Resumen Harry Potter
Resumen Harry Potter
Este es un capítulo extraño en muchos sentidos. Aunque no es la primera vez que vivimos una
perspectiva ajena a la de Harry, empezar el libro con la historia de la muerte del padre y los
abuelos de Voldemort (a manos del propio señor oscuro cuando era sólo un chaval) y además
desde la perspectiva de los vecinos muggles resulta chocante. Al no haber ninguna mención
anterior del nombre del padre de Ryddle, yo mismo me confundí en mi primera lectura y creía que
el Tom Ryddle asesinado era el propio Voldemort, y no soy el único que ha cometido este error.
Aunque el sospechoso del asesinato, el jardinero Frank Bryce, queda en libertad por falta de
pruebas, los habitantes del pueblo le tratan como como si estuviera demostrado que es el asesino,
acosándole y confinándole a la soledad. Esto es algo muy propio de los pueblos, en los que el más
mínimo rumor puede cambiar permanentemente la visión que tus vecinos tienen de ti, sea verdad o
no. Incluso aunque a nadie le caía bien la familia Ryddle, la mera sospecha de que Frank pueda
ser un asesino les basta para repudiarle, incluso para aquellos a los que les caía bien antes y hasta
para aquellos que en un principio le defendían.
Como resultado, cuando Frank descubre que hay un intruso en la abandonada mansión, no acude
a la policía o a algún vecino, porque sabe que no le harán caso, o peor aún, le acusarán de algo.
Tampoco habría servido de mucho de haberlo hecho, pero al menos habría molestado a
Voldemort, y quizás habría llamado la atención de la comunidad mágica.
Colagusano, después de huir de Hogwarts, se vio forzado a reunirse de nuevo con su señor, con
esperanzas de ayudarle a recuperar su poder y obtener su protección en agradecimiento. Aunque
Voldemort sabe que la lealtad de su vasallo es fingida y oportunista, la aprovecha para trazar un
plan que resultará en su retorno, un plan que abarcará la trama de este libro.
Podemos oír este plan mediante Frank, que les espía para averiguar quiénes son: evidentemente
el lector puede sacar más información que el anciano muggle, pero todo queda lo bastante vago
para no estropear los misterios que se sucederán durante el libro. Podemos averiguar que
Voldemort sacó información de una empleada del Ministerio de Magia llamada Bertha Jorkins y que
planea usar a Harry como parte de su plan, en el que va a colaborar otro vasallo, de identidad
desconocida.
Por supuesto, Frank no sobrevive al encuentro con el Señor Tenebroso, y es entonces cuando
descubrimos que el capítulo (o parte de él) era un sueño de Harry, el primero de muchos que
tendrá ahora que Voldemort está recuperando su poder, y que serán a la vez bendición y
maldición. Con la perspectiva de vuelta con Harry, la historia puede dar comienzo.
Observaciones y curiosidades:
El estado en el que quedaron los Ryddle tras morir se debe a la maldición imperdonable
avada kedavra, que no deja marca alguna en el cuerpo al matar. Asimismo, el conjuro
alohomora explica que el asesino pudiera entrar sin forzar la puerta. Da qué pensar sobre lo que
harán los magos para ocuparse de este tipo de investigaciones, si es que hacen algo.
Los motivos de Voldemort para usar a Harry en su retorno y no a otro mago se deben a
querer compartir la magia que le impidió matarle cuando era pequeño y así poder vengarse de él
sin obstáculos. Eso fue un gran error por su parte.
Evidentemente, el vasallo fiel al que se refiere Voldemort es Barty Crouch Jr., aunque lo
que no sabe es que no siempre le fue fiel, pues negó toda relación con Voldemort para no acabar
en Azkaban, al contrario que otros como Bellatrix. Voldemort sabe que está fuera de la cárcel por
haber roto el conjuro desmemorizador que le echó Crouch Sr. a Bertha Jorkins cuando ella
descubrió que su hijo seguía vivo.
Está claro que cuando Voldemort le habla a Colagusano de la tarea que ha de desempeñar
en su resurrección, ya tiene decidido qué carne le va a ofrecer su vasallo, y posiblemente cómo le
"recompensará" por sus servicios.
En este capítulo se introduce a Nagini, la fiel serpiente/mascota de Voldemort. De hecho,
Dumbledore especulará que fue con la muerte de Frank Bryce cuando el señor oscuro decidió
crear su último horrorocux usándola como contenedor.
Capítulo 2: La cicatriz
En el segundo capítulo de El Cáliz de Fuego, Harry se despierta de su extraño sueño con la cicatriz
doliéndole después de mucho tiempo, lo que le lleva a dar un repaso a su vida.
Es inevitable no pasar por alto que este se trata de otro capítulo de recopilación, que Rowling
aprovecha para poner al día de lo ocurrido hasta el momento a quienes empiecen la saga con esta
novela. No es algo que a ella le entusiasme hacer, pero lo ve necesario y es la última vez que
recurre a este elemento, además de que hace un esfuerzo por integrar esta recopilación en la
trama. Podemos perdonárselo, y además aún hay elementos que vale la pena comentar.
Entre el sueño que ha tenido (en el que al parecer observa los últimos momentos del capítulo
anterior, no desde el punto de vista de Frank Bryce como el lector, sino desde un punto de vista
externo) y el dolor de la cicatriz, que no se producía desde los eventos de La piedra filosofal, Harry
tiene sus motivos para preocuparse.
La última vez que le dolió la cicatriz fue porque Voldemort estaba cerca y recuperando sus
poderes; como resultado Harry baraja la posibilidad de que su némesis ande por allí cerca, pero
pronto lo descarta, lógicamente. Más alarmante es la visión que ha tenido, en la que Colagusano
se ha reunido con su señor, y juntos están planeando su retorno, con vistas a la muerte de Potter.
Aunque Harry no tiene motivos para pensar que su visión pueda ser nada más que un sueño, sus
antecedentes le dan buenos motivos para preocuparse, y se pregunta a quién puede pedirle
consejo sobre lo que hacer, limitado como está en el mundo muggle. Los Dursley están fuera de la
cuestión, por supuesto; Harry subestima lo que saben del mundo mágico, pero sí está en lo cierto
en que no puede confiarles sus problemas.
Ron y Hermione son su primera opción, claro, pero está seguro de que se preocuparían
demasiado, y de todas formas ninguno tiene experiencia con este tipo de cosas. Dumbledore es
una opción más viable, en perspectiva es quien sabe más sobre la cicatriz de Harry, pero de
momento la relación entre ellos no es tan íntima como llegará a ser, y evidentemente Harry se
preocupa de molestarle en sus vacaciones con algo que podría no ser importante.
Esto le lleva a pensar en Sirius. Aunque su padrino lleva poco en su vida, para Harry es ya una
persona importante, alguien con la suficiente autoridad y experiencia para comentarle asuntos
serios pero lo bastante cercano como para poder hablar de asuntos más livianos; un padre, o figura
paterna, en pocas palabras, algo nuevo para Harry. Sirius ya le ha estado ayudando con su mera
presencia para asustar a los Dursley y que le dejen tener sus cosas en la habitación, y ahora
puede ser lo que necesita para poder calmar su malestar (sobre todo porque Sirius está en
contacto con Dumbledore, aunque Harry no lo sepa).
Harry le escribe entonces una carta a su padrino, cuidando de no parecer demasiado preocupado y
hablando también de temas banales. Satisfecho de tener gente en su vida con la que puede contar
cuando lo necesite (la narración se toma un momento para señalar las tarjetas de felicitación que
recibió en su cumpleaños), Harry se siente con las fuerzas suficientes para pasar un día más con
los Dursley.
Observaciones y curiosidades:
Este capítulo se sitúa en la madrugada de un sábado, pero en las primeras ediciones ponía
que era domingo, creando un error de continuidad con los siguientes capítulos.
Como están pared con pared, Harry puede oír roncar a Dudley desde su habitación; esto
significará que cuando Harry tenga pesadillas con lo que sucederá en el cementerio, Dudley podrá
oírle hablar durante ellas.
En la versión inglesa Harry dice que la videoconsola de Dudley es una PlayStation.
Capítulo 3: La invitación
En el tercer capítulo de El Cáliz de Fuego, Harry sigue sufriendo de la vida diaria con los Dursley,
pero una invitación inesperada le alegrará el día.
Después de haber dado un repaso a la vida mágica de Harry, en este capítulo nos reintroducimos
en la vida "familiar" de Privet Drive, que ha cambiado un poco desde la última vez que vimos a los
Dursley.
Aunque Dudley sigue siendo un niño mimado, que puede sacar malas notas y ser un abusón en el
patio del colegio porque sus padres harán oídos sordos a todo, el tema de la alimentación les ha
obligado a ponerle a dieta, restringiendo un poco su libertinaje. Al final sólo servirá para que se
convierta en un matón forzudo en vez de en uno gordo, pero en fin.
Incluso, para que Dudley no se sienta tan mal, Petunia obliga a Vernon y a Harry a seguir la misma
dieta (a Vernon tampoco le vendría mal, pero sin duda Harry no la necesita, Al menos ella también
se incluye en el plan). Me parece bastante absurdo, es una muestra más de lo ridículamente
mimado que está Dudley, que parece que no puede aguantar pasarlo un poco mal si los que están
a su alrededor no lo pasan mal también.
La otra cosa que ha cambiado es que Harry ya no está tan dispuesto a sufrir en silencio el acoso
de los Dursley; cuando se enteró de lo de la dieta le pidió a sus amigos que le mandaran comida, y
cuando Vernon empieza a meterse con la magia no duda en responderle. Ya el año anterior vimos
que estaba dispuesto a negociar en vez de callar, y ahora da un paso más.
El catalizador es una carta de la señora Weasley para pedir permiso a los Dursley y que Harry vaya
con ellos a los Mundiales de Quidditch. Molly es muy amable en su carta, y hace lo que una madre
cualquiera haría para pedir permiso a los tutores del amigo de su hijo, pero Vernon sólo se fija en
los detalles que les hacen distintos a ellos y que le resultan raros y extraños, aunque sean
bienintencionados. Si bien el tema de llenar el sobre de sellos puede llamar la atención, no es ni
mucho menos para ponerse como se pone.
Por supuesto, Harry está deseando ir a los Mundiales, y no va a dejar que la intolerancia de Vernon
le chafe la oportunidad de largarse de allí hasta el siguiente verano y asistir a un gran evento de
quidditch. Por eso, no duda en jugar la carta de Sirius (literalmente), ya mencionada pero que
ahora vemos en directo, y que resulta muy efectiva.
Da gusto ver a Harry salirse con la suya por una vez con los Dursley, y más sabiendo que al ir a
Privet Drive los Weasley para recoger a Harry las dos familias van a estar cara a cara. Eso sólo
puede salir bien.
Observaciones y curiosidades:
Pig significa "cerdo" en inglés, de ahí que Harry se confunda por el nombre de la lechuza
de Ron. Supongo que esto no hace falta explicarlo, pero así tengo algo que poner en la
Como comenta bien Harry para sí, Vernon se pone su mejor traje en un intento de parecer
intimidante, y cada dos por tres hace insidiosas observaciones sobre las "rarezas" de los magos,
que espera que no muestren mientras están allí, no vaya a ser que los vecinos les relacionen con
gente de su clase. Es la intolerancia más recalcitrante. Por supuesto, en cuanto sus visitantes se
retrasan los Dursley no dudan en aprovechar para meter cizaña.
Por su parte, los Weasley lo preparan todo para hacer el encuentro lo más agradable posible.
Arthur podría haber llegado mediante aparición él solo y haberse ido con Harry sin más, pero le
pareció mejor llevarse a sus hijos y quizá charlar un poco con los Dursley, incluso tomándose las
molestias de conectar temporalmente la chimenea del número cuatro de Privet Drive con la de su
casa para hacerlo de la forma más cómoda posible. Lástima que todo salga tan mal.
Dado que los Dursley han cegado su chimenea para poner una estufa eléctrica, Arthur tiene que
derribarla para poder acceder al domicilio (por supuesto, con la intención de restaurarlo todo
después, cosa más fácil para él de lo que probablemente piensan sus enfadados anfitriones). Este
imprevisto tiene el efecto secundario de derribar cualquier reacción ensayada que hubieran podido
tener programada los Dursley, dejándolos aterrados. Seguramente la sombra de Hagrid aún planea
sobre ellos.
Aunque Arthur trata de entablar conversación casual, los Dursley, asustados y furiosos a la vez,
prefieren no seguirle el juego, esperando que se vaya cuanto antes, como cuando te topas con un
borracho de aspecto peligroso que trata de hablar contigo. Al final el pobre decide que lo mejor es
irse sin más, pero se sucede una última complicación.
Fred y George, que habían oído de Harry lo abusón que es Dudley, deciden darle una lección
"dejando caer" un caramelo especial que alarga la lengua de quien se lo come, sabiendo que está
a dieta y que no podrá resistirse. Aunque tienen buena intención, su jugarreta sólo le complica las
cosas a Arthur, pues confirma las suposiciones que tenía Vernon de los magos y causa que pase
del estado miedo/ira a ira total.
Y así se despide Harry de los Dursley por este curso, saliendo a toda prisa por la chimenea
mientras Vernon intenta agredir a Arthur a base de lanzarle lo que tenga a mano y Petunia trata de
arrancarle a Dudley su lengua. Sí, me sigo preguntando por qué le siguen aceptando en su casa
cada verano.
Entramos en junio y toca texto de Pottermore. En honor de los Dursley este mes contaré su
historia, que me han dado un poco de pena en este capítulo. ¡Espero que lo disfrutéis!
Observaciones y curiosidades:
Cuando Vernon dice que espera que los Weasley vayan con ropa "normal" porque sabe
cómo van habitualmente, probablemente se refiera a cuando los magos se dejaron ver con sus
túnicas habituales tras la caída de Voldemort en el primer capítulo de La Piedra Filosofal.
En la traducción española, creo que no está muy claro lo que planea hacer Arthur en Privet
Drive; en el original dice que los chicos se irán por la chimenea, él se quedará para dejar la estufa
como estaba, y se irá mediante aparición, no con polvos flu.
Tras "despedirse" de los Dursley, Harry al fin llega a la Madriguera, donde además de Hermione
también están los hermanos mayores de la familia, Bill y Charlie, que se nos presentan por primera
vez.
Ambos se ajustan a las descripciones que se nos habían dado de ellos: Charlie es parecido a los
gemelos, con muchas quemaduras y piel curtida de trabajar con dragones, y Bill es básicamente un
Indiana Jones mago rockero, lo cual no se ajusta mucho con el Percy 2 que se esperaba Harry,
pero que francamente es mucho mejor.
Buena parte del capítulo está dedicada a Fred y George, y a su conflicto con sus padres. Como
resultado de su broma contra Dudley, Arthur está furioso, pues no soporta ver cómo los magos
abusan de los muggles a placer, menos aún sus propios hijos. Los gemelos le aseguran que no se
metieron con él por ser muggle sino por ser un abusón que se lo merecía, y aunque probablemente
sea cierto, las cosas no mejoran para ellos cuando Molly interviene.
Los gemelos siempre han sido del tipo de personas que, aunque inteligentes, no tienen interés en
los títulos académicos y pretenden hacerse un hueco en la sociedad haciendo lo que les gusta y a
su manera. Molly dice que no tienen ambición, pero el hecho de que a su edad ya estén inventando
productos e iniciándose en el mercado indica que saben lo que quieren y cómo conseguirlo; sin
embargo, es normal que su madre prefiera que se inclinen por una carrera más convencional y
segura, pues podrían hacerlo si quisieran. Pero así no serían felices. Al final Molly reconocerá que
los gemelos saben lo que hacen, pero ahora mismo les ve como unos inconscientes que no se
preocupan de su futuro (el hecho de que nacieran después de Percy no ayuda).
Para terminar, tenemos a Ron y a Ginny, que quedan un poco al margen rodeados de todos sus
hermanos mayores; por lo menos Ron tiene a sus amigos, pero la pobre Ginny está un poco
apartada, sobre todo porque el trío se ve obligado a echarla para poder hablar de Sirius. En todo
caso, se la ve más animada y a gusto con Harry que en sus anteriores apariciones, en las que
apenas podía hablar en su presencia; es un buen paso.
Pero, con todo, los problemas que tiene la familia Weasley (que no son tan distintos a los de
cualquier otra buena familia) no les impiden tener una animada cena familiar, en la que todos se
llevan bien, y es ese el ambiente en el que Harry se siente a gusto, no uno falsamente agradable
como el de los Dursley. Le esperan muchas cosas en el futuro, pero por el momento lo único que
debe pasarle por la mente es simplemente estar tranquilo con las personas a las que quiere.
Observaciones y curiosidades:
La tienda de artículos de broma que planean abrir los gemelos se llama en en el
original Weasley´s Wizard Wheezes, un nombre muy pegadizo y lleno de aliteraciones. Los
nombres originales de sus productos tienden a tener también estas características; sin ir más lejos,
el nombre original del caramelo longuilinguo es Ton-Tonge Toffe.
¿Por qué Ron es el único que ha invitado a amigos a ver el partido? Hubiera sido genial
ver a Lee Jordan presenciando cómo otra persona narraba un partido de quidditch.
La traducción española omite un pequeño párrafo en el que se recuerda brevemente lo que
son los T.I.M.O. cuando Ron los menciona.
La preocupación de Crouch por la desaparición de Bertha es interesante; probablemente
temía la posibilidad de que alguien pudiera averiguar lo que ella sabía de su hijo, como
efectivamente pasó.
En el original, cuando Molly pregunta qué dicen en Gringotts del pendiente de Bill, este
responde que no les importa mientras les lleve buenos tesoros, respuesta más lógica que la que
hace en la traducción, que es que no les importa mientras les haga ganar dinero. No es incorrecto
pero el original es más preciso.
Capítulo 6: El traslador
En el capítulo 6 de El cáliz de fuego, Harry y los demás se ponen en marcha hacia los Mundiales
de Quidditch, y Harry aprovecha el tiempo para aprender sobre medios de transporte mágicos.
Tal como dijo Molly, todos tienen que levantarse muy temprano (antes del amanecer, y están en
agosto. Dado que el traslador se activa a las cinco y siete, todos se han tenido que levantar a las
cuatro o incluso antes) para ir hasta el estadio en el que se celebrará el partido. Como es lógico,
Harry tiene curiosidad, pues al vivir en el mundo muggle no conoce los medios de que disponen los
magos para desplazarse, especialmente a largas distancias.
Ya conocíamos las escobas voladoras y los polvos flu, y sabíamos que los magos usan medios
muggles como trenes, coches y autobuses, modificándolos mediante magia, pero aún habíamos
oído poco de la aparición, que se había mencionado de pasada hasta el momento. Consiste
básicamente en desaparecer de donde estés y reaparecer en el lugar al que quieres llegar, casi
instantáneamente, tipo teletransporte.
Sin embargo, es complicada de dominar y las consecuencias de fallar al aparecerse pueden ser
desastrosas, tanto por la salud del viajero y de los que le rodean como por el riesgo a quebrantar el
Estatuto del Secreto, así que sólo se permite aparecerse a los magos que hayan pasado un
examen, en una especie de equivalencia al examen de conducir muggle, pues sólo pueden optar a
presentarse los magos mayores de edad.
Dado que muchos magos no saben aparecerse o no les gusta, el Ministerio de Magia aplica en
situaciones como los Mundiales un medio de transporte introducido en este capítulo, los
trasladores. Un traslador es cualquier objeto al que se le aplica un conjuro determinado (portus), y
que permite a quien lo toca transportarse a otra localización. Se pueden embrujar para que se
activen en cuanto se toquen, en cuanto lo permita el creador del traslador, o en un momento
determinado, como sucede en este caso.
Es de admirar todo el despliegue del Ministerio de Magia para permitir a magos de todas partes
acudir en secreto a ver el partido, situando trasladores en localizaciones específicas y a horas
determinadas para que los asistentes puedan ir llegando de manera escalonada. Es en uno de
estos sitios donde Harry, Hermione y los Weasley se juntan con una cara conocida, Cedric Diggory,
y su padre Amos.
Aunque ya sabíamos de Cedric desde el libro anterior, es ahora cuando se nos presenta de forma
más personal, como un tío majo que no da la mayor importancia a lo sucedido en aquel partido
entre Gryffindor y Hufflepuff, al contrario que su padre, que lo ve como un gran logro del que fardar.
Aquí Cedric y Harry están en la misma onda, pues ambos están dispuestos a dejar lo sucedido
atrás, ya que al final lo que pasó no fue culpa de nadie, abriendo paso a su futura colaboración.
En todo caso, todos cogen el traslador a su hora y llegan al lugar en el que se celebrará la final de
los Mundiales. Veremos qué sucede ahora.
Observaciones y curiosidades:
La despartición no es exactamente como Harry se imagina; cuando le sucede a Ron
en Las Reliquias de la Muerte comenta para sí que es mucho peor de lo que creía.
En el original, no dicen que Charlie se apareció sobre unos viejecitos, sino sobre una
señora mayor que estaba comprando sola.
En este capítulo hace su debut el conjuro convocador, accio, que atrae los objetos hacia el
usuario del hechizo, y que le será muy útil a Harry en este libro. Su nombre viene del verbo
latino accio, que significa "invocar" o "llamar".
Le explicación de Arthur sobre el montaje de los campos de quidditch con el fin de evitar
llamar la atención de los muggles se corresponde con la explicación de Quidditch a través de los
tiempos, aplicable también a los campos de quidditch a nivel nacional para la Liga.
Cuando Amos Diggory dice que las entradas no le han salido tan caras como a otros, en el
original dice más o menos lo mismo, pero da la impresión de que lo dice al ver con cuánta gente va
Arthur, pues tantas entradas costarán lo suyo (probablemente sin saber que le han invitado).
Evidentemente, los Lovegood de los que hablan Arthur y Amos en este capítulo son Luna y
su padre Xenophilius. Cuando van a su casa en Las Reliquias de la Muerte, Ron comenta que
viven en la misma zona que La Madriguera.
Tras coger el traslador asignado, el grupo llega al camping para instalarse antes del partido. Como
ya dijo Arthur, las zonas donde están acampando los magos que vienen al partido están dentro del
dominio muggle, con lo cual deben pasar lo más desapercibidos posible. Esto no es fácil cuando
los magos no tienen ni idea de cómo funciona el mundo muggle o simplemente les da igual pasar
desapercibidos. Incluso Arthur, que sabe más de muggles que el mago medio, las pasa canutas
para no llamar la atención.
No ayuda la combinación del ambiente deportivo, que siempre es dado al jolgorio, y la reunión de
magos de todo el mundo, que lleva a todos a querer demostrar su orgullo nacional, especialmente
los irlandeses y los búlgaros, que se juegan la Copa (sin embargo, a los búlgaros parece que sólo
les interesa su buscador Viktor Krum; Irlanda es más del trébol, el símbolo nacional).
Mientras Harry, Ron y Hermione recorren el lugar para conseguir agua, se encuentran con algunos
conocidos, pero lo verdaderamente interesante del paseo es la perspectiva de ver magos de todas
partes del mundo. La saga se centra en los magos de Gran Bretaña, pero existen comunidades de
magos en casi todos los países, con equivalentes locales de escuelas mágicas y Ministerios. El
Cáliz de Fuego es el libro que más se abre hacia el mundo de los siete, y es natural que así lo
veamos por los ojos de Harry, que no sólo no ha salido nunca de Gran Bretaña, sino que sus
conocimientos mágicos se basan exclusivamente en esta región del mundo.
Después de volver a las tiendas, tenemos un breve anticipo de los trabajadores del Ministerio de
Magia de boca de Arthur. Sabremos más del Ministerio en el próximo libro, así que me voy a
centrar en los personajes que dan nombre a este capítulo, Bagman y Crouch.
Es interesante darse cuenta de que, aunque a primera vista ambos parezcan absolutamente
antitéticos, los dos tienen en común más de lo que aparentan: tanto Bagman como Crouch ocultan
oscuros secretos, y los siguen ocultando allí mismo mientras hacen su trabajo.
Para poder ocultar sus acciones ilegales, ambos han recurrido a exacerbar sus personalidades;
Crouch, ya puntilloso, se asegura de dejar claro a cada momento que él nunca tendría nada que
ver con algo ilegal, y siempre afirma cumplir toda norma a rajatabla. Por otro lado, Bagman oculta
su preocupación por sus deudas de juego con jovialidad y relajación fingidas, disfrazando de
inofensivas apuestas sus estafas para conseguir el dinero que necesita, incluso dispuesto a estafar
a menores.
En cierto modo, los dos hombres juegan como contrapartes de Percy y los gemelos, pueden ser en
lo que se convertirán si siguen por ese camino sin pararse a pensar en las consecuencias. Los tres
se acercarán peligrosamente, pero sabrán cuándo echar el freno y madurar, y puede que lo que les
pasará a Bagman y a Crouch les sirviese de ejemplo en algún momento.
Pero todo eso aún está por llegar. Por el momento, el partido va a empezar, y es hora de ponerse
en marcha. ¡A divertirse!
Observaciones y curiosidades:
Según Quidditch a través de los tiempos, Las Avispas de Wimbourne es uno de los
equipos más populares de Gran Bretaña. Se dice que adoptaron a la avispa como mascota cuando
en un partido en el siglo XVIII contra sus rivales declarados, los Appelby Arrows, el golpeador de
las Avispas lanzó un avispero contra el buscador de los Arrows, que se vio obligado a abandonar el
partido, con la consiguiente victoria de las Avispas. Sus aficionados tienden a imitar el zumbido de
una avispa para desconcentrar al cazador rival durante un penalti.
Existe la hipótesis de que la tienda amplia con pavos reales atados a la entrada pertenece
a los Malfoy, basándose en que en su mansión tienen también pavos reales en el jardín, además
de la posición aparentemente privilegiada y aislada de la tienda.
En el original, cuando erigen las dos tiendas y Harry piensa que no van a caber, Hermione
no le dedica a Harry una risita, sino una mirada de confusión.
Según Quidditch a través de los tiempos, El Puddlemere United es el equipo de Gran
Bretaña más antiguo de la liga (se fundó en 1163), y el favorito de Dumbledore, como curiosidad.
La escuela a la que iba el amigo por correspondencia de Bill es Castelobruxo, la escuela
oficial de Brasil. Para más información sobre ella acudid a mi traducción del texto de Pottermore
sobre escuelas de magia del mundo.
En este capítulo se nos presenta de pasada a Broderick Bode, el inefable al que los
mortífagos controlarán con la maldición imperius para que coja la profecía sobre Harry y Voldemort
del Departamento de Misterios. Como no es uno de los receptores de la misma, Bode se volverá
loco al tocarla, y los mortífagos le asesinarán cuando ven que empieza a recuperarse.
En el original, en vez de creer que le pedían doscientas aceitunas lo que creía Bagman
que le pedían los Búlgaros era un par de pinzas.
Todos llegan al fin al enorme estadio donde se va a celebrar la final; dado que tienen asientos de
tribuna pueden gozar de una vista privilegiada del partido y de una compañía de alta clase,
incluyendo a los ministros de magia de Gran Bretaña y de Bulgaria.
No toda la compañía es agradable, sin embargo: los Malfoy también han conseguido entradas de
tribuna a golpe de talonario, y no dudan en mostrar su actitud desdeñosa hacia Harry, Hermione y
los Weasley, si bien se cortan un poco para no dar mala impresión delante de Fudge.
Es curioso pensar que tanto los Weasley como los Malfoy han obtenido entradas de primera clase
gracias a sus contactos; pero mientras que Lucius lo ha conseguido por su poder adquisitivo (no
para comprar las entradas, sino como soborno disfrazado de donación), Arthur las ha conseguido
como premio a su buen hacer y por ser amigo de todos. Recordad que todos los empleados del
Ministerio a los que hemos visto en los últimos capítulos conocen a Arthur en persona, sin importar
su departamento o rango, algo raro teniendo en cuenta su baja posición en el escalafón.
Claramente Arthur podría conseguir un mejor puesto si quisiera tirar de contactos.
Otra compañera en la tribuna es la pobre Winky, que se ve forzada a aguantar su miedo a las
alturas para que Barty pueda tener unos momentos de libertad (y ya veis cómo se lo agradeció).
Winky resulta ser una buena fuente de información sobre nuestro viejo amigo Dobby, que ahora
que ha saboreado la libertad quiere asegurarse de no meterse en una casa en la que le traten de la
misma forma que los Malfoy, algo comprensible.
La idea de que los elfos domésticos no quieren paga alguna por su trabajo proviene de una amplia
tradición folclórica; la historia del zapatero y los duendes es uno de los ejemplos más conocidos.
Desde nuestra perspectiva trabajar sin paga es básicamente esclavitud, pero para ellos es su
medio de vida, o su cultura; consideran la paga como poco menos que un insulto a su labor, que
hacen por amor a ella. Es un tema complicado que se verá desarrollado a lo largo de este libro y
más.
En cuanto al partido de quidditch, no hay mucho que decir, salvo la clara diferencia entre el juego
de unos alumnos de instituto y el profesional, que es mucho más frenético y calculado. Irlanda tiene
unos cazadores excelentes y que trabajan muy bien en equipo, pero es muy difícil que su buscador
supere a Krum, así que se aseguran de sacar la mayor ventaja posible en caso de que no puedan
conseguir la snitch, como al final sucedió. Victoria de Irlanda.
Ya estamos en julio, así que esta semana publicaré mi traducción del nuevo texto de Pottermore
sobre la fundación de Ilvermorny. ¡Espero que os guste!
Observaciones y curiosidades:
No creo haberme percatado con Dobby mientras releía La cámara secreta, pero los elfos
domésticos en el original hablan de sí mismos en tercera persona incluso cuando usan los
pronombres de primera y segunda (por ejemplo, para decir "yo estoy" dicen I is en lugar de I am y
para decir "tú estás" dicen you is en lugar de you are).
La cara de asco de la madre de Malfoy, Narcisa, se debe sin duda a la presencia de
Hermione (y posiblemente de los Weasley). Menuda carta de presentación para un personaje.
La etimología del conjuro sonorus es clara; procede del adjetivo latino del mismo nombre, y
del que viene la palabra española "sonoro". Asimismo, quietus viene del adjetivo latino del que
viene la palabra española "quieto", que también se puede aplicar al silencio o a la falta de ruido.
Las veelas son criaturas del folclore de Europa del Este, en ocasiones amables con los
humanos pero también muy temperamentales.
Los leprechaun son criaturas del folclore irlandés, muy conocidas por ser uno de los
símbolos del Día de San Patricio. Los leprechaun suelen guardar oro, pero el que regalan a la
gente es falso y se desvanece horas después, igual que ocurre aquí. Bagman aprovechó este oro
para pagar a Fred y George su apuesta.
Ron no se dará cuenta de que el oro que le dio a Harry se había desvanecido hasta meses
después, cuando Hagrid comenta las características del oro leprechaun en una clase. A Harry
también se le fue de la cabeza, cosa lógica teniendo en cuenta lo que pasó aquella noche.
Las jugadas de quidditch que Harry observa en el partido con sus omniculares aparecen
descritas en Quidditch a través de los tiempos.
Todo parece normal al principio: Harry y los demás se unen al gentío para salir del estadio y llegar
a su tienda, discuten sobre el partido como cualquier fan deportivo y se van a la cama mientras los
irlandeses celebran su victoria con fiesta y jolgorio, como cualquier afición cuyo equipo ha ganado
un galardón tan importante en el mundo real.
Sin embargo, como sucede también en estas ocasiones en el mundo real, un grupo de supuestos
aficionados aprovechan la situación, empujados por el alcohol, para dar rienda suelta a sus ansias
de violencia y declarar sus intenciones extremistas. En este caso, un grupo de antiguos mortífagos
(aparentemente liderados por Lucius Malfoy) se han juntado por el partido y han decidido
aprovechar para burlarse abiertamente de los muggles y del Ministerio, usando al señor Roberts y
a su familia como escudo frente a los agentes del Ministerio.
Entre el caos, Harry, Ron y Hermione consiguen refugiarse en el bosque; aún son muy pequeños
para involucrarse (incluso Fred y George son mandados a ocultarse en vez de luchar, eso sí, con la
misión de cuidar de Ginny). Entre los árboles tienen varios encuentros, algunos más
trascendentales que otros, pero la clave es Winky (y su invisible acompañante).
Barty Crouch Jr. sabe que los enmascarados son antiguos mortífagos como él, y están
malgastando su libertad en espectáculos sin sentido en lugar de buscar a su amo, que es lo que
haría él si pudiera. Winky hace lo posible por alejarle de ellos (dejándose ver por el trío, que
achaca sus esfuerzos a un intento desesperado de desobedecer las órdenes de su amo para
salvar su vida), pero no sabe que Barty tiene la varita de Harry, y la usa para conjurar la Marca
Tenebrosa frente a los desleales mortífagos en un intento de enseñarles una lección.
Y funciona: los mortífagos se cagan de miedo ante la posibilidad de que su amo haya vuelto,
probablemente no muy contento de lo que han estado haciendo sus siervos mientras él sufría
medio muerto, y se desaparecen en bandada. Por otra parte, ver el símbolo de Voldemort en el
cielo hace que el resto de magos presentes también se aterren ante la posibilidad de su retorno, y
los empleados del Ministerio acuden al lugar al instante para encontrar a quien haya hecho aquello
cuanto antes.
El miedo y la paranoia invaden los momentos siguientes: claramente el mundo mágico no quiere
pensar siquiera en la posibilidad del retorno de Voldemort (algo que dará forma al próximo libro) y
acusan a quien se ponga por delante para poder zanjar el asunto como sea y rápido. Crouch es el
más decidido en ese sentido, pero se le viene el mundo encima cuando descubren a Winky.
De inmediato deduce que la marca es cosa de su hijo, y adopta enseguida un tono falsamente
tranquilo que contrasta con el nerviosismo y tensión que mostraba antes, para así quitar hierro al
asunto y alejar las miradas de su secreto. No por ello deja de mostrar decepción y recelo hacia su
elfina, en quien confiaba para que no sucediera lo que ha sucedido (y además, la idea de llevar a
Barty al partido fue de la propia Winky, así que es su responsabilidad).
Hermione tiene razón al observar que él y Amos tratan a Winky como si fuera inferior, pero no tiene
todos los datos: Crouch claramente confiaba lo suficiente en ella como para dejar su secreto bajo
su protección y está decepcionado. Con Amos es difícil decirlo, pero es posible que sus
experiencias en su departamento le hayan dejado con prejuicios hacia otros seres, lo que no es
excusa, claro. Casi nunca es una cuestión de pura intolerancia sin más, siempre hay algo detrás
que da lugar a estas situaciones, e ignorarlas es peligroso.
Al final, Winky queda libre de sospecha (aunque es despedida de todas formas), Harry recupera su
varita y Crouch consigue mantener su secreto. Todos vuelven a la tienda a juntarse con los demás
y reflexionar sobre lo ocurrido. Especialmente a Harry le queda la duda de si hay alguna relación
entre su sueño y lo que ha pasado (no la hay, al menos por el momento).
Esta noche será crucial para la campaña de retorno de Voldemort, pues aumentará el clima de
crispación que ya existía en el mundo mágico y alertará a los antiguos mortífagos del posible
retorno de su amo. Y aún más importante, la falta de Winky le facilitará al señor tenebroso rescatar
a su vasallo.
Observaciones y curiosidades:
En el original, Malfoy se incluye a sí mismo al decir que disfrutarían de ver a Hermione en
la misma posición que los muggles.
Los duendes que se encontraron Harry y los otros probablemente fueran los que acosan
por sus deudas a Bagman, y estarían contando lo que él les había pagado de sus apuestas. La
aparición de Ludo poco después, preocupado pero ignorante de lo que sucede en el campamento,
refuerza la hipótesis.
El conjuro morsmordre viene del francés, y significa más o menos "morder a la muerte".
Esto se relaciona con los mortífagos, que suelen ser quienes ejecutan este conjuro.
El conjuro desmaius proviene de la palabra latina para "desmayo". En el original este
conjuro se llama stupefy, que significa "aturdir" en inglés.
En el original, Crouch no le dice a Harry que no mienta, sino a Ron, a quien apunta con su
varita en ese momento, y quien acaba de afirmar no tener nada que ver con la marca antes de la
respuesta de Crouch.
El conjuro rennervate, que anula al desmaius, significa "energizar" en inglés. En las
primeras ediciones este conjuro se denominaba enervate, por una confusión de Rowling
(enervate significa debilitar), y se cambió en ediciones posteriores.
Prior incantato proviene de prior, que significa "anterior" en inglés, e incantato, que significa
"encantado" en latín.
Deletrius viene de delete, que significa "borrar" en inglés.
Evidentemente, un ataque terrorista en las finales de los Mundiales de Quidditch, con asistentes de
todo el mundo, supone un duro golpe para el Ministerio de Magia británico, que a ojos de los
demás países ha quedado como débil en seguridad y vulnerable a ataques. Teniendo esto en
cuenta, la política que adoptará Fudge de hacer creer que Voldemort no ha vuelto tiene más
sentido, pues no quiere reconocer que se encuentren de nuevo en esa situación tras el anticipo
que han tenido el verano anterior; no por ello es menos estúpida.
En el Ministerio tienen las manos llenas para tratar de compensar los daños y perjuicios
ocasionados a los asistentes (y distinguir de entre ellos a los buscavidas que quieren aprovechar la
situación para sacar tajada, como nuestro amigo Mundungus) e intentar evitar la mala publicidad
que se le ha dado a todo el asunto, exacerbada por Rita Skeeter (método que, como veremos, es
su modus operandi habitual).
Pero nuestros protas todavía son muy jóvenes para estar muy pendientes de esos asuntos, al
menos no de la forma en que se implicarán en años siguientes. Harry aún está preocupado por las
implicaciones y espera la carta de Sirius con impaciencia, y Hermione sigue cultivando su fastidio
por el trato a los elfos domésticos, pero el interés principal de los chicos ahora es el retorno a
Hogwarts, y prepararlo todo. Cuanto menos se hable de la túnica de gala de Ron, mejor.
Y eso es todo, básicamente, la verdad es que este capítulo no tiene demasiada chicha. Es un
momento familiar dentro de un clima complicado, en el que cada uno hace lo que le gusta dentro
de las posibilidades que se le ofrecen. En el próximo capítulo habrá temas que darán más juego.
¡Nos vemos!
Observaciones y curiosidades:
El whisky que toma Molly con el té es en el original whisky de fuego, una fuerte bebida
alcohólica popular entre los magos.
Percy menciona a Mundungus Fletcher, que se convertirá en un personaje más importante
en el siguiente libro. Arthur ya le mencionó de pasada en La cámara secreta.
Esta es la primera de las muchas veces que Fred y George estén haciendo algo a
escondidas durante este libro, que resultará ser comunicarse con Bagman por el asunto de la
apuesta fraudulenta.
Llega al fin el 1 de septiembre, el día de marcharse a Hogwarts de nuevo. Como cada año, las
primeras horas del día son de caos por prepararlo todo para viajar a Londres y coger a tiempo el
tren. La incesante lluvia complica las cosas, y para empeorarlo aún más Arthur tiene que atender
un aviso urgente y no puede acompañarles; así es como se nos introduce a Ojoloco Moody.
A Moody le ha pasado lo de Pedro y el lobo: tantos años de falsas alarmas al final han llevado a
que el Ministerio trate esta como un asunto frívolo, un caso como mucho de violación menor del
Estatuto del Secreto, que sus amigos intentan desgravar. Voldemort se aprovechó de eso, y para
cuando Arthur llegó a poner orden Barty estaba ya ocupando su lugar.
Molly se las tiene que apañar con unos taxis muggles, y la verdad es que es un milagro que tres
taxis repletos de gente y equipaje lleguen a la hora a King´s Cross con semejante lluvia. Tienen
tiempo para instalarse pero han de despedirse de forma breve, aunque Molly, Bill y Charlie tienen
tiempo para dejar caer que va a pasar algo, aquello de lo que hablaban Percy y Bagman, y que al
parecer revelará públicamente Dumbledore en el Banquete de Selección.
La verdad es que es divertido picar la curiosidad de los niños: cuando lo leía la primera vez me
parecía que todos eran muy malos por tantearles de esa manera, pero ahora puedo entenderlo, y
tampoco es que pudieran decírselo abiertamente, se les puede caer el pelo (Lucius se lo dijo a
Draco, pero a él se la suda).
Hablando de Draco, aquí hace su aparición de rigor en el Expreso de Hogwarts para fastidiar un
poco, que si no, no se queda tranquilo: primero habla de Durmstrang sin molestarse en ser discreto
(probablemente en el contexto de su participación en el torneo) y luego se acerca al compartimento
de los protas con la intención de burlarse de la posibilidad de que participen en el torneo, y al darse
cuenta de que no tienen ni idea su burla cambia a "yo sé algo que tú no". Maldito niñato. Por suerte
tampoco le hacen demasiado caso.
Y al fin llegan a Hogwarts, aún en medio de una copiosa lluvia y ansiosos por saber lo que
Dumbledore les va a anunciar. Veremos qué pasa.
Observaciones y curiosidades:
La forma de comunicarse mediante los polvos flu como hace Amos consiste en lo
siguiente: en lugar de meterse por completo en la chimenea, se mete la parte del cuerpo
correspondiente, en este caso la cabeza, y es esta la que viaja, mientras que el resto permanece
junto a la chimenea. Para volver, basta con retirar la parte utilizada.
En el original, Amos llama a los policías (policemen en inglés) please men, que viene a
significar "hombre favor", similar a los "pocresías" que dice en la traducción, pero más cercano al
nombre real.
En el original se menciona que Pigwidgeon arma aún más jaleo al entrar al andén nueve y
tres cuartos tras oír ulular a las otras lechuzas.
Es Charlie quien específicamente dice que se volverán a ver pronto, porque es uno de los
encargados de llevar a los dragones a Hogwarts para la primera prueba del torneo; en el sexto libro
se revela que el Ministerio estuvo formalizando durante el verano el traslado de las criaturas desde
el extranjero (incluyendo a la esfinge que estará en la tercera prueba).
En el original, se dice específicamente que Bill, Charlie y Molly se habían desaparecido (es
decir, que se habían marchado mediante aparición) antes de que el tren doblara la esquina. Es
más sencillo verlo en el original porque escriben el verbo "aparecerse" y "desaparecerse" con
mayúscula, pero la traducción a veces lo pasa por alto.
Probablemente Lucius y Karkarov se conocieran siendo mortífagos. Dado
que Karkarov no le mencionó durante su traición es posible que fueran amigos y
no quisiera traicionarle, aunque puede que descubriera su identidad después de
ser liberado.
Curiosamente, parte del dinero del premio del torneo se usará para comprarle a Ron una
túnica de gala nueva, así que su comentario de lo que haría con el premio tiene su gracia.
Como imaginaréis, el conjuro reparo viene del verbo latino del mismo nombre, que significa
"reparar" y del que proviene el verbo español.
Después de abrirse paso bajo la lluvia, Harry, Ron y Hermione llegan al fin al vestíbulo del castillo,
pero incluso así no están a salvo de mojarse, pues Peeves está al acecho para lanzar globos de
agua a quienes entren. Normalmente no me caen muy bien las bromas de Peeves, pero esta en
particular me pareció bastante divertida, la verdad.
Una vez instalados en la mesa de Gryffindor somos testigos de la primera Ceremonia de Selección
desde un punto de vista externo, pues Harry se perdió las dos anteriores. Está claro que para un
alumno veterano la Selección no es tan importante a menos que se conozca a alguno de los
novatos (como sucede aquí con Dennis) y en general tienen todos más ganas de que se acabe
para poder comer.
Sin embargo, el banquete no es todo alegría, pues Hermione monta en cólera al saber que
Hogwarts tiene en empleo a muchos elfos domésticos y se niega a participar en lo que ella
considera esclavitud. No voy a repetirme, ya habrá tiempo para discutir sobre la campaña pro
derechos de los elfos domésticos de Hermione. Tampoco voy a hablar de "Moody", que hace su
aparición en persona como el nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, pues los
siguientes capítulos están dedicados a él. Lo suyo es hablar del Torneo de los Tres Magos, el
secreto que iba a ser revelado.
Por la reacción de Fred, el Torneo es de conocimiento general en el mundo mágico, aunque por lo
visto hace tanto que no se celebra que los detalles se han perdido (hay que achacar esto a que
Rowling pretende introducir los conceptos cuando sean relevantes para la trama). De momento
sabemos que va a ser en Hogwarts, que participan candidatos de Beauxbatons y Durmstrang que
llegarán a la escuela a finales de octubre, y que sólo se permitirá participar a los alumnos mayores
de edad, una norma nueva para esta edición.
Esta última norma no sienta bien para muchos alumnos, que esperaban presentarse; Fred y
George, que ya están en sexto pero no cumplirán diecisiete a tiempo, están especialmente
furiosos. Creo que más que basarse en edad deberían hacerlo por cursos y dejar que se
presentaran los alumnos de sexto y séptimo, pero Dumbledore sabrá. Además en otros colegios
tendrán otro sistema, puede que sea para igualarlo.
Y así queda la cosa; de momento parece que nuestros protagonistas no van a estar directamente
involucrados en el torneo, y de todas formas hasta octubre no va a empezar nada, así que tienen
que concentrarse en el nuevo curso que les espera. Ya cambiarán las cosas...
Esta semana empezamos agosto, y con él una nueva traducción de Pottermore. Esta vez será
sobre el Sombrero Seleccionador. ¡No os la perdáis!
Observaciones y curiosidades:
En la traducción, Harry piensa en Malcolm Baddock como Malcolm antes de ser
seleccionado para Slytherin y como Baddock después. En el original siempre piensa en él como
Malcolm.
Natalie McDonald, la chica seleccionada para Gryffindor en este capítulo, tiene una
agridulce historia detrás. Natalie era una niña enferma de leucemia a la que le quedaba poco de
vida mientras se escribía El cáliz de fuego. Su madre trató de contactar con Rowling, pero para
cuando ella respondió, ya era tarde. La autora y la madre de Natalie hicieron amistad, y Rowling
incluyó a este personaje como un pequeño homenaje a la niña.
En el original, Nick no dice que Peeves enfadó a los elfos domésticos, sino que les estaba
asustando.
En el original, Dumbledore dice que está seguro de que muchos ansían darle a Hogwarts
el honor de tener la Copa de los Tres Magos, mientras que en el original dice que está seguro de
que muchos buscan ganarla para sí.
En el primer día de clase, Harry y sus amigos deben dejar a un lado todo el tema de Torneo de los
Tres Magos. Al fin y al cabo, el torneo no empieza hasta finales de octubre, así que tienen que
centrarse en sus clases. A veces cuesta tener en cuenta que estamos en un colegio con tanta
aventura, pero así es.
La primera clase del día es Herbología, igual que en La cámara secreta, pero al contrario que en
aquella clase no se presentan nuevos personajes ni conceptos para el futuro, más allá de la breve
mención de Eloise Midgen (que sólo recibe un par de menciones más en este libro) y el pus de
bubotubérculo, que volverá para fastidiar a Hermione más adelante.
En Ciudado de Criaturas Mágicas tenemos nuestra introducción a los escregutos de cola explosiva,
el resultado de una crianza experimental (algo totalmente ilegal en el mundo mágico, y por buenas
razones, como se puede ver). Hagrid no está en su mejor momento, pues ha dejado que su pasión
por las criaturas peligrosas se superponga a sus obligaciones como profesor. Más allá de que los
escregutos sean altamente peligrosos, los alumnos de cuarto estarán con ellos hasta año nuevo,
cuando deberían aprender sobre otras criaturas del mundo mágico, ya que los escregutos no
existen en ningún otro sitio. Francamente, cuando Malfoy tiene razón, es que las cosas van
bastante mal. Quedan puestas las semillas para lo que será un desarrollo interesante del
personaje.
En Adivinación no hay mucho nuevo que contar, pero una vez acabada la clase los chicos se ven
acosados una vez más por Malfoy, esta vez con respecto al papel de Arthur al ayudar a Ojoloco el
día anterior. Lo normal sería no juzgar a Arthur por ayudar a un amigo y a una persona que tanto
ha contribuido al bienestar general de la comunidad en tiempos difíciles, pero basta con jugar bien
con las palabras para tergiversar las cosas, y esa es la especialidad de Skeeter.
En la reyerta consiguiente "Moody" hace su tercera aparición. Rowling ha estado haciendo un buen
trabajo de presentar al personaje poco a poco, primero mediante testimonios de gente que le
conoce, después revelando su aspecto pero sin hacerle hablar ante los demás, y ahora "en
persona", con su personalidad tal y como se nos ha dicho llevada al extremo, seguida de los
eventos del siguiente capítulo. Rowling no ha hecho nada parecido con ningún otro personaje, y
este tipo de descripción permite que podamos conocer al verdadero Moody antes de conocer al
falso. Lo que contaban de él, y el aspecto que ha tomado Barty, son verdaderos, pero su acto
contra Malfoy es impropio del verdadero Moody, si bien similar a su caracterización, explicadas las
extrañezas por su supuesta locura. Es brillante.
A través de estos análisis intentaré percibir cuándo actúa Barty como sí mismo y cuándo como
Moody, o incluso ambos. En este caso, en mi opinión reconoció a Draco como el hijo de Lucius y
aprovechó que atacaba a Harry para tener una pequeña venganza y quedar bien ante Harry, para
su conveniencia, y de paso tener unas palabras con Snape.
Veremos su actuación en la esperada primera clase de Defensa contra las Artes Oscuras.
Observaciones y curiosidades:
Eloise Midgen se convierte en Eloise Migdeon en la traducción.
Lo que le pregunta Lavender a Hagrid en el original es qué es lo puntiagudo que tienen los
escregutos, de ahí que Hagrid responda que algunos tienen aguijón. El error puede deberse a que
Lavender usa la palabra pointy (puntiagudo), que se puede confundir con point (punta, pero
también sentido, en plan "¿Qué sentido tiene esto?", que es parecido a lo que pregunta en la
traducción.
Menuda primera clase la de Barty. Aunque es probable que con el verdadero Moody la clase
hubiera sido bastante similar, está claro que el mortífago sabe de lo que está hablando, y aún tiene
tiempo para dedicarse a su verdadero objetivo mientras enseña como lo haría Moody.
Su estilo de clase no es muy diferente del de Lupin, en realidad: ambos emplean la práctica y dan
pie a que los alumnos participen. Sin embargo, mientras que Lupin anima a los alumnos a
involucrarse, Barty prácticamente los obliga, bajo el pretexto de la necesidad de que aprendan para
poder sobrevivir, un estilo más espartano de enseñanza. Hay quien dice que Barty ejecuta sus
clases de esta forma para desfogar sus ganas de matar a Harry por venganza y para compensar
sus años de inactividad forzada. No deja de ser una posibilidad intrigante.
Lo más interesante del capítulo quizás sea la relación entre Barty y Neville. Barty no duda en
ejecutar la maldición cruciatus delante del chico, si bien fue el propio Neville quien aportó el
nombre de la maldición de forma voluntaria. No está muy claro dónde estaba él cuando torturaron a
sus padres, pero sin duda sabe por qué están en el estado en el que es encuentran, y ver los
efectos de la maldición en persona le afecta sobremanera. Quién sabe lo que sucedió después
mientras tomaban el té los dos, pues Barty aprovechó la ocasión para utilizar a Neville en sus
planes. Da escalofríos.
El efecto de presenciar el avada kedavra Harry es similar; saber cómo murieron exactamente sus
padres le causa un breve estupor, pero al contrario que Neville, Harry ha revisitado lo que les
sucedió a sus padres muchas veces, así que el efecto que ver la maldición le causa es menor. En
todo caso, ambas reacciones son la razón de la existencia de la asignatura de Defensa contra las
Artes Oscuras: estas artes dejan profundas secuelas físicas y emocionales en sus víctimas y sus
familias, así que es necesario saber defenderse de ellas. Esta comprensión será la base del
Ejército de Dumbledore el año siguiente.
Aunque Harry puede afrontar la revelación con estoicismo (al fin y al cabo no es lo peor que ha
descubierto sobre la muerte de sus padres), recibir al fin la ansiada respuesta de Sirius para
enterarse de que ha reaccionado de forma desproporcionada (al menos según Harry) y que va a
volver al país, poniéndose en peligro, le vuelve a dejar en un malestar general, culpándose de que
su padrino se arriesgue a ser detenido.
En otro orden de cosas, Hermione revela el proyecto secreto que había estado desarrollando en
los últimos días, una plataforma de apoyo a los derechos de los elfos domésticos. Ya he
comentado un montón de veces que el problema que tiene es que, aunque sus intenciones son
buenas, no las aprovecha del modo adecuado, y se niega a ver otras formas de apreciar las cosas.
No hay duda de que los elfos domésticos merecen mejores condiciones de trabajo y es algo por lo
que vale la pena pelear, pero en lugar de entrevistarse con los elfos domésticos de Hogwarts,
saber lo que ellos quieren conseguir y ayudarles a lograrlo, Hermione aborda el problema desde la
perspectiva humana, desde lo que un grupo humano en su situación querría. Además, mete a
Harry y a Ron en el ajo a la fuerza cuando está claro que no comparten su opinión, con lo cual las
bases de la organización ya son endebles. A lo largo de este libro habrá que ver cómo evoluciona
la opinión de Hermione sobre este asunto.
Observaciones y curiosidades:
El nombre del conjuro imperio procede del verbo latino del mismo nombre, que significa
"gobernar", y del que vienen las palabras "imperio" y "emperador" entre otras, así como el tiempo
imperativo de los verbos.
En el original, Barty es más específico al acallar a los alumnos diciéndoles qué pasaría si
usaran la maldición imperius contra ellos; les pregunta qué pasaría si él se la lanzase (y de hecho
lo hará, como parte de la clase).
El nombre del conjuro engorgio proviene del verbo inglés engorge, que significa "agrandar"
o "hinchar".
Crucio viene de la primera persona del singular del verbo crucere, que significa "torturar",
y cruciatus significa en latín "dolor" o "tortura".
Reducio viene del verbo latino del mismo nombre, que significa "reducir". No confundir
con reducto; son conjuros distintos.
Avada kedavra proviene de un antiguo conjuro arameo, que significa "que esto sea
destruido", en el caso del conjuro original normalmente una enfermedad. La popular frase
abracadabra proviene también de este antiguo conjuro.
Aunque Barty afirma que no hay forma de bloquear la maldición asesina, esto sólo se
aplica a otro embrujo; los objetos físicos bloquean la maldición, por ejemplo una estatua que
Dumbledore animó en La Orden del Fénix para que bloqueara el avada kedavra que lanzó
Voldemort contra Harry.
El libro que Barty le dio a Neville estaba pensado para hacerle saber sobre las propiedades
de las branquialgas, y decírselo a Harry cuando llegara el momento, que nunca se produjo. En la
película Barty instiga a Neville a ayudar a Harry para forzar la conversación.
P.E.D.D.O. es en inglés S.P.E.W., siglas de Society for the Promotion of Elfish Welfare
(Sociedad para la Promoción del Bienestar Élfico). Spew significa "vomitar" o "escupir" en inglés.
En otros idiomas también se cambia el nombre de la asociación para conseguir unas siglas
divertidas.
En el original, Hermione expresa su sorpresa de que no haya ningún representante de los
elfos domésticos en el Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas del
Ministerio.
Y es mejor que se relaje, porque las clases del cuarto curso se van haciendo cada vez más duras,
y cosas como soportar la maldición imperius no hacen precisamente maravillas para su estado
físico (Barty se lo estaría pasando pipa en esa clase). Esto se debe a que el año siguiente el curso
de Harry se presenta al examen del TIMO, y es esencial que saquen una buena nota en esos
exámenes para su futuro laboral. Entre las prácticas de maldiciones, inventarse horóscopos,
trabajos escritos, Snape con sus venenos, Hermione dando la brasa con el PEDDO y sin poder
relajarse con los entrenamientos de quidditch, Harry está ya bastante tenso.
Con todas estas cosas, los meses de septiembre y octubre se pasan rápidamente, y cuando los
alumnos quieren darse cuenta se acerca el día de inicio del Torneo de los Tres Magos. Los
candidatos de Beauxbatons y Durmstrang llegarán el 30 de octubre, y la noche siguiente, durante
el banquete de Halloween, se dará inicio al Torneo oficialmente.
Al igual que pasaba en los Mundiales, las tres escuelas hacen el mayor esfuerzo por quedar bien
frente a sus colegas extranjeros: en Hogwarts se esfuerzan por mantener el castillo en las mejores
condiciones posibles y en ofrecer una imagen de calidad. Por su parte, los de Beauxbatons y
Durmstrang tratan de hacer una entrada espectacular, y realmente dejan una impresión en los
alumnos de Hogwarts.
Dicho esto, me planteo si el supuesto resfriado de Krum era tal o una mera excusa para lucir a su
alumno más famoso; conociendo a Karkarov, no me extrañaría, al fin y al cabo los alumnos de
Durmstrang están acostumbrados a un clima más frío que el de Gran Bretaña, en contraste con los
alumnos de Beauxbatons, que viven en el sur de Europa.
Fuera intencionado o no, ver a un conocido jugador internacional de quidditch causa furor entre los
presentes, especialmente en Ron. Veremos qué sucede a continuación.
Observaciones y curiosidades:
Resulta curioso que Historia de Hogwarts no resulte incluir datos sobre el Torneo de los
Tres Magos hasta ahora (pues Hermione no sabía nada del tema hasta que Dumbledore lo anunció
a pesar de haberse leído el libro varias veces); asimismo, no parece haber detalles en el libro sobre
el Cáliz de Fuego.
El basilisco que los campeones tenían que atrapar en el torneo que menciona Hermione no
es el mismo tipo de basilisco que el de la Cámara de los Secretos, sino lo que se denomina en
inglés cockatrice, una criatura más similar a un dragón que a una serpiente, y no mata con la
mirada como el basilisk. En español ambas criaturas folclóricas son conocidas por el mismo
nombre, con la confusión que eso conlleva.
En el original, Sirius inicia su carta diciéndole a Harry que ha sido un buen intento, en lugar
de decir que esa mentira le honra.
Según Animales fantásticos y dónde encontrarlos, la raza de caballos alados que tiran del
carruaje de Beauxbatons reciben el nombre de Abraxan.
La aparición de Krum causa todo un revuelo entre los estudiantes de Hogwarts, algo que Karkarov
tenía en mente sin duda. En especial, Ron está absolutamente deslumbrado con él, aunque la
aparición de Fleur se lo quita de la mente por un momento. Bagman y Crouch completan el plantel
para iniciar el Torneo.
Es aquí cuando se nos presentan al famoso juez que decidirá quiénes son los campeones, y que
da nombre a la novela: el Cáliz de Fuego, un poderoso objeto mágico, más imparcial que cualquier
juez humano. Aquellos cuyo nombre sea escogido por el Cáliz deben participar, estarán obligados
mágicamente.
Las siguientes veinticuatro horas son de gran tensión e interés, de ver quién se presenta, y tratar
de adivinar quién saldrá elegido. Sin embargo, la tensión no es tanta para el lector, pues puede
imaginar que Krum será el de Durmstrang, pues ha tenido bastante presentación; Fleur, la chica
"veela", es la única alumna de Beauxbatons que ha tenido algo de presencia, y Cedric ha recibido
suficiente mención para que quede claro que va a ser el campeón de Hogwarts, a pesar de algunos
vagos intentos de pistas falsas como Angelina.
Por supuesto, todo ello es en sí una gran pista falsa para que el lector se confíe y darle en la cara
con lo inesperado. Pero ya llegaremos a eso, primero quiero hablar de Hagrid.
Después de todo el tema de Buckbeak, Hagrid debería haber aprendido a ser más responsable
como profesor (aunque no fue culpa suya, ser profesor implica saber cómo reaccionar ante
imprevistos, aún más en Hogwarts).
Sin embargo, está dejando que sus intereses personales influyan en sus tareas, primero con los
escregutos (un experimento suyo que, además de ser altamente ilegal y peligroso, no supone
ninguna utilidad para que los alumnos lo estudien, pues no existen en ningún otro lugar), y ahora
con Madame Maxime, cuya relación le supondrá a Hagrid muchos problemas. Aunque ahora no
está trabajando, al dejar tirados a Harry y los otros sin decirles nada demuestra una falta de
responsabilidad que irá a más en el futuro.
Y comienza el banquete de Halloween, al final del cual se anuncian los nombres de los
participantes. Todo parece normal hasta que sucede algo que nadie se esperaba, ni siquiera los
organizadores: el Cáliz expulsa un cuarto nombre, un nombre que no debería estar en la lista de
candidatos: el nombre de Harry Potter.
El Torneo, el argumento del libro y la vida de Harry acaban de dar un vuelco bestial, y ya nada
volverá a ser igual a partir de aquí.
La semana que viene publicaré el texto de Pottermore de septiembre. aunque no sé qué día será
porque ahora mismo tengo algunos problemas con mi ordenador. ¡Nos vemos!
Observaciones y curiosidades:
En el original, cuando Hermione identifica la bullabesa como bouillabaisse, su nombre
francés, Ron le dice "bless you", porque se cree que ha estornudado; "bless you" es el equivalente
en inglés a decir "Jesús" o "salud" aquí cuando alguien estornuda.
Tanto Karkarov como Poliakov son llamados Karkaroff y Poliakoff en el original. La
pronunciación es la misma.
A Barty le venía de miedo que Moody detestara a Karkarov por librarse de Azkaban, ya
que así podía tratarle con rencor por abandonar a Voldemort sin que resultase extraño. Pasa algo
similar con Snape.
Es normal que Hagrid esté tan emocionado con la primera prueba, sabiendo en qué va a
consistir. Conociendo al guardabosques, que estuviera emocionado con esa prueba tendría que
ser una pista de que iba a haber algún animal peligroso de por medio.
La inexpresividad de Crouch, más evidente en el siguiente capítulo, es la primera pista de
que está bajo la maldición imperius. Siendo Crouch como es, no es algo muy notable.
Capítulo 17: Los cuatro campeones
En el capítulo 17 de El Cáliz de Fuego, la inesperada selección de Harry como un cuarto candidato
provoca que los organizadores tengan un reunión improvisada con el fin de resolver estas
circunstancias, y mientras Harry trata de afrontar la nueva situación en la que se ha visto metido y
en la que casi nadie parece entender su posición.
Esto no se lo esperaba nadie; después de unos momentos de incertidumbre en los que nadie sabe
qué hacer, Dumbledore toma la iniciativa para separar a Harry del resto del colegio, despedir a los
alumnos y resolver la situación en privado entre los organizadores, los profesores y los
campeones. Sería curioso oír las palabras que le dedicó el director a los alumnos.
Una vez lejos del resto, todos dejan claras sus reacciones: Karkarov y Maxime están furiosos de
que Hogwarts tenga dos campeones, justificadamente, pues los dos hicieron una selección previa y
además ha sido un alumno menor de edad el elegido, alguien que en teoría no debería haber
podido presentarse como candidato. Fleur manifiesta su enfado de que alguien de la edad de Harry
haya conseguido ser campeón cuando muchos otros morirían por serlo en su lugar, mientras que
Krum y Cedric no dicen nada, dejando en duda lo que estén pensando.
Snape no duda en dejar a Harry como un tramposo y un gamberro delante de todos (llevado sin
duda por su visión de Harry como alguien arrogante como su padre, teniendo claro en su mente
que haría todo lo posible por convertirse en campeón y ser el centro de atención), pero
Dumbledore es razonable y le pregunta como a un adulto, cosa que no hace nadie más (aunque
McGonagall también le apoya).
En todo caso, no hay nada que hacer: el nombre de Harry ha salido del cáliz de fuego, así que va a
tener que competir tanto si quiere como si no. Como dice Barty, resulta de lo más conveniente, y su
"hipótesis" hace pensar a Harry en el sueño que tuvo con Voldemort, en el que planeaba su
muerte. No anda desencaminado, y desde luego hace bien en estar preocupado.
Toda la escena con Barty es increíble: básicamente está detallando cómo ha conseguido que Harry
entre en el Torneo mientras hace que todos crean que es una de las típicas paranoias de Moody
(excepto Dumbledore, que probablemente se lo tomó como una reflexión sincera y que la tuvo en
cuenta). Al final, Harry debe afrontar que es el otro campeón de Hogwarts, con todo lo que ello
supone en peligro y popularidad (o más bien infamia, dadas las circunstancias).
Harry no tarda en darse cuenta de que nadie cree que él no echara su nombre en el Cáliz, ni
siquiera Cedric, que no es el tipo de persona que se burlaría de alguien, y que más bien acepta su
historia en plan "te guardo el secreto". Al principio esto no parece ser algo malo, ya que sus
compañeros de Gryffindor le tratan como a un héroe, un poco como cuando lo del Ford Anglia,
pero todo se va a la mierda cuando ve a Ron.
A Ron siempre le ha molestado un poco que Harry sea tan famoso, sabe que no lo busca y lo
aguanta, pero ahora no quiere creer que no haya puesto su nombre en el Cáliz, ya es demasiada
casualidad, aunque en el fondo sabe que es así; en todo caso, no es capaz de mirarle a la cara, no
puede soportarlo más. Y así, Harry se queda sin su mejor amigo justo cuando todo su mundo se le
viene encima.
Genial.
Observaciones y curiosidades:
Cuando Bagman dice que Harry tendrá que participar y hacerlo lo mejor que pueda, en el
original se lo dice a los otros campeones, hablando de él en tercera persona. Además, es
interrumpido antes de terminar la frase con la aparición de los otros organizadores, cosa que no
sucede en la traducción.
Claramente Dumbledore usa la legeremancia para saber si Harry está mintiendo sobre si
ha intentado participar o no. Snape debería saberlo; quizá pensó que Dumbledore averiguó que
Harry mentía pero le estaba cubriendo.
En el original, Barty dice al entrar que no sólo Krum está obligado a competir, todos deben
hacerlo. Además, no dice que le convenga a Karkarov, sino que es conveniente en general,
comenzando su juego de desvelar su plan disfrazado de charla loca de Moody.
Fleur dice en el original que ganar el Torneo supone el honor para su escuela, además del
premio en metálico.
Al día siguiente a la ceremonia de inicio, Harry sigue deprimido, y no es para menos. Aunque unos
pocos como Hermione y Hagrid le creen sin reservas, la mayoría del colegio le desprecia por creer
que hizo trampas para ganar más fama, incluso algunos amigos como Justin y Ernie, pero sobre
todo Ron, y encima Harry también termina enfadándose con él porque le parece que está siendo
estúpido. Además no tiene más remedio que contarle a Sirius lo que ha pasado y arriesgarse a que
se ponga más en peligro por él, porque se enterará igualmente. La preocupación de que lo cojan
sólo es un problema más en su vida ahora mismo.
La depresión de Harry hace incluso que su actividad escolar se resienta, y llega a un punto crítico
cuando Malfoy insulta a Hermione antes de la clase de Pociones; lamentablemente, la pelea causa
daños colaterales sobre ella y Goyle, y Snape se cubre de gloria al ignorar a la pobre chica,
dejando a Harry solo en Pociones frente a Snape, Malfoy, y venenos con antídotos que podrían o
no funcionar. Qué gran profesor.
Colin Creevey llega al rescate, aunque probablemente Harry hubiera preferido que no fuese para
una sesión de fotos. Aún más, es aquí cuando conocemos en persona a Rita Skeeter, que está
más que encantada de aprovecharse de Harry y de su situación para escribir artículos polémicos y
vender tiradas. Rita es una parodia total de la prensa del corazón y demás prensa amarillista,
aunque no está tan alejada de la realidad como otras parodias, me temo.
Después de una divertida sesión fotográfica, Harry descubre que Sirius le ha propuesto quedar en
secreto un día y hablar con más detalle. Le vendrá bien tener algo a lo que aferrarse, porque se
avecina la primera prueba y Harry va a necesitar todo su valor.
Observaciones y curiosidades:
En el original, Harry no se plantea explicarle las cosas a Ron al levantarse, sino obligarle a
que le crea.
El conjuro furnunculus es una variante de la palabra latina furunculus, que significa
"forúnculo".
El conjuro densaugeo viene de dens, que significa "dientes" en latín, y augeo, que significa
"hacer crecer" también en latín.
En el original, Snape especifica que Harry tiene que volver a la clase para probar el
antídoto que haya elaborado; en la traducción es más genérico.
El conjuro orchideous proviene de orchideae, el nombre científico de la familia de las
orquídeas.
Como ya he comentado, Gregorovitch será muy importante como uno de los poseedores
de la Varita de Sáuco, y Harry recordará está mención de él cuando oiga preguntar a Voldemort
por el fabricante en una de sus visiones.
El conjuro avis viene de la palabra latina del mismo nombre, que significa "aves".
Pasan las semanas desde la comprobación de las varitas, y las cosas si cabe van aún peor. Rita
Skeeter ha transformado su incómoda charla con Harry en una larga y muy falsa entrevista de su
triste historia, que además ocupa todo el reportaje sobre el Torneo y deja en nada a los otros
campeones. ¿Cómo es que nadie la ha denunciado todavía por difamación?
El reportaje confirma las sospechas de muchos de que hizo trampas para entrar en el Torneo y
llamar aún más la atención, resultando en burlas sin fin hacia él y Hermione, que es mencionada
en el capítulo como la novia de Harry. El pobre está tan estresado que le grita a Cho cuando ella le
habla sin malas intenciones. ¡Ay, Harry!
Para tener un poco de paz (y para evitar a Ron), Harry se pone la capa de invisibilidad cuando va
de visita a Hogsmeade con Hermione el día de la reunión con Sirius. No le sirve de mucho frente a
Barty, cuyo ojo mágico robado puede ver a través de ella. Sin duda, aprovechó la ocasión para
sugerirle a Hagrid que le contara lo de los dragones en secreto. Nunca pierde ocasión el tío.
Aunque con prisas por llegar a tiempo para hablar con Sirius, Harry acude a la cita, que resulta ser
realmente una cita (o eso piensa Hagrid; probablemente Maxime se aprovechó de él para ganar
información), y así se entera de que la primera prueba consistirá en burlar dragones.
Ya habíamos visto a Norberto, pero no tiene nada que ver con el poder y la ferocidad de unas
dragonas adultas, más peligrosas aún que los machos. Incluso un mago graduado las pasaría
canutas contra un dragón, cuanto más Harry, que apenas ha cruzado la mitad de su enseñanza.
Normal que se cague vivo.
Harry se larga de allí, aún afectado, y llega a tiempo para la charla con Sirius en la sala común.
Aunque no quería hacerlo, termina desahogándose con todo lo que ha pasado en las últimas
semanas, lo mal que lo está pasando y sus problemas con Ron, además del asunto de los
dragones. Su padrino le escucha con paciencia; no le da ningún consejo en particular sobre sus
problemas sociales, quizá no tenga ninguno que darle. Lo único que puede hacer Harry es
aguantar y dejar que pase el tiempo, que todo se calme. Al menos desahogarse es bueno.
Lo que sí puede hacer es comentarle sus teorías sobre lo que está pasando. La verdad es que
Sirius no anda muy desencaminado, pues acierta en que Bertha Jorkins es la fuente de la
información del villano sobre el Torneo y que el ataque en la casa de Moody no fue una falsa
alarma. El problema es que ni él ni Dumbledore conciben que el plan de Voldemort no sea matar a
Harry, y por eso se quedan cortos en sus hipótesis. Karkarov aparece como sospechoso, pero sus
motivos no encajan, precisamente porque no tiene sentido.
Lamentablemente, alguien interrumpe la conversación justo cuando Sirius iba a contarle a Harry
qué hacer frente a los dragones, y resulta ser Ron. Enfadado por haber perdido la que podría ser
su única oportunidad de seguir vivo tras la primera prueba, y aún más porque no habría pasado
nada si Ron hubiera visto a Sirius, Harry estalla, dejando salir al fin sus sentimientos de resquemor
hacia él.
No sabemos lo que hizo Ron después, pero dado el cambio en su actitud la siguiente vez que le
vemos, y que tarda un rato en subir al dormitorio, parece claro que estuvo pensando a fondo en
todo lo que estaba pasando. Viene la primera prueba, y cuando termine muchas cosas habrán
cambiado.
Observaciones y curiosidades:
En la traducción, se afirma que Harry le dijo a Sirius en su carta que él y Hermione estaban
haciendo planes para mantener vacía la sala común; en el original sólo menciona que estará allí a
la hora acordada.
En el original, Pansy dice que Hermione sólo puede considerarse guapa en comparación
con una ardilla en lugar de con un primate, en referencia a sus incisivos prominentes (que de
hecho ya no tiene).
Claro está, las visitas de Krum a la biblioteca son para estar cerca de Hermione. Sería
curioso saber en qué momento se fijó en ella, porque no está muy claro.
En el original, Harry le pregunta a Hermione si ellano quiere ir con Ron a Hogsmeade en
lugar de con él.
La historia de la petaca es una tapadera para que Barty pueda tomar su ración regular de
poción multijugos, aunque suena a algo que haría el verdadero Moody, para conveniencia de su
impostor.
Lo que iba a sugerirle Sirius a Harry para los dragones era una maldición de conjuntivitis,
que le permitiría atacar al dragón a los ojos. Krum usó este método para superar la prueba.
En el original, lo último que le dice Harry a Ron no se lo dice chillando, sino en un tono
normal (cargado de furia, eso sí).
A pocos días de la primera prueba, Harry se aferra desesperado a las palabras de Sirius para
poder superarla; lo único que pudo decirle antes de irse es que bastaba con un conjuro sencillo, así
que él y Hermione se comen la cabeza buscando conjuros que sean útiles contra un dragón (y hay
pocos, pues los dragones son muy resistentes a la magia).
Aunque está desesperado, Harry se toma un momento para decirle a Cedric en qué consistirá la
prueba, ya que es el único de los campeones que no lo sabe. No está claro lo que hubiera hecho
de no tener claro que Krum y Fleur ya sabían qué iba a pasar, pero no deja de ser una prueba de
altruismo muy noble, y que se paga de inmediato con una valiosa pista por parte de Moody. O al
menos, eso es lo que parece a primera vista.
Barty ya movió sus hilos para que Harry se enterara de lo que le espera, pero debía saber que eso
no iba a ser suficiente, y parece que ha estado buscando el momento idóneo para darle a Harry la
pista final, disfrazada de consejo disfrazado de neutralidad mal fingida. Haciendo que deduzca por
sí mismo lo que debe hacer se cubre las espaldas, y las circunstancias le permitirán chivarle a
Cedric cómo resolver el enigma del huevo, sabiendo que a su vez él se lo contará a Harry para
devolverle el favor. El tío es listo.
La idea que le da a Harry es excelente: aplicar sus puntos fuertes y adaptarlos a las circunstancias
de la prueba. En este caso, su habilidad con la escoba le daría un amplio margen de maniobra
frente al dragón, y como sólo puede llevar su varita en la prueba, necesita dominar el
encantamiento convocador, que le permitirá atraer su Saeta de Fuego hacia él. Harry practica sin
cesar, y su esfuerzo da sus frutos.
Incluso teniendo un plan, comprensiblemente Harry está más aterrorizado que nunca en su vida, al
igual que los otros campeones; es algo a valorar que todos muestren nerviosismo a pesar de saber
lo que tienen que hacer y sus actitudes anteriores y mayor experiencia: la autosuficiencia de Fleur
y la aparente indiferencia de Krum ya no están aquí, y los cuatro campeones están igualados frente
a lo que les espera.
Y precisamente eso es lo que le conviene a Harry: hasta el momento ha sido el raro del grupo, el
que no debería estar allí, el que todos pensaban que caería o se retiraría a las primeras de cambio.
Ahora, viéndole competir al mismo nivel que los demás, y no sólo superando la prueba, sino
haciéndolo de una forma espectacular, se ha ganado el respeto de muchos, pero más importante,
ha recuperado el de Ron.
Al ver a lo que se enfrentaba, Ron comprendió (o más bien se recordó) los peligros que Harry tiene
que afrontar, casi nunca por su culpa, y que él nunca ha querido la fama. Es estupendo ver cómo
toma la iniciativa para retractarse, aún más cuando, una vez llegado el momento, Harry no quiere
saber nada de disculpas. Sólo quiere recuperar a su mejor amigo.
No todo está resuelto, pues aún quedan dos pruebas, la incógnita de quién puso el nombre de
Harry en el cáliz y por qué sigue estando ahí, y aún quedan personas que se burlarán de él,
encabezadas por Rita Skeeter. Pero a Harry no le importa, porque tiene el apoyo de sus amigos, y
con ellos se enfrentará a lo que surja.
La próxima entrada es la número 100, así que en lugar de traducir algún texto de Pottermore voy a
hacer algo especial que se me ha ocurrido. La entrada se publicará el 1 de octubre. ¡No os la
perdáis!
Observaciones y curiosidades:
El libro sobre dragones que consulta Harry en la biblioteca y que descarta al final se titula
en el original Hombres que aman demasiado a los dragones.
El conjuro diffindo proviene del verbo latino del mismo nombre, que significa "dividir".
Los objetos de auror de Moody merecen un examen concienzudo: la mayoría están
apagados, supuestamente para que no se sobrecarguen por las trampas y engaños de los
alumnos, pero puede ser que lo estuvieran para que no revelasen el engaño del impostor. El
reflector de enemigos, sin embargo, parece que ha sido recalibrado para Barty, pues más adelante
señalará como enemigos a Dumbledore y a los otros profesores. Finalmente, en el baúl de siete
cerraduras tiene encerrado al verdadero Moody.
En el original, Harry dedica un momento a pensar en qué se le da bien cuando Barty le
insiste, y llega entonces a la respuesta. En la traducción Harry contesta inmediatamente.
La bolsa de las miniaturas de los dragones es de color púrpura en el original; en la
traducción pasa a ser roja por alguna razón.
Aquí comienzan las tretas de Bagman para que Harry gane el Torneo, tratando de darle
consejo de estrangis y dándole la máxima puntuación cuando le toca. Y puede que esté tan
contento al final porque su apuesta va por buen camino.
Una vez más, Harry recibe una fiesta en la sala común de Gryffindor, pero las cosas son muy
distintas a cuando fue elegido campeón; sus amigos están junto a él, todos le apoyan, y celebran lo
que ha conseguido con sus méritos en lugar de algo que se le ha venido encima. El ambiente es
mucho más alegre, y es contagioso.
En medio de la fiesta, Harry abre el huevo que contiene la pista para la segunda prueba, pero
nadie saca en claro lo que significan los gritos y chirridos que salen de él. Nuestro campeón no se
preocupa demasiado porque tiene hasta febrero para averiguarlo, una actitud que le terminará
causando muchos problemas.
Las cosas no tardan en volver a la normalidad, lo que significa tener que seguir cuidando de los
escregutos en la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas. La actitud de Hagrid hacia ellos ya
bordea en lo suicida, pues no presta atención al hecho de que son altamente peligrosos para sus
alumnos, y accede a entrevistarse con Rita Skeeter sobre ellos a pesar de saber muy bien quién es
ella y que sus escregutos son el resultado de una cruce de especies ilegal, con lo cual no es buena
idea que su existencia se airee.
Aunque preocupados por Hagrid, Harry y los otros no pueden hacer mucho, y se distraen cuando
Hermione les revela que ha entrado en las cocinas de Hogwarts. Los chicos están seguros de que
quiere arrastrarles de nuevo al activismo de la PEDDO, pero resulta que Hermione quería llevar a
Harry a las cocinas a petición de Dobby, que ahora trabaja allí.
Dobby ha cambiado bastante desde su última aparición; tal como les dijo Winky, verse libre de los
Malfoy le hizo apreciar la libertad, y aunque le gusta trabajar quiere mantener la suficiente
independencia para poder ser él mismo. Bien también por Dumbledore, que no tuvo el menor
problema en aceptar las condiciones de Dobby e incluso le ofreció más paga y días libres de los
que él quería. Dumbledore no presiona a nadie, él deja que trabajes bajo tus propias condiciones.
Muchos jefes podrían tomar ejemplo.
Hermione está encantada con él, pero los otros elfos domésticos no ven con buenos ojos que
Dobby tenga paga y días libres, y aunque nos resulte extraño hay que respetar su postura tanto
como la de nuestro amigo elfo. De hecho, aunque no les gusta, los otros elfos no le tratan mal y no
intentan convencerle de que abandone esas convicciones, al menos hasta donde podemos ver.
Por otro lado, Winky sigue afectada por su despido (más aún porque sabe lo que ha dejado en
casa), y se niega a confraternizar con los otros elfos domésticos, a pesar de que comparte su
opinión respecto a Dobby. Reflexionando sobre lo que ella les cuenta (que no es mucho), Harry y
los otros salen de la cocina, cada uno en su propia mentalidad: Harry contento de haberse
reencontrado con Dobby, Hermione esperanzada de que los elfos domésticos cambien poco a
poco por la influencia del elfo libre, y Ron simplemente feliz de tener comida.
Observaciones y curiosidades:
La reacción de Neville al huevo, y su convencimiento de que era alguien torturado con la
maldición cruciatus, resultan muy reveladores.
La opinión de Winky (y por extensión de Crouch) hacia Bagman se debe a que le pillaron
pasando información a un mortífago agente doble infiltrado en el ministerio (Rookwood), pero él
creía que era un amigo y no estaba conchabado con los mortífagos, así que fue absuelto y
reclutado en el Ministerio, para disgusto de Crouch. Que Bagman se convirtiera en jefe de
departamento sólo tuvo que inflamar aún más su desprecio.
Esto significa que tenemos la típica trama de baile de instituto vista en infinidad de
series y películas: las chicas buscan lucir vestido y chico guapo, y los chicos
quieren pareja para no quedar mal ante los demás, a ser posible guapa (el factor
sexual no entra en juego, al menos para nuestros protagonistas, a los que les
queda un poco para eso).
Es muy tópico, pero divertido. Al ponerle delante el tema de las chicas a chavales
inmaduros que no quieren ni oír hablar del tema siempre te echas unas risas, aquí
y en cualquier colegio muggle. En realidad Harry no tendría problemas en ir solo al
baile, pero como representante del colegio está obligado a ir con pareja, así que
no tiene más remedio que pedírselo a alguien, mientras que Ron sí que sigue los
cánones típicos.
Aunque algunas chicas se lo piden, a Harry le gustaría ir con Cho, pero apenas ha
hablado con ella y se conforma con quererla a distancia. Cuando al fin consigue
reunir el valor para pedírselo, resulta que ya se ha comprometido con Cedric. ¡Ay,
Harry! Aunque hasta este momento estaba bien con él, los celos le llevan a odiarle
sin motivo, y no será la última vez que le pase. Nuestro héroe tiene también sus
momentos egoístas.
Hermione ya tiene pareja, porque aunque le gustaría ir con Ron, sabe de sobra
que él no lo va a apreciar, y cuando se lo pregunta es como último recurso.
Francamente, aunque los dos estarán muy bien juntos en el futuro, a Ron le va a
venir bien la cura de humildad que va a recibir, y no probablemente no les habría
venido bien se pareja aquí.
Al final, lo único que hacía falta era hablar con alguna compañera de clase y
preguntárselo, y aún así Harry se lo tiene que hacer a Ron.
Observaciones y curiosidades:
Muchas veces los objetos o animales que los alumnos de Hogwarts aprenden
a transformar guardan un parecido en aspecto, características o nombre, para
facilitar las cosas; en este caso, las gallinas de Guinea y los conejillos de Indias
comparten similitudes en el nombre inglés (guinea fowl y guinea pig,
respectivamente).
Hay un fallo de traducción en los deberes que manda McGonagall; deberían
explicar las transformaciones entre especies, no en especies híbridas. Esto se
debe a una mala traducción del término cross-species.
Me extraña que el baile sea para alumnos de cuarto para arriba. Dado que en
la lista de compras se requería la túnica de gala, está claro que estaba pensado
así desde un principio, pero daba la impresión de que normalmente sería para
alumnos de sexto y séptimo y que bajaron la edad por Harry.
A Ginny le tuvo que sentar fatal perder la oportunidad de ir con Harry al baile.
Dado cómo trató él a Parvati, probablemente fue lo mejor. Aunque Harry es un
poco más maduro que Ron, aún le queda.
Ya lo dije antes, Harry y Ron aún son muy inmaduros para concebir estar en pareja, y ponerlos en
esa tesitura sólo iba a dar problemas. Pero vamos por partes.
En los días previos a Navidad, el castillo se engalana lo mejor posible para quedar bien ante los
invitados. Harry recibe la contestación de Sirius, en la que le aconseja cautela, y Hermione sigue
sin querer revelar quién es su pareja, para la incredulidad general. Además se descubre que se ha
arreglado los dientes de estrangis, así que está de lo más misteriosa.
En Navidad todo va en un principio como de costumbre, con regalos y buena comida, y con la
aparición estelar de Dobby (a quien Seamus, Dean y Neville ya conocen, por lo que parece). Las
cosas empiezan a ir mal antes de empezar el baile. Harry y Ron ignoran a sus parejas para fijarse
desde lejos en Cho y a Hermione respectivamente, y aunque Parvati puede afrontarlo mientras
pueda lucir ser pareja de un campeón, terminan por irse. Capullos.
Por su parte, Hermione cierra bocas sin esfuerzo, demostrando que puede lucir su feminidad pero
que normalmente no le encuentra sentido a hacerlo, y que un chico famoso como Krum puede
valorarla por lo que es, para el oprobio de su club de fans. Ron no puede soportarlo.
Ron siempre tiene el problema de sentirse inferior, no le pasa sólo con Harry. A él le gusta
Hermione, pero no es lo bastante maduro para aceptarlo y se pelea con ella como un niño de patio
de recreo. Se obligó a sí mismo a no considerarla como una chica para no afrontar que le gustaba,
y se aferró a la idea de que estuviera fingiendo tener pareja para no imaginársela con otro chico,
pero no sólo ya no es posible, sino que además está saliendo con su ídolo, con el que nunca se ha
atrevido a hablar.
Ron está más enfadado consigo mismo que con nadie, pero una vez más es demasiado inmaduro
para aceptarlo y se desfoga con Padma, con Harry y con la pobre Hermione, que estaba tan
contenta y seguro que esperando sorprender a sus amigos y presentar a Ron y Krum. Menudo
jarro de agua fría.
Harry y Ron huyen de la fiesta y se internan en los terrenos, donde parejas más maduras disfrutan
en la intimidad (aunque Snape odia el amor y está dispuesto a impedirlo). No le va tan bien a
Hagrid, que aunque ha conseguido intimar con Madame Maxime lo estropea todo hablando de sus
orígenes, que es un tema tabú. Ya hablaré más del tema, pero entiendo que Hagrid se deje llevar,
ya que nunca se ha encontrado con ningún otro semigigante y siempre se habrá sentido solo en
ese sentido.
En fin, parece que fue una mala noche para las parejas en general, aunque no para Cedric, que ha
pasado una buena noche con Cho y le agradece a Harry su chivatazo dándole otro sobre el huevo,
que tristemente Harry no se toma en serio por los celos. ¡Vaya tela!
Observaciones y curiosidades:
La navaja que Sirius le regala a Harry le será útil en La Orden del Fénix para abrir la puerta
del despacho de Umbridge al estilo muggle, pero se fundirá al intentar abrir con ella cierta puerta
del Departamento de Misterios.
La sala misteriosa que comenta Dumbledore es la Sala de los Menesteres, que sólo
aparece ante la necesidad imperiosa de alguien; en este caso, la de vaciar su vejiga. Quizás el
director ya conocía la sala y esté troleando a Karkarov, pero me hace gracia la imagen de
Dumbledore vagando de noche por los pasillos en busca de un lavabo.
Antes de que se estrenaran las películas (la primera se estrenó después de la publicación
de este libro), mucha gente escribía a Rowling preguntando por la pronunciación del nombre de
Hermione (que se pronuncia de forma muy distinta a como hacemos aquí; consultad mi reseña de
la película de La Piedra Filosofal para más detalles). Rowling aprovechó este capítulo para
responder a la duda.
Barty usará la información sobre la identidad de Dobby que le da Harry para hacer que le
lleguen las branquialgas para la segunda prueba. El tío las aprovecha todas.
La conversación entre Karkarov y Snape se refiere a la Marca Tenebrosa, que se va
haciendo más clara en sus brazos según va recuperando Voldemort sus fuerzas. En Las Reliquias
de la Muerte descubrimos que Snape habló con Dumbledore sobre el asunto inmediatamente
después.
El escarabajo que está en la estatua cerca de Hagrid y Maxime no es otro que la forma de
animaga de Rita Skeeter, siempre a la caza de la exclusiva.
En favor de Ron, debo decir que aprendió su lección; en cuanto vio aparecer a Krum en la
boda de Bill y Fleur, se aseguró de invitar a Hermione a bailar enseguida.
Como curiosidad, en la línea temporal modificada de El legado maldito Ron sí fue con
Hermione al baile porque ella rechazó a Krum, y al final resultó que Ron se lo pasó bien y terminó
bailando con Padma, se cayeron bien, salieron y se casaron. ¡Increíble!
Pasado el Baile de Navidad, todo parece haber vuelto más o menos a su cauce,
con algunas excepciones. Ron y Hermione se hablan pero están tensos, y al
parecer Cedric y Cho han empezado a salir.
Los celos impiden que Harry aprecie la pista que Cedric le ha dado sobre el
huevo, porque utilizarla supondría reconocerse inferior a su rival. Suena muy
absurdo, pero las cosas del corazón funcionan así. Y no es que le venga mal la
pista, porque se acerca el día de la prueba y no tiene ni idea de qué hacer.
Una vez reanudadas las clases, Harry se distrae del huevo al enterarse que
Hagrid está ausente, y Malfoy es feliz de informarle de la razón: Skeeter ha
publicado un artículo en el que revela su ascendencia de gigante, entre otros
datos que le dejan en mal lugar, y el pobre se ha recluido por la vergüenza.
Lógicamente, Harry, Ron y Hermione quieren que vuelva, pero el resto de la clase
está satisfecho con su sustituta, y es normal. Ya he comentado varias veces que
el estilo de dar clase de Hagrid es bastante deficiente, ya que pone sus gustos por
encima de lo que deben aprender los alumnos. Tiene los conocimientos, pero
también tiene que saber aplicarlos para enseñar; por su parte, lo que vemos de su
sustituta es superior, aunque en esta clase deja a los chicos un poco al margen.
Tras varios días sin saber nada de él, el grupo visita Hogsmeade para ver si le
ven, pero en su lugar se encuentran con Skeeter, que sigue a la caza de
exclusivas. Hermione no duda en leerle la cartilla, y aprovecha el enfado para irse
directa a la cabaña de Hagrid y hacer que dé la cara de una vez, con Harry y Ron
detrás.
Observaciones y curiosidades:
La zambullida de Krum en el lago sin duda se debe a haber averiguado el
enigma del huevo y estar tanteando el terreno. Puede que lo llevara consigo.
Rita Skeeter estuvo presente cuando se juzgó a Bagman por pasar
información a los mortífagos, de ahí su comentario hacia Hermione. De todas
formas, probablemente esté enterada de sus problemas de juego.
Aquí se hace la primera mención de Aberforth Dumbledore, el hermano del
director, que será importante más adelante. En este momento no queda muy
bien, la verdad.
Capítulo 25: El huevo y el ojo
En el capítulo 25 de Harry Potter y el Cáliz de Fuego, Harry decide salir de noche
para descubrir la pista del huevo, y encuentra ciertas revelaciones inesperadas.
Gracias al mapa del merodeador, Harry puede saber quién anda cerca, así que
llega al baño de prefectos sin problemas. Una vez allí, recibe la inestimable ayuda
de Myrtle la Mirona para averiguar que el huevo se entiende si se abre bajo el
agua. Probablemente el enigma estaba pensado para que el campeón descubriera
que el huevo cantaba en sirenio, pero bueno, el resultado es lo que importa.
Aunque aún no sabe algunas cosas, la cosa no da para más y Harry decide
dejarlo ahí y seguir al día siguiente, pero en el camino de vuelta ve algo raro en el
mapa: Bartemius Crouch en el despacho de Snape. Como Harry ni siquiera sabe
de la existencia de Barty hijo, se extraña de que Crouch, supuestamente muy
enfermo, se cuele en Hogwarts sin motivo en medio de la noche, y va a ver qué
pasa.
Todos ellos se reúnen en el mismo sitio, y Snape se acerca mucho a pillar a Harry,
pero Barty decide cubrirle (le necesita, al fin y al cabo) y le ahuyenta aludiendo a
su pasado como mortífago. Es una escena muy tensa, la verdad.
Es muy curioso: tanto Barty como Moody odian a los mortífagos que se han
librado de prisión, aunque por motivos muy diferentes, así que Barty puede ser él
mismo cuando aborda el tema. Así se desfoga.
Así, Barty se va con más de lo que había salido a buscar, mientras que Harry se
queda intentando juntar las piezas mientras trata de descubrir lo más urgente:
cómo se supone que va a aguantar una hora bajo el agua.
Ya va a ser noviembre, así que toca texto de Pottermore. Este mes será el nuevo
sobre el MACUSA, que junto a los otros dos sobre Norteamérica servirán como
preparación para Animales Fantásticos. ¡No os lo perdáis!
Observaciones y curiosidades:
Snape menciona que ya han robado antes ingredientes para pociones de su
despacho, referenciando a cuando Hermione lo hizo para la poción multijugos
en La cámara secreta.
En realidad, Snape pilló a Barty robando ingredientes de su despacho en otra
ocasión, y el mortífago se inventó que Dumbledore le había pedido investigar
para salir del paso.
Snape reconoce el mapa del merodeador de cuando se lo confiscó
brevemente a Harry en El prisionero de Azkaban.
Reflexivamente, Snape se toca el antebrazo, donde se encuentra la Marca
Tenebrosa. Ya vimos algo parecido con Karkarov.
En el original se menciona que Barty adopta una expresión de alarma cuando
Harry le dice que ha visto a su padre en el mapa, seguramente por darse cuenta
de lo cerca que ha estado de ser descubierto.
La cosa es que el consejo de Barty es lo que le dará interés a Harry para ser
auror tras salir de Hogwarts, si bien hubo más factores (él mismo reflexiona
sobre la ironía de que un mortífago le animara a escoger tal carrera).
Una vez averiguado en qué consiste la segunda prueba, Harry, Ron y Hermione se enfrentan al
problema en mano más evidente: Harry tiene que pasarse una hora bajo la superficie del lago, así
que necesita respirar de alguna forma.
Y, al igual que la última vez, él, Ron y Hermione recurren a investigar en la biblioteca todos los
libros que se les ocurran para dar con una solución. Y no es una mala idea, pero no es el estilo de
Harry. Él es más de capear las cosas con la ayuda de sus amigos, que le ayudan porque él les ha
ayudado antes. Sí, Ron y Hermione le están ayudando, pero los dos saben lo mismo que él, no
están en posición de ayudarle.
Por contra, Hagrid y Neville podrían haberle dado alguna pista, pero Harry no quiere decepcionar a
Hagrid (que está más que convencido de que lo tiene hecho) y ni se le ocurre pensar en pedir
ayuda a Neville, que con su interés en la herbología podría haberle hablado de las branquialgas,
como tenía pensado Barty que sucedería.
Así pues, el mortífago tiene que recurrir a Dobby, y plantea la situación para que el elfo se entere
de lo que pasa y decida ayudar a su amigo. Gracias a él, Harry consigue llegar a la prueba
preparado, aunque por poco se queda dormido, y entre el despertar brusco, la carga de adrenalina
y las branquialgas cambiándole su sistema respiratorio sin previo aviso, puede que no estuviera en
su mejor forma.
Gracias a Myrtle (otro ejemplo más de cómo Harry cuenta con sus amigos para avanzar) llega el
primero a donde están los rehenes, pero en su frenesí no piensa en que no están en peligro de
verdad y quiere asegurarse de que todos vuelven a la superficie antes de que se acabe el tiempo.
El hecho de que los rehenes consistan en sus dos mejores amigos, la chica que le gusta y una niña
de ocho años no ayuda, y tampoco que ya se haya visto en situaciones parecidas, al contrario que
los otros campeones.
Al final, Harry olvida que está en una competición y termina llegando el último por esperar a que
Cedric y Krum salven a sus rehenes y por ayudar a la hermana de Fleur, e incluso casi se ahoga
porque los efectos de las branquialgas se le agotan en el último momento. Cuando Ron le asegura
que no estaban en peligro se siente bastante idiota, porque la verdad es que era obvio. Ya digo
que no estaba en su mejor forma.
Por suerte, la racha habitual de Harry en la que sus buenas intenciones le permiten compensar sus
momentos menos lúcidos no termina aquí. Al ayudar a la hermana de Fleur se gana el respeto de
esta, que no había conseguido llegar y estaba muerta de preocupación; y los jueces, informados de
lo sucedido por la gente del agua, consideran que ha mostrado fibra moral y le dan muy buena
puntuación.
Y así acaba el capítulo, con Harry cosechando los resultados de su buen karma y devolviendo lo
recibido, pues se va a asegurar de que Dobby sea recompensado por ayudarle cuando más lo
necesitaba. También podría agradecérselo a Myrtle, digo yo.
Observaciones y curiosidades:
En el original, hay una pequeña explicación sobre los animagos cuando Harry los
menciona.
En el original, Dobby se refiere a la prenda que le han arrebatado a Harry como "Wheezy".
Puede que, oyendo a Barty y a McGonagall hablar de los rehenes, entendiera mal el apellido
Weasley.
El conjuro relaxo (relashio en inglés) proviene del verbo francés relâcher, que significa
soltar.
Siempre me pregunto si los espectadores estuvieron viendo el lago en calma durante una
hora esperando a que pasara algo (ya que los jueces no supieron lo que había pasado hasta el
final, el público tampoco debería). Encima, es febrero y por la mañana temprano, en Escocia. ¡Qué
frío debía hacer!
El escarabajo que tiene Hermione en el pelo al acabar la prueba es Rita Skeeter. Qué
asco.
Después de hablar con Sirius en Hogsmeade, Harry, Ron y Hermione bajan a las cocinas para
darle a Dobby sus calcetines y pillar algo de comida para Sirius. Una vez allí, ven que Winky se ha
echado a perder, pues aún no acepta su despido y nadie la está apoyando más que Dobby. Harry
intenta preguntarle sobre Crouch, pero Winky sólo revela que su amo le confió un fuerte secreto,
pero no se lo va a contar a nadie.
Winky está preocupada porque sabe que Crouch no va a poder manejar a su hijo él solo, y que
haya dejado de aparecer en público sólo aumenta su preocupación. Los otros elfos domésticos no
se preocupan por ella, y cuando Hermione habla en su beneficio echan a todos de la cocina.
Hermione se pasó un poco en su discurso, pero aquí la actitud de los elfos es bastante
despreciable, más preocupados de guardar las apariencias que de ayudar a una compañera que lo
está pasando mal. Deja mal sabor de boca.
Los problemas no terminan, pues al día siguiente empiezan a llegarle a Hermione correos de odio
de fans rabiosas de Harry que él no sabía que tenía, y que van a por ella por supuestamente jugar
con sus sentimientos. Hagrid, que ya ha superado lo suyo con su artículo, le aconseja que no haga
caso, pero es fácil decirlo cuando no has tenido que ir a la enfermería porque te han quemado las
manos con pus. La chica se embarca en una cruzada personal contra Rita Skeeter, porque hay
líneas que no se pueden cruzar, y hacer que Hermione pierda clases es una de ellas.
Hablando de Hagrid, es un alivio ver que ha entendido que lo puede hacer mejor como profesor, y
después de terminar con los unicornios se curra una clase divertida sobre los escarbatos que atrae
la atención de todos los alumnos. Asimismo, parece que su relación con Maxime ha llegado al lado
opuesto, porque mientras ella intenta acercarse a charlar ahora Hagrid desconfía de ella y ha
llegado a extender ese sentimiento hacia otros extranjeros, algo reprobable, no cabe duda, pero las
cosas de una en una.
Entre unas cosas y otras, llega el día en el que los campeones deben ser informados del contenido
de la tercera y última prueba del torneo. Esta vez no hay trampa ni cartón, se trata de un laberinto
de setos lleno de obstáculos mágicos y criaturas que sortear para llegar al centro, donde se
encuentra la copa.
Lo interesante de esta escena es ver cuánto ha cambiado la percepción que tienen de Harry los
otros campeones: al principio, no le tomaban muy en serio, incluso Cedric, pero ahora todos ellos
le ven como a un igual, un rival digno, e incluso Krum le ve como un rival potencial por Hermione y
le dedica un cumplido por su vuelo con escoba, algo grande por parte de un jugador de quidditch
de talla internacional.
Su conversación queda interrumpida por la aparición del señor Crouch, que ha conseguido escapar
de Colagusano y llegar a Hogwarts. Enloquecido tras romper una maldición imperius tan
prolongada, pasa de momentos de dolor y lucidez a total negación de la realidad, rehaciendo
eventos del pasado y al parecer hasta mezclándolos con el presente. Aunque con esfuerzo logra
contar lo que pasa entre espasmos de locura, Harry no le entiende.
Dejándole con Krum, Harry va a buscar a Dumbledore, a quien afortunadamente encuentra más o
menos rápido (aunque no gracias a Snape). Sin embargo, al llegar se encuentran con que Crouch
ha desaparecido y Krum está inconsciente, aturdido por Crouch o por un tercero.
Tras dejar a "Moody" a cargo de encontrar Crouch, pues "casualmente" ya andaba por la zona,
Dumbledore informa a Karkarov de lo sucedido, pero el director de Durmstrang no duda en usar la
situación para atacar a su contraparte, acusándole de presentar una fachada amable mientras por
detrás actúa de forma deshonesta, algo bastante ridículo viniendo de él precisamente.
Las cosas se están poniendo bastante tensas entre los organizadores, con Bagman haciendo sus
tratos bajo mesa, Maxime desesperada por sacarle algo a Hagrid, Karkarov paranoico total por la
Marca Tenebrosa, Crouch desaparecido y reapareciendo ahora en semejante estado para volver a
desaparecer, y Dumbledore tratando de poner orden. Y las cosas sólo van a ir a peor.
Observaciones y curiosidades:
El título del episodio hace referencia a la locura del rey Jorge, referente al rey Jorge VIII de
Francia, de quien se decía que estaba completamente loco y que hablaba con los árboles, como
hace Crouch en este capítulo.
El término "pinchar" en el sentido de espiar conversaciones se dice en inglés bug, que
también significa "bicho", y Ron se confunde y pregunta si le han pasado piojos a Hermione o algo;
en la traducción lo resuelven haciendo que Ron se confunda con pinchar alfileres.
Los movimientos de Barty en este capítulo son los siguientes: Voldemort le envió un
mensaje avisándole de la huida de Crouch, así que se mantuvo vigilante mediante el mapa del
merodeador. Al verle entrar por los terrenos, bajó y esperó a que Harry se fuera para aturdir a
Krum y matar a Crouch, mientras seguía los movimientos de Harry con el mapa. Cuando este
volvió con Dumbledore, se dejó ver argumentando que Snape le había contado la situación,
sabiendo que se había topado con él gracias al mapa, y cuando Dumbledore le ordenó buscar a
Crouch, se fue con su cuerpo y lo enterró en la zona de los escarbatos una vez todos se hubieron
ido.
El búho que Harry ve llegar a Hogwarts mientras observa a Hagrid es muy parecido al que
verá en su visión de Voldemort dentro de poco; bien podría ser el búho que lleva a Barty el
mensaje sobre la huida de Crouch.
Dumbledore usa su patronus para avisar a Hagrid de que se presente; es la primera vez
que se ve usar un patronus de esta manera, aunque la vaga descripción del conjuro deja lugar a
dudas sobre si era un patronus o no; yo me inclino por que lo era.
Harry se pregunta cómo sabía Dumbledore que iba a enviar una lechuza a Sirius; la
respuesta es que también se está carteando con Sirius, y sabía que querría contárselo cuanto
antes.
Puede parecer que la teoría de Fleur de buscar tesoros subterráneos es arbitraria, pero
entre Maxime intentando hablar con Hagrid mientras este cavaba el espacio para los escarbatos y
Hagrid quejándose de que estaba intentando sonsacarle en qué consiste la tercera prueba, puede
que no lo sea tanto.
Harry, Ron y Hermione están deseando saber lo que ha sucedido, y en su interés por entenderlo
todo se pasan buena parte de la noche en vela repasando lo que saben, y las posibles
explicaciones; como resultado, por la mañana están agotados y cansados.
El cansancio, sea físico o de paciencia, es una constante en este capítulo: además de nuestros
protagonistas, Fred y George están cansados de que Bagman les toree y están empezando a
considerar pasarse a su terreno a pesar de los riesgos. Ron y los otros intentan disuadirles, pero
no les hacen caso; quieren empezar un negocio, y para ello tienen que echarle galeones primero, y
de alguna forma tienen que conseguirlos. Se están acercando demasiado a ser como Bagman.
Barty también está agotado, en su caso por estar fuera toda la noche fingiendo buscar a alguien a
quien ya ha matado. Una vez resuelto ese asunto, urge a Harry a prepararse para la tercera
prueba, aconsejándole que practique ciertos conjuros para poder ganar (por la cuenta que le trae).
El mismo consejo le da Sirius para que pase la prueba: está convencido de que alguien atacará a
Harry, y su preocupación le lleva a ser más severo de lo habitual con su ahijado, que a su vez se
molesta de que todos anden detrás de él, como afirmando que se pone solo en peligro. Al fin y al
cabo, él estaba en su derecho de tener una conversación con Krum, que no ha demostrado
hostilidad en ningún momento, y se encontró con Crouch por casualidad. Si bien es cierto que está
en peligro, hay un límite en ser precavido, y no se puede andar evitando a la gente.
De todas formas, Harry hace caso y practica conjuros y maleficios para estar preparado. Muchos
de estos hechizos le serán útiles para la lucha contra Voldemort y serán los que enseñe en el
Ejército de Dumbledore el año próximo, así que no será tiempo perdido.
El cansancio hace mella en Harry y se queda dormido en clase de Adivinación, y tiene uno de sus
sueños en los que ve lo que Voldemort está haciendo; el Señor Tenebroso ha recibido la noticia de
que Crouch está muerto, y se tranquiliza al saber que su plan sigue en marcha, ya cerca de
cumplirse. Aunque necesita a Colagusano vivo para el ritual, le tortura como castigo por dejar que
Crouch escapara, y es entonces cuando Harry se despierta.
Observaciones y curiosidades:
En el original, Ron dice un "Oh, sí" cuando Hermione le revela el fallo en su teoría sobre la
desaparición de Crouch.
A pesar de lo que diga Ron, resultará que sí se convertirá en prefecto el curso próximo.
El batir de alas en el alféizar cuando Harry se queda dormido se debe, una vez más, a Rita
Skeeter.
Rowling hace un buen uso del pensadero en este capítulo: lo emplea para mostrar
de primera mano los acontecimientos que Sirius ya relató, dándoles mayor
efectividad al poder vivirlos en lugar de escucharlos de segunda mano. Además,
permite una perspectiva neutra, con detalles que en una narración podrían
omitirse. Pero vamos por partes.
Harry llega al despacho de Dumbledore cuando este estaba reunido con Fudge y
Barty sobre lo que pasó con Crouch. Aunque el director entiende que Harry debe
contarle algo, le hace esperar hasta que termine la reunión.
Así pues, Harry se encuentra de nuevo solo en el despacho del director, aunque
afortunadamente no está tan preocupado como la última vez. Mientras curiosea,
termina encontrando el pensadero, y acaba entrando en los recuerdos que
Dumbledore estaba examinando.
El primer juicio se centra en el trato que Karkarov hizo con el Ministerio para
librarse de Azkaban a cambio de dar nombres de otros mortífagos, tal como contó
Sirius. Al principio no hay nada de especial en su declaración, pero la cosa cambia
cuando menciona el nombre de Snape.
Aunque se había dejado entrever, es ahora cuando se revela sin tapujos que
Snape fue un mortífago, y que al parecer se cambió de bando antes de la caída de
Voldemort. El misterio de por qué le abandonó cuando lo hizo y por qué
Dumbledore le creyó serán una de las grandes incógnitas de la saga a partir de
este momento, junto con si la traición de Snape al villano fue real o fingida.
Curiosamente, se omite la reacción de Harry a esta revelación.
De todas formas, también hay mucho de la clásica explicación del director, sobre
todo en lo referente a los juicios y a sus personajes. Y es el Dumbledore más
amable y, a la vez, el más experimentado, el que hace prometer a Harry que no
contará nada sobre los padres de Neville hasta que él esté listo para hacerlo.
Quizás no lo sepa todo, pero saberlo todo no es lo que le hace a uno sabio, y
Dumbledore personifica eso mejor que nadie.
Observaciones y curiosidades:
Es normal que a Harry le dé cosa la silla del tribunal; al fin y al cabo, se va a
sentar en ella en unos pocos meses.
Rookwood acabó en Azkaban por el chivatazo de Karkarov; se fugará junto a
muchos otros en el próximo libro, y será clave para que Voldemort descubra
cómo llegar hasta la profecía, gracias a su experiencia en el Departamento de
Misterios.
En el original, Crouch menciona que Rookwood ya le había conseguido a
Bagman un puesto en el Ministerio, mientras que en la traducción parece que lo
había puesto en marcha pero aún no había sucedido. En general la forma en
que Bagman entró en el Ministerio resulta un tanto extraña. Uno pensaría que
ser enchufado por un mortífago no es una buena carta de presentación.
Aunque no se hace mucho de ello, en este capítulo hace su debut Bellatrix
Lestrange, que ya deja toda una impresión en el lector con su breve aparición.
El recuerdo de Snape que Dumbledore le enseña a Harry hace referencia a
que la marca tenebrosa de su antebrazo y el de Karkarov se está haciendo más
visible, señal de que Voldemort se fortalece. Podría ser que Snape acabara de
contárselo a Dumbledore cuando Harry le vio salir de su despacho la noche de
lo de Crouch.
Claramente Dumbledore mide sus palabras para explicarle a Harry su
conexión con Voldemort sin contárselo todo. Asimismo, su interés en si Harry
pudo verle podría deberse a querer saber si lo vio todo a través de sus ojos,
como sucederá en el futuro.
No cabe duda, el final de este capítulo es uno de los más impactantes de la saga, pero no por ello
hay que pasar por alto lo que sucede antes de llegar ahí, pues es bien digno de comentario.
Tras contarles a Ron y Hermione todo lo referente a su sueño y al pensadero, Harry se queda con
ellos a debatir sobre la importancia de estas revelaciones. A destacar el temor de Ron al saber que
Snape fue un mortífago; es algo de lo que no se habla mucho, pero varios padres sin duda
expresaron reticencia a que un ex mortífago se hiciera profesor en Hogwarts. Un ejemplo más de la
disposición de Dumbledore a dar segundas oportunidades, aunque otros no opinen igual.
De todas formas, nuestros protagonistas están de acuerdo en que prepararse para la tercera
prueba es la prioridad, así que Harry practica sin parar toda clase de nuevos embrujos y maleficios
para enfrentarse a cualquier obstáculo que surja en el laberinto. Aunque sigue siendo peligroso,
Harry está más tranquilo por saber a qué se enfrenta, y tener la seguridad de que está haciendo
todo lo posible para prepararse, además de que esta será la base para el ED el próximo año.
El día de la prueba Rita Skeeter vuelve a la carga, esta vez con un artículo en contra de Harry,
aprovechando su espionaje en Adivinación y declaraciones en exclusiva de Malfoy, que va por ahí
con la Skeeter escarabajo cual walkie talkie.
Por suerte, a Harry ahora (¿gracias a Hagrid, tal vez?) le da bastante igual lo que digan de él, y se
burla del cambio radical en el trato que recibe por la prensa, del querido de todos a apestado total.
Ahora no le da importancia, pero lamentablemente este artículo tendrá consecuencias nefastas en
el futuro.
Para contrarrestar el mal rollo de Skeeter, resulta que Molly y Bill han acudido de visita para animar
a Harry, sabiendo que los Dursley no se presentarían. Su conversación es muy agradable,
contrastando las diferentes experiencias que cada uno tuvo en su época de estudiante.
Hay que decir Molly se cubre de gloria al abroncar a Amos por creerse los artículos de Skeeter
para después demostrar que ella se creyó el artículo referente a Hermione. Es un buen ejemplo de
miopía emocional, que muchos sufrimos: tratamos de dar lecciones de moralidad, pero cuando
algo nos afecta directamente no podemos tratarlo de forma objetiva. Molly quiere mucho a Harry,
pero en su preocupación por él se ha creído esas mentiras. Al menos recula enseguida cuando la
cosa se aclara.
Entre unas cosas y otras llega el momento de la prueba. El laberinto es un escenario distinto al de
las otras pruebas, pues la suerte influye mucho en lo que te vas a encontrar y el camino que vas a
tomar, y Rowling describe esta situación de un modo excelente.
Por supuesto, Harry no tiene tantas dificultades como debería porque Barty le está eliminando
obstáculos para que llegue el primero a la copa, aunque aun así se encuentra con viejos conocidos
como los boggart y los escregutos, así como cosas nuevas como el extraño conjuro reversor y la
esfinge.
Al final, gracias a las maquinaciones de Barty y a la intervención del propio Harry, él y Cedric
quedan igualados al final del recorrido, y deben colaborar para derrotar a una acromántula. La
victoria conjunta les lleva a reflexionar sobre cómo se han ido ayudando el uno al otro durante el
curso, y debaten sobre quién se merece más la victoria.
Al final, Harry propone que ambos cojan la copa a la vez para simbolizar una victoria conjunta, una
decisión de la que se arrepentirá durante el resto de su vida.
Observaciones y curiosidades:
En el original, Ron repite lo de que Skeeter pinche a la gente (dicho bug en inglés, como
ya comenté), y es el doble sentido con 'bicho' lo que lleva a Hermione a plantearse que Skeeter se
transforme en bicho para espiar. Probablemente fue a revisar la lista de animagos registrados, y
confirmar que Skeeter no estuviera en ella.
Si os fijáis, cada uno de los tres hermanos mayores Weasley ha acudido a cada una de las
pruebas: Charlie a la primera, Percy a la segunda y Bill a la tercera.
Esta es la primera vez que se ven Bill y Fleur. No son presentados, aunque Fleur ya estaba
ojeando la mercancía.
En el original, los nombres de los magos en el examen de Historia de la Magia son más
aliterativos que los traducidos, justificando la afirmación de Ron de que son fáciles de inventar.
Al igual que en la segunda prueba, parece que el público sólo puede presenciar el exterior
del laberinto, porque si no se habrían dado cuenta de que pasaba algo raro.
El origen del conjuro oriéntame es bastante obvio: en inglés es point me, que significa lo
mismo.
Reducto viene del verbo latino del mismo nombre, que equivale a reducir, no en el sentido
de hacer algo más pequeño, sino en el de destruir (para reducir el tamaño se usa reducio, similar
pero no idéntico).
El conjuro impedimenta proviene de la palabra latina del mismo nombre, y de la que
proviene la palabra 'impedimento'.
El acertijo de la esfinge es diferente en inglés, claro: se cambió para que siguiera dando
como resultado 'araña' (en el original spider).
Este capítulo es corto, aunque intenso, y se beneficia más de una primera lectura que de
las siguientes. El lector que vea primero este capítulo se horrorizará ante la muerte rápida
y brutal de Cedric, comprenderá lo que estaba planeando realmente Voldemort con el
Torneo de los Tres Magos, y se asqueará ante la mano cortada y la tumba saqueada, por
no hablar del aspecto de Voldemort antes de la poción, y sentirá emociones indescriptibles
ante su retorno.
Leído por segunda vez, o tercera o las veces que sean (este capítulo lo leí por primera vez
en 2001, si no recuerdo mal. Desde entonces quién sabe cuántas veces habrán sido), se
queda un poco atrás en sensaciones. El interés principal de releer Harry Potter es
descubrir aspectos que se hayan pasado por alto en anteriores lecturas. Siempre hay algo,
pero en este capítulo no.
Según lo leía me daba cuenta de que ya había hablado de todo lo que pasa en este
capítulo durante los anteriores: del plan de Voldemort, de sus intenciones con Harry, de su
aspecto previo a su restauración, del padre de Voldemort y de la mano de Colagusano,
que tenía límite de tiempo. De hecho, en este capítulo no voy a hacer una sección de
curiosidades, lo cual es toda una novedad; hasta con los Dursley sacaba algo.
Quizás aquello de lo que se podría hablar más es de la muerte de Cedric: cómo, por querer
ser justo y una buena persona, Harry sin saberlo condenó a su amigo a su muerte; cómo,
en el gran plano de las cosas, Cedric no era nadie para Voldemort y su plan y murió
simplemente para que no se metiera en medio.
Harry será más que consciente de que el único motivo por el que no le pasó lo mismo a él
fue que Voldemort quería su sangre, y después que quería demostrar su superioridad
frente a sus mortífagos, acto que, junto a un golpe de suerte, permitió a Harry salir con
vida. Al final, el valor y la capacidad pueden importar muy poco frente a la muerte, y es
necesario tener en cuenta que, por mucho que queramos prepararnos, todo puede
acabarse en cualquier momento.
Por hablar de algo más alegre, al fin he visto Animales fantásticos y dónde encontrarlos,
así que en los próximos días subiré una reseña sobre mis impresiones de la película.
También subiré información sobre algo que he descubierto esta semana relacionado con el
universo Potter, así que estad atentos. ¡Nos vemos!
Más que otra cosa, este es el capítulo de Voldemort. El plan que ha estado tramando durante este
curso ha tenido el éxito esperado, y ha logrado volver a su cuerpo después de un calvario de casi
15 años. Es normal que se regodee un poco.
Tras comprobar que su cuerpo lo tiene todo en su sitio cual el Doctor tras una regeneración, y de
comprobar que sigue pudiendo usar su magia a costa de un desmembrado Colagusano, se
apresura en llamar a sus mortífagos, que ya estarán como locos por el retorno de la Marca
Tenebrosa de sus brazos.
Mientras llegan, el Señor Tenebroso se digna a hablar con Harry, que tampoco puede contestarle
precisamente, así que es más un monólogo. Le cuenta un poco de su triste pasado, previendo su
tendencia a ponerse en el centro de todas las cosas. Su historia está ciertamente sesgada
respecto a la realidad, aunque no está claro si sinceramente cree lo que cuenta o si se engaña a sí
mismo. La llegada de sus mortífagos interrumpe tan conmovedora escena.
Los seguidores de Voldemort están en un aprieto: cuando su señor cayó casi todos le dieron por
muerto y trataron de salvar su pellejo. Ahora ha vuelto y está lleno de rencor por su falta de lealtad.
Acudir a la cita podría ser su muerte, pero no acudir lo sería sin duda, así que la mayoría vuelven
para tratar de sacar algo de piedad de su señor. Lástima que Voldemort no tenga de eso.
Con ese fin, y también para quedar bien, les cuenta a sus mortífagos la apasionante historia de
cómo consiguió sobrevivir cuando lo tenía todo en su contra, lo decepcionado que estuvo de saber
que a sus aliados no les importaba su estado, cómo sus intentos de llegar a la inmortalidad
mediante la piedra filosofal fueron frustrados por Harry Potter, y cómo, gracias al destino y a los
pocos en los que aún podía confiar, fue capaz de volver a su cuerpo y restaurar su gloria.
No deja de ser un rollo expositorio que explica lo que ha estado pasando en este libro, pero
Voldemort es capaz de retorcerlo de tal forma que resulta entretenido de leer, e incluso consigue
por momentos que te llegue a dar pena. Al menos, hasta que deja claro que su intención es
eliminar cualquier duda de su capacidad derrotando a Harry en "igualdad de condiciones".
También podría haberle matado y ya, pero por suerte para Harry, su ego no va a permitir eso.
Observaciones y curiosidades:
Voldemort comenta haber tomado muchas precauciones para evitar la muerte, y después
afirma ser quien más lejos ha llegado en el camino a la inmortalidad. Estas declaraciones hacen
referencia a sus horrocruxes, y cuando Harry se las transmite a Dumbledore es cuando él llega a la
conclusión de que Voldemort ha creado varios horrocruxes.
La advertencia de Voldemort a Colagusano sobre su lealtad no es baladí: la mano de plata
que le dio está embrujada para matarle si despliega la más mínima intención de traicionarle, como
al final sucedió.
El mortífago demasiado cobarde para volver, el que supuestamente ha abandonado a
Voldemort y el único fiel son Karkarov, Snape y Barty, respectivamente.
En el original, Voldemort comenta que Colagusano fue descubierto por aquellos que solían
ser sus amigos.
Sin comerlo ni beberlo, Harry se ve en una de las situaciones más peligrosas de su vida. Solo
frente a Voldemort, sabiendo que ninguno de los mortífagos le va a ayudar y que ningún aliado va
a aparecer para salvarle. Su pierna derecha aún está inutilizada y cualquier conjuro que pueda
lanzar será inútil frente a su mucho más experimentado adversario, y cualquier golpe de suerte
quedará vacío por su desventaja numérica. No puede esperar salir vivo de allí.
De momento puede confiar en que Voldemort alargará su asesinato para divertirse y alimentar su
ego, pero entre tanto el dolor es insufrible, y antes o después se cansará y terminará con todo.
Tras algunos intentos de rebeldía vana, Harry llega a una conclusión: si va a morir, que sea
luchando con todas sus fuerzas, aunque no consiga nada. Esa determinación es clave.
Al lanzar su conjuro a la vez que su oponente, las varitas hermanas reaccionan entre sí y provocan
un efecto inesperado, un bloqueo que impide a ambos moverse, al menos al principio. Aunque
Harry no se lo esperaba, pronto se da cuenta en lo más básico de su ser de que si mantiene el
bloqueo tendrá una oportunidad, y se aferra a ello, mientras que Voldemort, temeroso como es de
lo que no entiende, está desesperado por terminar lo que está pasando mientras intenta guardar
las apariencias ante sus mortífagos.
Todos ellos animan a Harry a luchar, pero son sus padres los que le dan más valor, quienes le
hacen ver los medios que tiene para huir, mientras que Voldemort queda aterrorizado al ver cómo
sus víctimas parecen volver de la tumba para quizá vengarse.
Así, el pasado de Voldemort vuelve para bloquearle, mientras que el de Harry le ayuda a seguir
adelante, desde el recuerdo del conjuro de desarme, pasando por sus padres, su amigo y otros
aliados que le protegen desde más allá de la tumba, hasta el conjuro de invocación, que tan bien le
sirvió en la primera prueba y que ahora le permite huir.
Ahora debe seguir adelante. Y eso no es fácil cuando experimentas esta clase de maldad.
Observaciones y curiosidades:
Cuando Voldemort usa la maldición imperius para obligar a Harry a decirle "no, por
piedad", en el original simplemente le quiere obligar a decir "no".
El canto del fénix que se oye durante el bloqueo se debe a que las varitas de Harry y
Voldemort tienen como núcleo una pluma de la cola del mismo fénix, concretamente de Fawkes,
explicando también la aparente conexión con Dumbledore de Harry en esta escena.
El orden en el que aparecen los padres de Harry de la varita de Voldemort está equivocado
en las primeras ediciones, en las que primero aparecía James y después Lily. Se cambió en
ediciones posteriores, aunque no los efectos que provoca cada uno; por eso dicen que Lily es en
quien más ha pensado Harry esa noche cuando James ha sido mencionado más veces, pues
originalmente era James el primero en aparecer.
De vuelta a la seguridad de Hogwarts, Harry entra en la etapa de negación. Sabe con sus sentidos
que lo que ha pasado ha sido real, pero se niega a moverse ni a abrir los ojos, pues eso significaría
tener que afrontarlo. No por ello deja de avisar a Dumbledore del retorno de Voldemort cuando le
ve, sabe que es importante y eso supera cualquier dolor.
Pero antes de que pueda hacer nada, Barty se lo lleva a su despacho a espaldas de Dumbledore.
Sabe que sospechará de que se lleve a Harry en tales circunstancias, pero ahora que su misión ya
se ha cumplido ha abandonado toda precaución. No esperaba que Harry volviese, y está ansioso
por saber si Voldemort ha podido volver o si algo ha salido mal.
Como es lógico, Harry está totalmente confundido ante esas preguntas, así que Barty decide
contarle que él es el mortífago infiltrado en Hogwarts, aunque sin desvelar que no es Moody. Si no
contó esa parte para hacerle sufrir un poco más o simplemente no se acordó no está claro, pero lo
que sí queda patente es el shock y la incredulidad del chico (y del lector) al saber que Moody, el
mejor cazador de magos tenebrosos, al parecer es y siempre fue un fiel seguidor de Voldemort. Es
completamente absurdo, y el lector se siente en consonancia con Harry en ese momento.
Por suerte, Dumbledore, que ya ha deducido lo que estaba pasando, entra a la fuerza y noquea a
Barty, desvelando su identidad, que no es menos sorprendente que la posibilidad de que Moody
sea un mortífago: Barty Crouch hijo, que hasta el momento parecía un joven que se dejó llevar por
las malas compañías y que sufrió por la cruel severidad de su padre hasta morir en prisión, resulta
ser un mortífago convencido, dando credo a los motivos de su padre para encarcelarlo.
Su confesión, provocada por el suero de la verdad y acompañada de los ruegos de la pobre Winky,
es muy reveladora. No voy a recapitular todas las revelaciones, prácticamente todas las hemos ido
viendo en tiempo real a lo largo del libro. Lo que me interesa es el tono.
Barty habla de todo lo que ha estado haciendo de una forma muy impersonal, quizás como efecto
de la poción, pero recalca lo poco que le importan las personas a las que ha hecho daño. Cuando
habla de Voldemort, se destila algo de emoción, pero hablar de la muerte de sus padres no
provoca nada semejante. En el original inglés Barty habla esta parte en frases cortas, sin apenas
comas, aumentando la sensación de desapego. Por otro lado, los comentarios de Winky y sus
súplicas de que no siga contrastan con el resto de la narración, un desesperado intento de evitar lo
inevitable.
Ahora ya lo sabemos todo, y Harry puede al fin descansar un poco; pero aún debe relatar lo
sucedido, y Sirius les espera en el despacho de Dumbledore. Con todo lo que está pasando, su
presencia será sin duda consoladora.
Observaciones y curiosidades:
En la traducción, se dice que Snape mira por el despacho furibundo tras ver su reflejo en el
reflector de enemigos, pero en el original es su reflejo el que mira por el despacho.
En el original, Barty hechizó los cubos de basura de Moody para que se movieran solos y
explicar el altercado; en el original dice simplemente que los cambió de sitio.
La capa invisible de Moody, de la que Barty hizo uso, no es como la de Harry, que es
eterna, sino que está hecha de pelo de demiguise, y se va haciendo visible con el tiempo.
Tras oír la confesión de Barty, Harry ha entrado en un estado de sopor y de negación. Aunque
entiende lo que ha sucedido, le resulta difícil asumir su papel en todo aquello, como si lo hubiera
estado viendo por televisión o se lo hubieran contado. Instintivamente le resulta más fácil hacer
como que no ha sucedido de verdad.
Dumbledore lo comprende, pero debe tomar acción cuanto antes, así que lleva a Harry a su
despacho para que le cuente todo lo que pueda. La cálida presencia de Sirius, así como de
Fawkes, contrasta con la casi fría profesionalidad del director en esta parte. Ha llegado lo inevitable
y, aunque sabe que el chico necesita descansar y asimilar, hay que aprovechar cada segundo
disponible.
Afortunadamente, Harry encuentra dentro de sí las fuerzas necesarias para relatar lo sucedido:
Dumbledore toma buena nota de la información, guardándose algunas cosas para él, aunque sí
explica el priori incantatem y que las plumas de fénix de su varita y la de Voldemort provienen de
Fawkes.
Una vez terminado el relato, Dumbledore se asegura de que Harry esté tranquilo y sin agobios; le
lleva a la enfermería, lejos del barullo del resto del colegio, y pide a los Weasley y a Hermione que
no le hagan preguntas aún. Incluso deja que Sirius se quede a su lado, en su forma de perro.
También le deja claro varias veces a Harry lo orgulloso que está de él y que no ha podido hacer
más que lo que ha hecho, que también es mucho más de lo que cualquiera le habría pedido.
Realmente, no se puede hacer más.
Sin embargo, las circunstancias aún han de conspirar en contra de nuestro héroe, pues Fudge no
está conforme con que le dejen a un lado y exige información, dispuesto a irrumpir en la enfermería
para enterarse de lo que sucede. En un colosal ejemplo de estupidez, ha dejado entrar a un
dementor en Hogwarts, que le ha aplicado el beso a Barty y lo ha dejado vegetal, incapaz de
declarar o de aportar más información.
Es aquí cuando el lector empieza a darse cuenta de lo que pasa: Fudge entró en el cargo en los
años posteriores a la caída de Voldemort, cuando el mundo mágico respiraba aliviado, y no han
tenido demasiados problemas desde entonces. El retorno del villano significará tener que volver a
las políticas de guerra, a las muertes y a una gran presión para el Ministerio.
Es más, todo esto viene de Dumbledore, que a pesar de sus polémicas estuvo muy considerado
para el puesto de ministro frente a Fudge, y al final del día sabe que sólo lo tiene porque el director
no estaba interesado; y también de Harry, que, no exento también de polémicas, ha caído bastante
de la opinión pública, más con lo que ha sucedido esta noche.
Desde su punto de vista, o se arriesga con las polémicas propuestas de Dumbledore, respaldadas
por testimonios no muy fiables para él, o no les hace caso y se arriesga a que tengan razón,
viéndose incapaz de actuar contra Voldemort en caso de que tenga razón y el mago tenebroso se
revele públicamente cuando ya sea tarde.
Al final, se decanta por la segunda opción, sellando su antagonismo para el siguiente libro, que
causará muchos problemas y permitirá a Voldemort reunir sus fuerzas en secreto. Dumbledore,
que preveía tal reacción pero que no está menos decepcionado por ello, se resigna a seguir con su
plan sin el apoyo del Ministerio y en secreto, y pone los engranajes en marcha.
Una vez terminada la discusión, Harry intenta volver a su sopor, pero al ver las consecuencias
reales de la resurrección de Voldemort, así como el recordatorio de Cedric que es el dinero del
premio del torneo, no puede aguantarse más, y llora. Deja caer las lágrimas mientras Molly le
abraza, mientras siente la calidez del abrazo de una madre, imposible de sustituir por nada más.
Las cosas no van a ser fáciles para Harry a partir de ahora; afortunadamente tiene a su lado a sus
amigos, que siempre serán su familia.
Observaciones y curiosidades:
La breve mirada de triunfo de Dumbledore cuando Harry le cuenta por qué Voldemort tomó
su sangre fue objeto de mucha especulación; al final resultó deberse a que, al restaurarse con la
sangre de Harry, Voldemort se añadió a la protección de este, impidiéndole morir mientras el
villano siguiera con vida.
Dumbledore predice que Fudge caerá en desgracia si deja que Voldemort se pertreche sin
hacer nada; efectivamente, al principio de El misterio del príncipe Fudge admite que toda la
comunidad mágica en tropel estaba pidiendo su dimisión.
Dumbledore llama a Hagrid y a Maxime a su despacho para encomendarles la misión de
acercarse a los gigantes antes que Voldemort. Resulta bastante obvio, la verdad, hasta para Harry
y los otros.
Cuando Sirius revela su forma humana, en el original Ron le dice a su madre que no pasa
nada, no que es inocente como en la traducción.
Dumbledore menciona a Arabella Figg como parte de la Orden del Fénix, dejando en el
aire si se trata de la señora Figg, la vecina de Harry, hasta que el siguiente libro lo confirmó (en ese
momento no se conocía su nombre de pila).
Mundungus también es mencionado, aunque no parece que fuera miembro de la Orden en
la guerra anterior.
La misión de Snape es volver con Voldemort y fingir seguir siendo un mortífago, para
pasarle información a Dumbledore mientras finge pasarle a Voldemort información de la Orden. La
excusa que puso para no haberse presentado antes es que trató de mantener su tapadera frente a
Dumbledore.
Al final del capítulo, Hermione atrapa finalmente a Skeeter cuando estaba oculta en la
ventana de la enfermería. Menos mal, con lo que se habló en esa enfermería hubiera tenido una
exclusiva de narices.
Pasan los últimos días desde la tercera prueba del Torneo de los Tres Magos hasta el final de
curso, y Harry hace lo posible por llevarlo con entereza, lo que no es fácil, sobre todo tras hablar
con los padres de Cedric. Afortunadamente, Ron y Hermione saben que lo que necesita es estar
con ellos y nada más, sin hablar del asunto, simplemente estar ahí. Muchas veces la mera
presencia hace mucho más de lo que parece.
El resto del colegio, como sólo están informados parcialmente, ven a Harry como objeto de
curiosidad, aunque por lo menos nadie se atreve a preguntarle. Alguno que otro le verá como el
causante de la muerte de Cedric basándose en lo escrito por Rita Skeeter, mientras que otros
serán más escépticos. Harry es consciente de esto y trata de evitar al resto de la escuela, pero no
tiene más remedio que acudir al banquete de final de curso.
Un bonito efecto de la charla de Dumbledore es que sienta ejemplo para que Harry vuelva a abrirse
a los demás, y el recordatorio de las amistades hechas durante el curso en Krum y Fleur le hace
ver que todo lo que ha pasado ha valido la pena, aunque sólo sea un poco.
Por su parte, Ron y Hermione han hecho el dudoso avance de no querer que el otro se involucre
románticamente con otras personas, aunque al menos Ron es capaz de dejar a un lado sus celos
para pedirle a Krum un autógrafo y los dos quedan en buenos términos. Curiosamente, no se
puede decir lo mismo de Hermione, aunque lo de Ron con Fleur es cuanto menos superficial.
Durante el viaje a casa, todos ya son capaces de hablar abiertamente del futuro, y se muestran
esperanzadores. Hermione, Fred y George explican los cabos sueltos con Rita Skeeter y Ludo
Bagman, cerrando sus tramas, y el intento de Malfoy de sacar partido al retorno de Voldemort cae
en saco roto, una pequeña satisfacción para concluir.
Harry sella su nueva mentalidad al regalar a Fred y George el dinero del premio: el futuro puede
que pinte mal, pero hay que intentar vivir la vida al máximo, y ser capaz de reírte junto a tus amigos
hasta en los momentos más oscuros. Con eso en mente puede volver con los Dursley una vez
más, sabiendo que, pase lo que pase, él estará ahí para afrontarlo, y no estará solo.
Y así terminamos con El Cáliz de Fuego. Esta semana publicaré el texto de Pottermore de febrero
(sobre los ministros de magia a lo largo de la historia) y el próximo lunes será la reseña de la
película de este libro. ¡Nos vemos!
Observaciones y curiosidades:
Cuando hablaron en privado, Krum le pidió a Hermione que fuera a visitarle a Bulgaria.
Harry aún no puede ver a los thestrals, porque en el fondo aún no ha asumido la muerte de
Cedric.