DESARROLLO
El cultivo del camarón sugiere varios impactos potenciales en el medio ambiente, los que pueden ocurrir
en dos fases secuenciales: El primer grupo de impactos sucede en la ubicación, diseño y construcción
de las granjas; el segundo, durante la operación de las granjas. El impacto ambiental más importante,
referido a las camaroneras, es la ubicación de los estanques en ecosistemas frágiles. Un caso especial
es la conversión de ecosistemas de manglar, mientras más extensiva es la camaronera, requerirá áreas
mayores y, asimismo, será mayor la amenaza de transformación del hábitat.
Según Pillay (2004), los principales impactos ambientales de las operaciones de las camaroneras son:
• Salinización de suelos e intrusión de agua salada en los acuíferos de agua dulce. • Asentamiento de
tierras por extracción de agua subterránea.
• Desviaciones de flujos por taponamiento de los estanques de cultivo.
• Descarga de efluentes con desechos y alimentos de camarones, químicos usados en el control de
enfermedades, fertilización, desinfección y estimulantes de crecimiento.
• Captura incidental en la recolección de PL silvestres (si es necesario por el sistema de cultivo o por
no contar con centros de producción de semilla).
• Introducción de nuevas especies y enfermedades en el ecosistema.
Las camaroneras extensivas dependen de postlarvas (PL) silvestres y tienen mayor probabilidad de
producir impactos en otros animales acuáticos, a través de la pesca incidental en la captura de las PL.
Con cultivos más intensivos las aportaciones son también más intensas (e.g., energía, alimentos,
químicos, agua), lo que produce mayores volúmenes de desechos. Cuando las prácticas de manejo y las
operaciones del cultivo se aplican inadecuadamente, los impactos ambientales ocurren aguas abajo, en
las lagunas y estuarios de las zonas costeras.
PÉRDIDA Y DEGRADACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS DE MANGLAR
Según estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (2005),
los manglares ecuatorianos como en otros países de la misma región, los manglares han sido usados
como madera de construcción, carbón de leña y ácido tánico. Además, una amplia parte de la superficie
de manglares ha sido convertida y utilizada para la acuicultura, la producción de sal y la agricultura.
La institución del cultivo rudimental de camarón (Penneus spp.) comenzó en 1966, sin embargo, la
demanda internacional y los elevados beneficios convirtió este sector en una gran industria, llevando a
la conversión de aproximadamente 40,000 ha de manglares, en estanques de camarón. Otras 40 000
hectáreas han sido convertidas en pastoreos para el ganado. La industria del camarón ha sido
extremamente rentable para Ecuador, aunque la mayoría de los estanques es improductiva por la
salinización y acidificación. Las vieiras y los cangrejos son productos importantes que se cultivan en
los ecosistemas de manglares y los estuarios de los ríos en el norte del país producen entre 2 y 2.5
millones de vieiras por mes. En los últimos años, los manglares han sido también amenazados por los
fenómenos climáticos.
En las legislaciones ecuatorianas se les ha dado diferentes denominaciones a los bosques de manglar,
por ejemplo, el Código de Policía Marítimo del año 1960, en su artículo 80, categoriza al ecosistema
manglar: un bien nacional de uso público, inalienable, inembargable, imprescriptible e indivisible; la
Ley Forestal lo categoriza como patrimonio forestal del Estado, bosque protector, ecosistema frágil y
amenazado, parte del patrimonio de áreas naturales.
Para el año 1972 la Ley de Agua lo categoriza: bien nacional de uso público; la Ley Forestal, para el
año 1981: bienes del Estado; la Ley de Pesca y Desarrollo Pesquero en 1985: bienes nacionales; la
Constitución de la República del Ecuador, aprobada en el 2008, en su artículo 406, como: ecosistema
frágil y amenazado (República del Ecuador. Ministerio del Ambiente, 2011).
Los manglares han sido declarados bosques protegidos en 1986 y el apeo fue prohibido en 1994, lo que,
junto con la difusión del virus de la mancha blanca, ha llevado al abandono de los estanques, a la
regeneración y la repoblación natural de los manglares. Sin embargo, el apeo ilegal de manglares
continúa (estuario del Cojimíes y Golfo de Guayaquil) de forma menor.
A pesar de que exista una legislación, la ausencia de armonización entre las leyes nacionales y
regionales, junto con la ausencia de un sistema educativo estructurado sobre el desarrollo sostenible de
manglares a un nivel local, son una amenaza para estos ecosistemas.
En los últimos 10 a 20 años, las camaroneras han tenido un impacto significativo en la destrucción del
manglar. Globalmente, las camaroneras pueden ser responsables del 10 al 25% de la tala del manglar
ocurrida desde 1960. Se ha estimado que 765.500 ha de manglares han sido taladas para la acuicultura
(principalmente del camarón), con 639.000 ha en Asia solamente (Isla, 2006).
En el período 1969-2005, el manglar del Ecuador declinó de 203.625 ha a 102.570 ha, una disminución
del 50.3 % del área, y la causa principal fue la acuicultura del camarón. En la región del golfo de
Fonseca, entre 1973 y 1992, los manglares declinaron desde 30.697 ha a 23.937 ha con una reducción
del 22 %. Durante tal época, aproximadamente 4.307 ha de camaroneras fueron desarrolladas en áreas
antes cubiertas por manglares, representando el 64 % de la pérdida total de estos ecosistemas (De Walt
et al., 2006). Esta reducción es atribuible a otras actividades paralelas a la acuicultura del camarón, que
incluye extracción de madera, producción de sal, obtención de materiales de construcción y tanino. Los
bosques de manglar son ecosistemas extremadamente productivos, pero al mismo tiempo, frágiles, que
realizan muchas funciones ecológicas importantes en las áreas costeras. Para entender el papel
ecológico que juegan los manglares con respecto al camarón, es importante comprender el ciclo
biológico de este organismo. La fecundación ocurre en aguas abiertas, 15 a 20 días después las hembras
de peneidos desovan aproximadamente de 500.000 a un millón de huevos, directamente en el mar. Cada
larva depende de sí misma en su desarrollo, que ocurre a través de unos 12 estadios entre nauplios,
protozoea y mysis, antes de efectuar la metamorfosis al estado de postlarva (PL) (Bailey-Brock & Moss,
1992). En estos estados de rápido crecimiento, el camarón migra del mar abierto a los estuarios. Cuando
alcanza el estado de PL entran al estuario, buscan aguas someras, frecuentemente aguas dulces, donde
encuentran suministro abundante de alimento. En los lugares de cría inicial, protegidos y alimentados
por el bosque de manglar rico en nutrientes, se desarrollan al estado de juvenil.
El papel que juega el ecosistema de manglar en el ciclo biológico del camarón se considera el servicio
más valioso proporcionado por los manglares. La destrucción de manglar por las camaroneras afecta la
disponibilidad de larvas silvestres de camarón. Los manglares son, asimismo, lugar de cría de muchas
especies de valor comercial y constituyen el hábitat de muchas otras. La tala de manglar en gran escala
pone en peligro la supervivencia de algunas especies endémicas, destruye las áreas de cría y hábitats
críticos de aves y otros animales acuáticos, incluidos camarones y peces; afecta a la cadena alimentaria
de los ecosistemas estuarios, y al hábitat de la vida silvestre terrestre de los manglares. El resultado final
puede ser la destrucción de un ecosistema completo (Isla, 2006).
Otras funciones ecológicas de los manglares incluyen el reciclaje y mantenimiento de la calidad del
agua. Los manglares también funcionan como una barrera natural contra las tormentas y vientos fuertes.
El bosque atrapa sedimentos y las raíces los mantienen en el suelo, previniendo que sea lavado durante
las tormentas. La remoción puede causar erosión costera, intrusión salina y daños a la agricultura
asociada, y cambios en los patrones de sedimentación y la configuración de la línea de costa (Pillay,
2004).
La construcción de estanques camaroneros, canales, terraplenes, carreteras de acceso, sistemas de
bombeo de agua, dentro o próximos al manglar primario, cambia o restringe los flujos naturales del
agua y puede afectar a los manglares restantes cerca de las granjas camaroneras, por cuanto ellos son
extremadamente sensibles a los cambios en la calidad y circulación del agua. El ecosistema de manglar
es abierto, interactúa con otros ecosistemas y extiende su influencia más allá de la zona intermareal.
Se reconoce cada vez más que los manglares no son sitios buenos para camaroneras semi-extensivas o
intensivas, debido a los suelos ácido-sulfatados, aislamiento físico (e.g., carencia de comunicación e
infraestructura), el costo de la tala del manglar, y la estacionalidad inconveniente de la salinidad. Existe
actualmente una alta tasa de fracasos en sistemas de estanques ubicados en áreas de manglares. La
tentación de beneficios rápidos, sin embargo, continúa siendo un poderoso incentivo para convertir el
bosque de manglar en estanques camaroneros.
Aunque los manglares han sido talados para dar lugar a los estanques, y este es el impacto más serio,
hay otras maneras en que las camaroneras pueden impactar a los manglares. Estas interacciones de
forma específica no están bien estudiadas, sin embargo, si están bien definidos basado en
investigaciones y trabajos de campo, otros impactos potenciales asociados a los cambios hidrológicos
y a la descarga de efluentes de las granjas directamente en los ecosistemas de manglar, como son:
• Cambios de salinidad causados por aislamiento del manglar de las aguas salobres, inundación
por agua dulce o descarga de agua salinas de los estanques en áreas de baja salinidad del
manglar.
• Cambios en el flujo estuarino y la hidrología local causada por aislamiento de las aguas salobres
e inundación por mareas mediante construcción de estanques, canales y vías de acceso.
• Sedimentación excesiva en el ecosistema manglar.
• Eutrofización de aguas estuarinas.
• Descarga de contaminantes de origen orgánico y químicos potencialmente peligrosos, desde las
camaroneras, que afectan principalmente a la flora y fauna del manglar.
• Dispersión de enfermedades desde los estanques a la fauna del manglar.
En la mayoría de las camaroneras ecuatorianas no existe un sistema de gestión medioambiental,
solamente hay un incipiente desempeño que no se realiza de manera consciente por lo que la
contaminación es cada vez mayor. Los directivos entrevistados aseguran que nunca se ha realizado una
auditoría medioambiental en las camaroneras que dirigen, ni en otras de la provincia, hasta donde
conocen.
Como se puede constatar, si hay un intento de incorporar la dimensión ambiental en las camaroneras
ecuatorianas, es todavía insuficiente ante la magnitud del problema, pues no se ha tenido en cuenta la
restauración de los manglares, además ¿de qué sirve la reforestación si esta no sobrevive porque los
suelos no han sido rehabilitados? De esto se deduce la necesidad de un compromiso amparado
jurídicamente, o sea, se debe crear un documento o contrato oficial para que la directiva de las
camaroneras se comprometa a aportar una parte de sus millonarios ingresos a la restauración de los
suelos de las piscinas abandonadas, para recuperar en alguna medida los manglares. Deben tener
conciencia de que, si no se realiza, se está comprometiendo el futuro de la propia producción
camaronera del país, de la protección costera, la diversidad biológica terrestre litoral y marina, así como
de la seguridad alimentaria de muchas comunidades costeras y no costeras.
CONTAMINACIÓN DEL AGUA
Las descargas de los efluentes pueden contener tres tipos principales de contaminantes: nutrientes,
drogas y antibióticos, y químicos. El monto total de contaminantes en las descargas de piscinas y
laboratorios se incrementa con la intensidad de las operaciones.
Conforme aumenta la concentración de camaroneras, el efluente contaminado de una camaronera se
convierte en la fuente para la toma de agua de la camaronera vecina. El resultado puede ser una rápida
declinación de la calidad del agua y la dispersión de enfermedades. Existen evidencias crecientes de
que los impactos ambientales de la acuicultura del camarón (e.g., contaminación del agua de
camaroneras vecinas) tiene un papel significativo en el brote de enfermedades que están afectando a las
camaroneras en Asia y Latinoamérica (Phillips et al. 1993). El “stress” resultante de la exposición a
condiciones deficientes en el medio ambiente, debilita al camarón y lo vuelve más sensible a
enfermedades (Boyd y Musig 1992).
Shell (1993) establece que una calidad de agua deficiente resulta principalmente de los niveles de
alimentación, que se han constituido como el mayor enemigo de las camaroneras en el mundo. En un
análisis del sector acuicultor de Nicaragua, Jensen et al. (1995) encuentra que la contaminación
proveniente de las camaroneras es un riesgo importante para la industria. Los autores concluyen en que,
si el Estero Real está sobrecargado de camaroneras, los efluentes de las piscinas podrían contaminar al
estuario y literalmente “matar a la gallina de los huevos de oro” (Jensen et al. 1995, p.57).
Nutrientes Suspendidos en los Efluentes de las Piscinas.
Los nutrientes, incluidos desechos y materias fecales, alimentos no ingeridos y fertilizantes químicos,
son constituyentes de los efluentes que pueden conducir a la hipernutrificación local y eutroficación
regional. Localmente (en aguas adyacentes a las camaroneras) los nutrientes contaminantes descargados
se acumulan en los sedimentos más cercanos. Esta deposición bentónica puede originar sedimentos
anóxicos, incrementar los niveles de sulfuro de hidrógeno, deflexión del oxígeno en el fondo y aumento
de las poblaciones bacteriales (Chua et al. 1989). El resultado es el cambio en el ciclo de los nutrientes,
conforme los desechos solubles en la columna de agua alteran la composición de los macro y micro-
nutrientes (Chua et al. 1989).
Regionalmente, los efluentes con nutrientes de las camaroneras pueden estimular florecimientos de
algas (blooms) que pueden causar mortandad de peces mediante la producción de toxinas o causando
condiciones anóxicas (MacLean 1993). Weston (1991) informa que ciertas especies del fitoplancton
pueden matar peces y mariscos por daños físicos en los tejidos sensibles, obstrucción de las branquias
o producción de toxinas. Florecimientos masivos de algas extraen el oxígeno del agua y, literalmente,
sofocan a otras especies, conforme dominan las aguas costeras.
Stanley (en preparación) establece que los efluentes provenientes de las camaroneras que drenan a los
canales, son causantes de eutroficación y reducción de la calidad del agua en los estuarios de San
Bernardo y Jagua, en el sur de Honduras. Stanley (en preparación) anota, además, que altos niveles de
fósforo contaminante y el contenido de materia orgánica en las aguas estuarinas permitió, en un informe
de consultoría (COHECO 1994), concluir en que toda nueva camaronera enfrenta un “alto riesgo
económico.”
Drogas y Antibióticos en Efluentes de Piscinas.
Se usan antibióticos y otras drogas para controlar enfermedades en la acuicultura, especialmente en
laboratorios y en operaciones semi-extensivas e intensivas (Chua 1993b). Debido al abuso de estas
drogas, en muchos países se considera que es causa de que estén apareciendo nuevos y agresivos
patógenos de peces (Pullin 1993). Chua et al. (1989) enumera tres aspectos ambientales asociados con
el sobre-uso de antibióticos:
1. El uso continuado de antibióticos y/o su persistencia en los sedimentos pueden conducir a la
proliferación de patógenos antibiótico-resistentes, lo que puede complicar el tratamiento de
enfermedades.
2. Los antibióticos son transferidos a los peces silvestres en las proximidades de las camaroneras que
usan alimentos medicados, y los mariscos acumulan antibióticos en sus tejidos.
3. La presencia de antibióticos en los sedimentos puede afectar la descomposición bacteriana natural y,
en consecuencia, influenciar en la estructura ecológica de las comunidades microbianas bentónicas.
Las drogas y antibióticos nos son usados con amplitud en Latinoamérica, como lo son en Asia, donde
las operaciones son más intensivas. La severidad de los impactos ambientales asociados con tal uso en
Latinoamérica no está documentada y se considera que no tiene consecuencias importantes.
Químicos en Efluentes de Piscinas.
Otro tipo de contaminantes contenidos en los efluentes de las camaroneras, es químico. Los químicos
son usados en acuicultura para prevención de enfermedades, control de pestes, desinfección, anestesia
y estimulantes del crecimiento. Los productos usados incluyen desinfectantes, acondicionadores de
suelo y agua, pesticidas y aditivos de alimentos. Estos químicos, cuando son descargados en aguas
próximas, pueden tener efectos letales o subletales en los organismos del medio ambiente (Pillay 1992).
Por ejemplo, pesticidas usados en erradicación de predadores pueden también matar crustáceos que
viven en la vecindad de las camaroneras (Chua et al. 1989).
El uso de químicos también constituye un riesgo para los trabajadores, residentes cercanos y
consumidores. Se ha expresado preocupación respecto de la contaminación de camarones por mercurio,
cadmio, pesticidas órgano-clorados y órgano-fosforados, dioxinas y antibióticos (Barg 1992).
INTRODUCCIÓN DE ESPECIES
La introducción de especies nativas o exóticas en un área puede tener impacto negativo en la
biodiversidad. A pesar de los esfuerzos de los cultivadores los escapes de las pisciculturas ocurren
frecuentemente, especialmente en las operaciones de acuicultura semi- extensiva y extensiva (Pullin
1993).
La transferencia de especies para acuicultura puede introducir patógenos, parásitos y predadores donde
no existían previamente (Pullin 1993). Es bien conocido que en Latinoamérica y Asia la transferencia
de camarón, dentro y entre países, ha sido ampliamente esparcida. Los camarones han sido introducidos
(transportados y liberados fuera del área de distribución de la especie) con fines de cultivo.
Generalmente, la introducción es irreversible y de consecuencias no predecibles. El resultado final es
la pérdida potencial de diversidad genética, que puede afectar a la condición de las especies y, lo más
importante, afectar potencialmente la capacidad de la especie para adaptarse a los cambios ambientales
(National Research Council 1992).
Las especies introducidas frecuentemente compiten con las especies nativas, eliminándolas, o
fecundando con ellas. Una preocupación seria es el potencial de sustitución de los genes silvestres por
los genes más restringidos de los ejemplares de laboratorio, mediante siembras repetidas en las piscinas
(National Research Council 1992). Muchos científicos creen que esto podría llevar a debilitar el “stock”
genético silvestre.
IMPACTOS SOCIOECONÓMICOS
Los impactos de la acuicultura no se detienen en el ambiente biofísico, sino que se extienden a través
de la sociedad. La experiencia muestra que los impactos sociales varían considerablemente,
dependiendo de la forma en que la acuicultura y las políticas, si existen, orienten su desarrollo (Pollnac
1991; Bailey 1988; Meltzoff y Lipuma 1986). En muchas instancias, sin embargo, la acuicultura del
camarón produce importantes impactos sociales y económicos, directos e indirectos, sobre la vida de la
gente que vive en áreas donde la actividad se lleva a cabo.
La acuicultura rinde muchas divisas extranjeras por la exportación del camarón. Pero, frente a este
impacto positivo se debe pesar otros impactos sociales y económicos. La acuicultura del camarón puede
originar pérdidas en el modo tradicional de ganarse la vida, marginación de residentes y erosión de los
derechos a sus recursos. Empresas acuicultoras de gran escala, frecuentemente desplazan a los
pescadores de pequeña escala, originan agotamiento de recursos naturales, y causan conflictos entre los
desplazados y otras personas marginales en el área. Además, la conversión de manglares y
transformación de estuarios, como ha ocurrido en Ecuador y Honduras, por ejemplo, se piensa que están
asociadas a la declinación o colapso de algunas pesquerías estuarinas. Cuando esto sucede, los
conflictos entre camaroneros y otros grupos de usuarios pueden ser intensos.
Chua et al. (1989) observaron que en los cultivos de camarón en el trópico tenían una amplia
consecuencia social negativa, ya que los beneficios, en términos de ingresos o suministro de proteínas,
simplemente no favorecían a los habitantes costeros. Poco de los beneficios de los cultivos de camarón
a gran escala regresan a la gente que vive en las áreas costeras.
Construida la camaronera, las necesidades de mano de obra son limitadas, emplea de 0,1 a 1 persona
por hectárea. Muchos trabajos creados por el crecimiento de la industria de cría de camarones, tienen
bajos salarios y son estacionales. Debido a la naturaleza de la acuicultura del camarón, las personas de
bajos recursos son frecuentemente excluidas por falta de capitales y de técnica, e incapacidad para
adquirir y procesar información referida al sitio del proyecto y obtención de concesiones. Mediante
transformación de estuarios y reducción del acceso, los camaroneros pueden reducir la disponibilidad
de alimentos de alta proteína, leña y materiales de construcción para segmentos pobres de la sociedad.
Entre los impactos sociales y económicos de la construcción y producción de las camaroneras
tenemos:
• La mayor parte de los beneficios no se incrementan localmente.
• Las demandas sobrepasan la capacidad del gobierno para manejar los recursos o aun asegurar
el cumplimiento de las demandas.
• Declinación de las poblaciones de camarón a lo largo de la costa pesca incidental.
• Pérdida de productos naturales del manglar (i.e., leña, pilotes, caza y pesca, etc.).
• Desplazamiento de comunidades costeras rurales.
CONSERVACION, MANEJO Y MITIGACION DE IMPACTOS ADVERSOS
Significativos avances han sido alcanzados en los últimos años en varios foros regionales e
internacionales sobre los principios de una acuicultura sustentable del camarón y en la codificación de
las prácticas. En respuesta al aumento de conciencia y comprensión de los problemas ambientales y
sociales de la cría del camarón, hay un creciente consenso internacional en que la mitigación y
restauración ambiental debe ser parte integrante del manejo de la cría del camarón. El reto urgente es
avanzar en la comprensión de la manera de lograr que los principios de la acuicultura sustentable sean
trasladados a prácticas tangibles en la región de Latinoamérica.
Para trasladar los principios de una acuicultura sustentable del camarón a la práctica se necesita una
mezcla de acciones de manejo. Las acciones desarrolladas y eventualmente implementadas deben estar
basadas en una apreciación de la capacidad de implementación de las instituciones involucradas,
conocimiento del ecosistema afectado, capacidad de asimilación, motivaciones e incentivos para los
comprometidos, el escenario económico y las formas culturales aceptables para mejorar el
comportamiento privado, en concordancia con metas sociales (Olsen 1993).
A continuación se sugieren varios grupos de acciones de manejo para una acuicultura sustentable del
camarón.
Prácticas de Manejo Mejoradas, de Menor Impacto y Producción Sustentada. La sustentabilidad
de la industria de la maricultura del camarón puede ser lograda sólo siguiendo lineamientos adecuados
y dirigidos al desarrollo de una industria viable, manteniendo un ecosistema adecuado y saludable, que
asegure una fuente sustentable de semilla y adecuada calidad del agua. Sin una selección de sitio, diseño
y manejo adecuados, las operaciones de las camaroneras probablemente fracasarán. Esto impacta la
sustentabilidad en el largo plazo, en aquellos suelos costeros que seguramente habrán sido degradados,
el financiamiento habrá sido asegurado y perdido, las concesiones habrán sido otorgadas, y los impactos
al medio ambiente y a las comunidades habrán ocurrido sin beneficio económico.
La codificación de prácticas para acuicultura del camarón que provea guía en mejores prácticas
ambientales y sociales, ha sido formulada en varios foros internacionales, tales como la Asociación
Global para Acuicultura. La formulación de códigos de prácticas pueden ayudar en el desarrollo de
Mejores Prácticas de Manejo, cuyas asociaciones industriales–nacional, regional o internacional–
podrían acordarlas voluntariamente. Los códigos podrían también ser útiles en la identificación de
criterios para donación de fondos, en programas de orientación de la asistencia técnica y extensión y,
potencialmente, podrían ser las bases de esquemas de certificación.
Entre las prácticas recomendadas tenemos:
• Restringir o prohibir la localización de piscinas en áreas de manglares, humedales, otras áreas
bio-diversas, o en áreas represadas de aguas abiertas.
• Mantener el medioambiente natural que rodea el sitio, tanto como sea posible. Si el manglar
rodea al sitio o a los canales del estuario, dejar sin perturbar este ecosistema tanto como sea
posible.
• Mantener zonas adecuadas de amortiguación. Entre otros beneficios, distancias de
amortiguación apropiadas entre camaroneras y otros cuerpos de agua (e.g., borde costero o
bancos de mareas, canales y ríos) reducen el peligro de contaminación.
• Diseño de carreteras que minimicen los impactos en la hidrología del área. La ubicación
adecuada de alcantarillas permitirá el flujo normal del agua y limitará los impactos en los
humedales de agua dulce y salada, y en los manglares.
• Para minimizar las perturbaciones durante la construcción, desechar el suelo de manglar y
residuos removidos del sitio del proyecto, fuera del área de manglares o cursos de agua costera.