Art 04
Art 04
Análisis
Vol. 4(6),Psicométrico
21-34 (2011)de la Escala Autoeficacia en Conductas de Cuidado Ornelas
doi: 10.4067/S0718-50062011000600004
Recibido Jun. 06, 2011; Aceptado Jul. 27, 2011; Versión final recibida Ago. 08, 2011
Resumen
Psychometric properties in the self-efficacy scale on behavior of physical health care were studied.
The sample was of 2089 individuals: 902 women and 1187 men, incoming students to the majors
offered at the Autonomous University of Chihuahua in Mexico, with an average age of 18.23 years.
The analysis of psychometric properties has shown that a trifactorial structure is feasible and
adequate according to the psychometric requirements established when the informants are the
students. The three factors structure, attending statistic and substantial criteria has shown
adequate adjustment factors, reliability (except on physical health and hydration factors) and
validity indicators. Besides, factorial analyses taken with sub-samples 1 and 2 fully demonstrate
these results.
INTRODUCCIÓN
Un ideal común a todas las personas es el de conseguir determinadas metas, la propia motivación
impulsa al ser humano a emprender conductas específicas en función de los logros que éste
pretende alcanzar. Mas no basta con conocer con claridad aquello que deseamos lograr, ni
tampoco el mejor medio para poder conseguirlo. No basta con ser capaz de; es preciso juzgarse
capaz de utilizar las capacidades y habilidades personales ante circunstancias muy diversas. La
percepción de las personas acerca de su propia eficacia se alza como un requisito fundamental
para desarrollar con éxito las acciones conducentes al logro de los objetivos personales. Dicha
autopercepción, denominada autoeficacia, ejerce una profunda influencia en la elección de tareas
y actividades, en el esfuerzo y perseverancia de las personas cuando se enfrentan a
determinados retos e incluso en las reacciones emocionales que experimentan ante situaciones
difíciles. En definitiva, las creencias de autoeficacia representan un mecanismo cognitivo que
media entre el conocimiento y la acción y que determina, junto con otras variables, el éxito de las
propias acciones (Gutiérrez et al., 2011).
Dentro de los contextos educativos ha existido un interés permanente por comprender los factores
cognitivos y comportamentales que favorecen o dificultan el desempeño del estudiante en sus
labores académicas y cómo éste se relaciona con su desarrollo integral. En el área de la
psicología educativa específicamente, el constructo de autoeficacia ha recibido especial atención y
se han generado importantes avances de investigación que han contribuido al mejoramiento de
prácticas pedagógicas y de enseñanza (Pérez et al., 2011). La investigación empírica ha
demostrado ampliamente que la autoeficacia resulta ser más predictiva del rendimiento académico
que otras variables cognitivas (Brown et al., 2008; Pérez et al., 2011), también que logra predecir
el éxito posterior (Pajares y Schunk, 2001; Pérez et al., 2005) y que es un importante mediador
cognitivo de competencia y rendimiento (Valiante, 2000) en cuanto favorece los procesos
cognoscitivos.
Por todo ello, en este trabajo que forma parte de un estudio más extenso, cuyo propósito general
radica en determinar las diferencias y similitudes entre los estudiantes de primer ingreso a las
diferentes licenciaturas de la Universidad Autónoma de Chihuahua en cuanto a su autoeficacia
percibida, comprensión lectora y habilidades cognitivas, entre otras; con la finalidad de contar con
información valiosa para los sistemas de tutoría y desarrollo personal en nuestra universidad. Se
analiza la consistencia interna y la estructura factorial de un instrumento de autoreporte que
permite identificar aspectos del cuidado de la salud física, cuyo nivel de autoeficacia percibido por
los alumnos de nuevo ingreso representen un área de oportunidad o mejora; en relación al resto
de los alumnos, aportando evidencias y datos que propicien la intervención educativa dentro de
una perspectiva de atención a la diversidad en el aula. Para contar con un instrumento con las
mejores propiedades psicométricas, se realizó el análisis del mismo en dos submuestras, desde la
perspectiva del enfoque clásico de la teoría de los test (Muñiz y Fonseca-Pedrero, 2008) y el de
los modelos de ecuaciones estructurales (Batista y Coenders, 2000); lo cual permitió realizar
estudios paralelos para corroborar y verificar los resultados obtenidos.
Para la mayoría de las aplicaciones, Bandura (2001) plantea que la autoeficacia percibida debe
ser conceptualizada de manera específica. La autoeficacia percibida hace pues referencia a las
creencias de las personas acerca de sus propias capacidades para el logro de determinados
resultados. Por consiguiente, el sistema de creencias de eficacia no es un rasgo global sino un
grupo de autocreencias ligadas a ámbitos de funcionamiento diferenciado.
Bandura considera por tanto a las expectativas de autoeficacia, no como variables globales y
estables, sino como cogniciones específicas y cambiantes, que se forman y se reelaboran
constantemente a partir del procesamiento y la integración de la información procedente de
diferentes orígenes. Es decir, la autoeficacia se refiere a la confianza que tiene una persona de
que posee la capacidad para hacer las actividades que trata de hacer; de ahí que los juicios que la
persona hace acerca de su autoeficacia son específicos de las tareas y las situaciones en que se
involucra, y las personas las utilizan para referirse a algún tipo de meta o tarea a lograr. Por
ejemplo Zimmerman (1995) define la autoeficacia referida a la realización de las tareas propias de
la escuela como "los juicios personales acerca de las capacidades para organizar y conductas que
sirvan para obtener tipos determinados de desempeño escolar". En este sentido, la autoeficacia
para la escuela es un concepto muy específico que se refiere a la evaluación que el estudiante
hace con respecto a sus capacidades para realizar las actividades propias de la escuela.
Por lo que se puede definir el término autoeficacia como los juicios que cada individuo hace sobre
sus capacidades, en base a los cuales organizará y ejecutará sus actos de modo que le permitan
alcanzar el rendimiento deseado o como las creencias que tiene la persona sobre sus
capacidades para organizar y ejecutar caminos para la acción requeridos en situaciones
esperadas o basadas en niveles de rendimiento.
Sniehotta et al. (2005), investigaron de manera longitudinal a una muestra de 307 pacientes
cardíacos quienes fueron motivados a mantener o adoptar la conducta de realizar ejercicios. Estos
fueron evaluados inicialmente sobre su intención de realizar ejercicio, luego se realizaron
evaluaciones a los dos y cuatro meses siguientes. Los resultados confirmaron que entre los
factores evaluados, la autoeficacia funcionaba (junto a las variables de planificación de conducta y
control de la acción) como mediadora entre las intenciones iniciales de realizar ejercicio y la
actividad física realizada posteriormente.
Desde la Teoría del Aprendizaje Social de Bandura se asume entonces que las expectativas de
autoeficacia son un importante predictor de las intenciones y acciones de los individuos frente a
diversas situaciones; ya que un elevado nivel de autoeficacia percibida se ha mostrado como un
elemento protector que hace aumentar la motivación, disminuir las alteraciones emocionales, al
tiempo que mejora las conductas saludables en el cuidado físico. De hecho, frente a lo difícil que
puede ser el motivar a la adopción de conductas que promuevan la salud o el detener conductas
nocivas para ésta, la autoeficacia ha mostrado consistentemente ser un factor de gran importancia
(Olivari y Urra, 2007).
Con lo dicho hasta aquí se ha querido hacer hincapié en la posibilidad que tienen las creencias de
autoeficacia de ser desarrolladas y con ello incrementar la oportunidad de las personas para
obtener mejores desempeños. Tratando siempre de afianzar la idea de que darse a la tarea de
mejorar la percepción de ser capaz en quien aprende es un objetivo educacional valioso, bajo el
supuesto implícito de que su potenciación servirá como vehículo para la mejora de otros
resultados tales como el logro académico y la autoestima. Tomando en cuenta que la continua
conciencia de fracaso reduce las expectativas de éxito y no favorece en ningún modo ni el
aprendizaje ni el desarrollo personal.
METODOLOGÍA
Sujetos
La muestra de 2089 sujetos, 902 mujeres y 1187 hombres, todos alumnos de las licenciaturas que
se ofrecen en la Universidad Autónoma de Chihuahua; fue aleatoriamente dividida en dos partes
utilizando el Statistical Package for the Social Sciences (SPSS) en su versión 15.0 (Tabla 1); con
el fin de realizar estudios paralelos que permitieran corroborar y verificar los resultados obtenidos
(validación cruzada).
La primera mitad (submuestra 1) quedo constituida por 1065 sujetos; 474 mujeres y 591 hombres.
Las edades fluctúan entre los 17 y 20 años, con una media de 18.23 y una desviación estándar de
0.75 años. La segunda mitad (submuestra 2) quedo compuesta por 1024 sujetos; 428 mujeres y
596 hombres. Las edades fluctúan entre los 17 y 20 años, con una media de 18.22 y una
desviación estándar de 0.74 años.
Submuestra
Disciplina 1 2 Total
Educación Física 163 132 295
Ciencias de la Salud 113 116 229
Educación y Humanidades 84 84 168
Instrumento
Encuesta tipo Likert, asistida por computadora, de 8 ítems relacionados con conductas de cuidado
de la salud; donde el encuestado responde, en una escala de 0 a 10, la frecuencia con que
actualmente, en forma ideal y si se esfuerza en cambiar, realizaría o manifestaría una acción
(Blanco et al., 2007). Se eligió este tipo de encuesta por ser fácil de construir y de aplicar;
además, de proporcionar una buena base para una primera ordenación de los individuos en la
característica que se mide (Raviolo et al., 2010).
Aún cuando cada sujeto respondió a los 8 ítems del instrumento en tres escenarios distintos:
Escenario actual, respondiendo en el contexto: actualmente con que frecuencia realiza
determinada conducta o se percibe con determinada característica. Escenario ideal, respondiendo
en el contexto: con que frecuencia desearía realizar determinada conducta o percibirse con
determinada característica. Escenario de cambio, respondiendo en el contexto: si me esfuerzo en
cambiar con que frecuencia realizaría determinada conducta o me percibiría con determinada
característica. En el análisis psicométrico solo se utilizaron las respuestas al primer escenario.
Para evaluar el ajuste del modelo se siguieron las recomendaciones antes planteadas, que indican
la conveniencia de emplear múltiples indicadores de ajuste. Específicamente, se emplean el
estadístico Chi-cuadrado, el índice de bondad de ajuste (GFI), el residuo cuadrático medio
(RMSR), el error cuadrático medio de aproximación (RMSEA) y el índice de validación cruzada
esperada (ECVI) como medidas absolutas de ajuste. El índice de bondad ajustado (AGFI), el
Índice Tucker-Lewis (TLI), el Índice del ajuste normal (NFI) y el índice de bondad de ajuste
comparativo (CFI) como medidas de ajuste incremental. El índice de ajuste normado de
parsimonia (PNFI), el índice de calidad de ajuste de parsimonia (PGFI), la razón de Chi-cuadrado
sobre los grados de libertad (CMIN/GL) y el Criterio de Información de Akaike (AIC) como medidas
de ajuste de parsimonia.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Al inspeccionar la matriz de correlaciones entre los 8 ítems de la escala; se observa que 2 de ellos
(consumo de tabaco y consumo de alcohol) tienen correlaciones marginales con los otros 6 (Tabla
2); al no considerarlos, el promedio de correlaciones entre los ítems de .218 sube a .335, lo que
favorece la posibilidad de realizar un análisis factorial exploratorio. La significación del Test de
Barlett (1434.652; p< .0001) y el KMO (.75) mostraron una adecuada correlación entre los ítems y
una buena adecuación muestral respectivamente. Detectándose, después de una rotación
varimax, una estructura de tres factores: Alimentación, Salud Física e Hidratación. El conjunto de
los factores seleccionados explicaron el 75.65% de la varianza (Tablas 3 y 4).
1 Me cuido bien físicamente .31 .52 .33 .30 .36 .08 .07
2 Realizo tres comidas al día .31 .25 .57 .16 .33 .11 .02
3 Realizo ejercicio físico durante ... .52 .25 .28 .29 .31 .02 -.02
4 Tengo horarios fijos para mis comidas .33 .57 .28 .24 .37 .12 .07
5 Bebo más de 6 vasos de agua al día .30 .16 .29 .24 .41 .01 -.03
6 Consumo 2 o más piezas de fruta al día .36 .33 .31 .37 .41 .08 .08
8 Consumo bebidas alcohólicas .07 .02 -.02 .07 -.03 .08 .48
Con el fin validar la solución factorial obtenida con la submuestra 1, se realizó nuevamente un
análisis de factores principales con los datos de la submuestra 2; encontrándose de nuevo una
estructura de tres factores o factores: Alimentación con un 27.54% de la varianza explicada, Salud
Física con un 24.56% de la varianza e Hidratación con un 23.30%. El conjunto de los factores
principales seleccionados explicaron el 75.40% de la varianza (Tablas 5 y 6). La significación del
Test de Barlett (1369.881; p< .0001) y el KMO (.754) muestran, además, una adecuada
correlación entre los ítems y una buena adecuación muestral respectivamente.
Congruencia entre los factores de las dos soluciones factoriales (validación cruzada).
Los resultados de la Tabla 9 del análisis factorial confirmatorio (Submuestra 2) indican que el
modelo de medición de tres factores ajusta de manera óptima (GFI .992; RMSR 0.204; RMSEA
.054; ECVI 0.053) y de acuerdo a las medidas de ajuste incremental y de parsimonia; salvo por el
índice de calidad de ajuste de parsimonia PGFI (Tablas 10 y 11) significativamente superior, a los
modelos independiente y de 1 factor, y similar al modelo saturado.
En la figura 1 se presenta el modelo de medición para los 6 ítems agrupados en tres factores,
incluyendo los coeficientes de regresión estandarizados entre ítems y factores y las saturaciones
factoriales estandarizadas (comunalidades) de cada uno de los ítems.
Por su parte, la Tabla 12 ofrece la estimación de las correlaciones entre los tres factores de la
escala. Todos los factores correlacionan entre sí de forma estadísticamente significativa (p<.01).
Las correlaciones entre los factores pueden considerarse altas, con un valor promedio de .600, lo
cual muestra que a medida que aumenta la autoeficacia percibida en alguno de los factores,
también aumenta en los otros dos.
La estructura factorial analizada plantea un modelo de tres factores, con adscripciones de los
ítems basados en análisis factorial confirmatorio de la submuestra 2. De acuerdo a los resultados
de la Tabla 13, el análisis factorial confirmatorio de la submuestra 1 indica que el modelo de
medición de tres factores es óptimo (GFI .995; RMSR 0.175; RMSEA .040; ECVI 0.044) y de
acuerdo a las medidas de ajuste incremental y de parsimonia (Tablas 14 y 15) significativamente
superior, al modelo independiente y muy similar al modelo saturado.
En la figura 2 se presenta el modelo de medición para los 6 ítems agrupados en tres factores,
incluyendo los coeficientes de regresión estandarizados entre ítems y factores y las saturaciones
factoriales estandarizadas (comunalidades) de cada uno de los ítems.
Por su parte, la Tabla 16 ofrece la estimación de las correlaciones entre los tres factores de la
escala. Todos los factores correlacionan entre sí de forma estadísticamente significativa (p<.01).
Las correlaciones entre los factores pueden considerarse altas, con un valor promedio de .589, lo
cual muestra que a medida que aumenta la autoeficacia percibida en alguno de los factores,
también aumenta en los otros dos.
Congruencia entre los factores de las dos soluciones factoriales (validación cruzada)
DISCUSIÓN FINAL
En cuanto al Análisis Factorial Exploratorio llevado a cabo para determinar el número mínimo de
factores comunes capaces de reproducir, de un modo satisfactorio, las correlaciones observadas
entre los 6 ítems del instrumento autoeficacia en conductas de cuidado de la salud física (sin
considerar los ítems consumo de tabaco y consumo de alcohol), reveló una estructura de tres
factores: Alimentación, Salud Física e Hidratación. Los factores de ambas submuestras
evidenciaron una consistencia interna adecuada para Alimentación y baja para Salud Física e
Hidratación (muy probablemente debido al número reducido de ítems en cada uno de ellos); así
como una alta congruencia entre pares de factores, particularmente si se considera el número
reducido de ítems en cada uno de ellos. Por otra parte, el Análisis Factorial Confirmatorio indicó
que el modelo de medición de 6 ítems en tres factores ajusta de manera óptima al modelo teórico.
Al mismo tiempo que los tres factores así obtenidos presentan en general saturaciones factoriales
estandarizadas moderadas. Por su parte los tres factores correlacionan entre sí de forma positiva
y estadísticamente significativa lo cual muestra que a medida que aumenta la autoeficacia
percibida en alguno de los factores, también aumenta en los otros dos. Conjuntamente con todo lo
antes dicho, los valores de los coeficientes de congruencia y de los coeficientes de correlación de
Pearson entre los pesos factoriales (coeficientes de regresión estandarizados) de los factores
obtenidos en los análisis factoriales confirmatorios llevados a cabo con las submuestras 1 y 2;
indican una alta congruencia entre pares de factores. Lo que significa que los resultados del
modelo son plenamente confirmatorios.
Por último, en las escalas de autoeficacia habitualmente se les pregunta a las personas acerca de
sus capacidades operativas en el presente, no acerca de sus capacidades potenciales o sobre sus
capacidades futuras esperadas (Bandura, 2001) mientras que, en el diseño del instrumento
empleado en nuestra investigación para medir autoeficacia, además de que el sujeto responde
sobre la frecuencia con que actualmente realiza una determinada conducta o se percibe con
determinada característica; responde también en forma ideal y si se esfuerza en cambiar, con que
frecuencia realizaría o manifestaría dichas acciones y/o habilidades. Esto es, cada sujeto
responde a los ítems del instrumento en tres escenarios distintos: Escenario actual, respondiendo
en el contexto: actualmente con que frecuencia realiza determinada conducta o se percibe con
determinada característica. Escenario ideal, respondiendo en el contexto: con que frecuencia
desearía realizar determinada conducta o percibirse con determinada característica. Escenario de
cambio, respondiendo en el contexto: si me esfuerzo en cambiar con que frecuencia realizaría
determinada conducta o me percibiría con determinada característica.
Para luego a partir de sus respuestas obtener 7 índices: 1) Autoeficacia percibida actualmente.-
obtenida a partir de las respuestas al escenario actual. 2) Autoeficacia deseada.- obtenida a partir
de las respuestas al escenario ideal. 3) Autoeficacia alcanzable en el futuro.- obtenida a partir de
las respuestas al escenario de cambio. 4) Grado de insatisfacción o disonancia en la autoeficacia
percibida.- obtenida a través de la diferencia entre el índice 2 y 1 (ideal menos actual). 5)
Posibilidad de mejoría en la autoeficacia percibida.- obtenida a través de la diferencia entre el
índice 3 y 1 (cambio menos actual). 6) Proporción de autoeficacia percibida en relación a la
deseada.- obtenida a partir del índice 1 y 2 (actual entre ideal por 100) y 7) Proporción de
autoeficacia percibida en relación a la alcanzable.- obtenida a partir del índice 1 y 3 (actual entre
cambio por 100).
Esto permite, entre otras cosas, generar disonancia cognoscitiva en el sujeto en relación su
autoeficacia percibida en el presente, el nivel de autoeficacia deseado o ideal, y la posibilidad de
mejoría en la autoeficacia percibida. La disonancia cognoscitiva hace referencia a la tensión o
desarmonía interna del sistema de ideas, creencias, emociones y actitudes (cogniciones) que
percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por
un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias (Festinger, 1957). En cuanto hace su
aparición la disonancia brota una fuerza igual y de signo contrario para reducirla; en otras
palabras, la disonancia actúa del mismo modo que un impulso, necesidad o estado de tensión. La
presencia de la disonancia lleva a una acción para reducirla de idéntica forma que, por ejemplo, el
hambre lleva a una acción para evitarla.
CONCLUSIONES
(salvo en los factores Salud Física e Hidratación) y de validez; 3) como la validez factorial de los
instrumentos de medida debe ser demostrada con muestras que presenten diferencias tanto
poblacionales como culturales, consideramos que más estudios son necesarios con el fin de
corroborar o refutar los datos obtenidos en la presente investigación.
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