De Mitos a Logos: Filosofía Antigua
De Mitos a Logos: Filosofía Antigua
FILOSOFÍA.
Los autores de esta época son Homero y Hesíodo. Para ellos, los poderes o fuerzas
que causan y generan todo lo que ocurre en la naturaleza (physis) son de carácter divino y
caprichoso, incomprensibles para la razón humana.
El paso paulatino a la explicación racional (lógica), estará condicionado por unas circunstancias
socio-culturales determinadas en Grecia, como la descomposición de la estructura social
monárquica y progresiva implantación de la democracia. Con la polis (ciudad-Estado), aparece
el polites, el ciudadano, el cual queda inserto en la isonomía o igualdad de todos ante la ley. El
hombre comienza a perder la fe en los mitos, buscando explicaciones racionales de la
naturaleza: explicaciones que acuden a causas naturales para dar cuenta de los fenómenos
naturales. La razón busca causas en el ámbito de las realidades naturales, y para ello procede
con método (en griego significa camino hacia): es decir, cada paso dado en el conocimiento de
las causas debe ser comprensible y homogéneo con lo explicado, sin saltos fantásticos ni
apelaciones a la fe (a creer sin entender).
La Filosofía nace en el siglo VI a.C por una serie de factores: los intercambios comerciales con
los egipcios, la aparición de la escritura y con ello los primeros textos, la mezcla de culturas…
Pero el principal motivo fue el hecho de que no existiera ningún libro oficial sobre la religión
predominante en Grecia, uno que permitiese asentar conocimientos sobre cuestiones
esenciales como el surgimiento del mundo. La razón por la que no existió este texto, este
conjunto de leyes o respuestas, era la división de las dos religiones griegas: la dionisíaca
(apegada a la Tierra, con una concepción del tiempo circular y que ofrecía una visión del
mundo común) y la olímpica y apolínea que Homero refleja en sus obras. Esta dualidad
permitiría que se introdujesen formas de pensamiento diferentes, como la Filosofía, la
Historiografía, la Poesía… Los vacíos respecto a dudas esencias provocaron que los primeros
filósofos, denominados presocráticos, plantearan cuestiones metafísicas relacionadas con el
arkhé.
PRESOCRÁTICOS.
La filosofía presocrática nace en las colonias jónicas e itálicas de Grecia y reúne una serie de
doctrinas concebidas por un grupo de pensadores griegos, anteriores a Sócrates, que estaban
preocupados por comprender y descifrar el origen natural de todo aquello que les rodeaba sin
recurrir al pensamiento mitológico. Los presocráticos más destacados fueron Tales de Mileto,
Pitágoras, Anaximandro, Anaxímedes, Heráclito, Protágoras, entre otros que, incluso, fueron
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FILOSOFÍA.
Los primeros filósofos son conocidos como físicos porque su preocupación fundamental es
conocer la physis. Esto es, en primer lugar, la causa que hace que algo determinado llegue a
existir. Así entendida, la physis es la esencia propia de las cosas existentes (hombres,
caballos, etc).
La razón unifica las causas y busca la physis radical, es decir, la causa o principio originario de
la que se generan o nacen las cosas que componen el mundo. A esto se le llama arkhé o arjé:
una realidad material que ha existido siempre. Lo que surge del arjé es un mundo ordenado
según una ley (un lógos), es decir, surge un cosmos.
Los filósofos griegos son fundamentalmente racionalistas: tienen la idea de que la verdad
acerca del ser de la naturaleza no se alcanza por los sentidos, sino por la razón. Los sentidos
nos presentan un mundo cambiante y plural, de fenómenos que continuamente varían. Por el
contrario, la razón unifica lo plural (mediante conceptos) tratando de captar la esencia
inmutable de las cosas, aquello que las hace ser lo que son aunque sufran cambios, hasta
conseguir de ese modo hacer ciencia (episteme), es decir, obtener un saber verdadero acerca
de lo real. La filosofía griega, desde el comienzo, se inclinará por el saber racional.
SOFISTAS.
Gracias a la colaboración de todos los ciudadanos, los griegos, liderados por Atenas, vencen a
los persas en las Guerras Médicas. Ello conlleva, por un lado, el esplendor económico, político
y militar de la polis ateniense, y por otro lado, una profunda democratización de la ciudad.
Todos pueden participar en la vida pública. Y para ello se preparan en la Oratoria, la Retórica y
en la Dialéctica. Los sofistas surgen como pedagogos o maestros que enseñan esas artes
parlamentarias.
Con los sofistas se produce el llamado giro antropológico de la filosofía griega: frente a los
primeros filósofos, que son físicos (reflexionan sobre la physis), ellos van a centrarse en el
anthropos, es decir, el hombre (reflexionan sobre la Moral, la Política, el Conocimiento, la
Religión, el Lenguaje, etc.). Además, los sofistas introducen el relativismo moral (no hay
verdades morales universales) y el escepticismo (no hay conocimientos absolutos, válidos para
todos). Sus argumentaciones retóricas y dialécticas estaban destinadas a convencer y a tener
éxito en la vida pública más que a buscar la verdad. Algunos sofistas importantes son:
Protágoras (afirmó que, como todo el conocimiento que sabemos lo captamos aprendemos a
través de los sentidos. Y como los sentidos pueden engañarnos y no ser totalmente objetivos,
es imposible alcanzar una verdad absoluta), Gorgias (afirmó el más radical escepticismo:
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FILOSOFÍA.
“Nada existe. Si algo existiera, no podría ser conocido por el hombre; y si algo existente
pudiese ser conocido, sería imposible expresarlo con el lenguaje a otro hombre.”), y Pródico
(afirmó que ninguna religión es verdadera ya que esta surge de la inclinación psicológica del
hombre a adorar aquello de lo que depende su vida).
SÓCRATES.
Sócrates nació en Atenas en una familia de clase media. Todo su pensamiento forma parte de
un discurso oral, siendo su discípulo Platón, quien, en forma de diálogos, pone en boca de su
maestro una mezcla del pensamiento platónico y la herencia del propio Sócrates. En relación a
esto, mucho se ha escrito para discriminar qué es propio de Platón y qué de su mentor. Este
trabajo hermenéutico constituye el llamado “problema socrático”. En el año 399 fue condenado
a beber cicuta por corromper a la juventud y ser impío para con los dioses de la ciudad.
Respecto a su filosofía, a veces se le confunde con los sofistas. Sin embargo, Sócrates no
cobraba por enseñar y, sobre todo, buscaba continuamente la verdad a sabiendas de que no la
tenía. Insiste en la importancia que tiene el autoconocimiento del hombre: Conócete a ti mismo.
Lo más importante para su reflexión filosófica no es la naturaleza (physis), sino los temas
antropológicos, en especial los morales: lo que es bueno y malo, la justicia, la virtud, etc. Sobre
estos asuntos morales no solo hay opiniones, se puede llegar con la razón a definir ciertas
verdades universales. Su método, basado en el diálogo, es la mayéutica (en griego se llama
así al arte de las comadronas para ayudar a dar a luz; la madre de Sócrates era comadrona):
primero, mediante la ironía, ha de hacerse descubrir al interlocutor su ignorancia, y en segundo
lugar, y siempre gracias al diálogo, el interlocutor ha de sacar a la luz ciertas verdades morales
universales olvidadas pero existentes en su alma racional.
PLATÓN.
Fue el discípulo más destacado de Sócrates, siendo un evento muy significativo para él la
injusta condena a muerte de su maestro. Este hecho le marcó y le influyó en una gran
preocupación por las cuestiones políticas de la Atenas. Escribe su filosofía en forma de
diálogos, pues es el método para que la inteligencia llegue a conocer la verdad. A menudo
utiliza mitos, con valor metafórico, para exponer sus ideas.
A raíz de las influencias que recibe la teoría de las ideas, Platón establece que la razón nos
permite conocer entidades universales e inmateriales (la idea de blanco, la de caballo, la de
manzana) distintas de la realidad que nos muestran los sentidos (caballos, manzanas, grados
diferentes de blancura), y no podríamos llegar a conocerlas si no existieran, luego existen
realmente. Las Ideas son la verdadera realidad y conocerlas proporciona ciencia (episteme):
Son universales y perfectas: cada una de ellas contiene de un modo perfecto la esencia común
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FILOSOFÍA.
a todas las cosas de una determinada clase. Existen por sí mismas, siendo por tanto eternas e
independientes de nuestra mente. Se hallan en un mundo separado del sensible: en el mundo
de las ideas o cosmos noetós. Cada Idea, de acuerdo con la ontología de Parménides, es
única e inmutable. Entre las Ideas hay una jerarquía: la superior a todas es la Idea del Bien, e
inmediatamente por debajo de ella se hallan las Ideas de Justicia y Belleza. Además, las cosas
del mundo sensible solo existen a causa de las Ideas, en cuanto participan del ser de las Ideas,
imitándolas. Son, pues, copias materiales e imperfectas de las Ideas.
En sus últimos diálogos, Platón afirma que las cosas del mundo sensible han sido hechas por
un ser divino, bueno e inteligente, al que llama Demiurgo (artesano o hacedor, que identifica
con la Idea suprema del Bien), el cual dio forma a una materia (indeterminada y existente
desde siempre) teniendo como modelo a las Ideas. Esta concepción de los dos mundos: el
sensible y el de las Ideas, la expuso Platón en el diálogo de la República mediante el famoso
mito de la caverna: Nos presenta a unos hombres encadenados que se hallan dentro de una
caverna subterránea y que sólo pueden dirigir su vista hacia la pared del fondo de la caverna,
en la cual se proyectan sombras producidas por un fuego exterior cuya luz entra a través de
una abertura situada en una elevación del terreno a espaldas de aquellos hombres. Con este
mito Platón pretende significar que nosotros vemos habitualmente sombras (las cosas del
mundo sensible), mientras que la verdadera realidad que las causa o produce solo puede llegar
a conocerse mediante una ruptura con la costumbre de ver sombras: apariencias gracias a una
educación que nos permita ir ascendiendo por los distintos saberes (Arte, Física, Matemáticas
y Dialéctica) hasta alcanzar a ver con los ojos del alma, es decir, con la razón, la verdadera
realidad eterna e inmutable, la de las Ideas.
Por otro lado, en Platón, está la teoría del conocimiento. Esta, bajo la influencia de
Parménides, distingue dos tipos de conocimiento: el sensible (el que nos proporcionan los
sentidos: doxa) y el inteligible (el de la razón, que tiene como objeto la esencia de lo real o
eidos, es decir, las Ideas). El conocimiento, si quiere llegar a ser ciencia (episteme), ha de
pasar por cuatro grados: eikasia (imaginación) > pistis (creencia) > dianoia (inteligencia
deductiva) > noesis (intuición intelectual). Influido por Sócrates, Platón afirma que llegar a
conocer las Ideas no es sino recordarlas. La educación, por tanto, persigue la anámnesis o
reminiscencia (recordar las verdades que el alma tiene olvidadas).
En tercer lugar está la teoría del alma. En ella, Platón manifiesta que el hombre está
compuesto de cuerpo (material y sensible) y alma (racional e inmortal). El alma de cada
hombre vivió en el mundo de las Ideas antes de caer y quedar encerrada en el cuerpo. Por eso
conocer las Ideas consiste en recordarlas. Y por eso las Ideas son verdades universales,
válidas para todos. Cuando el cuerpo muere el alma vuelve a su lugar propio, es decir, al
mundo de las Ideas. El alma es única, pero al unirse al cuerpo parecen originarse en ella
partes. Platón lo expone mediante el mito del carro alado: el alma es representada con la
imagen de un carro dirigido por un auriga y tirado por dos caballos, uno blanco y otro negro. El
auriga representa la inteligencia o alma racional; el caballo blanco, dócil a los dictados de la
inteligencia, es el alma irascible; y el caballo negro, impulsivo sin moderación y atraído por todo
tipo de deseos, es el alma concupiscible. Será la educación la encargada de lograr la armonía
entre las partes del alma, lo que significa alcanzar la virtud de la Justicia, algo que solo es
posible cuando la parte racional dirige con sabiduría a las otras dos.
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FILOSOFÍA.
Respecto a la ética platónica, Platón recoge el mito del carro alado y expone que cada una de
las partes del alma ha de alcanzar una virtud (una excelencia en su modo de ser). A la parte
racional (el auriga) le corresponde alcanzar la sabiduría o prudencia: que consiste en saber
dirigir bien a las otras partes del alma, alcanzando la armonía entre ellas. A la parte irascible
(caballo blanco) le corresponde alcanzar la valentía: fuerza o coraje para seguir las
indicaciones del alma racional. Y a la parte concupiscible (caballo negro) le corresponde
alcanzar la templanza: moderación prudente de los apetitos y deseos corporales. Cuando la
parte racional consigue, a través de la sabiduría, dotar de valentía a la parte irascible y de
templanza a la parte concupiscible, entonces el alma entera alcanza la virtud suprema y
fundamental: la justicia, que consiste en la armonía o equilibrio entre las partes.
Por último, en el diálogo República Platón expone su teoría de la Ciudad Justa, y de cómo
deben ser educados sus ciudadanos para conseguirla. La Ciudad ideal que Platón diseña está
compuesta (a semejanza del alma) por tres partes o clases de seres humanos, cada una de las
cuales será educada para cumplir una función dentro de la ciudad:
A partir de la teoría del carro alado, desarrolla el siguiente razonamiento: la sociedad será
verdaderamente justa cuando todos los individuos cumplan su función correctamente. Así,
Platón, al igual que diferencia tres partes en el alma, diferencia entre tres tipos de individuos
para exponer su teoría de la Ciudad Perfecta. Cada cual con una función específica, derechos
y deberes diferentes y una educación adecuada a cada uno.
● GOBERNANTES: Compuesta por “hombres de oro”, son aquellos guardianes que han
mostrado la sabiduría y virtud necesaria para formar parte del gobierno del Estado y
ejercer las funciones políticas aplicando sus conocimientos únicamente a la
consecución del Bien Común. No tienen propiedades ni intereses materiales
particulares, por lo que su incorruptibilidad está garantizada. Una vez llegado el
conocimiento de la dialéctica, los filósofos están preparados para acceder por turnos al
cargo de máxima responsabilidad política: el filósofo-rey.
Esta teoría política es la primera utopía de la historia de la filosofía, donde Platón establece
una fundamentación organicista del Estado. Sin embargo, tras sus fallidos intentos de llevar a
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FILOSOFÍA.
cabo este modelo ideal, llegó a la conclusión de que como todas las Ideas, la república ideal es
materialmente irrealizable.
ARISTÓTELES.
Aristóteles nace en Estagira y su obra será alzada en la Baja Edad Media por judíos,
musulmanes y cristianos, recibiendo el apelativo de “El filósofo”.
Para Aristóteles lo que existe realmente no son las Ideas (como para Platón), sino la sustancia
individual, es decir, la cosa concreta y material que percibimos con nuestros sentidos, sometida
a cambios y transformaciones, a generación y corrupción, a movimiento. La filosofía aristotélica
intenta dar una explicación coherente de la realidad empírica y del movimiento constante que
observamos en ella.
Aristóteles clasifica las ciencias del siguiente modo: ciencias instrumentales (lógica), ciencias
teoréticas (matemáticas, física y metafísica) y ciencias prácticas (política y ética).
● La Metafísica tiene dos sentidos: como Ontología se ocupa de estudiar los aspectos
comunes a todo ente, es decir, a todo lo que existe o es; y como Teología se ocupa del
ente supremo o Dios. Como Ontología, Aristóteles formula los siguientes conceptos:
“sustancia, esencia y accidentes”, “la teoría hilemórfica” y “el ser en potencia y ser en
acto. Como Teología, Aristóteles construye el concepto de Primer Motor Inmóvil: “Si
todo movimiento de los seres tiene su punto de partida en el ser en potencia (es decir,
en la capacidad que tienen los seres de llegar a ser otra cosa distinta de la que son en
un momento dado), entonces hay que admitir que un primer ser en acto (no en
potencia, pues en este caso no habría tenido capacidad de actuar) fue la causa que
impulsó al principio el movimiento de los seres. Además, ese Primer Motor ha de ser
Inmóvil, pues de lo contrario necesitaría otro ser en acto anterior a él que lo hubiese
puesto en movimiento, y éste a su vez otro, y así”.
● La Física se ocupa de estudiar las causas del movimiento o cambio de los seres
naturales (es decir, de los seres no producidos por el hombre). Cuatro son las causas
físicas del movimiento: causa material (el sustrato material de lo que algo está hecho),
causa formal (es la esencia que determina a una cosa o sustancia a ser lo que es),
causa eficiente (es el agente inicial exterior que impulsa el movimiento o cambios de
una sustancia) y causa final (es la finalidad que persigue el movimiento o cambios en la
sustancia. La finalidad del movimiento en los seres naturales es siempre la
actualización de sus potencialidades). Y dos son las clases de movimiento o cambio en
los seres: los cambios sustanciales y los cambios accidentales.
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FILOSOFÍA.
● El hombre no puede alcanzar la virtud, y por tanto la felicidad, al margen de la polis. Por
ello la Ética se subordina a la Política, pues aunque ambas tratan sobre cuál es el bien
del hombre, sin embargo, dice Aristóteles, el bien es ciertamente deseable cuando
interesa a un solo individuo, pero se reviste de un carácter más bello y más divino
cuando interesa a un pueblo y a un Estado entero. La Prudencia es aquella virtud que
nos permite saber cuál es nuestro bien individual, es decir, qué acción es el justo medio
adecuado a uno; pero si la aplicamos a conseguir el bien de la polis (o comunidad civil,
dice en el texto) entonces podemos llamarla Política.
Según Aristóteles, el hombre solo puede desarrollar plenamente su naturaleza humana unido
en sociedad con otros hombres. El insociable por naturaleza, es una bestia o un dios. Esta
esencial sociabilidad humana ha hecho que fueran surgiendo una serie de comunidades:
primero la casa o familia, más tarde la aldea o pueblo, y por fin, la comunidad más perfecta de
todas, la ciudad o polis.
En la polis, además de satisfacer sus necesidades materiales primarias, el fin que le es dado al
hombre es la felicidad. Pues solo en la ciudad el hombre ha llegado a realizar un espacio de
diálogo (necesario para el establecimiento de las leyes) en el que ejercita aquello que le
constituye como tal, es decir, su inteligencia, permitiéndole llevar una vida conforme a la virtud
propiamente humana. La polis, pues, es una comunidad de hombres libres orientada a la
finalidad de la felicidad. En cuanto a la Justicia, Aristóteles la concibe como el conjunto de
normas jurídicas o leyes que los hombres libres establecen por acuerdo.
Según el filósofo, la felicidad (el auténtico fin de la polis) solo es para los ciudadanos libres, no
para los esclavos ni para las mujeres, pues a éstos la naturaleza los ha creado como utensilios
vivientes para la felicidad del hombre libre. Las mujeres y los esclavos han nacido para
obedecer, siendo incapaces de llevar una vida plenamente racional y conforme a la virtud.
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FILOSOFÍA.
Por último, para él, un gobierno solo es legítimo si sirve al bien común de los ciudadanos; lo
que hace inaceptable una forma de gobierno es que las leyes no sean aplicadas en dirección al
bien común, sino al bien privado o particular.
Aristóteles se inclina por una forma de gobierno que sea el justo medio conseguido al combinar
las tres formas aceptables; considera que de ese modo la polis consigue una mayor
estabilidad.
FILOSOFÍA HELENÍSTICA.
La cultura helenística puede definirse como la resultante del encuentro y mezcla de la cultura
griega con elementos culturales orientales. Tal mezcla o sincretismo cultural entre lo griego y lo
bárbaro-oriental fue el inevitable resultado de las guerras de conquista de Alejandro Magno, las
cuales llevaron la cultura helénica hasta las costas de la península arábiga y la India. En este
periodo, el sentido de la armonía de la Grecia clásica es sustituido por un barroquismo o
expresionismo sentimental. Frente a la agitación de los tiempos, las teorías éticas van a
proponer formas de vida cuyo objetivo es alcanzar la ataraxia (la imperturbabilidad del ánimo).
En el terreno político, la Ciudad-Estado (polis) autónoma e independiente, desaparece
engullida en la realidad del Imperio, que se convierte en el nuevo marco social de referencia
para el individuo. Atenas ya no es el centro político y cultural del mundo helénico, sino
ciudades como Antioquía, Pérgamo, Rodas y, especialmente, Alejandría (situada en la
desembocadura del Nilo). Durante este periodo se desarrollan las matemáticas y las ciencias
adoptan un tono experimental. En cuanto a la Filosofía, va a tomar una dirección más práctica
(moral) y menos teórica. La Filosofía no es en primer lugar teoría o saber teórico, sino saber
práctico, es decir, orientado a la vida, al saber vivir. Y la vida se entiende de modo
individualista. Las escuelas filosóficas más importantes de esta época postaristotélica son:
estoicismo, epicureísmo y escepticismo. Poco a poco, la cultura helenística irá orientándose
hacia filosofías de carácter religioso o de salvación individual, con alguna de las cuales llegará
a conectar de un modo u otro la religión cristiana.
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FILOSOFÍA.
Durante los cinco primeros siglos de nuestra era aparece y adquiere una fuerza cada vez
mayor el Cristianismo. Esta es una religión que poco a poco va adoptando ideas de las
filosofías paganas de la época, primero para defender su fe en un contexto cultural adverso, y
más tarde para formular variados sistemas filosóficos propiamente cristianos. Entre las
corrientes filosóficas con las que los cristianos se encuentran y de las que adoptan algunas
ideas destaca el platonismo judío, el estoicismo romano y el neoplatonismo.
Los primeros pensadores cristianos, al intentar formular una idea comprensible del nuevo Dios
que predican, asimilarán variadas dosis de filosofía griega y de religión judía. De la filosofía
griega tomarán, sobre todo, una cierta concepción metafísica de lo divino, presente en el Ser
de Parménides, el Bien de Platón, el Primer Motor de Aristóteles y el Lógos Universal de
Heráclito y los estoicos. De la religión judía adoptarán, entre otras muchas ideas, la de que
Dios es una entidad inmaterial misteriosa que ha creado por voluntad propia todas las cosas
existentes, incluido el hombre. De acuerdo con ese carácter misterioso y trascendente del Dios
cristiano, se va a desarrollar en los primeros siglos la Teología Negativa: es decir, una ciencia
de Dios en la que solo se alcanza a conocer lo que Dios no es, pues el ser divino es tan
absolutamente trascendente, infinito y perfecto, que nuestro limitado e imperfecto
entendimiento es incapaz de llegar a conocerlo.
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FILOSOFÍA.
1. La Razón no tiene nada que aportar al cristiano. La Fe sola basta para la salvación del
creyente. Esta sería la postura adoptada por los apologistas durante los primeros siglos
del cristianismo, dejando poco a poco paso a la siguiente postura.
2. Fe y Razón proceden de Dios y, por tanto, aunque sean dos saberes diferentes pueden
complementarse y colaborar en el esclarecimiento de la verdad cristiana. Sería la
postura de San Agustín y más tarde, la de San Anselmo y Santo Tomás de Aquino.
3. Por último, la postura que se afianza al final de la Edad Media, en la época de crisis de
la Escolástica, afirma que la Razón y la Fe se distinguen claramente por sus
respectivos campos de conocimiento: una lo natural y otra lo sobrenatural; de ahí que
pretender que colaboren resulte absurdo y no lleve más que a errores continuos. Esta
postura constituye la base de la separación renacentista y moderna entre Filosofía y
Teología.
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FILOSOFÍA.
los comentarios del filósofo árabe Averroes, causará tal impacto entre los pensadores
cristianos que pronto Aristóteles pasó a ser conocido como el Filósofo.
● SAN ANSELMO.
Dentro del espíritu de colaboración entre la razón y la fe, nos encontramos en el siglo XI con la
primera gran prueba para demostrar racionalmente la existencia de Dios hecha por San
Anselmo de Canterbury: cuando pensamos en la idea de Dios, pensamos en un ser más
perfecto que el cual no cabe pensar ningún otro; pues bien, siendo la existencia una
perfección, Dios debe existir no solo como idea, sino en la realidad, porque si no fuera así,
cualquier otro ser por el hecho de existir sería más perfecto que Él, lo que estaría en
contradicción con la idea que tenemos de Dios; luego, Dios existe. Esta demostración, a
diferencia de las vías tomistas (a posteriori), es una demostración a priori, es decir, se realiza
sin acudir a la experiencia, únicamente mediante la consideración lógica de la idea que nuestra
razón posee de Dios.
Las obras de Tomás de Aquino destacan por su claridad y coherencia. Tomás de Aquino es un
pensador cristiano que utiliza siempre que puede la filosofía de Aristóteles para ponerla al
servicio de su fe.
Este pensador separa esencia y existencia: por esencia hay que entender lo que una cosa es;
y por existencia el hecho de que una cosa exista. En todos los seres, su esencia, lo que son,
no incluye necesariamente el hecho de existir, son seres que pueden existir o no: son
contingentes, por lo que si existen es por causa de otro. Solo hay un ser cuya esencia no se
distingue de su existencia, pues la implica necesariamente: Dios, que así lo ha revelado en la
Biblia al decir Ego sum qui esse (Yo soy el que existe).
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FILOSOFÍA.
Para Santo Tomás, razón y fe son diferentes. Sin embargo, no puede haber contradicción entre
ellas, ya que es el mismo Dios quien le ha dado al hombre, por un lado, a la luz natural de la
razón, y por otro lado, a la fe en las verdades reveladas. Hay verdades reveladas que solo
admiten fe, pues no pueden ser demostradas: son los artículos de fe. Sin embargo, hay otras
verdades que aun siendo reveladas podemos comprender y demostrar: son los preámbulos a
la fe. Será en el ámbito de los preámbulos a la fe donde Razón y Fe, y Filosofía y Teología,
puedan colaborar. Tomás de Aquino se interesa y desarrolla la Filosofía en cuanto le sirve de
instrumento para clarificar cuestiones teológicas. (Y será precisamente este interés por
desarrollar los procedimientos filosóficos de argumentación racional lo que terminará, andando
el tiempo, por independizar la Filosofía del regazo teológico en el que ha estado durante toda la
Edad Media.)
En la Suma Teológica, Tomás de Aquino plantea dos cuestiones básicas en torno a Dios:
¿Dios existe? (pregunta por la existencia), ¿Qué es Dios? (pregunta por la esencia).
Sobre la primera cuestión tratan los tres artículos que hemos de comentar: en primer lugar, si
la existencia de Dios es una verdad evidente por sí misma, si la existencia de Dios es una
verdad demostrable y por último, si Dios existe.
Si la existencia de Dios es evidente por sí misma. Para responder a esta cuestión, Tomás de
Aquino distingue entre: proposiciones evidentes en sí mismas y para nosotros y proposiciones
evidentes en sí mismas pero no para nosotros.
Sobre la segunda cuestión, Santo Tomás distingue dos tipos de demostraciones: la
demostración propter quid (se demuestra la existencia de algo a partir de la causa que lo
produce) y demostración quia (se demuestra la existencia de algo a partir de sus efectos
conocidos).
Por último, a la cuestión de si Dios existe, Tomás de Aquino propone sus cinco vías o pruebas
racionales para demostrar su existencia. Todas las vías presentan la siguiente estructura
argumentativa: la comprobación empírica, la afirmación del principio de causalidad y la
conclusión es que esa Causa Primera es Dios y que, por tanto, Dios existe.
Tanto Hume como Kant, más adelante rechazarán la validez de las vías. Siendo Kant quien
llegue a la conclusión de que todas las posibles demostraciones de la existencia de Dios se
reducen a tres: la prueba ontológica de San Anselmo, la prueba cosmológica (la de la
contingencia de los seres) y la teleológica (la del orden universal) de Santo Tomás.
● GUILLERMO DE OCKHAM.
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FILOSOFÍA.
Su principio filosófico fundamental es el principio de economía de los entes, según el cual solo
hemos de admitir como existentes realmente aquellos seres que percibimos con los sentidos.
Esto significa que la realidad está compuesta únicamente de seres particulares, y los llamados
universales son nada más que nombres con los que nos referimos a la realidad y la
clasificamos. Esta postura se denomina nominalismo, el cual se orienta hacia la investigación
de la naturaleza observable. Asimismo, Ockham niega que las vías tomistas sean pruebas
racionales válidas: porque en ellas acaba afirmándose la existencia de una Causa Primera que
no puede observarse. Según Ockham, solo la Fe nos asegura que Dios existe. Esta postura se
denomina fideísmo. Defiende, por tanto, una separación radical entre la Razón y la Fe. El
nominalismo de Ockham, producto del ambiente empirista de la inglesa Universidad de Oxford,
contribuyó a independizar y dar autonomía a la Razón frente a la Fe, liberando a la Filosofía de
su servidumbre escolástica a la Teología. Esta nueva orientación de la Filosofía hacia el
conocimiento de la naturaleza observable, trajo consigo el progresivo desarrollo de las ciencias
modernas, en especial de la Física, todavía llamada Filosofía de la Naturaleza.
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FILOSOFÍA.
El estudio de la Naturaleza sienta las bases de lo que llamamos la Ciencia moderna, que
culminará en el siglo XVIII con Newton. Dos son sus ideas-clave son que el Universo es un
gran mecanismo sometido a leyes constantes y que el instrumento adecuado para conocer
tales leyes son las Matemáticas.
● Entre los científicos de la naturaleza, hay que destacar a Copérnico, Kepler, Galileo
Galilei y Francis Bacon.
Bacon y Galileo han subrayado la necesidad que el conocimiento humano tiene de un método
que permita el progreso de la ciencia. La filosofía moderna, la que comienza con Descartes,
tendrá su punto de partida en una reflexión en torno al método científico. El método de Bacon
es empirista: todo conocimiento, si quiere ser verdadero, ha de salir de la experiencia. El de
Galileo es racionalista: el momento fundamental de la investigación científica consiste en la
construcción racional de hipótesis matemáticas.
RENÉ DESCARTES.
Descartes confía plenamente en la capacidad de la Razón humana para alcanzar la verdad. Ya
que la razón posee ciertos principios cognoscitivos (ideas innatas) que permiten al hombre
conocer esencialmente la realidad. Su filosofía es racionalista. El racionalismo considera que
las Matemáticas son el tipo ideal de ciencia. Por eso todo el saber ha de ser construido del
mismo modo que una deducción matemática.
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FILOSOFÍA.
● Regla de la síntesis: hay que volver a unir por alguna cadena de deducciones las
verdades simples obtenidas en el análisis, para de ese modo conocer la relación lógica
que las une en la afirmación compleja.
● Regla de la enumeración: hay que comprobar constantemente los pasos dados en el
análisis y en la síntesis para asegurarnos de que no exista ningún error en ellos.
Las reglas del método cartesiano quieren darnos la certeza de que cualquier afirmación así
alcanzada será absolutamente verdadera. Pues, para Descartes, todos los conocimientos
verdaderos que podamos conseguir han de estar trabados deductivamente del mismo modo
que en las demostraciones matemáticas.
La filosofía cartesiana comienza por la duda metódica, pues tal como dice la primera regla no
se debe aceptar como verdadera ninguna afirmación que no sea del todo evidente: primero,
hay que dudar de todos los conocimientos que nos han llegado a través de los sentidos. En
segundo lugar, hay que dudar también de todos nuestros razonamientos, pues a veces nos
equivocamos; y en tercer lugar, hay que dudar incluso que el mundo exista, pues pudiera
ser una ilusión nuestra, un sueño del pensamiento, y cuando uno sueña vive como
absolutamente reales lo que no son más que fantasías.
Ahora bien, el mismo hecho de dudar de todos los conocimientos revela la existencia indudable
de una realidad que está pensando eso, es decir, revela la existencia de una cosa pensante
(res cogitans). De ahí que Descartes concluya afirmando la primera verdad indudable evidente
de su sistema filosófico: Yo, que pienso y dudo, es necesario que sea algo, por tanto, existo
(“Cogito, ergo sum”, “Pienso, luego existo”)
El pienso, luego existo no solo es la primera verdad de la filosofía cartesiana, sino también el
prototipo de toda verdad, pues es intuida con absoluta claridad y distinción por el pensamiento.
Tal es el criterio cartesiano de verdad: solo es verdadero aquello que el yo intuye/percibe con
absoluta evidencia.
Descartes examina los diferentes tipos de ideas que hay en el cogito o yo: las ideas adventicias
(aquellas que han llegado al yo a través de los sentidos, por ejemplo: un caballo), las ideas
facticias (aquellas que fabrica el propio yo con la imaginación partiendo de los sentidos:
ejemplo un caballo que vuela) y las ideas innatas (aquellas que no proceden del mundo
exterior a través de los sentidos ni son fabricadas por el yo, sino que éste las posee desde que
nace, por ejemplo, la idea de triángulo perfecto o la idea de Dios). Como ni las ideas
adventicias como las facticias sirven como punto de partida para demostrar la existencia real
del mundo exterior, Descartes recurre a la idea innata de Dios.
Descartes, para separar la idea innata de Dios de las ideas adventicias y facticias, utiliza tres
argumentos o pruebas demostrativas. Estos son los argumentos gnoseológico, cosmológico y
ontológico. En el argumento gnoseológico explica que la idea de Ser Perfecto que posee no es
ni adventicia (no ha llegado al yo a través de los sentidos) ni facticia (si nuestro pensamiento es
imperfecto, no puede por sí solo formar una idea perfecta), por lo que debe haber sido puesta
en el pensamiento humano por un ser perfecto, es decir, por Dios. En el argumento
cosmológico, partiendo de la base de que el yo es una realidad contingente y de que todo lo
que es contingente debe su existencia a otro, (pero si todos los seres fueran contingentes nada
15
FILOSOFÍA.
habría empezado a existir), explica que, en última instancia, debe existir un ser necesario y no
contingente que exista por sí mismo y no deba su existencia a nadie (Dios). Por último, en el
argumento ontológico, manifiesta que la idea de Ser Perfecto implica necesariamente que tal
ser exista, del mismo modo que la idea de triángulo implica que ha de tener tres lados. Luego,
la idea de Ser Perfecto hace referencia a algo que no solo ha de existir mentalmente, sino
realmente.
Una vez que Descartes demuestra la existencia de Dios, pasa a demostrar la existencia del
mundo del siguiente modo: puesto que Dios existe y es absolutamente perfecto, ha de ser
también bueno y veraz, por lo que no puede permitir que nos engañemos creyendo que el
mundo existe realmente fuera de nuestro yo si no fuera cierto. Por tanto, el mundo no es un
simple sueño que tomamos como real, sino algo que existe realmente fuera del yo. Así pues,
para Descartes, Dios es la garantía de la existencia real del mundo. Pero, además, Dios
también garantiza que nuestras ideas, si son evidentes, nos proporcionan un conocimiento
verdadero del mundo.
Finalizada la idea de Dios, Descartes compara el saber humano con “un árbol cuyas raíces son
la Metafísica, el tronco es la Física y las ramas que parten de ese tronco son todas las demás
ciencias”. La metáfora del árbol sugiere, tanto la unidad de todas las ciencias, pues por
diversos que sean sus objetos todas son producto de la misma facultad racional del hombre o
buen sentido; como que la metafísica es la ciencia fundamental, pues contiene los principios
del conocimiento: las ideas primeras y evidentes acerca del Ser que han de servir de punto de
partida para las demás ciencias. Lo primero que ha de hacer la Metafísica es establecer qué
tipo de realidades básicas o sustancias existen. En sentido estricto, la idea de sustancia sólo
es aplicable a Dios, pues sólo Él, dada su perfección, no necesita de ninguna otra realidad para
existir. Pero, en sentido amplio, el espíritu y la materia son también sustancias porque existen
con independencia mutua: el espíritu no necesita materia alguna para existir, ni la existencia de
la materia necesita del espíritu. La Metafísica cartesiana sostiene, pues, que hay tres clases de
sustancias: una sustancia espiritual infinita: Dios (de infinito poder), y dos sustancias finitas:
Espíritu y Materia. Pero las sustancias no pueden conocerse más que a través de sus atributos
y sus modos. Los atributos de las sustancias son: el de Dios (res infinita), el del Espíritu (res
cogitans) y el de la Materia (res extensa).
Por último está la física cartesiana: si el pensamiento solo utilizase ideas evidentes o ideas que
no siendo evidentes se deduzcan de otras que sí lo sean, sería capaz de llegar a conocer el
mundo tal y como es en sí mismo. Para Descartes, solo las ideas que se refieren a cualidades
primarias de los objetos físicos son evidentes para la razón, y gracias ellas el Yo pensante
puede representarse y conocer el mundo en su realidad esencial. Mientras que aquellas otras
ideas referidas a las cualidades secundarias de los objetos (como color, sabor, sonido, etc.)
carecen de evidencia racional, pues son tan variables que no permiten conocer el mundo más
que en apariencia.
Las cualidades primarias son objetivas (claras y distintas), pues pertenecen esencialmente a
los objetos, mientras que las cualidades secundarias son subjetivas (confusas), pues existen
sólo en nuestro Yo pensante. El único Mundo que nuestra razón concibe con evidencia no es
este de nuestra vida cotidiana que vemos a través de los sentidos, sino uno compuesto de
líneas, ángulos y figuras geométricas en movimiento. Para Descartes, cuya física inaugura la
16
FILOSOFÍA.
visión propia de la ciencia moderna, el mundo es un colosal mecanismo moviéndose según las
leyes de la
mecánica (ley de la inercia, ley del movimiento rectilíneo y ley de la conservación del
movimiento). Y el movimiento, impulsado inicialmente por Dios, pero que ahora existe
únicamente en virtud de sus propias leyes, no es el paso de la potencia al acto, como dijo
Aristóteles, sino que consiste en cambios de posición de la materia/cuerpos en el espacio,
cambios que son siempre producidos por alguna causa eficiente, es decir, por un agente
exterior al móvil.
Los seres vivos no poseen ningún tipo de alma. Son únicamente mecanismos materiales muy
complejos.
DAVID HUME.
El llamado empirismo inglés se desarrolla a finales del siglo XVII y sobre todo en el XVIII, en
Gran Bretaña, país donde la burguesía instaura la primera monarquía parlamentaria, a
diferencia de las monarquías absolutistas existentes en el resto de Europa.
En sentido amplio, son empiristas todos aquellos filósofos que sostienen que nuestro
conocimiento de la realidad comienza por los sentidos. En un sentido más restringido, que es el
que a nosotros nos interesa aquí, empiristas son aquellos filósofos británicos que en la Edad
Moderna formulan una teoría del conocimiento basada en la experiencia y opuesta al
racionalismo cartesiano. Hume es un pensador ilustrado que, mediante el sentido común aspira
a liberar al ser humano de los falsos saberes de la teología y la metafísica. Para ello, quiere
construir la ciencia de la naturaleza humana o ciencia del hombre que sirva de fundamento a
las demás. La primera tarea de esta ciencia consistirá en establecer los límites del
entendimiento humano, es decir, los límites de lo que podemos conocer con certeza, más allá
de los cuales solo hay, dice Hume, sofistería e ilusión.
Descartes afirmó que el conocimiento del mundo se produce a través de las ideas. Hume
sustituye el término idea por el de percepción. El conocimiento de la realidad lo conseguimos
percibiéndola. Pero no todo lo que percibimos tiene la misma intensidad.
● Impresiones: son las percepciones más intensas, el impacto de las cualidades sensibles
de los objetos sobre nuestros sentidos. Pueden ser de la sensación (captación de
colores, sabores, formas) o de la reflexión. Además, hay impresiones simples
(percepción de un color o sentimiento) o complejas (percepción de un cuadro o de
varios sentimientos a la vez).
● Ideas: son las percepciones menos intensas. Proceden todas de alguna impresión
pasada, es decir, las ideas son la huella o copia que las impresiones han ido dejando
en nuestro espíritu. Pueden ser también simples o complejas.
Hume niega que en la mente haya ideas innatas. Para él, todas nuestras ideas tienen su origen
en alguna impresión anterior. Para Hume, solo la impresiones poseen la claridad y distinción,
es decir, la evidencia, que Descartes exigía a las ideas para considerarlas verdaderas. Hume
defiende un empirismo radical: el criterio para decidir qué ideas son verdaderas consiste en
17
FILOSOFÍA.
que podamos indicar de qué impresión proceden o son copia. Así pues, el límite de lo que
podemos conocer con verdad son las impresiones; más allá de éstas sólo hay especulación.
La causalidad (Todo lo que existe tiene una causa) era considerada por los filósofos clásicos y
racionalistas como una verdad de razón (evidente), por eso la llamaban el principio de la
causalidad. Hume, por el contrario, afirma que la idea de causalidad no es un principio racional
o a priori, sino una creencia que ha ido dejando en nuestra mente la experiencia pasada. Y, en
adelante, a partir de la observación del citado fenómeno (que llamamos causa) podremos
inferir que otro determinado (que llamamos efecto) se producirá como consecuencia.
Pues bien, según Hume, realizamos inferencias causales cuando observamos habitualmente
determinados hechos en las siguientes circunstancias:
18
FILOSOFÍA.
Escribe Hume: «Todos los razonamientos referentes a cuestiones de hecho están basados en
la relación de causa y efecto». En virtud de la causalidad afirmamos que hay cierta conexión
necesaria entre los hechos, de modo que cuando observamos el considerado causa inferimos
que se producirá necesariamente el efecto. Ahora bien, nuestras impresiones nos muestran
que ciertos hechos van siempre seguidos de otros, sin que jamás tengamos la impresión de
que tal sucesión sea necesaria, simplemente observamos que ocurre así.
Ahora bien, tal creencia (en la causalidad) es tan viva, lleva asociada un sentimiento tan
intenso que es capaz de ejercer sobre el entendimiento un influjo diferente al de cualquier
concepto simplemente pensado o al de cualquier ficción imaginada, haciendo que la
consideremos / sintamos como verdadera.
De este modo, concebimos el postulado de uniformidad de la naturaleza, aunque tal supuesto
no pueda ser demostrado racionalmente, ni tengamos, claro está, impresión del futuro para
afirmarlo. Resumiendo: Hume afirma que la idea de causa no procede de ninguna impresión,
no es, por tanto, el conocimiento de un hecho, sino un mecanismo subjetivo, de carácter
psicológico, en virtud del cual nuestra mente enlaza/asocia determinadas ideas de acuerdo con
su experiencia pasada. La causalidad es, pues, una creencia surgida en nosotros por
costumbre y sentida vivamente como verdadera por el entendimiento.
El empirismo radical de Hume, al sostener que todas nuestras ideas para ser verdaderas han
de proceder de alguna impresión, le lleva al escepticismo y al fenomenismo.
19
FILOSOFÍA.
- Contra las vías tomistas, Hume sostiene que al estar basadas en la causalidad,
es decir, en un mecanismo psicológico de asociación de ideas, no son válidas
para demostrar la existencia de nada exterior a nuestra mente.
IMMANUEL KANT.
Kant es un filósofo de la Ilustración, cuya evolución intelectual presenta dos periodos: el
periodo precrítico (racionalista,) y el periodo crítico (formula su propia filosofía: el idealismo
trascendental). En el periodo crítico Kant escribe sus tres conocidas críticas: la Crítica de la
Razón Pura, la Crítica de la Razón Práctica y la Crítica del Juicio.
En la época de Kant dos son las posturas acerca de si la Metafísica es una ciencia o no:
Para determinar si la Metafísica es o puede ser ciencia, hay que indagar qué condiciones debe
cumplir un juicio para ser considerado científico. Un juicio es científico cuando aumenta nuestro
conocimiento sobre la realidad y, además, su verdad es universal, válida siempre para todos
los objetos.
Existen dos tipos de juicios: analíticos (el predicado se limita a analizar lo que se halla
contenido en el concepto del sujeto, sin aportar más información: Los gatos son felinos) y
sintéticos (el predicado aporta acerca del sujeto alguna información nueva). Ni los juicios
analíticos ni los sintéticos constituyen verdaderos juicios científicos. Según Kant, solo lo serán
20
FILOSOFÍA.
aquellos juicios que sean, a la vez, sintéticos y a priori (es decir, que aumenten nuestro
conocimiento y sean universales).
En la Crítica a la Razón Pura, obra más conocida de Kant, formula una teoría del conocimiento
que integra y supera tanto el racionalismo como el empirismo. La realidad que alcanzamos a
conocer es el resultado de unificar los datos que nos llegan a través de los sentidos mediante
ciertas estructuras a priori o condiciones trascendentales. Así pues, nuestro conocimiento de la
realidad resulta siempre de combinar lo dado a los sentidos (las impresiones o intuiciones
sensibles) con lo puesto a priori por nuestra subjetividad para unificar y dar sentido a esos
datos.
21
FILOSOFÍA.
unificar las afirmaciones o juicios mediante algún enlace lógico-deductivo. Esta tendencia
unificadora de la Razón la lleva a formarse tres conceptos o Principios supremos o, como Kant
los llama, tres Ideas: la Idea de Alma, la idea de Mundo y la idea de Dios.
Estas Ideas son los objetos que desde siempre ha tratado de conocer la Metafísica. La
Metafísica consiste, según Kant, en la aplicación lógica de las categorías del entendimiento a
objetos (Dios, Alma, Mundo) que no nos son dados en ninguna intuición empírica. Por eso la
razón, en su dialéctica o diálogo lógico consigo misma, puede llegar a afirmaciones contrarias
sobre esos objetos sin que podamos conocer cuál de ellas es verdadera realmente, así por
ejemplo, afirmamos que el mundo es eterno, pero también que tuvo que empezar a existir o a
ser en acto en un momento dado, que el alma es una sustancia inmortal, pero también que no
es ni sustancia ni inmortal, que Dios existe, pero también que solo es una idea nuestra, etc.
● Thomas Hobbes afirma que el estado de naturaleza en el que vivían los hombres antes
de formar la sociedad era un estado de guerra permanente de todos contra todos. Para
salir de tal situación los individuos establecieron un pacto entre sí, en virtud del cual
cedieron todos sus derechos a uno de ellos, el Soberano, para que promulgara leyes e
implantara la paz, iniciándose así la sociedad. Esta completa cesión de derechos de los
individuos hacia el Soberano es irrevocable, por lo que el poder del Soberano sobre los
Súbditos es absoluto. De esta forma explicaba y justificaba Hobbes el auge que en su
tiempo estaban teniendo las monarquías absolutas, cuyo poder, según esta teoría,
tenía su origen en un antiguo pacto entre los individuos.
● John Locke afirmó que los hombres por naturaleza son todos iguales y poseen los
mismos derechos (ius naturalis): derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad
privada. En el estado de naturaleza los hombres eran absolutamente libres, pero por
eso mismo a veces, aunque no necesariamente, se convertía en un estado de guerra.
Para evitarlo, los individuos hicieron un pacto entre sí, en virtud del cual nombraron
Soberano a uno de ellos y cedieron a otros (el Parlamento), en cuanto representantes
22
FILOSOFÍA.
suyos, el derecho a establecer las leyes que el Soberano habría de cumplir y hacer
cumplir para defender los derechos naturales de todos. El Soberano, por tanto, queda
sometido al poder del Parlamento, el cual ha de ser renovado cada cierto tiempo por el
conjunto de los individuos que componen la sociedad. De esta forma Locke explicaba y
defendía el establecimiento de una monarquía parlamentaria en Inglaterra.
JEAN-JACQUES ROUSSEAU.
La teoría política de Rousseau, en consonancia con los ideales ilustrados, defiende la
construcción de una sociedad sobre bases radicalmente democráticas, una sociedad que
permita a los individuos participar directamente, no a través de representantes parlamentarios,
en la aprobación de las leyes. La sociedad que Rousseau diseña teóricamente en el Contrato
Social persigue la Libertad política de todos los ciudadanos, la Igualdad jurídica y la Igualdad
económica (necesaria para que exista fraternidad social: “Que ningún ciudadano sea tan
opulento para poder comprar a otro, y que ninguno sea tan pobre para estar obligado a
venderse”). El libro fue quemado públicamente en París y Ginebra (la ciudad natal de
Rousseau) y se decretó orden de prisión contra su autor.
El estado de naturaleza y el comienzo de la desigualdad entre los hombres: Rousseau parte,
como Locke, de que los hombres en estado de naturaleza, es decir, antes de formar la
sociedad, eran libres e iguales. Con el concepto de estado de naturaleza Rousseau afirma
referirse a algo que no existe y no ha existido nunca. Así pues, es una hipótesis teórica que ha
de servir como criterio o ideal desde el que juzgar la sociedad existente. Si en la sociedad
actual hay enormes desigualdades entre los hombres, que hacen a unos amos y a otros
esclavos, habrá que, primero, preguntar cuál ha sido el proceso histórico que alejó a los seres
humanos de su estado natural y los condujo a un estado social semejante, y, segundo,
proponer algún tipo de reforma de la sociedad que permita al hombre volver a tener aquella
igualdad y libertad que poseía en el estado de naturaleza.
Los hombres en estado de naturaleza eran buenos, libres e iguales. Pero, debido seguramente
al crecimiento demográfico, tuvieron que dedicarse a la agricultura, estableciéndose la
propiedad privada de la tierra. Por tanto, debido a la instauración de la propiedad privada dio
comienzo la historia de la desigualdad social y económica entre los hombres y la falta de
libertad de la mayoría. Ahora bien, Rousseau no defiende la abolición de la propiedad privada,
sino su regulación legal para que nunca pueda ser excesiva.
El tema del Contrato Social es diseñar una sociedad en la que cada individuo, aun
sometiéndose a las leyes que toda organización social conlleva necesariamente, siga siendo
tan libre como antes de asociarse. El contrato es el acuerdo voluntario que cada individuo
realiza con la sociedad en su conjunto, en virtud del cual cede sus derechos naturales a la
comunidad, para que ésta los proteja mediante leyes aprobadas por todos. De este modo, al
obedecer las leyes, cada uno se obedece a sí mismo, permaneciendo tan libre como en el
estado de naturaleza. Es un contrato de cada individuo con la comunidad en su conjunto, en
virtud del cual el poder de hacer las leyes no se delega en una persona o grupo de personas,
23
FILOSOFÍA.
sino que se ejerce directamente por todos y cada uno de los asociados, bien en asamblea o
bien referéndum. Así pues, del contrato emana un único soberano, pero no personal, sino
colectivo: el Pueblo, el cual ejerce su poder a través de la Voluntad General.
La voluntad del Pueblo Soberano se llama Voluntad General, que es la única fuente legítima de
todas las leyes, se orienta por naturaleza al bien común o interés general, prevalece sobre la
voluntad particular de cualquier individuo, no necesita ser unánime pero sí contar con todos los
votos de los asociados, y es distinta de la voluntad de todos, pues ésta sería una suma de
intereses particulares, mientras que la voluntad general persigue el interés común a todos o
interés general. Por tanto, la Voluntad General es el instrumento u órgano que el Pueblo
Soberano posee para establecer las Leyes y dirigirse al Bien Común.
En la sociedad resultante del contrato los hombres son libres, como lo eran en estado de
naturaleza, pues solo hay leyes en cuya aprobación todos han participado a través de la
Voluntad General.
Las leyes son acuerdos o convenciones generales adoptadas por el Pueblo que solo pueden
referirse a todo el cuerpo social. Por el contrario, los actos de magistratura son los que realizan
los magistrados o gobierno, y consisten en la administración de las leyes mediante decretos.
La ley, sin embargo, solo puede ser general para que persiga el interés general, y no el de una
parte del todo. Además, las leyes han de promover la igualdad entre los ciudadanos. Tres son
los tipos de leyes necesarias en la sociedad: leyes políticas (conjunto de leyes que forman una
Constitución y regulan la forma de Estado y de Gobierno), leyes civiles (regulan las relaciones
de los ciudadanos entre sí y de éstos con el Estado) y leyes penales (determinan el castigo
para quien incumpla las anteriores). Además de estas leyes, Rousseau afirma que existen
otras, grabadas en los corazones de los ciudadanos y que envejecen más lentamente que
aquéllas: son las costumbres y la opinión del Pueblo.
Quien aprueba las leyes es el Pueblo, a través de su Voluntad General, pero existen personas
de naturaleza genial capaces de llevar a un Pueblo a aprobar aquellas leyes que le habrán de
llevar a conseguir el bien común. Esos genios políticos de inteligencia superior son los
legisladores.
Rousseau distingue entre el Soberano (Pueblo que mediante su Voluntad General aprueba las
leyes) y el Gobierno (persona o grupo de personas que tienen como misión o encargo ejecutar
24
FILOSOFÍA.
o administrar las leyes). Rousseau no propone una forma de gobierno ideal, adecuada para
todos los Pueblos y todas las circunstancias. Se inclina por un gobierno democrático para los
Estados pequeños (de poca extensión geográfica y poca población); por uno aristocrático para
los Estados medianos; y por uno monárquico para los Estados grandes. Ahora bien, todas las
formas de gobierno son susceptibles de abuso y degeneración, por lo que el Soberano ha de
vigilar constantemente para que las leyes que aprueba sean bien ejecutadas por el Gobierno,
cambiándolo si es preciso cuando considere que su administración es mala.
La Filosofía Contemporánea, que se extiende desde el último tercio del siglo XIX hasta
nuestros días, se caracteriza por una enorme variedad de escuelas y enfoques filosóficos. Este
hecho viene determinado por factores históricos tan diversos como: la irrupción de las masas
obreras en la vida política, el establecimiento de imperios supranacionales en la Europa
central, el colonialismo, el gran avance de las ciencias físico-naturales, las Matemáticas y la
Lógica, el desarrollo de las ciencias humanas, como la Sociología o la Historia, etc.
Las corrientes filosóficas más importantes de este periodo son: el vitalismo (la exaltación de la
vida como realidad fundamental), el historicismo (estudio del hombre a través de la historia), la
fenomenología (convertir a la filosofía en una ciencia de los fenómenos), el existencialismo
(que toma como objeto de estudio la existencia individual del hombre) y el empirismo lógico y la
filosofía analítica (que se dedican al análisis lógico del lenguaje). También cabe destacar otras
corrientes filosóficas como: el estructuralismo y la Escuela de Francfort.
HEGEL Y SCHOPENHAUER.
Para Hegel la Realidad es racional, una Idea que ha ido desplegándose históricamente hasta
alcanzar la consciencia de sí misma en el Espíritu Humano. La Idea es lo Absoluto, una
totalidad dinámica que se desarrolla a través de un movimiento dialéctico. La Dialéctica rige el
devenir contradictorio de lo real, de la Idea, sometiendo ese devenir a una sucesión de tres
momentos: momento de la afirmación, momento de la negación y momento de la superación.
25
FILOSOFÍA.
nunca encuentra satisfacción ni reposo. De ahí que el hombre esté destinado a padecer un
permanente desear insatisfecho. Ahora bien, puede llegar a ser feliz si anula su voluntad
individual y se libera de su Yo. Para ello hay dos caminos: el Arte y la Ética. El Arte (en
especial la Música) nos libera de la voluntad al introducirnos en un mundo parecido al del
sueño. Y la Ética, basada en la renuncia a todo deseo y en la compasión por todo ser vivo, nos
ha de llevar hacia una vida ascética de integración en el todo cósmico, superando nuestro Yo.
KARL MARX.
A mediados del siglo XIX la revolución industrial en Europa ha alcanzado tales proporciones,
que genera, por un lado, riquezas sin límites para la clase propietaria de las industrias, la
burguesía, y por otro lado, pobreza y miseria para los trabajadores industriales, el proletariado,
con jornadas de trabajo de 16 horas y salarios de simple subsistencia.
Karl Marx es un pensador formado inicialmente en la filosofía de Hegel, la cual había llegado a
convertirse en la filosofía oficial de todas las Universidades alemanas. Pero inmediatamente se
separa del idealismo hegeliano, tratando de formular una filosofía materialista, por lo que se
aproxima al materialismo de la izquierda hegeliana, que al poco tiempo considera
insatisfactorio. Más tarde, entra en contacto con las ideas del socialismo utópico francés. Por
último, en Londres se dedica, sobre todo, a estudiar Economía, pues llega a la conclusión (y
esta es la idea central en el pensamiento de Marx) de que la realidad material que nos permite
comprender al hombre y explicar su evolución histórica es la económica.
Marx concibe la filosofía como una actividad teórica cuyo objetivo ha de ser la transformación
práctica de la realidad social. Las ideas filosóficas serán verdaderas si son capaces de
modificar la sociedad en un sentido humano.
Para el idealismo hegeliano, la Dialéctica era el proceso de contradicciones a través del cual se
desplegaba históricamente la totalidad de lo real, lo Absoluto, la Idea. Marx va a conservar esta
visión dialéctica de lo real, pero aplicada a la realidad material del hombre, es decir, a la
historia de cómo el hombre ha ido resolviendo, a través del trabajo o producción de bienes, sus
26
FILOSOFÍA.
En relación con el materialismo histórico, es una teoría acerca de la historia en la que Marx
sostiene dos ideas-clave:
27
FILOSOFÍA.
FRIEDRICH NIETZSCHE.
Nietzsche se encuadra en el contexto de vitalismo e irracionalismo. Sus obras no exponen de
un modo lógico y ordenado un sistema filosófico unitario, sino que narran con imágenes
variadas ciertas intuiciones filosóficas, como por ejemplo, que la «vida» es una trágica lucha
apolíneo-dionisiaca, que Dios ha muerto, que el futuro del hombre es el superhombre, o que la
esencia de la vida es voluntad de poder y eterno retorno.
28
FILOSOFÍA.
débiles...) los que se han hecho cargo de la defensa de esa moral de esclavos o moral
de rebaño.
● Moral de señores y moral de esclavos: Hay dos tipos posibles de moral: una de señores
(es la moral de los hombres activos y nobles, cuyos valores van más allá del bien y del
mal establecidos para favorecer todo lo que insufla a la vida humana creatividad, fuerza
y poder para afrontar nuevas tareas, la principal de las cuales consiste en superarse a
sí misma y crear el superhombre) y una de esclavos (es una moral que dice tener su
fundamento en una realidad más perfecta y verdadera que la que nos muestran los
sentidos (llámese a esa realidad la de la Razón o la de Dios)). Establecida esta
distinción, Nietzsche examina la historia de la cultura europea y observa un creciente
predominio de la moral de esclavos, cuya manifestación más moderna son las ideas
democráticas, socialistas e igualitarias.
29
FILOSOFÍA.
Para Ortega, “la filosofía es, por lo pronto, meditación de nuestra vida”. Es una necesidad vital,
porque el hombre no puede dejar de pensar, pues es una exigencia que la vida nos impone a
cada uno. Y su objeto es el Universo cuyo conocimiento le interesa radicalmente a nuestra
vida, a la vida de cada cual.
Para él, la vida no es el ser de la metafísica tradicional, es decir, algo único, eterno e
inmutable, sino una realidad múltiple que, atravesada de historicidad, está haciéndose
constantemente a sí misma al actuar sobre el mundo que la rodea, sometida, pues, a un
dinamismo temporal constante. “Existir es primordialmente coexistir”, tal es el dato radical y
primero de nuestra vida.
El método que Ortega sigue es el de ir anotando uno a uno los atributos o categorías de
nuestra vida, es decir, sus características fundamentales:
● El segundo atributo de la vida es que es un quehacer. La vida no nos viene dada como
algo hecho, sino algo que ha de hacerse mediante su apertura a las cosas que la
rodean, a la circunstancia o mundo en torno
● El tercer atributo de la vida consiste en que vivir es encontrarse en el mundo. Vivir es,
pues, encontrarse en el mundo ocupado en las cosas que hay en torno: “Yo soy yo y
mis circunstancias”.
● Otro atributo es que la vida es siempre imprevista: ”la vida es un problema que
necesitamos resolver nosotros”.
30
FILOSOFÍA.
● Otro atributo, muy unido al anterior, es que vivir es elegir entre varias posibilidades.
Nuestra vida está lanzada a lo posible. ”Vivir es constantemente decidir lo que vamos a
ser”.
● Y el último atributo expresa la paradoja esencial de nuestra vida: ”es un ser que
consiste, más que en lo que es, en lo que va a ser, en lo que aún no es”. Es decir,
nuestra vida es una realidad lanzada al futuro, un ser cuya existencia consiste en un
cúmulo de proyectos.
Por otro lado, desde Parménides hasta Kant, la Razón ha sido concebida como la facultad
humana que aspira a conocer lo inmutable, lo absoluto, la sustancia invariable de las cosas. A
la facultad racional así concebida, Ortega, la denomina razón pura. Ortega concibe la Razón
como una función de la vida, es decir, un instrumento del que la vida humana se sirve para
orientarse en el mundo y proyectarse hacia el futuro. A esta razón Ortega la denomina razón
vital (raciovitalismo): es una razón que no tiene como objeto conocer una realidad inmutable o
universal, sino enfrentarse a la realidad histórica y particular (al aquí y el ahora, a la
circunstancia) para resolver el problema individual e intransferible de vivir.
Por último en Ortega está el Perspectivismo: nuestra vida busca la verdad, pero no una verdad
absoluta y eterna, sino la verdad entendida como ese punto de vista que cada vida individual
necesita para orientarse en el mundo y resolver el problema de vivi. Ese punto de vista
individual sobre la realidad que la vida de cada cual posee es lo que Ortega denomina
perspectiva. Ortega sostiene que cada vida individual es una perspectiva verdadera e
insustituíble sobre lo real. Además de las perspectivas individuales, Ortega afirma que existen
también perspectivas supraindividuales, como por ejemplo, las que llegan a forjar las
generaciones o las épocas históricas. Si nuestra vida es esencialmente histórica, y cada
hombre, generación o época es una perspectiva verdadera sobre la realidad, entonces la
realidad en su totalidad es un infinito número de perspectivas. Y la verdad absoluta no sería
sino la suma de todas las perspectivas.
El perspectivismo es, según la intención de Ortega, una superación tanto del Idealismo
moderno como del Realismo antiguo. De acuerdo con el perspectivismo, la realidad que
conozco no existe independientemente de mí, sino que es una perspectiva mía, de mi vida,
pero no existiría mi perspectiva ni sería posible ninguna otra si no hubiera algo exterior a mí y a
todos nosotros, es decir, si no hubiera cosas o Mundo. Esta interdependencia o coexistencia
Yo y Mundo, esta necesidad que cada uno tiene del otro para existir, es lo que Ortega expresa
con su conocida frase: “Yo soy yo y mis circunstancias”.
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