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Manual Recursos Procesales Maturana - Mosquera

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LOS RECURSOS PROCESALES

Ninguna parte ele esta publicación, incluido el diseüo de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada
o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, ele
grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor,

© MARIO MOSOUERA RUIZ


CRISTIÁN MATURANA MIQUEL
© EDITORIAL.JURÍDICA DE CHILE
Ahumada 131, 4º piso, Santiago
Registro de Propiedad Intelectual
Inscripción Nº 193.847, a110 2010
Santiago - Chile
Se terminó ele reimprimir esta tercera edición
en el mes de noviembre de 2018
IMPRESORES: Editora e Imprenta Maval SpA
IMPRESO EN CHILE / PRINTED IN CHILE
ISBN 978-956-10-2428-l
MAR}O MOSQUERA RUIZ
CRISTIAN MATURANA MIQUEL

LOS RECURSOS
PROCESALES
Tercera edición actualizada
por Cristián Maturana Miquel

Prólogo
Juan Carlos Marín González

EDITORIAL
JURIDICA
DE CHILE
Encontrándose entregado para su primera edición este libro, falleció
el domingo 28 de marzo de 201 O uno de sus autores: don Mario
Ruiz.
Este libro se publica jJara honrar su memoria y cumplir con uno
de sus últimos y más preciados deseos.
Mario Mosquera Ruiz fue titular de una de las más prestigiosas
cátedras de Derecho Procesal en la larga historia de nuestra Facultad
de Derecho de la Universidad de Chile.
Confiamos en que la publicación de este libro permitirá acercar-
nos al verdadero significado de la cátedra: elevado desde
el da lección a sus discípulos.
Con esta tercera edición actualizada pretendemos mantener la
plena vigencia de la obra, recogiendo los continuos cambios que nos
impone cada vez con mayor frecuencia nuestra moderna sociedad,
sin que se hayan alterado en su esencia las enseñanzas impartidas
jJOr la cátedra.
CRISTIÁN MATURA_l\JA MIQUEL

Santiago, enero 2017


PRESENTACIÓN

Constituye para mí un honor presentarles la obra sobre Los Recursos Procesales,


porque me permite dar cumplimiento a un importante anhelo de su más
afamado autor, don Mario Mosquera Ruiz.
Sin embargo, por otro lado, es motivo también de una profunda tristeza,
puesto que cuando un amigo se va, deja un vacío tan grande que otro amigo
no puede llenar.
Como buen institutano, don Mario Mosquera Ruiz contaba orgullosamente
que conoció y se formó en el primer foco de luz de la nación, que le enseñó
a verse siempre erguido y contento, siguiendo cada jornada, buscando en el
estudio la fuerza y el poder, lo que siempre le permitió remontar las sendas
más empinadas, que mueren allá en la cima del bien y del saber.
El tema de la obra no es menor y sólo puede ser afrontado con seme-
jante espíritu, dado que en los procedimientos deben existir los recursos,
al tender ellos al logro de la justicia, permitiendo corregir la forma injusta
o irregular en la que se pueden dictar las sentencias para la composición
adecuada de los litigios.
Es por ello que en el Capítulo Primero, en que se contiene la Introduc-
ción, se procede a describir la impugnación, y su especie, los recursos, su
clasificación, principios, efectos, etc.
Para don Mario Mosquera Ruiz, la claridad y profundidad de los conceptos
que vertía en su relación como hombre azul y destacado abogado era muy
importante, puesto que le permitía ser un romántico viajero y el sendero
continuar, para ir más allá del horizonte do remonta la verdad.
En consecuencia, aprehender los conceptos y los principios es muy im-
portante porque le dan fuerza a la espada quijotesca que permite con fe lo
imposible soñar, al mal combatir sin temor. Triunfar sobre el miedo inven-
cible, en pie soportar el dolor. Amar la pureza sin par, buscar la verdad del
error, vivir con los ojos abiertos, creer en un mundo mejor.
En síntesis, el manejo adecuado de los recursos que conducen al logro
de la justicia y a enmendar los errores dentro del proceso es un arma que
permite, como nos enseñó don Mario Mosquera, cumplir con la tarea de ser
derecho con el derecho, de hacer justicia a la justicia.
En el Capítulo Segundo, se trata de la aclaración, rectificación o enmien-
da, lo que resulta muy simple de explicar.

9
LOS RECURSOS PROCESALES

La obra expresa en gran parte el pensamiento de los recursos de parte


de don Mario Mosquera Ruiz, y si en ella se ha incurrido en errores de ex-
presión se deberá a la humana imperfección de este presentador como la
de los jueces que pronuncian sentencias.
Identificando con la ayuda de ustedes tales errores no tendremos el ma-
yor inconveniente en enmendarlos en próximas ediciones de la obra, como
los jueces no deberían tenerlas respecto de sus resoluciones si las partes se
lo piden.
En el Capítulo Tercero, denominado la reposición, nos describe el más
ordinario y frecuente de todos los recursos dentro del proceso. Mediante
la reposición se permite un permanente contacto de las partes con el juez,
con el fin de permitir la corrección del proceso y arribar a la dictación de
una sentencia eficaz para la solución del conflicto.
Creemos que es el recurso que más nos identifica con don Mario Mos-
quera Ruiz, puesto que siempre y permanentemente estuvo cercano a todos
nosotros para brindarnos su consejo y apoyo a lo largo del proceso de nues-
tras vidas, pero respetando la libertad para la toma final de nuestras propias
decisiones, por erradas que ellas fueran.
En los Capítulos Cuarto y Quinto, denominados apelación y recurso de
hecho, se efectúa el análisis de la doble instancia, el que, como el trámite
de la consulta, obedece a una estructura jerárquica de los tribunales, más
que para poner énfasis en una instancia que genere precedentes a los cuales
dar fuerza obligatoria por la moral e igualdad que requiere un sistema para
brindarnos justicia.
En el caso de don Mario Mosquera, su carácter de juez de superior jerar-
quía se reconocía aun cuando no existieran instancias legales consagradas
para ello, y fuera necesario arribar a la verdad.
Fue así como el país supo lo que realmente aconteció en crímenes
de violaciones a los derechos humanos, como cuando colaboró para ello
emitiendo un informe en derecho en el crimen de Orlando Letelier; y en
Maracaná, en que gracias al trabajo que realizó presidiendo una comisión
de destacados abogados y jueces de nuestro país, se aclaró lo que realmente
aconteció en semejante gesta antideportiva.
En los Capítulos Sexto y Séptimo, se nos habla de la casación, en sus
manifestaciones de casación en la forma y en el fondo, y del recurso de
nulidad.
El recurso de casación en la forma es de esas dos manifestaciones el
que mejor se identifica con el carácter de don Mario Mosquera, porque de
acuerdo con su flema británica, la elegancia de sus modales y la precisión,
fluidez y honestidad de su lenguaje siempre respetó el Jair trial, sabiendo que
en la vida del abogado podemos tener eventuales adversarios, pero nunca
crear enemigos con motivo de nuestras actuaciones.
Por ello, fue un fiel exponente del cumplimiento del mandamiento de
Couture en cuanto cumplir con el imperativo noveno: olvida. La abogacía es
una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueres cargando tu alma de rencor,
llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate,
olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.

10
PRESENTACIÓN

En cambio, el recurso de casación en el. fondo, que nos viene legado


desde sus orígenes franceses, no siempre permite como está conformado
que podamos cumplir con el cuarto mandamiento de la lucha.
Una de las primeras enseñanzas que brindaba don Mario Mosquera en
sus clases era aquella que sintéticamente nos reseña el genial Couture: Tu
deber es luchar por el derecho; pero el día en que encuentres en conflicto
el derecho con la justicia, lucha por la justicia.
En el Capítulo Octavo, relacionado con el recurso de queja, opinamos que
debemos obviarlo prontamente no sólo de nuestro ordenamiento jurídico, sino
que también el llegar a concebirlo como una forma de impartir justicia.
En el caso de don Mario Mosquera Ruiz, nos cuesta recordar algún caso
en el cual no haya logrado imponer la consagración de sus principios por la
vía de la persuasión, para lograr que se enmendaran los errores.
Pensar que la justicia como hábito se logra por la vía del castigo más que
con la educación en la formación de los valores importa un verdadero contra-
sentido en el mundo actual. Lo que es peor, vemos con estupor cómo el castigo
de antaño del profesor primario al alumno con la regla nos ha llevado ahora
a abismarnos de cómo los alumnos castigan en forma física a los profesores.
En el caso de don Mario la sanción disciplinaria nunca fue el camino,
sino que la persuasión, usando el don de la palabra y sólidos conocimientos
y fundamento de sus posiciones.
En los Capítulos Noveno, Décimo y Undécimo, se trata de las acciones
constitucionales de protección, amparo y amparo económico, las que tienen
por objeto promover el respeto por los derechos y garantías de la persona.
Don Mario Mosquera Ruiz fue un hombre humanitario, y veló siempre por
la consagración, promoción y respeto de los derechos de la persona humana,
única forma en la cual puede llegar a impartirse una verdadera justicia.
. Como persona humanista de letras jurídicas, fue maestro, abogado y
JUez.
En nuestra Facultad ingresó como novel estudiante en 1945 y no la
abandonaría jamás, llegando a ocupar en varias oportunidades el cargo de
Decano.
Como abogado, se desempeñó en las más diversas empresas públicas y
privadas.
Como juez, fue uno de los árbitros más prestigiados de nuestro Foro,
ª?ogado integrante de la Corte Suprema y miembro de tribunales intema-
c10nes.
Su preocupación por la docencia en la defensa del derecho de los más
pobres la manifestó desempeñándose primeramente como Abogado del
Servicio de Asistencia Judicial del Colegio de Abogados, que corresponde a
las funciones que actualmente desempeñan las Corporaciones de Asistencia
Judicial; además fue el promotor en la creación y luego Director por muchos
años de nuestra Clínica Jurídica.
En el Capítulo Doce se trata del Control de la Constitucionalidad, última
modificación trascendental de nuestro ordenamiento jurídico, respecto del
cual no se impartieron enseñanzas por parte de don Mario, debido a que ya
en esa época se encontraba afectado en su salud.

11
LOS RECURSOS PROCESALES

Culmina la obra con el recurso de revisión, el cual tiende a consagrar la


verdad sobre la certeza que otorga su majestad la cosa juzgada, demostrán-
donos que el fin último del derecho es la justicia, puesto que como hombres
nos es posible admitir el error, pero no el horror. Como señaló un Decano
de nuestra Facultad: Errare humanun est, mam non tantum.
Finalmente, no podemos dejar de agradecer a muchas personas, a quienes
se cursó invitación para que nos acompañaran en este acto y que nos honran
con su presencia, sin perjuicio de estar muchos de espíritu acompañándonos,
al no haber podido concurrir por tener otros compromisos, como el Excmo.
Presidente de la Corte Suprema, don MiltonJuica.
Sin embargo, constituye un deber para nosotros resaltar algunas de ellas.
En primer término, a don Juan Colombo Campbell, quien ha tenido
la gentileza y generosidad de presentar la obra, y que junto con don Mario
Mosquera Ruiz es uno de los profesores señeros que nos han honrado con
su amistad, y a todos nos enseña desde los más diversos ámbitos como pro-
fesor, juez y persona.
A Juan Carlos Marín, discípulo también de don Mario Mosquera, quien
tuvo la gentileza de prologar esta obra, realizar trabajos de revisión y apor-
tarnos la más reciente jurisprudencia que se cita en ella, no obstante su
residencia permanente en México.
A Ana María García, que más que representante de la Editorial, es amiga
fiel y cercana, que colaboró en la magnífica edición de la obra y fue testigo
de cómo don Mario Mosquera Ruiz estaba feliz cuando le firmó el contrato
en la clínica en los últimos meses de su vida.
A Verónica Muñoz (Vicky Muñoz), como representante fiel de los distintos
funcionarios de esta Facultad que trabajaron con don Mario, quien con su
abnegado trabajo en el Departamento de Derecho Procesal permite que sus
profesores cumplamos con cometidos como este y muchos otros.
Finalmente, al Sr. Decano don Roberto Nahúm, quien también como
discípulo de don Mario y en representación de todos los profesores, alumnos
y funcionarios nos facilitará el Aula Magna para realizar la presentación de
esta obra y rendir este postrer y significativo homenaje.
En síntesis, creemos que con la enseñanza de maestros como don Mario
Mosquera podremos aún pensar que será este un mundo mejor, pues des-
preciando el dolor combatió hasta el último aliento y con fe por su estrella
alcanzar.
Es así como sus méritos de Maestro se reconocieron por nuestra Uni-
versidad al designarlo como Profesor Emérito antes que lo alcanzara su
muerte.
Con su fiel amigo Ignacio Irarrázaval fuimos testigos de quizás su última
gran alegría, cuando en la Clínica Santa María el Rector de la Universidad
de Chile, don Víctor Pérez, y el entonces Decano Subrogante y Vicedecano,
Luis Ortiz y Jaime Irarrázaval respectivamente, concurrieron a entregarle el
testimonio que daba cuenta de semejante galardón.
Don Mario Mosquera Ruiz podrá descansar en paz, porque siempre fue
fiel a su sueño ideal de luchar por un mundo mejor, y hasta el final de su
vida soñó para todos la justicia brindar.

12
PRESENTACIÓN

Dicho propósito esperemos que permanezca en el tiempo, puesto que


como gran maestro pensamos que serán muchos sus discípulos que a lo menos
en parte se podrán hacer cargo de semejante legado de enseñanza.
En todo caso, cuando muere un Maestro y celebramos una ceremonia
como la de hoy, percibimos cómo el egresado, maestro, estudiante, siente
como vibra entera la Universidad, bajo el blanco y ardiente estandarte que
levanta la ciencia y la paz.
Les agradezco a todos su compañía y espero haberlos podido representar
a todos sus familiares, amigos, profesores, discípulos, alumnos y colegas en
este significativo homenaje a uno de los más destacados hombres que pasaron
por nuestra Facultad y que le permite alcanzar un grado de distinción.

CRISTIÁN MATURANA MIQUEL

Homenaje de despedida
a don Mario Mosquera Ruiz

13
PRÓLOGO

I
Tuve la fortuna de ser alumno de Mario Mosquera y de Cristián Maturana,
a mediados de los años ochenta del siglo pasado, en la Facultad de Derecho
de la Universidad de Chile. Eran años complicados y duros para el país. El
aire que en la Facultad se respiraba era, en no pocos momentos, asfixiante.
Fue gracias a algunos profesores que muchos alumnos pudimos mantener los
deseos de concluir la carrera y de continuar nuestro viaje para convertirnos,
algún día, en abogados. Entre aquellos docentes la figura de Mario Mosquera
sobresalía. Sus clases, junto con las de Enrique Barros, Juan Carlos Soto y
Juan Manuel Baraona, constituían una fresca brisa que permitía mantener
la esperanza de algún cambio futuro. Entre los ayudantes de ese entonces
destacaba Cristián Maturana. Alegre, lúcido,jovial y siempre dispuesto a dar
más de su tiempo para que pudiéramos comprender mejor el árido y extenso
temario de derecho procesal.
Fue gracias a don Mario y a Cristián que algunos llegamos incluso a
sentir cariño y pasión por esta rama del ordenamiento jurídico. Fue Mario
Mosquera, profesor emérito de la Universidad de Chile, con la colabora-
ción de Cristián Maturana, actual Director del Departamento de Derecho
Procesal de nuestra Facultad, quien dio inicio a una verdadera Cátedra de
Derecho Procesal en nuestro país, lo que permitió el surgimiento de un vasto
número de profesionales ligados a ella, entre otros, profesores, abogados,
magistrados,jueces y relatores, quienes pueden dar fe de los conocimientos
impartidos en dicha cátedra.
Muchos de los actuales abogados chilenos nos formamos con las llamadas
"separatas" de Mario Mosquera y luego de Cristián Maturana. Curioso nombre
para lo que eran y son los apuntes de clases de estos dos magníficos profeso-
res. En la actualidad, un número importante de estudiantes de derecho de
todo el país sigue formándose con estas mismas "separatas", las que incluso
se pueden bajar libremente de Internet. Por ello debemos celebrar que una
de ellas se transforme ahora en un excelente libro sobre los recursos en el
ordenamiento jurídico nacional. Faltaba en Chile un libro que hiciera un
estudio completo, sistemático y actual de las diversas figuras que se enmarcan

15
LOS RECURSOS PROCESALES

en el ámbito de los llamados recursos procesales, abordando incluso el estudio


de institutos que, inequívocamente, no podemos englobar bajo el rótulo de
recursos procesales, como son, por citar algunos, la revisión y la acción de
protección. He aquí el presente libro que estoy seguro será bien recibido en
el foro nacional tanto por los jueces y abogados chilenos como por estudiosos
de otras latitudes de Iberoamérica. El mismo se enmarca en una tradición
que podemos remontar al denominado procesalismo científico.

II
Como se sabe, el procesalismo científico alude al notable trabajo de un gran
número de juristas que en lengua alemana, primero, e italiana después, dieron
vida al derecho procesal en tanto disciplina autónoma e independiente del
derecho civil, que ya no pertenecía, por tanto, al derecho privado, sino que
encontraba mejor cabida y acomodo en el derecho público. Desde mediados
del siglo XIX hasta mediados del XX, esto es, en un arco que abarca cien años,
se dieron cita en las universidades de Europa Central y de Italia las mejores
cabezas que en este ámbito ha tenido el mundo occidental, permitiendo no
sólo crear y sentar las bases de una nueva disciplina jurídica, sino entregar al
mundo un sinnúmero de magníficos tratados, monografías, manuales y de
revistas jurídicas de primer nivel, y que nosotros en Iberoamérica pudimos
disfrutar gracias a la extraordinaria labor de traducción que la escuela del Río
de la Plata hiciera, primordialmente, en Ediciones Jurídicas Europa-América
(EJEA). Fueron cien años espléndidos para nuestra disciplina, en las que el
nivel de discusión y abstracción alcanzó cotas inimaginables. Sin embargo,
estas dos maravillosas escuelas no pudieron sobrevivir -como tantas cosas- a
la locura que vivió Europa en la primera mitad del siglo XX. La Segunda
Conflagración Mundial, supuso, además de todo su horror, el término de
las dos escuelas creadoras de la moderna ciencia procesal.
Una condensación de inteligencia y de creación de instituciones proce-
sales como el que se dio en Alemania e Italia en esos cien años es difícil que
vuelva a repetirse. El triunfo de EE.UU. y de su idioma sobre lo que había sido
la cultura europea va a desplazar en nuestro terreno a las mejores cabezas
a otras disciplinas. Por eso la llamada ciencia procesal se queda con mucha
gente de segundo nivel, y por eso que los temas procesales relevantes son
tratados por especialistas de otras disciplinas: teóricos del derecho, econo-
mistas, sociólogos, filósofos del derecho, etc. Por eso que el trípode sobre el
cual se construyó la disciplina procesal cambia: acción,jurisdicción y proceso.
Ya no interesa la naturaleza jurídica del proceso ( contrato, cuasicontrato,
relación jurídica o situación jurídica), sino para qué sirve en una sociedad
democrática el proceso, cuáles son sus fines. ¿Cuánto dura el proceso? es lo
que ahora se cuestiona. Los estudios ya no son dogmáticos sino empíricos
( Cappelletti). Ya no importa qué es la acción -cuya discusión en el siglo XIX
sentó los fundamentos del derecho procesal- sino el acceso a la justicia de
los más débiles y desfavorecidos. La justicia es ahora una justicia de masas y,

16
PRÓLOGO

por ello, el debate dogmático decae. Se necesita que expertos en cuestiones


práct~cas y menos _ab~tr~ct~~ defin~n las políticas públicas de acceso al sistema
judicial. ¿Y de laJunsd1ccion que queda? Ahora se encuentra fuertemente
anclada en el derecho constitucional y en la nueva justicia que después de
la segunda mitad del siglo XX se ha consolidado.

III
Desde esta perspectiva, no deja de ser sorprendente -por lo contradictorio
que es y porque el presentador no parece reparar en esta contradicción- lo
que en 1965 escribía Fernando de la Rúa al presentar la edición en castellano
de la obra Derecho procesal civil, de Salvatore Satta, probablemente el último
grande de la ciencia procesal italiana. En aquella oportunidad señalaba De
la Rúa -comentando uno de los prólogos más bellos escritos a propósito de
uno de los libros más notables del denominado procesalismo científico- lo
siguiente:
"En 1945 se publicaba en Buenos Aires la Introducción al estudio sistemáti-
co de las providencias cautelares, de Piero Calamandrei, en prolija traducción
de Santiago Sentís Melendo. La edición llevaba un prólogo inolvidable de
Eduardo J. Couture, en el cual el maestro uruguayo evocaba los nombres
liminares de la escuela procesal italiana: Chiovenda, Carnelutti, Calaman-
drei, Redenti, Betti, Liebman, Cristofolini, Segni, Zanzucchi, Rocco, Allorio,
Andrioli, Satta, y otros más. Persistían los ecos del combate mundial y la
fina sensibilidad del jurista le hacían decir y preguntarse: "La guerra vino a
interrumpir esta admirable disciplina de trabajo. ¿Qué quedará hoy de tanto
esfuerzo? ¿Quiénes de todos estos maestros y jóvenes estudiosos han logrado
sobrevivir a la contienda? ¿Quiénes han caído en ella o en los ardores de
la guerra civil?"' Y agregaba su desazón y su esperanza: "En momentos de
escribirse estas líneas, ni una sola página ha llegado de Italia posterior a la
conflagración. Ese país es un vasto escenario, cuyo telón de boca cubre la
realidad a nuestros ojos. Acaso falten pocas semanas para que ese telón se
levante y aparezca entre nosotros el resultado de la tragedia. También aquí,
como en la ficción, lo más grande pasa cuando el telón está caído".
De la Rúa agregaba a continuación:
"Concluida la guerra, el vasto movimiento científico de la escuela italiana
de derecho procesal resurgió con nuevo impulso [ ... ] Tras el telón caído,
ante la experiencia dolorosa de la patria en guerra, maduraban los frutos.
La pregunta de Couture tenía respuesta". 1
Pienso que las respuestas a las dudas de Couture se deben responder en
sentido exactamente inverso a lo que señaló De la Rúa en su presentación.
En mi opinión, el pensamiento científico procesal italiano -agreguemos
1 SALVATORE SATTA, Manual de derecho procesal civil, v. I, EJEA, Buenos Aires, 1971, pp. IX
yX.

17
LOS RECURSOS PROCESALES

también el alemán- no sobrevivió a la segunda gran conflagración mundial.


Muy probablemente ni Italia ni sus Universidades lo hayan hecho. Otra cosa
es que en países como Chile hayamos recibido las noticias de este deceso
cuarenta o cincuenta años más tarde. Acostumbrados a mirar las estrellas
en el firmamento, hemos seguido guiados por las luces de astros que se ex-
tinguieron junto con la segunda guerra. El propio Satta lo dice con singular
claridad en la presentación de la séptima edición de su obra, sólo unas pá-
ginas más adelante que las palabras de De la Rúa. Refería el autor italiano
con su clásico carácter irónico:
"Veinte años después de la publicación de este libro el autor ha hecho
un descubrimiento singular: también él tiene ahora veinte años más. Dos
viejos, hoy, el uno frente al otro, objeto uno y otro de profunda meditación.
Si fuese cierto que el juicio crece con la edad, entre el hombre y la obra
habría debido dedicarme a una nueva edición (la última) del hombre. Se
ve que no están así las cosas. He ahí la razón de una nueva edición de la
obra, no sólo revisada y corregida, sino completamente rehecha, como dice
el frontispicio. Y dice la verdad.
En 1948 me lanzaba con este libro hacia los años por venir; hoy me
parece hacer como los adivinos de Dante, con la cabeza vuelta al dorso. Los
últimos grandes exponentes de la ciencia post-chiovendiana, Calamandrei,
Redenti, Carnelutti, se han ido ya, se ha ido Capograssi, se ha ido Ascarelli,
precursores de una ciencia nueva. (Yo he quedado. Pero no estoy tan seguro
de ello. Tal vez estoy hibernando.) Había, en aquellos años, una atmósfera de
grandes coloquios, y en los coloquios se reflejaba una tierra convulsionada
por las más duras experiencias, el temor de estas experiencias, el coraje de
querer comprenderlas, aun a costa de empezar otra vez desde el principio.
¿Dónde están las duras palabras que Carnelutti descargaba contra cada libro
mío, empezando por éste?; ¿dónde mis respuestas irreverentes? Nunca he
comprendido mejor el principio del contradictorio como cuando el gran
hombre ya no está.
Mirando, como precisamente lo hago, al revés, me parece que hayan sido
años que el futuro histórico del derecho considerará fundamentales en el
desenvolvimiento del pensamiento jurídico. Y el historiador será desde luego
un profesor, encontrará una etiqueta para clasificarlos, y les llamará los años
de la crisis del derecho. En realidad, no había entonces libro que no hablase
de crisis, que no procurase individualizarla en sus términos y en sus causas,
y aun que propusiese la receta para resolverla. Ahora podemos decir que
verdaderamente no era crisis porque se hablaba de crisis, se sentía la crisis,
y en nombre de esta crisis el derecho reaccionaba contra sí mismo, rompía
los viejos esquemas que habría creado un mundo tranquilo, ponía en el odre
viejo el vino nuevo, buscaba como Diógenes, y aun con la lámpara apagada,
al hombre. No hay privilegio más grande, para un jurista, que haber vivido
en un mundo sin derecho. El derecho se convierte entonces en política,
filosofía, religión, más simplemente pensamiento, la única forma concreta
de conocimiento que pueda alcanzar el hombre, a la par de la poesía, si es
que eso mismo no sea poesía. No es casual que los únicos verdaderamente

18
PRÓLOGO

grandes prosistas italianos hayan sido en estos últimos años los juristas. El
peligro para el derecho es que la llamada crisis concluya, como sería para el
tribuno el que lo hicieran caballero". 2
Y la crisis terminó, y con ella partieron todos los grandes de la ciencia
procesal italiana. Un poco antes lo habían hecho los que escribían en lengua
alemana. ¿Quiénes reemplazaron estas cabezas? ¿Quiénes son hoy en día los
grandes cultivadores del derecho procesal en Italia y en Alemania? ¿Dónde
están sus tratados, sistemas, instituciones, principios, lecciones y monografías?
¿Dónde sus traducciones al castellano? ¿Qué sucedió con EJEA?

IV
Por ello esta obra, fruto del trabajo de dos de los mejores profesores que
ha tenido nuestra Escuela, no sólo servirá para colmar un grave vacío que
en esta área del derecho existía en Chile, sino para resaltar la importancia
de la disciplina procesal, y para hacer comprender a sus innumerables crí-
ticos que la única forma de evitar la total vulgarización de la solución de
los litigios, lo que Weber denominaba la justicia del cadí, es en parte volver
sobre los pasos y enseñanzas de aquellos que dieron vida y cultivaron con
singular cariño, como lo hacen Mario Mosquera y Cristián Maturana, esta
maravillosa disciplina jurídica, aun a riesgo de apegarse a soluciones más
formales que prácticas.

JUAN CARLOS MARÍN GONZÁLEZ


Ciudad de México
Marzo de 2010

2 Ídem, pp. XXI y XXII.

19
ABREVIATURAS

Art. Artículo
CADH Convención Americana de Derechos Humanos
CIDH Corte Interamericana de Derechos Humanos
COT Código Orgánico de Tribunales.
CPC Código de Procedimiento Civil.
C.Pol. Constitución Política de la República de Chile.
CPP Código de Procedimiento Penal.
C. Procesal Penal : Código Procesal Penal.
C. de Aguas Código de Aguas.
C. del T. Código del Trabajo.
C. Sanitario Código Sanitario.
CT Código Tributario.
es Corte Suprema de Chile.
DFL Decreto con Fuerza de Ley.
DL Decreto Ley.
DO Diario Oficial.
Gaceta Revista Gaceta Jurídica.
Inc. Inciso
Ley Arbitraje
Comercial
Internacional LACI
LOCTC Ley Orgánica Constitucional Tribunal Constitucional.
LTF Ley Tribunales de Familia.
RDJ Revista de Derecho y Jurisprudencia y Gaceta de los Tribunaús.
RP Recurso de protección.
TC Tribunal Constitucional.

21
,,
CAPITULO I
,,
INTRODUCCION

l. CONCEPTO DE IMPUGNACIÓN

El p1·oceso es la secuencia o serie de actos que se desenVt1elven progresi­


vamente con el objeto de resolver, mediante un jtticio de la autoridad, el
conflicto sometido a stt decisión. 1
Todos los actos del p1·oceso tienen una finaliclad u objetivo (fines) y
deben desa1·rollarse conforme a reglas predeterminadas.
Al legislador es a qt1ien le corresponde est,1blecer siempre las garantías
de un racional y justo procedimiento, pa1·a el desarrollo de los diversos actos
del proceso. 2
Si los actos qt1e se desarrollan en el proceso son irregulares, o injt1stos, se
habrá incu1·1·iclo en una i11cor1·ección o defectuosiclad en el actuar procesal.
¡ Las partes deben· actuar-para sanear las inco1·recciones-o defectos de los
actos procesales mediante el ejercicio del poder de impt1gnación.
E11 este sentido, podemos señalar que la impugnación es la acción y efecto de
atacar o refutar un acto judicial, u11 documento, la declaración de t1n testigo, el
informe de un perito, etc., con el fin de obtener su revocación o invalidación.
De act1erdo con ello, la impugnación se nos aparece como el género,
puesto que se puede co1nprender de11tro de st1 co11cepto toda acción desti-
11,1da a obte11er el sanea1nien to de la i11co1·rección o defecto del cual pt1ede
adolecer un acto procesal. El recttrso, e11 cambio, es tina de las especies de
impug11ación. Lo ve1·emos de inmediato.
El principal acto procesal que emana del proceso es la sentencia, pttesto
qt1e está destinada a resolve1· el co11flicto mediante tina decisión del ó1·gano
jurisdiccional.
En el evento qt1e la sentencia se httbiere dictado en forma injt1sta o
irregular, es procedente qt1e sea impt1gnada, pt1esto que el proceso debe
te11der al logro de la jt1sticia. 3
1
.1 1 EDUARDO COUTURE, Fttrt<ifl·rrum.tos del dereclio -procesal civil, 3;i ecl., Depaln1a, Bt1e11os Aires,
! 1985, p. J 21.
1

1
2 Véase art. 19 Nº 3 ele la C. (>ol.
3 Co1110 observa Ra\vls: "[l]a acl111i11istración ele la ley regt1lar e i111parcial, y en este se11tielo

jt1sta, deben1os lla111arlajt1sticia co1110 regt1laridad. Esto es t111a f1clSe 111ás st1gestiva qt1e la elejiisticia
.•
Jon,ull". JOI-IN RI\WLS, Teoria de /ti j·1LSticia., Fo11elo Cultura Eco11ó111ica, Bue11os 1\ires, 1993, p. 270.

23


LOS RECURSOS PROCESALES

Al existir la posibilidad cierta de error o injusticia en las resoluciones


judiciales, la justicia del caso concreto queda mejor garantizada si el propio
juez que dictó la resolución puede revisarla-mediando petición del interesado
perjudicado-; y además las garantías aumentan cuando el nuevo examen de
la cuestión ya decidida se confía a un Tribunal distinto, de jerarquía superior
y generalmente colegiado, que tiene facultades para sustituir la decisión
pronunciada por el inferior.
Los errores denunciados a través de los medios de impugnación abarcan
tanto el error in procedendo (interpretación y aplicación de la ley procesal)
como el error in iudicando (interpretación y aplicación de la ley material).
Desde el ángulo de la injusticia causada en juicio a la parte por la resolu-
ción judicial objeto de impugnación, los recursos aparecen como salvaguarda
de los intereses particulares, tanto de las partes como del propio juez.
Así es, ya que si resulta fácil comprender cómo la parte afectada por el
posible error recurre a la impugnación en busca de la remoción de la resolu-
ción injusta, respecto al órgano jurisdiccional, la posibilidad existente de que
otro Tribunal superior (unipersonal o colegiado) pueda revisar su sentencia
genera una saludable presión -no coactiva- sobre los jueces inferiores, que
les impulsa a analizar todos los aspectos de la cuestión que deben resolver,
y a motivar sólidamente la resolución que en definitiva adopten.
Ahora bien, el tomar como fundamento de los medios de impugnación la
exclusiva referencia al posible error o injusticia de las resoluciones judiciales,
plantea con frecuencia el problema de no poder traducir dicho error en tér-
minos objetivos; de ahí que resulte preferible atender a la idea de gravamen
como base objetiva que obra a la vez como presupuesto del recurso. En este
sentido, una resolución es recurrible, fundamentalmente, por resultar gra-
vosa para la o las partes, con independencia de consideraciones subjetivas,
como el considerarla errónea o no ajustada a derecho.
Desde el punto de vista externo a los efectos que causa la resolución objeto
de la impugnación para la parte que recurre, los medios de impugnación
son, además, un instrumento útil para la unificación de lajurisprudencia. 4
Algunos de los medios que el legislador nacional prevé para los efectos
de impugnar una sentencia son los siguientes:
a) El incidente de alzamiento de medidas precautorias;
b) La oposición respecto de la actuación decretada con citación;
c) El incidente de nulidad procesal del rebelde (art. 80 del CPC);
d) La oposición de tercero (art. 234 inciso penúltimo del CPC);
e) El juicio ordinario posterior a la sentencia en las querellas posesorias
(art. 581 CPC);
f) La renovación de la acción ejecutiva (art. 477 del CPC);
g) El recurso de revisión, o más bien, la acción impugnativa autónoma
de una determinada resolución judicial por concurrir las causales legales
(arts. 810-816 del CPC);
h) Los recursos.

4
JAU ME SOLÉ RIERA, El recurso de apelación civil J. M. Bosch, 1993, pp. 10 y 11.

24
CAP. l. INTRODUCCIÓN

En doctrina se han distinguido las siguientes posibilidades de impugna-


ción en el proceso civil:
"- Medios de impugnación consistentes en un nuevo proceso por haber
adquirido firmeza la sentencia contra la que se dirigen, aquí se incluirían la
rescisión de sentencias dictadas en rebeldía y la revisión de sentencias firmes.
También podría entenderse que abarca los juicios declarativos posteriores
en juicios sumarios y las tercerías de dominio y mejor derecho;
- Medios de impugnación consistentes en incidentes de oposición a una
resolución concreta, como son la oposición a las medidas cautelares acorda-
das sin previa audiencia del demandado;
- Medios de impugnación dirigidos a producir una nueva cognición de
cuestiones ya resueltas mediante resoluciones que no son firmes y que se han
dictado con las ordinarias posibilidades de audiencia previa de las partes. En
esta categoría se incluyen los recursos en sentido estricto, si bien no pode-
mos olvidar que parte de la doctrina desgaja esta especie en dos subgrupos:
recursos propiamente dichos y remedios, atendiendo a que gocen o no
de efecto devolutivo; es decir, de los recursos conocerá el órgano superior
jerárquico de aquel que dictó la resolución impugnada, mientras que en el
remedio será el mismo órgano que revise su propia decisión.
Pese a la disparidad de instituciones que integramos en la categoría de
medios de impugnación, resulta que como sustrato común se encuentra
la necesidad de combinar la estabilidad de cosa juzgada con la satisfacción
de los intereses de las partes vencidas. Siendo esto así, su fundamento será
complejo y deberá coordinar ambos elementos:
- Por un lado, servir como control a la actividad del juez. El órgano pue-
de incurrir en un error en el desempeño de su actividad, de modo que el
nuevo examen, especialmente cuando es realizado por un Tribunal superior,
garantiza en cierta medida el acierto de la resolución;
-Y por otro, asegurar el derecho de defensa del perjudicado por la reso-
lución, de modo que entra en juego el término gmvamen,justificándose la im-
pugnación por ser la resolución objeto de la misma gravosa para la parte.
Esto quiere decir que se articulan estos mecanismos para asegurar el
buen fin del proceso, permitiendo que se revisen las resoluciones subsanando
posibles errores y autorizando a la parte respecto de la cual la resolución no
es favorable a que solicite una nueva reflexión a los órganos jurisdiccionales,
asegurándose de que se ha tomado la decisión correcta. La idea es que se
vuelva a trabajar sobre el asunto, pero con limitaciones garantistas del prin-
cipio de seguridad jurídica". 5
Debemos recordar que en nuestro ordenamiento jurídico la acción or-
dinaria de nulidad se encuentra proscrita como un medio de impugnación
para obtener la invalidación de una sentencia, no siendo posible jamás iniciar
un proceso de lato conocimiento que persiga semejante objetivo. 6
5
MARCOS LOREDO COLUNGA, La casación civil, Tirant lo Blanch, Valencia, 2004, pp. 42
y43.
6
No debemos confundir la acción ordinaria de nulidad que pretende iniciar un nuevo
proceso para los efectos de invalidar una sentencia dictada en un proceso anterior, con el

25
LOS RECl.•RSOS PROCESALES

En efecto, al referirse al recurso de casación se seúala en el Mensaje


con que el ~jecutivo de la época envió al Congreso Nacional el proyecto de
CPC, que "terminan los procedimientos especiales con el que debe servir
para el recurso de casación en la fonna y en el fondo. No difiere el primero
esencialmente del actual recurso de nulidad; pero se ha procurado llenar los
vacíos y aclarar las dudas que en él se notan. Se determinan con tal objeto
los trámites cuya omisión da lugar al recurso, y se desconoce de un modo expreso
la acción ordinaria de nulidad para invalidar sentencias, no admitiéndose otro ca-
rnina que el de casación para lograr este resultado; en obsequio a la brevedad de
los procedimientos y al tranquilo goce de los derechos declarados enjuicio
[ .. .]" (énfasis añadido).
En conclusión, el recurso no es más que uno de los medios para hacer valer
la impugnación en contra de las resoluciones judiciales. De acuerdo con ello, la
impugnación aparece en una relación de género a especie respecto del
recurso. 7
Certeramente se nos ha advertido que al señalar a los recursos como
una de las formas de impugnar las resoluciones judiciales, se está diciendo
que ellos sólo proceden en contra de resoluciones judiciales y no respecto
de otros actos procesales. En este sentido, surge la distinción entre recursos
y medios de impugnación, siendo los segundos el género del cual los recur-
sos son una especie. La impugnación es el medio a través del cual las partes
pueden restar eficacia a una actuación procesal, por ejemplo en el término

recurso de nulidad contemplado en el C. Procesal Penal (arts. 372-387), el cual no constituye


más que un recurso extraordinario gue se deduce en e! mismo proceso en gue ella se dictó,
y que pretende invalidar una resolución por las causales expresamente establecidas por el
legislador.

7 En este sentido, se ha señalado que "el concepto de medios de impugnación es

más amplio que el concepto de recursos. Aun cuando los recursos sean, seguramente, los
principales medios de impugnación -en especial si se tiene en consideración la variedad
de recursos existente-, ellos no dejan de coexist.ir con otros medios de impugnación que,
aunque funcionen a la manera de un recurso, no lo son sin embargo. Dicho de otro modo:
medios de impugnación es un género, del cual los recursos no son sino una especie". EN-
RIQUE T ARIGO, Lecciones de derecho procesal civil según el n·ue-oo Código, Fundación de Cultura
Universitaria., t. II, 2ª ed., Montevideo, 1998, p. 223. En el mismo sentido, se ba seüalado en
nuestro país que "existe una relación de genero a especie entre los medios de impugnación
y los recursos. Si bien LOdo recurso corresponde al género de los medios de impugnación,
debe reconocerse la existencia ele medíos de impugnación que no son recursos. La carac-
terística principal de los recursos y que permite distingnirlos de otros instrumentos que,
perteneciendo a la categoría de medios de impugnación, no son, sin embargo, recnrsos, es
su carácter intraprocesal, esto es, se proponen y despliegan su eficacia dentro del proceso,
ya sea como un nuevo examen parcial de ciertas cuestiones, bien como una segunda eta-
pa del mismo proceso. El concepto de impugnación es pues genérico y comprende todo
medio de ataque a un aelo procesal o a un conjunto de ellos, inclusive a todo un proceso,
sea que se produzca en el curso del mismo proceso o mediante otro posterior. En cambio,
el concepto de recurso es específico y comprende una clase especial de impugnaciones
contra los errores del juez en un aCLo procesal determinado y tiene aplicación sólo dentro
del mismo proceso". GONZALO CORTl'S, El recurso de n·ul-idad. Doctrina yfurisprudencia, Lexis-
"Jexis, Santiago, 2006, pp. 3 y 4.

26
de citación las partes ptteclen oponerse a la práctica de una diligencia de
pn1eba, impugnar u11 informe de peritos, objetar documentos, etc.8
Por otra parte, cabe aclvertir que los rect1rsos procesales son la vía nor­
mal y más propia para la revisión de las resolttciones judiciales, pero no la
ú11ica. Dicho en otras palabras, hay otras vías clistintas de los recursos para
revisar las resoluciones jttdiciales; por ejemplo, la consulta, qtte es un trámite
qtte produce efectos similares a la apelación, y la actuación de oficio de los
tribunales, que significa que en ciertos casos establecidos expresamente por
la ley, los jueces en �jercicio ele las fact1ltades conferielas y sin mediar necesa-
1·iamente un 1·equerimiento de parte, pueden modificar o incluso reemplazar
resoluciones jt1diciales sin qtte necesariamente se haya presentado recurso
procesal alg11no, como acontece en los casos en qtte se ejerce la facttltad de
casar de oficio por concurrir vicios de casación en la forma.9
Para dimensionar el alcance del sistema recursivo es necesario distingttir
si nos encontramos a11te un sistema procesal de carácter paritario o de con­
trol más bien de naturaleza horizontal, en el cttal el sistema de revisión tiene
un carácter excepcional, 1<> o bien, si nos hallamos ante un sistema procesal
jerárquico, en el que existe ttna primacía de control vertical, sin que la etapa
de revisión se co11ciba como un elemento extraordinario, sino como 11na
secuela de la adjudicación original que se debe esperar en el curso nor111al
de los hechos. 11
Graficando comparativamente la existencia de los rec11rsos en ambos
sistemas, se nos l1a se11alado q11e el problema de la justicia inglesa es acceder
al proceso; el problema de la jttsticia francesa es ¡sali1· definitivamente del
proceso! En otras palabras, los ab11sos q11e debe combatir el derecho fran­
cés son verticales; ·los que debe combatir el derecho inglés, son a la iriversa,
horizontales. 1�
Además, para establecer un sistema recttrsivo deben considerarse los
principios p1·ocesales que identifican al procedimiento respectivo, 13 los q11e
condicionan la forma en la cual deben contemplarse los diversos medios
recursivos dentro de ttn procedimiento. 14
En nuestro país, el sistema recursivo q11e se conte1npla en el Código de
Procedimiento Civil prese11ta rasgos que lo acerca a un sistema escrito e in­
quisitivo, diferenciá11dose claramente con ello del sistema de impttgnación
8 JUAN AGUSTÍN FIGUEROA YÁVAR, y ERIKA ALIC:JA MORCADO SAN MAR1'ÍN, Rec·Ltrsos Proce­
S<tles Civi/,es y Cos<t]t,.zg<t<l<t, Legal P11blisl1i11g, Tho1npson Ret1ters, Sa11tiago, Chile, 2014 p. 4.
9 JUAN AGUSTÍN FIGUEROA YÁVAR, y ERllv\ AL1t:JA MORCADO SAN Ml\R'fÍN, ob. cit., p. 5.
1 º Ml�JAN DAMASiv\, L<ts Car<tS ele lttj1isticia y el Poder del Estado, Eclitorialjttríclica de Cl1ile,
Sar1tiago, Cl1ile, 2000, fl. 106.
11 Ml�JAN DAMASKA, ob. cit., p. 87.
12 ANTOINE GAR.t\PON, y IOANIS PAPADOPOULUS,j1tzgare1i Estados Unidos y Francia. C1tll1tra
Jr<tncesa y co·11111ion la1v, l i\ eclició11 e11 español, Legis, Colo1nbia, 2006, p. 95.
13 DAVOR 1-IARASIC; CRIS1'1ÁN MATURANA, y JUAN CARLOS Mr\RÍN, "Principios generales en
el n\1evo Código Procesal Civil", e11 Revista de Dereclio Procesal, [>royecto de Cócligo Procesal
Civil, Alleledo Perrot, Tl101npso11 Re\1ters, Santiago, Cl1ile, 2012, flfl. 188 y ss.
14 CRISTIÁN MATURANA, "Los rect1rsos a11te los tribt111ales colegiaclos e11 t111 procecli11lier1to
oral. Código Procesal Civil", en Revista de Dereclio Procesa� Proyecto de Cócligo Procesal Civil,
Abe ledo Pcrrot, Tl101npsor1 l�cuters, Santiago, Cl1ile, 2012, p¡l. 416 y ss.

27
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qt 1e se co11te1nplél en el Código Procesal Penal, el que p1·esenta rasgos de
' 01-al idé:ld y act1satorio. ..
i
En los nt1 evo s pro ces os orales de fa1111l1a y lab ral , se co ? tem � Ia_ la
. �
existencia de principios qt1e difie1·en de los que 1nsp1ran... a� dec1mo11on1c?
1 pro cedimiento ci,,il esc1·ito contemplado e1 � nuest1·0 Cod1go de P1·_oce�1-
miento Civil, }' de allí que sus nor1nas qtte r1ge11 los 1·ec�11·sos se aplicaran
1

e11 aqt1cllos procesos orales siempre qt1e ello no_ 1·�st1lte 1ncom pat1ble con
••
• los pri11cipios qt1e rigen en esos 11t1evos p1·oced11n1e11tos esp�c1ales orales
co11fon11e con el 1na11dato previsto poi· el legisl,tdo1· en el art1ct1lo 432 del
Código del Trabajo como en los artíct1los 27 y 67 de la Ley N º
19.968, que
•'• crea los Tribttnales de Familia.
,• E11 consect1e11cia, las normas del Código de Procedimie11to Civil qt1e ri­
gen los rect11-sos, 1nantienen st1 in1portancia po1·qt1e rigen aú11 respecto de la
J• generaJidad de los procedimie11tos civiles, pero st1 st1pleto1·iedad en relación
con los nuevos p1·ocedimie11tos civiles regidos por diversos principios se ha
visto claramente disminttida, en la medida que solo cabrá darles aplicación
en ct1anlo co11 ello no contraríe11 dichos principios. 15
Finalmente, cabe tener presente qt1e en la actualidad respecto de los
Tribt1nales Supremos se e11ct1e11tra en disct1sión a nivel mundial y en la
mayoría de los países occidentales cual debe ser su misión, 16 en cuanto a si
deben asumir como ft1nción la de efectuar un con trol de la legalidad en la
solt1ción de casos concretos como acontece con aquellas Co1·tes que conocen
del recur-so de casación, que es el modelo que se tiene presente en nuestro
actt1al Código de Procedimiento Civil; o bien stt papel p1·eponderante debe
ser la de establecer tina unif011-i1idad de la jurisprudencia o generación de
precedentes para pe1·1-.1itir la solución de todos aquellos casos semejantes
••
de manera uniforme, como acontece en el recurso de nulidad que per sal­
1
tum conoce nuestra Corte Suprema en el sistema procesal penal, o con el
• recur-so de unificación de jurisprudencia que ella misma conoce en actt1al
••
procedimiento laboral. 17
En nuestro país pensamos que ese es uno de los temas que debe ser
'
¡
abordado sistémicamente cuando necesariamente, algún día, se aprueben
¡
todas las norm as orgánicas y procedimentales necesarias para que nos rija
I un moderno sistema procesal civil, el que debe ser armónico con las que
¡
rigen en los procesos de los otros sistemas reformados. 18
1
�n consec,ucncia, en estas breves líneas solo hemos pretendido señalar el
•. camino que aun nos falta por recorrer y las diversas encrucijadas que debere-
l
'

'
••
'
¡
15 CRJSTIÁN MATURANA MIQUEL, Los reCltrsos del Código de Procedi·,níe,ito Civil en la doctrina
•'
' y lajurispn,de,zcia, L 1, Tl1om1lson Ret1ters, La Ley, Santiago, Cl1ile, 2015, pp. ll y 12 .
1
�ANIEL M•�-� IERO, "Do� modelos de cortes de vértice: Cortes Superiores y Cortes Su­
16
••

pre ma s , e11 La 1nisw1i de los Tnb1L1iales S1Lpre1nos, Micl1ele lan1fTo, Luiz Guilhertne Marino11
i
Daniel Mitidiero (coords.), Marcial Pons, Madrid, 2016, pp. 77 y ss.
17 Sobre recurso de unific
ación dejt1risprudencia pt1ede const1ltarse a HÉCTOR HU MERES

NOGUER, y CE(;JLY 1-IALPERN MONTECINO, La unificación de lajurisprudencia lab
ora� Tho,npson
¡
1
••• Reuters, Santiago, Cl1ile, 2015 .
, 1s eRJSTIAN MATURANA MIQUEL, "El ro l de
(• una Corte Suprema" en Revista de Estudios
;

Judiciales, N05 2-3, 2006, ¡lp. 25 y SS.
t
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28
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•1
••
(;Ar. l. INTRODU(:C:IÓN

mos coherente y sistémicamente resolver, pe1· 0 en nada se han alteraclo attn


en stt esencia las reglas qt1e regt1lan los rect1rsos en nuestro actual Código
de Procedimiento Civil abordadas en las ediciones anteriores.

11. LOS RECURSOS


.,
l. ETIMOLOGIA

Recurso qt1iere decir literalmente regreso al pt1nto de partida. Es t1n re-co­


rre1·, correr de nuevo, el camino yét hecho.Jurídicamente la palabra denota
ta11to el recorriclo que se hace nt1evamente mediante otra instancia como el
medio de impt1gnación por virtud del cual se recorre el proceso. 19

2. CONCEPTO

El 1·ecurso es el acto ju1·ídico procesal de parte o de qttien tenga legitimación


pa1-a actuar, mediante el cual impugna t1na resolución juclicial no ejecutoriada,
dentro del mismo proceso que se pront1nció, solicitando su revisión a fin de
elimi11ar el agravio qt1e sostiene se le ha cat1sado con stt pronunciamiento.
El recurso es el medio técnico qt1e ejerce una parte dentro del proceso
en qtte se dictó una resolución, que no ha alcanzado el carácter de firme
o eject1toriada, para la impt1gnació11 y subsanación de los errores qt1e ella
eventt1almente pueda adolecer, dirigido a p1·ovocar la revisión de la misma,
ya sea por el 1nismo juez que la dictó o por otro de superior jerarquía.20
La existencia de los rect11·sos nace de la realidad de la falibilidad humana,
que e11 el caso de la se11te11cia recae e11 la persona del juez, y en la pretensión
de las partes de no aceptar la resolttción qtte les cause un perjtticio por no
l1aber acogido las peticio11es formt1ladas en el proceso.
Los rect1rsos judiciales satisfacen la pretensión de las partes de ver revi­
sada una resolt1ción ya sea por el mismo Tribttnal qt1e la ha dictado o bien
por el superior jerárqt1ico, seg(1n el caso, normalmente en este último caso
a11te t1n órga110 de ca1·,icte1· colegiado.
En general, pttede hablarse de la existe11cia en el p1·oceso de un derecho a
recurrir, cuya naturaleza es est1·ictamente p1·ocesal, siendo uno de los varios que
surgen de esta particular relación jt1rídica. Se trata de ttn derecho subjetivo de
qt1ienes intervienen en el p1·oceso a cualqt1ier títt1lo y co11dición, para qt1e se
cor1·ijan los errores del jt1ez qt1e le causan gravamen o perjt1icio. De allí qtte,
como veremos 1nás adelante, se ha contemplado en los tratados de derechos
l1t1manos el derecho a rect1rrir co1no uno de los elementos qt1e deben con­
ct1rrir para qt1e nos encont1·emos e11 presencia de u11 debido proceso.
Los errores de las partes e intervinie11tes no dan lt1gar a rect1rsos sino
i11directamente, en ct1,111to pt1eden conducir al juez a comete1·los también.

19 COUTURE, F11,nda11ie1itos.. . , op. cit., p. 340.


:lo Cfr. COUTURE, Vocab1tlario j1tridico, 3" rei111presió11, Depalrna, Bt1enos Aires, p. 507.

29

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• LOS REc:URSOS PRO<:ESALF.S
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1sivo de lo s litig-
a 11tes (p ar te s e in te r-
1
E l 1·ec11rso es un acto p1·ocesaJ excl�
vinientes), co1no la se11te11cia lo es delJtlez. _ . .
. . ceso y co n ello se de scar ta la pe rt 1 11 en c1 a de
•'
.
.. rect11-so es un acto del
El pi·o 91
hablar de 1·ecurso ct1é111do se u-ata de t1n nt1evo p1·oceso.-


1
3. ELEMENTOS
\
'

Para qtie 1105 e11c011tremos en presencia de u11 re�t11� so es me11este1 · q�e con­
. •',
• curra11 conjt111ta1nente todos y cad_a u110 de los s�gu1e11tes el�1nentos.
1
a) Debe esta1· pre\risto poi· el Iegislado1� deter�111ando el Tnbt1nal q1:1e debe
conocer de él}' el procedimiento que debe segt.111--se � ara su 1·esolu_c�on; ,,
.
b) Es u11 acto jurídico procesal de pa1·te o de quien tenga leg1t1 mac1on
para act11ar;
e) Debe existi1· un agravio para el rect1rrente; .
d) Debe impt1gi1arse tina resoluciónjudicial no ejecutoriada, dentro del
misn10 proceso e11 que se dictó;
e) Persigt1e la re,risión de la sentencia impugnada.


4. ANÁLISIS DE LOS REFERIDOS ELEMENTOS
..
'
Cada uno de los elementos antes señalados debe concurrir para enco11trar­
;
•,
nos e11. presencia
. ,
de un recurso. Ellos son los que procederemos a analizar
a cont1nuac1on.


1
. •' ( a) La existencia del recurso debe ser prevista por el legislador, deter­
minando el Tribunal que debe conocer del mismo y el procedimiento
·1
'
)
. que debe seguirse para su resolución
.'

'1 La existencia de todo recurso debe ser contemplada por parte del le­
l.
'
'
gislador, por cuanto ello implica reconocerle atribuciones a los tribunales
para conocer de él, resolviendo los asuntos que la ley ha entregado a su
conocimiento.
Al efecto, de confo1·111idad a lo previsto en el art. 77 de la Constitución
Política, "una ley orgánica constitucional determinará la organización y atribuciones
1
• de /.os tribunales queJueren necesarios para la pronta y cumplida administración de
justicia en todo el territorio de la &pública''.
;

.
J
'1
•'
En consecuencia, debe establece1·se mediante una ley orgánica consti­
J tucional el Tribunal a quien le corresponde conocer de un determinado
' recurso, por cuanto ello importa concederle a éste dete1·1r1inadas atribucio-
••
I
'
11es. Esta materia, como regla general, se regula específicamente en el COT al
;
.. tratar de la competencia que corresponde al pleno y a las salas de las Cortes
,,'
l
.•'
de A �ela �iones y de 1� Co1�te Suprema, sin perjuicio de las leyes orgá 11icas
,
const1tuc1onales especiales que puedan establecerse sobre esta materia.
•..
'•
'
21 DEYIS E<;HANDÍA, Teoría ge,zeral del proceso, t. II, Editorial Universidad, Buenos Aires,
. .'
'
'
',
pp. 632 y 633.
'..
¡

30
.' .l
'

'
¡
<:Ar. l. INTRODU<:CIÓN

Por otra parte, en lo que clice relación con la oportunidad y con la f01·rna
qt1e debe segt1irse para la tramitación y resolución de un determinado recurso,
atendido a que éste forma parte del proceclimiento qtte debe seguirse para
la solt1ció11 de un conflicto, debe también ser establecido por el legislador.
Al efecto, debemos reco1�dar qt1e conforme a lo previsto en el art. 19
Nº 3 inciso 5º de la C. Poi.," [t]odc1, sentencia de un órgano que ejerza jurisdicción
debe fundarse en un proceso previo legalmente tramitctdo. Corresponderá al legislador
establecer
. siempre las garantías de un procedimiento y una investigación racionales
,,
y yustos
Estos principios han sido expresamente reconocidos por nuestro legislador
procesal penal en el art. 352 clel C. Procesal Penal, titulado Facultad de recurrir,
al presc1�ibir que ''podrán recurrir en contra de las resoluciones judiciales el
ministerio público y los demás intervinientes agraviaclos por ellas, sólo por los
medios y en los casos ex/Jresamenle establecidos en la ley " ( énfasis añadido).

b) Actojurídico procesal de parte o de quien tenga legitimación para


actuar
El recurso, como la generalidad de los actos jurídicos procesales que se
realizan en el proceso, es esencialmente unilateral.
Además, la mayoría de los recursos presentan diversas solemnidades qt1e
deben ser cumplidas en su in te1·posición, bajo sanción de ser declarados
inadmisibles.
4
Como regla general, la pa1 te es el sujeto que se enct1entra en t1na po­
sición que lo legitima especialmente para impt1gnar la injusticia de una
determi11ada resolt1ción jt1dicial.
Sin embargo, el 1·ecurso puede ser dedt1cido excepcionalmente no sólo
por qt1ien haya sido parte formal en el proceso, sino también por quien habría
podido ser parte en el procedimiento en qt1e se pronunció la sentencia.
Se comprende así que también un tercero puede estar facultado para
4
recurri1 el que no es t1n tercero cualquiera, sino que es aquel tercero qt1e
,

a título de tercero p1;11cipal, coadyuvante, independiente o como sustituto


procesal, l1aya podido actuar en el proceso e11 qt1e se dictó la resolución
respectiva.22
En la misma sitt1ació11 se enct1entra la víctima que no hubiere deducido
tina querella, haciendo valer la acción penal pública o un delito de acción
penal pública previa instancia partict1lar en el nt1evo proceso penal, la qt1e
4
no es pa1 te, sino qt1e tan sólo un interviniente, y no obstante ello se enct1en­
tra fact1ltado para impt1gnar el sobreseimiento temporal o definitivo y la
sentencia absolutoria, attn cuando no hubiere intervenido en el respectivo
procediiniento.23
4
Este principio l1a sido expresamente reconocido por nuest1 0 legislador
p14ocesal penal en el refe14ido art. 352 del C. Procesal Penal, titt1lado _ ! a� u f tad
de recurrir, al prescribir que ''pod·rán recurrir en contra de las resol·uczonesyudiczales

22 Véase art. 24 del CPC.


23 Véanse arts. 109 letra f) y 352 del C. Procesal Pe11al.

31
LOS RE.CURSOS !'ROCE.SALES

el ministerio público y los demás intervinientes agraviados por ellas, sólo por los me-
dios y en los casos expresamente establecidos en la ley" ( énfasis añadido).
De acuerdo con lo anterior, y por no tratarse de actos de parte, debemos
señalar que no constituyen recursos determinadas actuaciones que llevan a
cabo de oficio los órganos jurisdiccionales, ya sea con motivo de la interposi-
ción deficiente de un recurso ( como ocurre, por ejemplo, en la casación en
el fondo de oficio) o con motivo de la dictación de una resolución judicial
respecto de la cual el Tribunal superior puede invalidarla oficiosamente,
por estimar que se ha incurrido en vicios in procedendo ( como sucede en la
casación en la forma de oficio).
En todas estas situaciones, a pesar de haberse podido invalidar una reso-
lución judicial por un Tribunal superior, no nos encontramos en presencia
de un recurso, puesto que no se trata de un acto de parte, sino que estamos
en presencia de facultades ejercidas de oficio por el propio órgano jurisdic-
cional de acuerdo con las atribuciones que le confiere la ley.
Por las mismas razones no cabe tampoco considerar como recurso,
sino como un trámite procesal, a la consulta prevista por el legislador para
la revisión de algunas sentencias definitivas e interlocutorias, de primera
instancia, por el superior jerárquico, que no hubieren sido revisadas por
vía de apelación.
En la actualidad, este trámite casi ha desaparecido de nuestro orden
procesal, contemplándose casi exclusivamente respecto de las sentencias
definitivas desfavorables al Fisco en los juicios de hacienda. 24 Se regulaba,
también, en los procedimientos especiales de nulidad de matrimonio y de
divorcio respecto de las sentencias definitivas no apeladas que daban lugar
a la separación judicial, a la nulidad de matrimonio y al divorcio. 25
En el antiguo sistema procesal penal, de carácter inquisitivo y en el cual
desde la óptica de Damaska primaba notoriamente el carácter jerárquico y
de implementación de políticas públicas en el proceso, la consulta presenta
una aplicación mucho mayor.
En efecto, en el antiguo proceso penal, dado el interés de orden público
envuelto en estos asuntos, el legislador previó la existencia de la consulta
respecto de un mayor número de resoluciones y no sólo respecto de algunas
sentencias definitivas, como ocurría en el proceso civil.
Al efecto, el CPP contempla la consulta respecto de la resolución que
otorgaba la libertad provisional en los delitos que merecían pena aflictiva; 26
el sobreseimiento definitivo debe ser consultado cuando el juicio versa

24 Véase art. 751 del CPC.


25
El art. 753 del CPC, que contemplaba la consulta de las sentencias definitivas que
daban lugar a una demanda de nulidad de matrimonio o de divorcio perpetuo que no eran
apelada5, fue derogado por la nueva Ley de Matrimonio Civil (Ley Nº 19.947, de 17 de mayo
de 2004). Dicha ley suprimió el título XVII del CPC, que comprendía los arts. 753 a 757, y
reguló dicha materia en el capítulo IX, párrafos l" y 2º, y en el art. l" transitorio de la Ley
de Matrimonio Civil, sin perjuicio de ser aplicable en la actualidad además la Ley Nº 19.968,
que creó los Tribunales ele Familia.
26 Véase art. 361 del CPP.

32
(:Ar. l. INTRODUc:c:1óN

sobre delito que merecía pena aflictiva27 y la se11tencia definitiva debe ser
co11st1ltada cuando impone ur1a pena privativa o restrictiva de la libertad
superior a un año; cttando imponía diversas penas a un sttjeto que sumadas
excedían el plazo del año me11cionado y, finalmente, cuando la sentencia
es condenatoria o absolutoria y se dicta en un proceso que merece pena
aflictiva. 28
En el nuevo siste1na procesal penal, de carácter acusatorio y en el cual
desde la óptica de Damaska p1·ima en el proceso su finalidad de resolución
de conflictos y su carácter paritario, no se contempla la existencia del trámite
de la consulta respecto de ninguna resolución jt1dicial.

c) Agravio para el recurrente


Agravio es sinó11imo de perjt1icio.
El agravio existe cuando hay una diferencia entre lo pedido al jttez, por
una parte, y lo que éste concede al peticionario, por la otra, perjudicando a
éste la diferencia existente entre lo pedido y lo que en definitiva es concedido
en la resolt1ción pronunciada por el jttez.
El ag1·avio 110 sólo es material o se refie1·e a la distinta manera de entender
la aplicación de la ley material al caso concreto; igualmente existe gravamen
cuando la diferencia de lo peclido y lo consegttido se concreta a cuestiones
o peticiones de orclen procesal.
El ag1·avio propiamente tal se entiende qtte concttrre cuando no se
obtiene todo lo que se ha pedido e11 el proceso. En otras palabras, ttna reso­
lución causará agravio a u11a pa1·te cua11do ésta le ha sido desfavorable por
no hal)erse acogido íntegra1nente las pretensiones o defensas hechas valer
por ella en el proceso.
El agravio o perjuicio es toda diferencia existente en perjuicio de la parte
recttrrente, y qtte tratándose de la se11tencia definitiva podemos identificar­
lo por la difere11cia existente entre lo pedido en los escritos de demanda y
contestación, p1·incipalmente, y lo otorgado en la resolución jttdicial.
El agravio o perjuicio se determina y debe existir fttndamentalmente en
la pa1·te dispositiva de la resolución sujeta a impugnación, y no en la parte
considerativa de ella, en la que se contienen los fundamentos de hecho y de
derecho de la resolttción, puesto qtte es aqttella parte en la cual el Tribttnal
se pronu11cia acerca de las peticiones de las partes. De acuerdo con lo an­
terior, no nos será posible hablar de la existencia de un perjuicio o agravio
cttando la diferencia sólo existe entre los argttmentos en los qtte las partes
han fttndado sus peticiones y la parte considerativa de la resolución, mas
no entre las peticiones de una de ellas y lo resuelto en la parte dispositiva
de la sentencia.
Además, es menester tener presente que el agravio o perjtticio puede
existir no sólo respecto de una parte, sino que respecto de todas las partes
en el proceso con motivo de la dictació11 de una resolució11 jttdicial, pttesto
:
27 Véase art. 414 CPP, el que 111oclificado por la Ley N2 19.810, pt1blicada en el Diario
Oficial de 11jt1nio de 2002, qt1e st1pri1nió la consulta del sobresei111ie11to temporal.
28 Véase art. 533 clel CPP.

33

••
LOS RECURSOS PRO(:ES1\LES

.

',;
• qtte ella puede no l1aber acogido e11 st1 parte disposit�va í11tegr�1nent� las
peticiones de todas las partes. E11 tal caso, la sentencia causa1·a agravio. o
perjt1icio a a111bas partes, y las dos se e11contrará11 facultadas pa1-a 1·ect1rr1r.
• ...
l
La existe11cia de este tipo de resolt1cio11es es �1npo1·� nt_e, P�..esto qtte ad��as
.
son las qt1e genera11 la posibilidad de que exista la 111st1tt1c1on de adhes1on a
1



1
la apelación, y el rect.u1io de 11t1lidad en el nuevo p1·oceso pe11al. 29
AJ1ora bien, e11 docuina p1·ocesal se st1ele disti11gt1ir entre dos agravios
dife1·e11tes: el lla1nado ag1-avio objetivo y el de11ominado agr� v�� sttbjeti�o.
.•
. El agra\rio ol�etivo es aqt1el qt1e su1·ge de co1npai·a1· la posic1on del st�eto

a quien la se11tencia se le aplica, debiendo existir t111a dife1·encia entr� lo qt1e
en ella se decide, y que natt1ral1nente es el sustento del concepto mismo de

•.


recurso, con Jo p1·etendido por la parte e11 st1 demanda o defensa.
•''• 1'.1as este agra,rio no provoca i111nediata y at1tomáticame11te la existencia
de t1n 1·ecurso procesal, ya qt1e es necesario qtte el ag1·aviado objetivamente
decida inte1poner el respectivo rect1rso, impulsándolo en la forma dispt1esta
por la ley de procedin1iento, puesto qtte si se co11forma, o no hace uso de
él en la oporn1nidad correspondie11te, preclt1ye st1 derecho a recurrir. Con
ello, el agravio subjetivo debe concretarse y especificarse por el recurrente
respecto de la parte de la sentencia qt1e estima que le perjudica y que se
in,,oca como el fundamento y el objeto específico de st1 rect1rso.
En definitiva, el agr-avio st1bjetivo, qtte se concreta en la petición que
f01,nula el recurrente, es el que otorga competencia al Tribu11al superior,
aun cuando el agra\rio objetivo hubiere sido mayor para el recurrente. Tal
sería el caso, por ejemplo, en que una sentencia condene a pagar una de­
te1minada indemnizació11 de perjtticios y el recurrente, en lugar de pedir
1



••
su revocación, se limita solamente a solicitar la rebaja del mo�_to de dicha
¡
' indem11ización. E11 tal caso, el Tribunal sólo poseera competencia para pro­
'•
nunciarse respecto de la rebaja de la i11demnización, aun cuando el agravio
I

1
objetivo hubiere sido mayor, por lo que habría podido solicitar la revocación




del fallo para generar el rechazo íntegro de la demanda.
¡l En ?ues�o ordenamiento jurídico se ha previsto en forma específica
.
'' el agr-aVJo obJet1vo para establecer los casos en que una sentencia definitiva
..;

.
causa agra,rio o pe1juicio a una de las partes. Al efecto, el art. 751 del CPC
1
'
1
nos se11ala que existe agravio -dentro del llamado juicio de hacienda- en

caso de que:
•1
i
i) La sentencia no acoge totalmente la demanda (ag1--avio para el de­
•1
mandante).
,.¡

ii) La sentencia no acoge totalmente la reconvención (agravio para el
'
.;
demandado)
iii) La sentencia no desecha en todas sus partes la demanda (agravio
''
para el demandado).
'
•1 ¡,,) l..a sentencia no desecha en todas stts partes la reconvención (agravio
J

•. para el demandante).
r
' Este ag-avio es pr �pio de todo recurso y tiene especial aplicación respecto
del recurso de apelación en materia civil.
l
••
.'
.
1

,1

''
'
29 Véase art. 382 del C. Procesal Penal.
1

1

• 34
1.
'
t
••
1
\
CAP. l. INTRODU(:C:IÓN

En el antigt.10 sistema procesal penal, el art. 54 bis del CPP establece las
resolucio11es apelables y señala la existencia del gravamen irreparable como
- nor1na supletoria para la procedencia del rect1rso de apelación.
En consect1encia, en el antigt10 proceso penal no basta que la resolución
jt1dicial cause un agravio o gravamen al recurrente, sino que requiere como
reqt1isito adicional que no exista otro medio distinto al recurso con el fin de
obte11er la eliminación del perjuicio dentro del proceso.
�jemplo de esta sitttación lo encontramos en el art. 401 respecto de la
resolución que decreta el cierre del sumario; los arts. t:134 y 443 respecto de
la resolución que rechaza las excepciones de previo y especial pronuncia­
miento de carácter pere11 torio; etcétera.
En el nuevo sistema procesal penal no se contempla la existencia del
grava1nen irreparable, si110 que tan sólo el agravio como ft1ndamento para
deducir el 1·ecu1·so de apelación, lo que se justifica atendida la consagración
de la procedencia específica del recurso de apelación sólo en contra de
ciertas y determinadas resoluciones judiciales.30
No obstante, tratándose de otros recursos, como son los que persigt1en
en forma extraordinaria la invalidación del fallo, el agravio es más complejo,
puesto que no basta con el hecho de ser parte y qtte el fallo rest1lte desfavo­
rable a ésta, sino qtte además se requiere que debe afectar al recurrente la
causal en que se basa su petición de declaración de nt1lidad.
Así por ejemplo, en el rect1rso de casación en la forma, qt1e sólo pt1ede
ser deducido basado en algt1nas de las causales que la ley establece, dado su
carácter de derecho estricto, es menester para que se configure el agravio
que concurran los siguientes elementos:
-Ser parte en el juicio;
-Que la sentencia sea desf,1vorable;
-Que el recurrente invoque un vicio qtte lo afecta a él;
-Que el recurrente no hubie1·e consentido en el vicio, habiendo prepa-
rado el recurso en los casos p1·evistos por la ley.
En el nuevo sistema procesal penal excepcionalmente la anterior regla
se rompe tratá11dose del recu1·so de nulidad sólo cuando él se interpone
basado en las causales denominadas motivos absolutos de nulidad (art. 374
del C. Procesal Penal), dado qt1e b,lsta la conct1rrencia de la cat1sal y qtte la
sentencia cat1se agravio al 1·ect11·rente para que sea procedente dicho medio
de impugnación, sin que sea necesario exigir que el vicio le haya generado
un perjuicio al rect1rrente por haberse efectt1ado esa calificación por parte
del legislador, la que posee un carácter vinct1lante para el Tribttnal qtte debe
p1·onunciarse acerca de la admisibilidad del recttrso.

d) Impugnación de una resolución judicial no ejecutoriada, dentro


del mismo proceso en que se dictó
El recurso no es más qtte una emanació11 del derecho de acción qt1e se
ha ejercido dentro del mismo proceso en qt1e se dictó la resolución.
30 Véa11se los arts. 352, 364 y 370 del C. Procesal Penal.

35


1

,

. LOS RE<:lJRSOS PRO(;ESt\LES

"La fact1ltad de obtene1; en 1nayor o 1ne1101· medida, nu�v? s_juicios so?re


1•

t.1na o 1nás ct1estio11es qt1e ha11 sido objeto de t111 p1·ime1· JU1c10 contenido
1

en u11a se11te11cia, la concede11 las 1101·mas p1·ocesales, por ct1anto, estando


la potestad de jt1zga1· encon1e11dada a los ó1·ganos d�l Estad?, �11carn� dos
.l
1
.•

por l1on1b1·es, y siendo el co11oci1niento l1umano relau�o, subJeUvo Y falible,
a tra, és de dicl10 apa1-ato el derecho tiende a co11segt11r ttn p1·oducto ,<le la
1

.•.

acti,,idad intelectual y volitiva de tales ór�anos que corresponda lo mas po-
sible a la verdad, a la jt1sticia y a la legalidad.

. . .,
Mas, para obtener· este 1·est1ltado, 110 es st1ficiente tl�� pt1ra r�vis1on del

'J

• proclt1cto final de la actividad del ó1·g.:1110 al ct1al se act1d10 tina pr1m�ra vez,
••
t si110 q11e para n1ayor �aranúa de la j11sticia, de la verdad y de la_legal1dad de
la decisión, es necesa1·io qt1e esa obra de 1·evisión vaya acampanada de todo
un procedin1iento q11e en n1ayor o 1ne11or medida consienta el reexamen
.


de )as ct1estio11es ya decididas, a fin de apreciar la conformidad de ellas con
J• la justicia, la verdad y la legalidad.
La imp11gnación de la se11tencia i1nporta, por tanto, necesariamente una
renovación del procedimiento según las nor1nas y la disciplina concernientes
a los medios para in1pugnar las sentencias''. 31
De acuerdo con lo expuesto, podemos señalar qtte existe tina relación
del todo a parte entre la acción y el recurso, siendo éste el medio para que
la parte continúe con st1 actividad dentro del p1·oceso a través de ttna nueva
fase, para los efectos de obtener una resolución que resuelva el conflicto.
En este sentido, se podría señalar que el 1·ecurso no viene a ser más qt1e
el medio para pasar de una a ot1·a fase del proceso, sin romper la unidad
.•• de éste.
. La doctrina mayorita1·iamente entiende que con la interposición de un

recurso no se genera un nuevo proceso, sino que a lo sumo se abre una nue­


• va fase dentro del mismo procedimiento. El recurso no st1pone un proceso
diferente, sino que en él se desarrolla el derecho de accionar para poner

en ejercicio la jurisdicción dentro de la fase procesal co1·respondiente, sin


¡
,
••
• q11e se rompa la unidad del proceso a través del cual se obtendrá la solución
1
del conflicto.
J

..l
''
'• Final1!1ente, cabe tener p �esente que el recurso adc1nás de ser u11 acto que
debe rea11zarse dentro del mismo proceso por el sttieto agraviado legiti1nado

'
'

'
e11 contra de tina resolución judicial, requiere que ella no haya alcanzado el
'
••
t estado de fi11neza, esto es, que no se enct1entre firme o ejecutoriada.
'
.

Con�o1· �ne a ello, �� que el 1·ecurso debe ser ejc1·cido en el proceso en
1. que se dicto la resoluc1on dentro de ttn plazo fatal y de carácter individual,
••
' por reg1a general, para cada parte.
••
'' El le�sl��or busca que la resolución del conflicto se logre mediante la
¡
1 recta aplicac1on del derecl10 o la actuación de la ley. Sin embargo el derecho
'••
l
busca también la certeza.
De allí que el legislador haya establecido t1n límite a la revisión de los
ac to s para lo gr ar su firmeza a través de la autoridad de cosa juzgada.

1

31 UGO Rocco, Tratado de dereclio procesal civil, vol. 111, Temis-Depalm


a, pp. 311 y 312.
1

l
J'• 36
1
.,
11

•1
(;Af'. l. INTRODU<:<�IÓN

Para proveer a la certeza de la esfera jurídica de los litigantes, dando un


valor f�o y constante a las prestaciones, la organización jurídica quiere que
la actividad jttrisdiccional se clesarrolle una sola vez (aunque ordinariamen­
te con la posibilidad de varios grados). Aplicando la ley del mínimo medio,
tiende al máximo resultado con el mínimo empleo de actividad; entre las
ventajas de la certeza jurídica y los datos de los posibles errores del juez en
el caso concreto co11cede predominio a los primeros. Por esto, transcurri­
dos los términos para itnpugnar una sentencia, ésta deviene firme, y de ahí
deriva que la declaración de la voluntad de la ley que ella contiene deviene
indiscutible y obligatoria /Jara el juez en cualquierjuicio futuro.
''Por lo tanto, la cosa juzgada contiene en sí misma la preclusión de cual­
quier cuestión ft1tt1ra. La institución de la preclusión es la base práctica de la
eficacia de la sentencia; quiere decir que la cosa juzgada substancial (obliga­
toriedad en los jtticios ft1tt1ros) tiene por prest1pt1esto la cosa jt1zgada formal
(preclusión de las impt1gnaciones) ''.32
De allí que el recurso se interpone siempre en contra de una resolución
que no ha alca11zado el estado de eject1toriedad o de firmeza, y por ello no
se l1a producido la cosa juzgada formal, puesto que se trata de un proceso
que no ha termi11ado por restar una fase recursiva.
El tér1nino del proceso se produce por la cosa juzgada formal, la que
ocurre con la preclusión de los recursos en contra de la resolución que
decide el conflicto.

e) Revisión de la sentencia impugnada


El objeto que se persigtte mecliante el rect1rso es la eliminación del agra-
'1 vio generado en la sentencia.
Ello se pttede lograr mediante la reforma de una resolt1ción judicial:
-La nulidad de una resolución judicial.
Se persigt1e la reforma de tina sentencia cuando ha sido dictada dando
cumplimiento a los requisitos previstos por la ley, pero se estima por la parte
que recurre que ella, en su totalidad o en una parte, no ha resuelto en forma
justa el conflicto de acuerdo con lo pedido dentro del proceso, solicitando
por ello su revocación o e11mienda. La eliminación del perjuicio o agravio
1
puede obtene1·se mediante la revocación del fallo o mediante st1 modificación
parcial, según si el agravio causado por la resolución impt1gnada hubiere
sido total o parcial. Los recursos que persigtten este objetivo son los de re­
posición y apelación.
Se persigtte la nulidad o invalidación de una sentencia ct1ando ella ha
sido dictada sin darse cumplimiento a los requisitos previstos por la ley, por
lo que se reqt1iere poi· la parte perjttdicada st1 invalidación por las cat1sales
específicas previstas poi· el legislador para los efectos de eliminar el agravio
qt1e se le ha causado con su dictación.
Los recursos en que se persigue este objetivo son los de casación en la
forma y en el fondo, tanto en el procedimiento civil como en el antiguo
32 JOSÉ CI-IIOVENDA, Pri1icipios de dereclio procesal civil, t. 11, l11stituto Editorial Reus, Ma­
drid, 1977, p. 446.

37
'
1 •
''
...

.'
1 LOS RECURSOS PROCESt\LES
1


•'
pr oc ed imiento penal, y el 1·ecu1·so de 11 t1lid ad , e1 1 el nu evo sis te m a pr oc es al

i pe na l. .,
Debc 111 0s l ac er pr es e1 te qtte en el re ct1 1·so de casa c1o n en la fo rm a,
1 1 .
'• cua11do el vicio se co1nete e11 la dictación de la sente11c1a, y en el recurso
ón
de casaci en el fon do no sól o existe la sen te1 1 cia de cas aci ón en la qu e se


a11 ula el fallo, sino qt1e debe dictarse ta111bién u11a se11te11 cia de reemplazo
:
• e11 la c11al se rest1elva cor1·ectan1ente el ast111 to.
En el 11uc,,o sistema procesal pe11 al la regla gene1-al es que el Tribunal
st1perior que co11oce del recu1--so a11t1le la se11te11_cia y/ o el jt1icio ora_l, sin que
pt1eda dicta1· tina se11 tencia de reemplazo, deb_i endo poi· ello real1z�rse un
nue,,o juicio oral ante el T1·ibt1nal de jt1icio 01-al integrado por nt1evosJueces.
J

5. FUNDAMENTOS DE LOS RECURSOS


l
••
••

El fundamento objeti,10 que se ha contemplado por el legislador pa1·a


concebir dentro del proceso la existe11 cia de los rect11·sos no es otro qt1e el
error humano en que se puede incu1Tir por los jueces en la solución de los
conflictos, encontrándose estos medios de impt1g11ación concebidos como
los n1 edios destinados a obtener st1 reparación. 33
Los errores en que pueden incurrir los jueces en la resolución del co11-
flicto pueden ser de hecho y de derecho.
Los errores de hecl1 0 pt1eden consistir e11 una deficiente identificación
o ftjación de los hecl1os que deben ser acreditados en el p1·oceso o bien por
dar probado hechos que nunca fueron acreditados en el proceso.
Los errores de derecho pueden consistir en errores en el juicio o deci­
J• sión por la mala aplicación de l as normas para la resolución del conflicto,
proveniente de errores de interpretación de la ley, aplicación en casos no
regulados o prescindencia de aplicación para los casos en que ella se ha dictado


'
( errores in iudicando) y errores en relación con las nonnas del procedimiento,
qt1e dicen relación con vicios que afectan al tribt1nal, al procedimiento o a
la sentencia misma ( errores in procedendo).
1
'

Fi11 almente, el error de derecho puede consistir en una deficiente fi-
''
jación del alcance del derecho por la existe11cia de fallos contradictorios
como acontece con el recurso de nulidad que conoce la Corte Sttprema
en el proceso pe11al o en el recurso de unificación de jurisprt1dencia en el
sisten1a procesal laboral.34
En los recursos con efecto devolutivo, esto es, aquellos en que su conoci­
miento corresponcle al superior jerárquico, se prevé la posibilidad de reparar
el error por encontramos ante una nueva fase del proceso. Esta nueva fase se
. l !eva a cab? ante ttn órgano de superior jerarquía cuyos integrantes se con­

sideran mas expertos y con mayor experiencia en el ejercicio jurisdiccional .

33 fRANCESCO CARNELUITI, Derecho frroce.sal pena� Oxford University Press' 1999 ' México'
p. 174.

34 RAú� �ÚÑEZ ÜJED,\, y ÁLVARO PÉREZ RAGONE, Man.tml de Dereclio
Pro cesal Civil. Los 1nedios
)

••
de 11npug,zac1a11, Tho1nson Ret1ters, Santiago, Cl1ile, 2015, pp. 14 y 15.



1
' 38
••
'
(;Ar. l. INTRODU(;(:IÓN

En algunos recursos es posible que el tribunal ele alzada pueda controlar


los errores de l1ecl10 y de derecho, como acontece en el recurso de apelación.
En cambio en otros recursos solo se encuentran pensados para dar solución
a un tipo de esos errores, como acontece con el recttrso de casación en la
fo1·1na, que está destinado a sancionar los errores in jJrocedendo, y con el re­
curso de casación en el fonclo que está destinado a sancionar los errores de
derecho en que haya incurrido la se11tencia.
Aun en los recu1·sos no devolutivos, también conocidos bajo la denomi­
nación de remedios, esto es, aqttellos en que stt conocimiento corresponde
al mismo Tribttnal qtte dictó la resolución impttgnada, se considera que es
posible subsa11ar el error ante los nttevos antecedentes de hecho o de dere­
cl10 que se hagan valer y que no se consideraron por el jt1ez al momento de
dictar la resolución que se impugna.
E11 este sentido, los recu1·sos cumplirían ttna función social, como sería
velar por la jt1sta composición del co11flicto, que se hace valer ante los órga­
nos jt1risdiccionales, permitiendo qtte se enmiende el error en que podría
haber incurrido el jt1ez al dicta1· una resolución judicial.
Pero, por otra parte, el rect1rso presenta un fundamento inclividual, que
no es otro que per·mitir a la parte agraviada lograr su satisfacción frente a
una resolución judicial respecto de la cual se siente perjttdicado.35
Tratándose de los recu1·sos, ya sabemos qt1e no basta el error y la mera
insatisfacción de la parte, sino que para que se encuentre legitimada para
recurrir se reqt1ie1·e de la necesaria concurrencia del agravio.
Dado que el recurso es ttn acto voluntario de una parte, que responde
a la satisfacción del interés partict1lar del recurrente, su ejercicio constit11ye
claramente para ella una carga y no una obligación dentro del proceso, y
puede ser objeto tanto de rent111cia como de desistimiento por la parte res­
pectiva hasta antes que el Tribttnal resuelva el rectirso. 36
Además de la satisfacción del interés particular del recurrente y de la
justa composición del conflicto, se pretenden con la interposición de algunos
recursos otras finalidades qtte miran al interés social.
Es así como es interés de la sociedad velar por el respeto del debido proceso
de ley como derecho fundamental, lo cual se logra mediante los recursos de
casación y de nulidad; así como es de interés del Estado lograr la obtención
de una unifor·midad de la jt11·ispn1dencia en cuanto a la aplicación de la ley
para la solución de los conflictos, lo qt1e se p1·ete11de alcanzar en el recurso de
casación en el fondo37 y en el recu1·so de nulidad, por la causal de infracción
de ley al existi1· jurisprudencia contradictoria emanada de tribttnales superier
res,38 al entregar stt conocimiento exclusivo a la Corte Suprema.
Debemos tener presente qtte en caso de conflicto entre el interés parti­
cular del recurre11te y el interés social de lograr la uniformidad de la jt1ris-

35 Cfr. RAÚL TAVOLARI OLIVEROS, ")-lacia tina teoría general de la i111pt1gnación", en


Comentarios procesales, Ecleval, Valparaíso, 1994, p. 38.
36 Véanse arts. 7º inc. 2 , 217 inc. 2 , 768 N 8 del CPC y 354 del C. Procesal Penal.
2 º !:!

37 Véase art. 767 CPC.


38 Véanse arts. 373 letra by 376 inc. 3º del C. Procesal Penal.

39
1

••
.l LOS RE(:URSOS PROCESALES
1

d m ti s ra po r el so lo l1 cho de q ue
1
prude11c ia, p1ima el p1·i111e1·0, lo qt 1e se e e t e
_ _
ttr r n e im p ide q ue
••

la rent1ncia o el dcsistin1ie t n o del 1·ect1rso de la pa r te r ec e t



'
' lo s trill1111ales s upe riores p11eda11 e1n iti 1· alg ún p1 ·0 11u 11c iam ien t o r e sp ecto

,•
del ast111to.39

'••
'

6. FUENTES DE LOS RECURSOS
'

1


Las fuen tes de los recursos son:
-Constitución Política de la República;

''
'



''
-Código Org-ánico de T1ibu11ales;
••• -Código de P1·o cedi1nie11to Civil;
-Código de P1·ocedi1nie11to Penal;
-Código Procesal Penal; ,, .
-Recursos de carácter especial contemplados ft1era de los Cod1gos pro-
cedi1n e11tales de aplicació11 g en eral;
-Siste1na de los rect1rsos resp ecto de los t1ibunales a1·bitrales.

6.1. CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA REPÚBLICA

La Constitución Política pue de ser considerada de dos fo1·mas como fu ente:


•'

• 6.1.1. Fuente directa

¡ Nos encontramos con situaciones en que nuestra Carta Fundamental es fuente
.• directa r especto de todos aq uellos recttrsos q ue la propia Constitución c re a
'

'. y cuya reglamentación está generalmente ent regada a una l ey posterior.


.•
La Constit ución Política, para q ue las personas s e defiendan de los de­

más individuos frente a accion es u omisiones qu e las amenaza11, perturba11
o privan d e l os derechos y garantías más esenciales, ha consagrado ac ciones
, para pc1·111itirles acudir a los órganos jurisdiccionales de mayorj erarqt1ía en


. b usca d e una pronta protección o amparo.
Con tal objeto, n uest ra Carta F undamental contempla cuatro accione s
''
''
• a las q ue deno1nina rccursos: 40


39 E11 este sentido, pt1ecle co11sultarse la sentencia de l de fel)rero de 1995 del Tril)u11al
'
Constitucio11al, rol N !? 205, que ejerciendo el control preventivo ele constitt1cionalidacl del

proyecto de ley daría origen posteriorn1ente a la Ley Nº 19.374, declaró que era inconstitu­
'
V
• cional recl1azar u11 recL1rso de casación en el fondo porque carece de relevancia jurídica para

la adecuada interpretación y aJ)licación del derecl10.
40 La mayoría de la doctrina 11acional está ele acuerclo en que en estos casos 1nás bien
'
¡ '
nos encontra111os e11 r>resencia ele acciones co11stitucio11ales qt1e abren un procedi r11iento
J>ara lograr la finalidad prevista en su consagración y no frente a rect1rsos propiamente tales,
f>Uesto �tre no persigt1�n i111pt !g11ar resoluciones jucl �ciales, ele1ne11to de la esencia qtie debe
co11curr1r res1)ecto de estos. Vease, er1 general, ANDRESJANA yJUAN CARLOS MARíN G., Recurso
'•
'

,


de protección y c011tralos, Editorial Jurídica de Cl1ile, 2006, j1assi1n..
•'
'

40
oJ

1
(;Ar. l. INTRODU(:c;1óN

a) Recurso de protección
Este recu1·so se prevé en el art. 20 de la Constitt1ción Política. El mismo
fue creado en el Acta Constitucional Nº 3 el año 1976, concediéndose en
ese mismo texto la fact1ltad a la Corte Suprema para que dictara un auto
acordado qt1e lo regula1·a.
Originariamente st1 regulación se encontraba contenida en t1n auto
acordado de 2 de abril de 1977 de la Excma. Corte. Dicho auto acordado
ft1e posteriormente derogado por otro del mismo Tribunal, de 27 de junio
de 1992, el que, por su parte, fue modificado por sendos autos acordados
de 4 de mayo de 1998 y 25 de mayo de 2007, respectivamente.
El hecho de qt1e este recurso pt1eda ser invocado por cualquier persona
desvirtúa la idea de recurso tradicional. Además no se dirige, por regla ge­
neral, en contra de resolt1ciones judiciales, sino qt1e en contra de acciones
u omisiones ilegales o arbitrarias de particulares o autoridades de gobierno
que a1nenazan, perturban o privan a tina persona de alguno de los derechos
de rango constitucional que señala el constituyente.

b) Recurso de amparo
Este recurso se encuentra previsto en el art. 21 de la C. Poi.
Se reglamentan dos clases de acción de amparo:
- Acció11 preventiva: establecida en el inciso final del referido art. 21.
Señala la posibilidad de amparo para evitar las amenazas en contra de la
gar·antía de la libertad.
-Acción curativa o correctiva: se refiere al caso en que la garantía recién
referida ya hubiere sido violada.
La reglamentación del recurso de amparo está en el CPP y en un auto
acordado de la Excma. Corte, los ct1ales ponen énfasis en la rapidez con qtte
debe tramitarse.
En el nuevo proceso penal no se contempló la regt1lación del recurso
de amparo en el C. Procesal Penal, pero dada su consagración constitu­
cional, y si11 perjuicio de considerar adicionalmente qt1e st1 existencia se
prevé en diversos tratados i11 ternacionales 1·atificados por Chile, no cabe
duda que esta acción constitucional se enct1entra plenamente vigente de
acuerdo con las reglas preestablecidas a la introducción del nuevo sistema
p1·ocesal penal. 41
Los dos recursos ya mencionados emanan de las fact1ltades conservadoras
de los tribunales.

c) Recurso de reclamación por privación de la nacionalidad


Se encuentra reglamentado en el art. 12 de la C. Poi.
De él conoce la Corte Suprema como jt1rado y en Tribunal pleno.

"' Sin perjt1icio de ello, deben10s tener presente qt1e e11 el nt1evo sistema ¡>rocesal p� 11al
se l1a conten1placlo ta1nbiér1 t111a acción ele a111paro co11 ra11go sola111e11te legal ante t111 Jtaez
inferior, corno es eljuez de garantía, conforn1e a lo previsto e11 el art. 95 del C. Procesal Penal.

41


• LOS RE(:URSOS PROt:ESALES
t

d) Requerimiento de inaplicabilidad de norma de rango legal Y reque­


rimiento de inconstitucionalidad de una norma de rango legal
El art. 80 de la Constitt1ción Política de 1980 establecía: "L,1 Corte St1-
pre1na, de oficio o a petición de pa1·te, e11 las mate1·i� de qt1e co� ozca, o


• qt1e le f1.1e1·en so1netidas en rec11rso inte1-pt1esto cualqt11e1·a qu� se siga ante
otro Tribt111al, podrá decla1-a1· inaplicable para esos casos part1cula1·es todo
precepto leg-al co11trario a la Constitución [ ...]''.A pa1·tir de la r� fo�ma co� s­

J

titucio11al inu·odt1cida por la Ley N º 20.050, publicada en el D1ar10 ?_fic1al


de 26 de agosto de 2005, la Corte St1p1·ema dejó de conocer de la acc1on de
i11aplicabilidad.

Esta acción o reque1i1niento se e11ct1entra actualmente entregada al co­
nocimie11to del T1·ibunal Co11stitt1cional, confo1·1ne a lo previsto en el art. 93
•1

N º 6 de la Carta Fu11dan1ental.
,'
-Requerimiento de inaplicabilidad. Para dedt1cir el requerimiento no
es necesa1;0 qt1e exisú'ln agi-a,,jos, sino que si1npleme11te se solicita al Tri­
bu11aJ Co11stitucionaJ que declare que 110 pt1ede aplicarse un determinado
precepto legal por ser contrario a la Co11stitución Política, en una gestión
que se sigue ante un Tribunal ordinario o especial. Se puede decir que se
trata, realmente, de una acción a través de la ct1al se pretende prevenir el
agra,rio que podría causarse por la aplicación en la sentencia definitiva de
t111a ley inconstitt1cio11al.
-Requerimiento de inconstitucionalidad. Además, a partir de la reforma
constitucio11al introducida por la Ley N º 20.050, se entregó al conocimiento
• del T1·ibunal Co11stitucional el 1·eqt1erimiento para la declaración de incons­
• titucionalidad de una norma legal, co11forme a lo previsto en el a1·t. 93 N º 7
de la Carta Fu11damental.
t

En este segundo evento, para deduci1· el reque1imiento no es necesario qt1e


exista un agra,rio, sino que simplemente se solicita al Tribunal Constitucional

1
qt1e declare que u11 precepto legal es inconstitt1cional y que, por tanto, debe

entenderse derogado con efectos de carácter general desde la publicación en
''
el Diario Oficial de la sentencia que for1nt1la dicha declaración. Constitt1ye
•• un prest1puesto para fo1·1nular la declaració11 de inconstitucionalidad qt1e
ese precepto haya sido previamente declarado inaplicable por el Tribunal


Constitucional. En este requerimiento se tr-ata de una acción a través de la
cual se pretende obtener una declaración de inconstitucionalidad de t1n

• preccpt<? __legal previamente declarado in�plicable, para que se produzca st1
'.
derogac1on con efectos gene1-ales, pero sin efecto ret1�oactivo.

'1
• .
6.1.2. Fuente indirecta
'.•
Se refiere a todas las normas que se vinculan a instituciones generales del
1

• derecho procesal y entre las cuales deben considerarse los recui·sos.


j


a) Bases de la institucionalidad
a. l. E l art. 52 , que en su inc. 2º establece que el Estado debe promover
1

. respetar y promover los derechos esenciales que emanan de la naturaleza


'

l
42


1

j•

l1t1ma11a, gara11tizados por la Constitución, así como los tratados internacio­


nales ratificaclos por Chile y que se encuentren vigentes. En diversos tratados
i11ternacionales se l1a consagrado la existencia del recurso respecto de la
sente11cia penal condenatoria como un elemento para que nos encontremos
en presencia del debido proceso.
a.2. El art. 7º establece la órbita de acción de los órganos del Estado,
ent14e los que se encuentran los tribunales. De este artículo se deduce que el
sistema de recursos for1na parte de la limitación de la órbita de las funciones
de los organ�smos del Estado.
a.3. El art. 8º , de ct1yo inciso 2º se desprende que los actos y resoluciones
de los órganos del Estado deben ser públicos en ct1anto a sus fundamentos
como de los procedimientos qt1e se empleen para su pronunciamiento.
Revistiendo los tribt111ales el carácter de órganos del Estado, se desprende
que st1s actos y resolt1ciones como las actuaciones del procedimiento han de
4
ser públicos y por otra parte, que las resolt1ciones qt1e p1 onuncien dentro
del mismo deben ser ft1ndadas, resguardándose con ello la racionalidad del
procedimie11to.
b) Derechos y deberes co11stitt1cionales
El art. 19 N º 3 establece que la Constitución Política asegura a todas las
personas la igt1al protección de la ley en el ejercicio de sus derechos. Esta
nor1na lleva envuelta la idea de debido proceso, para lo cual es indispensable
un sistema adect1ado de rect1rsos. El recurso responde a la idea de que el
p1·oceso sea 1·acional y justo.
c) El art. 19 N º 7 establece qt1e la Constitt1ción Política asegt1ra a todas
las pe1·sonas el derecho a la libertad y a la segt1ridad individual. De estas
normas han nacido el rect1rso de amparo y el recurso de protección.
d) En los arts. 76 y sigt1ientes se señala la idea de jt1risdicción. Se trata de
una fuente indirecta, la cual nos señala que ''la facultad de conocer las causas
civiles [ ... ] '', entendiéndose que en la facultad de conocer está incorporado
el sistema de recursos, y
e) El art. 77 14eglamenta indirectamente el sistema de recursos al señalar
que una ley orgánica constitucional regulará la organización y atribt1ciones de
los tribunales, no siendo los recursos más qt1e una vía a través de la cual los
órganos jurisdiccionales pueden hacer valer el ejercicio de sus atribuciones
a petición del 1·ecurre11te.

6.2. CÓDIGO ORGÁNICO DE TRIBUNALES

6.2.1. Fuente directa. El Código Orgánico de Tribunales es fuente directa

a) El a1·t. 278 establece el recurso de reposición en carácter administrativo


qt1e procede sólo respecto de resoluciones qt1e versan sobre la califica� ión
¡
de los jueces. Asimismo, establece el recurso de apelación por esta misma
•'
. causa.
1

43

l

LOS REC:URSOS PRO(:ESALES


'
j

l
h) El Código 0 1 ·�ánico de T1·ibt111ales tambié11 regla1ne11ta el rect11·�0 de
qt1eja. -12 Este 1 ·ect11-so se interpo11e ante t111a gr-ave falta-� abtt�o de caract� r


ial
minister qt1e p ·od se 1 t1ce al dicta 1 · t1na se 1 1te11cia de �111t1 a
� .. o 1nte 1 ·loc uto r1a
1
qt1e pone tém1ino al jt1icio o l1ace i111posible su conu11t1ac1 �n, co1�tra la qu e
110 p1 ·oceden otros rect1 1-sos. Se di1 ·ige co11tra la pe 1 ·so!�ª delJttez oJueces qu e
la l1t1bie1 ·e11 p1·ont1nciado, a dife1 ·e11cia de la apelac1011 y los otr?� recursos
ju 1;sdiccionales, qtte se di 1;ge11 di1 ·ectame11te contra la resolt1c1on. Ptted...e
importar 1 nodifica1· la 1·esolución dictada con gr-ave falta o abt1so y ademas
conllevai· a la aplicació1 1 de tina medida discipli11élria al juez o jt1eces 9t1e la
1

l1t1biere1 1 pro11unciado, lo qt1e se justifica e 11 atención a que procede solo en
caso de no poderse interpo1 1er ot os 1 ·ecu1-sos 01·dinarios o extraordinarios
r

en co 11tra de la resolució1 1.

E11tenden1os qt1e el recurso de qt1eja se e1 1cuent1-a en f1·anca retirada
de nt1estro 01 ·denan1iento jt1rídico, habié 11dose acotado su aplicación en la
ida por la Le}' N 2 19.374 para los casos en qt1e no proceda
refor111a i11u-odt1c
ou·o recurso ordi11ario o extrao1·dinario e11 co11u-a de u1 1a resolt1ción, y además
nos encontremos en prese11cia de una sente11cia definitiva o interlocutoria
qt1e po11ga té1·111ino al juicio o l1aga imposible stt contint1ación, en la que se
htibiere inct11 ·1·ido en una flagrante falta o ab11so. Sin embargo, el principal
ct1 estio1 1amiento que se fo1·111ula es que se atenta 1·ía en contra de la i11de­
pendencia jt1dicial si se pretende la revocación, invalidación o enmienda de
las resol11ciones por una vía diversa de la recu1·siva, que es la propia para el
ejercicio de la función j11risdiccional, y no la del ejercicio de las fact1ltades
disciplinarias, que es donde encuentra st1 fuente el recurso de qt1eja.
1

6.2.2. Fuente indirecta


,

'
••'
,
Este Código es 11na fuente indirecta de los recursos, ya que señala los tribu­
1
nales que ,,an a conocer de cada uno de ellos. Estos tribt1nales son:

••
-Los jueces de letras, los jueces de garantía y tribt111ales orales en lo


penal en el nuevo sistema procesal penal.

-Los tribunales unipersonales de excepción, los que no tiene11 por 1·egla
' _
general competencia respecto de los as11ntos crimi 11ales en el nuevo sistema
J
procesal penal.43 Las Cortes de Apelaciones. El art. 63 del COT señala los
).• rec u 1 ·sos que conoce la Corte de Apelaciones respectiva. Estos son:
-En segunda instancia, conocen del recurso de apelación en contra de
1

..
,
!
res olu cio ne s dictadas er:i causas civil
_ es, penales, familia 1·es y no contencio­
sas 9ue _ se h�ya� �onoc1do en pnmera instancia los jueces de letras de su

_
1

,•

ter1·1tono JUr1sd1 cc1onal, o uno de sus ministros. En el nuevo sistema proce-
''
• 42 Véase arL 545 COT.
43 El único caso de Tribunal unipersonal de excepció11
i sería el conte1nplado en el NQ 2
clel art. 52 del COT �eSJJecto ele t111 ministro de la Corte St1prema, el qtie
clelJeríarnos en­
Le1 1de� derogado organrcamente respecto del nuevo siste111a procesal pena
J l por los acttiales
�rts. 73 y 80 A de la Car� . F�11clan1e?tal, qt1e contemplan al mi,1isterio púl)lico como único
J

orga,10 encargado _ _ de d1r1gir exclt1s1va1ne11te la investigación, con la sola exce pció i l ele las
causas per1ales n11l1tares.
'
1
!l 44
I '

(;Ar. l. INTRODU(;c;tóN

sal penal conocen, excepcionalmente, de los recursos de apelación que se


deduce11 en contra de las resoluciones que específicamente se prevén en la
ley pronunciadas por el juez de garantía, sienclo improceclente la apelación
en contra de las resoluciones dictadas por los tribunales de juicio oral en lo
penal. Lo mismo que se establece en el nuevo sistema procesal penal ocurre
en el nttevo siste1na procesal laboral.44
-En ú11ica instancia conocen de los recursos de casación en la forma
que se interpongan en co11tra de las sentencias dictadas por los tribunales
indicados en el párrafo anterior, y de las sentencias definitivas de primera
i11stancia dictadas por jt1eces árbitros. En el nuevo sistema procesal penal
conocen, poi· regla general, del recurso de nttlidad deducido en contra de
las sente11cias definitivas pronttnciadas por un Tribttnal oral en lo penal.
Por su parte, en el nuevo siste1na laboral, al igual que sucede en el 11uevo
sistema procesal criminal, se establece un recurso de nulidad en contra de
la sentencia defi11itiva de primera instancia en lugar del tradicional recurso
de apelación. 45
-En (111ica instancia conocen de los recursos de queja que se deduzcan
en co11tra de losjueces ele letras,jueces de garantía,jt1eces de Tribt1nal oral
en lo penal, jueces de policía local, jueces árbitros y ó1·ganos que ejerLan
jurisdicció11, de11tro de st1 territorio jurisdiccional. La aplicación de la medida
disciplinaria, en caso de ser acogido el recurso de qt1eja por la sala respectiva,
es de competencia del pleno.
-E11 ú11ica instancia, de las consultas de las sentencias civiles o criminales
dictadas por esos mismos tribunales. En el nt1evo sistema procesal penal,
como ya se l1a señalado, no se prevé el trámite de la consulta.
-En pri1ne1·a insta11cia conoce ele los rect1rsos de amparo, amparo eco­
nómico y de protecció11.
1 La Corte St1p1·ema. Si bien, el art. 96 del COT señala en su N º 1 la com­

petencia del pleno de la Corte Suprema para conocer del recurso de inapli­
cabilidad, esta disposición debe entenderse derogada por la Ley Nº 20.050,
1
'

que modificó el texto constitucional y entregó dicha competencia al Tribunal


Constitucio11al. El art. 98 del COT, por st1 parte, señala la competencia de las
salas de la Corte Suprema. De esta forma conocerá en única instancia:
i) Del rect1rso de casación en el fondo.
ii) Del recu1·so de casación en la forma contra sentencias dictadas por
Cortes de Apelaciones o por Tribunal arbitral de segunda instancia constituido
por árbitros de derecho, en los casos en que estos árbitros hayan conocido
de negocios de la competencia de dichas Cortes.
iii) De los rect1rsos de nt1lidad interpuestos en contra de las sentencias
definitivas dictadas por los tribunales con competencia en lo criminal y labo­
ral, cuando corresponda de acuerdo con la ley, en el nuevo sistema procesal
penal y laboral. Ya hemos advertido que en el nuevo sistema procesal penal
y laboral no se p1·evé la existencia de los recursos de casación en la forma y
en el fondo.

44 Véase inciso l !.l del art. 476 del Código del Trabajo.
45 Véanse arts. 477 y 478 del Código del Trabajo.

45
'• ,
.•


••

LOS RECllRSOS PROCESALES

id as co n tr a re so lu ci o1 1e s d e 1 � � o rt e d e
'• iv ) D e las apelaciones dedt1c
a 11p a ·0 , am pa ro ec o1 1o m ic o Y de
Apelacio1 1es con relación a recttrsos de 1 1

protección. . .·
ist en ci a se ·eg t la ta 1to en el a1 1t1guo
v) Del rect1rso de revisió n, ct 1y a ex 1 1 1
• .
.
procedimie 11to pe11a l co 1110 en el 1 1t1e vo sis tem a p 1·oc � sal pe na l.
de lo s n e nb 1·o s de Co rte s de
l

en co nt -a

vi) De los rect11-sos de qt te ja 1 1 1 1
l•
Apelaciones, cortes 1n arcia les y de tod o ott ·o T1 ·ib t1n al 1· e sp ec to de l ct1 al no se
'' ha\ra establecido por el leo-islador otro T1·ibt 111al co1 npete11te para conocer del
'

mi�1no, atendida la st1pe1i11te1 1de 1 1cia co1 ·1 ·ectiva que posee la Corte St1prema
sob1·e tod os los tribt1n ales del paí s, co1 1fo 1·me a lo p 1 ·evi sto en el art . 82 de la
Carta Ft11 1damenta1.46 La aplicació1 1 de la medida disciplinaria, en caso de
1

ser acogido el 1·ect11 -so de qt1eja por la sala 1 ·espectiva, es de competencia del
:•
:
pleno.
1

6.3. CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL

El CPC reglamenta inorgánicamente los rect 1rsos procesales, al referirse a ellos


tanto en el libro I (Disposiciones comunes a todo procedimiento) como en
el libro 111 (Procedimientos especiales).
La f01·1na de regt1lar algt1nos de los recursos en el libro 1, sobre las nor­
mas comunes a todo procedimiento, es conveniente, porque así ellos pue­

den aplicarse a todo procedimiento general y especial del CPC, salvo norma
expresa en contrario.
.•
Los rect1rsos que reglamenta este Código son:

. a) El recurso de reposición (art. 181) en su doble aspecto. Habitual­
'
r.

mente se denominan reposición ordinaria o extraordinaria según tenga que



e
• interponerse en un plazo determinado o no .
J
• b) El recurso de aclaración, rectificación o enmienda (art. 182). Este
• mal denominado recurso es una excepción a la institución del desasimiento
del Tribu1 1aJ.
•'

'
c) El rect1rso de apelación (arts. 186 y ss.).

•'
l1

•...
1
l
d ) El recurso de hecho, tanto el denominado verdadero (arts. 203 y ss.)
como el falso recurso de hecl10 (art. 196) .
• e) El recurso de casación (arts. 764 y ss., título XIX del libro 111). En di­
cho títt1lo se establecen normas comunes al recu1·so de casación en el fondo
!
.•
y forma; y se conte1nplan no1·111as especiales respecto de cada uno de ellos.
1

1 O El_ den<?1�inado recurso de revisión (arts. 810 y ss.).


Las d1 spos1c101 1es comunes que se contemplan para la regt1lación de los
!

1

• r�ct 1rso s pre sen ta1� como característica que ellas pueden ser alteradas, en
,
• ciertos casos espec 1 ficos, por normas especiales.
1


46 E�te últi1no serí� el caso, por ejemplo, de un recurso de queja cleducido en contra

�e _lo� m_ iernbros del_ Tr1bur1�I d� la Libre Co1npetencia, puesto que se trata de un órgano



• J�nsd1cc1011al que CJerce atr1fJ�c1ones a niv�I nacional y no respecto del territorio jurisdic­
cional de ur1a Corte de Apelaciones en particular, confor1ne lo establecido en el art. 63 N� 2

letr a b) del COT.

•'
l
46
l
c:AP. l. IN'fRODU<:c;1óN

Un claro ejemplo respecto de esta materia lo encontramos en la forma


de conceder el recurso de apelación, dado que se contemplan normas de
excepción por sob1·e las normas generales en diversos preceptos contenidos
a lo largo del CPC y leyes especiales, las que últimamente se han extendido
de forma tal que han revertido la regla general a situaciones excepcionales,
como vereinos al analizar el recu1·so de apelación.

6.4. CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO PENAL

El CPP emplea
. ., el mismo sistema que el CPC, pero con mucha menor regla-
mentac1on.
En el libro I se establecen las disposiciones generales para el jt1icio cri­
minal. Dentro de éste, el sistema de tratamiento de los recursos no es igt1al
que en el CPC. La mayor diferencia se encuentra en el recurso de apelación,
ya que en el CPP el rect1rso de apelación y los recursos en general no están
reglamentados en forma orgánica. Existen normas dispe1·sas a lo largo del
lib1·0 I e inclt1so se regt1la la apelación en forma especial dentro de la sen­
tencia definitiva en los arts. 51 O y siguientes. Sin perjt1icio de ello, el CPP
regla1nenta habitualmente la apelación en forma casuística al referirse a
diversas resoluciones.
En el libro 11 se reglamenta el recurso de casación en la forma y en el
fondo (arts. 535 y ss.). Lo hace con una modalidad trascendental, ya que son
normas especiales respecto de las normas civiles de casación. Por lo tanto,
la estructttra básica aplicable del recurso de casación en materia penal es la
del c1>c, salvo las modificaciones que introduce el CPP.
En el libro 111 se reglamenta en su títt1lo VII la revisión de las sentencias
penales condenatorias firmes por crímenes y simples delitos, sin emplear
adecuadamente la denominación recurso para identificar esta verdadera
acción extraordinaria de nulidad.

6.5. CÓDIGO PROCESAL PENAL

El C. Procesal Penal realiza una regulación orgánica de los recursos en su


libro 111.
En dicho libro 111, denominado Los recursos, se prevén en su títt1Jo I
las Disposiciones generales qt1e deben regir respecto de la interposición de
cualq11ier recurso, salvo norma especial diversa.
-En el tít11lo 11 se regt1la el rec11rso de reposición;
-En el título 111 se regt1la el recurso de apelación;
-En el tít11lo IV se regula el recurso de nulidad;
-En el párrafo 111, del tít11lo VIII, del libro IV, se regula la acción de
revisión de sentencias firmes conde11atorias.
Sin perjuicio de ello, debemos tener presente qt1e en diversas disposicio­
nes del C. Procesal Penal, se contemplan normas especiales respecto de la

47
j

LOS RE(:URSOS PROCESALES

• procede11cia del recurso de apelación; y se p1·evé la existencia de una acción



de an1paro ante el jt1ez de gara11tía. 47
Respecto de los rect11-sos qtte se 1·eglamenta11 en el C. P1·ocesal Penal no
rigen st1plctoria111ente las norn1as de los rect11-sos civiles, co1no tampoco las
previstas en el libro I del CPC.48
Los rect1rsos qt1e se reglan1enta11 e11 el C. Procesal Pe11al se r�� en:

• a) En primei· lt1gar, poi· las reglas especiales que co11 i·elac1on a cad a
• recurso se co11tiene11 en los títt1los 11 }' sigu ie11tes de su libro III;
b) En segt1ndo lugar, por las i·eglas gene1-ales pr·e,ristas e11 el título I de
st1 libro 111;
c) Finalmente, los recursos en el nt1evo sistema procesal penal se rige11
st1pletoriame11te por las reglas del título 111 (Del jt1icio oral) de su libro 11,
,J

según lo señala expresan1ente el art. 361.


Por otra parte, debemos te11er presente que el ai·t. 52 del C. P1·ocesal
Pc11al l1ace aplicables las disposicioi1es con1t1nes a todo p1·ocedimiento del
libro I del CPC, por Jo que debería tener aplicación lo qt1e se contempla en
éste respecto de la aclaración, rectificación o enmienda.
Finalmente, rest1lta obvio que en el nuevo sistema procesal penal deben
te11e1· cabida los rect1rsos qt1e reconocen su fuente di1·ecta o indirecta en la
Carta Fundainental, como oct1rre con el 1·ecu1·so de an1paro, el recurso de
inaplicabilidad y el 1·ecurso de queja, au11 ct1a11do no se efectúa referencia
alguna a ellos e11 el C. Procesal Penal.
. . -- .... .

• 6.6. REGULACIÓN D E L OS RECURSOS EN DIVERSOS PROCEDIMIENTOS


ESPECIALES
1

'•
.'
i El legislador prevé diversos procedimientos especiales, en los que ha reg11-
Jado divei·sos recursos, estableciendo variadas modificaciones en relación
. _ r_e__glas generales que se prevén para su procedencia, oportunidad y
con las
1•
• Lram1tacion en el CPC.

6.6.1. Dereclzo del trabajo



1
En cua �to al _ sistema de recursos en el antigu o sistema procesal laboral se
manten1a la idea de los recurso� civiles,49 pero se alteraba la oport11nidad

para hacerlos valer. La f?��a �e interponer el recurso de apelación laboral


' en este esquema era casi ident1ca a la apelación civil,51' procediendo sólo en


1
contra de las sentencias definitivas de primera instancia, de las resoluciones
••

!
4; Véase arL 95 del C. Procesal Penal .
48 En e mi
� s�o ser �tido, Jt.\ÚL Tt\\'OLARI OLIVEROS, "De los rect1rsos en el Nuevo Cócligo
1

Procesal Cf11le110 , Reuzsta deDereclwProcesa� Nº 20 (2005), Facultad de Derec11o, u n1vers1c


· · l ad
' d e el 11·1e, p. 399.
••
1 : V�ase art. 463 de l C. del T., antes de entrada en vigencia la Ley NQ 20.022 .
•• Vease arL 466 del C. del T., antes de entrada en vigencia la Ley Nº 20.02
1 2.

1
•' 48
(;Ar. l. INTRODU(�(;IÓN

qt1e pongan término al juicio o hagan imposible su continuación y de las


que se pront1ncien sobre medidas precautorias.51
Estas normas en la actt1alidad se encuentran clerogadas al haber comenza­
do a regir el nuevo sistema procesal laboral estableciclo por la Ley Nº 20.022,
el ct1al prevé nuevos tribunales del trabajo y procedimientos laborales, con
un nuevo régimen ele recu1·sos. En este nuevo sistema laboral se contempla
un recurso de apelación solamente en contra de las sentencias interlocu­
torias qt1e pongan término al juicio o hagan imposible stt continuación,
las que se p1·ont1ncien sobre medidas cautelares y las que fijen el monto
de las liqt1idacio11es o reliquidaciones de beneficios de segt1ridad social.52
Respecto de las sentencias definitivas pronttnciadas por los tribttnales de
primera instancia, se prevé la procedencia del rect1rso de nulidad.53 En
contra de las sentencias dictadé1s por las Cortes de Apelaciones conociendo
del recurso de nulidacl se contempla la procedencia clel recurso de ttnifica­
ción de jurisprudencia,54 salvo que se hubieren pronttnciado conociendo
un procedi1niento inonitorio.55
La Ley Nº 20.252, publicada en el Diario Oficial de 15 de febrero de 2008,
se encargó de establecer en stt artículo primero transitorio el cronograma
para la entrada en vigor de la refor1r1a laboral en las diversas regiones del país.
Dicho cronograma fue posible de establecer gracias a la reforma consti­
tt1cional qt1e se int1·odttjo por la Ley N º 20.245, pttblicacla en el Diario Oficial
de 10 de enero de 2008, al art. 77 de la Carta Fundamental, introduciendo
un inciso final a ese p1·ecepto en el cual se señala qtte "La ley orgánica consli- -
lucional relativa a la organización y atribuciones de los trib-itnales, así como las leyes
jJrocesales que regulen un sistema de enjuiciarniento, podránfijctrJechctS diferenles para
su entrada en vigencia en las diversas regiones del territorio nctcional. Sin perjuicio de
lo anterior, el plazo para la enlrc1,da en vigor de dichas leyes en lodo el país no podrá
. - "
ser supenor a cuatros anos

6.6.2. Derecho de familia

Respecto de los juicios de familia, rige el sistema de recttrsos previsto en


el CPC, siempre que esas normas no resttlten incompatibles con los princi­
pios del procedimiento qt1e establece la ley, especialmente los relativos a
la oralidad, conce11u·ació11 e inmediación, qt1e deben rigir en esos nuevos
procedi1nie11 tos.56
La reposición de 1·esoluciones pronttnciadas en audie11cia debe inter­
po11erse y resolve1·se en el acto. Las resolucio11es pronttnciadas fttera de
at1diencia son reponibles de11tro de tercero día.57
1
51 Véase art. 465 clel C. del T., a11tes ele e11traela en vige11cia la Ley N!.! 20.022.
52 Véase art. 476 del C. elel T., lt1ego de entracla en vige11cia la Ley N!.! 20.022.
53 Véanse arts. 477 y 478 del C. del T., lt1ego de entracla e11 vige11cia la Ley N!.? 20.022.
54 Véase art. 483 clel C. clel T., lt1ego ele entracla en vigencia la Ley N 20.022.
º

55 Véase art. 502 clel C. del T., lt1ego de entrada en vigcnciél la Ley N 20.022.
º
56 Véase art. 67 inc. 1º de la Ley N º 19.968, qtre crea los �rribt111ales ele Fa111ilia.
57 Véase art. 67 N l de la Ley Nº 19.968, que crea los Tribunales de Farnilia.

' ,i
¡

49

1
¡

LOS RE<:URSOS PROCESALES



El rect1rso de apelació11 se concederá, poi· 1 ·egla ge11e�I, en el s?� o efec­
_
f


to devolt1Livo,r,.� sólo p1·ocede 1,i en co11 u·a de las � ent�nc 1 as_ d�� n1tivas de
p1;n1 era i1 1stancia y las resolt1cio1 1es que po11 gan termino al� t11c1 0 o hagan
• i 111posible su conti1 1uación y las que se pro11 t1 11 cie1 1 sob1·e 1ned1das cautelares
I y se conocerá sin esperar Ja co1 npa 1 ·ece11 cia de las pai·tes. 59
l
l Proceden los recursos de casación e11 la f0 1 ·1na y e11 el fo11do, con lé:1s
n1odificaciones qt1e se lin1ila la procede 1 1cia de la casació_n en la forma a las
I

sentencias defi11iti\ras de p1·ime1 -a i1 1stancia y las 1·esolt1c1ones que pongan


té 1·1nino al juicio o l1 agan imposible su co11 t.i1 1t1ació11, como las causales del
:
art. 768 del CPC. 60
- t Esta regu Jació11 de los rect11-sos l1ace i1np1·oced�nte el 1 ·ecurso d_e_ queja


1
en los asu11tos e11tregados al co11oci1niento de los tribunales de fam1l1a.
l
.'
6.6.3. ji1zgados de polida local

Algu nos de estos tribunales tienen competencia para conocer de las faltas
)

en el antigu o siste1 na penal, pero en el nt1evo sistema procesal penal la tota­


lidad del co 1 1oci111 iento de las faltas pasan a ser de competencia del juzgado
de gara1 1tía respectivo.61
Además, los juzgados de policía local poseen competencia para el co­
nocimiento de dive1-sas faltas ad1 ninistrativas y ast1ntos civiles, en los cuales
puede11 llegar a dictar una sentencia de indemnización de perjuicios.
En el p1·ocedimiento que se sigu e ante los juzgados de policía local sólo
procede el recurso de apelación en contra de las sentencias definitivas de
primera instancia, y las resoluciones que pongan término al jt1icio o hagan
imposible st1 conti11 uación.62
La ley exigía con anterioridad el pago previo de la multa para conceder la
apelación. Esta situació1 1 ft1e derogada por la Ley Nº 19.574, que modificó el
'••

r
arL 33 de la Ley Nº 18.287, sobre procedimientos ante los jt1zgados de policía
'. local. Por otra parte, se estableció que las sentencias definitivas dictadas en
1

procesos por simples infracciones a la Ley del Tránsito, que sólo impongan
•••
ultas, serán i a elables.63 En los procedimientos que se siguen ante los
� � p
Jttzgados de pol1c1a local no procede el recurso de casación.64

¡

.

'• 6.6.4. Derecho tributario -


\

••
• En esta materia, mientras no entre plenamente en vigor la reforma llevada
'•
'
38 Véase art. 67 N2 3 de la Ley N2 19.968.
• 59 Véase arL 67 Nº 2 de la Ley N2 19.968.
00 Véase art. 67 N05 6 y 7 de la Ley Ni:? 19.968.
61 Véanse arts. 14 le ra d) C. Proc
•J
1

_ _ ! esal Penal; 45 letra e) COT; y 13 y 14 de la Ley Nº 15.231,


i
sobre Juzgados de pol1c1a local.
.
J 62 V ase ar t. 32 de
� la Ley N º 18.287 sobre procedin1ie11to antejuzgados
63 Vease de policía local.
¡
• arL 32 de la Ley N 18.287.
º
64 Véase arL 38 de la
'< Ley Nº 18.287.
••
l•.
50

1
1
I

1
i
CAP. l. INTRODU(:(;IÓN

º
aclela11te por la Ley N 20.322, nos encontramos con una mixtt1ra de tribu­
nales y diversos proceclimientos según la naturaleza del asunto.
El director regional del Servicio de I1npt1estos Internos conoce en primera
o (1nica instancia de reclamaciones e infracciones varias en forma exclusiva
y excluyente.65
Corresponcle a las Cortes de Apelaciones conocer en segunda instancia
de las apelaciones de ciertas resoluciones dictadas por el director regional
del Servicio de Impuestos Internos.66
La Corte Suprema conoce del recurso ele casación en el fondo y en la
forma, deducido en contra de resoluciones de segt1nda instancia pronuncia­
das por las Cortes de Apelaciones, en los casos en qt1e ello sea procedente
conforme a las normas contenidas en el CPC y en el Cócligo Tributario ( cr) .67
E11 el p1·ocedimiento general de reclamaciones se establece qt1e en contra
de las sentencias del di1·ector 1�egional del Servicio ele Impttestos Internos que
falle un reclamo, lo declare improcedente o haga imposible st1 contint1ación,
es procedente el recurso de reposición y de apelación, pt1diendo interponerse
ambos conjttntamente, entendiéndose qtte la apelació11 se deduce en forma
subsidiaria del recttrso de reposició11.68
Ahora bien, debemos tener presente qtte un nttevo sistema procesal tribu­
tario se estableció con motivo de la dictación de la Ley N º 20.322, publicacla
en el Diario Oficial de 27 de enero de 2009, qtte fortalece y perfecciona la
ju1·isdicción tributaria y aduanera, c1·eando los tribunales tribtttarios y adt1a­
neros y moclifica11do los p1·ocedimientos contemplados para la tramitación de
dichas mate1·ias. Esta modificación legal prevé stt entrada en vigor de manera
gradttal en las diversas regiones del país, dentro de un plazo de cuatro años
co11tados desde el día p1i1nero del 1nes siguiente a la fecha de st1 publicación en
69
el Diario Oficial. El primer año comenzará a regir en la XV Región de Arica
y Parinacota; I Región de Tarapacá, 11 Región de Antofagasta, y 111 Región de
Atacama. En la Región Metropolitana· se tiene previsto que comience a regir
a parti1· del cuarto año, esto es, a contar del 1 de febrero de 2013.
En el nttevo sistema los tribttnales tributarios y adttaneros conocen en
prime1�a o única instancia de reclamaciones e infracciones varias en forma
exclusiva y exclt1yente. 7<>
Corresponde a las Cortes de Apelaciones conocer en segunda ins­
tancia de las apelacio11es de ciertas resolttciones dictadas por tribt1nales
tributarios y aduaneros,71 no contemplándose la procedencia del rect1rso
de casación en la forma en contra de las sentencias de primera instancia,
sin perjtticio de la corrección de los vicios por el Tribt111al de Apelaciones
qt1e corresponda. 72
65 Véa11se arts. 115 a 117 clel Código Tribt1tario.
66 Véase art. 120 Código Tribt1tario.
67 Véase art. 122 Código Tribt1tario.
68 Véase art. 139 Cócligo Tribt1tario.
º
i
69 Véase art. 1Q tra11sitorio ele la Ley N 20.322.
'
,I'1 10 Véanse arts. 115 a 117 del Código Tributario.
71 Véase art. 120 Cócligo Tribt1tario.
12 Véase art. 140 Cócligo Tribt1tario.

,'1

51
1
1

1


•• LOS RE<:tJRSOS PRO<:ES1\LES

·,
l 1·e ct 11-s o de ca sa ció1 1 en el � 011d o Y en _ la
La Corte St1p1·e111a co11oce de _
• • for111a, deducido e11 conu-a de re so lt1 cio 11e s de se gt111d a 111 stanc 1a pr o1 1u nc 1a­
d as po r las Corte s de Ap ela cione s, en lo s ca sos e11 qt 1e ell o se a p1 ·oc ed en te ,
73
• co nf01-n1e a las 1101·mas co11te11idas e11 el CPC y en el CO T.
'
'

En el procedim iento gc 11eral de rec la1 11a cio 11e s se est ab lec e qu e en co nt ra
de las sente11cias de uibunales t1ibt1tarios y aduaneros que fallen ttn recia °!º
)

••

sól o podrá interpo11erse el recurso de apelación, de11tro del plazo de 15 d1as


¡•

.'
1
co11tado desde la fecl1a de st1 notificación.
Respecto de la 1·esolt1ció11 que declare i1np1·ocedente un reclamo? �--aga

imposible st1 co11tint1ació11, podn-ín inte1·pone1-se los 1·ect1ros de repos1c1?n y
_
••1
de apelació11 e11 tin plazo de 15 días, debiendo 1nterpone1·se ambos C?l1JU� ­
ta1nente y e11te11dié11dose que la apelació11 se dedttce en form_a subs1d1ar1a
á en el solo efect o devo luavo . 74
l

1
de la reposición, la que se conceder
.
f

••

6.6.5. Decreto Ley Nº 211 75

El arL 27 establece el recurso de reposición en contra de todas las resolucio-


11es, con excepción de la sentencia definitiva.
En contra de la sentencia definitiva que se pronuncie por el Tribunal
de Deferisa de la Libre Competencia se contempla, excepcionalmente, el
rec11rso de reclamación para ante la Corte Sup1·ema, siempre qt1e en un
procedimiento contencioso se aplique en la sentencia algu nas de las medi­
das del arL 26, o se absuelva de la aplicación de alguna de esas medidas. 76
Asimismo, es objeto de recurso de reclamación la sentencia definitiva dicta­
da por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia dentro de un proceso
de consulta o que contemple instrucciones de carácter general en ejercicio
de sus atribuciones previstas en los Nos 2 y 3 del art. 18 del DL 211 de 1973. 77
l
¡

El plazo para reclamar es de 10 días hábiles, ampliable conforme al


aumento que corresponda al lugar en que tenga su domicilio el afectado,
••
si fuere distinto a la sede del Tribunal, de acuerdo con la tabla de emplaza­

miento a que se refiere el art. 259 del CPC .
En contra de las sentencias definitivas del Tribunal de Defensa de la
!

¡
Libre Competencia en que no sea procedente el recurso de reclamación se
sostiene que es procedente el recurso de queja, el que debe ser deducido
1


l
' a�te la Excma. Corte Suprema,_ conforme a lo resuelto por la jurisprt1den­
1
c1a, al encontrarnos ante un Tribunal que ejerce su jurisdicción en todo el
•1
••
territorio nacional.

7' Véase an. 122 Código Tributario.


'

' 74 Véase an. 139 Códi
go Tribt1tario.
l 75 Según texto re t1n
� clido, coordinado y sistematizado fijado por el DFL 1, de 18 ele
octubre ?e 200 4, 1>ubl1cado e� el DO de 2 de marzo de 2005, luego de la promulgación de

• ,,
la Ley�- 19.911, de 14 ? e noV1e1nbre de 2003, que 111odificó el DL 211, creando el Tribtina
l
de la Labre Con1pete11c1a, e11 ree111plazo de la 1-1. Comisión Resolt1tiva, se previó una nu
j

• eva
1

1 estructura para la Fiscalía Nacio11al Económica, de11tro de otras radicales mo


.'¡ 76 Véase art. 27 del DL 211 de 1973.
dificaciones .

l.
n Véase an. 31 inciso fi11al del DL 211, de 1973.
':'

52

j•

� ,
(,AP. l. INTRODU(;C.ION

Existen además una mt1ltiplicidad de otros procedimientos en los ct1ales


se prevé la procedencia ele cliversos recursos, como ha acontecido con los
procedimientos sa11itarios contemplados en el Cóeligo Sanitario, los procedi­
mientos p1·evistos en el Cócligo de Agt1as, el reclamo ele ilegalidad contemplado
en la Ley Orgánica Co11stitucional de Mt1nicipalidades, etcétera.
'

i
1

6.7. SISTEMA DE RECURSOS RESPECTO DE LOS TRIBUNALES


ARBI�fRALES

6.7.1. Arbitrclje interno

a) Recursos que proceden


,,
-Arbitros de derecl10.
Proceden en contra de las resoluciones ele los árbitros de derecho los
mismos recursos qt1e procederían si el ast111to estuviera sometido a un Tri­
bunal ordi11ario en p1·imera instancia. Juega ampliamente la renuncia del
recurso, la qt1e se pt1ede pactar en el compromiso o la cláusula compromi­
soria respectiva. 78
,,
-Arbitros arbitradores.
Ai1te él se pueden interponer los siguientes rect11·sos:
• Recurso de apelació11.
La regla general, en todo caso, es que este recurso no procede en
cont1·a de las resoluciones de los árbitros arbitradores. Esto es importante
tenerlo prese11te, porqtte la práctica nacional, en esta materia, es preci­
samente nombrar árbitros arbitradores. La excepción a la regla anterior
es que se puede interponer el rect1rso de apelación siempre y ct1ando en
el acto compromisorio las partes hubieren efectuado dos declaraciones
de voluntad conjt111tas, qt1e consisten en: a) qt1e se reservan el derecho a
apelar y b) que hayan designado los integrantes del Tribunal Arbitral de
segunda instancia. 79
• Recurso de casació11 e11 la forma.

Es ttn 1·ect1rso más 1·estri11gido qt1e en el caso de los árbitros de derecho
11
¡ y en los tribunales ordinarios en las cat1sas por las cttales procede por la
¡l omisió11 de un trámite esencial (a1·t. 795 CPC).
1
1
Debemos tener prese11te para aplicar las reglas anteriores qt1e el á1·bit1·0
1

1'
mixto es un árbitro de de1·echo, al qt1e se le otorgan fact1ltades de arbitrador
en cuanto al procedimiento (art. 223 inciso fi11al COT).

b) Renuncia de los recursos ante los árbitros


Las partes pueden en el 1nomento de designar t1n árbitro rent1nciar a
todos los recursos legales.

78 Véase art. 239 i11c. l 9 del COT.


79 Véase art. 239 i11c. 29 clel COT.

53
1 LOS RE(:LJRSOS PROC:ES:\LES

st 1e to ei te ra da m en te q � � is te 11
La�jt11·isp1-udencia, sin e111ba1-go, 11a 1·e � �
ue

1·e 111 1 nc 1a: 1) � l 1·e c rso de ca saci o � en


l• do s 1·cct1rsos qt1e 110 se ct1b1·e11 por· la _ u

la fom1a por las ca11sales de i11co 111pe te 11c 1a de l T1 ·1b u 11a l Y de ul tra pe tit a, Y

..


ii) el rect11-so de qt1eja.
Ello obedece a q u e la co m pe te1 cia
� , ! de Tr
.
1b u 11a l _ ar bi
.
tra l na ce d e !ª
pa rte s. Po i· lo tan to, s1 el arb 1t1· 0 ex ce die re s u com�ete nc 1a
volt1ntad <le las
en su actt1ació11, ello no pudo se1· pr·evisto por las partes al 1·enu11c1ar a los
rect1rsos y est aría act t1an do en t111a 1na te1 ·ia res pec t ? de la c ual no s � le ha
.
otorgado co111pete11cia e11 el con1pro111iso o en la clat1st1la c�1npro�1sor1a.
Por ou-a parte, la ult1·a petita, qt1e 110 es más qt1e u�1a !nanifestac1on de la
,,jolación de la competencia específica qt1e posee el arbitro para resolver e l

\

conflicto in1porta desco11ocer en defi11itiva los lí1nites dent1·0 de los c u ales


excepcio;1aJ111e11te p uede ejerce1·se la jt11·isdicció11 a1·biu·al, según los térmi­
nos de la ley en el arbiu-aje forzoso u obligatorio, o de la volu ntad_ ?e las

partes en el arbitraje fact1ltati,,o, la qt1e se manifiesta con la celebrac1on del
compromiso o clátist1la compro111isoria.

6.7.2. Arbil111je Coniercial Internacional

La Ley Nº 19.971, de 29 de septiembre de 2004, reguló el arbitraje comercial


internacional, basándose en la versión de 1985 de la Ley Modelo de Arbitraje
de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Inte1·nacional,
sin conte111¡)lar las modificaciones más recientes efectt1adas por la Uncitral
el año 2006.80
En el régimen del arbitraje comercial internacional se regula específica­
mente el sistcn1a de i1npugnación, no cabiendo a los tribunales ordinarios
i11ten1enir salvo en los casos en qu e la ley así lo disponga conforme a lo
previsto e11 el artículo 5 de la lACI.81
La aclaración, rectificación y enmienda, se regula en el artículo 33 de
••
la lACI, la que no persigue la modificación de la voluntad manifestada en la
sentencia, sino corregir los defectos de expresión de la misma, la q u e debe
se r fallada de11tro de t1·einta días desde la presentación de la solicitud, previo
1
, traslado a la parte contraria.

¡ El recurso de reposición se debe entender comp1·endido dentro de las
• facultades de conducción del procedimiento por parte del árbitro contem­
1
'• plada en el artículo 19.2 de la LACI, el cual dispone qu e en silencio de las

part�s, le corresl?onderá al á�bitro dirigir el procedimiento del modo q u e


, con side re apropiado par a e vttar demoras, gastos innecesarios y llegar a la

j
solu ción jttsta y eficaz del litigio entre las partes.

El rec t1�so de �pelación �o se encu entra re_gulado en la ley, y por lo tan to
. .
1ntervendra un tnbunal arbitral de segunda instancia solo y en la me dida
.'
'1
••• : �LINA MERIMINSK,\YA, Arbitraje comercial inteniacional en Chik. Desafws y desarrollo, Legal
1
PL1bl1sh1ng, Tl_101npson Ret1tcrs, Sa11tJa_
go, Chile, 2014, pp. g y I O.
1
�• �RJ5,JAN _MAT�RJ\NA MIQ EL, �Lo •n dios de impu
••

� � : gnació11 en la ley de arbitraje co­
n1crc1al 1nten1ac1onal , en Est11d10s tÚ Arbztra1e en l-/01nerzaie
:1 a Patricio A...,lroin Azócar:, 2ª ed·ICIOI
¡
'\! · , 1,
'
••
Le ga I Pu bl.1s 11111g
· , TI101npson Reutcrs, Santiago, Cl1ile, 2014, p. 1010.

l 54
1
¡
••
1

CAP. l. INTRODU(:C:IÓN

qt1e las pc:lrtes ht1bieren regt1létdo st1 existencia. En contra ele la sentencia <le
segttnda instancia del tribunc:ll arbitral, que rest1elve la apelación del lattdo
pro11t1nciado por el tribunal de p11imera instancia, solo será proceclente la
solicitt1d de nulidad.
El 1nedio ele impttgnación del lattdo qt1e se regula en la LACI es la deno­
minada acción ele nt1lidad clel lattclo, la qt1e no reviste el carácter de rect1rso
dado que no provoca ttn nuevo conocimiento de lo que fue o�jeto del recur­
so, si110 que abre u11 proceso distinto al arbitral. Esta acción ele nulidad que
se desar11olla en sede judicial ante la Corte ele Apelaciones correspondiente
al territorio jurisdiccional en qt1e se pront1nció el latido por el árbitro de
primera o segtt11da instancia en st1 caso, tiene como finalidad revisar la va­
lidez elel laudo de acuerdo a las cat1sales invocaelas en la solicitt1d y que se
enct1entran expresamente contempladas en el artíct1lo 34 de la LACI.
Dado que la regt1lación de los medios de impt1gnación se realiza especí­
ficamente en la LACI y se contempla la intervención de la jt1sticia ordinaria
solo en los casos previstos en ella, nos permite concluir qt1e no existen otros
medios de impug11ación que los señalados precedentemente.
De allí se ha concluido certeramente por la doctrina y la jurispn1clencia
de nuest1·a Excma. Corte St1prema qt1e la redt1cción de la impt1gnación del
laudo en la LACI a través de la acción de nt1lidad y la solicitt1d de aclaración
lleva a la exclusió11 ele los otros medios de impt1gnació11, especialmente el
recurso de qtieja.82 En este sentido se ha señalado respecto ele la procedencia
del recurso de queja en el procedimiento a1·bitral comercial i11ternacional por
11t1estra Excma. Corte Sup1·ema que ''el rect1rso en examen es inadmisible,
en la 1nedida que por stt inte1·medio el qt1ejoso i11sta a esta Corte Sttprema
por un nuevo grado de co11ocimiento y fallo sobre el ast1nto ventilado en la
jttdicatura arbitral, revisión qt1e el legislador especial en materia de arbitraje
come1·cial inter11acio11al ha descartado''.83

,.
7. CLASIFICACION DE LOS RECURSOS

Los rect1rsos procesales st1elen clasificarse atendiendo a los siguientes pt1ntos


de vista:

7.1. DE ACUERDO CON LA FUENTE DE LOS RECURSOS

Desde este punto de vista podemos distingt1ir entre rect1rsos qt1e tienen st1
fuente directa en la Co11stitució11 y recursos que tienen su ft1ente directa en
la ley.

82 AL�jANDRO ROMERO S., y JOSÉ lGNt\C�IO DÍAZ, El Arbilr<tje l·nler1Lo y Co11iercial l·1tlentaci<r
•nal ([)arle Ge,zeral), 2ª eclició11 acltaalizacla, Eclicio11es UC, Sa11tiago, Cl1ile, 2016. En el 111is1110
se11ticlo, ELINA MERIMINSKAYA, ob. cit., Legal Publisl1i11g, Tho1npson Rettters, Sa11tiago, Cl1ile,
2014, PI)· l I 8 y 119
83 Corte St1¡)rc111a, Rol 7701-2012, 29 ele enero de 2013.

55

¡
LOS RECURSOS PROCESALES

a) Recursos constitucionales, esto es, aquellos en que está prevista la


procedencia del recurso directamente en la Constitución, como ocurre en
el amparo, la protección, el requerimiento de inaplicabilidad e inconstitu-
cionalidad, y la reclamación por privación de nacionalidad.
b) Recursos legales, esto es, aquellos en que está contemplada la pro-
cedencia de recurso solamente en la ley, como ocurre con la aclaración,
rectificación o enmienda, el recurso de reposición, el recurso de apelación,
el recurso de casación en la forma y en el fondo en el proceso civil y en el
antiguo sistema procesal penal, el recurso de nulidad en el nuevo proceso
penal, y el recurso de revisión.

7.2. CONFORME A SU PROCEDENCIA EN CONTRA DE LA MAYOR


O MENOR CANTIDAD DE RESOLUCIONES JUDICIALES Y DE LAS CAUSALES
QUE LE SIRVEN DE FUNDAMENTO

Según estos puntos de vista se pueden distinguir o se habla de recursos or-


dinarios y extraordinarios.
En Chile debemos sostener que esta clasificación se basa en la concu-
rrencia copulativa de los requisitos que se indican a continuación:

a) Procedencia del o los recursos respecto de la mayoría de las reso-


luciones judiciales
De acuerdo con ello, será ordinario el recurso que procede contra la
mayoría de las sentencias.
Ejemplo típico de recurso ordinario es el caso de la reposición y el recurso
de apelación en el sistema procesal civil y en el antiguo sistema procesal penal.
En cambio revestirá el carácter de extraordinario el recurso que procede
sólo en contra de ciertas y determinadas resoluciones.
Ejemplo típico de recurso extraordinario son los recursos de casación
en la forma y en el fondo, el recurso de queja; y en el nuevo sistema proce-
sal penal, debemos considerar como extraordinario al recurso de nulidad.
Desde este punto de vista el recurso de apelación deberíamos considerarlo
como recurso extraordinario en el nuevo sistema procesal penal, porque si
bien tiene una causal genérica de procedencia como es el agravio, 84 éste no
procede en contra de la generalidad de las resoluciones judiciales, sino que
excepcionalmente en contra de las resoluciones que pronuncia el juez de
garantía que se contemplan específicamente en la ley; 85 y jamás procede en
contra de la sentencia definitiva pronunciada por un Tribunal de juicio oral. 86
Dentro de un sistema procesal acusatorio, que reviste un carácter de
paritario y que mira sólo a la solución de los conflictos, la existencia de
los recursos, cualquiera sea la denominación que ellos tengan, reviste un
carácter excepcional.

84 Véase art. 352 C. Procesal Penal.


85 Véase art. 370 C. Procesal Penal.
86 Véase art. 364 C. Procesal Penal.

56


'
'
1 CAP. l. INTRODU(;c;(ÓN

¡••
'
'
De allí que no resulta sistémico, desde nuestro punto de vista, sostener
que el recu1·so de apelación sea un recurso orclinario o de general proce­
dencia en el nt1evo sistema procesal penal. El nttevo proceso criminal tiende
., a controles horizontales más que a los controles de carácter vertical, que
implica u11 sistema ordinario de impt1gnación de las resoluciones judiciales.
\
\

J
i
' b) Procedencia del recurso según la causal prevista por el legislador
para permitir la interposición del recurso
Desde este punto de vista, es recurso ordinario aqttel en el cual el legis­
lador no ha establecido causales específicas para determinar la procedencia
del 1·ecurso, posibilitá11dose su interposición por la sola concurrencia del
perjuicio o agravio causado por una resolt1ción. Ejemplo típico de recurso
ordinario so11 los 1·ecursos de 1·eposición y apelación.
El recurso extraorclinario es aquel en el ct1al el legislador ha establecido
causales específicas para determinar la procedencia del recurso, no posibili­
tándose su interposició11 a t1na parte por la sola co11currencia clel perjt1icio o
¡' agravio causado por tina resolt1ción. Además, estos rect1rsos sólo proceden
en contra de ciertas y determinaclas 1·esoluciones judiciales. Ejemplo típico
de recursos ext1·aordinarios son los recursos de casación en la forma y en el
fondo, el recurso de queja; y en el 11uevo sistema procesal penal, debemos
considerar como extraordina1·io al recurso de nulidad.
El juez que conoce del recurso ordinario pttede llegar a poseer la misma
competencia del que dictó la 1·esolt1ción recu1·rida según las peticiones que
se formulen al dedt1ci1· el rect1rso; en cambio, en el recurso extraordinario,
al deber ser dedttcido basado e11 causales específicas, el tribt1nal de alzacla
siemp1·e tiene una compete11cia limitada en el conocimiento del ast111to.

7.3. SEGÚN LA FINALIDAD PERSEGUIDA

Atendiendo a este aspecto, podemos distingttir la siguiente clase de recursos:


a) Recu1·sos de enmienda;
b) Recu1·sos de nt1lidad;
c) Recursos, o más bien acciones, de protección de garantías constitt1-
cionales;
d) Recttrsos, o más bien acciones, en qt1e se persigue la declaración de
determinadas circt1nstt::111cias;
e) Recursos de finalidades disciplinarias.
A continuación nos refe1·i1·emos brevemente a cada t1na de estas categorías.

a) Recursos de enmienda
¡
Los recursos de enmienda so11 aquellos qt1e persigt1en la revocación o
la moclificación de la resolución impugnada en la parte que cattsa perjt1icio
o agravio al recurrente.

57
LOS RECURSOS PRO(:ESALES

1
••

ci ón de la 1·e so lt1ci ó11 ct 1a11d o pa ra en m en da r el � gr a � o


Existi1-á una re,,oca
es necesario dejar si11 efecto la to la1id ad de la re so lt1ció n, Y � 11 c� 1n bi o, � o� o

se 111odifica1-á la resolt1 ció11 cu a11 do pa r·a e11 1 ne nd ar el ag r-avto se a ne ce sa rio
•'

alt er-a1· sólo tina parle de )a resolt1ció1 1 in1pt1g11ada. . . ,,


Denu·o de los recur sos de en 1 11ie 11da de sta ca n los recur sos de rep os 1c1 on

y de apelación .
••

.•
• b) Recursos de nulidad

, Los 1·ect1rsos de nttlidad son aqt1ellos qt1e pe1·sigt1en la invalidación de


1
• la resolución in1pug 11ada por la co11ct1r1·e11cia de tina causal p1·evista por el
legislador. . ,,
1
De11 tro de esta especie se enct1entran los rect1rsos de casac1on en la forma
y en e1 fo11do y el recurso de revisió11. Adicio11al1nente, se enct1entra dentro
,'

de esta categoría el recurso de nt1lidad en el nuevo sistema p1·ocesal penal.

'

c) Recursos de protección de garantías constitucionales


Den u-o de ellos están las acciones o recursos de amparo y de protección.

d) Recursos en los que se persigue la declaración de determinadas


• •
c1rcunstanc1as
Es el caso de los requerimientos de inaplicabilidad e inconstitt1cionalidad
de un precepto legal ante el Tribunal Constitucional.

e) Recursos de finalidades disciplinarias


l


Es el caso del recurso de queja.
En general, se puede afi11nar que todos los rect1rsos que son emanación
de facultades jt1risdiccionales son recursos de nulidad o enmienda.
1
Los recursos de protección de garantías constitucionales y declaración
de inaplicabilidad y de certeza de inconsútucionalidad de la ley son más bien
¡ acciones, y ellas son conocidas por los tribunales en ejercicio de sus faculta­
des conservadoras; y el recurso de queja es conocido por los tribunales en
.
ejercicio de sus facultades discipli11arias.87




••


•.
7.4. DE ACUERDO CON EL TRIBUNAL ANTE EL QUE SE INTERPONEN
Y POR QUIEN SE CONOCE Y FALLA
l
l


Atendiendo a este aspecto, podemos distinguir las siguientes clases de re­
••• cursos:
•.' a) Recursos que se interponen ante el mismo Tribunal que dictó l a
resolución para que el mismo los falle;
• b) �ecursos que se interponen ante el mismo Tribunal que dictó la
i
resolt1c1on para que los falle el superior jerárquico;

87 Véase art. 32 del COT.

58


\
c:AP. l. INTRODU(;(:IÓN

c) Recursos que se interponen ante el mismo Tribunal que dictó la


resolución para qtte los falle con competencia fJer scLltum no su superior
jerárquico, sino qtte el Tribttnal de superiorjerarqt1ía ele éste;
d) Recttrsos que se interponen directamente ante el Tribunal que la ley
señala para los efectos qtte los falle el mismo;
A co11tint1ación nos referi1·emos brevemente a cada u11a ele estas categorías.

a) Recursos que se interponen ante el Tribunal que dictó la resolución


para que el mismo los falle
En doctrina estos recursos reciben el nombre de ''rect1rsos de retracta­
ción'' o re1nedios procesales.
E11 nuestro 01·denamientojurídico pertenecen a este grt1po el denominado
recurso de aclaración, rectificación o enmienda y el recurso ele reposición.

b) Recursos que se interponen ante el mismo Tribunal que dictó


la resolución para que los falle el superior jerárquico 88
En nt1estro ordenamientojt1rídico pertenecen a esta categoría los recursos
de apelació11 y de casación en la forma.
En el nuevo sistema procesal penal, por regla general se encuentra dentro
de esta categoría el recurso de nulidad en contra de la sentencia definitiva
pronunciada por los t1·ibt1nales 01·al en lo penal, el que es conocido por la
Corte de Apelaciones respectiva. 89

c) Recursos que se interponen ante el mismo Tribunal que dictó


la resolución para que los falle con competencia per saltum no su su­
perior jerárquico, sino que el Tribunal de superior jerarquía de éste
El caso de competencia per saltum para el conocimiento de t1n recurso
lo enco11t1·amos en el recurso de nt1lidad en contra de una sentencia defi­
nitiva pronunciada pot· ttn Tribunal ora19º o por t111 jt1ez de garantía en t1n
procedimiento simplificado,91 en el que si se interpone por algt1nas de las
cat1sales y concur1·iendo las circunstancias específicas previstas en la ley, 92

AA En cloctri11a reciber1 el 110111bre ele "recursos de reforma", de1101ninación qt1e debemos


aplicar al rect1rso ele apelació11, dacio qt1e la casación persigt1e corno objetivo principal la
11t1liclacl de la se11te11cia, pt1clie11do sólo en casos excepcio11ales pront111ciarse la senter1cia de
reen1plazo resolvie11do el co11flicto.
89 Véase el inciso 2!.! clel art. 376 clel C. Procesal Penal.
90 Véase art. 373 clel C. Procesal Penal.
91 Véase art. 399 clel C. Procesal Pe11al.
H2 a) C11a11do e11 la tra111itació11 clel jtticio o en el 1)ronunciarniento de la sente11cia, se
l1ubieren i11fri11gido st1stancial1r1e11te derecl10s o gara11tías asegt.1raclos por la Co11stitt1ció11 o
por los tratados i11ter11acio11ales ratificados por Cl1ile que se enct1e11tre11 vigentes (arts. 373
letra a) y 376 i11c. 1 t!); o b) ct1a11clo, e11 el ()ront111ciamier1to ele la sentencia, se l1t1biere l1echo
tina erró11ea a1llicación del clerecl10 qt1e l1t1biere inflt1iclo sustancialrne11te e11 lo clis1)ositivo
del fallo, siernpre qt1e respecto ele la rnateria de derecl10 objeto clel 1nisrr10 existieren disti11tas
i11terpretacio11es sostenidas e11 cliversos fallos ema11ados de los tribt1nales st1periores (arts. 373
letra b) y 376 inc. 3� del C. Procesal Penal).

59
LOS RECURSOS PROCESALES

es conocido excepcionalmente por la Corte Suprema y no por la Corte de


Apelaciones respectiva.
Además, debemos tener presente que esta competencia per saltum tiene
una fuerza atractiva, dado que la Corte Suprema no sólo es competente para
conocer esas dos causales del recurso, sino que también puede conocer con-
juntamente con ellas de las otras causales en que se hubiere fundamentado
el recurso y cuyo conocimiento sería de competencia de la Corte de Apela-
ciones de no haberse hecho valer alguna de las dos causales antes referidas. 93

d) Recursos que se interponen directamente ante el Tribunal que la


ley señala para los efectos que los falle el mismo
Normalmente, en estos casos, los recursos se interponen ante el superior
jerárquico. Pertenecen a esta clasificación los recursos de revisión, de queja
y de hecho.
Tratándose de los árbitros, el Tribunal superior jerárquico para los efec-
tos de la interposición de un recurso de queja es la Corte de Apelaciones
respectiva. 94

7.5. MEDIOS DE GRAVAMEN Y ACCIONES DE IMPUGNACIÓN

Esta clasificación fue creada por Calamandrei. 95


Los medios de gravamen persiguen de inmediato la modificación de lo
resuelto por el Tribunal superior jerárquico para reparar la injusticia que
se sostiene haberse cometido en la sentencia recurrida, solicitándole que se
pronuncie respecto del mérito de ella. Ejemplo: la apelación, ya que aquí
hay un medio absolutamente directo.
Las acciones de impugnación persiguen quitar vigor al fallo, pero sin
pretender su inmediata modificación basada en razones de mérito, atendido
a que se fundamenta en que la sentencia adolece de defectos de construcción
que la hacen inválida. Las acciones de impugnación persiguen por ello la
declaración de invalidación de la sentencia.
Actualmente existen recursos que son a la vez actos de impugnación y
medios de gravamen.
Uno de éstos es el recurso de casación en la forma, que para Calaman-
drei era un acto de impugnación cuyo único objeto era invalidar la reso-
lución. Hoy, si bien se persigue la invalidación de una resolución por las
causales establecidas por la ley, el Tribunal superior jerárquico que conoce

9 ?,Dispone al efecto el inciso 4º del art. 376 del C. Procesal Penal que "del mismo modo,
si un recurso se fundare en distintas causales y por aplicación de las reglas contempladas en los incisos
precedentes correspondiere el conocimiento de al menos una de ellas a la Corte Suprema, ésta se pronunciará
sobre todas. Lo mismo sucederá si se dedujeren distintos recursos de nulidad contra la sentencia y entre las
causales que los fundaren hubiere una respecto de la cual correspondiere pronunciarse a la Corte Suprema".
94 Véase art. 63 Nº 2 letra b) del COT.
95
Véase PIERO CALAMANDREI, "Vicios de la sentencia y medios de gravamen", en Estudios
sobre el proceso civi~ Bibliográfica Argentina, 1961, Buenos Aires, pp. 421 y ss.

60
(:AP. l. INTRODUC;(:IÓN

clel recttrso, si el vicio se ha cometido en la sentencia, aparte de invaliclar el


fallo, pttede clictar una ntteva resolución de reemplazo en la ct1al se aplique
correctamente el derecho.
Otro ejemplo es el recurso de casación en el fo11clo, que es a la vez un
acto de impttgnación y un medio de gravamen. Se trata de ttn recurso de
nttlidacl que pretende invalidar la sentencia que lo motiva. El Tribunal que
decide acoger este recttrso debe dictar dos sentencias: una sentencia ele ca­
sación, en virtucl de ella se invalida la sentencia anterior, y una sentencia de
reemplazo, que sustitttye la sentencia 1·ect1rrida en la resolución del conflicto.

El recurso de nulidad en el nuevo proceso penal es claramente tina acción
de impttgnación y no de gravamen, puesto qtte, por regla general, el Tribt1nal
supe1·ior jerárqt1ico que conoce del rect1rso sólo puecle declarar la nulidad de
la sentencia impugnada y del juicio oral, el cttal se ht1biere pronunciado sin
que sea posible, por regla general, qtte se dicte tina sentencia de reemplazo.96

7.6. CLASIFICACIÓN EN RELACIÓN CON LA


-
RESOLUCIÓN OBJE'fO
DE LA IMPUGNACION

Recurso principal es aquel qt1e se interpone en contra de una resolttción que


resttelve el conflicto sometido a la decisión del Tribt1nal. Ejemplo típico, el
recurso de apelación interpuesto en contra de la sentencia definitiva.
Recurso incidental es aquel qt1e se inte1·pone en contra de resolt1ciones
que no resuelven el conflicto, sino qt1e recaen sobre incidentes o trámites
del juicio. Ejemplo típico, el recurso de 1·eposición con apelación sttbsidiaria
respecto de la resolttción que 1·ecibe la causa a prueba en el jt1icio ordinario.

7.7. CLASIFICACIÓN EN RELACIÓN CON -EL EFECTO DEVOLUTIVO


r
QUE PROD UCE LA IN f'ERPOSICION DEL RECURSO

El efecto devolutivo es aquel que confiere competencia a t1n Tribunal de


supe1·ior jerarquía al qtte dictó la resolución impt1gné1cla para que conozca
y se pro11u11cie acerca del recu1·so interpuesto.
Nos enco11traremos en prese11cia de ttn rect1rso qtte no comprende el
efecto devoltttivo, denominado también remedio procesal, cttando el recttrso
deberá ser conocido y rest1elto por el mismo Tribt1nal qtte dictó la resolt1ción
impugnada. Ejemplo típico de esta clase de recu145os es la reposición.
j E11 este caso, tendremos un solo T1·ibt1nal competente para conocer de
la causa, como lo es el que está conocie11do del ast111to, y a qttien le corres­
ponderá también fallar la 1·eposición deducida en contra de la resolt1ción
impt1gnada por él pronu11ciada.
En cambio, nos encontraremos en presencia de t1n recurso que com­
p1·e11de el efecto devoltttivo, de11ominado también propiamente rect1rso
p1·ocesal, cuando el 1·ecurso deberá ser co11ocido y resuelto por un Tribu11al

96 Véase art. 386 C. Procesal Penal.

61

.•
f
1
'•
• LOS RE(:tlRSOS PROC:ESALES

so lti c ón 1 pt 1gn ad Ej em p l típ i co


de st1perior jerarqt1ía al que dictó l,1 re i i
_ "? casac10 �; � _
1·ect1 1-s o de ap e ac 10 11, 11 e11 la foi m a Y
de es ta clas e de 1·ect1rsos es e l l
f011do y rect1rso de 11t1lidad.
En este caso, te11dren1os do s tri bt111a les co 111 pe te11te s, co mo lo so 11 el
1
1
qt 1e está co11ocie11d o del ast 1nt o, an te qt1 i e11 se i 11te rp o1 !e no 1·1nal1 ne nt e e l

bu naJ sup er or, a qt1 en le or esp on der a con oce r Y fal lar el
• rec tirs o, y el Tri i i
.� �
rect1rso deducido e11 co11u-a de Ja 1·esoluc1on 1mpt1g11ada.
1


,•


7.8. CLASIFIC1\CIÓN EN RELACIÓN CON EL EFECTO SUSI>ENSIVO
•'
QUE PRODUCE LA IN1�ERPOSICIÓN DEL RECURSO
••

En los procesos esc1itos y de lato co11ocimiento, la 1·egla general es que se


prevea poi· el lcgislado1· qt1e la sola i 11terposi ci ó11 del rect1rso ge� ei: la sus­
1


pcnsió11 de la tram itación del ast111to y la imposibilidad de cu1npl11n1ento de
la resol t1ción i mpugnada.
En estos casos, se señala que el recurso se concede en ambos efectos
-devolutivo}' st1spe11sivo-y produce el efecto de st1spende1· el cumplimiento
de la resolución i mpugnada, enco11trándo11os en presencia por ello de una
resolución qt1e no cat1sa eject1toria y respecto de la que no es posible por
ello pedir su cumpli1niento pro,tisional.
Ejemplo úpico de ello es el recurso de apelación en el proceso civil .97
Sin embargo, esta regla general enct1entra hoy limitada stt procedencia e n
la práctica por las modificaciones posteriores introducidas a l a apel ación
e11 contra de la sentenci a defini tiva dictada en un juicio ordi nari o de mayor
ct1antía en el proceso civil y en contra de la sentencia definitiva dictada en


contra del ejecutante en el juic io ejecutivo98 o demandante de cumplimiento
i nci den�'ll . Otro ejemplo sería el recurso de nuli dad en contra de la sentencia

••
condenato1·ia en el nuevo sistema procesal penal .99
1
1•
En los procesos orales y concentrados, l a regla general es que se prevea



1
por el legislador qt1e l a sol a interposición del recurso no genera la suspensi ón


'
de la trami taci ón del conocimi ento y por ello es posibl e soli ci tar el cumpli­
'
. miento de l a resoluci ón i mpugnada, 100 salvo que nos encontremos ante una
.1

se11tencia condenatoria penal.
En estos casos, se señal a que el recurso comprende el solo efecto devo­


1 lutivo medi ante el cual se otorga competencia al superior para conocer d el
recurso, pero no comprende el efecto suspensi vo para, como su nombre l o


'
1

l¡ indi �a, provocar la suspensi ón del �umplimi ento de l a resolución impugnada.



Aqu1 nos e11c�11u-amos e � presencia de una resolución que causa ejecutoria que
l
_
puede cumpl irse provisionalmente. En este caso, tendremos dos tribunales
j

••

competentes: i) el que está conoci endo del asunto, ante quien se i nterpone
1

.
..
•1 normal mente e l recurso, que continuará conoci endo del mismo, pudiendo

1
1
••• 97Véa11se arts. 191 y 193 del CPC.
'•
•-
98Véase arL 194 del CPC .
• . 99 Véase art. 379 clel C. Procesal Penal .

;

•00 Véa11se arts. 355 y 379 del C. Procesal Penal .

.
l•

62
1

-,•.•
1
• .
1

• •
(:Ar. l. INTRODUC:(:lóN

incluso pedirse a11te él el ct1mplimiento provisional del fallo; ii) y el Tribt1nal


st1perio1·, a qt1ie11 le corresponderá conocer y fallar el recurso deducido en
contra de la 1·esolució11 impt1gnada.
EJemplo típico de ello son los recursos ele casación en la forma y en el
fondo, 1<> 1 el 1·ecurso de apelación 1 <>2 y el recurso de nulidad en contra de
una sentencia absolt1toria it,3 en el nuevo sistema procesal penal. El rect1rso
de apelació11 en el proceso civil contempla, como principio general, su
procedencia en ambos efectos, 104 pero en la práctica procede respecto de
la mayo1·ía de las resoluciones en el solo efecto devolt1tivo después de las
diversas modificaciones introducidas a ese Código. 1<>5

8. PRINCIPIOS APLICABLES AL SISTEMA


DE RECURSOS CHILENOS

Por lo que se refiere al siste1na de recursos podemos distinguir claramente


la primacía de algt1nos principios respecto de ellos, como son los principios
de jerarquía, doble instancia y preclt1sión que veremos a continuación.

8.1. PRINCIPIO JERÁRQUICO

Este principio se aplica p1·eferentemente para determinar el Tribunal com­


petente para conocer de un 1·ecurso, existiendo mt1y escasas excepciones
que son seíialadas expresa1ne11te por la ley.
·oe acuerdo con esta regla, el recurso interpuesto siempre lo debe cono­
cer y fallar el st1pe1·ior jerárqt1ico del Tribt1nal qt1e pront1nció la resolt1ción

qt1e se 1mpug11a.
Hacen excepción a la regla de la jerarqt1ía el recurso de reposición y el
rect1rso de nulidad e11 los casos de competencia per saltum de la Corte Su­
p1·ema, para conocer del mismo cuando se dedt1ce en contra de la sentencia
pronunciada por u11 Tribunal oral o poi· el jt1ez de garantía en el p1·ocedi­
miento simplificado. 106

8.2. PRINCIPIO DE LA DOBLE INSTt\NCIA

Tanto en materia civil como en el antiguo procedimiento penal, el legisla-

101 Véase art. 773 del CPC.


102 Véase art. 355 del C. Procesal Penal.
103 Véa11se arts. 355 y 379 elel C. Procesal Penal.
104 Véa11se arts. J 9 J y J 93 del CPC.
1o5 Véase art. 194 elel CPC.
101> Trat,i11close clel rect1rso ele apelación, se co11sagra el pri11cipio ele lajerarquía respecto
del Tribt1nal qt1e es co1111)etente f)ara co11ocer clel recurso de apelación en la regla clel graclo
o jerarqt1ía, la qt1e se co11te1npla e11 el art. l JO del COT, 11or111,1 qt1e tie11e el carácter ele or­
den pt'1blico e irre11t111ciable por referirse a la orga11i2.c'lción y atribt1cio11es de los tribt1nales.

63
LOS RECURSOS PROCESALES

dor establece como regla general el principio de la doble instancia para la


garantía del debido proceso.
En el antiguo sistema procesal penal se ve reforzada la existencia de la
revisión superior, en caso de no apelarse, al contemplarse el trámite de la
consulta respecto de un gran número de resoluciones.
En el nuevo sistema procesal penal la regla general la constituye la única
instancia, dado que no es procedente el recurso de apelación en contra de
las sentencias definitivas pronunciadas en el juicio oral y en el procedimiento
simplificado, y se suprimió el trámite de la consulta.
Además, se establece como principio general la improcedencia del recurso
de apelación en contra de las resoluciones dictadas por el Tribunal oral en
lo penal, y respecto de las sentencias dictadas por el juez de garantía sólo es
procedente en los casos expresamente previstos por la ley. 107
Respecto de las sentencias definitivas que se pronuncian en el nuevo
sistema procesal penal, sólo se prevé la procedencia del recurso de apelación
en contra de aquella que se pronuncia en el procedimiento abreviado. 108
Como observa Tavolari, las razones que se tuvieron presentes para
establecer esta limitación respecto del recurso de apelación en el nuevo
sistema procesal penal, en que la regla general no es la doble instancia,
radican "en la centralidad del juicio oral, como máxima garantía que
ofrece el sistema; la preeminencia de la inmediación como elemento para
formar la convicción del Tribunal; y la comprobación de que de aceptar
la apelación importaría la opinión de un Tribunal menos informado que
aquel que conoció del asunto. 109

8.3. PRINCIPIO DE LA PRECLUSIÓN

La mayoría de los recursos tienen una oportunidad o plazo fatal dentro


de los cuales pueden hacerse valer, por lo que si ellos se deducen fuera de
ese plazo, deberán ser declarados inadmisibles, por haberse extinguido la
facultad. Transcurrida que sea dicha oportunidad, la facultad de recurrir se
extingue o precluye por el solo ministerio de la ley.
Para los efectos de deducir los recursos se establece por regla general
plazo de días, el que es individual y no común para las partes.
Excepcionalmente, sin embargo, existen casos en los cuales el legislador,
más que un plazo, contempla un instante preciso para deducir el recurso,
como ocurre en el nuevo proceso penal con el recurso de reposición en
contra de las resoluciones dictadas en audiencias orales, en las cuales éste
es procedente sólo si no hubiere precedido un debate, debiendo deducirse
el recurso tan pronto se dictare. 110

107 Véanse arts. 364, 370 y 399 del C. Procesal Penal.


º Véase art. 414 del C. Procesal Penal.
1 8
1º9 RAÚL TAV0LARI OLIVEROS, "De los recursos ... ", op. cit., p. 395.
110 Véase art. 363 C. Procesal Penal.

64
Por otra pa1·te, debemos tener presente que en los rect1rsos se expone otra
1nodaliclad muy impo1·tante de preclusión, como es aquella clenominada ele la
consumació11, consistente en qt1e la fact1ltad de rect1rrir se agota o extingue
cua11do ella se ha ejercido. En consecuencia, declucido que sea un recurso,
se agota la posibilidad de ejercer ese medio de impugnación, cualesqt1iera
ft1eren los motivos qt1e se hubieren omitido en la interposición del recurso
primitiva1nente deducido, o de efectuar modificaciones posteriores respecto
de las causales invocaclas por el recu1·rente al dedt1cir el rect1rso.
U11a cla1·a consagración de este principio la encontramos en el recurso
de casación, respecto del cual se contempla que interpuesto el recurso no
podrá hacerse variación de ni11gún género. Por consiguiente, aun cuando
en el progreso del recurso se descubra alg1.1na nueva causal en que haya po­
dido ft1ndarse, la sentencia recaerá únicamente sobre las cat1sales alegadas
en tiempo y forma.111
En la doctrina se han señalado que también rigen en materia recursiva
el principio de legalidad, e11 cuanto corresponde al legislador su estableci­
mie11to co11forme a lo previsto en los artículos 19 Nº 3 y 77 de la C. Poi.; el
principio dispositivo, en cuanto que el recurso debe ser concebido como
un acto de parte y no como tina actuación de oficio de parte del tribunal,
al no ser más que una conti11uació11 en una nt1eva fase de la acción y de la
excepción; y la prohibición de la refonnatio in pejus, al impedirse qt1e el tri­
bu11al en la 1·esolución que se p1·ont1ncia acerca de la impugnación ptteda
perjttdicar al recu1·re11te más allá del fallo impug11ado, a menos que ambas
partes hubieren recu1·1·ido o se l1ubiere adherido la otra parte al recurso.112

9. OBJETIVOS DE LOS RECURSOS

Fundamentalmente tres so11 los objetivos que se persiguen con los recursos,
a saber:
-La nulidad de una resolución;
- la enmienda de u11a resolución, y
-otros objetivos, seg(1n la naturaleza del medio empleado.

9.1. LA NULIDAD DE UNA RESOLUCIÓN

Existen dos recursos en nuestra legislación que persigu en dejar sin efecto
u11a resolt1ción jt1dicial por haberse dictado ésta con prescindencia de sus
requisitos de validez: como oct1rre con el recurso de casación en la forma y
el recurso de casación en el fondo en el sistema p1·ocesal civil y en el antigu o
procedimiento penal.
También es un recurso de nulidad el llamado recurso de revisión.

111 Véase art. 774 del CPC.


11� RAÚL NÚÑEZ ÜJEDA, y ÁLVARO PÉREZ RAGONE, ob. cit., Tho1nson Retaters, Sa11tiago,
Cl1ile, 2015, pp. 33 y 34.

65
LOS RECURSOS PROCESALES

En el nuevo proceso penal, reviste semejante naturaleza el recurso de


nulidad.

9.2. ENMIENDA DE UNA RESOLUCIÓN

Se entiende por "enmienda" de una resolución judicial la modificación total


o parcial de la misma.
La finalidad de la impugnación enmienda va a depender de la parte que
interpone el recurso. Así, por ejemplo, puede darse el caso que una resolución
judicial sea impugnada por ambas partes en el proceso por la razón de no
haber obtenido ninguna de ellas la plena satisfacción de sus pretensiones. Así,
por ejemplo, en un caso de indemnización de per:juicios el demandante pide
100 unidades de fomento, a lo cual se opone el demandado, y la resolución
condena sólo a 50, pudiendo en tal caso ambas partes solicitar la modificación
de la resolución por causarle un agravio o pei::juicio a ambas.
El recurso de enmienda por excelencia en nuestro proceso civil respec-
to de las sentencias definitivas e interlocutorias de primera instancia es el
recurso de apelación, como lo es el recurso de reposición respecto de los
autos y decretos.

9.3. PUEDEN PERSEGUIR OTROS OBJETIVOS,


SEGÚN SU NATURALEZA

Los recursos propiamente tales, que son conocidos por los tribunales en
<=;jercicio de la función jurisdiccional, persiguen como o~jetivo la enmienda
o la nulidad de una resolución judicial.
Los mal denominados recursos, que más propiamente son acciones o
requerimientos conocidos por los tribunales en ejercicio de facultades con-
servadoras, no persiguen como objetivo impugnar una resolución judicial,
sino más bien la declaración del órgano jurisdiccional de diversas situaciones
que hacen procedentes el amparo de garantías constitucionales frente a actos
ilegales o arbitrarios que los amenazan, perturban o privan; o reestablecer el
imperio del derecho al declarar inaplicable una ley por inconstitucional para
la solución de un conflicto específico, o la expulsión de un precepto incons-
titucional del ordenamiento jurídico, por medio de su derogación, sin efecto
retroactivo, con posterioridad a la declaración de inaplicabilidad, por medio
del requerimiento de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional.

9.3.l. Recurso de amparo

Lo que se persigue con su interposición es que, respetándose la garantía de


la libertad personal y seguridad individual, se ponga término o se modifique
la forma en que se ha llevado a cabo un arraigo, arresto, detención o prisión
ilegal o arbitraria.

66
CAP. l. INTRODUC:c;JÓN

9.3.2. Recurso de protección

Con su interposición se persigue que la Corte de Apelaciones adopte las


medidas necesarias para l1ace1· cesar toda acción u omisión arbitraria que
co11stituya una perturbación, amenaza o privación arbitraria o ilegal de algunos
de los derecl1os que la Constitución establece y que se pueden resguardar
mediante este recurso.

9.3.3. Requerimiento de intLplicabilidad

Se pe1·sigue que el Tribunal Constitt1cional declare inaplicable una ley por


ser inconstitucional para la resolución de un asunto contencioso o no con­
tencioso determinado que se encuentra pendiente.

9.3.4. Requerimiento de inconstitucionalidad

Se persigue que, con posterio1·idad a la declaración de inaplicabilidad de una


ley para la resolt1ción de una gestión específica que se enct1entra pendiente,
el Tribunal Co11stitucional declare inconstitt1cional una ley, para generar
su derogación con efectos generales y sin efecto retroactivo, a partir de la
publicación de la sentencia en el Diario Oficial.

10. FACULTADES EN VIRTUD DE LAS CUALES SE CONOCE


DE LOS DISTINTOS RECURSOS

1. La regla general es que sean conocidos en virtud de la actividad jurisdic­


cional. En el ejercicio de las facultades jurisdiccionales es que los tribunales
conocen del recurso de reposición, la apelación, el rect1rso de hecho, los
recursos de casación en la forma y fondo, el denominado recurso de revisión;
y finalmente, del recurso de 11ulidad en el nuevo sistema p1·ocesal penal.
2. En el ejercicio de las facultades conservadoras se conocen los recursos
de amparo, protección, amparo económico y los requerimientos de inapli­
cabilidad e i11constitucionalidad.
3. En virtt1d de las fact1ltades disciplinarias se conoce el recurso de queja
y la qt1eja.
4. En virtud de la actividad derivada de las facultades económicas se
conoce el llamado recurso de aclaración, rectificación o enmienda.


11. TRIBUNALES ANTE LOS CUALES SE INTERPONEN
Y CONOCEN LOS RECURSOS

Desde este punto de vista podemos disti11gu ir dos tribt1nales: Tribt1nal a quo
y Tribunal ad quem.

67
LOS RECURSOS PROCESALES

El Tribunal a quo es el Tribunal que dictó la resolución que se pretende


impugnar y ante el cual se presenta un recurso.
El Tribunal ad quem es el Tribunal que falla el recurso interpuesto en
contra de la resolución pronunciada por otro órgano jurisdiccional de in-
ferior jerarquía.
A continuación nos referiremos someramente a los tribunales que intervie-
nen en los recursos que se contemplan en nuestro ordenamiento jurídico.
- Recurso de aclaración, rectificación o enmienda: este recurso se inter-
pone ante el mismo Tribunal que dictó la resolución para que lo resuelva
el mismo.
- Recurso de reposición, este recurso se interpone ante el mismo Tribunal
que dictó la resolución para que lo resuelva el mismo.
-Recurso de apelación, este recurso se interpone ante el Tribunal que
dictó la resolución para ante su superior jerárquico, a quien corresponde
su conocimiento y fallo.
- Recurso de hecho, se interpone directamente ante el superior jerár-
quico de aquel Tribunal que dictó la resolución denegando o concediendo
en forma irregular un recurso de apelación.
- Recurso de casación en la forma, se interpone ante el Tribunal que
dictó la resolución para que lo conozca y falle el superior jerárquico.
-Recurso de casación en el fondo, se interpone ante la Corte de Ape-
laciones o ante un Tribunal de árbitros de derecho que conoce asuntos
propios de la Corte de Apelaciones para que lo conozca y falle la Corte
Suprema.
-Recurso de nulidad, este recurso que se contempla en el nuevo sistema
procesal penal se interpone siempre ante el Tribunal de juicio oral o ante
el juez de garantía si la sentencia definitiva se hubiere dictado en el proce-
dimiento simplificado.
Por regla general, dicho recurso debe ser conocido y resuelto por la
Corte de Apelaciones respectiva.
Excepcionalmente, el recurso de nulidad es conocido en un caso de
competencia per saltum por la Corte Suprema, según ya lo hemos explicado,
cuando se hubiere deducido basándose en una de las dos causales referidas
con anterioridad.
-Recurso de revisión, se interpone directamente ante la C. Suprema
para que lo conozca y falle ella misma.
-Recurso de amparo, se interpone directamente ante la Corte de Ape-
laciones respectiva para que lo resuelva ella misma.
- Recurso de protección, se interpone directamente ante la Corte de
Apelaciones respectiva para que lo resuelva ella misma.
- Recurso de amparo económico, se interpone ante la Corte de Apela-
ciones respectiva para que lo resuelva ella misma.
- Requerimiento de inaplicabilidad e inconstitucionalidad, se interpone
di~ectamentc ante el Tribunal Constitucional para que lo conozca y falle el
mismo.
-Reclamación por cancelación de nacionalidad, se interpone directa-
mente ante la C. Suprema para que lo resuelva ella misma.

68
CAP. l. INTRODU<:(;IÓN

-Recttrso de qt1eja, se interpone ante el superior jerárquico de aqttel


Tribunal qtte dictó una resolución con flagrante falta o abuso para que lo
rest1elva el mismo en sala, sin perjuicio de ser facultad del pleno la aplicación
de la sanción disciplinaria.

12. RESOLUCIONES JUDICIALES Y LOS RECURSOS

La ley chilena común establece un recurso propio para cada tipo de reso­
lución.
El art. 158 del CPC clasifica las resolttciones distinguienclo entre sentencias
defi11itivas, sentencias interlocutorias, autos y decretos. Este artículo no es
completo, puesto que dentro del mismo no es posible comprender algt1nas
resoluciones judiciales.
A continuación nos refe1·iremos a cada resolución jt1dicial, conforme a
su naturaleza jurídica, para determinar el recu1·so que respecto de ellas ha
previsto nuestro legislador.

a) Sentencia definitiva
E11 contra de esta resolución, salvo que se hubiere pronunciado en única
instancia, procede el recurso de apelación. Además proceden en contra de
las sentencias definitivas otros recursos, como son los de casación en el fondo
y fo1·ma, el de revisión, etc., pero como se trata de recursos extraordinarios,
deben concurrir adicionalmente las causales y demás reqt1isitos previstos en
la ley para su interposición.
En materia civil y penal nunca procede el recurso de reposición contra
esta resolución.113
En el nuevo sistema p1·ocesal penal la regla general la constituye la
única instancia, dado qt1e no es procedente el recurso de apelación en
contra de las sentencias definitivas pront1nciadas en el juicio oral y en el
p1·ocedimiento simplificado. Además, se establece como principio general
la improcedencia del recurso de apelación en contra de las resoluciones
dictadas por el Tribunal oral en lo penal, y respecto de las sentencias die-

1
113 Excepcional1nente, en el procedi111iento de qt1iebras se preveía en contra de la reso­
lució11 qtre declaraba la qt1iebra t1n recurso especial de reposición dentro del plazo de 10 elías
l1ábiles elesele la notificación de st1 aviso, pidiendo que sea dejada si11 efecto, o que se rectifiqt1e
1' e11 cua11Lo a la determinación si el det1dor ejerce una actividad con1ercial, i11dustrial, 111inera
o agrícola. La sente11cia que acoge la reposició11 es apelable en a111bos efectos. La resolución
qt1e 11iega lt1gar a la declaración ele qt1iebra 110 era st1sceptible ele recurso especial ele re1)osi­
ciór1, pero era siernpre a1)elable e11 a111bos efectos. Arts. 56, 57, 58 y 59 de la Ley ele Qt1iebras,
que se contiene co1no libro IV del Código de Co111ercio. En la actualidad, la Ley NQ 20.270

1
sobre Reorganización y Liqt1idació11 ele E111presas y Personas, prevé en su artíct1lo 87, qt1e las
i1npt1gnaciones del Act1erdo de Reorganización Judicial se deben prese11tar a11te el tribt1nal
1
de11tro ele cinco días ele pt1blicaclo en el Boletír1 Conct1rsal, las que se tramita11 co,110 i11ciclente
y fallan en tina at1cliencia ú11ica, siendo apelable en el solo efecto devolutivo la resolución
1
1
qt1e resuelve las i1npt1gnaciones.

í'
1

"
69
11

'

• LOS RECURSOS f>RO(:ESALES


•'

• s
tada por eljtte de ga z ra nt ía sólo es pr oc ed en te e11 lo s ca so s ex pr es am en te

. pr·e,ristos poi· la ley. 114 • .


Respecto de las se1 1tenc ias de fi11iti,,as qtte se p1· �nt1nc •
1a1 1 en el nu ev o s1ste _ � a
proc esa l pe r1a l, sólo se co 11te mp la la p1·oc ed e11c1a d l
� _ r ec t1rso de � pe lac 1 ? n
j

e11 conu-a de aqt1ella qt1e se pro11t111cia en el p1·oced11111e11to ab 1·eV 1ad o. 11 ->

' b) Sentencias interlocutorias


Hay que disti11gt1ir e11tre material ci,ril y penal:

••
b.1. Materia civil

El rect1rso propio de las sentencias interlocutorias es el de apelació11.
'• El recurso de reposició11 no es p1·ocede11te poi· regla gene1-al e� contra de
las sentencias inte1·loct1torias, salvo que la ley expresa1nente lo senale, como

1
'

ocurre, por ejemplo, respecto de la resolt1ción qt1e 1·ecibe la cat1sa a prt1eba



-.

'
1
l
y la resolució11 que declar-a desierto el 1·ecurso de apelación, e11t1·e ot1·as.

b.2. Materia penaJ


-En el antiguo p1·ocedin1iento penal.
El rect1rso propio de las sentencias interloct1torias es el de reposición.
-En el nuevo sistema procesal penal.
Se pre,1é la 1nisma regla a11terio1·, pero debe distingt1irse para determinar
la procedencia y oportunidad de su interposición respecto de aquellas que
se dicta11 fuera o dura11te las audiencias orales. 116
El rect1rso de reposición en contra de una sentencia interlocutoria
pront1nciada en audiencia oral sólo es procedente cuando su dictación n o
'
• hubiere sido precedida de debate en la audiencia. 117 La reposición de una
interlocutoria dictada fuera de audiencia debe-deducirse en el plazo de tres



1
días (art. 362 del C. Procesal Penal).
Ahora bien, 1nás allá de esta disúnción entre materias civiles y penales, existe
u11a especie de sentencia inte1·loct1toria que reviste particular importancia para
••

,
dete1111i11ar la procedencia de al gt.1nos recursos. Nos referi1nos a aquellas i11ter­
..
locutorias que ponen té11nino al jt1icio o que hacen imposible stt contint1ación.
El art. 54 del _ CPP, por su parte, establece como regla general la apelabilidad

de estas resolt1c1ones y el art. 766 del CPC permite, por excepción, la proce­
dencia del recurso de casación en la forma y fondo en contra de ellas.
' En el art. 370 letra a) del C. Procesal Penal se prevé expresamente l a
1
1• procedencia del recurso de apelación e11 contra de las 1·esolt1ciones qt1e

'• ponen té1·111ino al procedimiento, hacen imposible su prosecución o lo sus­
1•
pendieren por más de treinta días.
' Finaln1ente, es procedente el rect1rso de queja en contra de las sentencias


i11terlocutorias que ponen té1·111ino al juicio o hacen imposible su continua­
ción, sic1npre que concur1an los demás requisitos legales.

•.
.

114Véanse arts. 364, 370 y 399 del C. Procesal Penal .

'•
115 Véase art. 414 del C. Procesal Penal .
116 Véanse arts. 362 y 363 C. Procesal 1>e11al.
• 111 Véase an. 363 C. Procesal Penal .

70
<:AP. l. INTRODU<:(:IÓN

Se e11tie11den por interlocutorias que ponen término al jtticio o hacen


imp_ � s �ble stt contin � ac �ó11, aquellas resolucio � es qtte simplemente concluyen
elJtt1c10 y el proced1m1ento o lo suspenclen s1 no se puede continuar.
AJ1ora bien, en la p1·áctica, tratándose del recttrso de casación, la juris­
p1·t1clencia ha querido restringir la aplicación de los recursos de casación
e11 la fo1·ma y fo11do respecto ele las sentencias interlocutorias. Esto debido
a que la mayoría de las i11terlocutorias dictadas en los jt1icios orclinarios son
de segt111do grado.
Recordemos que las sentencias interlocutorias de segttndo grado son
aqt1ellas que resuelven sob,·e algún trámite que debe servir de base en el
pronunciamiento de una sentencia definitiva o interlocutoria.
Ningttna de las sentencias interloctttorias de segundo grado reviste las
características de aqttellas interlocutorias que ponen término al juicio o
hace11 imposible su co11tinuación.
Es poi· esto que debemos qttedarnos con las sentencias interlocutorias de
primera clase 118 para poder dilucidar en qué casos ponen término al jtticio
o hacen imposible su continuación.
Debemos, en primer té1·mino, desechar una multitud de sentencias
interlocuto1·ias qtte falla11 cttestiones acceso1·ias, porque no ponen término
al juicio ni hacen imposible su continuación, sin perjuicio de resolver un
incide11te y establecer derechos en favor de las partes. Ejemplo: la sentencia
interlocuto1·ia que resuelve sobre las tachas, denegándolas, establece derechos
en favor
.
de. ,
las partes, pero no pone término al jtticio ni hace imposible su
cont1nt1ac1on.
Por lo tanto, la interloct1toria qtte pone término al juicio o hace impo­
sible su continuación se refiere a incidentes especiales que pt1edan tener
por su 11aturaleza la característica de establecer derechos permanentes en
favor de las partes.
Ejemplos que permiten verificar la existencia de estas interlocutorias.
i) Incide11te de nulidad procesal:
La resolució11 que rechaza la nulidad no es tina interlocutoria qt1e ponga
término al juicio.
La resolución que acoge la nt1lidad tampoco pone término al jtticio.
De11tro de la actual reglame11tación, el T1·ibt111al al acoger un incidente
de nulidad procesal debe establecer el pt1nto en que qt1eda el procedimien­
to para contill'tlar adelante con su tramitación. Por lo tanto no se trata ?e
una interlocutoria qt1e ponga término al jt1icio, si110 que, por el conuar10,
determina la etapa a partir de la ct1al debe éste rei11iciarse.
ii) Abandono del procedimiento: . .
La resolución que acoge el abandono hace perder el proced1m1ento e
impide la continuación del jt1icio. . .
Por lo tanto, la resolución que acoge el abandono del proced1m1ento es
una sentencia interloct1toria, porque falla un incidente estableciendo dere-
118 Son aquellas que fallan t111 incidente, estableciendo derecl10s per111aner1tes para las
partes.

71
LOS RE<:URSOS PRO<.�ESALES
'

chos pem1anentes en fa ,,o r de la s pa 1·tes, y hace impo sible la co nt in ua c


_ , ió n
del jt1icio, siendo procedente poi· ello e11 su co11tra el 1·�ct1rso de ca sa�1o n.
J
•'
La sentencia qtte recl1aza el aba11dono se ha sosten•?� que �o reviste la
¡

ca me 11t e

'

'
natt1r aleza de tina sente11ci a i11t erl oc uto ria , pe1·0 adem as ine qu ivo
. . ,
'
1 no pone ténnino al jt1icio ni l1ace in1posible su cont1nuac1on.
1 iii) l11cide11tc de incompetencia: . .
¡'
Si por la ,ría de la excepció11 dilatoria se acoge la •�1� o!npete11c1a abs?­
1
l
¡ lt1ta de un Tribt1nal, habrá que interpretar que la voz Jtt1c10 ( de sentencia
interlocutoria) se refiere al procedimie11to en que se dicta y por lo tanto se


' u-ataría de tina interloct1toria que pone té1111ino al jtticio o hace imposible
su co11tin11ación, y sería procede11te en st1 conll-a. el recurso de casación._

,
I...a jt1risprudencia ha aceptado la p1·ocede11cia del recurso de casac1on
en el abandono del procedi1niento y en el desistimiento. Por lo tanto, qttiere
decir que son casos en que se pone tér1nino al jtticio y se trataría entonces
de 1111a especie de interlocutoria.
En ca1nbio, tratándose de la incompetencia al decir q11e igual puede
iniciarse un nuevo juicio ante el juez competente, la mayoría de las veces la
jurisprude11cia 110 ha aceptado la casación en la fo1·1r1a o fondo, por sostener
qt1e no ponen té1rnino aljt1icio. No estamos de acuerdo co11 esta última posi­
ción, por los argi.11nentos antes señalados y ade1nás porque la primera causal
de Ca.5<'lció11 es la incompetencia del Tribunal que dicta la sentencia definitiva.
iv) Resolt1ción qt1e se pronuncia sobre medidas precautorias:
Lajurisprudencia ha sido vacilante en cuanto a calificar la naturaleza de
.
• esta resolución. Sin embargo, en este caso nunca nos encontraremos ante tin
juicio, sino que ante u11 incidente, y por la ta11to, nunca va a tener influencia

••

la r�solución
_ de la precautoria en cua11to a la prosecución del juicio o pro­
cedimiento en que ella se decreta o rechaza la medida cautelar.
'
.l c) Autos y decretos
s;'•

Hay que distinguir entre materia penal y civil.


c. l. Materia ci,ril
J
J
1
.• �I recu �o propio de los autos y decretos es el recurso de reposición.
Excepcionalmente los autos y decretos son apelables en subsidio del
' rec11rso de �eposición (nunca en fo1·1na directa) y para el evento que sea
1

''
rechazado, siempre que alteren la substanciación deljuicio o recaigan sobre

l
''
•''
• trámites que no están ordenados por la ley.119
.

c.2. Materia penal
1

-En el antigtio procedimiento penal.


'
'
1

El recurso propio de los autos y decretos es el de reposición.


¡



-En el nuevo sistema procesal penal.
Se contem pl � la 1!1is1na regla qt1e �especto de las interlocutorias, por

'
lo que debe d1st1ngu1rse para determinar la procedencia y oportunidad
'
l
'
•r
.
119 Véa se arL 188 del CPC.
••

''•

)
72

l
l 1

CAP. l. INTRODU(:(;IÓN

de su interposición respecto de aqt1ellos que se dictan fuera o durante las


at1die11cic1s orales.12°
El recurso de reposición en contra del auto y decreto pronunciado en
- audiencia oral sólo es p1·ocedente cuando su dictación no hubiere sido pre­
cedida de debate en la audiencia. 121
El recurso propio de estas resolucio11es es el de reposición.

,
13. LA VINCULACION EXISTENTE ENTRE LOS RECURSOS
Y LAS RESOLUCIONES JUDICIALES

La relación existe11te entre los rect1rsos y las resoluciones jt1diciales está en


íntima co11exión y atiende a la naturaleza jurídica de estas últimas.
Según el art. 158 del CPC: '' [1] as resoluciones judiciales se cienominarán
se11tencias definitivas, sentencias interloct1torias, autos y decretos.
Es sente11cia definitiva la qt1e pone fin a la instancia, resolviendo la cues­
tión o asunto que l1a sido objeto del juicio.
Es sentencia interlocutoria la que falla un incidente del juicio, estable­
ciendo derechos permanentes a .favor de las partes, o resuelve sobre algún
trámite que debe servir de base en el pronunciamiento de una sentencia
defi11itiva o interlocutoria.
Se lla1na auto la resolució11 que recae en un incidente no comprendido
en el inciso anterior.
Se llama decreto, provide11cia o proveído el que, sin fallar sobre inci­
dentes o sobre trámites que sirvan de base para el p1·onunciamiento de tina
sentencia, tiene sólo por objeto determinar o arreglar la substanciación del
proceso''.
Respecto de esta última definición, el art. 70 inc. 3º del Código Orgánico
de Tribunales se refiere en forma más clara a los clecretos en los siguientes
términos: "Se entienden por providencias de mera sustanciación las que
tienen por objeto dar curso progresivo a los autos, sin decidir ni prejuzgar
ninguna cuestión debatida e11tre pa1·tes''.
El art. 158 del CPC ha suscitado diversos conflictos, ya que hay resolt1-
ciones inclasificables según el precepto, v. gr.: la resolt1ción que 1·est1elve t1n
recurso de casación.
Por otra parte, las diferencias existentes entre algt1nas de las resoluciones
que allí se contemplan no son muy claras, v. gr.: entre la sentencia interlo­
cutoria de primera clase y los at1tos.
La vinculación entre estas dos mate1·ias es muy importante, ya que la
naturaleza jurídica de las resolt1ciones determina, por regla general, la pro­
cedencia de ciertos recursos.
Con todo, la ley mucl1as veces soluciona los posibles problemas de de­
terminació11 de la naturaleza jurídica de una determinada resolución men
. ,
-
.
cionando expresamente los recursos qt1e proceden en st1 contra, s1tuac1on

12º Véa11se arts. 362 y 363 C. Procesal Penal.


121 Véase art. 363 C. Procesal Penal.

73
.,
••


• •

••
• LOS RE<:URSOS PRO(;ESALES
1
'
' qtte acontece expresamente e11 la 1·egulación de los rcct11·sos en el 11uevo
1

'
1
•,
' sistema p1·ocesal pe11al.
Por otra parte, dicl1a ,ri11ct1lación es i1nporta11te p,t1-a la procedencia
1




del 1·ect1rso, porque el legislado1· señaló que dete1·mi11,1do recurso pro ced e
sólo fre11te a dete1·1ni11adas 1·esolucio11es. Ej.: la casació11 en la forma__ pr�ce­

1

de solamente respecto de sentencias inte1·locuto1·ias que pongan ter1n1 �0


al juicio o J1agan in1posible su contint1ación y respecto de las sente11c1as

•'

,•• dcfi niti,,as .


Además, si la ley establece respecto de una 1·esolt1ción la procede11cia

.. t

••
••• de t1n 1·ecu1-so, esa 1·esolución eve11tual1nente 110s pt1ede servir para saber la
1
' 11atu1-aleza jt1rídica de esa resolt1ció11. Ej.: el recurso de reposición p1·ocede
1

sólo respecto de at1tos y decretos e11 1nateria civil, por regla general.
Asirnismo, es n1enester examinar cada recurso en pa1·ticular para vincu­
1

,.
•. larlo a las resolt1ciones jt1diciales.
l

' a) Recurso de aclaración, rectificación o enmienda


'•

Es el medio que franquea la ley a las pa1·tes para solicitar del mismo Tri­
bunal qt1e dictó u11a resolt1ción qt1e aclare los puntos obscuros o dudosos de
ella, sal,,e las omisiones, que rectifique los errores de copia, de referencia o
de cálculos numéricos que en ella se contienen.
Generaln1ente se ha dicho que este medio no es propiamente un recurso,
sino que t1n n1edio para sal,rar errores formales de una 1·esolución y qt1e n o
afecta el fondo del asunto.
De acuerdo con el art. 182 del CPC, este medio procede, fundamental­
me11te, en contra de la sentencia definitiva e interlocutoria.
Sin embargo, según las reglas generales que inspiran el procedimiento,
es claro qtte también procede respecto de los autos y decretos. En efecto, el
••
1
art. 84- inc. 3º del CPC permite la aplicación de este medio a las antedichas
•.
. resolucio11es: "El jt1ez podrá corregir de oficio los errores que observe en ]a
i
tramitación del proceso".
'
, 1

·¡
J
b) Recurso de reposición

Es el medio qt1e franquea la ley a las partes para pedir la modificación


1
••

.
de un auto o decreto al mismo Tribunal que lo dictó .
)



Este recurso en materia civil procede, por regla general, sólo en contra
.•l
•'
de los at1tos o decretos. Por excepción procede en contra de las siguientes
'l sente11cias interlocutor·ias:
i) La resolución que recibe la causa a prueba (art. 319 inciso 3º CPC);

I



ii) La resolución del Tribunal de alzada que declara inadmisible el re­
1
. curso de apelación (art. 201 CPC);
iii) .La resolución del Tribt1nal de alzada que declara la deserción del
i
¡
1


rect1rso de apelació11 (art. 201 CPC); 122
. 1

122 La deserción de la apelación por falta e cornparecencia no


_ � _ cabe respecto de los

• recu �os 9ue se �n�1ten e11 u11a carpe� electro111ca a los cuales se apliquen las reglas de
.
¡ tran11tac1on electronrca conf onne a lo d1s1>uesto e11 los artículos l º y 2º transitorios de la Ley

.
!

74
l•
.'
Ij

1

CAP. l. INTRODU<�C;fÓN

iv) La resolución que declara prescrito el recurso ele apelación (art. 212
CPC);l23
v) La resolución que declara inadmisible el recurso de casación (art. 781
CPC);
vi) La resolución qt1e rechaza el rect1rso de casación en el fondo por
adolece1· de ma11ifiesta falta de fundamento (art. 782 CPC);
vii) La resolució11 qt1e deniega la solicitt1d para qt1e el recurso de casación
en el fondo sea co11ocido y resuelto por el Tribunal pleno (art. 782 inc. 4º ere);
La ca1�acterística común de estos recursos de reposición excepcionales en
contra ele las mencionadas sentencias interlocutorias es que su interposición
procede dentro de tercero día y no dentro de quinto día, como es la regla
gene1�a1 en el procedimiento civil.
Finalmente, el recurso de reposición no es procedente en contra de la
sentencia definitiva.
E11 cambio, tanto en el antiguo sistema procesal penal como en el nuevo
procedimiento penal, el recu1�so de reposición procede no sólo en contra
de los autos y decretos, sino qt1e también en contra de las sentencias inter­
locutorias, conforme a lo prescrito en el art. 56 del CPP y en los arts. 362 y
363 del C. Procesal Pe11al.

c) Recurso de apelación
Es un recurso ordinario que la ley concede a la parte agraviada con una
resolt1ción judicial, para obtener del Tribunal st1perior jerá1·quico que la
enmiende, ya sea modificándola o dejándola sin efecto.
En materia civil el recurso de apelación procede respecto de todas las
sentencias definitivas e interlocutorias de primera instancia. Por excepción,
este medio de impugnación procede en contra de los autos y decretos,
cuando alteren la sustanciación regular del juicio ti ordenen la realización
de trámites no contemplados por la ley.
El recurso de apelación, en materia civil, nunca puede ser interpuesto
directamente en contra de los autos y decretos, sino en subsidio del recurso
de reposición y para el caso en que éste no sea acogido.
En el antiguo sistema procesal penal, en cambio, el art. 54 del CPP
contempla una procedencia del recurso más amplia, ya qt1e se aparta de la
vinct1lación con la naturalezajurídica de la resolt1ción. En efecto, el rect1rso
de apelación procede contra la sentencia definitiva y las interlocutorias que
pongan término al juicio o que hagan imposible su continuación, pronun-

N Q 20.886, y en consecuencia, respecto de ellos no es aplicable esa cat1sal de deserción ele la


apelación co11forme a la modificación efectuada al artículo 201 del CPC por el artículo 12
NQ 22 ele esa ley.

123 La prescripción de la apelación 110 cabe respecto de los rect1rsos qt1e se tra1niten en
una carpeta electró11ica a los ct1ales se apliquen las reglas de tramitaciór1 electró11ica conf� r­
me a lo dispuesto en los artíct1los l º y 2Q tra11sitorios de la Ley Nº 20.886, y en consect1e11c1a,
respecto de ellos no rige la prescripció11 de la apelació11 conforme a la derogación efectuada
del artículo 211 del CPC por el artíct.110 12 Nº 27 de esa ley.

75
.,..
•.

1 •

,:,
1

l•

ciadas en primera insta11cia, }', e11 ge11eral, cont1-a todas las 1·esoluciones que
'1 cat1sen g1-avan1en ir1·eparable al rect11·1·e11te.
t
En la práctica, lo conveniente e11 n1ate1·ia pe11al es inte1·po11er una repo­
• sició11 y apelación st1bsidiaria, po1·qt1e e11 caso cont1-ario la ley presume qt1e
se ha re11t1nciado al rect11-so (art. 56 inc. 32 del CPP). .
E11 el nuevo sisten1a procesal penal, la 1·egla gene1-al la constitt1ye la única 1<
i11sta11cia, dado que no es procede11te el rect11-so de apelació11 en co11tra de l
• •)
1

las sente11cias definitivas pronunciadas en eljuicio 01-al y en el p1·ocedimiento •

simplificado.
• Aden1ás, se establece co1no principio general la i1nprocedencia del recu1·so
'•

de apelación en contra de las resoluciones dictadas por el T1·ibunal oral en •

lo penal, }' respecto de las sentencias dictadas por el jt1ez de garantía sólo es •

p1·ocede11te en los casos expresainente p1·evistos por la ley.124


Respecto de las sentencias definitivas que se pront1ncia11 e11 el nt1evo sistema •
procesal penal, sólo se contempla la p1·ocede11cia del recu1·so de apelación
'
'
1 en contra de aqt1ella qt1e se p1·onuncia en el procedimiento abreviado. 1�5
•• I
l

d) Recurso de hecho
Es el recur-so qt1e confiere la ley a la parte que ha sido agraviada con la
resolt1ció11 del Tribunal inferior que no concede un rect1rso de apelación
procedente (,1erdadero recurso de hecho), que concede un recurso de ape­
'
lación i111procedente, que lo concede en el solo efecto devolt1tivo, debiendo •

haberlo concedido en ambos efectos, o que concede el recurso en ambos


efectos, debiendo hacerlo concedido en el solo efecto devolt1tivo (falso
rect1i-so de hecl10).
Por tanto, se solicita que se enmiende la resolución qtte recayó sob1·e el
rect1i-so de apelación, confo1·1�ne a derecho. •

En este recui-so no re,riste importancia la nan.1ralezajurídica de la resolu­ '••


••
i

'' ción para detenninai· su procedencia, ya qt1e el recurso de hecho se vinct1la •

sólo a resoluciones específicas.


En materia penal, este recui-so no presenta mayores modificaciones. 126 •

'

e) Recurso de casación en la forma


• Es el recurso exu-aordi11ario qt1e la ley concede a la parte agraviada con
.
I
ciertas resolt1ciones judiciales para obtener la invalidación de éstas ct1ando •
1 l1an sido dictadas con omisión de las formalidades legales o cuando han
ema11ado de un procedimiento viciado.
• Este rec�rso procede en contra de las sentencias definitivas y de las
l .
1nterlo�utor1� cuando el]� pongan térT?ino al juicio o hagan imposible
1
su co11t1nuac1on (v. gr.: segi.1n lo hemos visto, la que acoge el incidente de
abandono del procedimiento o el de desistimiento de la demanda).

124 \'é ar1se arts. 364, 370 y 399 del C. Procesal Penal.
125 \'éase art. 414 del C. Procesal Pe11al.
126 Véanse arts. 62 CPP y 369 C. Procesal Penal.
'
1

76
/
''

.,
(;AP. l. IN'fRODUC:(;JÓN

J �m� proc�cle e11 contra �le las �entencias i11terlocutorias que no pon­
_ _ _
ga11 te1·m1110 alJu1c10 o l1agan 1mpos1ble su continuación, ni respecto de los
autos y decretos.
f) Recurso de casación en el fondo 1•

Es un recurso extraordinario que la ley concede a la parte agraviada con


ciertas resolucio11es jt1diciales para obtener la invalidación de éstas cuando
ha11 sido dictadas co11 infracción de ley, la cual ha inflt1iclo substancialmente
en lo dispositivo del fallo que se impt1gna.
El recurso de casación en el fondo procede en co11tra de las sentencias
definitivas e interlocutorias que po11gan término al juicio o hagan imposible
su conti11uación. Pero además esas resoluciones deben ser inapelables, y
haber sido pronunciadas por tina Corte de Apelaciones o por un Tribunal
arbitral de derecho que haga sus veces ( o sea, de segt1nda instancia). 1

Este recurso es de competencia exclusiva y excluyente de la Corte St1prema.


Jamás procede en contra de las sentencias interlocutorias que no pon­
gan término al jt1icio o hagan imposible su continuación, ni respecto de los
autos y decretos.
En materia penal, en el antig,.10 sistema se mantiene i11alterable la con­
currencia de todos los requisitos contemplados para el procedimiento civil.
En el nuevo sistema procesal penal no se prevé el rect1rso de casación
en la for1na y en el fondo respecto de resolución algttna.

g) Recurso de nulidad
En el nuevo siste1na procesal penal se prevé el recurso de nulidad, en
reemplazo del recurso de apelación, casación en la forma y en el fondo
previsto en el procedimiento civil y en el antigtto sistema procesal penal.
E11 este recurso se contempla su procedencia sólo en contra de la senten­
cia defi11itiva pronunciada por un Tribunal de juicio oral, o por ttn juez de
ga1-antía dentro de un procedimiento simplificado o en un procedimiento
por delito de acción penal privada. 127

h) Recurso de revisión
Propiamente no se trata de un recurso, ya que la característica de los
recursos es que mantienen pendiente la solución del asunto. En cambio, el
recurso de revisión persigue que se deje sin efecto o invalide una sentencia
firme o ejecutoriada.
El CPP es más preciso que stt homónimo civil para referirse a e� te ''re­
cttrso''. El p1·imero de los Códigos indicados reserva el título VII � el l1bro 111
_
para la revisión de las sentencias firmes y no se refiere a éste con el termino del
''rect11·so de revisión'', como hace el CPC.
En el nuevo sistema procesal penal resulta aún más clara esta sitttación,
dado que la revisión de las sentencias firmes se 1·egt1la en el pá1·rafo 3º del

127 Véa nse arts. 372, 399 y 405 del C. Procesal Penal.

77



' LOS RE(:URSOS PRO<.:ESALES


'

•1 título VIII, De la ejecución d.e las sentencias co·11.den.at01ias y 1nedidas <le seguridad
.. del lill1·0 IV y no dentro del lib1·0 111, qt1e regt1la los rect1rsos. . .
Este 1naJ denominado recu1-so 110 p1·ocede contra las r� s_?lt1c1ones ? 1_cta­
,
das poi· la Corte Suprc1na co11ociendo de 1·ect11-sos de casac1011 o de rev1s1011.

•' i) Recurso de queja


• Es t1n rect1rso extraordinario qtte e1nana de la fact1ltad discipli11aria de
los lribt1nales superiores de jt1sticia y qt1e tiene po1· ol)j�to soli�itar aplicación

de una medida discipli11aria en co11tra de tin deter111111ado JUez y obtener,
,. adicio11almente, la adopción de las medidas necesarias para 1·eparar la falta
•• o el abt1s0 con1etido con motivo de la dictació11 de la resolt1ció11.
Este rect1rso originalmente no se vinct1laba con 11i11gi.111a 1·esolución en

• atención a st1 11att11-aleza jurídica y bastaba que t111 Tribt111al cometie1·a una
flagra11te falta o abt1so en la dictación de cualqt1ie1· resolución pa1·a que
procediera su interposición.
Se afir1naba que e) rect1rso de qtteja e1-a t1n recurso ''mentiroso", po1·que la
ma}'OrÍa de las veces lo qtte la parte persegt1ía no era que el superior jerárqui­
co adoptara medidas disciplinarias contra el jt1ez qt1e las había dictado, sino
qt1e se modificara o dejara sin efecto la resolttción qt1e se estimaba abusiva.
A partir de la modificación introdt1cida por la Ley Nº 19.374, y confor1ne a
lo establecido actt1alme11te en el art. 545 del COT, el recurso de qt1eja procede
no sólo cuando en la resolución jttdicial se hubiere incu1·1·ido en graves faltas
o abt1s0s, si110 que adicionalmente deben concu1Tir los sigttientes 1·equisitos:
1 2• Que la resolt1ción en la cual se incur1·ió en la grave falta o abuso ten­
•' ga la naturaleza jurídica de sentencia definitiva o de sentencia interlocutoria que
• pongafin. al jtticio o haga imposible su continuación, y
2º. Que la resolución en la cual se inct1rrió en la falta o abuso no sea
J
'
.•

susceptible de ser i11ipugnada por ol·ro recurso, sea ordinario o extraordinario. Se ex­
ceptúan las sentencias definitivas de primera o única instancia dictadas por
á1·bitros arbitradores, en cuyo caso procederá el recurso de queja, además
del rcct1rso de casación en la forma.

•' Por otra parte, se establece en el inciso final del citado art. 545, luego de
••
• la 1·efonna introdttcida por la Ley Nº 19.374, que "en caso que t1n Tribunal
• supe1ior de justicia, haciendo uso de stts facultades disciplinarias invalide
¡•
' • una resolt1ción �urisdiccional, deberá aplicar la o las medidas disciplinarias
_
'
1
1
qt�e esu1ne perunentes. En tal caso, la sala dispond1cÍ que se dé cuenta al
}• T:1b t1nal p�eno de los antecedentes para los efectos de aplicar las medidas
_ _
d1sc1pl1nar1as que procedan, atendida la naturaleza de las faltas o abusos, la

'I. que no podrá ser inferior a amonestació11 privada''.


!

•.
••
l
j) Recurso o requerimiento de inaplicabilidad
¡•
• El reqt1erimiento de inaplicabilidad no se vincula directamente con la
naturaleza jurídica de . u�a determinada resolución judicial. Este recurso
J


1
•• se refiere a un proced1�1ent ? que se enct1�ntra pendiente y en el que se
• p1·etende obtener a traves de el que no se aplique un determinado precepto
legal que se considera inconstitucional.

78
1•
,•
'
(�AP. l. IN'fRODU(;(:IÓN

Con todo, existiendo ttn control represivo concreto en este requeri­


miento, se presenta una cierta vinculación e11t1·e éste y la sentencia definitiva
que se va a dictar en�� proc �d�miento pendiente, ya que lo que se persigue
_
respecto de una gest1on JUd1c1al especifica que se encuentre pencliente es
qt1e 110 se apliqtte en la sentencia defi11itiva el precepto legal cuestionado
en su constitucionalidad para la resolución del conflicto.

k) Requerimiento de inconstitucionalidad
En cambio, en el denominado reqt1erimiento de inconstitucionalidad,
en qt1e existe u11 control rep1·esivo abstracto, no hay vinculación entre éste y
t1na se11tencia definitiva qtte debe dictarse en un ast1ntojudicial específico,
pttesto que lo que se prete11de es que el Tribunal Constitucional, respecto
de tina norma legal que previamente ha sido declarada inaplicable, proce­
da a declarar su i11constitucionalidad, con efectos generales y sin efectos
retroactivos, al e11tenderse derogada la norma legal desde la publicación de
la sentencia que formt1le esa declaración en el Diario Oficial.

1) Recurso de amparo
Por regla general, este "recurso'' no se vincula con una determinacla reso­
lttciónjudicial, sino que con un acto de at1toridad,judicial o administrativa,
que prive de la libertad personal a ttn sttjeto.
Excepcionalmente se vi11cula a tina resolución jttdicial cuando se interpone
en contra del acto jurisdiccional que hubiere ordenado en fo1·1T1a arbitraria
un arraigo, dete11ción o prisión, no importando tampoco en estos casos la
11atu1·alezajurídica de dicha resolución para determinar la procedencia del
recurso.

m) Recurso de protección
Por regla general, co11forme al criterio mayo1itario sustentado por nuestros
tribunales, el rect1rso de protección no procede en contra de resoluciones
judiciales dictadas por los tribunales, al no encont1·arse concebido como
un medio para impugnar una deterrninada resolución judicial. Con todo,
ct1ando la resolución ha afectado a terceros, se ha admitido su procedencia.

14. LA CONFIGURACIÓN DE UN PROCEDIMIENTO


Y SU VINCULACIÓN A LOS RECURSOS

El proceso tiene un carácter de desarrollo p1·ogresivo en el tiempo a través


de la ejecución de los diversos actos procesales que lo configtiran, lo que se
tiende a prolongar mayormente en el tiempo en forma fragmentada en �os
procesos escritos y de lato conocimiento. Es así c� mo si toma�os cttalqu!er
expediente observaremos que lo confo1·man escritos, resoluciones, medios
de prueba, medios de impt1gnación, etc., actos qt1e se encuentran ordena­
damente desarrollados en for1na cronológica y sistemática.

79

••


•.
LOS RE<:URSOS PRO<:ESALES

•'

Desde el pt1 11to de vista proces,tl, los siste�as d� imp _ �1gnación so11 distintos
respecto de las resolt1ciones y de las actuac1011es Jt1d1c1ales. , . .
Las actt1aciones jt1diciales se impt1gnan directa111e11te a traves d _ el 1nc1dente
de 11ulidad JJrocesal. Por excepción, las actt 1acio�1es_ se pt1eden 1mpt1 gnar e n
forn1a indj 1·ecta 1nedia1 1te algt1 110s 1·ect11-sos, pr111c1pal1ne11te el re�:11·s? d�
casación en la for·rna, el ct1aJ 110 se interpone e11 conu-a de la actuac1on Judi­

- cial, sino qt1e e11 co11u-a de la resolució11 que se dictó e11 t11� p1·ocedim}e1: to

� viciado por los defectos qt1e se l1t1bieren gene1-ado co11 motivo de la p1·a ct1 ca
• u omisió11 de dete1·mi11adas actt1acio11es jt1diciales.
- •'
Las resolt1ciones jt1diciales se impugnan poi· medio de la i11te1·posición

'•
de los cor1·espo 11dientes 1·ect1rsos. Si11 emba1·go y a pesa1· de que los recu rsos


tie11en por objeto impt1gi1ar las resolt1ciones qt1e 1·esuelven el co11flicto, existe
dura 11te toda la t:raJnitación del procedi111iento t111a clara vinculación entr e
' las resolt1ciones qt1e se dictan y el proceso mismo. Dicl1a vinct1lación la po­

demos apreciar, a títt1l0 ejemplar, en los casos de las sigt.1ientes resolt1ciones:


t
J


1

a) La resolución que recibe la causa a prueba


La jt1rispn1dencia ha establecido que la sentencia definitiva no pt1ede ir
más allá de los hechos substanciales, pertine11tes y cont1·overtidos señalados
en la resolución qt1 e recibe la causa a prueba.
Si la parte no interpone el recurso que le concede la ley (reposición, ape­
lando en st1bsidio) co11tra esa resolución, estará deter1nina11do la resolución
que recibe la cat1sa a prueba los hecl1os que deberán darse por acreditados
o 110 en la sentencia definitiva qt1e deberá dictarse en el proceso.

l b) El recurso de casación en la forma


'•
Es un recurso de nulidad por vicios del procedimiento. Para poder

1 interponerlo es necesario que haya existido la preparación del rect1rso de
'1 casación en la fo1·1 11a, la que consiste en que la parte afectada por el vicio




j
haya reclamado de éste ejercitando oportunamente y en todos sus grados

los rcct1i-sos establecidos por ]a ley.
••
Así, si se interpone demanda ante Tribunal incompetente, la parte debe
interponer la excepción dilatoria correspondiente; si se rechaza la excepción
opues� y no apela _ de inmedi ��o, el recurso de casación en la forma que
,
••'
�oste1,01·1nente se 1nte?te sera improcedente precisamente por no haber
sido pr �pa �do. �n el eJemplo, el ord_<:n _ debe ser el siguiente: oposición d e
• •.•
. excepc1on d1latona, recurso de apelac1on contra la resolución que lo rechaza
' 1
y en caso de ser también rechazado, procederá la casación en la forma e n
l
• co11t.ra de la sentencia definitiva.
. :.
.
'
1
I
c) Recurso de casación en el fondo


••
Por r �gla _ general sólo si se ht1biere interpuesto
, el recui-so de apelación v a


a ser pos1 ?le interponer el recurso ?e casac_i�n en el fondo, puesto que éste

o/
P:?c�de so�o �� contra de !as sen_tenc1as defi?•U�? in_terlocutorias qtie pongan
'1

tcrrn1no alJUICIO o hagan 1mpos1ble su cont1nuac1on, mapelables, dictadas por

••

• 80
{:AP. l. INTROOU(:(:IÓN

las Cortes de Apelaciones o Tribunal arbitral ele derecho de seguncla instancia


en asuntos de competencia de las Cortes ele Apelaciones (art. 767 CPC).

d) Recurso de nulidad

En el nttevo sistema procesal penal se prevé también la preparación del


recurso como regla general en el inciso 1º del art. 377 del C. Procesal Penal.
No obstante ello, c1·eemos qtte los casos en qtte debe darse aplicación
a esa 1101·ma sobre preparación clel recttrso de nulidad serán de carácter
muy excepcional, ate11dida la amplitud de las excepciones contempladas en
su inciso segundo, y especialmente considerando la falta ele necesiclad ele
preparar el recurso que se contempla respecto de los motivos absolt1tos de
nulidad previstos en el art. 374.

15. EL ESTADO DE LAS..RESOLUCIONES_JUDICIALES


Y SU VINCULACION CON LOS RECURSOS

Respecto del estado en que se encuentran las resolt1ciones jttdiciales, debe­


mos distinguir las sigttientes situaciones:
-Resoluciones pendientes;
-Resolt1cio11es qtte causa11 ejecutoria;
-Resolucio11es ejecutoriadas;
-Sentencias de término;
-Sente11cia final.

15.1. RESOLUCIONES PENDIENTES

Dentro de éstas hay qtte distinguir:


a) Están en curso los plazos para interpone1· los recttrsos. En este caso
no pueden ct1mpli1·se las resoluciones.
b) Resolttciones en qtte encttentra pendiente el fallo de los recursos
interpttestos contra ella. En este caso hay que st1bdistingt1ir:
-Si los rect1rsos por exp1·esa disposición de la ley no impiden el cttm­
plimiento de la resolt1ció11, ésta se convierte en u11a 1·esolt1ción qtte cattsa
ejecutoria.
-Si la ley lo p1·ohíbe, atendido los recursos dedt�cidos, no se pod�� ct1m­
'
1
pli1· la sentencia y por lo tanto estaremos en presencia de ttna resolt1c1on qt1e
necesita llega1· al estado de eject1toriada para stt cumplimiento.

1. 15.2. RESOLUCIONES QUE CAUSAN EJECUTORIA


1

1
'
1 Se trata de resolttciones que pt1eden cumplirse no obsta11te interposición
de recursos en su co11tra.

81
- •
.l
,
--
•.

• •

LOS RE<:lJRSOS rRo<:ESALES

1






Ejen1plos de estas sentencias:
'•
a) Recurso de apelación que es concedido en el solo efecto devolutivo
J

,'
1

t
E11 ,rirtt1d de este efecto st1bsiste11 dos tribt111ales competentes: el Tribunal
1 de p1;n1e1-a i11stancia, para ct1mplir la se11te11cia, y el T1·ibt11 ?aJ de se�11d a
instancia, qt1e co11oce y falla de la apelació11. La co1npetenc1a del T1·!bu nal
de prin1era insta11cia es condicional. Es decir, depende de qt1e el T1·1bu11al
11
de segt111da instancia co11finne la sente11cia ªJ? elada.. . .,.
• Si la resolt1ción del Tribunal de segunda 1nstanc1a revoca la resoluc1on
apelada, habría tina verdadera resolt1ció11 respecto de la situació11 P.1·? cesa1
¡ -al haber fallado la condición prevista co11siste11te en la confirmac1on del
fallo apelado-, 1nás qt1e t111a nulidad res�ecto de Jo qt1e s� ht1bie:e actu�do
'

a11te el Tribunal a qtio antes de haberse dictado la sentencia mod1ficator1a o


'' revocato1ia, que afecta lo actuado con anterioridad a11te ese T1·ibunal.
.'

b) Recursos de casación en la forma y en el fondo


Por regla ge11eral la inte1posición de los rect1rsos de casación en el fondo
y en la forma no st1spenden el ct1rso del jt1icio, por lo tanto las sentencias
en cuya contra se l1an interpuesto estos recursos son sentencias qt1e causan
• •
eJecutona.

e) Recursos en el nuevo proceso penal


E11 el nuevo proceso penal se contempla una regla general respecto de
• todos los recursos en esta materia.
1
Confo11ne a lo previsto en el art. 355 del C. Procesal Penal la i11terpo­
J

l sición de tin rect1rso no suspenderá la ejecución de la decisión, salvo qt1e
se impugnare una sente11cia defmitiva condenatoria o que la ley dispusiere
1

1
1


••
¡ expresan1ente lo contrario.
•• Dicha r·egla general recibe una aplicación específica respecto del recurso de
apelación e11 el arL 368, de acuerdo con el cual la apelación se concederá en el
-

1

solo efecto devoluti,10, a menos que la ley señalare expresamente lo contrario.


·1, En consecuencia, en el nuevo sistema procesal penal, la regla general es
que las sentencias que se pronuncien causan ejecutoria, dado que la inter­

'
•• posición de t1n recurso no suspenderá la ejecución de la decisión.
.
Excepcional1nente, no causan ejecutoria, provocando la interposición
• de un recurso la suspensión de la ejecución o cumplimiento de la decisión
' respecto de las siguientes resoluciones: a) la sentencia definitiva conde11a­
1

toria en contra de la cual se hubiere deducido algún recurso, y b) las demás


1

'•
1
1

1
• resoluciones en las cuales la ley dispusiere expresamente que un recurso
,' suspe11de la eject1ción de la decisión, como acontece en los casos en que la
le}' prevé la procedencia del recurso de apelación en ambos efectos.
'

..
l

.•
15.3. SENTENCIA FIRME O EJECUTORIADA
• '1

La resolución se encuentra fi1·1n
· e o ejecutoriada:
1
•.
l


••
82
c:Ar. l. INTRODUC:<:IÓN

a) Si no proceden recursos en contra de la sentencia, desde que ella ha


siclo 11otificada a todas las partes.
b) Desde qtte proceden recursos en contra de l,:1 sentencia.
Debemos st1bdistinguir:
-Si se interponen recursos dentro del plazo legal, descle que se notifi­
qt1e el clecreto que la mande ct1mplir qtte dicta el T1·ibt1nal que conoció del
ast1nto en primera o ú11ica instancia, lo qt1e hará ttna vez que se fallen los
recttrsos deducidos en su contra.
-Si no se interponen los recursos dentro clel plazo legal, clescle que trans­
ct1rran todos los plazos que la ley concede para la interposición de dichos
recu1·sos sin que se hayan hecho valer por las partes.
Contra estas resolttciones procede el recurso de revisión (art. 810 del CPC).

15.4. SENTENCIA DE TÉRMINO

Esta sentencia se vinct1la a dos conceptos: instancia y recttrsos.


Dentro del CPC no hay ningún elemento de jtticio para poder configt1rar
esta sentencia, salvo la (1nica alusión qt1e actualmente se realiza a la sentencia
de término en el art. 98 a propósito de la acumt1lación de atttos, al haber­
se modificado el art. 153, que hacía alusión a ese concepto en cuanto a la
oportunidad para solicitar el abandono del p1·ocedimiento.
Pero el CPP en su art. 359 nos pern1ite co11figt1rar este concepto. De esta
manera podemos decir qt1e sentencia de término es aqttella sentencia qtte
pone fin a la última instancia del jt1icio.
Son así sentencias de término las sentencias definitivas de (inica instancia
y las sentencias definitivas de segttnda instancia.
Para los efectos de determinar si es posible cttmplir t1na sentencia de
té1mi110, hab1'á qtte estar·se a si los rect11·sos que se dedttcen en contra de
ella impiden o no qtte cat1se eject1toria de conformidad a lo señalado pre­
cedentemente.

15.5. SENTENCIA FINAL

Se trata de la sente11cia fi1·me o ejecutoriada.


La razón del texto es que el Código al establece1· las resolt1ciones qtte pro­
ducen cosa jt1zgada se11ala las se11te11cias definitivas o inte1·locutorias firmes.
Hay qt1e complementa1· esto, ya que la acció11 de cosa jt1zg.:1da no sólo
corresponde a las sentencias definitivas ejecutoriadas, sino que también
a las sentencias que cat1sa11 ejecuto1·ia. Por lo tanto, este es t111 concepto
doctrinario qt1e alt1de a la sentencia definitiva o a la interloct1toria firme
o ejecutoriada.

83
,

1


LOS RE<:URSOS PRO(:ESALES
.•.
'•

.
1

16. LA FORtvfA DE LAS RESOIJUCIONESJUDICIALES


.'

' Y SU VINCULACIÓN CON LOS RECURSOS
1

1
'
1
La fon11a de las resoluciones judiciales se encuentra ind_isti11� mente tratada
e11 el Código de P1·ocedi111ic11to Civil (a1·ts. 169 a 1 �l, 111clt1s1ve), e11 el c1>1>
,'
, (arts. 51, 53 )' 500) y en el C. Procesal Pe11al (a1·ts. 36, 37,342, 413).

El pcrj11icio (ag1-a,rio o g1-ava1ne11) qt1e se ca_usa con una dete1·m111�da
..
'•
I•
resolució11 j11dicial y qt1e faculta a las pa1·tes pa1-a impugnarla, se dete1·m111a,

por regla ger1eral, e11 la pa1·te resolutiva, cualquiera que sea la natt1raleza
•.
jt11·ídica de la rcsol11ción. . . . .
. .. E111pe1·0, hay qtte tene1· p1·esente que � x1ste11Jtteces qt1� f!Jª? _co11s1deran­
"I•' dos co11 carácter resolt1tivo qt1e no se repiten e11 la parte d1spos1t1va del fallo.
•• En algt1nos rect1rsos, pa1-a dete1n1inar su p1·ocede11cia 110 basta co� a11a­
• lizar sólo la parte resolt1tiva del fallo, sino que este examen debe realizarse
¡
'' respecto de la totalidad de éste. Ej.: pa1-a ver si existe11 vicios de for1na.

El análisis morfológico del fallo i1npo1·ta pa1·a los efectos de funda1nentar
de una manera más aceptable y 1nejor la impt1gnación de la resolución judicial.
La lectttra de la resolución implica conocer el análisis lógico que hizo
e] Tribu11al, esto es, la concatenación de ]os considerandos de l1echo y de
derecho es u11 jt1icio lógico. Por lo tanto, la lectura completa es básica para
i111pug11ar una resolt1ción judicial.
Sin embargo, existen casos en que los recursos son de carácter i11tuitivo,
como ocurre, por ejemplo, en las sentencias interlocutorias y los autos, que
sólo contienc11 una parte resolutiva, de ahí que se debe supone1· cuáles fue­
ron las consideraciones erradas que el juez tuvo en su mente para dictar el
fallo eqt1ivocado y en base a ese 1-aciocinio se debe impugnar la resolución.
•.
'.
En el nuevo proceso penal, dicha situación no puede presentarse, dado que
'.¡• se prevé expresamente en el arL 36 del C. Procesal Penal la obligación para el
••
Tribunal de fu11dame11tar sucintamente y con precisión los motivos de hecho
••
.;
j
y de derecho e11 qt1e se basaren las decisiones tomadas, con excepción sólo de
.'
aqt1ellas resoluciones que se pront1nciaren sobre cuestiones de mero trámite.


•• Además de la in1portancia que tie11e el análisis de la resolución para de­
1 te-n---
r1inar el agra,1o y los motivos que erradamente condujeron al Tribunal
¡•.
a su dictación, para poder deducir el recurso debe analizarse si el Tribunal
1
cu1nplió con los requisitos de fo1·ma previstos en la ley. En efecto, si el Tri­
bt111al p1·011uncia una sentencia definitiva sin haber dado cumplimiento a
'' )

los requisitos de f 01·rr1a, procederá su impugnación por la vía del recurso de


l
•• casación en la for1na conf onne a lo previsto específicamente en la cat1sal

.


N º 5 del arL 768 del CPC y Nº 9 del art. 54 1 del CPP.
'• E11 el nuevo siste1na procesal pe11al, el incumplimiento de los 1·equisitos d e
fo-11---na en la sentencia definitiva dictada por el Tribunal oral en el juicio oral
.•
·, o el ju�z de g-aran tía en un procedimie
_ �to simplificado o por crimen o sim­
_ __
ple delito de acc1on penal pnvada const1tt1y e un motivo absoluto de nulidad
•11
•1

contemplado _ en !a _ l �tra e) del a1"t. 3 74 del C. Procesal Penal, que hace proce­
i dente }a 1nterpos !c1on en su cont� del rec�rs? de nulidad, el que prima por
su caracter específico respecto del 1ncumpl1m1ento que pudiere encuadrarse
l

1
••
además en la causal genérica de la letra a) del art. 3 73 de ese cuerpo legal.
',
.,
)•
.. 84
-••,
.
-=1
••
CAP. l. INTROOU<:<:IÓN

,
17. VINCULACION ENTRE PLAZOS Y RECURSOS

17.1. PLAZOS Y OPORTUNIDADES PARA DEDUCIR El, RECU RSO

Po r r egla gen eral, esta vinct1lación se encuentra presente en tocl o el orde­


na1niento jurídico al t ener qt1e deducirse los r ecursos dentro de l os plazos
fatales previsto s p or el l egislado r.
Los rect1rso s deb en s er int erpu estos dentro de plazos fatales qt1e con
t
claridad fija el legislador.
Excepcio nalment e, el legislado r no c ontempla plazos, sino más bien
o portu11idades para l1ac e r val er algunos recursos, l os qt1 e dicen relación
fundamentalm ente con aquell os deno minados recursos que más bien cons­
tituyen accio nes y que no revisten una naturaleza jurisdiccional.
Por otra parte , la vi11c t1lación entre l os plazos y los rec11rsos tiene gran
importancia para pod er d eterminar el estado procesal de tina resolt1ción
jt1dicial en cuanto a su cumplimiento . Las reso luciones jt1diciales, por lo
gen eral, van a encontrars e eje ct1 toriadas t1·a11sct1rridos qt1e sean l os plazo s
para i11terponer recursos.
Sin embargo , por exc epció11, en algunos re cursos el legislador no ha sido
tan exigente en cuanto a los plaz os para interpo nerl os, co1n o ocur1·e en las
sigi.1ie 11tes situaciones:

a) Recurso de aclaración, rectificación o enmienda


Para qt1 e se pueda interpo ner este denominado rect1rs o por las partes
no existe plazo ftj o , ell o p orq11 e a través de e ste recurso lo que se quiere o
p1·etende es obten er una co1·recció11 formal y n o una decisión de fondo o de
mérito ace rca del fallo que se dictó. El plazo se contempla como limitación
sólo cuando esta fact1ltad prete nde ej erc erse de oficio por el Tribunal, pero
n o a reqt1eri1niento de una de las ¡)artes. 128

b) Recurso de reposición extraordinario


A él se refie1·e e l inc. 1 º de l art. 181 del CPC. Es aquel recurso en contra
de t1n a11to o decreto , sin limitación en el tiempo, siempre qt1e se hagan valer
nuevos ante cede11tes. La 1·azón de s er de este r ect1rso, si11 plazo , radica en
el h echo d e que lo s autos y de cre tos no pro ducen e l ef ecto de cosa juzgada
(art. 175 CPC).

c) Recurso de revisión en materia penal


Este recurso tampo co tiene plazo para s11 interposición � inclttso pt1ede
• ser deducido po r los h erederos en salvaguardia de la me�o �1a_ del conde_na­
do. La razón para que n o exista plazo 1·adica en e l bien Jt11·1d1co prote�ido
por medio de este re curso , co mo lo es la memoria de 11n s1tjeto que hubiere
mue1·to o el castigo injusto al qt1e se vio él s om e tido; tiene mayor valor qtie

128 Véa se art. 184 clel CPC.


-
85
1
• 1


,••
.• LOS REf:lJRSOS J>RO<:ESALES •
-.
i la segu1ida<l jt1rí<lica que se pretende alca111�r co11 el establecimie11to de t1n

plazo deten11i11ado y fatal. •

La justicia y la seguridad jt1rídica son pri11cipios qt1e algt.1nas veces pue-


•.

. den llegar a contrapo11erse, p11esto que cua11do se establecen plazos p�cde


'
¡
• n1t1chas vece.s sacrificarse el pri11cipio de la jt1sticia e11 aras de la seguridad
••t jurídica si con ello se impide la revisió11 de 1·esolucio11es e1·1adas.
'•

l
t
d) Requerimiento de inconstitucionalidad
- En el reqt1eri111iento de inco11stitt1cio11alidad no existe plazo para solici­
,. tar·le al Tribunal Co11stitucio11al qt1e ejerza el control 1·ep1·esivo co11 efectos
l

generales, sino qt1e solamente una co11dición pre,ria pa1·a que pueda ser

• fonn11lado, co11sistente en que el T1·ibunal Constitucional p1·evian1ente haya
••
declarado inaplicable el precepto legal.

Existen otros rect.1rsos en los ct1ales hay plazos tácitos para st1 in terpo-
. .,


s1c1on:
-En el recurso de amparo no existe plazo pa1--a. su interposición, pero
debe estar vigente al 1nomento de ser deducida la orden de arraigo, la de­
tención o la prisión arbitraria contra la ct1al se reclama.
-En el requerimiento de inaplicabilidad es necesario que el proceso
en el qt1e se persigue la 110 aplicación de un determinado precepto legal
inconstitucional se encuentre pendiente.
En estos casos no se establece plazo para la interposición de los recursos,
sino que se exige la concurrencia de una señalada condición para determinar
su procedencia.
Por regla general, los recursos en los cuales existe un ejercicio de la facul­
•••


tad jurisdiccional tienen un plazo fatal para su interposición. Ej.: apelación,

reposición, casación, nt1lidad, etcétera.



En cambio, tratándose de los recursos en que existe un ejercicio de las
1
facultades conservadoras hay un plazo tácito. Ej.: recurso de amparo y re­
• querimiento de inaplicabilidad.
Sin en1bargo, existen excepciones en ambas situaciones. En el segundo
1
1
••

caso, el recurso de protección que emana de las facultades conservadoras


,
••
tiene un plazo de 30 días para ser interpuesto, contados desde la amenaza,


perturbación o privación ilegal o arbitraria.
Finalmente, existen recursos en los cuales para la continuidad del debate
,
que se lleva a cabo en fo1·n1a oral es necesario que el medio de impt1gna­
1
1
ción se ha� valer en fo1·1na inmediata, porque en caso contrario precluye

la oportunidad de hacerlo valer. Como ejemplo de esta situación tenemos,
l en el nuevo proceso penal, el caso del recurso de reposición en contra de
res?luciones �ictadas en audiencias orales, en que se exige que ese medio
¡
'•
de 1mpugnac1on se haga valer en contra de la decisión tan pronto como ella

• se dicte. 129
!


,,
'
129
' Véase art. 363 C. I> rocesal Penal.
¡
••


l
1
'. 86

..

••


C�AP. l. INl'RODUC:(:JÓN

17.2. LA SUSPENSIÓN DE LOS J>LAZOS

En general, no se suspenden los plazos para dedttcir los recttrsos, salvo las
sigttien tes circt1nstancias:
-El art. 66 del CPC en stt inc. 2º establece la habilitación de feriados de
pleno derecho o jt1dicial. En este caso seguirán corriendo los plazos. Este
inc. 2º ftte �erogado por la Ley Nº 20.774, qt1e eliminó el feriaclo jttdicial
-Ademas, el art. 64 del CPC establece qtte las partes en ct1alquier estaclo
del juicio pueden acordar la suspensión del procedimiento por un plazo
máximo de noven ta días.
Puede ser así qt1e se vea afectado el plazo por un rect1rso.
Finalmente, cabe tener presente respecto de la orden de no innovar en
el rect1rso de queja, qt1e existe una norma especial respecto de los plazos, en
la cual se señala que estos se suspenden cuando hayan comenzado a correr
antes de comt1nica1·se esa orden. 13t>

17.3. Los RECURSOS


Los plazos para dedt1cir los recursos revisten el carácter de fatales, por lo
que la facultad preclt1ye por el solo ministerio de la ley con el transcurso
del término legal. 131
Sin emba1·go, debemos tene1· presente 1·especto de los plazos para deducir
los rect11·sos en el nuevo sistema procesal penal qt1e ct1ando el plazo para
deducir el recurso venciere en día feriado, se conside1·a14á ampliado hasta
las veintict1atro horas del día siguiente qt1e no fuere feriado. 132
Finalmente, en el nt1evo sistema procesal penal cabría considerar la
sitt1ación de un 11uevo plazo para deducir el recurso de concurrir los st1-
puestos previstos por el legislador. En efecto, debemos recordar qt1e el qt1e,
por un hecho que no le fuere impt1table, por defecto en la notificación, por
fuerza mayor o por caso fortt1ito, se httbiere visto impedido de ejercer ttn
derecho o desar·rollar tina actividad dentro del plazo establecido por la ley,
podrá solicitar al Tribunal ttn nt1evo plazo, que le podrá se1· otorgado por el
mismo período. Dicha solicitud deberá formt1larse dentro de los cinco días
siguientes a aquel en que hubiere cesado el in1pedimento. 133

17.4. RENUNCIA DE LOS PLAZOS PARA LA IN.. fERPOSlCION


DE LOS RECURSOS

Para renunciar a los plazos o a los recursos mismos de t1na manera expresa,
el mandatario jttdicial debe contar con las facttltades especiales del art. 72
i11c. 2º del CPC.
130 Véase N º 7 de atJto acordado sobre el rect1rso de qt1eja.
131 Véanse art. 64 clel
CPC y art. 16 clel C. Procesal Pe11al.
' 132 Véase
art. 14 i11c. 2º C. Procesal Penal.
133 Véase art. 17 C. Procesal Penal.
'•

87
LOS RECURSOS PROCESALES

En cambio, para la renuncia tácita del término para la interposición de


recursos no es menester contar con esas facultades y, consiguientemente,
con la autorización expresa que exige el precepto instrumental civil antes
indicado.
La jurisprudencia de nuestros tribunales ha estimado que la renuncia
tácita del término para interponer recursos está contemplada dentro de las
facultades ordinarias del art. 7º inc. 1 º CPC.
En el nuevo sistema procesal penal, el legislador establece una limitación
en cuanto a la oportunidad y a las facultades que debe poseer el defensor
para renunciar a los recursos. 134 En primer término, los recursos podrán
renunciarse expresamente, sólo una vez notificada la resolución contra la
cual procedieren. En segundo lugar, el defensor no podrá renunciar a la
interposición de un recurso, ni desistirse de los recursos interpuestos, sin
mandato expreso del imputado. 135

18. EL MANDATO JUD~CIAL Y EL PATROCINIO


EN LA INTERPOSICION DE LOS RECURSOS

18.1. EL MANDATARIO JUDICIAL Y LOS RECURSOS

En virtud del art. 7º del CPC cualquier mandato judicial autoriza al manda-
tario para interponer cualquier recurso de los existentes en nuestro sistema
jurídico.
El legislador pone cuidado en los actos de disposición de los recursos
por parte del mandatario.
Se requiere facultad especial para:

a) Renunciar a los recursos o a los términos legales


La renuncia a los términos legales se refiere a una renuncia expresa y
general.
La renuncia a los recursos debe también ser expresa y general, y no
puede confundirse con la actitud pasiva de dejar pasar el plazo sin deducir
el respectivo recurso. En todo caso, el mandatario con o sin poder especial
siempre puede dejar de interponer los recursos y el mandante no puede
alegar que dicha omisión no le sea oponible. En este último evento, en todo
caso, se puede generar responsabilidad civil para el mandatario por mala
praxis profesional.
Debemos tener presente que para desistirse de un recurso ya deducido
no se requiere de facultades especiales, sino que basta que el mandatario
cuente para ello con las facultades ordinarias del inciso primero del art. 7º
del CPC.
Debemos recordar que en el nuevo sistema procesal penal rige una norma
especial en la materia, dado que el legislador establece que el defensor no
134 Véase art. 354 inc. 1" C. Procesal Penal.
135 Véase art. 354 inc. 3º C. Procesal Penal.

88
GAP. l. Ji\iTROiJUCCJó,,;

odrá renunci~ a la interposición de ur.t recurso, ni _desistirse de los -recursos


fnterpuestos, sm mandato expreso del 1mputado.l.So

b) otorgar a los árbitros facultades de .arbitradores


Se requiere poder especial pm 1-as amplia& facultad.es que se le conceden
¡ arbitrador para la solución del conflicto, dentro de las cuales se encuentra
fa relativa a que por regla general respecto de las sentencias de los arbitra-
dores no procede el renffso de apelación. Es por esw que sí se le otorga el
carácter de arbitrador, se está renuncümdo a la posibilidad de apelar si no
se contempló expresamente su procedencia en el compromiso o cláusula
cGmpromisoria. respectiva, c0mo 21Simi::;mo el 'Tribunal de alzada qt1e debe
conocer del recurso.

18.2. ROL DEL ABOGADO PATROCINANTE

El abogado patrncinante no es quien tiene la representación de la parte que


¡0 ha designado. Si bien el patrocinio es una clase de mandato, sólo tiene
como misión asumir la defensa de su p,lrte en el proceso.
Sin embargo, debemos tener presente que el inciso 3º del art. I Q de la
Ley de Coñlparecencia ertJuicio (Ley Nº 18.120) señala que el abog21do pa-
trocinante podrá tomar la representación de su otorgante en las gestiones
o trámites en l.3.S distintas ifü,ta.m::.ias del juicio.
Según algunos autores, la representación por parte del patrocinante es
ocasional y en casos graves y urgentes.
Por lo tanto, el abogado patrocinante podría interponer un recurso en
el juicio.
De esta manera, el mandato y patrocinio son concurrentes para inter-
poner recur"-os..
~n ,c:uan:,:,i a la rerrnr:_cia, c-i ::ic, hay n:.:nci,5n expre.Sa pMa e:: al::,ogado
pal:rc-cina:1Je .sc:Io s-i:: e:::iti-cnce parad ffiaedara110.

~orno regla general, no es necesario que sea patrocinado un recurso para su


mterposición, bastando la comparecencia del mandatario que lo interpone
si puede comparecer ante ese Tribunal.
Es lo que acontece, por ejemplo, con el recurso de reposición y el re-
curso de apelación. Lo mismo sucede con el recurso de nulidad en el nuevo
'>istemc\ pi:ocesai pena\.
Sin embargo, respecto de algunos recursos se requiere como formalidad
en el escrito en que se deduce que este sea patrocinado por un abogado
habilitado para el ejercícío de la profesión.

l¾ Véase art. 354 inc. 3º C. Procesal Pe.nal.

89
LOS RECURSOS PROCESALES

Es así como se contempla el requisito del patrocinio de un abogado res-


pecto de los recursos de casación en la forma y en el fondo, 137 y el recurso
de queja. 138 La sanción a la falta de cumplimiento de este requisito es nada
menos que la declaración de inadmisibilidad del recurso.

19. LA COMPARECENCIA ANTE LOS TRIBUNALES SUPERIORES


DE JUSTICIA

a) Corte de Apelaciones
Por regla general, en segunda instancia se puede comparecer a seguir
un recurso interpuesto mediante:
i) Abogado habilitado para el ejercicio de la profesión;
ii) Procurador del número;
iii) Personalmente por la parte, dentro de los plazos establecidos por la ley.

b) Corte Suprema
Se puede comparecer a seguir un recurso interpuesto mediante:
i) Abogado habilitado para el ejercicio de la profesión;
ii) Procurador del número.
¿Debe ser el abogado habilitado para el ejercicio de la profesión el mismo
que actúa en primera instancia?
No se ha producido discusión por ello. La ley no señala norma al res-
pecto, habiéndose entendido que puede ser cualquier abogado y no sólo el
que actúa en primera instancia.

20. COMPETENCIA Y RECURSOS

Como los tribunales tienen una estructura jerárquica y piramidal respecto


de los recursos, por regla general juega el principio de la jerarquía, es decir,
el Tribunal superior jerárquico es aquel a quien corresponde conocer de los
llamados "recursos de enmienda".
La norma que se encarga de establecer la competencia del Tribunal
superior jerárquico para conocer de los recursos es el art. ll0 del Código
Orgánico de Tribunales, que consagra la regla general de competencia lla-
mada del grado o jerarquía:
"Una vez ftjada con arreglo a la ley la competencia de un juez inferior
para conocer en primera instancia de un determinado asunto, queda igual-
mente ftjada la del Tribunal superior que debe conocer del mismo asunto
en segunda instancia".
Esta regla general de la competencia juega plenamente a través de toda
la estructura jerárquica de los tribunales en los recursos de apelación y de
casación en la forma.

13 7 Véase art. 772 inciso final del CPC.


138 Véase art. 548 inc. 2º del COT.

90
(�AP. l. INTRODU(;(:IÓN

21. INSTANCIA Y RECURSOS

La instancia es cada tino de los grados de conocimiento y fallo de que está


investido un Tribt1nal para la solución de un determinado conflicto.
Dentro de la instancia, el Tribunal, para resolver el conflicto, se encuentra
fact1ltado para a11alizar todas las cuestiones de hecho y de derecho suscitadas
en el juicio.
Un asu11to se pttede resolver en única, primera o segt1ncla instancia.
En Cl1ile la regla general está constituicla por la dol)le instancia en los
asttntos civiles y en el antiguo sistema procesal penal.
En el nuevo sistema procesal, como ya hemos se11alado en reiteradas
oportu11idades, la regla general es la ú11ica instancia, regla que reviste un
carácter absoluto respecto de las sentencias definitivas dictadas en el juicio
01·al y procedimiento simplificado por los tribunales dejuicio oral en lo penal
y jt1eces de garantía, respectivamente.
El concepto de instancia en cua11to a la competencia de los tribt1nales
para fallar determinado asttnto flt1ye de los arts. 188 y 189 del Código
Orgánico de T1·ibunales. Estos preceptos vincttlan la instancia al rect1rso
' de apelación:
a) Un asttnto se falla en única instancia ct1ando la resolución del Tribunal
¡ no pttede ser apelada;
l b) Un asu11to se falla e11 primera instancia ct1ando en contra del fallo
del Tribunal procede la interposición del recu1·so de apelación, y
c) La segt1nda i11stancia es el conocimiento y fallo por el Tribunal st1pe­
rior jerárquico de la apelación interpt1esta.
El Tribunal que conoce de la· instancia debe revisar las cuestiones de
hecho y de derecho que configuran el co11flicto.
P artiendo de esa base se llega a la conclusión de qtte la casación en la
forma y en el fondo, así como el recurso de nt1lidad en el 11uevo sistema pro­
cesal pe11al no constituyen instancia. Ello es así porqtte el T1·ibt1nal no puede
modificar los l1echos qtte se hubieren establecido en el fallo impugnado por
medio de esos rect1rsos.
Por excepción, la Corte S uprema, conociendo del recurso de casación
en el fondo por infracción a las leyes reguladoras de la prt1eba, puede
modificar los hecl1os qtte se hubieren sentado en el fallo impt1gnado,
pe1·0 tiene una competencia limitada a la inf1·acción de ley qt1e se httbiere
hecho valer.

22. EFECTOS DE LA INTERPOSICIÓN DE UN RECURSO



EN EL CUMPLIMIENTO DE LAS RESOLUCIONES

22.1. RECURSO DE REC1,IFICACIÓN, ACLARACIÓN O ENMIENDA

Según el art. 183 del CPC, se radica en el Tribt1nal la fact1ltad de sttspend�! o


no el cumplimiento del fallo de acue1·do con la natttraleza de la reclamac1on.

91
••


.
'


• LOS RE<:URSOS PRO<:ESALES


.•


' 22.2. RECURSO DE REPOSICION


'
Ha), que distinguir e11u·e 111ate1·ia civil y penal.
1
••

a) Materia civil
••
No existe u11a norn1a exp1·esa. El art. 181 del ere se refiere a los autos y
J dec1·etos, pero nada dice 1·especto al ct1mplin1ie11to de ellos. .
•• El rect11-so de r·eposición debe falla1-se de plano y, por lo_ ta!1to, no in­
teresaría ma)101n1ente pai-a detern1i11ar st1 efecto e11 el cumpl1m1ento de la
i resolt1ción. Si11 e1nb,11·go, e11 la p1--áclica se stiele dar traslado. En tal caso, el
at1to o decreto se ct1111pli1--á cuando se e11ct1enu·e firme. Por lo tanto, el re­
1

ct1rso de reposición suspe11de el ct11npli1niento de l;:1 resolt1ción imp�•�i:iada


n1ienLras este no se falle. Esta fom1a de regt1lar los efectos de la 1·epos1c1on es
'
clarísima en la in1pt1g11ació11 de la 1·esolt1ción qt1e recibe la causa a prueba,
en donde el ténnino p1·obato1;0 comie11za a correr una vez que se notifica
la resolt1ción que falla la última reposición.

b) Antiguo procedimiento penal


El art. 56 del CPP solt1cionó el p1·oblema señalando que la reposición no
tic11e efectos st1spe11sivos.
Podríamos decir qt1e esta no1·ma aclar-a el contenido del art. 181 del CPC
y, por lo ta11to, si esta disposición no st1spende el cumplimiento en materia
penalJ tan1poco debe1ia hacerlo en materia civil.

c) Nuevo proceso penal


••
La reposición no tendrá efecto suspensivo, salvo cuando contra la misma
resolución procediere también la apelación en este efecto. 139
1.

J• 22.3. APELACIÓN
j•
'•

'
Este recurso se puede otorgar en el solo efecto devoltttivo o en ambos efec­
•'•
• tos, siendo esta última la regla general que establece el legislador, acotada
actualme11te, sin embargo, sólo a algunas de las sentencias definitivas y en
••
' algt1nos procedimientos. 14º En este último caso se st1spenderá la co1npetencia

'
' del Tribunal inferior para seguir conociendo de la causa.
Una de las últimas reformas del CPC estableció una especie de orden de
''
no innovar cuando la apelación se concede en el solo efecto devolutivo. De
1 esta fo1·1na hace que se imposibilite el cumplimiento de la sentencia, mienu·as
.
no se f�lle el recurso. Esta orden sólo se dicta por la Corte de Apelaciones
1
1 respectiva
En el antiguo sistema procesal penal, por regla general, la apelación se
1


,

co11cede �1:? am�os efectos y, por lo tanto, se suspende el cumplimiento de
1
l
la resoluc1on obJeto del recurso a menos que la ley establezca lo contrario.



• 1�9 Véase inciso final del art. 362 del C. Procesal Penal .
14 o Véase art. 194 del CPC.
••

1

l

92
'

•#
••1
.•
C:AP. l. INTRODUC:C:IÓN

El CPI> mantiene la reglamentación de concesión de la apelación en am­


bos efectos, pero le entrega al Tribunal la calificación de efecto devolutivo
cttando la cat1sa está en estado de sttmario y se ponga en peligro el éxito ele
la investigación.
La se11tencia definitiva es siempre apelable en ambos efectos.
En el n ttevo sistema p1·ocesal penal la apelación se concederá en el solo
efecto devolutivo, a menos que la ley señalare expresamente lo contrario.'"'

22.4. RECURSO DE I-IECI-10


Existen dos tipos de recursos de hecho:

a) Verdadero recurso de hecho, también denominado recursode hecho


propiamente tal
Se p1·odt1ce cuando se ha interpuesto un recurso de apelación y se de­
niega su otorgamie11to, en cuyo caso se recurre ante el sttperior jerárquico.

b) Falso recurso de hecho


Se prodttce cuando el T1-ibunal ante el cttal se ha interpttesto el recurso
de apelación se eqttivoca en los efectos en que concedió el recurso, ya sea
co11cediéndolo en el solo efecto devolutivo cttando debió haberlo hecho
en ambos. efectos. y viceversa. En este caso se interpone este rect1rso ante el
. .,.
st1per1or Jerarqu1co.
Es 1nás importante el recurso de hecho propiamente tal, ya qtte al no
existir un recurso de apelación, el fallo· se cumplirá ele inmediato. Por eso
el legislado1· estableció a stt respecto un procedimiento mt1y rápido para
subsanarlo.
Sin embargo, el falso recurso de hecho también puede provocar el ct1m­
plimie11to de la sentencia. Es en virtud de este recurso de hecho que se dio
origen a la orden de no innovar. Así, se recurre de hecho y se le solicita al
Tribunal superiorjerárqt1ico la 01·den de no innovar, la cttal, si es concedida,
impedirá qtte la sentencia impttgnada se cttmpla.
En el antigt10 sistema procesal penal es aplicable todo lo anterior, ya
qt1e el art. 204 del c1>c se enct1entra entre las disposiciones comt1nes a todo
procedimiento.

22.5. RECURSO DE CASACIÓN

La 1·egla general es que estos recursos no st1spenden el ct1mpli1niento de las


resol11ciones a que ellos afectan, salvo los casos q11e la ley señala.
En el antiguo sistema procesal penal existe una amplia remisión del CPP
al CPC.

141
Véase art. 368 clel C. Procesal Penal.

1
'
93
t

LOS RE<:URSOS PRO<:ESALES

\
Sin cn1bargo, en esta materia la norn1a penal respecto de los �f�� tos de la
casació11 e11 u11a se11te11cia de té1·111ino es la sigt1ie11te: la inte1·pos1c1on de un


rect1rso de casació11 p1·odt1ce la st1spensió11 del cu1npli1nicnto de u!1a 1·es� luc�ón

• cuando se u-ata de t111a se11te11cia co11de11atoria. Pe1·0 si la sentencia de termino
• es alJsoltttoria, el 1·eo se1-á puesto en libe1·tad at111qt1e esté pe11die11te el recurso.


22.6. RECURSO DE QUEJA

1
• La regla general es qtte la sola i11terposición de ��te 1·ecu1·so n� st_ispencla
el cu111plin1ie11to del fallo rect1r1·ido. La suspe11s1011 del p1·oced11n1ento se
procluce e11 \rit·tud de la co11cesió11 de u11a 01·de11 de no innovar.

.'
22.7. RECURSO l)E REVISIÓN

IA regla general en materia ci,ril es qt1e no se st1spende la ejecución d_e__ la


sente11cia impugnada por la i11te1·posición de este recurso. Por excepc1on,
en vista de las circttnstancias y a petició11 del rect1rre11te, habiendo oído al
ministerio público }' rendido fianza, se pt1ede ordenar que se suspenda la
ejecució11 de la sentencia.
En el antiguo sistema procesal penal no se suspende el cumplimiento
de la sentencia a n1e11os qt1e el Tribunal lo ordene, por lo tanto, la facultad
recae e11 el Tribunal.

22.8. CONSULTA

En materia civil, la regla general es que la consulta suspende el cumplimiento


del fallo.
'
1
En el antiguo sistema procesal penal los trámites de la consulta son los
mismos que los de la apelación de la resolución y, por lo tanto, si esta se
' concede en ambos efectos, la consulta suspenderá el cumplimiento del fallo.
En el nuevo sistema procesal penal debemos recordar que no se co11templa
el trámite de la consulta.
En el nt1evo proceso penal se prevé una regla general respecto de todos
los rect1rsos en esta materia. Confor1ne a lo se11alado en el art. 355 del C.
. •
Procesal Penal, la interposición de un recurso no suspenderá la ejecución
.'
de la decisión, salvo que se impugnare una sentencia definitiva condenatoria
o que la ley dispusiere expresamente lo cont1-ario.
Dicha regla general recibe una aplicación específica respecto del recurso de
' apelación en el art. 368, de acuerdo con el cual la apelación se conceder-á en el
i
• solo efecto devolutivo a menos que la ley señalare expresamente lo co11trario.
'
Tratándo�e del recurso �e nulid �d, su interposición suspende los efectos
• de la sen te11c1a condenatona recu1·r1da. En lo demás se aplicará lo dispuesto
. en la 1·egla general del art. 355. 142
¡

142 Véase arL 379 i11c. l º del C. Procesal Penal .


i
1 94
.


CAP. l. INTROOU(:(:IÓN

23. EFECTOS DE LA INTERPOSICIÓN DE UN RECURSO


EN CUANTO A LA SUSPENSIÓN DEL PROCEDIMIENTO
Y EFECTOS DE LA RESOLUCIÓ N

a) Recurso de inaplicabilidad por inconstitucionalidad


Por regla general, el procedimiento continúa, no obstante la interposición
ele los recursos. Sólo el Tribt1nal Constitucional puede ordenar la suspensión
del procedimiento. Es tina facultad exclt1siva de este órgano jurisdiccional.

b) Reclamo por pérdida de nacionalidad


La mera interposición ele este recurso suspende los efectos de la resolu­
ción o acto administ1·ativo recurrido.

c) Recurso de amparo
No existe tina disposición clara al respecto. ¿Qt1é oct1rre ante el fallo del
recurso de amparo por la Corte de Apelaciones? Este fallo es apelable para
ante la Corte St1prema.
El art. 316 distingue si el fallo de la Corte de Apelaciones es favorable o
no al recurrente de amparo.
Si el fallo es favorable al rect1rrente, la apelación es en el solo efecto
devolutivo, por lo tanto no st1spende el ct1mplimiento del fallo.
Si el fallo no es favorable, la apelación se concede en ambos efectos, no
pudiendo, por tanto, cumplirse el fallo.

d) Recurso de amparo económico


º
Se encuent1·a 1·egt1lado en la Ley N 18.971, de 10 de marzo de 1990.
Esta ley es lo que quedó de la disct1sión del Estado empresario. En ella
1 se encuentra reglame11tada la protección de la garantía constitucional del
art. 19 Nº 21 de la Constitución Política de la República.
Este recurso se ha interpretado por la jt11·isprt1dencia mayoritaria que
puede ser i11te1·puesto por un partict1lar no sólo contra el Estado, sino tam­
bién contra otra empresa u otro particttlar.
Consiste en dent111ciar infracciones que se cometan contra la garantía
establecida en el art. 19 Nº 21 de la Constitt1ción Política.
Este rect1rso puede ser intentado por ct1alquier persona, puesto qt1e el
actor no necesita te11er interés actt1al e11 los hechos dent1nciados.
El plazo es de seis meses desde que se hubiere prodttcido la inf1acción.
Se trata de un rect1rso i11formal, ya qt1e no tiene más formalidad y pro­
cedimiento qt1e el del rect1rso de amparo.
Se presenta en primera instancia ante la Corte de Apelaciones respectiva
y es apelable en segt111da instancia a11te la Co1·te Suprema.
El Tribt1nal tiene fact1ltades plenas de investigación (p1incipio inqt1isitivo).
Si no se apela, ct1alquiera sea el resultado de la decisión, st1be la sentencia
definitiva en const1lta a la Corte Suprema.

95



' LOS RE<:URSOS PRO<:ES A LES __________
::...:::.::.=.:__

1 Si el fallo ft1ndada111e11te reconoce la infracción, se 1·esponcle1-á de lo s


pc1j11icios cat1sados.

•.

• Si no era f1111dcldo, poi· el contrario, y se recl1�Z<l el 1·e �u!·�o, el actor de ­


. be1-á respo11der por los pe1j11icios cc1t1sados, �<_?,. l('.1 !nte1·pos1c1on del 1·ect1rso.
11 I,
..A ley 110 dice 11ada 1·especto de la st1spe11s1on. S111 e111bc1rgo, � s pro ced en t:
soste11er qt1e poi· t1-ata1-se de u11a fact1ltad co11servado1c1, el T1·11J�na! P<?dra

••
01·denar que no se siga adelante con los actos qt1e se st1pone11 1nfr111g 1do s
• por la ga1-antía.

1

e) Recurso de protección

•• Este recurso se interpone a11te la existencia de u11a a1·bitrariedad o



ilegalidad qt1e pri,ra o pertt1rba e11 el eje1·cicio de los derechos o garantías
co11stitucionales.

Por regla general, la i11terposició11 de este rect1rso no afecta al acto arbi-



trario o ilegal, el acto sigt1e vigente. . . .


Si11 embargo, la Co1·te de Apelaciones puede adoptar de inmediato las
providencias que estime necesarias pa1-a restablecer el imperio del derecho
y asegt1ra1· a la perso11a. Esta es una típica facultad cautelar de la Corte de
Apelaciones.

24. LA EXISTENCIA DE UN DERECHO AL RECURSO


EN EL DEBIDO PROCESO

En la actualidad se ha planteado como uno de los temas más debatidos dentro


• de la doctrina la materia relativa acerca de la necesidad de existencia de un
.• derecl10 al rect1rso dentro del procedimiento para qtte nos e11contremos en

presencia de un debido proceso .

De allí que en esta nueva edición procederemos a abordar este nuevo
aspecto dentro del tratamiento general del régi1nen de los recursos, el que se
1
encuentra aun en franca evolución ante los tribunales de derechos ht1manos,
• para encontrar una respuesta que sea satisfactoria respecto de los diversos

. sistemas penales que encontramos en el derecho comparado, como lo es
el de jurado, escabinos y de tribunales letrados unipersonales y colegiados,

asimismo con la existencia y con el alcance de los diversos recursos para la
''

impugnación de las sentencias, como lo es la apelación, casación, nt1lidad,
.
••

etc., o bien las acciones de invalidación .
,•
Para dilucidar dicha cuestión deberemos señalar las resoluciones, los
grados de control, la materia y el sujeto respecto del ct1al se debe 1�econocer


11ecesariamente ese derecho según las no1·1r1as de derechos humanos para

1
encontrarnos en presencia de un debido proceso .
.! En prime� lu ��, debemos esclarecer las resoluciones respecto de las cua­
les recae la d1scus1on acerca de la concurrencia del deber de contemplarse
!
1

por el legislador la existencia de un recu1·so para que nos encontremos en


presencia de un debido proceso.
En esta mate �ia, no ca�� duda que la polémica se ha centrado prefe­
'''' rentemente en la 1mpugnac1on de la sentencia definitiva y de aquellas otras


96
1


CAP. l. IN"fRODU(:(:IÓN

res olu ci ones qu e pt1edan poner término al jt1icio o hacer imposible su con­
tint1ación, mas no e n las restant es resolt1cio11es que se dictan a lo largo del
p1·o cedimiento.
En virtud ele la pi·eeminencia de un control horizontal que debe existir ante
lo s tribt1nales de prime r grado jurisdiccional se materializa la impugna ción
m ediante la e xistencia del contradict orio que clebe darse en las aucliencias
01·ales ante la prese ncia del tribunal. D e generarse vicios durante el curso
del procedimiento no subsanaclos durante su desarrollo, deberían ellos s er
reclamado s po steriormente ju11to con la impugnación de la sentencia defi­
nitiva po r la parte agraviada.
Escaparían a este coi1tr ol s o lament e de carácter horizontal las res o lu­
c i ones qtte imp orten una a1n enaza, privac ión o perturbación ele la lib ertad,
las qu e d eb e rían ser o bjeto de impugnación ante un tribunal de alzada,
pu es to que e n cas o contrario ameritaría la facultad de acudir de amparo
e n su contra.
En s egu ndo lugar, respecto de lo s tribt1nales que deben in tervenir en la
s o lución de un conflict o, s e ha entendido co mo necesaria la existencia de
ui1a impt1g11ación para la revisió11 de lo resuelto en torno al conflict o en, a lo
meno s, dos g1ados jt1risdiccionales, puesto que necesariamente debe prever­
s e un pt1nto de término d el proceso para cautelar la seguridad jurídica qt1e
d ebe e manar de la cosa juzgada pro veniente de la firmeza o ejecutoriedad
de st1s r esoluciones.
El c onc ebir la existencia del r ecurso como un medio para pe1·mitir la
presencia d e a lo men os d os grad o s jurisdicci onales constituye también una
medida n ecesaria para velar por la seguridad jttrídica, la economía procesal,
y la co l1erencia ft1ncional en la intervención de l o s ó1·ganos jt1risdiccionales.
Co m o no s ha se ñalado certeramente la do ctrina moderna, no se trata
de negar justi cia a las partes, sin o de constatar qtte una Corte Sttprema so­
b1·ec argada es igu al a denegar justicia po r el retardo qtte puede generar una
a cumt1lación de asunto s y, adicionalmente, hacer con ello en forma progre­
siva irrel evante su pap el como armonizadora del sistema jurídico mediante
una unificación de jurispn1dencia o establecimiento de precedentes. Una
Corte Suprema a qt1ie n se le e ncomiendan múltiples funciones y conoce
demasiadas materias pro babl emente s ea posible que se siga encargando de
ellas y de otras, pero no d e la mejor mane1a qtte podría hacerlo, como s ería
_
si tuvie ra un menor nivel de c arga de trabajo. Lo qtte debe11 hacer bien sus
miembi·os permanente s es hacer pocos fallos y de calidad, que sean respetados
por lo s cittdadano s y lo s tribttnales infe riores, de manera que los fallos _s��n
vinct1lantes más po r la razón que por la fuerza 143 y cttmplan con la mision
de s e ñalar e l cor1·ecto sentido y alcance de los derechos fundamentales en
r esgt1ardo de l principio de conv encionalidad.
br la ua l r ca e la sen ten cia
t
En ercer lt1ga r, re sp ecto de la mat e ria so e c
_ e
ha en t nd id o qt ie el r ecurso
de finitiva qu e de be re so lver el conflicto , s e e
pr so p na l Y re sp ecto de
deb e s er co ntemplado necesariamen t e en el oc e e

una sent encia condenatoria.

143 RAÚL NÚÑEZ QJEDA, y ÁLVARO PÉREZ RAGONE, ob. cit., PP· 21 y 22·

97

A• I�OS RE<--:URSOS PROC:ES1\LES


'

Fi11alme11te, en ct1anto al sttjeto a qt1ie11 debe1·ía reco11ocers_e la fact1ltad


• de rect11Tir para que nos enconu·en1os en p1·esencia de t111 debido proceso,
se l1a se11alado qtte éslc dcbe1·ía 11ecesaria111ente ser co11templado respecto
. del acusado qt1e J1aya sido condenado en el proceso penal.
.•
J
E11 tal se11tido se nos ha adve1·tido qt1e la exclusión del acusador como
sujeto lcgitin1ado para 1·ect1rri1· e11 contra de la sentencia se jus�ificaría por­
• que las ga1-a11tías procesales están destinadas a co11tene1· los posibles abt1s0s
..
• del Estado e11 la aplicación del de1·echo pe11al a favor y no en contra del
••
• impt1tado; porque el poder de persecución perte11ece en forma exclusiva


'•
al Estado; porqt1e si se llegare a acoger el recttrso del Estado en co11tra de
•• sentencia absoluto1ia debe1·ía reconocer·se el derecho a ejercer la garantía de
dedt1cir tin nuevo rect1rso al actisado si se dicta1-a u11a se11tencia co11denatoria,
'• provocá11dose así t111a sucesión recursiva qt1e los sistemas de enjuiciamie11to
orgánica y ft111cionalmente, no están e11 condiciones de enfrentar; y aunqt1e
•• existiera acusado1· particular 110 cab1·ía co11siderar a su respecto la existencia
del rect1rso, dado que la obtenció11 de la doble conformidad es una garantía

para el acusado, y el acusador pai·ticula1· goza de un de1·ecl10 al proceso, pero


ca.rece de derecho algt1no sob1·e la pena. 144
E11 consecuencia, conforine a lo a11tes se11alado, podemos concluir que
según las nor·mas de derechos ht1manos para encontrarnos en presencia de
ttn debido proceso debe contemplarse necesariamente la existencia de un
recurso para in1pt1gnar una sente11cia definitiva, condenatoria, por parte del
acusado, dentro de u11 p1·oceso penal.
E11 este sentido nos señala el artículo 8º Nº 2 CADI-1 que toda persona incul­
pada de delito tiene dereclio a que se presuma su inocenci,a mientras no se establezca
••
su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad,

.

a las siguientes garantías mínimas: h) derecho de recu1rir del fallo ante juez o

'• tribunal superior.
Asimismo, confor1ne a lo previsto en el artículo 14.5 del PIDCP, dispone
'
¡

que toda persona declarada culpab/,e de un delito tendrá derecho a que el Jallo con­
1
1

.•.
j
. denatorio y la pena que se /,e haya impuesto sean sometidos a un tribunal superior,



• confonne a lo prescrito por la !,ey.145
••
.' En relación a lo anteriormente señalado, debemos advertir que en esas
''
1
• no-1·1--
11as supranacionales de de1·echos humanos no se ha precisado nominati­


' vamente el recurso qtte debe contemplarse en el 01·denamiento interno, sino
qt1e n1ás l)ien a través de diversos fallos la CIDI-1 ha indicado los estándares
t

que debe reunjr la �e_gtilación del medio de impug11ación para constitttirse
l
1
en una g-a1-a.nt1a m1n1ma para la adecuada protección de los derechos del
••
'
• condenado
•i• En este se11tido se nos ha explicado que el recurso a que hace alusión
•••
.
.
j
1
el_ artículo 8.2.!1 debe ser uno ''ordinario eficaz mediante el cual ttn jt1ez o

•••
••
' tribunal supenor procure la corrección de decisiones jurisdiccionales con-

'
• 144 ENRIQUE LETELIER LOYOLA, El dereclio fundamental al recurso en el jJroceso penal Atelier
1
1
Libros Jurídicos, Barcelo11a, España, 2013, Pf). 160 y ss.
145 Sobre la positivació
n del derecl10 al recurso en otras fuentes norrnativas puede con­

¡
• st1ltarse ENRIQUE LETELIER LOYOLA, ob. cit., pp.148 y SS•

98
-
-
-
.....
(;Al>. l. INl'RODU(:(;IÓN

trarias a derecl10s'', 146 lo qt1e se concretaría en la medida que se ''puedan


analizar cuestio11es fácticas, probatorias y jurídicas en qt1e se basa la sentencia
impugnada, puesto que en la actividad jurisdiccional existe una interdepen­
de11cia entre las determinaciones fácticas y la aplicación clel derecho, de
forma tal qt1e una errónea determi11ación de los hechos implica ttna errada
o inclebicla aplicación del derecho. Consecuentemente, las causales de pro­
cedencia del recurso deben posibilitar un control amplio de los aspectos
i1npt1gnados de la sentencia condenatoria'', 1'17 lo qtte no implica que deba
realiza1·se un nuevo juicio. En una de las últimas sentencias se ha reiterado
el criterio anterior, poniendo énfasis ahora en la posibilidad de salvar, por
medio de un recurso adecuado, las erróneas condenas que pueden adoptar
los jueces: ''debe e11tenderse qt1e, indepenclientemente del régimen o siste­
ma recursivo que adopten los Estados Parte y de la denomi11ación que den
al 1neclio de impugnación de la sentencia condenatoria, para qt1e éste sea
eficaz, debe constituir un medio adecuado para procurar la corrección de
una condena errónea'' . 148- 149
Especial trascendencia reviste en esta materia la sentencia de 29 de mayo
de 2014 p1·011unciada por la CID I1- en el caso Norín Catriman y otros vs Chile
e11 el cual precisa los elementos qt1e deben concurrir respecto de ttn recurso
dentro de un debido proceso al señalarnos:
En particular, considerando que la Convención Americana debe ser in­
terpretada teniendo en cuenta su objetivo y fin, que es la eficaz protección
de los derecl1os httmanos, la Corte ha determinado que debe ser ttn recurso
ordinario, accesible y eficaz, que permita un examen o revisión integral
del fallo recurrido, esté al alcance de toda persona condenada y respete las
garantías procesales mínimas:
a) Recurso ordinario: 15<> el derecho de interpo11er ttn rect1rso contra el
fallo debe se1· garantizado a11tes de que la se11tencia adquiera la calidad de
cosa juzgada, pues bt1sca proteger el derecho de defensa evitando qt1e qt1ede
firme una decisión adoptada en un procedimiento viciado y que contenga
errores qt1e ocasionarán un perjuicio indebido a los intereses de tina persona.
b) Recurso accesible: su presentación no debe reqt1erir mayores comple­
jidades que tornen ilusorio este derecho. Las fo1·malidades requeridas para
su admisión deben ser mínimas y no deben constituir un obstáculo para que
el recurso cumpla con su fin de examinar y resolver los agravios suste11tados
por el recurrente.

146 CIDI-1 Herrera Ulloa vs Costa Rica. Excepciór1 Preliminar, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 2jt1lio 2004 Serie C Nº 107. Párrafo 161.
147 CIDI-1 Mol1amed vs
Arge11ti11a. Excepción Preliminar, Fo11clo, Reparaciones y Costas.
Sente11cia ele 23 11ovie1nbre 2012 Serie C Nº 255. Párrafo 100.
148
CIDI-1 Mendoza y otros vs Arge11tina. Exce1)ció11 Prelirninar, Fondo, Reparaciones Y
Costas. Sentencia de 14 mayo 2013. Serie C N «2 260. Párrafo 245.
149
WILLIAMS EDUARDO VALENZUELA VILLALOBOS, Dereclio al recurso. Desde el siste,na int.era-
1nericarto a la situación de Cliile, Ediciones Jt1rídicas de Sa11tiago, Sa11tiago, Cl1ile, 2015, P· 59.
15
º Lo clestacado de la Jlrimera parte de cada párrafo es 11uestro.

99
LOS REC.URSOS PROCESALES

c) Recurso eficaz: no basta con la existencia formal del recurso, sino


que éste debe pennitir que se obtengan resultad?s. o respu_estas al fin p~ra
el cual fue concebido. Independientemente <l:l re~~men o sistema rect~rsivo
que adopten los Estados Parte y de la denommacion q'!e _den al me_d10 de
impugnación de la sentencia condenatoria, debe const~tmr u~1 medio ~~e-
cuado para procurar Ja corrección de una condena erronea. Este reqmsito
está íntimamente vinculado con el siguiente.
d) Recurso que permita un examen o revisión integral del fallo recu-
rrido: debe asegurar Ja posibilidad de un examen integral de la decisión
recurrida. Por lo tanto, debe permitir que se analicen las cuestiones fácti-
cas, probatorias y jurídicas en que se basa la sentencia impugn~da, puesto
que en la actividad jurisdiccional existe una interdependencia entre las
detemlinaciones fácticas y la aplicación del derecho, de forma tal que una
errónea determinación de los hechos implica una errada o indebida apli-
cación del derecho. Consecuentemente, las causales de procedencia del
recurso deben posibilitar un control amplio de los aspectos impugnados
de la sentencia condenatoria. De tal modo se podrá obtener la doble con-
formidad judicial, pues la revisión íntegra del fallo condenatorio permite
confirmar el fundamento y otorgar mayor credibilidad al acto jurisdiccional
del Estado, al paso que brinda mayor seguridad y tutela a los derechos del
condenado.
e) Recurso al alcance de toda persona condenada: el derecho a recurrir
del fallo no podría ser efectivo si no se garantiza respecto de todo aquel
que es condenado, ya que la condena es la manifestación del ejercicio del
poder punitivo del Estado. Debe ser garantizado inclusive frente a quien es
condenado mediante una sentencia que revoca una decisión absolutoria.
f) Recurso que respete las garantías procesales mínimas: los regímenes
recursivos deben respetar las garantías procesales mínimas que, con arreglo al
artículo 82 de la Convención, resulten pertinentes y necesarias para resolver
los agravios planteados por el recurrente, sin que ello implique la necesidad
de realizar un nuevo juicio oral". 151-152
En nuestro derecho, se ha señalado que el recurso de nulidad (penal o
laboral) no establece una vía idónea para impugnar la sentencia definitiva,
puesto que constituye un arbitrio procesal extraordinario, que como tal,
procede en los c~os ~ por las causales taxativamente señaladas e n la ley, que-
dando la detennmacion de los hechos entregada en forma exclusiva, salvo
casos groseros, al tribunal a quo, debiendo el tribunal llamado a resolver el
recurso circunscribir su competencia de acuerdo a la o las causales invocadas,
impidién~ose así u~ reexame_~ amplio del fallo atacado, privilegiando el tipo
de mecamsmo de impugnac1on por sobre la naturaleza de la garantía que
151 CIDH Norín Calriman y otros vs Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
29 de mayo de 2014 Serie C Nº 279. Párrafo 270.
152 S 1
o >re ~es<:'1u~1?ncs
· acerca d el ~erecho al recurso en el proceso pronunciadas por
olros organos Jtmsd1c1onalcs supranacionales o exlranjeros puede consultarse a ENRIQUE
LETELIER LoYOl.A, ob. cit., pp. 172 y SS.

100
.
'

(;AP. l. INTRODU(:C;JÓN

tiene el recurso para el jt1sticiable, a obtener una sentencia justa, motivada


y sin er1·ores. En efecto, sistemas recursivos con estas características limitan
la competencia del tribt1nal ad quema verificar si el juez clel fonclo interpre­
tó y aplicó correctame11te el derecho a los st1pt1estos fácticos asentaclos y a
co11trolar la regularidad del proceso. 153
Dicho crite1·io 110 ha sido compartido por nt1estro Tribunal Constitucio­
nal qt1ie11 110s ha señalaclo respecto del sistema impugnatorio en el sistema
procesal penal:
i. Que si bien nuestra Carta Fundamental exige un debido proceso que
consagre la revisión de las sentencias, ello no significa que se deba consagrar
el derecho a la doble instancia, ya que la doble o única instancia constituirían
opciones de política legislativa, que corresponde exclusivamente al legislador
decidir. 154
ii. El recurso de nulidad en materia penal no pttede juzgarse utilizando
como parámetro el recurso de apelación.155 Asimismo el derecho al recurso
no es sinónimo de derecho al recurso de apelación.156
iii. Qt1e no se vulnera el derecho a la defensa, dado qt1e el recurso de
nt1lidad tiene como una de sus causales la violación de los derechos funda­
men tales.157
iv. El sistema procesal penal recogió la excepcionalidad del rect1rso de
apelación porque, primero, se separó la actividad investigativa y la de juzga­
miento; 158 segt1ndo, el modelo procesal privilegió el control horizontal por
sobre el jerárqt1ico ( con un órgano jurisdiccional colegiado) 159 y, tercero,
dado qt1e los p1·i11cipios qt1e informan el proceso ( oralidad e inmediación)
impide11 que el juicio se pueda hacer de nuevo, 160 y
v. Que el justiciable tiene disponibles otros medios de impugnación,
como es el caso del recurso de queja.161
En nuestra doctrina, se nos ha señalado qt1e satisface la garantía del
derecho fu11damental al recurso, con el contenido provisto por los Pactos
Internacionales, el medio de impugnación configurado de la siguiente manera:
l. Debe tratarse de un recurso devolutivo que dote de competencia
funcional a un Tribu11al superior del que dictó la resolución impt1gnada.
2. La legitimación para recurrir debe concederse exclusivamente al
condenado por una sentencia penal.

153 WILLIAMS EDUARDO VALENZUELA VILLALOBOS, ob. cit., pp. 42 y 43.


154 TC Rol 1432, ele 5.8.2010(c. 14) y Rol 986, de 30.1.2008 (c. 26).
155 TC Rol 1432, de 5.8.20.LO(c. 17).
156 TC Rol 1432, de 5.8.2010(c. 19).
157 TC Rol 1432, de 5.8.2010(c. 20).
158 TC Rol 1432, de 5.8.2010(c. 21).
159 --re Rol 1432, de 5.8.2010(c. 22).
160
TC Rol 1432, de 5.8.2010(c. 23).
161 1--c Rol 986, de 30.l.2008(c. 38 y ss.).

101
LOS RECURSOS PROCESALES

3. En el desarrollo del juicio de impugnación deben respetarse todas


las garantías del debido proceso.
4. En el desarrollo de la impugnación deben respetarse los principios
de publicidad, oralidad, inmediación, concentración y contradicción.
5. La competencia del Tribunal ad quem debe limitarse a la determina-
ción de la existencia del vicio que funda el recurso, es decir, la infracción de
derechos y garantías fundamentales, los vicios en la motivación y la errada
aplicación del derecho.
6. La prueba que se rinda en el recurso debe limitarse a la acreditación
de la existencia del vicio que genera el agravio al recurrente.
7. Declarada la existencia del vicio invocado por el recurrente, el Tribunal
ad quem no debe gozar de competencia para dictar una segunda sentencia
sino que debe ordenar el reenvío para un nuevo juicio; salvo que el vicio
consista en la errada aplicación del derecho. 162- 163
8. La prohibición de reforma peyorativa es un límite que debe operar,
incluso, en la sentencia que se dicte en el juicio de reenvío.
Por su parte, María Inés Horvitz, Directora de una de las investigaciones
empíricas más completas acerca de la jurisprudencia nacional sobre el recurso
de nulidad en el proceso penal, nos señala que "en los tratados de derechos
humanos suscritos por Chile, por tanto, vigentes, el recurso en contra de la
sentencia definitiva es concebido como una garantía del condenado y, por
consiguiente desligado de cualquier actuación de oficio del tribunal que lo
resuelve ( ne procedat iudex ex officio) y limitado a cuestiones impugnadas por el
recurrente (prohibición de reformatio in peius) ". Esta concepción del recurso
como una garantía del imputado -que plantea desde ya la problemática de
la legitimación activa del ministerio público o de la víctima-querellante para
impetrada tal para sí- tiene su fuente en el texto de los tratados internacio-
nales sobre Derechos Humanos como la Convención Americana de Derechos
Humanos ( CADH) y Pacto de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP). Ambos tra-
tados han sido ratificados por Chile y se encuentran vigentes, entendiéndose
incorporados al derecho interno chileno por la disposición del artículo 5º
inciso 2º de la CPR, incluso por algunos autores, con rango constitucional.
Conforme al artículo 8.2.e) de la CADH, que señala las garantías mínimas
que tiene toda persona imputada por un delito durante un proceso penal
se halla "el derecho a recurrir del fallo ante juez o tribunal superior". Por
su lado, el art. 14.5 del PIDCP establece que toda persona declarada culpable
de un delito tendrá derecho a que el fallo condenatorio y la pena que se le
haya impuesto sean sometidos a un tribunal superior, conforme a lo prescrito
por la ley. De allí que, en una exégesis basada en estos textos, Maier haya
planteado la necesidad de transformar la concepción tradicional del recurso
en el proceso penal desde tres perspectivas: a) entendiéndola como garantía

Hi 2 ENRIQUE LETELIER LOYOLA, ob. cit., pp. 231 y 232.


163
Sobre la positivacion del derecho al recurso en otras fuentes normativas puede con-
sultarse ENRIQUE LETELIER LOYOLA, ob. cit., pp. 148 y ss.

102
1 <:AP. l. IN'rRODU<:C:IÓN

que co1·1·esponcle exclusivarnente al condenaclo y, por consiguiente, exclt1ye


al acusado1· público y también al privado del ejercicio de este derecho para
remover ct1alquier motivo de injt1sticia de la sentencia que perjucliqt1e a st1s
pretensiones; b) pérdida por completo de su carácter de control estatal de
los ó1·ganos judiciales supe1·iores sobre i11feriores, y c) revisión de la confi­
gu1·ación del rect11·so de casación (nt1lidad), restringiendo las limitaciones
pa1·a su i11terposición, especialmente en consideración a factores como la
graveclad de la condena, y permitiendo la revisión del fallo por el tribunal ad
quem ''hasta admitir la máxima posibilidad de crítica qt1e permite el carácter
público y oral del debate que sostiene necesaria1nente (...) a la sentencia''.
De acuerdo co11 lo anterior, conclt1ye María l11és Horvitz que un aspecto
central, por co11siguie11te, ele la concepción del rect1rso como garantía del
i1nputado en contra de la sente11cia condenatoria se 1·efiere a la for·ma en que
se recoge en el derecho positivo 11acional, pues una sobrecarga de requisitos
o forrnalidades para su inte1-posición o declaración de admisibilidad convierte
en ficción su efectivo ejercicio. Por otra parte, de acuerdo con la interpretación
ele las normas contenidas en la CADI-I se concluye que el Estado no podría ser
titular de la gara11tía al rect1rso,pttes se trata de un derecho subjetivo público
qt1e se hace valer,justamente, por el ciudadano frente al Estado.1 &1
De todo lo anterior, podemos concluir que pa1·a el derecho internacional
de los derechos humanos es irrelevante la denominación o el nombre con
el qt1e se designe al recu1·so, lo importante es que ct1mpla con los está11da­
res, 165 es decir, el nomen iuris que se le asigne es irrelevante, lo determinante
viene dado en la medida que satisfagan las condiciones de ser un medio de
1 impugnación 01·dinario, eficaz, accesible y qt1e per·mita t1na revisión integral
del fallo in1pugnado, co11forme he1nos rese11ado. 166
Nosotros ente11demos que el recurso de nulidad cttmpliría con los están­
dares antes señalados en la medida que el control de admisibilidad del recurso
no ponga énfasis en aspectos formalistas para limitar st1 procedencia como
mt1chas veces acontece con el recu1·so de casación; que per·mita el necesario
control de la debida fundamentación de la sentencia en un sistema racional
de la prueba, comprendiendo la impugnación, el control de cuestiones fác­
ticas, probatorias y ju1·ídicas en qt1e está fundada la sentencia condenatoria,
sin que con ello quiera decir que el tribunal ad quemque efectúa ese control
deba dictar -por regla general- una nueva sentencia acerca del fondo, lo
i que atenta1·ía con la separación de funciones en la determinación de los
hechos y aplicación del derecho, como acontece por ejemplo en un sistema
de jurado; y finalmente, que el condenado siemp1·e debe tener recurso en
contra de la sente11cia condenatoria que se dicte en un jt1icio, si el acusado
hc:1 obtenido con anterioridad una sentencia absolutoria o de una menor
gravosa intensidad.
164 MARÍA INÉS I-IORVITZ LENNON, Directora, Centro Estt1dios de la Jt1sticia, El recitrso
de n1tlilla<l eri el ,proceso pen al. J1t1ispnt<le1icia de la Co-rte S-upre11ia, años 2001-2013, Fact1ltad de
Derecl10, Universidad de Cl1ile, Sa11tiago, Cl1ile, e11ero 2015, pp. 16 y 17. , Lui. s
165 Co111isión l 1 1tera1nericana de Derechos I-Iu1nanos Informe N 66/ 12. Rt1ben º

Gocloy. Fo11clo (J)t1blicaciórl) vs Arge11ti11a. Caso 12.324. Párrafo 130.


166 WILLIA�IS EDUARDO VALENZUEL.A VILL.ALOBOS, ob. cit., pp. 59 y 60.

103
LOS RECURSOS PROCESALES

En este sentido, se nos ha señalado que el derecho fundamental del


art. 14.5. PIDCP se concreta en el reconocimiento al condenado de un re-
curso devolutivo ante un Tribunal superior del que conoció el juicio, que
confiera suficiente competencia funcional para el conocimiento de la deci-
sión de condena, la pena impuesta y los fundamentos de la sentencia. Nos
parece que este debe ser el núcleo no reductible del derecho al recurso en
el orden penal. De otra parte, son contrarias al derecho fundamental a los
recursos las leyes que restrinjan el acceso al mismo, así como las interpreta-
ciones excesivamente formalistas que provoquen igual efecto. Se ajusta al
contenido de este derecho fundamental, cualquier recurso configurado por
la ley ( conforme a lo prescrito por la ley), siempre que no afecte su núcleo
irreductible ni restrinja el acceso al mismo. 167
En cuanto al alcance de la expresión condenado como titular del dere-
cho para el ejercicio del recurso en contra de una sentencia condenatoria
debe dársele un contenido amplio, entendiéndose que debe contemplarse
también en semejante expresión a todos los sujetos pasivos a quienes se les
aplique una sanción en un derecho administrativo sancionador, cualquiera
sea la naturaleza de éste. 168
Sin perjuicio de ello, dado que nos encontramos ante una dimensión
para la existencia de un derecho fundamental tan preciado como el debido
proceso, debemos tener presente tres aspectos fundamentales.
En primer lugar, dado que la garantía prevista en las normas de dere-
chos humanos contempla los estándares mínimos, no existe inconveniente
que se contemple por el legislador la intervención de más de dos grados
jurisdiccionales en beneficio del condenado; en segundo lugar, tampoco
existiría inconveniente en que se contemple por el legislador la existencia
de recursos en beneficio de otros intervinientes en el proceso, siempre que
con ello no se produzca una dilación indebida en la solución del conflicto
penal; y en tercer lugar, no se contemplaría en las normas supranacionales
la necesaria existencia del recurso en el proceso civil, pero se estima que
el legislador debería contemplarlo si con ello se aseguran las condiciones
razonables, adecuadas, necesarias y proporcionadas para que se imparta
justicia dentro del mismo.
En todo caso, lo que no resultaría admisible sería que se previera la
existencia de recursos en beneficio de uno solo de los intervinientes en el
proceso y no del imputado, sin que existiera una razón para justificar esa
medida, dado que con tal regulación se violaría la igualdad de trato y pro-
porcionalidad que debe regir en él.
Con este alcance, nuestro TC ha declarado la inaplicabilidad del ar-
tículo 277 del Código Procesal Penal que contempla la procedencia del recurso
de apelación solo a favor del Ministerio Público en contra de la resolución
que hubiere excluido pruebas por vulneración de derechos fundamentales,
al no divisar razón ni proporción en otorgar el recurso de apelación en forma

167 ENRIQUE LETELIER LOYOLA, ob. cit., p. 170.


168 EDUARDO CORDERO, Derecho Administrativo Sancionador. Bases y Principios en el derecho
Chileno, Legal Publishing, Thompson Reuters, Santiago, Chile, 2014, pp. 45 y ss. y 278 y ss.

104
privativa a uno de los intervi11ientes como es el ministerio público, mas no
al i1nputaclo, lo que hiere injt1stificadamente st1 derecho a participar con
igt1aldad de oportunidad ante los órganos jurisdiccionales. 169
Respecto de las materias civiles se ha reco11ociclo por la propia CIDl-1 qt1e
ella ya ha dejado establecido qt1e a pesar de qt1e el citado artíct1lo 8º no espe­
cifica las garantías 1nínimas en materias que co11ciernen a la determinación
de los derechos y obligaciones del orden civil, laboral o fiscal o de ct1alquier
otro carácter, el ele11co de ga1·antías mínimas establecido en el numeral 2
del mismo precepto se aplica también en otros órdenes y, por ende, en ese
tipo de materias el individuo tiene también el derecho, en general, al debido
proceso que se aplica en materia penal. 170
Debe tene1·se en especial conside1·ación para determinar la necesidad de
contempla1· la vía recursiva en los procedimientos civiles la composición de
t los t1·ibt1nales que resuelven el asunto civil como el grado o instancia en qtte
11 se contempla la intervenció11 de ellos, la cuantía y natt1raleza del asunto, la
1 gravedad de la injerencia que el fallo puede tener en los derechos de la parte
agraviada, la primacía del ius litigatoris o ius constitutionis en la config1.1ración
1 del recurso, la igualdad de trato que co1no regla general clebe reconocerse a

l
las partes en el proceso, los p1·incipios que inspiran el p1·ocedimiento como la
oralidad, concentración, continuidad, inmediación, la apreciación racional
de la prueba que reqt1iere una mayor fundamentación del fallo, el necesario
control de la fttndamentación de la sentencia por órganos diversos al sen­
tenciador a través del sistema de impt1gnación, el respeto de los estándares
para asegurarnos la solució11 del co11flicto conforme a t1n debido proceso,
y otros elementos; constituyendo todos ellos los distintos factores que cabe
f! ponderar en cada caso para constatar la existencia de un debido proceso
que co11duzca a u11a justa, racional y pronta solución del conflicto.
Como ejemplo de la dificultad que importa la ponderación de estos fac­
tores para deter1ninar la necesidad de configurar la existencia del derecho
j a t111 recurso dentro de un debido proceso civil podemos señalar el caso de
1 la declaración de inaplicabilidad del inciso penúltimo del artículo 768 del
Código de Procedimiento Civil, en la parte qt1e impide pedir la anulación
por casación en la forma, de las sentencias que, pront1nciadas en juicios
regidos por juicios especiales, carecen de las conside1·aciones de hecho y
de derecl10 que les si1·ven de ft1ndamento, como dispone el numeral 4 del
artículo 170 del Código de Procedimiento Civil. . . .
U11a mayoría del Tribunal Constitucional se ha pronun�1ª?º por la 1napl!­
cabilidad de dicho inciso segu11do del artículo 768 del Cod1go de Proced1-
mie11to Civil al estimar que el deber de ft1ndamentación de las sentencias no
está consignado expresamente e11 nuestra Carta Fundamen� como...acontece
en otros ordenamientos co11stitucionales como el de Espana y Peru, pero se
pt1ede desprender dicho deber de la aplicación conjt1n� y sistemática de los
a1·tículos 6º, 8º, 19 Nº 3 y 76 de la Carta Ft1ndamental, siendo connatural a

TC Rol N°s 1502, de 9.9.2010 (c. 12) y 1535, de 28.1.2010 (c. 30).
169 .
11d o, Re pa ra cio 11e s Y Co sta s. Se nt en cia de
° IDI--1 Tril)t111al Constitt1cional vs Perú. Fo
17 C

31 enero 2001 Serie C NQ 71. Párrafo 70.

105
LOS RECURSOS PROCESALES

la jurisdicción y fundamento indispensable para su ejercicio, constituyendo


a la vez un deber del juzgador, y un derecho para el justiciable.
En los votos de una minoría de los integrantes del Tribunal Constitucional
se ha sostenido la improcedencia de la acción atendido que la inaplicabili-
dad es un recurso supresivo y no creativo, por lo que no se puede por esta
vía tener por concedido un recurso en una gestión pendiente en casos no
previstos por el legislador; que no se contempla la necesidad de fundar las
sentencias confirmatorias de segunda instancia conforme al artículo 170
del CPC; el legislador tiene discrecionalidad para establecer procedimientos
en única o en doble instancia en relación a la naturaleza del conflicto (STS
Roles 576/2006) 519/2006; 821/2007), no garantizándose por la Consti-
tución el derecho al recurso de apelación, es decir, no se asegura la doble
instancia (STC 986/2007; 1432/2009; 1448/2009), lo que no podría ser de
otra forma porque la Constitución entrega al legislador definir el racional y
justo procedimiento; y finalmente, la ausencia de recursos puede ser cons-
titucionalmente compensada por la jerarquía, integración, composición e
inmediación del tribunal que conoce del asunto. 17 1
Debemos tener presente que en el derecho comparado, la autora es-
pañola Iñaki Esparza Leibar nos ha señalado respecto de la posición del
Tribunal Constitucional Alemán en la materia que el artículo 20.2.2. y 3 GG
que consagra el estado de derecho/Rechtsstaatsprinzip, presenta entre sus
contenidos singulares e irrenunciables y por lo que a la jurisdicción concierne,
es decir como garantía procesal básica, el mandato de garantizar una tutela
efectiva/ das Gebot effecktiven Rechtsschutzes. El Tribunal Constitucional
alemán/BVerfG viene ocupándose de detallar los contenidos que dicha
garantía básica importa y al respecto señala que no existe o no es parte de
la tutela efectiva el derecho a una instancia adicional, de manera tal que, a
diferencia de lo que ocurre en nuestro ordenamiento no existe en Alemania
un derecho a una nueva instancia o al recurso/Instamzenzug (no al menos
directamente derivado de la GG) respecto de ningún orden jurisdiccional, por
tanto tampoco en el civil. Afirma el BVerfG en la sentencia 89,381 de 1994,
que el derecho a una nueva instancia contra las resoluciones jurisdiccionales
no está garantizado ni por el art. 19.4 GG ni por el principio del estado de
derecho o del proceso debido/Rechtsstaatprinzip. Tampoco el art.103.1.GG
ofrece o prevé un recurso ante una instancia jurisdiccional más elevada. 172
Por su parte, la mencionada autora española, respecto de la posición
del Tribunal Constitucional Español en la materia, nos advierte que desde
la perspectiva del derecho a la tutela judicial efectiva, que constituye la
base que ineludiblemente debe respetar toda regulación procesal, y como
específico contenido del mismo el derecho a los recursos en el proceso civil,
que se diseña como un derecho de configuración legal, es decir que una
vez regulado el sistema de recursos, el derecho a su utilización en la forma

171 Véase STC Rol 1373-2009 de 22.6.2010; Rol 1873-2010 de 25.8.2011; y Rol 3042-2016
de 15.11.2016.
172 IÑAKI ESPARZA LEIBAR, La instancia de apelación civil. Estudio comparativo entre España y
Alemania, Tirant Monografías, Valencia, España, 2007, pp. 23 y 24.

106
c:AJ>. l. INTROOUC:c;1óN

prevista por las leyes de enjuiciamiento, a saber, ct1mplidos los prest1puestos


en ellas recogiclos, pasa a formar parte del conteniclo del derecho de acción,
sin qt1e pueda interpretarse arbitraria, irrazonable o injustificaclamente,
obstact1lizá11dose st1 ejercicio, tal y como expresamente l1an declaraclo en
mt1ltitud de ocasiones los Tril)unales españoles y, en partict1lar, el Tribunal
Constitt1cional, v. gr., entre otras numerosas resoluciones, STC 74/2003, STC
60/1999, S'l'C 58/1995, s�rc 160/1993 o S'fC 160/1985.
A diferencia ele lo que ocu1·re en el proceso penal con respecto de las sen­
te11cias condenatorias, no existe para el proceso civil y en tér1ninos absolutos,
ttn derecho fu11damental a u11a segunda instancia doble pronunciamiento
judicial vid., v. gr., S'l'C 55/1999. Por lo tanto cabría (estrictamente no vul­
neraría el derecho a la tutela judicial efectiva ya qt1e no forma parte de él)
qt1e el legislador no regt1lara -dentro del orden jurisdiccional civil- ningún
medio de impugnación frente a la resolución que va a pronunciarse sobre
el fondo del asttnto. 173
En conclt1sión, creemos que en el procedimiento civil se dilucidará
el tema de la procedencia de los recursos solamente cuando se aprueben
todas las normas 01·gánicas y procedimentales necesarias para consagrar un
moderno sistema procesal civil, el que debe ser armónico y coherente con
los que rigen en los procesos de los sistemas reformados, obteniéndose así
un pronunciamiento de carácter general por nttestro legislador en materia
de recursos y respecto del cual por la vía del control preventivo de constitu­
cionalidad se obtenclrán luces definitivas, igt1alitarias, certeras, sistémicas y
armónicas respecto de tan trascendental materia de ra11go de ley orgánica
constitucional.
Mie11t1�as ta11to, al encont1�arnos ante decimonónicas normas legales que
no se condicen co11 los modernos principios que deben regir los sistemas
procesales deberemos conformarnos con los p1·onunciamientos qt1e caso a
caso se formulen por el TC, sin que podamos apreciar la existencia de una
mayoría significativa de pareceres de los ministros qt1e lo integran en un de­
ter1ninado sentido, y continuaremos sufriendo mientras tanto con el silencio
de parte de quienes deben promover la aprobación de esas nuevas regulacio­
nes orgánicas procesales, tan necesarias para la consolidación de u11 estado
de derecho y una tutela judicial efectiva en tina repí1blica democrática. 174

25. FORMA EN QUE DEBEN INTERPONERSE LOS RECURSOS


EN NUESTROS PROCEDIMIENTOS Y COMO DEBEN SER,
, ELECTRO
INCORPO RAD OS A UN EXPEDIENTE O CARPETA NICA
CONFORME A LA LEY SOBRE TRAMITACION DIGITAL

La Ley Nº 20.886 sobre tramitación electrónica, entró a regir el 18 de junio


de 2016, respecto de todas las causas iniciadas con posterioridad a su entra-

173 IÑAKI ESPARZA LEIBAR, ob. cit., pp. 19 y 20.


114 CRISTIÁN M.ATURANA MtQUEL y olros, "Refor1na Procesal Civil, i11debidamente poster-
gada", El Mercurio, 1 7 diciernbre 2016.

107

'

1.0S RE<.:URSOS PRO<.:ESALt:S
1


••
da en vigencia en )as Cortes de Apelacio�es del país, c�� excepción de las
••
_ especto de las

•• Cortes de Santiago, San Miguel, Valpa1-a1s0 y Co11c<:_pc1on, 1

ct1alcs comc11zó a 1 ·egir el 18 de dicie1nb1·e de 2016. 1 ':>
. 1 • •,
'
f
En cuanto al á111bito de aplicación de las 1101·mas de t1·am1tac1on elec­
' tró11ica precisan los arúct1los 1 2 de la Ley Nº 20.886 y 1 º del Au�o Ac� rdado
71-2016 de 16 de jt111io de 2016 de la Co1·te Sttprema, q�e sera11 ap�•c�bles
j

a la Corte St1p1 ·en1a, las Cortes de Apelacio11es, los P1·es�dentes y M1n1stros


('
de Corte, los tribt111ales de jt1icio oral en lo penal, los Juzgados de letras,
' los j11zgados de garantía, los juzgados de familia: �os juzgados de letras del
trabajo y los j11zgados de cobranza labo1 -al y p1·e,TJs1011al.
•• E11 n11estro ordenan1iento jt11·ídico, como regla general, se conte1nplaba
que los dive1-sos recul"Sos se i11terpt1sie1-an mediante u11a presentació11 escri­
• ta en soporte papel, que debía cumpli1 · con divel"Sas formalidades para ser
i11corporados a un expediente.
Delle1nos entender a parti1· de la entrada e11 vigencia de la Ley N º 20.886,
q11e en su artíct1lo 12 N2 1 sustituyó los artículos 29 y 30 del CPC, según lo
previsto en este último precepto, el escrito que conte11ga un recurso como
los documentos que se acompañen al mismo, deberán presentarse por
vía electrónica a través del sistema de tramitació11 electrónica del poder
jt1dicial, por los abogados o l1abilitados en de1·echo según se dispone e n
los artíct1los 5º y 6º, 1 i6 respectivame11te, de la ley ge11eral sobre tramitació11

175 Véanse arts. l 9 y 2º tra11sitorios de la Le)' NCJ 20.886.


• 176 Artículo 51). Presentación de demandas )' de escritos. El ingreso de las dema11das y ele
l

• .
1
todos los escritos se hará por ,,ía electrónica a través del sistema de tramitación electrónica
del Poder Judicial, ¡lara Ctl}'OS efectos los abogados o t1abilitaclos en derecl10 se registrarán

en los términos qt1e se regt1le11 en el at1to acordado que la Corte Suprema dictará al efecto.
En casos excepcionales, cua11do las circunstancias así lo reqt1ieran o se trate de una
persona at1torizada por el tribunal por carecer de los n1edios tecnológicos necesarios, los
'• escritos 1>odrái1 prese11tarse al tribunal materialmente y en soporte papel por conclt1cto del
• n1inistro ele fe respectivo o del buzón especial1ne11te habilitado al efecto.
Los escritos prese11tados en for111ato papel serán digitalizados e i11gresados a la carpeta

'
''
electró11ica inmediatamente.
•'
Artículo 62 • Prese11tació11 de clocumentos. Los doct1n1entos electró11icos se prese11tarán

1
a través del sistema de tra1nitació11 electrónica del Poder Jt1dicial o, en caso de reqt1erirlo así
las circu11sta11cias, se acon1pañarán e11 el tribu11al a través de la entrega de algún dispositivo
de al111ace11amiento de datos electrónicos.
Los doct1me11tos cuyo forn1ato original no sea electrónico podrán presentarse 1naterial-
' 111e11te en el tribu11al y qt1edarán bajo la custodia del ft111cio11ario o mi11istro de fe correspo11-
1
1'
••
1 diente. No obstante, los títt1los eject1tivos ct1yo fonnato original no sea electrór1ico clel)erán
presentarse materialrnentc en el tribunal y quedarán bajo la custodia del ft1ncionario o

111inistro de fe correspondiente, bajo apercibirniento de tener por no iniciada la eject1ción.
Si11 perjuicio de lo dispuesto e11 el inciso anterior, los documentos y títulos eject1tivos
•• pre s�nta dos 111ateria �n1e11 _ ,te debe�n _acompañarse con tina copia e,1 formato cligital a través
d el s1sten1a de tra11111'�c1on electro�1ca del Poder Judicial o, en caso de requerirlo así las
_ .
• c1rc uns ta11c1as, e11 el tnbunal, a traves de la entrega de algi1n dispositivo de alrnacenamie11to
de datos electrónicos.
•' Si no �e presen�ren las copi� digitales de los documentos o títulos eject1tivos, o si exis-
.
uer� tina d1sco11for11,11dad sub� tanc1al c�t�� aquellas y el documento o título ejecutivo original,
el tnb u11a l orde11ara, de oficio o a pct1c1on de parte, qt1e se acompar1e11 las coi>ias cligitales

'•
108
..,,,.
-
...d
------■

(:AP. l. INTRODlJC.(;IÓN

elect1·ónica de.. l�s procedimientos judiciales, para ser incorporado a una


carpeta elect1·0111ca.
Mediante dicha ley solo existe ttn cambio respecto del soporte en el cttal
deben ser presentados los escritos, pero no en ct1anto a la forma de ellos
pt1esto que se ma11tiene la tradición en ct1anto a que se deben encabezar co�
una st1ma_que in?� que st1 contenido o el trá�ite de qt1e se tr �ta, sin perjtiicio
de cumplirse ad1c1onalmente en el contenido con los <lemas requisitos qtte
el legislador prevé respecto de cada recurso.
Excepcionalmente, respecto de las causas iniciadas con posterioridad a la
entrada en vigencia ele la ley de tramitación electrónica se podrán presentar
los escritos al tribt1nal materialmente y en soporte papel por conducto del
ministro de fe respectivo o del buzón especialmente habilitado al efecto, en
los siguientes casos:
a) Cuando las circunstancias así lo reqt1iera11.
El artículo 4 del auto acordado 37-2016 de 15 de abril de 2016 de la
º

Corte Suprema, 177 precisa que se entenderá entre aquellas circunstancias que
habilitan para la entrega presencial de demandas, escritos o documentos al
tribt111al, la inaccesibilidad al sistema de tramitación electrónica, bien sea
por problemas de servicio o de conectividad.
b) Se trate de una persona autorizada por el tribunal por carecer de los
medios tecnológicos necesarios.
El artículo 4º del Auto Acordado 37-2016 de 15 de abril de 2016 de la
Corte Suprema precisa que estas solicitudes de at1torización serán rest1eltas
por el tribt1nal qtte co11ozca del asunto, limitándose qt1iery se encuentre
a cargo de la distribución de causas a realizar el ingreso. Unicamente en
aqt1ellos casos en que se admite la comparecencia personal de las partes
se at1torizará tramitar por esta vía, manteniéndose vigente esa at1to1;zación
durante la tramitación de la cat1sa y ante todos los tribunales que conozcan
de ella. Los escritos presentados en formato papel serán digitalizados e in­
gresados a la carpeta electró11ica inmediatamente.
En todo caso, conforme a lo p1·evisto en el artíct1lo tercero transitorio del
Auto Acordado 71-2016 de 16 de junio de 2016 de la Corte Suprema, 178 que
regula el ft1ncionamie11to de los tribunales qtte tramitan electrónicamente,
se establece que en los juzgados con competencia civil se podrá utilizar la
Oficina Virtual para el ingreso de los escritos y documentos en las c��1sas

correspondie11tes de11tro de tercero día, bajo apercibin1iento de tener por 110 presentado el
documento o título ejecutivo respectivo.
En casos excepcionales, cuando se l1aya autorizaclo a una perso11a para present<-ir escritos
materialme11te ¡lor carecer ele los meclios tec11ológicos, no será necesario aco1111lañar copias
eligitales. En este caso, los eloct11nentos y títt1los ejecutivos prese11tados e11 for111ato que 110
sea electrónico será11 eligitalizaelos e i11gresados in1necliatar11e11te por el tribt1nal a la carpeta
electró11ica.

177
Pt1blicaclo en Diario Oficial de 22 ele abril ele 2016.
178 Publicado en Diario Oficial de 8 de jt1lio de 2016.

109
-
LOS RECURSOS PROCESALES

iniciadas con anterioridad a la entrada en vigencia de la Ley Nº 20.886, sien-


do aplicable el principio de equivalencia funcional del soporte electrónico.
En consecuencia, como regla general, actualmente todos los recursos
serán ingresados por vía electrónica a los tribunales colegiados conforme con
las normas antes señaladas, ya sea porque se debe aplicar obligatoriamente
la ley de tramitación electrónica o bien porque se ha dado una aplicación
voluntaria a la misma respecto de recursos deducidos en causas que se tra-
mitan con anterioridad a la entrada en vigencia de esa ley.
Sin embargo, estimamos que será la existencia de un expediente o la
carpeta electrónica la que determinará si deben aplicarse las normas ante-
riores o bien las contempladas en la Ley Nº 20.886 en su caso.
En efecto, en las causas anteriores a la vigencia de la Ley Nº 20.886 nos
encontramos con la presencia de un expediente en el cual los escritos y
documentos se incorporan en dicho soporte papel, y en consecuencia, si
se presentan voluntariamente escritos por vía electrónica deberán ser ellos
impresos y agregados al expediente.
En cambio, en las causas posteriores a la vigencia de la Ley Nº 20.886 nos
encontramos con la presencia obligatoria de una carpeta electrónica, en la
cual los escritos y documentos se incorporan en soporte electrónico, y sólo
en los casos excepcionales en que se presenten en soporte papel, deberán
ser digitalizados e ingresados a la carpeta electrónica inmediatamente.
En consecuencia, todos los recursos que se tramiten en una carpeta
electrónica se regirán por la Ley Nº 20.886, con las modificaciones que ese
precepto contempla, debiendo tener especialmente presente la forma de
presentación del recurso, la eliminación de las compulsas, las modificaciones
respecto de la comparecencia, la derogación de la forma de terminación
de los recursos por las causales de deserción y prescripción, y eliminación
de las causales de casación por dictación de sentencia en una causa en
que se hubiere declarado desierta o prescrita una apelación. En cambio,
si la causa no se rige por esas normas por tramitarse en un expediente
material, seguirán vigentes las normas legales anteriores a la dictación de
la Ley Nº 20.886.
En cuanto al instante desde cuando debe contarse el plazo para la in-
terposición de los recursos, en especial respecto de las resoluciones que se
dictan durante el transcurso del proceso, cabe tener presente que, conforme
a la modificación del artículo 50 del CPC por el Nº 8 del artículo 12 de la Ley
Nº 20.886 sobre tramitación electrónica, se ha eliminado la confección física
del estado diario. Al efecto, se dispone en la actualidad que el estado diario
deberá conformarse electrónicamente, el que estará disponible diariamente
en la página web del Poder Judicial, con las menciones que se contemplan en
el inciso segundo de ese precepto. Este cambio de forma de presentarse los
escritos en que se deducen los recursos como una serie de otras modificacio-
nes en relación con ellos introducidas por la ley de tramitación electrónica
serán tratadas a continuación al analizar cada uno de estos. 179

179 Véase RODRIGO SILVA MONTES, Manual de Tramitación Electrónica, Editorial Jurídica de

Chile, Santiago, Chile, pp. 37 y ss.

llO
-

c:AP. l. INTRODU(:c:JÓN

Finalmente, del)emos e11tender que con la entrada en vigencia ele la Ley


de Tra1nitación Electrónica debemos entender derogados los Autos Acorclados
que se hubieren dictado con anterioridacl sobre esta materia, como acontecía
poi· ejemplo con el Acta 164-2013, de 19 de octt1bre de 2013, publicada en
el Diario Oficial de 2013, qtte regt1laba la tramitación en el sistema informá­
tico de los recursos de protección ante las Cortes de Apelacio.nes y la Corte
Sttprema; y el Acta 30-2015 de 10 de marzo de 2015, publicacla en el Diario
Oficial de 27 de marzo de 2015, que regttlaba la tramitación electrónica ante
la Corte Suprema.

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CAPITULO 11
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'• LA ACLARACIÓN, RECTIFICACIÓN O ENMIENDA
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l. REGLAMENTACION

La aclaración, rectificación o enmienda se enct1entra reglamentada en los


arts. 182 a 185 y 190 del CPC y en el art. 55 del CPP, a partir de la reforma
introducida por la Ley Nº 18.857 a este último cuerpo legal.
E11 el antiguo procedimiento penal, en los aspectos de la aclaración,
rectificación o enmienda no reglamentados por el art. 55 del CPP, se aplica­
rán las normas de los arts. 182 a 185 y 190 del CPC, conforine a la remisión
general que efectúa el art. 43 del Código de Procedimiento Penal.
En el nuevo sistema procesal penal no se reg11la la aclaración, rectifica­
"'
ción o enmie11da, salvo en el art. 97 del C01 1·especto de la se11tencia qt1e
pronuncia la Corte St1prema en relación con el recurso de nulidad.
Sin e1nbargo, dado que entendemos que dicha institución no importa un
recurso, sino qt1e tan sólo el mero ejercicio de t1na facultad para el Tribt1nal,
de oficio o a requerimiento de parte, en relación con aspectos meramente
for1nales y no en cuanto a la voluntad manifestada en la resolución, ella tiene
aplicación en el nuevo sistema procesal penal de conformidad a lo previsto
en el art. 52 del C. Procesal Penal, al hallarse contemplada la aclaración,
rectificación o enmienda en el art. 182 del CPC, que se enct1entra dentro •

del libro I de ese ct1erpo legal.


Además, si se co11templa e11 el COT respecto de la sentencia qt1e p1·on11ncia
la Corte Suprema respecto de un 1·ect11·so de nt1lidad, no se ap1·ecia la razón
por la c11al no habría de regir ella 1·especto de las resol11ciones que pron11ncian
los otros t1·ibt1nales que interviene11 en el nt1evo sistema procesal penal.
En la Ley Nº 19.968, qt1e crea los Tribunales de Familia, no se contempla
ningttna norma qt1e se refiera a la aclaración, rectificación o enmienda. Sin
embargo, esti1namos que recibe11 plena aplicación las no1·mas del Código
de Procedimiento Civil que regulan esta materia, atendida la remisión qtte
se efectúa en la Ley Nº 19.968 a las 11ormas sobre disposiciones co1nt1nes a
todo procedimiento y a los rec11rsos en los a1·tíc11los 27 y 67 inc. 1º de dicha
ley, respectivamente. .
Por último, e11 el 11t1evo p1·ocedimie11to laboral 110 se contempla 111n­
guna norma qt1e se refiere a la acl,1ració11, 1·ectificación o en1niencl�. �i11
embargo, esti1namos que 1·eciben plena aplicación las normas del Cod1go

113
'1

'

--------------
LOS RECURSOS PRO(:ESALES

'•
de Procedi111ie11to Civil qt1e 1·egula11 esta n1ateria, ate11dida la re1nis�ó1? qt1e
\
:,
se efectúa a las nor1nas sob1·e disposicio11es co1nt111es a todo p1·oced1m1ento
y a los 1·ect1rsos de ese ct1erpo legal en los a1·tíct1los 432 y 474 del Código del
Trabajo, respectiva1nente.

'

2. GENERALIDADES
••

El art. 182 del ere establece en la pri1nera parte de su inciso p1·imero el


.
• principio de11omi11ado ''desasi1niento del u·ibu11al'', según el cual ''notificada
una sentenda definitiva o i11.te1·locitloria a alguna de las partes, no podrá el Tribunal
••
• que la dictó alterarla o niodificarla en nianera alguna''.
• La razó11 de ser de este principio viene, según lo rect1erda Coutt1re, 180 de
textos clásicos ct1a11do se decía que ''el juez qt1e una vez pronunció la senten­
cia, deja de ser jt1ez; el qtte t1na vez condenó en más o menos, no pt1ede ya
co1·regir su se11tencia; porque ya una vez desempeñó mal o bien su oficio''.
El desasimiento importa una verdadera preclt1sión (por consumación)
respecto del juez: pro11u11ciada y notificada su sentencia a algt1na de las par­
tes, ha ct1mplido con su deber esencial de administrar justicia, concluye stt
actividad jurisdiccional respecto del objeto de la litis y ya no puede st1stituir
o modificar su decisión, de la cual queda enteramente desligado.
Segú11 lo observa el 1nismo Couture, y también Santiago Sentís Melendo,
"es posible apreciar una diferencia entre el derecho francés y el germánico
en torno a este pt111to. Para la doctrina francesa, y también para la nt1estra,
el juez queda desprendido, desvinculado o separado de su fallo. Para la
.• teoría alemana, en cambio, el juez queda vinculado, atado u obligado a su
'' sentencia.

Aparte de esta diferencia te1·1ninológica, el concepto st1stancial resulta
i'
ser el mismo: los jt1eces o tribunales, una vez notificadas st1s sentencias, no
i pueden 1nodificarlas o alterarlas, sea porque se estime qt1e han qt1edado
J
I
desprendidos o separados de sus decisiones; o bien porque se considere qt1e
han quedado vinculados u obligados por las mismas''. 181
El instante preciso en que se p1·oduce en nuestra legislació11 el desasi­
'i
miento del Tribunal es a pa1·tir del momento en qt1e la sentencia defi11itiva

'

o interlocutoria es notificada a una cualquiera de las partes del proceso, y

l' desde ese instante p1·ecluye la facultad del Tribunal de alterarla o modificarla
en manera alguna.
1

Como excepción a este principio del desasimiento del Tribunal, se


1
'
1
establece la aclaración, rectificación o enmienda en la segunda parte del
,••
inciso primero del art. 182 del CPC, en virtud de la cual el Tribunal, luego de
1
'
.
notificada una sentencia a una cualquiera de las partes del proceso, puede
.

J
1

180 E DUARDO Cou·ruRE, Estudios de dereclzo Jnocesal. Tomo 111. A1npliación y rectificación <k
'1
.
senwicia� p. 329, 3ª ed., Ediciones De1>aln1a, Buenos Aires, 1989.
•• 181 MAR<;os LIBEDINSKY T., "Lín1ites a la facultad de losjt1eces para aclarar o rectificar de
- oficio st1s se11tencias", en Revista de Dereclio Procesal N9 14 ( 1987), De1>arta1ne11to de Derecl10
!
.
•1

i Procesal, Facultad de Derecl10 de la U11iversidad de Chile, pJ>. 91 y 92.


'
'
'
1
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114
'
1
1
-, •
••
CAP. 11. LA ACLARAC:IÓN, RECTIFl(:ACIÓN O ENMIENDA

aclarar st1s pttntos oscuros o dudosos, salvar las omisiones y rectificar los
errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos que aparezcan de
ma11ifiesto en dicho fallo.
A partir de la Ley N º 18.857 la aclaración, rectificación o enmienda
también se contempla expresamente en el CPP, al establecerse en el inciso
segundo del art. 55 de este que "el Tribunal de oficio o a petición de parte,
pocl1� en cualquier tiempo, rectificar las sentencias en los casos previstos en
el art. 182 del CPC, especialme11 te si se han cometido errores en la dete1·1ni­
nación del tiempo que el procesado ha permanecido detenido o en prisión
preventiva''.
Esta excepción que la aclaración, rectificación o enmienda importa
respecto del principio del desasimiento del Tribt1nal se fundamenta en
"cla1·as razones de economía y celeridad procesal, evitando a las partes de
un pleito la necesidad de recurrir a un Tribunal superior para st1bsanar
errores qt1e pueden ser mt1chas veces de fácil y rápida corrección por el
mismo juez que p1·onunció la sentencia qt1e se trata de aclarar, adicionar
o rectificar'' .' 82

3. CONCEPTO
Es el acto jurídico procesal del mismo Tribunal que dictó una sentencia
definitiva o interloct1toria, quien actt1ando de oficio o a reqt1erimiento de
algu11a de las pa1�tes del proceso, procede a aclarar los pt1ntos obscuros o
dt1dosos, salvar las omisiones y rectificar los errores de copia, de referencia
o de cálct1los numéricos que aparezcan de manifiesto en la sentencia.

,,
4. NATURALEZAJURIDICA

Al respecto, se ha11 st1stentado en la doctrina básicamente dos posiciones:


a) Para algttnos, entre los cttales cabe mencionar a Podetti, Cot1t1.1re, Barrios
ele Angelis y Vescovi, la aclaración, recúficació11 o enmienda tiene la nau1raleza
jurídica de recurso, puesto qt1e tiende a modificar tina sentencia, inclt1yendo
t1n pt1nto sobre el cual no ha habido un pront1nciamiento cla1·0 o no rest1lta
entendible por la parte. De act1erdo con ello, la aclaración se confo1·111a a la
fu11ción de los recursos, partiendo de u11 concepto amplio de éstos. ,.
_ _
En este sentido, se ha señalado que ''la doctrina trad1c1onal en el Río
de la Plata ha sostenido que realmente se tnlt,l. de recursos, conforme ,l. Sll
función y partiendo de un concepto amplio de éstos''. ,, .
'':A5í lo sostt1vo en la Argentina Podetti, quien ense11a_ qt�e los Cod!gos
p1·ovinciales los colocan, en st1 mayoría, como rect1rsos, s1gu1endo la l1!1ea
de contint1idad histórica y el concepto amplio de rect11·so dentro del gene­
ro de los remedios, dice, ya que rect1erda que las Pa1·tidas nombr-aban a la

MAR(,OS , .
.. LIBEDINSKY T., "L1n11t .
es a la fact1ltad de 1os JllCCCS •.• ,., vr•
M) ,,.;t
182 11• .

115
'•.



'

.
• LOS RE(:URSOS PRO(:ESALES

''..
aclaración como fo1·ma de interp1·eta1· la sentencia, en el título dedicado a
I

1
'•

l las al1.adas (Pa1·tida 3ª, título XXIII, Ley Nº 15). Esta línea es seguida por
Palacios e Ibáñez Frocl1am ''. 183
¡

••

•l' b) Para otros, entre los cuales cabe 111encionar a Carnelutti, Sentís Me­
'•
lenclo, Clariá Olmedo y en nuesu·o país, Marcos Libedinsky, Juan Bustos y
'l Jorge Mera, 184 la acla1-ación, rectificació11 o enmienda no tiene la naturaleza
'.
.


1
ju1-ídica de rect11-so, sino qtte de t111a acción de mera declaración de certeza
•I

que constitt1ye un incidente en el p1·oceso de fo1·mación de la sentencia.



!
Las razones que se sostienen para 11egar el ca1-ácter de recurso a la acla­
ració11, rectificación o enmie11da son las sigt1ie11tes:
I' i) No cumple con los fines del recurso.
••
.;•
'
Mediante el recurso se impug11a una 1·esolución a fin de obtener su re­

,i vocació11 o invalidación y sustitt1irla por otra.
1
En la acla1-ación, rectificación o enmie11da no se pretende la revocación
o in,ralidación de la resolución para sustituirla por otra para subsanar un
error de fondo o de contenido, sino que sólo se persigue reparar una mera
deficiencia de expresión contenida en el fallo. No se persigue con la aclara­
ción modificar la voluntad declarada en la sentencia, sino qtte e11mendar la
forma en que se ha manifestado esa volttntad.
Por otra parte, el recurso por definición es un acto jurídico procesal de
parte, y en el caso de la aclaración, rectificación o enmienda puede ser ella
materializada de oficio por el Tribunal, sin que exista requerimiento algt1no
de parte.
! ii) No existe el agravio o gravamen que legitima al recurrente para hacer
valer un recu1-so.

.!
••
En la aclaración, rectificación o enmienda, cualqttiera de las partes,
1 sea aquella que hubiere obtenido o perdido el juicio, puede requerir la
determinación del exacto sentido y alcance de la sentencia que lo hubiere
resuelto. Si n1viere la naturaleza jurídica de un recurso, sólo podría ser in­
terpuesto por la parte que hubiere experimentado un agravio o gravamen
j•
con la dictación del fallo.
i
l•
••
iii) No existe plazo para su ejercicio.
s.
La aclaración, rectificación o enmienda no tiene plazo para los efectos de
'
se1· solicitada por las partes, lo que obviamente conduce a negarle el carácter
'.
••í

de recurso, dado que en tal caso no podría pasar la sentencia en at1toridad


de cosa jttzgada de acuerdo a lo previsto en el art. 174 del CPC.
1 . Todo recurso tiene establecido por la ley un plazo para su interposición,
cuyo transct1rso genera la preclusión que co11duce a la existencia de la cosa
..
;
1


d juzgada fo1·1nal respecto de la sentencia no impugnada.
¡
••


'
.•

'1
183 ENRIQUE VEsc;ov1, Los recursos judiciaks y demás medios i11ipugnativos en /beroa11iérica,

1
Depaln1a, Bt1enos Aires, 1988, p. 73.
' 184 En este se11tido,JUAN AGUSTÍN FIGUEROA YÁVAR, y ERIKAALtciA MORCADO SAN MARTÍ N,
¡ .

1
RecursosProcesa.les Civiks )' Cosajuzg(!da, Legal Publishing Tl101npson Reuters, Santiago, Cl1ile,
J
' 2014, p. 19. RAÚL NúÑEZ QJEDA, y ALVARO PÉREZ RAGONE, ManualdeDereclioProcesal Civil. Los
1
• 1nedios de i1nJ,ugnaciÓ11., 1·11omso11 Reuters, Santiago, Cl1ile, 2015, pp. 47 a 49.
1
.J.
.
.'1

' 116
t
1

'
'l

c;AP. 11. LA A(;LARA(:JÓN, RE(:TJFIC;A(�IÓN O ENMIENDA

iv) Procede ser ejercida aun en contra de sentencias ejecutoriadas.


El 1·ecurso no cabe ser i11terpuesto en contra de una sentencia ejecuto-
1·iada, puesto que a ello se opone la i11stitución de la cosa jt1zgada.
La aclaración, rectificación o enmienda procede ser interpuesta at1n en
contra de sentencias ejecutoriadas, inclt1so durante la ejecución de ellas, con
el fin de determinar su exacto sentido y alcance.

5. OBJETIVO
La aclaración, rectificación o enmienda es una fact1ltad cuyo ejercicio
debe encuadrarse dentro de los objetivos procesales, es decir, permitir al
sentenciador, en los casos en que el fallo rest1lte de difícil interpretación,
qt1e lo aclare en forma tal qt1e haga posible su cumplimiento, ya qt1e este
ha sido el objeto del litigio, y la aludicla facultad no tiene otra limitación
que la de 110 alterar la decisión de la sentencia principal, en términos de
que por la aclaración se llegt1e a contrariar la cosa jt1zgada qt1e de ella
ema11e. 185
Pa1·a que procedc:l la aclaración, rectificación o enmienda contemplada
en el art. 182 del CPC, debe existir en el fallo t111a evidente incertidt1mbre
que está basada en ciertas omisiones del mismo. Debe haber ele parte del
ó1·gano jttrisdiccional una volt1ntad resolutiva qt1e se ha 1nanifestado inade­
cuadamente, pues el fin de la aclaración es evidenciar en forma definitiva y
perfectame11te inteligible dicha volt1ntad.
El ó1·gano jurisdiccional al aclarar tina sentencia su labor la circunscribe a
revelar su verdaclero se11tido y alcance, a dar a entender de manera explícita
el real conte11ido de st1 declaración de volt1ntad.
El juez no puede modificar o alterar st1 decisión, ya qt1e se ha producido
el desasimiento del Tribt1nal. 186
En este se11tido, nuest1·a Excma. Corte St1prema nos ha señalado qt1e
el artíct1lo 182 del Código de Procedimiento Civil, de11ominado de acla­
ración, rectificación o enmienda, sólo permite al Tribunal aclarar puntos
oscuros y dudosos, salvar omisiones y rectificar los erro1·es de copia, de
referencia o de cálct1los numéricos qt1e aparezcan de manifiesto en la
sentencia y por consigt1iente, por esta vía no es posible cambiar la �ec_isión
del fal_ lo qt1e se rectifica, pues a este respecto ha op:rado e� d� sa�1� 1ento
del Tr1bt1nal, principio por el cual tiene vedado el organo Jttr1sd1cc1onal,
u11a vez dictado el fallo, alterarlo o modificarlo de mane1·a algtina. 187 De
allí, que nuestro máximo tribt1nal nos l1a señalado con claridad y p1·ecisión
que no existiendo pt1ntos oscuros o dudosos en la se11tencia qt1e se pide
aclarar, no debe darse lt1gar a un 1·ecurso de aclaració11, rectificación o
enmienda intei·puesto. 188

185 RD J, t. XLI (1943), 2ª parte, sec. l i!, p. 311.


186 RDJ, t. LXXIX, 2 l! f)arte, sec. 2ª , p. 40.
187 C. St.11)re111a, se11tcncia de 19 ele e11ero ele 2005, RDJ, t. CII, sec. l ª, ¡>. 44.
188 Corte St1pren1a, 21/01/2003. Rol 922-2002.

117
1
¡

1
1

l
LOS RECURSOS PROCESALES

1•
El objetivo qtte se puede perseguir mediante ejercicio de esta facultad
••
.
1·especto de la se11tencia puede co11sisti1·, según lo previsto en el art. 182 del
CPC, en:
-

1

1 a) Aclara1· puntos obscuros o dudosos, esto es, explica1· el real co11te11ido


i
de la declaración de voluntad 1nanifestada e11 el fallo, l1aciendo coincidir lo
'
'
querido con lo exp1·esado. .
' Sólo se trata de cor1·egir la exp1·esió11 y no lograr que por este medio se
•'
• pueda modificar· el alca11ce o conte11ido de la sente11cia .
•1
.1
i
En este caso existe de parte del Tribunal tina declaración de voluntad
que se pronttncia sobre el asunto, decidiéndolo; pero el fallo origina dudas --
--

por no l1aberse manifestado esa volttntad con perfecta claridad. Se trata
. '. sólo de una falta de a1·1nonía completa entre la voluntad real del senten­
ciador y la manera de expresarla, pero no cabe duda qtte dicl1a voluntad """
• decisoria existe. El fin de la aclaración será evidenciar en forma definida y
perfecta111ente i11teligible dicha voluntad 1·eal del se11tenciador equívoca o
.• malamente expresada.
• En este se11tido, nuestra jurisprudencia ha señalado qt1e ''si los jueces
l
recurridos, mediante el arbitrio de la aclaración, no han l1echo otra cosa
qtte corrollorar lo dicho en la sentencia que se aclara, debe co11cluirse que
al dictar la resolttción complementaria no han incurrido en las causales de
nulidad representadas en el rect1rso''. 189
Final1nente, se ha resuelto por la Excma. Corte Suprema que el medio
para subsanar este tipo de errores es solicitar la aclaración por las pa1·tes o
bien que dicho error sea salvado por el Tribunal que dictó la resolución, ac­
tuando de oficio, co1no lo autoriza expresamente el artículo 184 del Código l
de Procedimiento Civil, y 110 recurriendo de casación en la for1na, 19l> lo que 1
l
se justifica atendido a que en este (1ltimo caso lo qt1e se persigue es modificar
1
1

••
••
la voluntad expresada en la resolución y no meros errores de expresión que

no afectan la manifestación real de volu11tad.
J

1
:
l b) Salvar las omisiones, esto es, llenar los vacíos de la sentencia en la
decisión de peticiones que fueron formuladas por las partes oportunamente
)
•'
' y en forma dentro del proceso.
Para los efectos de poderse ejercer esta facultad, es menester tener pre­
j


.•
.•
.
•.
sente, como obseIVa Couture, 191 que se trate de un error involuntario del

• Tribunal, o sea, no de una omisión por una pretensión que resulta denega­
• . da. Además, debemos tene1· presente que el ejercicio de esta facultad debe
•1
•• ejercerse respecto de una sentencia que contenga una voluntad manifestada,

)
, pero no puede ser ejercida para provocar qtte se emita una voluntad omitida
. de ser expresada por parte del Tribunal en la sentencia.
i
• Si en la sentencia no se contiene una declaración de voluntad que resuelva
. '
• el conflicto o sólo una petición formulada por alguna de las partes, ya sea por

1
'

¡ 1s9 RDJ, t. LXXIII (1976), 21 parte, sec. l¡, p. 57.
1 190 C. St1pren1a, rol 2428 de 2003, se11tencia de 30 de diciembre (le 2004.
191 E DUARDO COUTURE, Estudios de dereclio procesal. Torno 111. A1npliaci6n y rectificación de
.

( sentencia, 1>- 333, 31! ed., Ediciones Depal1na, Buenos Aires, 1989.
'

118
¡1
••
j


.
1

CAP. 11. LA A<:LARA(:IÓN, RE(:TIFICA(:IÓN O ENMIENDA

omisió11 en el pront1nciamiento o por contener decisiones contradictorias,


será improcedente qt1e se ejerza la aclaración.
En estos casos no ha existido ttna manifestación de volt1ntad en el fallo,
por lo que no habrá nada sobre lo cual pueda recaer la aclaración.
El medio que el legislador ha estableciclo para los efectos de impugnar
un fallo qtte no resuelve el ast1nto controvertido o qt1e contiene decisiones
contradictorias es el recurso ele casación en la forma de acuerdo con lo pre­
visto en el art. 768 N,,s 5 y 7, en relación el primero de ellos con el NQ 6 del
art. 170, todos ellos preceptos del CPC.
E11 este sentido, nuestra jt1rispn1dencia ha declarado que ''no es excepción
qt1e pueda salvarse la de no haber fallaclo una ele las excepciones alegadas
por el demandado; 192 la omisión del fallo de una tacha no puede sttbsanarse
ejerciendo esta facultad; IY!-\ el vicio de u11a sentencia de co11tener decisiones
contradictorias no pt1ede salvarse por medio de u11a nueva sentencia del
1nismo juez después de notificada la anterior a las partes; 194 el Tribunal qtte
dictó la sentencia desecha11do las excepciones y omitió condenar en costas,
no puede subsanar con posterioridad tal omisión dictando una sentencia
complementa1·ia, etc." . 195
Distinto es el caso en el cual el Tribt1nal ejerce esta facultad, pero sólo
para complementar el fallo, subsanando una mera omisión de referencia
que sit+ve sólo de apoyo a la volt111tad qt1e se ht1biere manifestado para la
resolt1ción del conflicto. Ello es pertine11te y así lo han resuelto nuestros
tribttnales al declarar que ''pttede subsanarse por el Tribttnal sentenciador
con arreglo al art. 182 del CPC tina omisión de referencia en la cita de una
disposició11 legal invocada por la sentencia rect1rrida'' . 196
c) Rectificar errores de copia, de referencia o de cálculos numéricos
que aparezcan de manifiesto en la sentencia, esto es, corregir o enmendar
los e1·rores materiales que pt1eden haberse cometido en el documento en
el ct1al se contiene la sentencia como manifestació11 de un acto de volun­
tad.
Para los efectos de poder corregir estos errores de carácter material
contenidos en el fallo es menester que ellos aparezcan de manifiesto en él,
pt1esto qtte en caso contra1·io lo que se estaría persigt1iendo sería modificar
la voluntad real 1nanifestada en el fallo.
Esta situación no presenta mayor complejidad, y así se ha rest1elto q� e ''el
en·or nt1mérico en que incurre la sente11cia en st1 parte dispositiva al senalar
que el de1nandado debe pagar una cantidad mayor de la qt1e acepta en stis
considerando s, debe rectificarse al tenor del art. 182 del c1>c''. 19¡
A estos objetivos mencionados en el art. 182 del CPC cabe agregar, co1no
veremos a continuación, en materia penal ttn objetivo más específico de la
192
RDJ, t. XIII (1915), to1no 13, sec. l ª , p. 508.
193
RDJ, t. XXIX (1932), sec. 2i.l, p. 91.
194 Gacela, 1914,}cr sem., Nu 208, p. 574.
195
RDJ, t. XXVIII (1931), sec. l i! , p. 585.
196
RDJ, t. IV (1906), sec. 1 ª, p. 114.
197
RDJ, t. LII (1955), sec. 1ª, p. 289.

119
LOS RECURSOS PRO<:ESALES

aclar-ació11, rectificación o enmie11da co1úorme a lo previsto en el art. 55


del CPP.
d) Rectificar las sentencias penales si se han cometido e1·rores en la de­
tenninación del tiempo que el reo ha pe1·manecido detenido o en prisión

p1·eve11u,ra.
Confo11ne a lo previsto en el art. 503 del CPP, ''las sentencias que con­
denen a penas te1nporales expresará11 con toda precisión el día desde el
cual en1pe1Arán éstas a co11tarse, y ftja1-án el tiempo de detención o p1·isión
preventi,ra que deberá se1-vir de abono a aquellos reos que hubieren salido
en libertad dt1rante la i11strucció11 del proceso''. 198
En las causas acumuladas y en las que habiendo sido objeto de desacumu­
lación deban falla1-se en la for1na prevista en el antiguo art. 160 del COT, la
detención o prisión preventiva que haya st1frido el procesado en cualquiera
de las cat1sas se tomará en consideración par-a. el cómputo de la pe11a, aunque
resulte absttelto o sobreseído respecto de uno o 1nas delitos que motivaron
la privación de libertad. -
Si el Tribunal incurriere en algún error en la imputación que el legislador --
establece de los períodos de detención o prisión preventiva respecto de la ..--
pena impuesta en la sentencia, éste podrá ser corregido en cualquier tiempo,
de oficio o a petición de parte, por el Tribunal, e11. virtud de la facultad que
expresamente se le confiere en el citado art. 55 del erP.
En el nuevo sistema procesal penal estimamos procedente el ejercicio de
esta facultad de aclaració11, rectificación o enmienda por las razo11es seña­
ladas al referimos precedentemente a la reglamentación de ella, no siendo
la facultad contemplada en el art. 55 del ePP más que una especificación de
los casos en que puede ella se.r ejercida.

6. RESOLUCIONES RESPECTO DE LAS CUALES


PROCEDE

De acuerdo con lo previsto en el art. 182 del ere, la aclaración, rectifica­


ción o enmienda p1·ocede ser ejercida respecto de la sentencia definitiva o
interlocutoria.
El art. 55 inc. 22 del CPP también se refiere a rectificar ''las sentencias en
los casos previstos en el arL 182 del ere''.
En consecuencia, el legislador omitió incluir los autos y decretos como
resoluciones 1·especto de las cuales puede ejercerse la facultad de aclaración.
No obstan�e, es posible interpretar que el Tribunal podrá aclarar un at1to
o decreto l1ac1endo uso de la facultad que le otorga la ley para corregir los
vicios del procedimiento.1 9(J

198Este principio también se contcrnpla en el inc. 22 del art. 348 del e. Procesal Penal.
•� En el mis1no se11tido �j �AN AGUSTÍN FIGUEROA YÁVAR, y ERIKA ALICIA MORGADO SAN
MARTIN, Recttrsos Procesales Civiles y Cosa juzgada, Legal Publisl1i11g, Tl1ompson Ret1ters, San­
tiago, Cl1ile, 2014, p. 16.

120
(;Ar. 11. LA A(;LARA(:IÓN. RE(:TIFl(;A(:IÓN O ENMIENDA

Al efecto, señalan los arts. 84 inciso final del CPC y 72 inc. 3º clel CPP que
el jt1ez podrá corregir de oficio los errores que observe en la tramitación del
proceso. Podrá, asimismo, tomar las medidas qt1e tiendan a evitar la nt1li­
dad de los actos del procedimiento. Sin embargo, debemos tener presente
qt1e e11 el nt1evo proceso penal se contempla en el art. 163 del C. Procesal
Penal, como regla general, t1n efecto más restringido al establecerse que el
Tribunal sólo pt1ecle poner en co11ocimiento del interviniente la existencia
del vicio para q t1e la l1c::1ga éste valer, a menos de tratarse de algt1no de los
casos previstos en el c::lrt. 160 del mismo, en cttyo caso el Tribunal la faculta
para de oficio efectuar la declaración ele nulidad.

7. SUJETO Y OPORTUNIDAD

La facultad de aclaración, 1·ectificación o enmienda pt1ede ser ejercida, a


petición de parte o de oficio, por el Tribunal que dictó la resolt1ción, depen­
diendo de ello e11 materia civil el plazo existente para su ejercicio.

a) De oficio por el Tribunal


De acue1·do con lo previsto en el art. 184 del CPC, ''los tribttnales, en el
caso del art. 182, podrán también de oficio rectificar, dentro de los cinco
días siguientes a la primera notificación de la sentencia, los e1·ro1·es indicaclos
en dicho artículo''.
Este artículo tiene gran trascendencia, por cua11to establece un plazo
fatal de cinco días contados desde la primer·a notificación de la sentencia
para que el Tribunal pueda ejercer la facultad de rectificar los errores men­
cionados en el art. 182 del CPC.
Además, se ha sostenido -fundadamente- qtte el Tribunal actt1ando de
oficio podría en virtud del art. 184 sólo rectificar los errores de copia, de
referencia o de cálct1los nt1méricos qt1e aparezcan de manifiesto en la misma
sente11cia, pero en ning(1n caso podría ejercer en fo1·n1a oficiosa la fact1ltad
de aclarar los pt1ntos obscuros o dt1dosos o salvar omisiones. 200
Para ello se basa el mencionado at1tor en la historia fidedig11a del es­
tablecimie11to de los actt1ales arts. 182 a 185; e11 la claridad del texto del
art. 184 qt1e se refie1·e sólo a la rectificación de los e1·rores 1nencionados
en el art. 182; y en el carácter restrictivo que debe darse a la interpretación
de aquel p1·ecepto legal atendido st1 ca1·ácter doblemente excepcional: al
principio del desasimie11to del Tribunal, por una parte; y al de la pasividad
de lo s jueces, por la otra.
En todo caso, en materia penal estos aspectos no tienen aplicación con­
forme a lo previsto en el inciso segt111do del art. 55 del CPP.

200 MARCOS LIBEDINSKY T., "Límites a la fact1ltad de losjt.1eces...", ap. cit., P· 100._ Er 1 el
111ismo se11tido, JUAN AGUSTÍN FIGUEROA YÁ\'AR, y ERIKA ALl(:IA iVIORGADO $;\N �\RTIN, _Re­
cursos l'1·ocesales Civiles y Cosaj1tzga<la, Legal Publishing,Tl10111pson Reuters, Sé1ntaago,Cliale,
2014,p.18.

121
LOS RE<.:URSOS PRO<:ESALES

E11 p1;1ner lugar, se fact1lta al Tribunal para actuar de oficio o a petición


de pa1·te e11 ct1alqt1ier tie1npo pa1-a 1·ectifica1· las sente11cias.
Finalrnente, dicl10 precepto facttlta al Tribt1nal para qt1e, actua11do de
oficio o a petición de par·te, p1·oceda a ''1·ectifica1· las se11tencias en los casos
pre,ristos e11 el art. 182 del ere''.

b) A petición de parte
Respecto de las partes, el legislado1· dentro del ere no ha contemplad_o
ningú11 plazo dentro del cual ellas puedan ejercer la facultad de reqt1er1r
que se aclare, rectifique o e11mie11de tina sentencia.
La doctrina y la jurisprudencia han señalado qt1e las partes no tienen
establecido un plazo par-a el ejercicio de la facultad, pttdiendo reqt1erir la
aclaración, rectificación o en1nienda en cualquier momento, aun cuando se
trate de sentencias fin11es o ejecutoriadas o de fallos respecto de los cuales
ht1bie1·e algú11 recurso pendie11te (art. 185 ePe).
La razón de no establecerse un plazo para que las partes ejerzan esta
facultad radica en qt1e a través de ella no se persigi.1e alterar lo resolutivo
de la sentencia y con ello atentar en contra de la at1to1·idad de cosa juzgada
que de ella emana en caso de encontrarse ejecutoriada.
Ello es coincidente en la actualidad con lo previsto en el inciso segundo •

del a1·t. 55 el CPP, en el cual se establece que el Tribt1nal podrá, de oficio o a
petición de parte, en cualquier tiempo, rectificar las se11tencias.
En todo caso, la aclaración, rectificación o enmienda, sea qtte se ejerza
a petición de parte o de oficio, sólo corresponde efectuarla a ''el Tribunal
que la dictó'', según el art. 182 del CPC.
Con esta expresión el legislador no se está refiriendo a la persona física
del sentenciador, sino que al órga110 jurisdiccional qt1e emitió el pronuncia­
mie11to. La función jurisdiccional no es inherente a la persona del se11te11cia­
dor, por lo que puede llevarse a cabo la aclaración, rectificación o en1nienda
por cualquier otro juez que se desempeñe con ese carácter ante el Tribunal
del cual e1nanó la resolución. Debemos hacer presente qt1e la aclaración,
rectificación y enmienda puede ser ejercida no solo ante los tribt1nales de
la i11stancia que hubieren pronunciado las resolucio11es respectivas, sino
qt1e también en nt1estra Corte Suprema respecto de las sentencias que se
pronuncien sobre los recursos interpuestos ante ella, como acontece co11
el recurso de casación. En este sentido, nuestra Excma. Corte Supre1na ha
declarado que es posible para la Corte de Casación rectificar errores de copia
o transcripción de sus resoluciones.2°1
Finalmente, es menester hacer presente que la aclaración, rectificación
o enmienda podrá hacerse por el Tribu11al no obstante la interposición de
recursos sobre la sentencia a que ellas se refieren de acuerdo con lo previsto
en el arL 185 del CPC.

2º 1Corte Suprema, 31 / l 0/2005, Inversiones ABC Limitada con Ilustre Mt1nicipalidad


de las Condes. Rol 3048-2005.

122
c:AP. 11. LA A(:LARA(;róN, RE(:TIFICA(:(ÓN O ENMIENDA

,,.
8. T RAMllACION Y EFECT OS QUE GENERA ,,.
LA PRESENTACION DE UNA,,.SOLICITUD DE ACLARACION'
RECTIFICACION O ENMIENDA

El art. 183 del CPC establece la tramitación de la solicitud de aclaración,


rectificación o e111nienda al señalar·:
''Hecha la reclamación, podrá el Tribttnal pronttnciarse sobre ella sin
1nás trámite o despt1és de oír a la otra parte, y mientras tanto st1spenderá o
no los trámites del juicio o la ejecución de la sentencia, seg(tn la naturaleza
de la reclamación''.
E11 consecue11cia, el Tribunal se encuentra fact1ltado por la ley para resolver
de plano la solicitt1d de aclaración o darle la tramitación de un incidente.
E11 cuanto al efecto qtte genera la presentación de la solicitud de aclara­
ción, dicho p1·ecepto otorga al Tribunal la facultad para decidir si suspende o
no la tr-amitación del jt1icio o la ejecttción ele la sentencia según la natttraleza
de la reclamación. Al respecto, se ha resuelto qtte ''es p1·ivativo del Tribunal
que dictó la sente11cia suspender o no su eject1ción si se ha reclamado para
que se aclare o rectifique''.2<>2
En consecuencia, si la parte desea que su solicitud de aclaración genere la
st1spe11sión de la tramitació11 del jtticio o la ejecttción de la sentencia, deberá
solicitarlo y exponer los motivos que l1agan ello plattsible, siendo facultad
p1·ivativa del Tribunal el acceder o no a ella.

,,.
9. RECURSOS QUE PROCEDEN EN CONTRA DE LA RESOLUCION
QUE ACLARA, RECT__IFICA O ENMIENDA UNA SENTENCIA
Y RELACION CON OTROS RECURSOS

En esta materia podemos señalar qtte tres son básicamente las reglas qt1e se
señalan por el legislador:
a) La interposición de un recurso en contra de la sentencia no impide
que el Tribunal de oficio o a petición de parte efectúe u11a aclaración, rectifi­
cación o enmienda de ella, conforme a lo dispt1esto en el art. 185 del CPC.
b) El plazo pa1·a interponer el rect1rso de apelación en contra de la sen­
te11cia definitiva o interloct1toria no se st1spende por la solicitttd de aclaración,
rcctificació11 o enmienda, que se httbiere formulado respecto de ella, según
lo prescrito en el inciso segundo del art. 190 del CPC, y
c) La resolución en la ct1al se efectt1ó la aclaración, 1·ectificación, o
enmienda de una resolución, sea qtte el Tribt111al ht1biere act-i1ado ?e oficio
o a petició11 de parte, es apelable ''en todos los casos e11 que lo seria la sen­
te11cia a que se refiera, con tal qtte la ct1antía de la cosa decl�rada, agr�� da
o rectificada admita el recttrso'', de act1erdo con lo establecido en la ulu1na
pa1·te del inciso segt1ndo del art. 190 del ere.

20-i Gaceta de los Trib11,riales, 1915, 2º sen1., se11t. 421, p. 1082.

123
LOS RE<:URSOS PROCESALES

En consect1encia, dos son los requisitos para qt1e p1·oceda la apelación


de la resolució11 qt1e efectúa la aclar-ación, rectificación o enmienda:
i) Que la sentencia a qtte dicl10 fallo se 1·efiera sea apelable, y
ii) Qtte la cuantía de la cosa declarada, ag1·egada o rectificada admita el
recurso de apelació11.203

2º3Conforme a lo previsto en el art. 45 N9 2 letra a) del COT, en las causas civiles y de


comercio la ct1a11tía delle ser igt1al o superior a 10 UTM para que proceda el recurso de a1)e­
lación, puesto que en tales casos en razón de su cuantía esos ast1ntos deben ser conocidos
e11 primera instancia.

124
,
CAPITULO 111

EL RECURSO DE REPOSICIÓN

,
l. REGLAMENTACION

El rect1rso de reposición se encuentra regulado en los arts. 181, 189, 201, 212,
319 y 780 del CPC; 56 del CPP; 362 y 363 del C. Procesal Penal, sin perjuicio de
aplicarse además al rect11·so de reposición e11 el nuevo sistema procesal penal
las disposiciones generales que respecto de los rect1rsos se contienen en los
arts. 352 a 361 de ese último cuerpo legal, art. 67 N º
1 de la Ley Nº 19.968,
que crea los tribunales de familia, y art. 475 del Código del Trabajo, en el
nuevo sistema procesal laboral.

2. GENERALIDADES

La reposició11 tiene una g1·an trascendencia, puesto qt1e es el recurso qt1e


se interpone durante toda la tramitación del ast1nto, tanto en materia civil
como penal, con el objeto de corregir los vicios en qt1e se pt1diera incurrir
dt1ra11 te ella con motivo de la dictación de los autos o decretos.
Estadísticamente la reposición es el rect1rso de n1ayor utilización dt1rante
la primera o única instancia, puesto que a través de él en p1·ocedimientos
escritos, de lato conocimiento y fragmentados, se pueden ir corrigiendo los
errores de t1·amitación del procedi1niento qt1e se va estructt1rando a través
de los diversos decretos que se dictan.
En los procedimientos orales, el recurso de reposición se trctnsforma
muchas veces en el único remedio para impt1gnar poi· razones de mé1·ito las
resoluciones que se dictan dt1rante su tra1nitación, si es qt1e no ha mediado
debate previo en la audiencia, dado que tiende a eliminarse o resu·ingirse
la procedencia del rect1rso de apelació11, especialmente contra 1·esoluciones
�ue se_ dictan durante st1 transct11·so que no po11e11 término al juicio o h�1gan
1mpos1ble su continuación, atendido el carácter 01-al, concenu-ado y conUntio
de esos procedimie11tos.

125
---
-
-
c.--

-
LOS REC�URSOS PROC:ESALES

3. CONCEPTO
El recurso de reposición es el acto jt11·ídico procesal de impugnación que
-
-
e111a11a exclusivame11te de la pa1·te agraviada, y tiene por objeto solicita1· al
1nismo Tribt111al que dictó la 1·esolt1ción que la modifique o deje sin efecto. --
J
Esta definición co11cibe a la reposición como t1n recurso, apartá11dose


. de aquellas ot1a.s teorías que co11ciben su natu1·aleza ju1·ídica como la de un -
remedio o bien de un i11cidente. 2º4 -

i
l
l
J

Además, la definición conti11úa vigente, no obstante la modificación


que pe1·1nite a los secretarios let1-ados dictar los dec1·etos, at1tos y senten�ias
!' i11te1·locuto1·ias, siempre que no ponga11 término al juicio o hagan imposible

su contint1ació11, pe1·0 CU}'cl reposición deberá ser rest1elta en este caso por
el juez y no por el secretario, porque en definitiva se mantiene la resolución
.. del asunto ante funcionarios del mismo tribu11al.

,
4. CARACTERISTICAS
Las principales características que presenta el recurso de reposición son:
a) Es un 1·ecurso ordi11ario, puesto que procede e11 materia civil en contra
de la generalidad de los autos y decretos y en el antiguo como en el nuevo
sistema procesal penal, en contra de la ge11eralidad de los decretos, autos
y sentencias interlocutorias, y por la causal genérica del agravio o perjuicio
para el recurrente.
t' b) Es un rect1rso que emana de las facultades jurisdiccionales de los
'• tribu11ales.
•l c) Es un recurso de retractación o no devolutivo, también conocido
•.
'• como re1ncdio procesal, dado que se interpone ante el Tribunal qt1e dictó
!
J'
,.
u11a resolución para qt1e lo resuelva el mismo, esto es, no comprende un

cfecto devolutivo.
d) Es en nt1estro ordenamiento el único medio de impttgnación que importa

I un control de carácter horizontal de las resoluciones judiciales, sin pe1jt1icio


• que existan otros medios de control de esa clase que no revisten el carácter
••
de una impugnación, tal como el incidente de nulidad o el contradictorio en
205
las audiencias de los procedimientos orales en los sistemas reformados.

••

e) Es un recurso de enmienda, pues se persigue por el recurrente que


el mismo tribunal que pronunció una resolución proceda a revocarla o en­
mendarla en su totalidad o en parte.
--
""'
-
- 5. RESOLUCIONES EN CONTRA DE LAS CUALES PROCEDE
Para los efectos de analizar esta materia es menester distinguir lo que acon­
tece en materia civil y pe11al.
204 JESÚS IGNA<:10 EZURMENDIA ÁLVAREZ, El recurso <k reJJosición, Editorial Libromar , San­
tiago, Chile,. 2014, pp. 21 y ss. ,
205 JES US IGNA(;to EZURMENDlA ALVAREZ, ob. ciL, pp. 50 y SS.

126
CAP. 111. EL RE(:URSO DE REPOSl<:IÓN

5.1. EN EL PROCEDIMIEN'fO CIVIL

Según lo que establece el art. 181 del CPC, el recurso de reposición procede
en contra de los autos y decretos.�06
El recurso pr·opio de las sente11cias interloctttorias en el procedimiento civil
es el recurso de apelación, de acuerdo con lo previsto en el art 187 del CPC.
No obstante, es pertinente en forma excepcional dentro del procecli­
miento civil el recurso de reposición en contra de las siguientes sentencias
interlocutorias:

a) La resolución que recibe la causa a prueba


Conforme a lo previsto en el ar·t. 319 inc. 3º del CPC, procede el rect1rso
de reposición, con apelación sttbsidiaria, dentro de tercero día, en contra
de la resolución que recibe la causa a prueba.

b) La resolución que cita a las partes para oír sentencia, luego de


vencido el plazo que ellas tienen para formular observaciones a la
prueba
De acuerdo co11 lo previsto en el art. 432 inc. 2º del CPC, procede el
recurso de reposición, ft1ndado en un error de hecho, dentro de tercero
día, en contra de la 1·esolución que cita a las partes para oír sentencia luego
de vencido el plazo que las partes tienen para formular observaciones a la
prueba. La resolt1ció11 que resttelve la reposición es inapelable.
En cambio, según el art. 326 i11ciso 1 º del CPC, si la resolt1ción cita a las
partes para oír sentencia, luego de concluido el período de discusión y-de
conciliación obligatoria, ella es apelable directamente por tratarse de un caso
en que explícita o implícitamente se está denegando el trámite de recepción
de la causa a prueba, a menos que las partes httbieren solicitado que se falle
el pleito sin más trámite.

c) La resolución del Tribunal de alzada que declara inadmisible


el recurso de apelación
Conforme a lo establecido en el inciso segttndo del art. 201 del CPC, procede
el rect1rso de reposición, dentro de tercero día, en contra de la resolt1ción del
Tribu11al de alzada qtte declare inadmisible el recttrso de apelación.

d) La resolución que declara la deserción del recurso de apelación


Co11forme a lo establecido en el inciso segundo del a1·t. 201 del CPC,
procede el recurso de reposición, dent1·0 de tercero día, en contra de la

206 E11 los procedi1nientos ante los tribt1nales ele fa1nilia recibe pler1a aplicació11 esta "1?r­
ma, de co11for1niclacl a lo J)revisto er1 el i11ciso l !.! del art. 67 ele la Ley Nº 19.968 ..E11 ca111b�o,
�•1 el nt1evo �iste111a laboral, procecle la reposición en contra el� decretos, �titos -� sente11c1a:
111!e�locutoraas qtte no ponga11 tér 1ni 1 10 aljt1icio o l1aga11 i111pos1ble su co11t111t1ac1011 (art. 47:>
Codago elel Trabajo).

127
1



LOS RE<:URSOS PROC:ESALES


j


'1
1
• resolt1ción de) T1·ibu11al de alzada qt1e declare la deserció11 del 1·ecurso de

l
• apelació11 poi· la falta de con1pa1·ecencia del apela11te dent1·0 del plazo le�al.
.
1
Debemos entender eliminada esta catisal de deserción conforme a lo preVIsto
J

e11 la Ley N2 20.886 sob1·e tramitació11 elecu·ó11ica, que entró a regir el 18 de
:
1 jt111io de 2016, en todas )as Cortes de Apelaciones del país, con excepción de
las de Santiago, San Migt1el, Valparaíso y Concepción, respecto de las cuales
co1nenzó a regir el 18 de dicie1nbre de 2016. El a1·tículo 12 N º 22 modificó
el a1·tíct1lo 20 l del CPC sin que se co11temple la dese1·ción del, rect11·so ele
1•
apelación y poi· ello no cabe contempla1· la p1·ocedencia de la reposición en
contra de la resolución que la declare.

1
e) La resolución que declare la prescripción del recurso de apelación
En conformidad a lo prescrito en el art. 212 del CPC, procede el recur­
so de reposición dentro de tercero día y fundado en un error de hecho
en conua de la resolución qt1e declare p1·escrito el recurso de apelación.
Debe1nos entender eli1ni11ada esta causal de terminación del recurso de
apelación confo1·me a lo previsto en la Ley N º 20.886 sobre tramitación
electrónica, qt1e entró a regir el 18 de junio de 2016, en todas las Co1·tes
de Apelaciones del país, con excepción de las de Santiago, San Miguel,
Valparaíso y Concepción, respecto de las cuales comenzó a regir el 18 de
diciembre de 2016. El artículo 12 N º 27 derogó el artículo 212 del CPC sin
que se contemple la prescripción del recurso de apelación y por ello no
cabe contemplar la procedencia de la reposición en contra de la resolución
'• que la declare.
1

i

f) La resolución que declara inadmisible el recurso de casación

l• Según lo establecido en el inciso segundo del art. 780 del CPC, procede el
recurso de reposición, dentro de tercero día y fundado en un error de hecho,
1
1
'
en co11tra de la resolt1ción que declare inadmisible el recurso de casación.
.'
g) La resolución que rechaza el recurso de casación en el fondo por
adolecer de manifiesta falta de fundamento
1

J

,
. El inciso tercero del art. 782 del CPC establece que procede el recurso
1
de reposición en contra de la resolución que rechaza el recurso de casación
en el fondo por adolecer de manifiesta falta de fundamento, el que deberá
1
'
1•
• ser fundado e interponerse dentro de tercero día.

1
1
h) La resolución que deniega la solicitud para que el recurso de casación
•1 en el fondo sea conocido y resuelto por el Tribunal pleno
..;J

Por lo establecido en el inciso cuarto del art. 782 del CPC, procede el re­
curso de reposición en contra de la resolución que rechaza la solicitud para
-- que el recurso de casación en el fondo sea conocido y resuelto por el T1·ibu­
-- nal pleno, el que deberá ser fundado e interponerse dentro de tercero día.
- La característica común de este recurso de reposición excepcional en
- contra de las mencionadas sentencias interlocutorias es que su interposición

128
(:AJ>. 111. EL RE(:URSO DE REPOSICIÓN

p1·ocede dentro de tercero día y no dentro de quinto día, como es la regla


gene1·al en el procedimiento civil.
Finalme11te, el recurso de reposición no es procedente en contra de la
sentencia definitiva.

5.2. EN EL PROCEDIMIENTO PENAL

E11 el procedimiento penal, ya sea en el antigt10 como en el nuevo, la reposi­


ció11 adquiere mayor importancia que en el procedimiento civil, puesto que
según lo prescrito en el art. 56 del CPP: ''de las sentencias interlocutorias, de
los autos y de los decretos puede pedirse reposición al juez que los pronun­
ció'', aconteciendo lo mismo en el nuevo sistema procesal penal, canfor1r1e
a lo previsto en los arts. 362 y 363 del C. Procesal Penal.
En consecuencia, la reposición es, tanto en el antiguo como en el nue­
vo procedimiento penal, el recurso propio no sólo de los autos y decretos,
como acontece en materia civil, sino que también de la generalidad de las
sentencias i11terlocutorias.

6. SUJETO

El sujeto legitimado para dedt1cir el rect1rso de reposición es la parte agra­


viacla con la resolución pronu11ciada por el Tribunal.
En el nuevo sistema procesal penal, dentro de las disposiciones generales
aplicables a los recu1·sos, se establece expresamente en la materia qt1e "po­
drán recurrir en contra de las resoluciones jttdiciales el ministerio público
y los demás intervinie11tes ag1·aviados por ellas [ .. . ]".207

7. OPORTUNIDAD PROCESAL PARA, DEDUCIR


EL RECURSO DE REPOSICION

7.1. EN MATERIA CIVIL

Para los efectos de establecer la oportt1nidad procesal _en qu� pro� ede el
recurso de reposición en materia civil, debemos distinguir tres situaciones:

7.1.1. Recurso de reposición que procede excepcionalmente en contra


de algunas sentencias interlocutorias

En todos los casos ya señalados en que procede excepcionalmente e� recurso


de reposición en contra de las sentencias interlocutorias ya mencionadas,
éste debe ser interpt1esto dentro de terce1·0 día.
207
Véase art. 352 del C. Procesal Penal.

129
LOS RECURSOS PROCESALES

Este plazo de tres días es individual, discontinuo, fatal, improrrogable y


no admite ampliación alguna.

7.1.2. Recurso de reposición ordinario

Este recurso -así denominado por una parte de la doctrina- corresponde a


la solicitud de reposición que se hace valer en contra de un auto o ?ecre~o
dentro de cinco días contados desde la notificación de la resolución, sm
necesidad de hacer valer nuevos antecedentes (art. 181 inc. 22 del CPC).
Este plazo de cinco días es individual, discontinuo, legal, fatal, impro-
rrogable y no admite ampliación alguna.

7.1.3. Recurso de re-posición extraordinario

En el evento que se presentare una reposición en contra de un auto o de-


creto, haciéndose valer nuevos antecedentes, no se contempla plazo alguno
para la interposición del recurso.
AJ efecto, prescribe el inciso primero del art. 181 del CPC que "Los au-
tos y decretos firmes se ejecutarán y mantendrán desde que adquie ran este
carácter, sin perjuicio de la facultad del Tribunal que los haya pronunciado
para modificarlos o dejarlos sin efecto, si se hacen valer nuevos antecedentes
que así lo exijan".
En relación con este precepto legal e~ ~enester que precisemos respecto
a su alcance los siguientes aspectos:

a) Ámbito de aplicación
En materia civil, este precepto legal sólo es aplicable tratándose de los
autos y decretos, cuando se hacen valer nuevos antecedentes.
Tratándose del recurso de reposición que procede excepcionalmente
en contra de algunas sentencias interlocutorias, este no es aplicable, puesto
que su propio texto se refiere sólo a los autos y decretos; y por otra parte, al
establecerse el recurso de reposición en conlra de algunas sentencias interlo-
cutorias, éste se ha reglamentado en forma especial y con el establecimie nto
de plazos específicos.
En el antiguo procedimiento penal, tampoco recibe este artículo apli-
cación, por cuanto el legislador penal, en el texto introducido al art. 56
del CPP por la Ley N 2 18.857, se ha mantenido una sola oportunidad para
deducirlo y su texto se basta a sí mismo, haciéndose improcedente e innece-
saria la aplicación _de la remisión que efectúa el art. 43 de ese cuerpo legal.
En ~• nuevo s1s~ema procesal penal, además de aplicarse las razones
de plenitud normativa senaladas precedentemente, no resulta aplicable el
art. 181 del CPC, dado que expresamente se establecen como normas de
aplic_ació~ ~upletoria las relativ~ ~ las del juicio oral, y no las contenidas en
las d1spos1c1oncs a todo proced1m1ento del libro I del CPC.

130
(;AP. 111. EL RE(;URSO DE REPOSJ(;fÓN
--
b) Concepto de ''nuevos antecedentes''
Nuestra Corte Suprema ha precisado el alcance de la expresión ''nuevos
antecedentes'' al señalar que "no existiendo definición legal del concepto
de '11uevos a11tecedentes', que según el art. 181 del CPC deben hacerse valer
para que sean modificaclos o dejados sin efecto los at1tos o decretos fi1·1nes,
es racional y co11forme al léxico entender que tal expresión clenota la idea
de algún hecl10 qt1e produce consect1encias jurídicas, existente pero desco­
nocido por el Tribu11al cuando se dicta la respectiva decisión.
En co11secue11cia, resulta inaceptable estimar que se pueda invocar
como antecede11te nuevo un precepto legal ya vigente al tiempo en que
fue pront1nciado el auto o expedida la providencia cuya modificación se
solicita''. 2<'8
De acuerdo con ese fallo escueto, pero mt1y categórico e ilt1strativo sobre
la mate1·ia, tenemos que:
-Los n t1evos a11tecedentes que se deben hacer valer al deducir la repo­
sición extraordinaria es alg{1n hecho que produce consecuencias jurídicas,
existentes pero desconocidas por el Tribunal al dictar el at1to o decreto en
co11t1·a del cual se deduce la reposición. 209
- Un precepto legal vigente al 1nomento de dictarse el at1to o decreto en
contra del ct1al se cleduce la reposición no constituye t1n nuevo antecedente
que haga este procedente.
Final1nente, respecto al uso plural del término ''antecedentes'', se nos
ha señalado qt1e en ge11eral se opina que esto es solo t1n estilo gramatical
determinado, pero que en este caso no necesariamente indica pluralidad, o
sea, sería aceptable una sola cuestión fáctica nt1eva con mérito suficiente. 21 º

c) Inexistencia de plazo para la interposición del recurso de reposición


Se ha sostenido que el 1·ecurso de reposición extraordina1·io no tiene
plazo para su inter¡)osición, por lo que él pt1ede ser interpuesto en cualquier
tiempo.
No obstante, pensamos que el plazo para la interposición del rect1rso no
puede ser contemplado con semejante amplitud.
En pri1ner lugar, sabido es que e11 el procedimiento civil recibe plena
aplicación el orden consecutivo legal, según el cual el legislador establece
las diversas etapas o períodos por los cuales debe atravesarse dentro del
procedi1niento para arribar a la decisión del asunto controvertido.
Vinc11lada con el principio del orden consect1tivo legal se encuentra la
preclusión, según el cual las facultades procesales se extingt1en en la medida
qt1e se l1ubiere agotado o atravesado algunas de las etapas contempladas para
el avance del procedimiento.
De acuerdo con ello, no sería posible, por ejemplo, concebir qt1e e11con­
trándose el proceso ante la Corte Suprema conociendo un rect11·so de casa-

208 RDJ, t. LXXII, 2ª parte, sec. l ª , p. 81. , .


209 En el 1nis1no sentido,JESÚS ICNA<:10 EzuRrvtENDIA ALVAREZ, ob. cit., PP· 99 y_ss.
21 º JUAN AGUSl'ÍN FIGUEROA YÁVAR, y ERIKA ALICIA MORGADO SAN Mi\RTIN, ob. Cit., p. 22.

131
LOS RECURSOS PROCESALES

ció11 en el fondo se i11terpusiera t111a 1·eposició11 en co11tra de u11a resolució11


pro11t1nciada en primera insta11cia i11voca11do ntievos antecedentes.
Por· oll-a pa1·te, lajt1risp1�de11cia, para poner ttn límite a la interposición
de la reposición haciéndose valer nt1evos a11tecede11tes, la ha asimilado a los
incidentes.
En tal sentido, se ha exp1·esado que ''la regla del inciso primero del
art. 181 del CPC que fact1lta al Tribu11al qt1e dictó ttn auto o decreto firme
para n1odificarlo o dejarlo sin efecto ct1ando se hiciere11 valer nuevos ante­
cedentes qt1e así lo exijan, debe inte1-preta1·se e11 ar1no11ía con las reglas de
los arts. 84 y 85, porque al acompa11a1· esos nuevos antecedentes, la parte
que lo hace forrnt1la un incidente al 1·especto, y si tales antecedentes dicen
relación con los trámites esenciales del procedi1niento, podrán presentarse
sin li1nitació11 de tien1po, y en caso co11trario, tan pro11to llegt1en a conoci­
miento de la parte y mientJ-as esté pendiente aú11 la ejecución de lo resuelto,
porque estas últimas reglas que miran a la tramitación de todos los i11cidentes
no contienen la excepción que resulta del presente artículo y, siendo ellas
de orden público, deben ct11nplirse siempi·e'' .211
El art. 85 del CPC es el que establece la sanción aplicable respecto de
los hecl1os nuevos que no se hacen valer en la oportt1nidad debida. Si e11-
tendemos qt1e a través de la reposición extraordinaria se hace valer una
ct1estión accesoria basada en hechos nuevos, de acuerdo con el precepto
legal citado ella debe hacerse valer tan pronto como el hecho llegt1e a co­
nocimiento del recurrente. Si consta en el proceso que el l1echo ha llegado
a conocimiento de la parte y ella ha practicado una gestión posterior a ese
conocimiento, precluye la facultad de solicitar la reposición extraordi11aria
de la resolución.

7.2. EN MATERIA PENAL

7.2.1. En el antiguo procedimiento penal

Según lo previsto en el inciso segt1ndo del art. 56 del c1>p, ''la reposición sólo
puede pedirse dentro de tercero día''.
En consecuencia, en el antiguo procedimiento penal existe una sola
oportt1nidad para deducir el recurso de reposición, teniendo ese plazo de
tres días el carácter de i11dividual, continuo, legal, fatal, improrrogable, pero
ampliable en los casos previstos en el inciso segundo del art. 44 del Cl'P.

7.2.2. En el nuevo sistema procesal penal

En el nuevo sistema proces �l penal, es necesario realizar una gran distinción


para los efectos de determ111ar el plazo, tramitación y efectos que p1·odt1ce
la interposición del recurso de reposición respecto de la resolución impug-

211 RDJ, t. XXX\' ( 1933), 2ª parte, scc. 2i!, p. 9.

132
(;AP. 111. EL RE(:URSO DE REPOSIC:IÓN

nada. Para tal efecto, resulta necesario distinguir respecto del recurso de
reposición estas dos situaciones:

a) Recurso de reposición de las resoluciones dictadas fuera de au­


diencia
De las sentencias i11terlocuto1-ias, de los autos y de los decretos dictados
fttera de audiencias, podrá pedirse reposición dentro de tercero día al Tri­
bunal que los hubiere pronunciado.212-213

• b) Recurso de reposición de las resoluciones dictadas dentro de una


1 audiencia
La reposición de las resolucio11es pronunciadas durante at1diencias orales
deberá promove1-se ta11 pronto se dictaren.21 +215
En las audienci� que se realizan durante el nuevo sistema procesal pe­
1
nal, sea que ellas se efectúen ante el jttez de garantía o Tribunal oral en lo
penal, debe regir el principio de la oralidad, concentración e inmediación,
requirié11dose para la continuidad del debate que este sea fluido, debiendo
los intervinientes ejercer de inmediato los derechos que se les confieren por
el legislador, sin qt1e ellos puedan, bajo el pretexto de dedt1cir t1n rect1rso de
reposición, pretender retornar a la revisión de resoluciones que se hubieren
p1-onunciado respecto de actuacio11es que httbieren acontecido en el pasado.
Así, por ejemplo, si en u11a at1cliencia de interrogación de un testigo se
fo-1,,.,...nula por quien presenta al testigo una pregunta que no gttarda perti­
nencia con los l1ecl1os y la otra parte se opone a qt1e ella sea fo1-1nulada, sin
que se oponga tina reposición por quien formula la pregi.1nta respecto de la
1·esolución que la rechaza, no podrá pretenderse volver lt1ego sob1·e esa pre­
gunta co11 posterioridad dt11·ante el curso del interrogatorio bajo el pretexto
de estar deduciendo ttn recurso de reposición sobre la resolución anterior.
En co11secuencia, en este caso nos enco11tramos más que con un plazo,
con un instante preciso para deducir el recurso de reposición en contra de
la resolución pronunciada en una at1diencia, que no es otra tan pronto como
ella se ht1biera pronunciado.
Entendemos que la preclt1sión de la facultad para dedt1cir el rect1rso de
reposición en contra de una resolución en una audie11cia se p1-odt1ce en el
mismo momento en que con posterioridad a la dictación de la resolt1ción
se realiza otra actuación que no sea la de haberse rept1esto la resolt1ción por
parte de la parte agraviada con ella.

212 Véase art. 362 del C. Procesal Penal.


213 El mismo pri11cipio rige para la reposició11 e11 el procedi1nie11to ante los tribt111ales
de familia y en el nt1evo sisterna laboral, conforrne a lo establecido en los arts. 6i NQ l de la
Ley N !:? 19.968 y 475 inc. 3º del C. del Trabajo.
214 Véase art. 363 del C. Procesal Pe11al.
215 El 1nisn10 principio rige ¡)ara la reposición en el procedi111iento ante los tribtinales
de fan1ilia y en el 11uevo sistema laboral, co11forn1e a lo esL:-iblecido en los arts. 67 Nº 1 ele la
Ley N º 19.968 y 475 inc. 2!.! clel C. del Trabajo.

133
LOS RECURSOS PROCESALES
- - - - ··---------- - - -

Además, debemos tener presente que con el mismo o~jeto de mantener


la continuidad de la audiencia, si la resolución se hubiere pronunciado por
el Tribunal luego de un debate, esto es, de haber escuchado a ambas partes
antes de dictar la resolución, no será procedente deducir el recurso de re-
posición en contra de la resolución que pronunciare el Tribunal. Al efecto,
dispone expresamente el art. 363 del C. Procesal Penal que "la reposición de
las resoluciones pronunciadas durante audiencias orales deberá promover-
se tan pronto se dictaren y sólo serán admisibles cuando no hubieren sido
precedidas de debate".

8. FORMA DE DEDUCIR EL RECURSO DE REPOSICIÓN

El recurso de reposición debe interponerse por escrito. En la actualidad,


debemos entender que debe hacerse por vía electrónica a través del sistema
de tramitación electrónica del Poder Judicial.2 16
En materia civil, aunque el legislador no lo señale expresamente, el
recurso de reposición deberá deducirse en forma fundada, señalando la
resolución en contra de la cual se deduce y terminará solicitando que se
acoja la reposición, dejando la resolución sin efecto o modificándola en la
forma que sea procedente.
Es posible deducir el recurso de apelación en forma subsidiaria para el
evento que sea rechazada la reposición.
Ello acontecerá si la reposición se deduce en contra de un auto o de-
creto que altera la substanciación del juicio o recae sobre trámites que no
estén expresamente ordenados por la ley (art. 188 del CPC); se deduce en
contra de la resolución que recibe la causa a prueba (art. 319 del CPC);
o se trata de alguna otra sentencia interlocutoria que hace procedente la
reposición y ella hubiere sido dictada por el Tribunal de primera instancia
(art.187delCPC).
En aquellos casos en que la apelación se interponga con el carácter de
subsidiaria de la solicitud de reposición, no será necesario fundamentarla ni
formular peticiones concretas, siempre que el recurso de reposición cumpla
con ambas exigencias (art. 189 inciso 3º del CPC).
Si no se deduce la apelación subsidiaria para el evento de ser rechazada
la reposición, no será posible apelar con posterioridad, puesto que la reso-
lución que rechaza la reposición es inapelable con posterioridad.
En el antiguo procedimiento penal, el legislador establece expresamente
en el inciso segundo del art. 56 del CPP que "la reposición [ ... ] para ser admi-
tida deberá estar siempre fundada". En consecuencia, en el procedimiento
penal, la fundamentación de la reposición es claramente un requisito de
admisibilidad del recurso de reposición.
En cuanto a la apelación subsidiaria, el legislador procesal penal esta-
blece en el inciso cuarto del art. 56 que "cuando la reposición se interponga
respecto de una resolución que también es susceptible de apelación y no se

216
Véase párrafo 25 del Capítulo I de este libro.

134
(;AP. 111. EL REC:URSO DE REPOSJ(;IÓN

deduzca a la vez este recurso para el caso de que la reposición sea denegada,
se entenderá que la parte renuncia a la apelación''.
En el nuevo procedimiento penal, para determinar la forma en que debe
ser interpuesto el recurso de reposición, debemos distinguir si la resolución
se ha dictado dentro o fuera de una at1diencia oral que se siga ante un juz­
gado de garantía o u11 Tribt1nal oral en lo penal.
El recurso de reposición en contra de una sentencia interlocutoria, auto o
decreto dictado fuera de una audiencia oral debe ser interpt1esto por escrito
y en forma fundada.211-218
El recurso de reposición en contra de una sentencia interlocutoria, auto
o decreto dictado dentro de una audiencia oral debe ser interpuesto ver­
balmente y tan pronto se hubiere dictado la resolución, pudiendo fundarse
muy someramente la solicitud de reposición formulada.219

9. TRIBUNAL ANTE EL CUAL SE INTERPONE.,.Y DEBE CONOCER


DEL RECURSO DE REPOSICION

Según los arts. 181 del CPC, 56 del CPP, 362 y 363 del C. Procesal Penal, 67
º
N 1 de la Ley Nº 19.968, y 475 del Código del Trabajo, el rect1rso de repo­
sición debe ser deducido ante el Tribt1nal que dictó la resolt1ción reponible
y le cor1·esponderá a este mismo Tribunal pront1nciarse acerca del recurso,
acogiéndolo o recl1azándolo.
En esta materia debemos precisar qt1e el jt1ez del tribt1nal siempre se
e11cuentra facultado para resolver toda reposición qt1e se for1nule, sea qt1e
la resolución impugnada l1aya sido pront1nciada por él o bien por el secre­
tario del tribu11al.
El juez del tribunal debe conocer de la reposición que sea procedente
en contra de los decretos, at1tos y sentencias interlocutorias, qt1e no pon­
ga11 té1·mino al juicio o haga11 imposible su continuación, qt1e se hubieren
pronunciado por el secretario let1-ado del tribunal. Adicionalmente, debe
conocer del recurso de reposición que sea procedente en contra de las re­
soluciones por él pronunciadas
Debemos hacer presente que la modificación del artículo 33 del CPC22º
ha establecido una facultad y no tina obligación para los secretarios letrados
de dictar todas las resoluciones qt1e no sean sentencia definitiva t1 otras que
pongan término al juicio o hagan imposible su continuación.

217 Véase art. 362 C. Procesal Penal. En igual fom1a clebe prese11tarse la reposició11 dic­
tada ft1era de audie11cia oral en los proceclin1ientos ante tribu11ales de fan1ilia, art. 67 N ci 1

de la Ley NQ 19.968.
218 En el 11uevo sistema laboral, el inc. 3º del art. 475 clel C. del Trabajo establece qt1e la
reposición en contra de la resolución dictada fuera de at1clie11cia, deberá presentarse dentro
ele tercero día de notificada la resolución correspondie11te, a n1er1os qtie de11tr ? �le dicl1�
_
tér1ni110 tenga lugar u11a at1diencia, en ct1yo caso deberá i11terpo11erse a su 1n1c10, Y sera
rest1elta e11 el acto.
219 Véase
art. 363 C. Procesal Penal.
220 Modificado
por el artículo 12 Nº 3 de la Ley N!l 20.886.

135
LOS RECURSOS PROCESALES

Estimamos que deberá ser el juez y el secretario del respectivo tribunal


civil los que deberán determinar cuales serán las resoluciones que deberá
pronunciar el secretario letrado del tribunal conforme a la distribución del
trabajo dentro del mismo.
Esperemos que esta norma sea de corta duración en su aplicación y que
contemos con el número de jueces suficientes y se elimine el cargo de secre-
tario en los juzgados civiles, para que así se logre una plena concentración,
continuidad e inmediación en la tramitación de los futuros procedimientos
civiles orales.
En consecuencia, no obstante la modificación legal respecto del sujeto
facultado para dictar resoluciones en un tribunal civil, la reposición conti-
núa siendo un recurso que debe ser resuelto solo por el juez del respectivo
tribunal y en caso alguno por el secretario letrado del mismo.

10. TRAMITAC}ÓN Y EFECTOS QUE PRODUCE ,


LA INTERPOSICION DEL RECURSO DE REPOSICION

10.1. EN MATERIA CIVIL

Para determinar la tramitación y el efecto que produce el recurso de re-


posición respecto de la resolución recurrida debemos referirnos en forma
separada a los autos y decretos y a la interlocutoria de prueba.

10.1.l. Respecto de autos y decretos

a) El recurso de reposición extraordinario no tiene señalada una tramitación


específica dentro del ere, por lo que se sostiene que si se hacen valer nuevos
antecedentes a éste debe dársele la tramitación contemplada en las reglas
generales para las cuestiones accesorias o incidentes.
Por otra parte, se sostiene que la interposición del recurso de reposición
suspende los efectos o el cumplimiento del auto o decreto en contra del cual
se interpuso, desde la presentación del recurso y hasta que el Tribunal lo falle.
Dicha tesis encuentra su ratificación legal en lo previsto en la primera
parte del inciso primero del art. 181 del CPC, el cual dispone que "los autos
y decretos firmes se ejecutarán y mantendrán desde que adquieran este
carácter [ ... ]".Un auto o decreto no se encontrará firme para ser ejecuta-
do mientras penda el recurso de reposición. En consecuencia, sólo fallado
el recurso de reposición será posible llevar a cabo la ejecución del auto y
decreto, ya que si se hubiere interpuesto apelación subsidiaria deberá ella
concederse en el solo efecto devolutivo, de acuerdo con lo previsto en el
Nº 2 del art. 194 del CPc.22 1

221 En el mismo sentido,JUAN AGUSTÍN FlGUEROA YÁVAR, y ERIKA ALICIA MORCADO SAN
MARTÍN, ob. cit., p. 23.

136
(;AP. 111. EL. RE(;URSO DE REPOSl(:IÓN

b) Respecto del recurso de reposición orclinario, el inciso segundo del


art. 181 del CPC establece que ''el Tribunal se pronunciará de plano".
En consect1encia, al rect1rso de reposición ordinario no debe dársele la
tramitación de u11 i11cidente, sino que este debe ser resuelto de plano por
el Tribunal.
Ello guarda por lo de1nás perfecta armo11ía con la tramitación prevista
para los incidentes, puesto que dado qt1e al no hacerse valer nuevos ante­
cedentes en la reposició11 ordinaria, todos los antecedentes co11stan en el
proceso, y e11 tal caso corresponde qt1e la cuestión accesoria se resuelva de
plano, según lo establecido en el art. 89 del CPC.
En este caso, dado qt1e el i11ciso segundo del art. 181 no establece la
suspensión del procedimiento implícita o explícitamente y que la reposición
debe ser rest1elta de plano, su interposición no suspende la ejecución de la
1·esolución en contra de la cual se deduce.

1 O.1. 2. Respecto de la interlocutoria de prueba


Tratá11dose de la interlocutoria de pn1eba, el inciso segundo del art. 319 del
Cf>C establece expresame11te que ''el Tribunal se pronunciará de plano sobre
la reposición o la tramitará como incidente".
E11 co11sect1e11cia, es atribt1ción p1·ivativa del Tribttnal determinar si esta
reposición la resolverá de plano o le dará la tramitación de los incidentes,
proveyendo traslado respecto de la solicitud formt1lada. En la práctica, esta
última es la forma t1st1al de tramitar y resolver la reposición fo1·1nulada en
contra de la interlocutoria de prueba.
Por otra parte, resulta clarísimo que la interposición del recurso de
reposición st1spende el cumplimiento de la resolt1ción qt1e recibe la causa a
prueba mientras este no sea resuelto.
El art. 319 en relación con el art. 320 del CPC nos señala qt1e la lista de
testigos de