ESCUELA NACIONAL PREPARATORIA N°5
“JOSÉ VASCONCELOS”
ORIENTACION EDUCATIVA
GRUPO: 451
ALUMNO: JHA KARLO RAMÍREZ SANDOVAL
PROFESORA: ALEJANDRA MITZE LOZANO
HERNANDEZ
En lo personal seleccione el tema de Habilidades para la vida: cognitivas, psicosociales,
manejo de emociones y estrés, porque siento que es una tema muy completo y enfocado
a ciertos puntos importantes que me pueden ayudar en vida cotidiana si aplico lo
aprendido de manera correcta, también puedo llegar a mejorar mis habilidades para
comunicarme con los demás y aplicar los principios de estos para tener una mejor relación
con todas aquellas que me rodean y son parte del entorno en el que me desarrollo.
Además de que me ayudara a mejorar mis habilidades para pensar a mas a futuro y en las
consecuencias o beneficios que puede causar el hecho de hacer cierto tipo de cosas
La importancia del tema en mi formación tanto educativa como académica se debe a que,
si logro dominar las habilidades cognitivas, psicosociales y logro manejar mis emociones y
estrés podre ser una persona que pueda llegar lejos sin ningún problema y podre
colaborar en equipo con personas que no conozca y/o que no me agraden.
Además de que me enseña que en la vida siempre habrá dificultades, y que no porque
sean difíciles hay que rodearla, me ayudaran a mejorar como persona, siempre hay que
aprender a enfrentar las adversidades de la vida y salir adelante acompañado de las
personas que te rodean y aprecian, además de que tu también los apoyes a ellos cuando
lo necesiten.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1999, define las habilidades para la vida o
competencias psicosociales como “la habilidad de una persona para enfrentarse exitosamente a
las exigencias y desafíos de la vida diaria”. Estas habilidades, se adquieren en el trayecto de
nuestras vidas a través de la experiencia directa, por medio de un entrenamiento intencional,
mediante el modelado o la imitación.
Las habilidades para la vida de cada persona están compuestas por sus reacciones habituales y por
las pautas de conducta que ha generado durante el proceso de aprendizaje de conocimientos
específicos, desarrollo de sus potencialidades y habilidades requeridas para una adecuada
participación en la vida social.
Mantener una actitud positiva, realista y perseverante, comunicarse de una forma asertiva,
construir caminos para un proyecto de vida, la búsqueda para el encuentro de cambios novedosos
y elevar el crecimiento personal, serán entre otras, algunas estrategias que lleven por el camino
del éxito y alcanzar las metas deseadas, pensando que siempre habrá otra y nunca un final.
Habilidades o capacidades cognitivas:
Permiten la elaboración del conocimiento, operando directamente sobre la información recabada
por los sentidos. Suelen consistir en las siguientes habilidades:
Atención. Capacidad de captación de detalles y de concentración o foco.
Comprensión. Capacidad de traducción de lo captado a un lenguaje propio, elaboración
interior de lo percibido, clasificación de la realidad, etc.
Elaboración. Formación de un pensamiento propio como respuesta a lo percibido, es
decir, formulación de una respuesta.
Recuperación. Memorización de lo vivido para que sirva de fundamento a futuras
experiencias idénticas o similares, pudiendo recuperar lo aprendido incluso sin hallarse en
presencia del estímulo en cuestión.
Habilidades metacognitivas:
Aquellas que tienen como objeto no la realidad percibida, sino los propios procesos cognitivos,
permitiendo así la capacidad de pensar sobre el modo en que se piensa, por decirlo de alguna
manera. Así, estas habilidades permiten el control, la explicación y transmisión de conocimiento
vivido, así como la formulación de un lenguaje útil para ello y de otros sistemas complejos de
representación de las ideas.
Capacidad lingüística. El talento en el uso del lenguaje y de sistemas de representación
mediante el sonido articulado o su trascripción física (escritura). Esto
incluye: sintaxis, léxico, pragmática, etc.
Capacidad de atención. La posibilidad de percibir más de lo que otros perciben o de estar
mucho más pendiente de los pequeños cambios en el medio ambiente. Esto incluye:
concentración, atención selectiva, velocidad de respuesta, etc.
Capacidad de abstracción. El talento para construir o interpretar sistemas complejos de
signos o de proyecciones mentales, y traducirlas a operaciones concretas. Por ejemplo:
orientación espacial, imaginación, razonamiento aritmético, etc.
Capacidad deductiva. La habilidad para deducir o inferir eventos a partir de porciones de la
información total, de completar imaginariamente lo percibido o intuir situaciones. Por
ejemplo: razonamiento lógico, categorización, semejanzas y diferencias, lógica formal,
razonamiento intuitivo, etc.
Habilidades psicosociales:
Permiten expresar los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de modo adecuado a
la situación en la cual el individuo se encuentra mientras respeta las conductas de los otros. Así,
nos hacen mejorar nuestras relaciones interpersonales, sentirnos bien, obtener lo que queremos y
conseguir que los demás no nos impidan lograr nuestros objetivos.
Algunas habilidades son:
Empatía. Capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona.
Inteligencia emocional. Habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar
entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones
(Salovey y Mayer, 1990).
Asertividad. Habilidad para ser claros, francos y directos, diciendo lo que se quiere decir,
sin herir los sentimientos de los demás ni menospreciar la valía de los otros, sólo
defendiendo sus derechos como persona.
Capacidad de escucha. Capacidad de escuchar con comprensión y cuidado, entendiendo
lo que la otra persona quiere decir y transmitiendo que hemos recibido su mensaje.
Capacidad de comunicar sentimientos y emociones. Capacidad de manifestar ante las
demás personas nuestros sentimientos de una manera correcta, ya sean positivos o
negativos.
Capacidad de definir un problema y evaluar soluciones. Habilidad para analizar una
situación teniendo en cuenta los elementos objetivos, así como los sentimientos y
necesidades de cada uno.
Negociación. Capacidad de comunicación dirigida a la búsqueda de una solución que
resulte satisfactoria para todas las partes.
Modulación de la expresión emocional. Habilidad de adecuar la expresión de nuestras
emociones al entorno.
Capacidad de disculparse. Capacidad de ser conscientes de los errores cometidos y
reconocerlos.
Reconocimiento y defensa de los derechos propios y de los demás. Habilidad de ser
consciente de nuestros
Manejo de emociones y sentimientos
Esta habilidad propone aprender a navegar en el mundo de las emociones y los sentimientos,
logrando una mayor sintonía con el propio mundo afectivo y el de las demás personas. Saber leer y
comprender lo que comunican las emociones propias y las ajenas. Las emociones y sentimientos
nos envían señales constantes que no siempre escuchamos. A veces no nos damos permiso para
sentir, como si pensáramos que no tenemos derecho a experimentar miedo, tristeza o ira. Este es
un ejemplo de cómo el mundo afectivo se puede ver distorsionado por prejuicios, temores y
racionalizaciones.
Comprender mejor lo que sentimos implica tanto escuchar lo que nos pasa por dentro, como
atender al contexto en el que nos sucede. Identificar qué le pasa a nuestro cuerpo frente a las
emociones, reconocer qué nos pone en movimiento y qué nos paraliza. Tomar conciencia del
efecto contagio, propio del mundo emocional.
Manejo de tensiones y estrés
Las tensiones son inevitables en la vida de todas las personas. De hecho, todos los seres vivos nos
estresamos en determinadas circunstancias, y gracias a eso disponemos de fuerzas adicionales
cuando las necesitamos. El reto que representan no consiste en evadir las tensiones, sino en
aprender a afrontarlas de manera constructiva, sin instalarse en un estado habitual de estrés;
aprender a estresarnos en forma aguda, ya a evitar que se convierta en crónico o permanente.
También, aprender a relacionarnos con las tensiones de manera puntual.
Manejar unas y otras es aprender a parar, a soltar cargas, a encontrar nuestros propios ritmos y
prioridades. Esta habilidad permite identificar las fuentes de tensión y estrés en la vida cotidiana,
saber reconocer sus distintas manifestaciones y encontrar vías para eliminarlas o, al menos,
contrarrestarlas de manera saludable.
CONCLUSION:
El desarrollo de habilidades para la vida es fundamental para enfrentar los desafíos cotidianos y
promover el bienestar. Este resumen se enfocará en tres aspectos clave: habilidades cognitivas,
psicosociales y manejo de emociones y estrés.
Las habilidades cognitivas implican procesos mentales como la atención, la memoria, el
pensamiento crítico y la resolución de problemas. Al mejorar estas habilidades, las personas
pueden tomar decisiones más informadas, aprender de experiencias pasadas y adaptarse mejor a
situaciones nuevas.
Las habilidades psicosociales incluyen la comunicación efectiva, la empatía, la asertividad y la toma
de perspectiva. Estas habilidades son cruciales para establecer y mantener relaciones saludables,
resolver conflictos de manera constructiva y desarrollar una autoestima positiva.
El manejo de emociones y estrés implica reconocer, comprender y regular las propias emociones,
así como gestionar el estrés de manera saludable. Esto incluye técnicas de relajación, como la
respiración profunda y la meditación, así como estrategias para cambiar los pensamientos
negativos y promover una actitud más optimista.
En resumen, cultivar habilidades cognitivas, psicosociales y de manejo de emociones y estrés es
esencial para mejorar la calidad de vida y promover el bienestar integral. Estas habilidades nos
capacitan para enfrentar los desafíos de la vida cotidiana de manera más efectiva y construir
relaciones más sólidas y satisfactorias.
FUENTES DE CONSULTA:
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