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Eutanasia

Este documento discute varios argumentos en contra de la legalización de la eutanasia, incluyendo que la mayoría de las solicitudes se deben a problemas tratables como dolor, soledad o depresión; que la legalización reduce la inversión en cuidados paliativos; y que una vez legalizada, es difícil limitar su aplicación y tiende a ampliarse a otros grupos.
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Eutanasia

Este documento discute varios argumentos en contra de la legalización de la eutanasia, incluyendo que la mayoría de las solicitudes se deben a problemas tratables como dolor, soledad o depresión; que la legalización reduce la inversión en cuidados paliativos; y que una vez legalizada, es difícil limitar su aplicación y tiende a ampliarse a otros grupos.
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-Muchos piden morir por dolor y soledad: ¡pero eso se arregla con

cuidados paliativos, no matando!

Todos dicen que casi siempre se pide la eutanasia por miedo al sufrimiento, por dolor mal
atendido, por soledad y dolor fisico. Todo eso se puede tratar con eficacia con la
medicina actual.

-La eutanasia legal dificulta invertir en cuidados paliativos y contra el dolor

Aunque el arsenal médico contra el dolor, la angustia emocional y el miedo es


increíblemente grande, aún debe crecer y mejorar. Con la eutanasia legalizada, no se
invertirá dinero ni recursos en cuidados paliativos ni en otros muchos campos que afectan
al final de la vida. En cambio, mientras está ilegalizada, la sociedad se ve forzada a
invertir y esforzarse en estos campos, haciendo avanzar la ciencia y la cobertura médica.
Un ejemplo está en la eutanasia en Canadá (informe oficial del Gobierno): sólo un 28%
de los técnicos de eutanasia consultó a un experto en paliativos respecto a un caso, sólo
un 6% se molestó en hablar con un psicólogo. Con eutanasia legal, hay prisas por matar,
no por cuidar o explorar mejores cuidados y tratamientos.

-La eutanasia daña al oficio médico

Los médicos son personas que decidieron dedicar su vida a cuidar y sanar y acompañar o
al menos era así antes de la eutanasia legal. Con la eutanasia legalizada, ¿seguiremos
llamando médicos o medicina al siniestro «arte» de matar enfermos o ayudarles a
suicidarse? ¿Qué pensarán los nuevos médicos de sí mismos? ¿Cuántos pensarán que
tienen no sólo la capacidad técnica de matar, sino la capacidad de decidir, sugerir,
impulsar, animar, conducir a sus pacientes, hacia la eutanasia? ¿Cuántos lo harán si
reciben primas de aseguradoras o de empresas sanitarias que buscan siempre una gestión
más eficaz, ahorrando costes? Ningún control evitará eso, sólo la total ilegalización.

-Lo hemos visto en todos los países: la eutanasia nunca se queda en casos
extremos, enseguida se amplía

En Canadá, en apenas 3 años de eutanasia legal, se ha doblado el número de víctimas a la


que se aplica. En Holanda, donde empezó siendo para casos «extremos», ahora se quiere
aplicar a cualquiera que considere «acabado su ciclo vital», o quien, simplemente, declare
estar triste y que ya no quiere la vida. Una reciente propuesta holandesa quiere poder
matar a mayores de 75 años sanos (que «lo pidan», se supone) y a menores de 12 años
«terminales» (aunque no lo pidan, basta que lo pida un adulto «responsable»).

En Bélgica casi se ha triplicado en 10 años (de 954 eutanasias en 2010 a 2.655 en 2019, y
creciendo). En Bélgica se sabe que en 2019 al menos unos 450 eliminados (un 17%) no
eran personas en estado terminal, es decir, no tenían enfermedades que les estuvieran
acercando rápidamente a la muerte.

En Canadá se aprobó para pacientes terminales, pero en apenas 2 años el Tribunal


Supremo de Quebec dijo que, para no «discriminar», debía aplicarse también a enfermos
no terminales, como discapacitados. A veces se aprueba insistiendo en que la pida el
enfermo, pero pronto se amplía a que la pida un pariente, o un juez que considera que es
«el mejor interés del enfermo» o alguien que dice que el enfermo hace años le comentó
que estaba a favor de la eutanasia. Y si la pide tu compañero de habitación en el hospital,
¿por qué no tú? El Nathaniel Center resume: «una vez legalizado, no es posible ni
racional limitarlo a grupos de personas con condiciones específicas». Si es un derecho,
cualquiera puede pedirlo.

-La eutanasia legalizada favorece el suicidio

Si no podemos enfadarnos porque nuestra abuela pidió la eutanasia, mis padres (o mis
hijos) tampoco tienen por qué enfadarse o sentirse dañados si yo me suicido pese a estar
sano. Simplemente, entenderé que «algunos suicidios están bien». Tan bien, que hasta los
médicos lo apoyan y los políticos lo alaban. Ese es el mensaje que transmite la eutanasia,
especialmente a muchos jóvenes y personas que piensan en el suicidio.

En muchos casos, quizá la mayoría, quien pide la eutanasia en realidad está pidiendo
ayuda contra su depresión, a menudo ligada al miedo o la soledad; las tendencias suicidas
se pueden y deben tratar desde la ciencia médica y psíquica

-La eutanasia no es una opción «libre», casi siempre va ligada a depresión y


la depresión puede tratarse

La eutanasia se basa en el deseo de morir, un deseo suicida, y a menudo -quizá casi


siempre- va ligado a la depresión, que causa pensamientos suicidas. La solución no es
matar al enfermo -aunque lo pida- sino tratar la depresión. Hay numerosos estudios que
muestran que cuando se trata la depresión de los que piden eutanasia en países donde es
legal, la inmensa mayoría cambia de opinión y deja de pedirla… suponiendo que no le
hayan matado antes, porque como vemos no hay ninguna obligación de que un psiquiatra
examine el caso.

-¿Y si se mata con eutanasia a alguien que no quería, aunque sea sólo a
uno?

Muchos países, como Nueva Zelanda, abolieron la pena de muerte para evitar que se
matase a nadie por crímenes que no cometió, por errores de distinto tipo
(identificaciones, burocracia, etc…) La muerte es tan grave e irreversible que el mero

1
riesgo de matar a un inocente se vio suficiente para abolir este castigo. Por el mismo
principio, para estar seguro que no haya ni una eutanasia injusta y no pedida, sólo hay un
método: prohibir toda eutanasia.

-La eutanasia hace más contagioso el suicidio y más difícil la superación

En una sociedad sin eutanasia local, donde el suicidio se ve como algo difícil, casi
impensable, todo orienta a la persona a apostar por la vida y superar sus dificultades. Pero
cuando se legaliza la eutanasia, cuando se abre la opción de matarse, que se vende como
«salida fácil», muchas personas que con perseverancia y coraje habrían muerto de muerte
natural dando ejemplo a sus semejantes serán más bien tentadas de matarse, como hacen
otros a su alrededor.

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