Licenciatura en Pedagogía
Educación Inclusiva
Asesor: Fernando Monroy Vivas
R2. La violencia cultural y sistémica como barrera para la educación
inclusiva
Agosto 2022
Módulo: Educación inclusiva
Lección 3:
La violencia cultural y sistémica como barrera para la educación inclusiva
Reto 2:
La violencia cultural y sistémica como barrera para la educación inclusiva
Instrucciones
1. Revisa el siguiente archivo disponible en:
[Link]
Blanco, R. (enero-junio, 2008). Haciendo efectivo el derecho a una educación de calidad sin
exclusiones. Revista Colombiana de Educación (54), pp. 14-35. [Versión en línea].
2. Elabora un ensayo en el cual reflexiones sobre las siguientes preguntas:
a) ¿Qué elementos de la cultura mexicana, consideras, desde tu experiencia y perspectiva como
estudiante, son las principales barreras para la educación inclusiva?
b) Desde tu campo de acción, escolar y familiar, ¿qué podrías cambiar o reforzar para eliminar
estas barreras?
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sistema de recuperación de la información, sin la autorización por escrito de la Universidad Virtual del Estado de
Guanajuato.
3. Integra una conclusión donde propongas un cambio a nivel escolar, que fomente la educación
inclusiva con base en la eliminación de la violencia cultural y sistémica.
Nota
El ensayo debe tener un mínimo de 600 palabras.
“Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para
ellas”
-John F. Kennedy
En este ensayo abordaré desde mi perspectiva el tema de la inclusión en las escuelas mexicanas. Una
educación inclusiva pretende atender las necesidades de aprendizaje particulares de niños, niñas,
adolescentes y adultos, dirigiendo su mirada a aquellos que muestran ser más vulnerables respecto a
marginación o exclusión social, reconociendo que los mismos cuentan con capacidades y habilidades
diferentes.
Según los datos recabados del Censo de Población y Vivienda durante el año 2020, se registra que en
México el 94 % de niñas y niños de entre 6 a 14 años asisten a la escuela. Y es que, al parecer, el
porcentaje en sí no es bajo, pero, ¿Qué pasa con el otro 6% que no está asistiendo?
El artículo 3° constitucional marca que la educación básica debe ser gratuita y obligatoria, y es esta
misma ley la que nos dice que es obligación de nosotros como mexicanos hacer que nuestros hijos o
pupilos menores de 18 años asistan a la escuela. Y es que desde esta perspectiva se ve muy sencillo,
siendo que es una obligación que se rija por la moralidad al decir “es obligatorio”, pero la nula
consideración a las necesidades reales de los pueblos con mayor marginación son las que hacen que
este 6% vaya con el tiempo incrementando.
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Desde mi perspectiva como estudiante y a mi experiencia personal, una de las principales barreras que
impiden hablar de inclusión en las escuelas mexicanas, es la formación de espacios de calidad que
permitan que los niños acudan a estudiar. Y con esto, me refiero a edificios constituidos como escuelas,
no a una mesa y dos o tres sillas que los mismos profesores tienen que improvisar para poder dar clase.
A lo anterior, se suma otra barrera: la falta de profesores con la preparación necesaria para impartir
clases a comunidades marginadas. Y esto se ve reflejado año con año en las escuelas que ofertan sus
plazas al no contar con maestros que las acepten ya sea por el lugar en el que se encuentran o por la
falta de capacitación para considerarse un maestro apto. Y es que, a las poblaciones indígenas, por
ejemplo, se les ha tenido casi en completo abandono al no modificar sus políticas educativas,
suponiendo que su educación debe ser la misma que la del resto del pueblo mexicano. Como
consecuencia de esto, hay muy pocos maestros capaces de educar en otra lengua distinta al español,
convirtiéndose así en una barrera más.
Y así, podría ir enumerando una gran cantidad de situaciones que a mi perspectiva pueden ser las
causantes de las barreras a las que se enfrenta la educación para poder considerarse inclusiva, pero lo
importante es ¿Cómo las erradicamos? Y si bien es un poco complicado acabar con ellas de un día para
otro o de manera definitiva, entonces, ¿Cómo las disminuimos?
Desde mi campo de acción, podría comenzar con prepararme para aprender otra lengua que pueda ser
de apoyo para la educación en México, desde una lengua indígena hasta lenguaje en señas.
Anteriormente he trabajado con alumnos con discapacidad auditiva, y para ser sincera, no fue nada fácil
integrarlos en su totalidad al grupo, por lo cual, considero importante para mi formación como docente
el poder expandirme en esta área.
Otra de las acciones con las que podría apoyar a la disminución de las barreras con las que se topa la
inclusión, sería que, apoyada de las instituciones adecuadas, pudiese generar una propuesta de mejora
educativa, que se enfocara en la revisión de las necesidades reales de las poblaciones marginadas,
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permitiendo que, con esto, y al ser considerada, hubiera una disminución considerable de niños, niñas y
adolescentes que desertan de la escuela.
Por último, ya en la práctica, podría fomentar y a su vez reforzar valores que permitan que los alumnos
sean empáticos entre sí, logrando un ambiente de armonía y evitando con ello la exclusión por motivos
de origen, lengua, religión, etc.
Con todo lo anterior, puedo concluir que, en definitiva, la escolarización para todos y todas es un tema
más complejo de lo que parece. La limitación a la cobertura de la educación ha dejado de lado a aquellas
personas que se encuentran en un estado grande de vulnerabilidad, permitiendo que estas sean
discriminadas y, as u vez, segregadas, alejándose entonces del manifiesto que marca la educación como
obligatoria. Y es en este sentido que considero que es un gran desafío para la educación inclusiva el
intentar dar respuesta a la diversidad de la población mexicana, pero no es algo que sea imposible.
Según Ainscow y Booth (2015), una cultura escolar inclusiva se relaciona con la creación de una
comunidad escolar segura, acogedora, colaboradora y estimulante, en la que cada cual es valorado, base
fundamental para que todo estudiante tenga mayores logros.
Tomando como punto de partida lo anterior, al adoptar una postura incluyente dentro de mi práctica
docente, puedo proponer la creación de entornos educativos mixtos, como pudiesen ser los talleres
extracurriculares, en los que los niños, niñas y adolescentes puedan en primera instancia, convivir con
similares, y a su vez, realizar actividades que les permitan conocer sobre otras culturas, sus lenguas,
costumbres, etc. Y tal vez no solo talleres que permitan conocer de otras culturas, también talleres de
baile, deportes, artes, etc., que les permitan a todos los estudiantes integrarse a su capacidad,
conociendo y generando espacios empáticos y solidarios, logrando así mejorar la convivencia entre
grupos y mejorando la cultura escolar inclusiva.
REFERENCIAS:
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Guanajuato.
INEGI. (2020). Asistencia escolar. Cuéntame de México. Cuéntame de México.
[Link]
Blanco Guijarro, Rosa (2008). Haciendo efectivo el derecho a una educación de calidad sin exclusiones. Revista
Colombiana de Educación, (54),14-35. ISSN: 0120-3916. Disponible en: [Link]
id=413635248002
Booth, T. y Ainscow, M. (2015). Guía para la Educación Inclusiva. Desarrollando el aprendizaje y la participación en
los centros escolares. Adaptación de la 3ª edición revisada del Index for Inclusion. Disponible en:
[Link]
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