipo de
dogmatismo, religioso y político. Pensaba que estos podían ser los instrumentos
superadores de la ignorancia, el dogmatismo y de todo tipo de supersticiones. Defendió
que para vivir en común es necesario un «pacto social». El individuo respetará el pacto
por su interés. La moral debe enseñarnos los principios de esta convivencia y el hombre,
dueño de su destino, debe mejorarlo gracias a la ciencia y la técnica.
- Rousseau: En su obra Emilio, o de la educación defendió que el hombre es bueno
por naturaleza y que es la sociedad la que lo corrompe, y propone cómo debe ser
educado para conservar esa bondad natural. Por ello, su posición es contraria a
algunas de las ideas fundamentales de la Ilustración, ya que Rousseau dudaba de
que las ciencias y técnicas fueran a liberar al ser humano. Para garantizar la libertad
natural que tiene el hombre, según Rousseau, hemos de realizar un contrato social que
establece el poder del Estado. Con este contrato, los individuos se entregan a una
voluntad general que no puede ser despótica. El Estado debe garantizar la libertad
política
y las propiedades de cada uno. Este tipo de renuncia individual supone entregarse a la
voluntad general, no a nadie más.
2 El profesor de Königsberg
Immanuel Kant nació en 1724 en la ciudad prusiana de Königsberg (hoy Kaliningrado, en
Rusia), lugar al que estuvo ligado el resto de su vida, ya que fue allí donde realizó sus
estudios y posteriormente ejerció la docencia en la Universidad. Sin alejarse nunca de
este sitio, permaneció allí hasta el final de su vida en 1804. La familia de Kant estaba
vinculada al pietismo, un movimiento luterano con arraigo en Alemania durante aquella
época, que frente al formalismo religioso promovía la lectura de la Biblia y una rigurosa
vida espiritual. La firmeza moral marcó la personalidad de Kant, de quien suelen
destacarse, igualmente, su perseverancia en el trabajo y la regularidad de sus
costumbres.

A través de su profesor Martin Knutzen, Kant fue instruido en la Universidad bajo la


influencia del pensamiento racionalista de Leibniz y Wolf y allí conoció los principios
fundamentales de la ciencia moderna y la física matemática de Isaac Newton. Esto
determinó un interés por los asuntos científicos que marcó su primera época como
profesor universitario.
Dentro de la inmensa producción filosófica de Kant suelen distinguirse dos periodos
distintos: uno pre crítico y otro crítico, esto es, los que hay antes y después de la
publicación su obra central: la Crítica de la razón pura. Tras una primera etapa de
influencia racionalista, desde su nombramiento como profesor de Lógica y Metafísica en
la Universidad a la edad de 45 años y coincidiendo con la lectura de un David Hume que,
según dice, le hace despertar del “sueño dogmático”, no volvió a sacar a la luz ningún
escrito hasta once años después, cuando ya solucionadas las dificultades filosóficas
surgidas en su anterior etapa, publica la obra referida: un trabajo en el que busca
establecer los límites del conocimiento humano, a la vez que salvar a la ciencia de los
límites del escepticismo al que la había conducido Hume.

A partir de ahí comienza una nueva época critica en la que Kant escribirá sus trabajos
más reconocidos: Prolegómenos a toda metafísica futura, Respuesta a la pregunta: ¿Qué
es Ilustración?, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Principios
metafísicos de la ciencia natural... Seis años después de su primera publicación, Kant
revisó y llevó a cabo una segunda edición de la Crítica de la razón pura; en el último
periodo de su obra realizó importantes escritos sobre ética y estética como fueron la
Crítica de la razón práctica, la Metafísica de las costumbres o la Crítica del juicio.
Vivió en Prusia en el siglo XVIII, un siglo marcado por un movimiento, el ilustrado, que él
mismo llegó a coronar con su obra. Atento a la realidad social y política de su época, sus
convicciones políticas le llevaron a simpatizar con los ideales de la Independencia
americana y la Revolución francesa.

3 Las preguntas de la filosofía

En su obra, Kant intentará analizar las posibilidades y los límites de la razón tanto en
su uso teórico, como en el práctico.
Kant resume de este modo lo que son, para él, las tres preguntas fundamentales de la
filosofía:
- ¿Qué puedo saber?, una cuestión que abordará buscando establecer las condiciones
que permiten el conocimiento científico y determinando sus límites en las pretensiones del
conocimiento metafísico.
- ¿Qué debo hacer?, una pregunta dirigida a la razón en su uso práctico que le lleva a
indagar sobre las condiciones para el establecimiento de una moral universal.
- ¿Qué me cabe esperar?, asunto en el que la razón indaga sobre el destino último del
ser humano e implican a la razón en el ámbito de la política o la religión.
Estas tres preguntas revierten en una cuarta, ¿qué es el hombre?, pregunta de carácter
antropológico, que nos devuelve hacia los problemas anteriores.

4 Posibilidades y límites del conocimiento


REFLEXIONA
Nuestro conocimiento sobre el Universo y su formación es, indudablemente, cada día
mayor. Mientras que la comunidad científica avanza alcanzando acuerdos fundamentales
en astronomía y física, parece que dicho progreso tiene poca repercusión en la resolución
de otros enigmas que, desde la Antigüedad, ocupan a la reflexión humana, como son
aquéllos que se tratan en la metafísica.
¿Crees que el desarrollo científico puede conducir a la larga a un conocimiento probado
sobre algunas de las cuestiones metafísicas como son la existencia de Dios o la
inmortalidad del alma?

En relación con el conocimiento y sus posibilidades, hemos estudiado hasta el momento


dos posiciones bien distintas: el racionalismo, representado en la figura de Descartes,
defendía la idea de una razón autosuficiente que carecía de límites; por el contrario el
empirismo, a través de filósofos como Locke o Hume, mantenía que todo conocimiento
procedía de la experiencia y a ella se reducía su alcance, negando la existencia de ideas
innatas en nuestra mente. En su posición más radical, el empirismo de Hume llegaba al
fenomenismo (no conocemos la realidad exterior, sólo nuestras percepciones) y al
escepticismo respecto a un conocimiento científico definitivo a partir de la experiencia.
En relación con la metafísica, Kant reconoce que ésta, hasta el momento, tan solo ha
sido el campo de desencuentros permanentes, sin haber conseguido llegar a resultados
concluyentes. Los objetos que ocupan a la metafísica, y de los que la razón tiende a
ocuparse de un modo natural, son Dios, la libertad y la inmortalidad. En su obra la
Crítica de la razón pura, Kant pretende zanjar definitivamente la cuestión de si posible
estudiar esas ideas desde la ciencia para alcanzar, a partir de ahí, un acuerdo general
sobre sus resultados.

La crisis de la metafísica coincide con el apogeo de las ciencias, representadas en las


matemáticas y en la física. A pasar de las dudas escépticas planteadas por Hume en
relación con esta última, entiende que su validez no puede ponerse en duda; Kant partirá
del estudio de las condiciones que hacen posible que llegue a darse un conocimiento
válido en estas ciencias para determinar, a partir de ahí, si la metafísica las cumple o
no y poder establecer la legitimidad o no de sus aspiraciones cognoscitivas.

4.1 A priori, a posteriori


REFLEXIONA
Imaginemos estos dos enunciados: “Si alguien está soltero, entonces no está casado” y
“Hay solteros infelices”. Aunque traten del mismo asunto, la condición de soltero, el modo
en que llegamos a formular uno y otro enunciado son muy distintos. Para formular la
primera afirmación, nos basta una mera reflexión a partir del significado de los conceptos
soltero y casado; para la segunda, sin embargo, requerimos acudir a los hechos para
comprobar si lo aquí afirmado concuerda con la experiencia o no. El primero sería un
enunciado a priori, podemos validarlo sin necesidad de recurrir a la experiencia; el
segundo sería a posteriori, solo la experiencia puede determinar si lo dicho ahí es cierto
o no lo es. Un filósofo británico, Galen Strawson, definió un argumento a priori como
aquél cuya verdad puedes reconocer sin levantarte del sofá, sin necesidad de salir fuera
para investigar cómo funcionan las cosas en el mundo.
IMPORTANTE
Como la ciencia se expresa mediante proposiciones o juicios, Kant estudia cuáles son los
tipos de juicios que la caracterizan.
De acuerdo con los empiristas, admite que todo conocimiento comienza con la
experiencia: las impresiones sensibles constituyen la materia del conocimiento. Sin
embargo, no todo el conocimiento procede de la experiencia; concede al racionalismo
que el sujeto es activo en el acto de conocer y aporta el elemento cognoscitivo que,
aplicado sobre dichas impresiones produce el conocimiento. Por lo tanto, en el
conocimiento intervienen dos elementos: el dato empírico o elemento a posteriori,
proveniente de fuera de nosotros, y el elemento proporcionado por el sujeto cognoscente:
el elemento a priori que actúa sobre los datos de la sensibilidad.

La existencia de un elemento a priori del conocimiento, independiente de la experiencia,


es la condición que permite la elaboración de juicios científicos (universales y
necesarios).
Según el modelo empirista de Hume, nuestro conocimiento parte de impresiones
particulares y no es posible derivar desde ellas juicios necesarios. Este tipo de juicios
universales y necesarios los reservaba el autor para el ámbito de las relaciones entre
ideas (matemáticas), pero quedaban excluidos para el conocimiento de los hechos, de
aquello que efectivamente ocurre, siendo que no cabe seguridad científica al respecto
(física).
Kant comparte que la experiencia no puede ser el fundamento de proposiciones
universales y necesarias, pero es una realidad que dichas proposiciones existen, como
bien lo ejemplifican las ciencias. Y esto curre para él no solo en al ámbito de las
matemáticas, como aceptaba Hume, sino también en el de la física. Podemos establecer
juicios científicos gracias al elemento a priori que nosotros ponemos en al acto de
conocer.

Kant pretende dejar claro que la afirmación de


lo a priori como constituyente del conocimiento
no significa una vuelta al postulado racionalista
de las ideas innatas como fundamento del
conocimiento científico. Aunque lo a priori es
independiente de la experiencia, su función
cognoscitiva se encuentra asociada a ella, sin
proporcionar conocimiento por sí mismo, tal
como ocurría con las ideas anteriores. Al saber
de cómo es posible el conocimiento a priori, el
estudio de las condiciones a priori que
posibilitan el conocimiento, Kant lo denomina trascendental. Ello será el principal
objeto de estudio de su Crítica de la razón pura.
En esta visión del conocimiento, determinado por sus condiciones a priori, ya no tiene
cabida la tesis clásica según la cual es el objeto el que determina el conocimiento, sino
más bien al contrario, es el sujeto el que conforma el objeto según su propia forma de
conocer.
4.2 Los juicios sintéticos a priori
IMPORTANTE
Kant entiende que un juicio, para poder ser considerado científico, debe cumplir dos
condiciones: aumentar nuestro conocimiento y ser universal y necesario.

Siendo la forma de un juicio sujeto–predicado, o lo que es lo mismo, A es B, cabe una


primera distinción. Este puede ser:
- Juicio analítico: el predicado B se encuentra incluido en el sujeto A; se trata de
juicios explicativos y no extensivos, ya que lo que hacen es hacer explícito o explicar lo
que ya se encontraba implícito en la misma noción del sujeto. Por ejemplo “Todos los
cuerpos son extensos”
- Juicio sintético: el predicado B no se encuentra en el sujeto A, sino que añade una
información sobre el mismo. Se tratan de juicios de ampliación o extensivos. Por
ejemplo: “Todos los cuerpos son pesados”.

Como vimos con anterioridad, todo conocimiento comienza con la experiencia, sin
embargo, en la formulación de juicios caben dos posibilidades, que se fundamenten en
ella misma o en la razón pura; así tendríamos una nueva clasificación:

- Juicios a posteriori: que se fundan en la misma experiencia, son juicios empíricos


que se refieran a hechos, juicios contingentes como el anterior: “Los objetos de madera
flotan”.

- Juicios a priori: se originan en al misma razón, son universales y necesarios, como


por ejemplo: “El todo es mayor que las partes que lo componen”
Los juicios analíticos son juicios construidos por el entendimiento al margen de la
experiencia; la conexión entre el sujeto y el predicado es universal y necesaria: son
juicios a priori.
Sin embargo, en los juicios sintéticos pueden darse dos casos:

Si la información que añade el predicado tiene su origen en la experiencia, la conexión


entre el sujeto y el predicado no es necesaria sino contingente, dependiente de dicha
experiencia, como ocurre en el juicio “Todos los cuerpos son pesados”. Son juicios
sintético a posteriori.
Si la información que se añade en el predicado no parte de la experiencia sino de la
misma razón, la conexión que se establece entre el sujeto y el predicado es universal y
necesaria, como ocurre en el juicio: “Todo cambio tiene una causa”. Son juicios
sintéticos a priori.
IMPORTANTE
Los juicios analíticos son universales y necesarios pero no amplían nuestro conocimiento,
los juicios sintéticos a posteriori sí lo amplían, pero no son universales y necesarios. Son
los últimos mencionados, los juicios sintéticos a priori, los que cumplen las condiciones
exigibles a las proposiciones científicas: son juicios de ampliación, por ser sintéticos, y
a la vez universales y necesarios por ser a priori.
Juicios Analíticos Sintéticos

A Extensivos (sintéticos)
posteriori Contingentes (a posteriori)
Todos los cuerpos son pesados

A priori Explicativos (analíticos) Extensivos (sintéticos)


Universales y necesarios (a Universales y necesarios (a
priori) Todos los cuerpos son priori) Todo cambio tiene una
extensos causa

Kant llevará a cabo una investigación sobre la existencia de dichos juicios en las
matemáticas y en la física, estudiando las condiciones que lo hacen posible para
preguntarse si éstas podrían darse, también, en el ámbito de la metafísica.

Relaciona estos tres saberes: matemáticas, física y metafísica, con estos tres niveles
de conocimiento: sensibilidad, entendimiento y razón. De acuerdo con ellos divide la
crítica de la Razón Pura en tres apartados: Estética trascendental, Analítica
trascendental y Dialéctica trascendental, estudiando en cada caso los aspectos
empíricos y a priori que constituyen la sensibilidad, el entendimiento y la razón, así como
la posibilidad de los juicios sintéticos a priori en las matemáticas, la física y la metafísica.
Será esto lo que veamos en los tres apartados que vienen a continuación.
Estética trascendental Sensibilidad Matemática
s

Analítica Entendimient Física


trascendental o

Dialéctica Razón Metafísica


trascendental

4.3 Estética trascendental


En este apartado Kant trata de la primera de las facultades que intervienen en el
conocimiento: la sensibilidad, que es la capacidad de recibir representaciones y
constituye la base necesaria para el conocimiento de la realidad exterior.
Para Kant el punto de partida del conocimiento es la experiencia, los objetos se nos dan
en la intuición sensible. Sin embargo, en dicha intuición sensible, él encuentra la
presencia de dos elementos diferentes: por un lado, nos ponemos en contacto con las
cosas a través de los sentidos, mediante la sensación. Las sensaciones son el elemento
a posteriori de la sensibilidad, constituyen a este nivel la materia del conocimiento. Pero,
por otro lado, entiende que la intuición sensible no puede quedar reducida al mero efecto
de las cosas sobre nuestros sentidos; en la intuición las sensaciones quedan ordenadas y
estructuradas en relaciones espacio–temporales. Estas relaciones son puestas por el
sujeto y constituyen el elemento a priori o la forma de la sensibilidad.
Kant denomina al espacio y al tiempo formas a priori de la sensibilidad. Sin espacio y
tiempo no cabría experiencia alguna; pero éstos no son propiedades de las cosas en sí,
sino que están puestos por el sujeto. El resultado de esta síntesis entre las sensaciones,
elemento a posteriori de la sensibilidad, y el espacio y el tiempo en el que éstas se
enmarcan, elementos a priori, son las representaciones.

IMPORTANTE
Considera al espacio como la forma externa de la sensibilidad, ya que los objetos
externos son necesariamente representados en el espacio; el tiempo es la forma
interna, al ser temporalmente la forma en la que percibimos nuestros estados psíquicos.
En el carácter a priori del espacio y del tiempo encuentra Kant la razón que explica la
posibilidad de formular juicios sintéticos a priori en las matemáticas: La geometría,
estudio puro del espacio, se fundamenta en la intuición a priori del espacio; por su parte
la aritmética encuentra su posibilidad en la intuición temporal.

4.4 Analítica trascendental


En el capítulo anterior hemos estudiado la sensibilidad, o capacidad de recibir
representaciones; la facultad estudiada en este nivel es el entendimiento, que es la que
nos permite pensar mediante conceptos y emitir juicios sobre la realidad.
Si el resultado alcanzado en el nivel de la sensibilidad eran las intuiciones sensibles o
representaciones, o sea, sensaciones ordenadas espacio-temporalmente; dichas
representaciones son ahora la materia sobre la que actúa el entendimiento, aplicándoles
los conceptos puros o categorías que son, en este caso, la forma del conocimiento o el
elemento a priori.
El entendimiento sintetiza o unifica las representaciones sensibles mediante conceptos.
Existen conceptos que provienen de la experiencia sensible, como por ejemplo hoja o
verde, son los llamados conceptos empíricos. Además de estos existen también los
conceptos puros del entendimiento o categorías; estos son puestos por el sujeto en el
acto de conocer, son a priori, conceptos como por ejemplo: existencia e inexistencia o
sustancia y accidente. Nuestro conocimiento se expresa en juicios; al afirmar: “la hoja es
verde”, aparte de los anteriores conceptos empíricos, mi entendimiento está aplicando un
juicio en el que se introduce una relación de sustancia y accidente entre hoja y verde que
no proviene de la experiencia, sino de unas categorías propias de las que se vale mi
entendimiento para ordenar los datos de la experiencia.
IMPORTANTE
El resultado de este proceso por el cual los objetos son intuidos en la experiencia sensible
(impresiones ordenadas en un espacio y en un tiempo), y pensados desde las categorías
del entendimiento es el fenómeno; los fenómenos son las cosas tal como las
percibimos, algo que Kant opondrá al llamado noúmeno, que significaría la cosa en sí,
al margen de lo puesto por el sujeto en el acto de conocer. Lo que actualmente percibo es
una pantalla con un texto y unas imágenes, esto es, un conjunto de impresiones situadas
en este lugar y este momento y que comprendo bajo categorías como existencia, unidad...
Por Naturaleza se entiende el conjunto de los fenómenos, no de las cosas
consideradas en sí mismas. El conocimiento de los fenómenos solo es posible
mediante el uso de las categorías; debe ajustarse a los principios o normas que rigen el
uso de dichas categorías, principios que produce el entendimiento a priori, con
independencia de la experiencia. Su carácter a priori explica la posibilidad de la física
como ciencia y de la formulación en su seno de juicios sintéticos a priori, ya que una
ciencia pura que determina las leyes de la naturaleza no hace sino expresar esas mismas
leyes que determinan la experiencia posible, o nuestras propias categorías.

4.5 Dialéctica trascendental


En los apartados anteriores hemos estudiado dos niveles de conocimiento, la sensibilidad
y el entendimiento, que explicaban tanto la captación de objetos, la intuición sensible,
como el pensamiento y la formulación de juicios a partir de los datos suministrados por la
sensibilidad. Además de las anteriores, existe una tercera facultad cognoscitiva, la
razón, que es la que se encarga de llevar a cabo las síntesis superiores. La razón posee
la tendencia a avanzar desde el conjunto de conocimientos proporcionados en los
juicios del entendimiento hacia sus causas y fundamentos últimos, hasta la condición
incondicionada que explicaría todo fenómeno.

La razón procede agrupando el conjunto de los conocimientos en torno a ideas


trascendentales o conceptos puros de la razón que se encuentran más allá la realidad
fenoménica; éstas son el alma, el mundo y Dios. En la idea de alma se unifican el
conjunto de los fenómenos de la experiencia interna en una sustancia permanente,
remitimos a un yo todos los fenómenos de nuestro psiquismo. Mundo unifica todos los
fenómenos de la experiencia externa: todos los fenómenos se sitúan en el mundo; por
último, en la idea de Dios se unifica la condición de posibilidad de todo fenómeno,
Dios se concibe como causa última de la existencia del alma y del mundo.
Efectivamente, estas ideas nos permiten una unificación de todo fenómeno interno o
externo y, como aspiración a un saber pleno, poseen una función reguladora, dirigen el
conocimiento. Aún así estas ideas no proporcionan conocimiento, ya que no existe
intuición alguna de las mismas.
IMPORTANTE
Hemos estudiado las condiciones de posibilidad de las matemáticas y de la física como
ciencia; en la dialéctica trascendental, Kant lleva a cabo su valoración de la metafísica,
una disciplina a la que niega su condición científica. La metafísica, destinada al estudio de
las ideas trascendentales: el alma, el mundo y Dios, no se encuentra en condiciones de
proporcionar conocimiento sobre estos objetos. La metafísica no aplica las categorías a
la experiencia, sino a objetos que están más allá de la experiencia posible, que no son
dados en intuición alguna. Como vimos en el apartado anterior, las categorías del
entendimiento proporcionan conocimiento tan solo cuando se aplican sobre los datos de la
experiencia; por el contrario, empleados sobre las ideas de la razón, solo conducen a los
argumentos contradictorios y falaces que han caracterizado a la metafísica desde su
origen.
Las ramas de la metafísica dedicadas al conocimiento del alma, el mundo y Dios son,
respectivamente, la psicología racional, la cosmología racional y la teología trascendental:
- Dentro de la psicología racional Kant da cuenta de los paralogismos o
razonamientos incorrectos que tienen su punto de partida en la confusión del yo
psíquico con una realidad objetiva nouménica, respecto a la que se pretende
demostrar su condición de alma como sustancia simple, inmaterial e inmortal.
- En la cosmología racional, la idea reguladora de mundo es convertida en un objeto,
lo que conduce a una serie de antinomias o contradicciones a la hora de desarrollar los
discursos posibles sobre los fundamentos del universo; así es posible concebir al mundo
como finito y limitado o eterno e ilimitado, justificar o negar la necesidad de un principio
incausado, etc.
- Por otro lado, Kant repasa una a una las diferentes pruebas racionales elaboradas a
favor de la existencia de Dios en el seno de la teología trascendental, negándoles su
valor demostrativo. Estas argumentaciones quedan resumidas en tres tipos:
- Ontológica: Esta prueba, empleada por autores como san Anselmo o
Descartes, hace de “Dios existe” un enunciado analítico; el mismo concepto
Dios como lo máximo pensable conllevaría su existencia por necesidad. Contra el
mismo, Kant sostiene que la existencia debe establecerse en un juicio
sintético por intuición empírica, pero Dios no es objeto posible de intuición.
- Cosmológica: este argumento, defendido por filósofos como Avicena o Santo
Tomás de Aquino, parte de la contingencia del mundo para defender la
exigencia de un ser necesario, ser identificado con Dios. En este caso Kant
interpreta que el tratamiento del mundo como un todo implica contradicciones; por
otro lado hace un uso ilegítimo de la categoría causa al referirla a un objeto
suprasensible, cuando las categorías solo son válidas en su aplicación a los datos
de la experiencia.
- Físico-teleológica. Argumento común, conocido especialmente por la
exposición del mismo por parte de santo Tomás de Aquino, parte de la
afirmación del orden del mundo, para concluir en la existencia de un dios
ordenador. Según Kant, también aquí se emplea ilegítimamente la idea de
causa, llevándonos de lo fenoménico a lo nouménico; además, la demostración
de la existencia de una inteligencia ordenadora es más indemostrable que el
orden mismo.

Kant no niega estas ideas, sin embargo pretende demostrar que no es posible un
conocimiento científico de las mismas; como se dijo, su uso válido es el regulativo, son
ideales que orientan e incitan a la investigación científica. Aun así, no queda aquí cerrado
el asunto de las ideas de la razón; como veremos en el último capítulo, aunque no en el
plano del conocimiento científico, el tratamiento de estas cuestiones puede llevarse a
cabo de una manera adecuada en el ámbito de la razón práctica.

5 El formalismo moral
Hemos estudiado la visión kantiana respecto a las posibilidades y los límites de la razón
humana en su uso teórico. La razón teórica se dedica al conocimiento de los
fenómenos y se resuelve en la formulación de juicios, como por ejemplo, “el
movimiento es causa del calor”. Además de este cometido, la razón humana posee una
función moral; se ocupa de dar respuesta al segundo interrogante de la filosofía: ¿qué
debo hacer? La razón práctica se ocupa del deber ser, de los principios que deben
determinar un obrar racional o moral. Mientras que la razón teórica formula juicios, ésta
establece imperativos, por ejemplo: “no matarás”.
Según Kant, todas las éticas habidas hasta entonces eran éticas materiales: establecían
un bien supremo para el ser humano y las normas que conducían a su consecución. Una
conducta buena sería en ese contexto la que nos acerca a ese fin y mala la que nos aleja.
Las éticas materiales se basan en la experiencia, son empíricas o a posteriori. Es
la experiencia la que nos instruye sobre los medios para alcanzar el bien que
perseguimos. Pero, si lo que se pretende son principios universales, estos solo
pueden ser determinados a priori. Por otro lado son hipotéticas, sus juicios son
condicionados a la consecución del fin que se propone; partiendo del ejemplo
anterior podríamos decir: si quieres una vida placentera, no comas ni bebas en
exceso. Por último, las éticas materiales son heterónomas, esto es, el sujeto no se
determina a obrar a partir del requerimiento de su propia razón; lo que determina a
la voluntad es el deseo o la inclinación. Volviendo al caso anterior, nos inclinaríamos
a actuar con justicia buscando la serenidad de nuestra alma.
IMPORTANTE
Lo que propone Kant es justamente lo contrario a esto: una ética racional y
universal no puede depender de la experiencia, debe ser a priori. No puede ser
condicional o hipotética, sino incondicional o categórica. Tampoco puede ser
heterónoma, determinada por la inclinación, la naturaleza, la voluntad de los dioses,
etc., sino autónoma, donde el individuo se determine a sí mismo por su voluntad.
En resumen, no debe ser una ética material, sino formal.

Una ética formal no establecerá ningún bien supremo y qué debemos hacer para
conseguirlo. Se tratará de una ética vacía de contenido que establezca no qué
debemos hacer sino cómo debemos actuar. La forma en que debemos actuar
cuando nuestro comportamiento es moral es la siguiente: actuar por deber. Nuestro
sometimiento a la ley debe ser por respeto a ella misma, no por utilidad alguna que
para nosotros se derive de su cumplimiento.
Kant distingue entre las acciones contrarias al deber, las conformes al deber y
las acciones por deber. Descartadas las primeras, aquellas acciones conformes al
deber pero realizadas por utilidad carecen de valor moral. Tan solo pueden
considerarse acciones morales las que se encuentran motivadas por el respeto al
deber, al margen de la utilidad que nos reporte su cumplimiento.
Frente al imperativo hipotético o condicional característico de la ética material, el
imperativo propio de la ética formal es incondicional o categórico que no concreta la
norma, sino la forma que ha de caracterizar a cualquier norma concreta. Una norma
moral ha de tener el carácter de una ley universal. Así formula Kant el imperativo
categórico: "Obra sólo de acuerdo con la máxima por la cual puedas al mismo
tiempo querer que se convierta en ley universal".
Otras formulaciones del imperativo categórico son las siguientes:
- Obra de tal manera que tomes a la humanidad, tanto en tu persona como en la de
cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca meramente como un
medio.
- Obra como si la máxima de tu acción debiera convertirse por tu voluntad en ley
universal de la naturaleza.
5.1 Postulados de la razón práctica

Recordarás que al final del apartado dedicado a la Dialéctica trascendental dijimos que no
había conocimiento objetivo posible sobre las ideas de la razón: el alma, el mundo como
totalidad de lo existente o Dios, y que el tratamiento de estas cuestiones solo podían
llevarse a cabo de una manera adecuada en el ámbito de la razón práctica.
IMPORTANTE
Kant considera la libertad e inmortalidad del alma y la existencia de Dios como
postulados de la razón práctica. Son principios que, aun no siendo demostrables desde
la ciencia, pueden ser aceptados desde una fe racional. Éstos son condiciones
exigidas desde la moralidad, principios para orientar la acción que la razón práctica se
impone, condicionantes necesarios para la vida moral y garantía de coincidencia final
entre la virtud y la felicidad.

Para que se dé el obrar moral se presupone la libertad, no puede haber obligación moral
sin dicha libertad de obedecer o desobedecer la ley. Por otro lado, aunque la razón nos
impone la aspiración a la virtud, ésta solo es alcanzable en un proceso indefinido, para
ello ha de suponerse la existencia indefinida de la persona, o la inmortalidad del alma.
Por último, solo la existencia de Dios puede constituir una garantía de conciliación entre la
moralidad y la felicidad, la recompensa en la felicidad por un obrar virtuoso.

6 La paz perpetua

Una de las preguntas fundamentales de la metafísica es ¿qué me cabe esperar? Se


trata de una pregunta vinculada a la religión en un sentido trascendente, pero también a la
política en cuanto que incumbe a la realización humana a lo largo de la Historia.

Si el imperativo categórico se ordena en miras a la realización del bien supremo en el


mundo, este tiene su anclaje un una visión histórica progresiva de la comunidad humana.
La organización política iría dirigida a favor de la constitución de una sociedad de
ciudadanos del mundo. Solo en un contexto colectivo es posible lograr el desarrollo de
unas metas que no están al alcance de un sujeto individual.
IMPORTANTE
La meta última de la historia de la Humanidad sería la constitución de una sociedad civil
en la que el derecho se administrase de modo universal. Kant establece el ideal de una
sociedad internacional que permitiera la aplicación de una justicia universal. Dicha
sociedad debería conjugar poder y derecho, de modo que se garantizase la libertad y la
seguridad de las naciones, en un contexto en el que la guerra quedaría excluida.

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