Simbología en la cestería Makiritare (Ye´Kwana)
La cestería del Amazonas venezolano constituye una de las expresiones
artísticas má s ricas y atractivas de todas las artesanías creadas por las
comunidades indígenas suramericanas y probablemente en el
mundo. Entre todas las cestas, siempre fabricadas con elementos
vegetales de calibre y origen diverso como solo se puede encontrar en la
selva del neotró pico, son los diseñ os, dibujos y adornos empleados para
engalanar el centro de las bandejas circulares del tipo Waja (Guapas) de
la etnia Makiritare (Ye´Kwana) -tejidas solo por hombres–, las que má s
se destacan por la variedad de dibujos figurativos, abstractos y hasta
cinéticos con las que son adornadas. También hay otras cestas como las
Kangwa (los estuches o petacas) que son ornadas con algunos de esos
motivos, pero que requieren aú n de mayor atenció n por parte de los
artesanos, debido a lo complejo que resulta calcular y ajustar su tejido
Watunna
Aunque la aparente variedad de motivos con los que son adornadas
estas cestas pintadas (Waja tomennato) es enorme, los personajes
reclutados para ser representados en el centro de las cestas son
limitados, debido a que los artesanos Makiritare no elaboran estas
bandejas con propó sito comercial; sino para ser empleadas por la
comunidad y en la intimidad del hogar para servir alimentos, para
meditar y para transmitir y compartir de manera grá fica los valores que
promulgan los diversos personajes míticos que participan en una
epopeya cosmogó nica llamada Watunna, que se emplea como norma y
rige su sociedad. Contrario a esta practica, se ofrece como comparació n
el caso de los indígenas Panare (E´ quienes después de haber aprendido
de los Ye´Kwana esa técnica del tejido asargado para ornamentar sus
cestas (Guss, p. 114); sus artesanos se permiten incorporar en los diseñ os
imá genes cotidianas que son ajenas a su cultura, como es el caso de
camiones y hasta letreros, por lo que son diseñ os que no tienen relació n
alguna con mitología propia y menos aú n con la mitología que predica el
relato Watunna.
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La gran mayoría de los episodios que ahora conocemos de esta epopeya
Watunna provienen de la acertada, oportuna y detallada transcripció n
que realizó el geó logo Marc de Civrieux––má s reconocido ahora como
etnó logo––, quien logró transcribir los principales relatos que
conforman una infinidad de episodios que él empezó a escuchar por el
río Kunu (Cunucunuma) en 1950, demorando unos veinte añ os para
resumir en 230 pá ginas estas odas que sirven como referencia cotidiana
y que en ciertas ocasiones son interpretadas con mucha formalidad por
cantores de prestigio que mantienen esa prá ctica tradicional desde hace
centenares de añ os. Este relato conforma una saga o relato oral de
vastas proporciones con una riqueza y complejidad tales que, después
de haber sido escudriñ ada se la considera a la par con los mitos de la
creació n má s singulares que hayan inspirado a la humanidad. (Civrieux, p.
9)
Los Makiritare o Ye´Kwana
Para ubicar a los artesanos de la etnia Makiritare o Ye´Kwana en el
entorno donde se ha estado desarrollando la técnica de tejido asargado
para adornar las cestas; primero hay que tener en cuenta que el nombre
“Makiritare”, que es el mas popular para identificar a esta etnia, no es
una palabra propia de su lengua que pertenece al tronco lingü ístico
Caribe; sino que es un apelativo de origen Arawak que significa “pueblo
del agua” y este es el nombre con el cual han sido conocidos estos
indígenas por toda la Guayana, desde que acompañ aron como bogas al
padre Manuel Romá n durante la expedició n fluvial que en 1744 dio a
conocer la existencia del cañ o Casiquiare, una insó lita senda acuá tica
que pone en relació n directa las cuencas del Orinoco y del Amazonas.
Adicionalmente a esto y de acuerdo a mi experiencia con la lengua
Ye´kwana, sé que estos indígenas conocidos como Makiritare se
autodenominan “So’to“ (gente); aunque también se identifican con los
nombres Ye´Kwana, Dekuana (los navegantes), Ihuruana (cabecereños) y
Kunuhana (del rio Kunukunuma), y se distinguen entre ellos segú n sea
su acento al hablar y por la ubicació n de sus poblados en los ríos donde
hacen vida: Caura, Ventuari, Padamo y Cunucunuma respectivamente y
todos ellos afluentes del río Orinoco en los estados Bolívar y Amazonas
de Venezuela. No obstante, debido a su movilidad y a sus extensas
relaciones comerciales, estos indígenas también han sido conocidos en
otras partes de la Guayana como Mayongong entre otros 52 apelativos
( Guss, p. ).
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Área aproximada del territorio Makiritare (Ye’Kwana). Venezuela
Variedad de Diseños
En la ornamentació n de su cestería original, los Ye´Kwana emplean
algunos dibujos figurativos que son bastante realistas, como es el caso
de diversas especies de ranas y monos que adornan muchas de las
cestas y que pueden ser identificados con relativa facilidad. Pero
también elaboran otros diseñ os basados en puntos, rombos, ondas,
vó rtices y remolinos que, segú n el arreglo y el nú mero de giros, de
vueltas o esquinas que muestren, reciben nombres de otros personajes
que también participan en los relatos que componen el Watunna. Sin
embargo, debido a la dificultad de asociar la imagen que podrían tener
esos protagonistas con los diseñ os que los representan, he considerado
a este otro grupo como los “diseñ os abstractos”; ya que se requiere de
alguna explicació n para entenderlos. Como es el caso de los diversos
símbolos o dibujos con los que se estima representar a Wanadi-tonoro
(el Pá jaro Carpintero), a Mawadi (la gran serpiente), a Dede (el
murciélago), a Wayamu-kadi (el morrocoy), a Mado-fedi (el hocico del
tigre) y a otros personajes que protagonizan el relato Watunna. Por lo
que considero que estos diseñ os abstractos no muestran, ni de manera
aproximada lo que se dice representan, y recientemente se ha
encontrado que su origen resulta ser mas antiguo que la aparició n del
hombre en América; porque provienen de imá genes luminosas llamadas
fosfenos que siempre se han generado dentro del cerebro humano,
gracias a una condició n bioló gica que le es propia y que explicaré en
capítulo aparte.
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Este mosaico permite apreciar algunos dibujos (ñenudu) que evocan personajes
protagónicos de la epopeya Watunna. Condición esta por la cual son utilizados
como motivos centrales para ilustrar el fondo de las bandejas Waja que,
además de servir para presentar los alimentos secos, son también empleadas a
manera de “mandalas”.
Las ranas
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Las ranas en una Kangwa (La petaca)
Considero oportuno comenzar con las ranas la presentació n de los
diseñ os figurativos que engalanan algunas bandejas circulares Waja , así
como las cestas en forma de caja llamadas Kangwa; porque estas cestas
son muchas veces adornadas con las ranas que son protagonistas de
algunos capítulos importantes de la epopeya oral Watunna, y la cesta
que he elegido para introducir este diseñ o es una con forma de estuche
o petaca llamada Kangwa (o Amutu), la cual se encuentra adornada con
las ranas Wanadi-hiñamojidi (quien fuera la esposa de Dios), dispuestas
en actitud de salto (Yahamúdö), porque los artesanos la consideran
como el adorno emblemá tico para ser empleado en la tapa superior
(Kangwa-arútu) de esa cesta, en el cuá l Wanadi se inspiraría para crear
su cuarta esposa.
La superficie superior de esta cesta con forma de estuche llamada Kangwa o Amutu, se
encuentra adornada con unas líneas concéntricas llamadas Kangwa inchacotadi , cuyo tejido
se inicia con cinco imágenes compuestas por triangulos que por falta de nombre fueron
inicialmente consideradas por Roth como el diseño “reloj de Arena” (Hourglass pattern), (p.
348). Pero en la actualidad estas figuritas se conocen como ------ en la lengua Ye´Kwana
Adornando los flancos laterales de la tapa superior (Kangwa-arútu) de
la cesta mostrada se aprecia el diseñ o de la rana Wanádi-hiñamohídi
(“quien fuera la esposa de Dios”) en actitud de salto (Yahamúdö) y que
está encerrada en su recinto (ewihti). La que se repite en 14 imá genes
ordenadas con gran precisió n para cubrir con ellas toda la superficie de
los costados de esa tapa. Capacidad artesanal que ademá s requiere de
una sensibilidad geométrica y matemá tica de las que se han jactado
siempre los Ye´Kwana, como lo reseñ ara Koch-Grunberg en 1912:
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“Los Yekuana son vanidosos por sobre toda ponderación. Se
consideran un pueblo escogido y sin razón miran con desdén a
las demás tribus” (Koch Vol III, p. 302).
He considerado que esa muestra de seguridad y autoestima debería ser
considerada como una invitació n para poner mayor atenció n a la
habilidad artesanal de los indígenas Ye´Kwana; ya que objetivamente
sus logros como artesanos resulta abismalmente superior desde el
punto de vista técnico y de ilustració n, si se comparan con el resto de las
cestas tejidas que elaboran y han elaborado los demá s indígenas que
viven y vivieron en el norte de Suramérica.
En el caso de esta cesta Kangwa de mi colecció n que muestro en la
fotografía y que está adornada con la importante rana manchada (o
sapito) que se conoce como “quien fuera la esposa de Dios”; se puede
distinguir fá cilmente de las otras ranas empleadas por los artesanos Ye
´Kwana porque su cuerpo está manchado con unos puntos que, como
veremos, la hacen inconfundible .
1.- La Rana Wanádi-hiñamohídi (quien fuera la esposa de Dios)
Relata la epopeya Watunna que después que la novia-pez Kaweshawa le
fuera secuestrada al espíritu (damodede) que había enviado Dios
(Wanadi) a la tierra; este decidió crear una segunda esposa que modeló
con arcilla blanca (Mádi), pero ocurrió que esta se disolvió en el río
cuando fue a buscar agua. Seguidamente Wanadi modeló otra mujer,
empleando para ello la resina del á rbol de Peramá n (Mani), pero esa
tercera novia resultó de color negro y se derritió por el calor del sol
cuando salió para trabajar en el conuco o sembradío. Wanadi quedó
entonces muy triste por aquellas pérdidas y se sentó en su banquito con
forma de tigre, apoyando los codos en sus rodillas y sosteniéndose la
cabeza entre las manos mientras pensaba y fumaba su tabaco. En un
momento de descanso Wanadi apoyó su Maraka rellena con bolitas de
cuarzo (wiriki) sobre una cesta en forma de caja llamada Kángwa
(petaca), la cual estaba casualmente adornada con las imá genes de unas
ranas o sapitos que lucen con el cuerpo manchado. Entonces pensó en
aquellas figuras que estaban dibujadas en el costado de la cesta Kángwa
y mientras fumaba, se puso a cantar diciendo: “Rana, rana, mujer, eres
viva, eres mujer”.
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En este dibujo elaborado por el Capitan Makiritare Daswachuwa (Manuel
Velásquez) del río Cunucunuma para el libro Watunna que escribiría Marc de
Civrieux , se puede apreciar al espiritu (Damodede) llamado Serúhe-Yanádi que
fue enviado por Dios (Wanadi) a la tierra. Se aprecia el momento en que este
Wanadi se encontraba sentado sobre su banco (mude) de brujo con forma de
tigre con los codos apoyados sobre sus rodillas y las manos sosteniendo su
cabeza mientras fumaba su tabaco. Cuando colocó su Maraka sobre una cesta
cuadrada (Kangwa) engalanada con imágenes de ranas manchadas; una de
estas se materializó en una hermosa mujer llamada Wanadi-hiñamo (la esposa
de Dios). Hacia el extremo derecho del dibujo de la cesta se puede ver a la ranita
(sapito) con el cuerpo pintado y hacia el extremo derecho del dibujo se aprecia a
la rana ya convertida en La Mujer de Dios, quien sería la cuarta esposa
(frustrada) de este damodede o emisario de Wanadi durante su visita a la
tierra.
Como resultado del canto que realizó este Damodede (avatar o
mensajero) de Wanadi (Dios), emergió del dibujo que había en el
costado de la cesta quien sería su cuarta mujer, que fue reconocida
como Wanádi-hiñamohídi (quien fuera la esposa de Dios); la cual resultó
muy hermosa pero, como empleaba todo su tiempo en buscar polvos de
colores y aceites para pintarse, Wanádi tuvo que esperar para ver si esta
mujer hacía algo mas. Pero como pasaba el tiempo y no hablaba y solo
estuvo pendiente por adornarse y admirar su propia belleza, entonces
Wanadi decidió despedirla. A pesar de su importancia, esta rana
Wanádi-hiñamohídi no es la ú nica mencionada en la epopeya Watunna y
aunque algunas veces las distintas ranas son identificadas con el
nombre general de Khíto, en la leyenda Watunna el nombre Khíto es
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empleado para identificar con precisió n a una rana grande y saltarina
que es mencionada como la asistente que ayudó a salvar a la estrellas.
Este sapito Dendrobates leucomelas corresponde al Wanádi-hiñamohídi
(“quien fuera la esposa de Dios”) que fue plenamente identificado durante una
expedición que hicimos para conocer la herpetofauna del río Caura, y es el que
aparece retratado en las cestas con puntos en su interior. Este sapito es
conocido en toda la Guayana venezolana como “sapito minero”, debido a que
se consigue abundantemente por donde hay minas de oro, especialmente en la
cuenca del río Caroní. Su coloración aposemática le ofrece protección y
representa una señal de alerta que informa a cualquier depredador sobre su
gran toxicidad.
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En este mosaico se puede apreciar (de izq. a der.) a la rana Wanadi-hiñamohídi
saltando (Yahamúdö) y descansando (Iñeködö). La rana en posición de salto
pero sin estrellas en su interior representa a la rana saltarina Khito, y aunque
la palabra Khíto también es empleada como nombre genérico para todas las
ranas, en la epopeya Watunna esta es identificada como la rana saltarina que
pega los escalones para que las estrellas puedan trepar hasta el firmamento y
colocarse en posición para formar las constelaciones. Al extremo derecho se
encuentra descansando (Iñeködö). la rana Kué-kué, que fue salvada por el
Pájaro Carpintero, pero que es una historia que explicaré mas adelante.
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Estas son dos páginas de mi libreta de campo donde están las notas que hice en
1997 cuando visité la comunidad de Jiuwihtiña del Río Erebato (N 04 57,44´- W
64 48,96´) y tuve ocasión de tomar nota junto con el herpetólogo César Barrio-
Amorós, de los nombres Ye´Kwana para identificar las 21 ranas que colectamos.
La rana No 20 con el nombre de “Wanadi-hiñamohidi” (o Wanádi jiñámo jödö ),
vimos que correspondió al sapito Dendrodates leucomelas . La rana No. 6 con el
nombre “Khíto”, resultó ser la Hypsiboas boans que ayudó a las estrellas
durante su escape hacia el cielo. La rana No 8 con el nombre “Kué-kué” fue la
rescatada por Wanadi-tonoro (Pajaro Carpintero Real). La rana No 18 de
nombre “Kawao” (Rhaebo guttatus) es la que en la epopeya Watunna es la
dueña del fuego y esposa del Jaguar (Manuwa o Mado), pero que seguramente
debido a su proceder ambiguo nunca es representada en las cestas.
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2.- La rana Kué-Kué (o Ke-kué)
La rana Kué-Kué que está registrada como la especie No. 8 en mi libreta
de campo se representa como una rana sin punteados en su interior y
con las patas recogidas como en posició n de descanso (Iñeködö). Esta
rana adornaba una Waja que los indígenas habían abandonado en una
playa del río Erebato, pero la conservé a pesar de estar muy
deteriorada.
Esta es la noticia (adedu) que ofrece Watunna sobre la rana Ké-kué:
Debido a la tristeza que embargaba al mensajero de Wanadi porque a
que su primera novia-pez Kaweshawa había secuestrada por el brujo
Kurúnkumo que se hacía pasar como Paují. Entonces Wanadi se dispuso
a crear otras esposas (entre estas a la rana coqueta Wanadihiñamohidi).
Pero al ver que este Wanadi siempre fracasaba en su intento de
encontrarse otra vez con su primera novia, un cigarró n apiadó de él y
mediante zumbidos le informó al oído que su novia Kaweshawa aú n se
encontraba viva. Fue así como este enviado de Wanádi, que asumía
entonces la forma de Wanadi-tonoro (el Pá jaro Carpintero Real), le pidió
a Wareráta (el Perezoso) que le prestara su cuerpo de viejito para
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disfrazarse y así no pudiera ser reconocido por el malvado Kurúnkumo
cuando lo visitara. Aquel truco resultó bueno y cuando Kurúnkumo le
pidió a su rehén Kaweshawa que le cortara el pelo al nuevo huésped
para que luciera bien en la fiesta que habían preparado; ella notó que
debajo de la peluda cabeza de Wareráta estaba escondida una lengua
larga y enrollada similar a la que tienen los pá jaros carpinteros y
Kawesháwa reconoció que aquel huésped peludo era Wanadi-tonoro, su
novio original y llorando le pidió que la rescatara porque estaba muy
maltratada y vieja.
Entonces Wanadi-tonoro con su disfraz de Pereza (Wareráta) esperó
hasta que los invitados de aquella fiesta se emborracharan y
aprovechando la confusió n se transformó con su novia en dos
cucarachas que subieron disimuladamente hasta lo mas alto del palo
central de la gran casa Atta. Ya en la cú spide del techo Wanadi se
identificó informá ndole a los invitados quien era él y que se llevaba a
Kaweshawa. En ese momento cambió su forma de cucaracha dejá ndose
ver como Wanadi-tonoro (el pájaro Carpintero Real), y a la misma vez
convirtió a su novia Kaweshawa en la rana Ké-kué a quien agarró por
una pata y salió volando desde el punto mas alto del techo de la casa
(Atta). Pero Wanadi-tonoro no se percató que la rana Ké-kué pesaba
mucho y por eso su vuelo resultó algo torpe, porque subía y bajaba
mientras los invitados borrachos que los perseguían trataban de
flecharlos. -Razó n esta por la cual los nietos de aquel Pá jaro Carpintero
desde entonces vuelan por el aire de esa manera sinuosa en vez de ir en
línea recta-.
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La fotografía de la derecha permite apreciar el palo central de la casa Atta por
donde el par de cucarachas subieron hasta llegar a la cumbre de la vivienda
comunal. Estando en el ápice de la casa, Wanadi se transformó en el gran
pájaro carpintero Wanadi-tonoro y transformó a su novia Kaweshawa en la
rana Ké-kue que agarró con el pico por una pata para llevársela y así se
escaparon.
En este otro dibujo elaborado por el Capitan Makiritare Daswachuwa (Manuel
Velásquez) del río Cunucunuma para el libro Watunna de Marc de Civrieux, se
puede apreciar al extremo izquierdo, como Wanadi-tonoro y Kaweshawa con
forma de cucarachas, van subiendo por el palo central hasta el tope de la casa
cónica. Es allí donde Wanadi toma su forma espiritual (damodede) de Pájaro
carpintero Wanadi-tonoro (se ve su dibujo mostrando una equis blanca) y sale
volando haciendo ondas debido a que llevaba a la pesada rana Kué-kué en el
pico. Se puede ver como los hombres que estaban en la fiesta en la casa de
Kurúnkumo han salido a perseguir a la pareja para flecharlos. Durante su
escapada, la pareja hace una parada en una palma de Pijiguao a la cuál los
enemigos le pegan candela. Después se detienen en un árbol de pendare (Chicle)
donde se ven los cortes y donde el pájaro curó a Kaweshawa con la savia que
emana de él. Finalmente los novios llegan hasta el gran árbol Faru-hidi y
encuentran allí al lago celestial Akuhéna (arriba a la derecha) donde Wanadi
sumerge a Kaweshawa y así la rejuvenece. Al final Wanadi le construye a sus
suegros una gran casa en la cumbre del tepui Kushmakári ubicado en el
extremo derecho abajo del dibujo, que coincide con el gran tepui Uachamakári
que se puede ver desde el río Cunucunuma.
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3.- La rana Khíto
Esta rana hace su aparició n durante un episodio muy importante al final
de la epopeya Watunna, donde se explica el origen de las estrellas y de
las constelaciones. Pero solo resumiré la parte donde aparece la rana
saltarina Khito (también escrito como Kütto y Kï-tó), que de acuerdo a
nuestros informantes Ye´Kwana corresponde a la rana Hypsiboas
boans (Linnaeus 1758) registrada con el No 6 en mis apuntes.
La rana Khito (Hypsiboas boans) representada en las cestas Waja
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Aqui un resú men de la historia de la rana Khito:
Solo quedaban agarrados a las ramas del á rbol siete de lo hombres
Siricha (estrellas) que se habían subido para coger frutas engañ ados por
Kuamashi, quien se quería vengar de ellos porque habían participado en
la muerte de su madre. Fue entonces cuando Kuamashi empezó a
flecharlos en el á rbol y al mismo tiempo, el abuelo de Kuamashi que era
un brujo llamado Mahá´noma, se ocupaba de tejier unos mapires
(Mapili) que al lanzarlos al agua que había inundado a toda la selva, se
fueron transformando allí en animales peligrosos como son los
caimanes, peces caribe y Mawadi que aliados con Kuamashi empezaron
a comerse a los Sirichankomo (los hombres estrellas) mientras iban
cayendo al agua flechados.
Esta cesta desechable tipo “Mapire” (Mapíli) y no las Waja, como sugiere
equivocadamente Guss (p. 135 versus Civrieux, p. 208), fueron las que tejió Mahá
´noma para recoger las frutas “Deweka” y las que después lanzó al agua para
que se transformaran en los animales peligrosos pero aliados Kuamashi. Se
aprecia el tejido hexagonal abierto que al estar sumergido recuerda a las
escamas de los caimanes. (dibujo de Hames y Hames, 1976, p. 8)
Pero cuando quedó uno solo de los sirichankomos llamado W´laha que
también era brujo, este se dividió en siete damodede (espíritus) que
quedaron armados con siete de las flechas que había lanzado Kuamachi.
A continuació n W´laja llamó a los demá s Sirichankomo que habían caído
al agua y estos empezaron a salir heridos y hasta sin miembros, debido a
que sumergidos en el agua habían sido devorados en parte por las
alimañ as acuá ticas y por la gran serpiente Mawadi. Así, uno de los
Sirichankomo que se llamaba Ihétte (Pierna), salió del agua chorreando
sangre y cargando su pierna en la mano (este formaría el cinturó n de
Orió n). Después los siete espíritus comandados por W´laja dispararon
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sus siete flechas hacia el cielo negro para formar una escalera por la cual
pudieran escapar de la tierra. W´laha consiguió la asistencia de un
hombre llamado Ahishama (el turpial) para que volara agarrando un
“bejuco de cadena“, con el cuá l amarraría las flechas. Y también
consiguió que otro se transformara en la rana saltona Khito para que
con la resina Mani (peramá n) fuera pegando el bejuco a las flechas. Así,
mientras los W´laja iban disparando sus siete flechas, el pá jaro
Ahishama las fue amarrando con el bejuco y la rana Khito las pegaba
con la resina hasta formar una escalera de siete peldañ os que utilizó el
resto de las estrellas para subir y ordenarse en cielo. Los primeros en
llegar arriba fueron Ahishama y luego Khíto, que empezaron a brillar
desde aquella noche negra donde aú n no había estrellas. Este turpial
Ahishama es el astro que ahora se ve rojo hacia el naciente al comienzo
de la noche (planeta Marte). Esta narració n que resulta bastante
extensa, concluye cuando todas las constelaciones conocidas suben por
la escalera y llagan hasta el cielo para colocarse en diferentes lugares y
cerca de las siete W´laha (Pleyades), que siempre van juntas y que
cuando se esconden en Mayo traen las lluvias, y que cuando vuelven a
salir al cielo por el otro lado en Julio, anuncian el verano (Wedu).
En este par de dibujos elaborados por el Capitan Makiritare Daswachuwa
(Manuel Velásquez) del río Cunucunuma para ilustrar el libro Watunna de
Marc de Civrieux, se puede apreciar (izq.) como Kuamashi y su abuelo flechan
a los Sirichankomo (hombres estrellas) y estos van cayendo al agua desde el
árbol hasta el cual los habían llevado engañados. En el agua hay Caimanes,
peces Caribes y Mawari que surgieron de las cestas mapire tejidas
apresuradamente que fueron lanzadas al agua por el brujo que era abuelo de
Kuamashi , para que se comieran a los que cayeran del árbol
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En el otro dibujo (der.) se aprecia como los Sirichankomo se van recuperando,
y llamados por W´laha, que también era brujo, van saliendo del agua y
trepando hacia el cielo por la escalera que se formó con las flechas lanzadas
por los siete W´laha -que formarían nuestra constelación Pléyades-. Se puede
apreciar como a una de las estrellas que asciende por la escalera le falta una
pierna (Ihette) y esta se instalardonde para nosotros se encuentra el Cinturón
de Orión. También se observa al escorpión (Munatta) y una “V” que por su
forma les recuerda a los Ye´Kwana la quijada de una Danta (Wachadi
Inchajato), la cual se ubicará con ese nombre donde nosotros vemos la
constelación Taurus. La rana Khitto y el pajaro Ahishama (que será el planeta
Marte) y fueron los asistentes principales de W´laja para amarrar los peldaños
de la escalera, se les muestra en el dibujo junto a otros sirichankomo como el
cangrejo y el caribe que también participan en esta larga historia. Del lado
izquierdo de este mismo dibujo se aprecia a Kuamachi mientras observa el
ascenso de los sirichankomo hacia el cielo; pero como después él decide subir
de último y hacer las paces con sus enemigos. Este Kuamachi llegará de último
al cielo y por ello es que se muestra por breve tiempo cerca del horizonte del
ocaso y corresponde a nuestro lucero vespertino (Venus).
3.- La rana Kawao
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Esta rana corresponde al No 18 de la lista que hice en mis apuntes y
clasificada por César Barrio_Amoró s como el sapo Rhaebo guttatus, se
distingue porque en su espalda rugosa tiene un color distinto al del
cuerpo. Cuando estuvimos también junto con mi esposa Fanny y mis
hijos Karen y John buscando las ranas con los Ye´Kwana; estos la
identificaron como “Kawao”, la dueñ a del fuego y quien fue esposa del
Jaguar Manuwa. La cual muestra esos dos colores porque se quemó la
espalda durante la lucha que tuvo con los hermanos Shikié´mona y
Iuréke, quienes entonces le arrancaron el fuego que escondía en la
garganta para entregarlo a los hombres. Un detalle interesante que no
me pasó inadvertido, fue que después de la lucha por obtener el fuego,
en Watunna se informa que estos hermanos lo escondieron detrá s de
dos á rboles (Wi´shu y Kumnuatte) que en el fueron considerados por los
Ye´kwana como una señ al para reconocer la madera apropiada para
generar el fuego por fricció n.
A pesar de su participació n en este relato de la creació n del fuego, este
sapo no ha sido empleado para adornar las Waja, debido a que participó
junto con su esposo el Jaguar, en el asesinato de la serpiente acuá tica
Whiyo que fue la madre protectora de Shikié´mona y Iuréke .
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El método de hacer girar entre las manos un eje de madera para generar una
brasa y lograr el fuego ha sido el mismo que durante miles de años han
empleado los indígenas americanos. Para el caso de los Ye´kwana , su leyenda
explica que el fuego les llegó después de que se lo quitaron a la rana Kawao
para esconderlo de inmediato detrás de dos árboles Wi´shu y Kumnuatte , que
según el Watunna permitió a los Ye´kwana identificar las maderas indicadas
para obtener fuego.
Los Yanomamö del poblado de Doshamosha-teri del río Siapa en el Estado
Amazonas de Venezuela (en la fotografía), emplean como eje, la madera
obtenida del árbol de Cacao y del Onoto para generar la brasa por fricción.
Bibliografía
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19