1.
RADIACIÓN
La radiactividad es una reacción nuclear de descomposición espontánea; es
decir, un nucleido inestable se descompone en otro más estable que él, a la vez que
emite una radiación. El nucleido hijo (el que resulta de la desintegración) puede no ser
estable, y entonces se desintegra en un tercero, el cual puede continuar el proceso, hasta
que finalmente se llega a un nucleido estable. Se dice que los sucesivos nucleidos de un
conjunto de desintegraciones forman una serie radiactiva o familia radiactiva.
Digamos, por último, que son radiactivos todos los isótopos de los elementos con
número atómico igual o mayor a 84 (el polonio es el primero de ellos), y que hoy se
obtienen en el laboratorio isótopos radiactivos de elementos cuyos isótopos naturales
son estables; es la llamada radiactividad artificial. La primera obtención en el laboratorio
de un isótopo artificial radiactivo (es decir, el descubrimiento de la radiactividad artificial)
la llevó a cabo en 1934 el matrimonio formado por Frédéric Joliot e Irene Curie, hija de
los esposos Curie.
8.1. Tipos de Desintegraciones
Figura 7.1.1: Tipos de Desintegraciones.
Al estudiar el fenómeno de la radiactividad, Rutherford descubrió que la radiación
emitida por una desintegración radiactiva podía ser de tres clases: alfa, beta, y gamma;
además también hay que considerar hoy la emisión de neutrones.
● La radiación alfa (α) está formada por núcleos del isótopo 4 del helio, es
decir, está constituida por una radiación corpuscular, en la que cada
corpúsculo está formado por dos protones y dos neutrones. Ello significa
que tiene una masa atómica de 4 unidades y una carga eléctrica de 2
unidades positivas. Estos protones y neutrones formaban antes parte del
núcleo que se ha desintegrado.
● La radiación beta (β) está constituida por electrones, lo que significa que
es también de naturaleza corpuscular, en la que cada corpúsculo tiene
una masa atómica de 1/1800, aproximadamente, y una carga de 1 unidad
negativa. A diferencia del caso anterior, el electrón emergente no existía
anteriormente en el núcleo, sino que procede de la transformación de un
neutrón en un protón, que queda dentro del núcleo, y el electrón, que es
eyectado. Posteriormente se descubrió la radiación beta positiva,
semejante a la beta pero con carga positiva. Está formada por positrones
procedentes de la transformación de un protón en un neutrón.
● La radiación gamma (γ) es de naturaleza electromagnética, semejante a
la luz ordinaria o a la radiación X, pero con mucho menor longitud de onda.
Es, por lo tanto, de naturaleza ondulatoria, carente de masa en reposo y
de carga. Esta radiación tampoco existía antes en el núcleo, sino que es
energía que se emite como consecuencia de un reajuste energético del
núcleo.
● Los rayos X son una forma de radiación electromagnética, similares a la
luz visible, pero de mayor energía y mayor capacidad de penetración.
Figura 7.1.2a: Radiación Figura 7.1.2b: Radiación Figura 7.1.2c: Radiación
alfa. beta. gamma.
En la fisión (descomposición de un núcleo inestable en dos núcleos de inferior
número atómico) espontánea, así como en la fisión inducida y en otras reacciones
nucleares, se produce una radiación de neutrones, formada por estas partículas, con
masa, por lo tanto, de 1 unidad de masa atómica y sin carga. Las leyes que rigen los
distintos tipos de desintegración fueron descubiertas por Soddy y Fajans. Estas leyes
son:
En la desintegración alfa, puesto que se emiten dos protones y dos neutrones,
el nucleido hijo tiene dos protones menos que el padre, lo que significa que ha retrocedido
dos puestos en el sistema periódico y su masa ha disminuido en cuatro unidades.
En la desintegración beta negativa, ya que un neutrón se transforma en un
protón, el átomo hijo tiene un protón más que el padre, lo que representa que avanza un
puesto en el sistema periódico, y no varía su masa atómica.
La emisión gamma no constituye una desintegración propia, sino que se produce
acompañando a las radiaciones alfa o beta, en las desintegraciones de este tipo, o en la
desexcitación de nucleidos que se encontraban en un nivel energético superior al normal
de ese nucleido (nucleidos excitados).
En la desintegración con emisión de un neutrón, el nucleido hijo es un isótopo
del padre, y posee una masa menor en una unidad.
8.2. Velocidad de Desintegración
La desintegración radiactiva es un proceso en el cual los átomos liberan energía,
ya sea por medio de radiación electromagnética o a través de partículas. El núcleo de un
átomo se compone de protones y neutrones que se mantienen unidos por una fuerza.
Cuando los núcleos son inestables o radiactivos (cuando tienen excesos o
faltantes de partículas nucleares, también llamados isótopos) tienden a buscar una
configuración estable liberando energía.
Los nucleídos radiactivos se desintegran espontáneamente con una velocidad
determinada y constante, que depende de la naturaleza del nucleído.
El núcleo inestable emite una partícula (o radiación) característica,
transformándose de este modo en un núcleo diferente, que también puede ser, o no,
radiactivo.
8.3. Disminución de la Actividad con el Tiempo
Características de Algunas Especies Radiactivas:
8.4. Magnitudes y Unidades Radiológicas
Los procesos en los cuales la radiación pierde energía al interaccionar con la
materia. Dicha energía al ser absorbida o captada por los átomos con los cuales se
produce la interacción puede originar en la materia una gran diversidad de efectos, tanto
físicos, como químicos y biológicos.
Cantidades iguales de energía absorbida de diferentes variaciones pueden
producir en un sistema efectos distintos, según la absorción se efectúe en un volumen
muy reducido o en un volumen muy grande del mismo.
Para poder valorar la relación causa-efecto se definen las siguientes magnitudes:
● Actividad de un radio nucleído se define en un instante determinado y
desde un estado de energía definido como el número de transiciones
espontáneas, o lo que es lo mismo, la intensidad con la que se desintegra
un material radiactivo y cuya unidad de medida en el sistema internacional
es el Becquerel (Bq). También se utiliza el Curie (Ci).
● Exposición, que se emplea para medir la capacidad de la radiación para
producir iones en el aire. Su unidad de medida es C/kg (el Roentgen (R)
es una magnitud que también mide la exposición, aunque actualmente ha
caído en desuso).
● Dosis absorbida, que es la cantidad de energía absorbida por unidad de
masa de material irradiado y su unidad de medida es el Gray (Gy).
También se utiliza el rad.
● Dosis efectiva, que se emplea para representar el efecto de las
radiaciones sobre el ser humano en su conjunto. Tiene en cuenta tanto el
tipo de radiación de qué se trata, como los órganos del cuerpo afectados.
La unidad de medida en el sistema internacional es el Sievert (Sv), otra
unidad de medida que tradicionalmente se ha utilizado es el rem.
2. EFECTOS PRODUCIDOS POR LAS RADIACIONES
IONIZANTES
Son muchas las posibles clasificaciones que se podrían realizar sobre los efectos
de las radiaciones ionizantes. Sin embargo, se hace referencia a aquella que más
frecuentemente se utiliza en protección radiológica y que hace referencia a la transmisión
celular de los efectos y a su relación con la dosis.
Figura 8.1.1: Radiación directa e indirecta.
8.5. Acción Directa e Indirecta
En la acción directa la radiación golpea directamente la molécula, rompiendo la
estructura celular molecular.
Este cambio estructural lleva al daño o muerte de la célula. Las células dañadas
que sobreviven pueden inducir luego carcinogénesis u otras anormalidades. Este
proceso es predominante con radiaciones de alta LET como las partículas alfa o
neutrones, y a altas tasas de dosis.
En la acción indirecta, la radiación golpea sobre las moléculas de agua
presentes en la célula, u otras moléculas orgánicas también presentes en el medio,
generando radicales libres.
Los radicales libres se caracterizan por poseer un electrón no apareado en su
estructura, lo que los hace muy reactivos, y por lo que reaccionan con las moléculas de
ADN causando daño molecular estructural.
El resultado de esta radiación indirecta será la alteración de las funciones
de la célula, o su muerte.
9.1. Relación Dosis – Efecto
En función de si son inducidos sobre las células de la línea somática o germinal.
El daño somático se manifiesta durante la vida del individuo irradiado, mientras que los
efectos genéticos son inducidos sobre su descendencia.
El daño somático se refiere al daño ocurrido en los tejidos del individuo irradiado,
pudiendo clasificarse en dos tipos:
● Efectos de relativa certeza (pueden ser tempranos o tardíos, y se deben
a altas dosis de radiación).
● Efectos que ocurren al azar o estocásticos (bajas dosis de radiación).
El daño genético se refiere al daño que afectará las generaciones futuras. A nivel
individual, el efecto es estocástico o incierto y sólo puede ser definido como el riesgo
asociado a la dosis.
9.2. Efectos Estocásticos y No Estocásticos
La Comisión Internacional de Protección Radiológica, ICRP, publicación 26,
1977, define los efectos estocásticos como aquéllos para los cuales la probabilidad de
que un efecto ocurra, más que su severidad, es función de la dosis, sin umbral; los
efectos no estocásticos son aquellos para los cuales la severidad del efecto varía con la
dosis, siendo necesario un valor umbral.
Los efectos estocásticos están relacionados con la aparición de mutaciones
cromosómicas, bien hereditarias y por tanto en células germinales (efectos estocásticos
somáticos) o bien no hereditarias, como es el caso de la carcinogénesis. Al igual que en
la irradiación de células no germinales, las células germinales irradiadas pueden
experimentar efectos no estocásticos (esterilidad); efectos que evidentemente no son
hereditarios y por lo tanto no hemos de identificar los efectos producidos por la irradiación
de las gónadas con los efectos genéticos.
9.3. Efectos Biológicos
Siguiendo con la primera clasificación, se puede decir lo siguiente:
● Los efectos somáticos inmediatos aparecen en la persona irradiada en
un margen de tiempo que va desde unos días hasta unas pocas semanas
después de la exposición. Pueden manifestarse en un tejido concreto
sobre el cuerpo considerado como un todo, bajo un síndrome de
denominación específica (por ejemplo, síndrome hematológico, gastro-
intestinal, etc.), y su severidad varía considerablemente con la dosis, tipo
de energía de la radiación, así como la parte del cuerpo irradiada. Para
estos efectos somáticos inmediatos, se supone que existe en cierta
medida, un proceso de recuperación celular como, por ejemplo, en el caso
de la fibrosis pulmonar debida a una dosis excesiva de radiación o los
eritemas de la piel.
● Los efectos somáticos tardíos son aquéllos que ocurren al azar dentro
de una población de individuos irradiados. Son, por tanto, estocásticos,
no siendo posible en ningún caso, establecer para ellos una relación
dosis-efecto individual. La relación entre la inducción de una malignidad
(leucemia, tumor, etc.) y la dosis, sólo podemos establecerla sobre
grandes grupos de población irradiada, como un incremento en la
probabilidad de que ocurra una enfermedad determinada por encima de
su incidencia natural. Se dice que son tardíos cuando el efecto se
manifiesta entre 10 y 40 años después de la exposición. Por ejemplo, es
frecuente encontrar períodos de latencia de 20-26 años para cánceres
inducidos por radiación y de 10-15 años en el caso de leucemias.
● Los efectos genéticos afectan a la descendencia. Pueden aparecer en
la primera generación, en cuyo caso el daño se dice que es dominante.
Más Frecuentemente el efecto se manifiesta en individuos de las
generaciones sucesivas (enfermedades hereditarias, defectos mentales,
anormalidades del esqueleto, etc.). Son efectos estocásticos, puesto que
dependen de la probabilidad de que una célula germinal con una mutación
relevante, tome parte en la reproducción.
9.4. Respuesta sistemática de la radiación
9.4.1. Efectos Estocásticos
Al hablar de la respuesta sistémica a la radiación se hace referencia a la
respuesta de un sistema que dependerá de la respuesta de los órganos que lo constituya,
de la de sus tejidos, así como de la respuesta de las poblaciones celulares de estos
tejidos.
El orden de magnitud que se suele emplear al referirse a las diferentes dosis es:
Dosis baja → hasta 1 Gy.
Dosis media → entre 1 y 10 Gy Dosis alta → superior a 10 Gy.
Suponiendo que estas dosis se reciban en un sólo órgano.
Los límites de dosis para personal profesionalmente expuesto y público en
general están por debajo de estos órdenes de magnitud.
9.4.1.1. Sensibilidad de los Tejidos.
La respuesta de un tejido u órgano a una dosis de radiación depende
primariamente de dos factores: la sensibilidad inherente de las células, consideradas
individualmente, y la cinética de la población, considerando al conjunto de sus células.
Desde 1906, es decir, sólo diez años después de los primeros datos respectos
fuentes de radiación rayos X y elementos radiactivos naturales, dos autores franceses,
Bergonie y Tribondeau, emitieron sus enunciados respecto a las diferentes radios
sensibilidad de las células y tejidos vivos. De manera prácticamente exclusiva vinculan
la rápida e intensa respuesta de los tejidos a la capacidad reproductora de las células
que los componen, es decir, de forma directamente proporcional al índice de mitosis. Por
otra parte, ya era sabida la individualización, no sólo de cada tejido respecto a las mitosis
presentes en el mismo (índice mitótico), sino también la situación individual de cada
célula en el seno del tejido en diferente momento de su vida (asincronía celular). El Efecto
biológico dependerá, por tanto, no sólo del elevado número de mitosis, sino también del
momento de su ciclo vital en que se encuentre cada célula.
En el caso del ser humano podríamos poner dos ejemplos ilustrativos; uno en
cada extremo, es decir, máxima frente a mínima radio sensibilidad. El tejido cuya
reproducción es necesariamente elevada es aquel donde se encuentran los precursores
de las células de la sangre. Es el tejido hematopoyético, presente en la médula ósea,
considerado como el más radio sensible y el más crítico frente a las radiaciones. En el
otro extremo, baja radio sensibilidad, se encuentra el tejido humano más especializado,
con bajísima capacidad reproductiva y predominio de células adultas, maduras, es el
tejido nervioso.
Otros factores influyen en la radio sensibilidad de los tejidos, unos dependientes
de la propia radiación, como su capacidad de provocar ionizaciones en su trayecto
(transferencia lineal de energía), y la distribución de dosis en el tiempo, serían las más
importantes. Desde el punto de vista biológico se ha demostrado también la presencia
de oxígeno en el medio irradiado con respuesta lineal y la capacidad de reparación de
las lesiones radio inducidas.
9.4.1.2. Descripción de las Originales Alteraciones
Sistémicas
La enfermedad por radiación es una condición grave, donde la seriedad de los
síntomas es proporcional a la cantidad de radiación a la que se estuvo expuesto. Si un
humano desarrolla la enfermedad, esto indica que estuvo expuesto a grandes cantidades
de radiación en un periodo de tiempo muy corto, los síntomas aparecen en cuestión de
minutos, y los daños en los tejidos y la piel pueden persistir durante años dependiendo
de la severidad de la exposición.
9.4.1.3. Sistema Hematopoyético
Como consecuencia de la elevada radio sensibilidad de los precursores
hematopoyéticos, dosis moderadas de radiaciones ionizantes pueden provocar una
disminución proliferativa de las células, lo que se traduce al cabo de un corto período de
tiempo en un descenso del número de células funcionales de la sangre. La pérdida de
glóbulos blancos (que son las encargadas de las defensas) conduce, tras la irradiación,
a una disminución o falta de resistencia ante los procesos infecciosos. Por otra parte, la
disminución del número de plaquetas indispensables para la coagulación sanguínea
(cicatrización) provoca una marcada tendencia a las hemorragias (sangrado excesivo),
que, sumado a la falta de producción de nuevos elementos sanguíneos, puede provocar
una grave anemia (pérdida de hierro, trae como consecuencia el mal transporte de
oxígeno al cuerpo).
9.4.1.4. Sistema Digestivo
El intestino delgado es la parte más radio sensible del tubo digestivo. Está
Constituido por un revestimiento formado por células que no se dividen, sino que se
descaman diariamente hacia la luz del tubo y son sustituidas por nuevas células. Al igual
que ocurre en la médula ósea, en esta región existe un compartimento de células cepa,
que se dividen activamente, y que tienen una elevada sensibilidad. La radiación puede
llegar a inhibir la proliferación celular y, por tanto, el revestimiento puede quedar
altamente lesionado, teniendo lugar una disminución o supresión de secreciones, pérdida
de elevadas cantidades de líquidos y electrolitos.
9.4.1.5. Piel
Después de aplicar dosis de radiación moderadas o altas, se producen
reacciones tales como inflamación, eritema (Enrojecimiento de la piel debido al aumento
de la sangre contenida en los capilares de la misma) y descamación seca o húmeda de
la piel.
9.4.1.6. Testículo
Como consecuencia de la irradiación de los testículos se puede producir la
despoblación de las espermatogonias, lo que se traduce en la disminución de nuevos
espermatozoides, aunque la fertilidad puede mantenerse durante un período variable
atribuible a los radio resistente espermatozoides maduros. A este período le sigue,
finalmente, otro de esterilidad temporal o permanente según la dosis recibida.
9.4.1.7. Ovario
Después de irradiar los ovarios con dosis moderadas, existe un período de
fertilidad debido a los relativamente radios resistentes folículos maduros, que pueden
liberar un óvulo. A este período fértil le puede seguir otro de esterilidad temporal o
permanente, como consecuencia de las lesiones en los folículos intermedios al impedirse
la maduración y expulsión del óvulo. Posteriormente, puede existir un nuevo período de
fertilidad como consecuencia de la maduración de los óvulos, que se encuentran en los
folículos pequeños y radio resistentes. Las dosis necesarias para producir esterilización
varían en función de la edad, dado que a medida que se aproxima la edad de la
menopausia el número de ovocitos primarios disminuye y, por tanto, la dosis esterilizante
es más baja.
9.4.2. Efectos no Estocásticos.
La mayor parte de los efectos tardíos se producen como consecuencia de la
alteración del material genético de aquellas células que sobreviven a la radiación,
exceptuando las distintas etapas de afectación de órganos, tales como fibrosis o
ulceraciones, que se pueden presentar tardíamente y que son efectos no estocásticos.
Para este tipo de efectos no puede hablarse de una dosis umbral, dado que
bastaría una interacción, simbólicamente hablando, para que se produjeran.
Otra característica, es que al aumentar la dosis aumente la probabilidad de que
tengan lugar estos efectos, aunque no la de que sean más graves. Ocasionalmente, por
alguna razón desconocida, los genes y el ADN cambian espontáneamente, produciendo
lo que se denominan mutaciones espontáneas, que se caracterizan por ser permanentes
y por mantenerse en las sucesivas generaciones de células formadas a partir de la
división de una célula mutada. Si las células mutadas son células germinales, existe la
posibilidad de que la descendencia del individuo irradiado exprese los efectos originados
por la mutación; por el contrario, si las células mutadas no son células germinales tan
sólo en el individuo irradiado existe la posibilidad de que se manifiesten los efectos. De
acuerdo con estos criterios podemos hacer una clasificación de los efectos estocásticos
en los siguientes puntos:
1. Somáticos: Afectan a la salud del individuo, que ha recibido la irradiación.
2. Genéticos: Afectan a la salud de los descendientes del individuo
irradiado.
9.4.3. Respuesta Orgánica Total a la Radiación.
La respuesta orgánica total viene determinada por la respuesta combinada de
todos los sistemas orgánicos a la radiación. La respuesta de un organismo adulto a una
exposición aguda (en un tiempo corto, del orden de minutos), de radiación penetrante
(rayos X, gamma o neutrones), que provenga de una fuente externa y que afecte a todo
el organismo, se conoce como síndrome de irradiación.
La respuesta que se presenta a una dosis de irradiación corporal y total se puede
dividir en tres etapas:
● Prodrómica: Se caracteriza por náuseas, vómitos y diarreas. Puede durar
desde algunos minutos hasta varias horas.
● Latente: Ausencia de síntomas. Varía desde minutos hasta semanas.
● De enfermedad manifiesta: Aparecen los síntomas concretos de los
sistemas lesionados. El individuo se recupera o muere como
consecuencia de las radio lesiones. Varía desde minutos hasta semanas.
9.4.4. Evaluación y Cuantificación del Riesgo de las
Radiaciones.
La evaluación del riesgo de las radiaciones se basa, por una parte, en la
posibilidad de sufrir los efectos mencionados anteriormente, y en ese caso la severidad
de éstos, es decir: efectos somáticos no estocásticos, efectos somáticos estocásticos y
efectos genéticos, y, por otra parte, en los beneficios que puede reportar para la salud la
aplicación de estas radiaciones.
Varios organismos internacionales publican los resultados de los estudios
llevados a cabo en este sentido sobre amplios grupos de población. Entre ellos figuran
la ICRP (Publicación 26) y el UNSCEAR (fuentes y efectos de las radiaciones ionizantes).
La Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) establece que las
estimaciones de riesgo asumidas, lo son únicamente con fines de protección y están
ajustadas de forma tal que sean aplicables en la región de bajas dosis. Sus valores están
en buen acuerdo con aquellos publicados por el UNSCEAR.
Tabla 8.4.1a: Efectos Somáticos No Estocásticos.
Tabla 8.4.1b: Efectos Somáticos No Estocásticos.
Tabla 8.4.1c: Efectos Somáticos Estocásticos.
9.4.5. Dosis Máxima Permisible
De lo visto hasta ahora se puede sacar en conclusión que es muy difícil
establecer una cantidad de radiación que sea segura para el público en general.
Teniendo en cuenta la utilidad real de las radiaciones en la práctica médica, lo cual es
incuestionable, el problema estriba en valorar apropiadamente el riesgo-beneficio al que
se hallan sometidos ambos: personal que trabaja con radiaciones y público en general.
Se Trata en primer lugar, de evitar totalmente los efectos somáticos no estocásticos
sobre el personal profesionalmente expuesto, y en segundo lugar reducir el riesgo de los
efectos estocásticos a niveles aceptables, es decir: no mayores que los que conocen
individuos con otras profesiones.
En el año 1925 fue propuesto por primera vez un sistema de limitación de dosis.
Estos límites, cuya denominación inicial fue “dosis de tolerancia” y en la actualidad “dosis
máxima permisible” (DMP), se han ido reduciendo constantemente hasta estos días en
función del progresivo conocimiento adquirido de los efectos nocivos de la radiación.
Tabla 8.4.2: Dosis Máximas Permisibles.