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GUION

El documento describe varios encuentros entre Pedro, Juan y los sumos sacerdotes y ancianos de Israel después de que sanaran a un hombre lisiado. Pedro defiende sus acciones de sanar en el nombre de Jesús y desafía a los líderes religiosos. Más tarde, Ananías y Safira mueren después de mentirle al Espíritu Santo sobre una donación. Pedro y los apóstoles continúan predicando a pesar de las amenazas.
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GUION

El documento describe varios encuentros entre Pedro, Juan y los sumos sacerdotes y ancianos de Israel después de que sanaran a un hombre lisiado. Pedro defiende sus acciones de sanar en el nombre de Jesús y desafía a los líderes religiosos. Más tarde, Ananías y Safira mueren después de mentirle al Espíritu Santo sobre una donación. Pedro y los apóstoles continúan predicando a pesar de las amenazas.
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SUMO SACERDOTE (1)

¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho


vosotros esto?

PEDRO (2)
Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel:
Puesto que hoy se nos interroga acerca del
beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera
éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y
a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de
Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis
y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este
hombre está en vuestra presencia sano.
Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los
edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del
ángulo.
Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro
nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que
podamos ser salvos.

SUMO SACERDOTE, EN CONFERENCIA (3)


¿Qué haremos con estos hombres? Porque de
cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos,
notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo
podemos negar.
Sin embargo, para que no se divulgue más entre el
pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí
en adelante a hombre alguno en este nombre.
PEDRO Y JUAN (4)
Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a
vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar
de decir lo que hemos visto y oído.

PEDRO Y JUAN (5)


Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo
y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por
boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan
las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se
reunieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se
juntaron en uno Contra el Señor, y contra su Cristo.
Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad
contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y
Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel,
para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes
determinado que sucediera.
Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a
tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra,
mientras extiendes tu mano para que se hagan
sanidades y señales y prodigios mediante el nombre
de tu santo Hijo Jesús.

PEDRO (6)
Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para
que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del
precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te
quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder?
¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido
a los hombres, sino a Dios.
PEDRO (7)
¿Vendisteis en tanto la heredad?

SAFIRA (8)
Sí, en tanto.

PEDRO (9)
¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del
Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han
sepultado a tu marido, y te sacarán a ti.

UN ANGEL DEL SEÑOR (10)


Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al
pueblo todas las palabras de esta vida.

LOS ALGUACILES (11)


Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con
toda seguridad, y los guardas afuera de pie ante las
puertas; más cuando abrimos, a nadie hallamos
dentro.

UNO (12)
He aquí, los varones que pusisteis en la cárcel
están en el templo, y enseñan al pueblo.
SUMO SACERDOTE (13)
¿No os mandamos estrictamente que no
enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a
Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre
nosotros la sangre de ese hombre.

PEDRO Y LOS APOSTOLES (14)


Es necesario obedecer a Dios antes que a los
hombres.
El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a
quien vosotros matasteis colgándole en un madero.
A éste, Dios ha exaltado con su diestra por
Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento
y perdón de pecados.
Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y
también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los
que le obedecen.
Ellos, oyendo esto, se enfurecían y querían
matarlos.
GAMALIEL (15)
Varones israelitas, mirad por vosotros lo que vais a
hacer respecto a estos hombres.
Porque antes de estos días se levantó Teudas,
diciendo que era alguien. A éste se unió un número
como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y
todos los que le obedecían fueron dispersados y
reducidos a nada.
Después de éste, se levantó Judas el galileo, en
los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho
pueblo. Pereció también él, y todos los que le
obedecían fueron dispersados.
Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y
dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los
hombres, se desvanecerá; más si es de Dios, no la
podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando
contra Dios.

LOS 12 (16)
No es justo que nosotros dejemos la palabra de
Dios, para servir a las mesas.
Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete
varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo
y de sabiduría, a quienes encarguemos de este
trabajo.
Y nosotros persistiremos en la oración y en el
ministerio de la palabra.
TESTIGOS FALSOS (17)
Este hombre no cesa de hablar palabras
blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; pues
le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret
destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que
nos dio Moisés.

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