OCCISO CON SABOR DIFERENTE
Los pensamientos no dejaban de dar vueltas en su cabeza las lagrimas salían de sus ojos, estaba
sentado en frente de su cadáver, con los cubiertos en sus manos, estaba vestido de traje, tenía la
piel de gallina y aunque quisiera no podía escapar.
Hace ya unos meses empezaron a morir animales en grandes cantidades, las noticas decían que
era un virus que afectaba solo animales, que era un gran problema para la alimentación a nivel
mundial. Hace unas pocas semanas la enfermedad empezó a afectar a las personas, se aprobaron
muchas vacunas pero el virus seguía mutando, los países empezaron a tomar medidas drásticas,
se decretaron leyes que obligaban a las personas a matar a sus mascotas, a su ganado, a todo
animal, si no serían eliminados por el gobierno, hubieron campañas, revoluciones, hubo conflictos
en todo el mundo. Recuerda cómo veía las noticias, artículos de la “venganza de los veganos”,
médicos hablando de como sustituir la falta de proteína, las huelgas de hambre, las pilas de gatos
y perros quemados vivos, cualquier herida o consumo significaba una muerte segura.
La opción que se veía más viable era el veganismo, aparentemente la única opción, pero
empezaron a aparecer noticias de grupos de personas que atacaban y cocinaban a turistas,
después de todo "carne es carne" no importa de dónde venga. Bolivia fue el primero en legalizar la
cría, venta y comercialización de lo que llamaron “carne especial” seguido por los demás países de
América.
El trabajo en la granja, que le había enseñado su padre desde pequeño, ahora tendría muchos
cambios, empezaron a llegar las primeras “reses”, se tenía que cubrir el consumo masivo de carne
a nivel nacional. Hubieron varios cursos en los que le enseñaron como debían, reproducirlos,
matarlos, sacar los nuevos cortes de carnes, etc. Pero no pudo concentrarse en ninguno, su mente
solo pensaba que eran humanos que no llegarían a ser personas, desde ahora esa sería la forma
de vida.
Si somos lo que comemos que es el otro, que es la persona que tengo sentada a un lado mío.
Aun así la gran purga trajo beneficios como, reducción de la población, de la pobreza y había
carne, se inició con precios exorbitantes pero la producción en masa de estos hizo que llegara a
todas partes. Los pobres y los inmigrantes empezaron a desaparecer poco a poco, la mayoría de
turistas contrataban servicios de protección.
Definitivamente el mundo no sería como era antes.
El primer comercial que vió en la televisión lo dejó helado, significaba que no había vuelta atrás, los
comercios empezaron a poner carteles de carne especial, carnicerías anunciando los nuevos
cortes de carne, empezaron poco a poco frascos con manos envasadas, enlatados de orejas, con
el tiempo en todas partes habían brochetas de orejas o dedos, lenguas a la vinagreta, hasta licores
con glóbulos oculares.
Los platos típicos no cambiaron mucho ahora se los llamaba "especiales", pique especial,
chicharrón especial, salteñas especiales, charques especiales. Los chefs en todas partes
desarrollaban nuevas técnicas para poder cocinar bien una presa de carne especial, para que
tuviera un sabor y textura lo más parecido a las carnes de vaca o cerdo. Aunque la comida vegana
era la que tenía gran popularidad, muchas personas decidían no cambiar la carne. Los animales no
habían desaparecido de todo el mundo, pero, los pocos que quedaban estaban, muy
resguardados, criados en cautiverio y fuera del alcance de personas comunes. Aparentemente los
insectos no habían sido afectados.
Después de haberlo evitado varios días ya no podía aguantar más el hambre, se levantó en medio
de la madrugada, su compañero de departamento Charlie estaba dormido en el sillón con una
botella en la mano, acababa de aprobar un semestre más en gastronomía, abrió el refrigerador
revisó si había algo más de fruta para evitarlo aunque sea un día más, pero las frutas y verduras
habían subido tanto que no se lo podía costear todo el mundo, la comida de Charlie estaba delante
de él, nunca lo había visto acabar nada de lo que cocinaba, se quedó viéndola unos momentos y la
saco de la heladera, abrió el microondas puso el plato dentro y esperó a que calentara, con el plato
ya en la mesa adelante de el, con la mente en blanco, cortó una parte de la “res” la acercó a su
boca y la masticó lo más rápido que pudo, intentando no saborearla, pero no pudo evitarlo, no
sintió nada raro, al menos eso pensó hasta que le dieron arcadas, pero ya lo había probado intentó
continuar, lavó el plato e intentó dormir antes de ir a trabajar.
Abrió los ojos, se apresuró a ir al trabajo después de ver el reloj, acababan de contratar más
personas en la granja y la carnicería, para abastecer todo el consumo de carne de la ciudad, eran 3
hombres y una chica. Les enseñaron como arrear el ganado, como alimentarlo y como matarlo, él
tenía que enseñar cómo hacer los nuevos cortes de carne, eligieron el trabajo que mejor se les
daba y se separaron, ahora tenía más ayuda con la carne, aunque a su nueva compañera a veces
le daban nauseas, igual que a él cuándo cambiaron de carne. En esa situación apenas y le pudo
preguntar su nombre, ya era lo suficientemente incómodo tener que cortar partes humanas.
Le preguntó con una voz muy suave.
– Soy Fernando ¿Cómo te llamas? –
Casi de inmediato ella contestó.
– Michelle. – aunque en un tono de voz muy agudo.
El aún nervioso le dijo.
– Sé que esta no es la mejor situación para conocer a alguien. –
Ella se quedó callada por el resto de la hora, pero, cruzaron miradas unas cuantas veces hasta que
terminó su turno.
A la salida recogí mis cosas, quería ir a comprar la fruta que pudiera, pero antes de salir Michelle
se me acercó y me invitó a tomar un café.
Es la primera vez que salgo con alguien después de mucho tiempo, no puedo evitar estar nervioso,
pensar en que iba a hacer algo mal o que diría algo que no debía, estamos camino al café
restaurant que está a unas calles de mi casa, los dos estamos en silencio. ¿Debería empezar una
conversación con ella? ¿O esperar a que lleguemos al café? ¿De qué debería hablar......?
Mientras mi mente daba mil vueltas pensando qué preguntarle, de repente hubo silencio.
Se abrió mi boca y casi sin notarlo le dije.
– ¿Te gusta leer? – parecía más tranquilo de lo que en realidad estaba.
Ella me dijo muy emocionada.
– ¡Si adoro los libros! Mi libro favorito es por mucho La narración de Arthur Gordon Pym,
adoro los lib…. − la veía muy emocionada como si hubiera esperado esa pregunta desde
hace mucho. Yo no podía dejar de verla sonreír.
Terminamos hablando un poco de todo, como si nos conociéramos desde hace años, en el café
ella pidió un cappuccino y una salteña “especial”, yo pedía lo mismo de siempre un late, pero decidí
pedir una hamburguesa, aunque no sabía si iba a lograr terminarla.
Mientras esperábamos ella me pregunto con algo de miedo.
– ¿Y cómo llevas el cambio? −
Paso un escalofrió por toda mi espalda, no sabía qué responder, diría que no pienso en ello, pero
claramente, no puedo evitarlo, todo en mi vida tiene algo que ver con eso.
– No muy bien, a veces no puedo comer más de un bocado, aunque mi compañero estudia
gastronomía y el cocina todos los días creo que el problema no es el sabor. − aunque solo
había probado la carne una vez.
Nos entregaron nuestra comida, ni bien el plato tocó la mesa ella ya estaba comiendo su salteña.
Tenía la hamburguesa delante de mía, se me revolvió el estómago, la levanté y le di un mordisco,
no mastique mucho tragué lo más rápido que pude entonces ella dijo.
– Cuando era niña una vez me pregunté a qué sabría la carne humana, no pensé que
terminaríamos comiéndola todos. – la sentía triste y confundida algo en mi quería
protegerla.
Las náuseas desaparecieron, terminamos de comer y nos despedimos aunque ella me invito a su
casa, decidí no ir, sentía que era pronto para eso, aunque olvidé pedir su número, pero podía ser
una excusa para vernos de nuevo. Fui a casa, el departamento estaba vacío, me di una ducha y
me tumbé en el sillón a escuchar música, no podía dejar de pensar en ella, no esperaba conocerla
y menos que me invitara a salir.
Se abrió la puerta, era Charlie, acababa de llegar de la universidad, Fernando, no pudo evitar
contarle todo, después de todo, ya habían sido amigos desde hace muchos años, parecía que no
le prestaba atención, se lo veía cansado, aun así le dijo.
− ¡Genial! me alegro por ti viejo.−
Fue a su habitación, no salió de ahí hasta la noche solo escuche la puerta del pasillo cerrarse.
Charlie salía todas las noches, al inicio pensé que iba a fiestas, pero casi siempre íbamos juntos y
cuando llegaba en la madrugada volvía a cocinar, estaba preocupado pero no me podía concentrar
en eso, mi mente estaba ocupada pensando en Michelle, quería mandarle un mensaje, justo antes
de que empezara a escribir me escribió, quería invitarme a una fiesta esa noche, claramente le dije
que sí. Me alisté lo más rápido que pude y fui corriendo a buscarla, me dijo que me iba a esperar a
unas calles del café. La vi desde lejos me acerque casi corriendo hasta ella y fuimos a la fiesta, era
en un bar subterráneo, nos sentamos en la barra, tomamos y bailamos hasta no poder más, no
quería dejarla sola le invite para ir a mi casa, que mi compañero de departamento no estaba y se
podía quedar a dormir. Abrí la puerta del departamento entramos y ella se quedó dormida antes de
llegar, la deje en mi cuarto y me fui a dormir al sillón, sentía que necesitaba algo así desde hace
mucho, estaba estresado y confundido desde que todo el mundo se fue al carajo. Intentó quedarse
dormido, pero los mosquitos no lo dejaban.
¿Cómo era posible que casi todos los animales estuvieran muertos pero los malditos insectos no?
En parte era bueno las abejas aun polinizaban algunas plantas por lo que no hubo una gran
extinción de flora, pero los mosquitos seguían siendo igual de irritantes o talvez más. Las
emisiones de carbono bajaron drásticamente, cuando el hambre ya no era el mayor problema, los
gobiernos vieron por salvar lo que quedaba del medio ambiente. Los suicidios eran cada vez más
frecuentes personas que vivían en soledad y que tuvieron que matar a sus mascotas, personas
que no querían vivir en un mundo sin carne. La población en los barrios pobres bajó drásticamente,
el asesinato seguía siendo ilegal pero si te comes las pruebas no te pueden culpar de nada.
En los foros y redes sociales empezaron a hablar de un mundo sin ley, con el canibalismo siendo
parte del día a día terminaríamos atacándonos entre nosotros por un poco de comida, por eso, los
gobiernos y empresas gastaron millones y millones. ¿Pero era ésto o una anarquía de caníbales?
Seguramente si, los humanos ya habíamos demostrado que podíamos comernos entre nosotros
para sobrevivir.
Me desperté, sentía como si un camión me acababa de atropellar, antes que pudiera levantarme
Michelle se acercó.
− Hey despertaste, ya preparé el desayuno ven.− me decía con una voz tranquila no
esperaba que se quedara, estaba alegre y me senté a comer con ella.
La carne ya no era tan importante, sentía que, con ella podía estar más tranquilo, hablar de todo.
Pasaron ya unas cuantas semanas y oficialmente somos novios, intentamos no hablar de trabajo,
sigue siendo muy incómodo para ambos, todavía no logramos acostumbrarnos a la idea de cortar
carne humana, para que otros comieran.
Charlie y Michelle se conocieron ayer, parece que se llevaron bien, hablamos de ver una película
esa noche, Charlie dijo que quería ver "el silencio de los inocentes" , que recordaba que era muy
buena. Llego la noche y pusimos la película, entonces Charlie nos dijo que antes de verla
cenáramos algo, estaba practicando para su examen, no nos negamos, un filete con sus
guarniciones que si bien no estaba mal no era algo de otro mundo.
Los días seguían pasando, en la granja había cada vez más intentos de escape, pero poco más.
Las cosas con Michelle iban bien, ya había conocido a sus padres, y estaban pensando en vivir
juntos. Cada vez veía menos a Charlie pero estaba en exámenes finales.
Un día Charlie me dijo que la graduación estaba cerca y me invito a ir, era un día importante para
el, definitivamente tenía que ir. Llegado el día me aliste me puse elegante, de camino a la
graduación, llame a Michelle, ella me dijo que no podía ir, estaba ocupada y tenía muchas cosas
que hacer.
Charlie me hizo pasar al salón, fuimos a la barra y tomamos unos cuantos tragos, la fiesta de
graduación no estuvo mal, pero, Charlie se emborrachó muy rápido y fue a casa a dormir, estuve
una hora más y después volví a casa. Cuando llegué a casa Charlie sacó del horno un gran
pedazo de carne, cenamos.
− Esta carne te quedó muy bien, mis felicitaciones al nuevo chef, esto debería probarlo
Michelle − hubo silencio, quería llamarla pero antes de que pudiera marcarle escuché .
− Las últimas noches estuve saliendo con un nuevo grupo de amigos que igual les gusta la
nueva gastronomía y entre nosotros empezamos a probar algunas recetas, algunas muy
locas, estilos diferentes de cocina, entre muchas otras cosas más, pero uno dijo algo
extraño “Tus seres queridos saben mejor que la carne normal”, todos nos reímos pero no
parecía estar bromeando, todos dejamos de reír de golpe y el continuo “deberían probarlo.
−
Entonces apreté el botón de llamar y escuché el teléfono de Michelle en la sala.
− Yo ya lo probé con mi madre pero no sentí nada, quería una segunda opinión.
Empecé a vomitar y a llorar. Estaba totalmente aterrado, enojado, furioso, en cólera, irritado y en lo
único en lo que podía pensar era asesinarlo, tome el cuchillo de la mesa y corrí directo hacia él, no
controlaba mi cuerpo, solo veía salir la sangre por todas partes, había hecho esto durante ya un
tiempo, pero, esta vez, no se sentía nada diferente, él si era considerado una persona, pero se
sentía igual que matar cientos de humanos en la granja, cuando ya no tenía casi fuerzas, un
impulso dentro de mi empezó a morder, no podía ni quería evitarlo, su carne tenía un nuevo sabor.
La puerta se abrió y entro la policía, el encabezado de la notica era “Joven terminó con la vida de
su novia y su compañero de departamento para comérselos.” Las noticias hablaban de el como un
desquiciado, un caso aislado, todos los que eran como él eran la nueva paria de la sociedad. Fue
condenado a cadena perpetua, pero en la cárcel lo nuevos eran devorados a los pocos días de
llegar. Este fue el inicio de todo, desde ese momento movimientos radicales de canibalismo
empezaron a atacar ciudadanos, la población se vio aún más reducida, no se podía controlar a los
grupos que terminaban expandiéndose por todas partes.