Tabla de contenido
Introducción 2
Biografía 3
Aportes a la Educación 4
Brunner v/s Educación Tradicional 7
Semejanzas de Bruner y la Educación Tradicional 8
Conclusiones 9
Introducción
Jerome S. Bruner fue y es, aún a día de hoy, uno de los psicólogos más influyentes e importantes
en la historia de la humanidad. Se le ha galardonado en numerosos países del mundo por sus
diversas contribuciones relacionadas con el estudio de fenómenos psicosociales relacionados
con la guerra, los estímulos físicos y su magnitud y, no menos importante, con la educación.
Tres veces casado, con más de 100 años de edad y un currículum tan extenso como variado,
Bruner comenzó su acercamiento a la Psicología como una “ciencia de los sentidos”. Trabajó
teorías conductistas a la par de Skinner; publicó, junto con Austin y Goodnow “A Study of
Thinking”, considerada y valorada como el inicio del estudio de la ciencia cognitiva. Asimismo,
fue asesor científico de los presidentes John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson, solo para añadir
otros de sus logros profesionales.
Sin embargo, no fue hasta que la Unión Soviética envió su primer satélite, Sputnik, al espacio,
que Bruner comenzó a considerar el rol fundamental que juega la educación. De toda la
discusión generada en Estados Unidos acerca del currículum académico, surge una de sus obras
más importantes, “The Process of Education”, traducida a más de 19 idiomas.
En el presente informe, se abordarán aspectos importantes en la vida de Jerome Bruner,
conjuntamente con sus aportes a la educación desde la corriente conductista. Además, se
establecerán las posibles semejanzas y/o diferencias que presentan estas investigaciones con
relación a lo que conocemos hoy en día como educación tradicional.
Finalmente, se elaborarán las conclusiones respectivas, tomando como base todo lo ya
mencionado anteriormente. De este modo, sabremos qué tanto de la teoría conductista de
Bruner persiste o no en las aulas de nuestro mundo contemporáneo.
Biografía
El 1 de octubre de 1915 en New York, en el seno de una familia judía, nació Jerome S. Bruner.
Sus padres, Herman y Rose, eran inmigrantes polacos, y Bruner fue el menor de tres hijos,
teniendo un medio hermano mayor. Nació invidente y solo pudo ver luego que le operaron
debido a cataratas profundas en dos oportunidades de forma experimental, obteniendo una
visión limitada. Luego usó lentes gruesos por el resto de su vida.
A los 16 años ingresó a la carrera de Psicología en Duke University y estudió su Maestría en
Psicología en la Universidad de Harvard, graduándose en 1939. Allí, conoció a Katherine Frost,
quien sería su primera esposa y le daría sus dos únicos hijos: Whitley Bruner y Jane Bruner
Mullane de quienes gozaría de sus tres únicos nietos. En 1941, a los 25 años de edad, Jerome
Bruner obtuvo el PhD en Psicología.
Durante la Segunda Guerra Mundial se enroló en el Ejército de los Estados Unidos. Su trabajo
consistió en acciones de inteligencia militar para lo cual examinó la propaganda y las actitudes
populares, realizando investigaciones sobre los fenómenos psicosociales que ocurrían producto
de los combates.
Finalizada la guerra regresó a la Universidad de Harvard de 1945 a 1972, como investigador y
profesor, donde publicó estudios interesantes sobre la percepción y las necesidades, afirmando
que los valores y las necesidades determinan la percepción humana.
Bruner no apreció la importancia de la educación hasta 1957, cuando lanzaron el primer satélite
soviético Sputnik de la pasada Unión Soviética, y como consecuencia fue llevado al debate
educacional de su país.
En 1960, se inauguró el Center for Cognitive Studies en Harvard, con Bruner como director, lo
que favoreció el estudio de la mente humana sobre el comportamiento puro. Trabajó en otro
currículum de estudios sociales para los Servicios de Educación en su país, denominado Man: a
course of study (M.A.C.O.S.) y, pese a la oposición de sectores conservadores, fue ampliamente
utilizado en las escuelas en los años 1960 y 1970.
En 1972, afirmó que la psicología cognitiva tendría un amplio espectro si incorporáse a la
construcción narrativa y a la cultura a su campo, ya que son estrategias necesarias para dar un
orden al entendimiento de nuestro mundo. Su muerte ocurrió el domingo 5 de junio de 2016 en
su casa de Manhattan en New York a meses de cumplir 101 años de edad.
La trascendencia de su obra se encuentra en campos tan variados como la psicología educativa,
la adquisición del lenguaje, la interacción de los humanos con los símbolos y la literatura, y la
comprensión de la práctica legal. Se basó en la teoría cognitiva, la crítica literaria, y la
antropología cultural.
Aportes a la Educación
El aprendizaje se basa, según el Bruner cognitivo, en la categorización o procesos mediante los
cuales simplificamos la interacción con la realidad a partir de la agrupación de objetos, sucesos
o conceptos (por ejemplo, el perro y el gato son animales). El aprendiz construye conocimiento
(genera proposiciones, verifica hipótesis, realiza inferencias) según sus propias categorías que se
van modificando a partir de su interacción con el ambiente. Es por todo esto que el aprendizaje
es un proceso activo, de asociación, construcción y representación. La estructura cognitiva
previa del alumno provee significado, permite organizar sus experiencias e ir más allá de la
información dada (Bruner, 1963). El aprendizaje es, he dicho, un proceso activo de asociación,
construcción y, también, representación.
Bruner ha distinguido tres modos básicos mediante los cuales el hombre y la mujer se vuelven a
presentar (representar) la realidad. Estos son:
a) el modo “enactivo” (representar una determinada cosa mediante la reacción inmediata con
ella, por ejemplo, montando en bici uno se representa la bici).
b) “Icónico” (en este caso se utilizan imágenes o esquemas para representar, por ejemplo, un
dibujo puede representar una bici). Y, finalmente,
c) el modo “simbólico” (representar una cosa mediante un símbolo arbitrario por ejemplo,
representar una bici mediante la palabra bici).
La propuesta de Bruner consiste en afirmar que estos modos de representación se desarrollan a
medida que los niños y niñas cambian -cognitivamente hablando-. La “representación enactiva”
corresponde al período sensorio-motor de Piaget (primer año de vida); la “representación
icónica” es posible cuando las criaturas se encuentran en el período preoperatorio (3, 4, 5 años)
y, finalmente, alrededor de los seis años de edad, es posible la “representación simbólica”,
cuando los niños y niñas son capaces de utilizar ideas abstractas, símbolos lingüísticos y lógicos
para entender y representar la realidad. Los tres modos de representación son, pues, reflejo del
desarrollo cognitivo pero pueden actuar en paralelo, es decir, un niño o niña de primaria puede
utilizar la representación simbólica e icónica para representar, por ejemplo, una operación
matemática. Desde este punto de vista Bruner (1984) sostiene que “si la educación no consiste
en inculcar habilidades y fomentar la representación de la propia experiencia y del
conocimiento buscando el equilibrio entre la riqueza de lo particular y la economía de lo
general, entonces no sé en qué consiste” (p. 124).
Dicho con otras palabras, la educación consiste en construir currículos en espiral. Es decir,
modos de profundizar más y mejor en un determinado corpus de conocimiento en función del
entendimiento que corresponda al desarrollo cognitivo del alumno. Por ejemplo, profundizar
más y mejor en el conocimiento de la “bicicleta”. Primero mediante una acción directa con ella:
“montar en bicicleta”, después mediante un dibujo o representación gráfica y, finalmente,
mediante una definición de ella. Por eso el autor sostiene, en “El proceso de la educación”, que
es posible enseñar cualquier materia a cualquier niño de un modo honesto (respetando su
etapa o momento evolutivo). Se puede enseñar literatura o ciencia de varios modos: desde la
utilización de cuentos, mitos, historias, juegos, pasando por dibujos y gráficos o palabras y
enunciados de acuerdo el nivel de representación que el niño o niña tiene asumido (Bruner,
1963).
Seis años después de la publicación de El proceso de la educación Bruner defiende, en su Hacia
una teoría de la instrucción (Bruner, 1969), que toda teoría pedagógica debe tener en cuenta
cuatro aspectos. A saber:
1) La predisposición hacia el aprendizaje;
2) El modo como un conjunto de conocimientos puede estructurarse para que sea interiorizado
lo mejor posible por el estudiante;
3) Las secuencias más efectivas para presentar un material;
4) La naturaleza de los premios y castigos.
El mismo Bruner aplicó estas premisas en la reforma del currículo en ciencias sociales
desarrollado entre los años 1962-1966 por un equipo interdisciplinar. El proyecto, llamado “una
asignatura sobre el hombre” (MACOS), se basaba en presentar los conocimientos y contenidos
de ciencias sociales en base a tres preguntas: ¿Qué es lo que distingue el hombre de los otros
animales?, ¿cómo ha llegado a ser lo que es?, y ¿cómo puede mejorar el curso de su desarrollo?
A través de la experiencia directa con hechos (transmitidos mediante películas, un diario de
campo, documentales y registros de conducta) el profesor debía despertar el interés y la
reflexión crítica de los alumnos de modo que estos descubrieran, aprendieran, cosas relativas al
lenguaje, la fabricación y uso de instrumentos, la organización social, la cura de las criaturas y la
visión del mundo que tenían distintos grupos culturales.
En esta primera fase cognitiva del pensamiento pedagógico de Jerome Seymour Bruner
podemos destacar tres implicaciones educativas:
a. Aprendizaje por descubrimiento. El instructor debe motivar a los estudiantes para que sean
ellos mismos los que descubran relaciones entre conceptos y construyan conocimientos. La
influencia de Piaget al respecto es evidente.
b. La información o contenidos de aprendizaje se deben presentar de una forma adecuada a la
estructura cognitiva (el modo de representación) del aprendiz.
c. El currículo, en consecuencia, debe organizarse de forma espiral, es decir, se deben trabajar
los mismos contenidos, ideas o conceptos, cada vez con mayor profundidad. Los niños y niñas
irán modificando sus representaciones mentales a medida que se desarrolla su cognición o
capacidad de categorizar, conceptualizar y representar el mundo.
Siendo asesor del Science Advisory Comitee durante las administraciones de J. F. Kennedy y, su
seguidor, L. B. Johnson, copartícipe, juntamente con Bronfenbrenner, del proyecto educativo
“Head Start”, Bruner empieza a preocuparse por las interrelaciones entre la evolución humana
y la cultura, los efectos de la pobreza o la transmisión cultural (sistema de clases) promovida por
el sistema educativo. Todo ello le lleva a proponer un programa educacional capaz de conferir al
niño y niña la libertad suficiente para desempeñar sus habilidades e ir “más allá de la
información dada” (Bruner, 1973). La educación debe responder a los retos y desafíos que
plantean las necesidades sociales y debe, en consecuencia, ocuparse de aquellos que tienen una
desventaja al nacer (los niños y niñas con un bajo nivel socioeconómico). Precisamente el
Proyecto “Head Start” fue concebido durante la administración del presidente Lyndon B.
Johnson como parte de la llamada “guerra contra la pobreza”. Originariamente fue un programa
de verano pero se convirtió en un ambicioso proyecto, aún en vida, que pretende mejorar la
salud, el bienestar personal, afectivo y social, el rendimiento intelectual y el interés en la
escuela en población considerada de riesgo de exclusión social (con pocos recursos
económicos). A finales del año 2005, cuando Bronfenbrenner moría, más de 22 millones de
niños y niñas en edad escolar habían participado en dicho programa. Los más de 6,8 millones de
dólares de presupuesto por el año 2005 prestaron atención a más de 900 mil niños y niñas.
Buena muestra de estos cambios es la famosa “metáfora del andamiaje”. La metáfora del
andamiaje fue propuesta, originalmente, en un trabajo de Wood, Bruner y Ross para ilustrar los
procesos de enseñanza y aprendizaje que tienen lugar en las interacciones entre las personas
adultas y las criaturas (Word, Bruner y Ross, 1976). Esta metáfora hace referencia a un hecho
observado en distintos trabajos. Cuando un adulto interactúa con un niño o niña con la
intención de enseñarle algo tiende a adecuar el grado de ayuda al nivel de competencia que
percibe de él o ella. A menor competencia, mayor será la ayuda que le proporcionará el adulto.
Por ejemplo, cuando un instructor de autoescuela percibe que su alumno no sabe conducir
aumenta las ayudas (verbales, incluso físicas) que ejercen de andamio. Este andamio permite
que el aprendiz vaya aprendiendo a usar el instrumento correctamente (el coche). El resultado
final es que el “andamio” (las ayudas del instructor), al ser innecesario, se retira.
Según Bruner (1997) “el objetivo de la educación consiste en ayudarnos a encontrar nuestro
camino dentro nuestra cultura, a comprenderla en sus complejidades y contradicciones […] No
sólo de pan vive el hombre; ni sólo de matemáticas, ciencias y de las nuevas tecnologías de la
información. La tarea central es crear un mundo que dé significado a nuestras vidas, a nuestros
actos, a nuestras relaciones” (p. 10).
Brunner v/s Educación Tradicional
El modelo constructivista de Bruner, data sobre el aprendizaje adquirido por los niños y las
niñas, surge a partir de “descubrimiento guiado que tiene lugar durante una exploración
motivada por la curiosidad” (Equipo de expertos, 2018). En donde van reconociendo
caracterizaciones, y haciendo el trabajo de categorizar diferentes elementos, que van hallando
en su exploración, las cuales a medida que avanzan estas, se van ampliando y complejizando,
partiendo con categorías, al principio, a nivel básico y luego, a niveles de más dificultad.
La educación tradicional, está más ligada al aprendizaje mediante repeticiones,
memorizaciones, y enfatiza en el rol protagónico de la figura docente, el cual enseña y
condiciona a los estudiantes, mediante recitaciones y lo que expone. Aquí los estudiantes
aprenden en base a la visión y lo que dictan los profesores.
En ambas posturas educativas, se encuentran varias diferencias, por ejemplo según Bruner, hay
que potenciar que los estudiantes adquieran diferentes experiencias y se les posibilite el
autodescubrimiento, ósea ellos mismos descubren su propio entorno, para así hacer el ejercicio
de categorizar y entender lo que los rodeas. En cambio la educación tradicional potencia que los
estudiantes descubran el mundo, en base a la visión de algún ente en específico, ya sea la visión
docente que por lo general está ligada a lo que la sociedad pretende que los estudiantes sean
en un futuro, como se vio en clases en el siglo XIX, querer que sean mano de obra productiva,
eficiente y obediente. Por lo tanto en el modelo constructivista el aprendizaje es autónomo y en
el tradicional es monótono, uno posibilita una visión de mundo propia de uno y el otro una
inculcada a nivel social. Otra discrepancia entre ambas posturas tiene que ver con “la potencia,
las estrategias metacognitivas, es decir, se aprende cómo aprender” (Equipo de expertos, 2018).
En ese sentido se aprende en base al real entendimiento y comprensión de lo que se quiere
enseñar, se prioriza que los y las estudiantes sepan explicar y enseñar, cómo llegaron a cierto
objetivo, resultado, proceso, etc., en vez de hacer énfasis, como lo hace lo tradicionalista en el
resultado, ya que dicha mirada su foco está en que obtengan una respuesta correcta, sin dar
espacios para la corrección y no poder entender por ejemplo: “Porque es A en vez de B”. Solo
importa que al momento de evaluar, responder lo correcto sin necesidad de desarrollar dicha
respuesta.
En este punto el aprendizaje por descubrimiento de J.B, “sirve para superar las limitaciones del
aprendizaje tradicional” (Equipo de expertos, 2018), ya que el aprendizaje tradicional, tiene
como objetivo, lograr que los estudiantes se conviertan en futuros adultos exitosos y crear una
sociedad mejor, pero en su método inhibe el pensamiento propio de cada estudiante. La teoría
entonces “potencia la solución creativa de los problemas” (Equipo de expertos, 2018), ya que
los estudiantes tienen libertad de pensar, tener, y crear ideas propias e innovadoras.
Semejanzas de Bruner y la Educación Tradicional
La educación tradicional, como se vio en clases, tiene la función de preparar al alumno para el
desempeño de papeles sociales, ya que le permite adaptarse a los valores de la sociedad, a las
normas de una sociedad dividida y el desarrollo de una cultura individual. Bruner a semejanza
de esta prepara también al estudiante, a enfrentar los diferentes desafíos que presenta la
sociedad, pone foco en que la educación debe velar para que los y las estudiantes, puedan
desempeñar los diferentes roles sociales, también potencia que puedan adaptarse a los cambios
de la sociedad, si bien difieren aquí en el cómo, comparten el fin de que los alumnos y las
alumnas, se adapten y puedan ser un cambio en su entorno, con respecto a lo que es el
desarrollo de una cultura individual, Bruner potencia la enseñanza en base a la experiencia, que
puedan desarrollar una visión individual, para así forjar adultos con conocimiento, el punto de
vista tradicional, comparte este propósito, solo que esta lo hace de forma reproductiva, en este
punto comparten la intención, pero con diferentes formas y enfoque.
En la metodología ambos modelos, comparten el rol docente como una figura presente, si bien
difieren en cómo se desempeña este rol, es fundamental en ambas teoría dicha figura, para
efectuar el aprendizaje. También coinciden en este punto acerca del rol del estudiante, ya que
la tradicional, tiene como objetivo que este sea capaz por sí mismo realizar y lo que puede
efectuar, con la ayuda del adulto encargado de su aprendizaje, la constructivista junto a esta, el
rol del estudiante, como se señaló anteriormente, está en que sean autónomos en su camino
educativo, y que el docente es quien orienta y posibilita los espacios para que puedan hacerlo,
similar a lo que Montessori desarrolla.
Bruner le da importancia a la cultura en cuanto a la influencia de esta en la educación, como se
señala que “La escuela no puede continuar separada de otras manifestaciones de la cultura.
Constituye el primer y más importante contacto con la cultura en la que el niño va a vivir y es el
primer lugar en el que puede plantearse como funciona y el primer sitio donde espera
respuestas honestas y sugerencias útiles” (Brunner, J, 1997). Ósea la cultura en los y las
estudiantes influye de tal manera, en que todo lo que van construyendo y entendiendo, es a
través de esta, por tanto esta debe estar ligada a la forma en la que se educa, como a la
institución misma. Misma similitud se presenta en la educación tradicional, ya que está en su
método define los contenidos, los cuales tienen un carácter político que va de lo cultural a lo
general, por lo tanto la materia está basada, en lo cultural que representa y forma a cada
sociedad. La cultura en ambos modelos se concibe como que esta debe ser parte de la
educación.
En conclusión poseen varias similitudes en su propósito, pero difieren en cuanto a formas,
métodos y concepciones.
Conclusiones
El modelo constructivista de Jerome Brunner como grupo, nos parece una teoría educativa muy
interesante, que ofrece un acercamiento directo al aprendizaje por experiencia, ya que es un
aprendizaje más significativo en cuanto al cómo se enseña de una forma más didáctica y
relacionándola con el día a día, lo que hace que se aprenda con él haciendo, lo que como se vio
este semestre, en fundamentos de la enseñanza de la matemática en la escuela básica, el
aprender de esta forma, es mucho más sencillo y comprensible para todos y todas, ya que si el
aprendizaje se va muy al extremo teórico y complejo, se hace tedioso y no se logra un real
entendimiento.
En relación a sus aportes, consideramos que fueron muy significativos, ya que este presentó una
perspectiva muy contraria a la que ya se venía manejando, teniendo al estudiante como
protagónico en el proceso de aprendizaje; un aprendizaje basado en el autodescubrimiento y el
desarrollo de habilidades en base la experiencia, relegando al docente a un rol secundario, algo
impensado en una educación más tradicionalista. Aparte de buscar la comprensión del
conocimiento obtenido, dejando de lado la memorización de contenido que trata la educación
tradicional.
Nos hicimos la pregunta de ¿Si enseñaríamos en un futuro en base a Bruner? Como grupo
concordamos en que es una muy buena base educativa, en cuanto a “enseñar por
descubrimiento’’ (Equipo de expertos, 2018), que sin duda la tendremos en cuenta al momento
de enfrentarnos a cumplir con el rol docente, ya que se nos hace relevante el potenciar en los y
las estudiantes su autodescubrimiento y el realizar nuestra labor de manera comprensible y
cercana a la realidad de cada estudiante.