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Cómo nos tratamos en la escuela

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ESI

Propósitos formativos

• Ofrecer oportunidades de ampliar el horizonte cultural desde el cual cada


niño, niña o adolescente desarrolla plenamente su subjetividad reconociendo
sus derechos y responsabilidades y respetando y reconociendo los derechos y
responsabilidades de las otras personas.

• Estimular la apropiación del enfoque de los derechos humanos como


orientación para la convivencia social y la integración a la vida institucional y
comunitaria, respetando, a la vez, la libertad de enseñanza, en el marco del
cumplimiento de los preceptos constitucionales.

• Promover aprendizajes de prácticas relacionadas con la prevención de las


diversas formas de vulneración de derechos: maltrato

¿Cómo nos tratamos en la escuela?

Esta actividad está pensada para que las niñas y los niños puedan reconocer a
través del análisis de distintas escenas escolares— desacuerdos y situaciones
conflictivas que denotan descuidos o malos tratos, hacia sí mismos o hacia los
demás, que estén vinculados con la sexualidad integral. Un abordaje formativo
de los conflictos cotidianos en el aula y en la colegio, basado en el análisis de
derechos y responsabilidades de cada niño o niña y en la proposición de
formas de resolución y de normas de convivencia, permitirá fomentar mayores
grados de autonomía y desarrollar actitudes orientadas al respeto y al ejercicio
de los derechos humanos.

Las siguientes escenas nos permitirán reflexionar sobre algunos de los rasgos
que caracterizan a la discriminación y al maltrato en el ámbito de las relaciones
afectivas y en los vínculos entre pares. Se trata de brindar una oportunidad
para discutir los prejuicios que justifican esos modos interpersonales de
relación y para pensar normas básicas de convivencia social (tanto para la
escuela como fuera de ella), basadas en el respeto y el diálogo.

Para llevar adelante esta actividad, organizamos a los chicos y las chicas en
pequeños grupos y les entregamos copias de las escenas, invitándolos a que
las lean juntos y la represente . Si en la clase hay niños o niñas cuyos nombres
coinciden con los de las situaciones presentadas, sugerimos modificar esos
nombres en los textos de las escenas, para evitar generar incomodidad.

Escena A. Carmen nació en la zona rural de una provincia del norte argentino.
A principios de año se mudó a la ciudad de Rosario. Cuando comenzaron las
clases, ingresó a sexto grado de una escuela de la ciudad. Desde el primer
momento, algunos compañeros empezaron a burlarse de ella, entre otras
cosas le decían “negra”. Un día, un grupo compuesto por chicos y chicas la
sujetó, impidiéndole el movimiento, y entre varios le cortaron el pelo. La madre
de Carmen fue a hablar a la escuela para saber qué había sucedido y sus
compañeras y compañeros decían no haber visto nada.
Escena B. A Claudio, Antonio y Julio les gusta leer y escribir poesía. No les
gusta mucho el fútbol. Ellos están en sexto grado y en la escuela no la están
pasando bien, ya que un grupo de compañeros los convirtió en blancos de
burlas constantes. Les pusieron apodos, a pesar de que ellos pidieron que no
los llamaran así.

Escena C. En una escuela de contexto urbano un grupo de chicos y chicas que


estaban jugando a las cartas en el recreo se pelearon por una regla del juego, y
como no se pusieron de acuerdo empezaron a insultarse. Después, las chicas
comenzaron a empujarse y se pegaban cada vez más fuerte. Mientras tanto,
uno de los chicos, que había llevado su celular, empezó a filmar la pelea. Él y
el resto de los compañeros y compañeras que estaban mirando alentaban a las
chicas a seguir peleando.

Escena D. Celeste y Lucía están en quinto grado. Les gusta mucho escuchar
música, estar con sus amigas y bailar. Siempre fueron más robustas que el
resto de sus compañeras; tienen algunos kilos más que las chicas de su misma
edad, pero antes no les preocupaba. Este año, un grupo de chicas del grado
empezó a decirles “gordas”.
Ya no las trataban de la misma manera que antes. Celeste y Lucía trataron de
no darle importancia a la cuestión, hasta que un día, una de las chicas no las
invitó a su cumpleaños. Poco a poco comenzaron a sentirse incómodas y con
pocas ganas de ir a la escuela.

Escena E. En 5° grado los varones se burlan de las chicas diciéndoles:


“Ustedes lo único que hacen es fijarse en los peinados y la ropa que se van a
poner. No hacen otra cosa que hablar estupideces de los chicos que les
gustan.”

Luego de la lectura, les proponemos a los chicos y las chicas que, en los
mismos grupos, analicen cada caso, guiándose por preguntas como estas:

¿Quién ha sido dañado o se siente mal por lo que sucede?


¿Consideran que se trata de situaciones de malos tratos o de discriminación?
¿Por qué?
¿Qué actitudes y comportamientos indican, en cada situación, que se trata de
una situación de malos tratos o de discriminación?
¿Qué puede llevar a que los chicos y las chicas actúen así?
¿Les parece que frente a situaciones como estas se puede recurrir a algún
adulto de la escuela para que los ayude? ¿A quién?
¿Creen que ser varón o ser mujer influye en las posibilidades de ser agredido o
agredida en una relación? ¿Por qué? ¿Qué se podría hacer para modificar
estas situaciones? Seguramente estos interrogantes generarán nuevas
opiniones, que se pueden discutir incorporando otros aspectos de la temática.
Seguidamente, invitamos a los grupos a poner en común sus producciones y
reconstruimos las manifestaciones de las situaciones que denotan el maltrato y
la discriminación.
Reflexionamos sobre ellas y buscamos alternativas basadas en el respeto a los
derechos de la niñez.
Es conveniente que se haya trabajado previamente con la Convención sobre
los Derechos del Niño, para identificar aquellos derechos que están siendo
vulnerados en cada situación. Será necesario trabajar sobre la diferencia entre
reconocer y respetar los derechos, es decir, entre su aprobación e inclusión en
instrumentos legales (como la misma Convención sobre los Derechos del Niño
o la Ley de Protección Integral de Niños, Niñas
y Adolescentes), y su aceptación y cumplimiento en la vida cotidiana.
Como cierre de la actividad, proponemos a los grupos un diálogo en el que las
situaciones planteadas se resuelvan positivamente, donde los compañeros o
compañeras que padecieron el daño puedan ejercer su derecho a participar, a
no ser discriminados, a ser escuchados. Se puede proponer que trabajen
también sobre otros derechos de niños, niñas y adolescentes, entre ellos: a ser
cuidados, alimentados, a recibir educación y atención de la salud, a ser
escuchados, a expresar los propios sentimientos, a formarse una opinión
propia, a ser tratados con respeto y dignidad, a la propia identidad, a la
participación, al juego, a la recreación.

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