Universidad Autónoma de Campeche
Facultad de odontología
Materia
Cirugía
Orlando Zuriel Pérez Díaz
Dra. Gladys R. Acuña González
Dientes retenidos
8vo semestre
ETOLOGÍA DE LOS DIENTES INCLUIDOS E
IMPACTADOS DENTARIAS.
Un diente retenido es aquel que no
era opcional en la arcada dentaria
dentro del intervalo de tiempo
esperado. El diente queda retenido
porque los dientes adyacentes, un
hueso demasiado denso, un exceso
de tejido blando o alteraciones
genéticas impiden la erupción. El
término no erupcionado incluye los
dientes retenidos y los que están en proceso de aparición. Los dientes quedan retenidos
en la mayoría de los casos por una inadecuada longitud de la arcada dentaria y del
espacio en el que erupciona, es decir, la longitud total de la arcada de hueso alveolar es
más pequeña que la longitud total de la arcada de dientes. Los dientes retenidos más
comunes son los terceros molares superiores e inferiores seguidos de los caninos
superiores y los premolares inferiores. Los terceros molares quedan retenidos con mayor
frecuencia porque son los últimos dientes en erupcionar, y por lo tanto es más probable
que el espacio que queda para ellos sea insuficiente. En la parte anterior del maxilar la
erupción del canino se encuentra también impedida por el apiñamiento de los otros
dientes. Si el espacio es insuficiente el canino queda retenido o erupciona en sentido
vestibular al arcada dental. Si el espacio para erupcionar es insuficiente uno de los
premolares generalmente el segundo permanece sin erupcionar y queda retenido o bien
erupciona en posición vestibular o lingual respecto al arcada dental. Como regla general
debe extraerse todos los dientes retenidos a menos que su extracción esté contraindicada
dicha extracción se hace más difícil a medida que avanza la edad del paciente. Si el
diente se deja hasta que surjan problemas el paciente puede experimentar un aumento en
la incidencia de morbilidad en los tejidos locales, pérdida o lesión de los dientes
adyacentes y del hueso, así como posibles lesiones de estructuras vitales adyacentes. Es
más, si se define la extracción de dientes retenidos hasta que originan problemas es una
etapa posterior de la vida es más probable que la cirugía sea complicada y peligrosa
puesto que el paciente puede tener enfermedades sistemáticas el hueso circundante se
vuelve más denso y puede crecer raíces más formadas cerca de estructuras tales como el
nervio al violar inferior o el seno maxilar.
Indicaciones para la extracción de los dientes retenidos
La medida de edad de erupción del tercer molar es de los 20 años, aunque en algunos
pacientes puede continuar hasta los 25 años.
• La causa más común de que el tercer molar quede retenido es el fracaso en la
rotación del Messi angular a vertical.
• El segundo factor fundamental es que la dimensión mesio distal de los dientes con
respecto a la longitud de la mandíbula es tal que el espacio en la apófisis alveolar
por delante del borde anterior de la rama es insuficiente para que el diente
erupcione hasta su posición correcta.
Cuando la erupción es tardía el diente no erupcionado suele estar recubierto únicamente
por tejido blando o ligeramente por hueso. Estos dientes están casi siempre en posición
vertical y se encuentran colocados relativamente superficiales con respecto al plano
oclusal del segundo molar adyacente y la terminación del desarrollo de las raíces tardía.
El momento ideal para la extracción de un tercer molar retenido es cuando las raíces de
los dientes se han formado en 1/3 parte y antes de que se formen las 2/3 partes que faltan
habitualmente durante los últimos años de la adolescencia entre los 17 y los 20 años. Si
los dientes retenidos se dejan en la apófisis alveolar es sumamente probable que
terminen produciendo algún problema
➢ Prevención de la enfermedad
periodontal
Los dientes solucionados adyacentes a dientes
retenidos están predispuestos a sufrir
enfermedad periodontal. La mera presencia de
un tercer molar inferior retenido disminuye la
cantidad de hueso en la cara distal del segundo
molar adyacente puesto que la superficie más
difícil de mantener limpia es la cara distal del
último molar de la arcada los pacientes suelen
tener inflamación gingival con migración apical
de la inserción gingival en la cara distal del segundo molar.
➢ Prevención de la caries dental
Cuando un tercer molar está retenido o parcialmente
retenido las bacterias que causan las caries dentales
pueden quedar expuestas sobre la cara distal del
segundo molar, así como en el tercer molar retenido.
➢ Prevención de la pericoronaritis
Cuando un diente se encuentra parcialmente retenido
con una gran cantidad de tejido blando sobre la
superficie axial y oclusal el paciente suele presentar
uno o más episodios de pericoronaritis la pericoronaritis
es una infección del tejido blando que rodea la corona
de un diente parcialmente retenido y suele estar
causada por la flora oral normal.
➢ Prevención de la reabsorción radicular
En ocasiones un diente retenido origina suficiente presión en la
raíz del diente adyacente como para provocar una reabsorción
radicular.
➢ Dientes retenidos bajo una prótesis dental
Cuando se tiene que restaurar una zona desdentada
de un paciente hay varios motivos por los cuales
deben extraerse los dientes retenidos en dicha zona
antes de confeccionar la prótesis. Después de
extraerlos la apófisis alveolar sufre un proceso de
reabsorción lenta en especial con las prótesis de
soporte mucoso. De esta forma el diente retenido se
acerca a la superficie del hueso y parece que
estuviera erupcionando. La prótesis puede comprimir
el tejido blando situado sobre el diente retenido que
ya no está cubierto de hueso el resultado es la
ulceración de las partes blandas que lo recubren y el
inicio de una infección ontogénica. Deben extraerse
los dientes retenidos antes de la confección de una
prótesis porque si se hace después de haberla
fabricado puede alterarse tanto el reborde alveolar
debido a la extracción que la prótesis se vuelve
menos funcional.
➢ Prevención de quistes y tumores odontogénicos
Cuando un diente está retenido completamente dentro de la
apófisis alveolar, con frecuencia también está retenido el saco
folicular asociado. Aunque en la mayoría de los pacientes el
folículo dental mantiene su tamaño original, puede sufrir una
degeneración quística y convertirse en un quiste dentígero o
queratoquiste.
➢ Tratamiento del dolor de origen desconocido
En ocasiones, los pacientes acuden al dentista por dolor en la región retromolar de la
mandíbula, pero es posible que el motivo del dolor no se haga evidente. Si se han
descartado enfermedades como el síndrome de dolor y disfunción miofascial, así como
otros trastornos dolorosos faciales, y si el paciente tiene un diente sin erupcionar, la
extracción de este da lugar a veces a la resolución del dolor.
➢ Prevención de fracturas de mandíbula
Un tercer molar retenido en la mandíbula ocupa un espacio que
suele estar relleno de hueso, lo que debilita dicha mandíbula y la
hace más vulnerable a las fracturas en la zona del diente
retenido. Si la mandíbula se fractura en esa zona, se suele
extraer el molar antes de reducir la fractura y se coloca una
fijación.
➢ Facilitación del tratamiento ortodóntico
Cuando los pacientes requieren la retracción de los primeros y segundos molares
mediante técnicas ortodónticas, la presencia de terceros molares retenidos puede
interferir con el tratamiento. Por tanto, se recomienda la extracción de los terceros
molares retenidos antes de comenzar el tratamiento ortodóntico.
➢ Cicatrización periodontal óptima
Como ya se ha dicho, una de las indicaciones más importantes para la extracción de los
terceros molares es preservar la salud periodontal de los segundos molares adyacentes. Se
ha prestado mucha atención a los dos parámetros principales de la salud periodontal
después de la cirugía del tercer molar, que son: la altura ósea y el nivel de inserción
periodontal en la cara distal del segundo molar.
DIFERENCIA ENTRE RETENCIÓN, IMPACTACIÓN E
INCLUSIÓN
➢ Retención: Un diente retenido es aquel que no
erupciona en la arcada dentaria dentro del intervalo de
tiempo esperado. El diente queda retenido porque los
dientes adyacentes, un hueso demasiado denso, un
exceso de tejidos blandos o alteraciones genéticas
impiden la erupción. Puesto que los dientes retenidos no
erupcionan, permanecen retenidos durante toda la vida
del paciente a menos que se extraigan quirúrgicamente o
se expongan por la reabsorción de los tejidos
superpuestos.
➢ Impactación: Está parcial o totalmente no erupcionado,
y colocado contra un obstáculo que impide su erupción
normal y que puede ser otro diente, un hueso, tejido
blando e incluso un tumor.
➢ Inclusión: Un diente incluido es aquel que no ha
erupcionado adecuadamente en su posición
normal dentro de la boca. En condiciones normales, los
dientes erupcionan a través de las encías y se colocan
en su posición final en la arcada dental. Sin embargo,
en algunos casos, un diente puede quedar atrapado y
no ser capaz de salir completamente. El diente incluido
puede ser parcialmente visible, asomando parcialmente
a través de las encías, o puede estar completamente
retenido debajo de la encía y el hueso.
CLASIFICACIÓN
El factor principal de la dificultad de extracción es la accesibilidad, que viene determinada
por los dientes adyacentes u otras estructuras que dificulten el acceso o la vía de la
extracción y por la facilidad de exponer el diente, de preparar el camino para su extracción
y de preparar un punto de apoyo. La mayoría de los esquemas de clasificación se basan
en el análisis de una radiografía. La radiografía panorámica muestra la imagen más
precisa de la totalidad de la anatomía de la región y es la radio grafía de elección para
planificar la extracción de terceros molares retenidos. En algunas circunstancias también
es correcto realizar una radiografía periapical bien posicionada siempre que se vean todas
las partes del diente retenido además de la anatomía adyacente de relevancia. Para cada
paciente, el cirujano debe analizar cuidadosamente los factores comentados en esta
sección. De este modo, el dentista puede valorar la dificultad de la cirugía y optar por
extraer el diente que está dentro de su nivel de destreza.
Angulación
El sistema de clasificación utilizado con mayor frecuencia para la planificación del
tratamiento utiliza la determinación de la angulación del eje mayor del tercer molar
retenido con respecto al eje mayor del segundo molar adyacente. Los dientes con una
inclinación determinada tienen el camino preparado para la extracción, mientras que la
trayectoria de los dientes con otra inclinación requiere la eliminación de cantidades
considerables de hueso. Este sistema de clasificación proporciona una evaluación inicial
útil de la dificultad de extracción, pero no es suficiente por sí solo para definir
completamente la dificultad de extracción del molar.
➢ La retención que se reconoce que entraña menor dificultad de extracción es la
mesioangular, particularmente cuando solo es parcial. La corona del diente
retenido con inclinación mesioangular está inclinada hacia el segundo molar en
dirección mesial. Este tipo de retención es el que se observa con más frecuencia,
y constituye aproximadamente el 43% de todos los dientes retenidos.
➢ Cuando el eje mayor del tercer molar es perpendicular al segundo molar, el diente
retenido se considera horizontal. Por lo general, esta retención se considera más
difícil de extraer que la mesioangular. Las retenciones horizontales son menos
frecuentes: se ven en aproximadamente el 3% de todas las inferiores.
➢ En las retenciones verticales, el eje mayor del diente retenido se encuentra
paralelo al eje mayor del segundo molar. Esta retención es la segunda más
frecuente, ocurre en aproximadamente el 38% de todos los casos y es la tercera
en dificultad de extracción.
➢ Finalmente, la retención distoangular es la que tiene la angulación más difícil para
la extracción. En la retención distoangular, el eje mayor del tercer molar está
angulado en sentido distal o hacia atrás, alejándose del segundo molar. Esta
retención es la más difícil para la extracción, porque el diente tiene una trayectoria
de salida que discurre por dentro de la rama ascendente y su extracción requiere
una intervención quirúrgica importante. Las retenciones distoangulares suceden de
forma poco habitual y se cifran solo en aproximadamente el 6% de todos los
terceros molares retenidos.
Relación con el borde anterior de la rama ascendente
Otro método para clasificar los terceros molares inferiores retenidos se basa en la
cantidad de diente retenido que está cubierto por el hueso de la rama ascendente. Esto se
conoce como la clasificación de Pell y Gregory, también denominada clases 1, 2 y 3 de
Pell y Gregory. Para esta clasificación es importante que el cirujano examine
cuidadosamente las relaciones entre el diente y la parte
anterior de la rama ascendente.
➢ Cuando el diámetro mesiodistal de la corona está
completamente por delante del borde anterior de la
rama ascendente, se trata de una relación de clase 1.
Si el diente está angulado en dirección vertical, las
posibilidades de que el diente erupcione hacia una
posición normal son buenas siempre y cuando la
formación de las raíces no sea completa.
➢ Si el diente se sitúa hacia atrás, de forma que
aproximadamente la mitad está cubierta por la rama,
la relación de dicho diente con la rama es de clase 2.
En una situación de clase 2, el diente no puede
erupcionar en completa libertad con respecto al hueso
que cubre la corona y su cara distal debido a una
pequeña lámina de hueso que cubre la parte distal del
diente.
➢ La relación entre el diente y la rama es de clase 3
cuando el diente se localiza por completo dentro de la
rama ascendente.
Relación con el plano oclusal
La profundidad del diente retenido con respecto a la altura del segundo molar adyacente
proporciona el siguiente sistema de clasificación para determinar la dificultad de
extracción de una retención. Este sistema de clasificación también fue propuesto por Pell
y Gregory y se llama clasificación A, B y C de Pell y Gregory. En esta clasificación, el
grado de dificultad se mide por el grosor del hueso suprayacente, es decir, que el grado
de dificultad aumenta a medida que se incrementa la profundidad del diente retenido. A
medida que el diente se hace menos accesible y se vuelve más difícil dividirlo y preparar
puntos de apoyo, la dificultad global de la operación aumenta
sustancialmente.
➢ Una retención de clase A es aquella en que la superficie
oclusal del diente retenido está al nivel o casi al nivel del
plano oclusal del segundo molar.
➢ Una retención de clase B es un diente retenido con una
superficie oclusal entre el plano oclusal y la línea cervical del
segundo molar.
➢ Finalmente, la retención de clase C es aquella en la que la
superficie oclusal del diente retenido está por debajo de la línea
cervical del segundo molar.
Sistemas de clasificación de los terceros molares superiores
retenidos
Los sistemas de clasificación de los terceros molares superiores retenidos son
esencialmente los mismos que para los inferiores. Sin embargo, deben hacerse varias
distinciones y tener en cuenta varios aspectos para valorar con más precisión la dificultad
de extracción durante la fase de planificación del procedimiento. Los tres tipos de
angulación, del tercer molar superior son:
A. Retención vertical
B. Retención distoangular
C. Retención mesioangular
ALTERNATIVAS DE TRATAMIENTO DE LOS DIENTES
INCLUIDOS
El tratamiento para un diente incluido depende de varios factores, como la ubicación y la
posición del diente, la presencia de síntomas o complicaciones, la edad del paciente y la
salud oral general. A continuación, se mencionan algunos de los tratamientos comunes
para los dientes incluidos:
➢ Observación y seguimiento: en algunos casos, especialmente si el diente
incluido no causa síntomas ni problemas dentales, el enfoque inicial puede ser
simplemente observar y realizar un seguimiento regular. El dentista o el cirujano
bucal evaluarán periódicamente la posición y la erupción del diente para detectar
cualquier cambio o desarrollo de complicaciones.
➢ Extracción del diente incluido: la
extracción quirúrgica del diente
incluido es uno de los tratamientos
más comunes. Se puede recomendar
la extracción si el diente está
causando dolor, inflamación, infección
o si está afectando negativamente a
los dientes vecinos o a la mordida. La
extracción se realiza bajo anestesia
local y, en algunos casos, puede
requerir una incisión en las encías y la
remoción del hueso circundante.
➢ Exposición quirúrgica y tracción ortodóntica: en
ciertos casos, especialmente cuando el diente
incluido está parcialmente visible, se puede realizar
una cirugía de exposición para despejar el tejido de
las encías y permitir que el diente erupcione
correctamente. Luego, se puede aplicar un
dispositivo de tracción ortodóntica para guiar
gradualmente el diente a su posición correcta.
➢ Cirugía bucal: en situaciones más complejas, como
cuando el diente incluido está profundamente
atrapado o si hay quistes o tumores asociados,
puede ser necesario realizar una cirugía bucal. Esto
implica la eliminación del diente incluido y la
resolución de cualquier otra complicación presente.
TÉCNICAS QUIRÚRGICAS PARA LA EXTRACCIÓN
Los principios y los pasos para extraer dientes retenidos son los mismos que para otras
extracciones quirúrgicas. La técnica se compone de cinco pasos básicos. El primer paso
es tener una exposición suficiente de la zona del diente retenido. Esto significa que el
colgajo de tejido blando levantado debe tener la dimensión adecuada para que el cirujano
retraiga el tejido blando y realice la cirugía necesaria sin dañar gravemente el colgajo. El
segundo paso es valorar la necesidad de eliminar hueso y hacerlo en cantidad suficiente
para exponer el diente por si hiciera falta dividirlo o extraerlo. El tercer paso, en caso
necesario, es dividir el diente con una fresa para permitir su extracción sin eliminar
innecesariamente grandes cantidades de hueso. En este paso también se pueden realizar
muescas de apoyo. En el cuarto paso, el diente, seccionado o no, se extrae de la apófisis
alveolar con los botadores apropiados. Y finalmente, en el quinto paso, el hueso de la
zona de extracción se pule con una lima apropiada, se irriga la herida abundantemente
con una solución de suero fisiológico estéril y se reaproxima y sutura el colgajo. Los
dientes retenidos también suelen necesitar una odontosección, al contrario de lo que
ocurre en otros tipos de extracción dental. Aunque los molares superiores e inferiores
erupcionados a veces se dividen para poder extraerlos, no es un paso habitual en la
extracción de estos dientes. Sin embargo, con los terceros molares inferiores retenidos es
necesario que el cirujano divida el diente en una considerable mayoría de pacientes. Por
lo tanto, el cirujano debe disponer del equipo necesario para realizar dicha división y debe
tener la experiencia necesaria para seccionar el diente según los planos correctos.
➢ Paso 1: levantar suficiente colgajo como para tener accesibilidad
La facilidad de extraer un diente retenido depende de su
accesibilidad. Para lograr el acceso a la zona y visualizar el
hueso que recubre el diente y que debe eliminarse, el cirujano
debe levantar el colgajo mucoperióstico adecuado. El colgajo
debe ser de una dimensión aceptable para permitir la
colocación y la estabilización de los separadores y los
instrumentos para eliminar el hueso. La incisión preferida para
extraer un tercer molar inferior retenido es en sobre, y se
extiende desde la papila mesial del primer molar inferior,
alrededor de los cuellos de los dientes, hasta la arista
distovestibular del segundo molar, y de ahí hacia atrás y lateralmente, hasta el borde
anterior de la rama ascendente. El colgajo se despega lateralmente con un periostótomo
para exponer la cresta oblicua externa.
➢ Paso 2: eliminación del recubrimiento óseo
Una vez que el tejido blando se ha levantado y
retraído de modo que pueda verse el campo
quirúrgico, el cirujano debe decidir qué cantidad de
hueso va a eliminar. En algunas situaciones, el
diente puede dividirse mediante una fresa y
extraerse sin eliminar hueso, pero en la mayoría de
los casos hay que eliminar algo. Inicialmente, debe
eliminarse hueso en oclusal, vestibular y distal
hasta la línea cervical del diente retenido. La
cantidad de hueso que se quitará varía con el
grado de profundidad de la retención, la morfología
de las raíces y la angulación del diente. No debe
eliminarse hueso de la cara lingual de la mandíbula
por la probabilidad de lesionar el nervio lingual, y
además no es necesario. Las fresas que se usan
para eliminar el hueso que recubre el diente retenido varían según las preferencias del
cirujano. Es deseable utilizar una fresa redonda grande, como la n.° 8, porque es una
fresa con un extremo cortante que puede utilizarse de forma eficaz para perforar con un
movimiento de presión. El extremo de una fresa de fisura, como la n.° 703, no corta bien,
pero el filo elimina hueso rápidamente y, cuando se usa en dirección lateral, secciona
rápido los dientes. Téngase en cuenta que no debe usarse nunca una pieza de mano
dental como la empleada para odontología restauradora para eliminar hueso alrededor de
los terceros molares o seccionarlos.
➢ Paso 3: odontoseccion
Una vez que se ha eliminado suficiente
cantidad de hueso alrededor del diente
retenido, el cirujano debe valorar la
necesidad de seccionarlo. La
odontoseccion permite extraer por
separado las porciones del diente mediante
botadores a través de la abertura creada
por la eliminación de hueso. La dirección en
la que debe dividirse el diente retenido
depende fundamentalmente de la
angulación de este y de la curvatura de la raíz. Aunque es necesario hacer pequeñas
modificaciones para los dientes con raíces divergentes o para aquellos retenidos en
mayor o menor profundidad, el determinante más importante es la angulación del diente.
La división se realiza con una fresa: se corta el diente a tres cuartos del trayecto en
sentido lingual. No debe seccionarse el diente completamente con la fresa en dirección
lingual, porque es más probable lesionar el nervio lingual. Se inserta un botador recto en
la ranura creada por la fresa y se rota para dividir el diente en dos. La retención
mesioangular suele ser la menos difícil de extraer de los cuatro tipos básicos de
angulación. Después de haber eliminado suficiente hueso, la mitad distal de la corona se
secciona desde el surco vestibular hasta justo debajo de la línea cervical de la cara distal.
Esta porción se extrae. El resto del diente se extrae con un botador del n.° 301 colocado
en la zona mesial de la línea cervical. Una retención mesioangular también puede
extraerse preparando un punto de apoyo en el diente con una fresa y utilizando el botador
pico de Crane para extraer el diente del alveolo.
➢ Paso 4: extracción del diente seccionado con botador
Una vez que se ha eliminado suficiente hueso para exponer el diente
y este se ha seccionado de la forma adecuada, se extrae de la
apófisis alveolar con botadores dentales. En la mandíbula, los
botadores empleados con mayor frecuencia son el recto, la pareja de
botadores de Cryer o el pico de Crane. Una diferencia importante
entre la extracción de un tercer molar inferior retenido y la de un
diente de cualquier otro sitio de la boca es que casi no se produce
luxación del diente para expandir la cortical vestibular y lingual En su
lugar, se elimina hueso y se secciona el diente para despejar el
camino para su extracción. La aplicación de excesiva fuerza puede
provocar una fractura des favorable del diente, del exceso de hueso
vestibular, del segundo molar adyacente o incluso de la mandíbula.
➢ Paso 5: preparación de la sutura de la herida
Se utiliza una lima de hueso para pulir los bordes afilados o irregulares del hueso, en
especial donde el botador ha estado en contacto. Esto se realiza mediante una enérgica
irrigación con suero salino estéril. Debe tenerse especial cuidado de irrigar
minuciosamente por debajo del colgajo levantado. Se pueden emplear unas pinzas
mosquito para quitar los restos del folículo dental que existan. Una vez que se sujeta el
folículo, se levanta con una presión lenta y firme, y se extrae mediante tracción del tejido
óseo y las partes blandas circundantes. Debe realizarse una irrigación final y una
inspección minuciosa antes de cerrar la herida. El cirujano debe comprobar que la
hemostasia sea la adecuada. El san grado puede proceder de un vaso del colgajo, de la
médula ósea que se ha cortado con la fresa o de los vasos dentarios inferiores. Deben
controlarse los puntos concretos de sangrado en caso de que existan. Si después de
suturar la herida existe un sangrado profuso y generalizado, el cirujano debe aplicar una
compresión firme con un pequeño apósito de gasas húmedas. Después de la extracción
de un tercer molar, con relativa frecuencia se produce un sangrado postoperatorio de
cierto grado, pero si se ha logrado la hemostasia suficiente durante la intervención suele
cesar espontáneamente.
MOLAR MANDIBULAR.
Incisión.
➢ También denominada diéresis.
➢ Zona operatoria adecuada con apertura bucal
suficiente
➢ Mango de bisturí del número 3 y hoja del
número 15.
➢ Permitir correcta visualización.
➢ La incisión adecuada es la angular (triangular)
o en bayoneta
Despegamiento de colgajo
➢ Para hacer el levantamiento del colgajo se
utiliza el periostomo de Freer
➢ Se despliega el colgajo vestibular de adelante
hacia atrás y arriba.
➢ El colgajo se mantiene levantado con el separador de Minnesota, ligera presión.
➢ Desplegamiento de la fibromucosa del trígono retromolar y lingual
➢ El colgajo envolvente es más fácil de suturar, menos dolor postoperatorio y
curación rápida.
➢ Colgajo vestibular y lingual separados, y con los separadores apoyado sobre la
cortical externa se procede a la osteotomía
Ostectomia.
Es necesario eliminar la cantidad de hueso suficiente para dejar expuesta y tener acceso
a la totalidad de la corona del cordal, sin poner en peligro el segundo molar u otras
estructuras cercanas.
Odontoseccion y exodoncia.
La odontoseccion consiste en dividir el tercer molar
incluido, de una manera planeada previamente,
para conseguir su exéresis sacrificando la menor
cantidad de hueso posible. La finalidad es convertir
un cuerpo de volumen único en dos o más cuerpos
de menor volumen. Normalmente la odontoseccion
se hace desde vestibular a lingual o palatino, no
seccionando completamente toda la superficie
dentaria, sino que se deja la parte más lingual y
apical para ser fracturada por la acción de un
botador. Esta maniobra se explica por la necesidad
de no acercarse a la zona lingual para no lesionar la
cortical interna y el nervio lingual, y para evitar la
zona apical, con el fin de no traumatizar el nervio
dentario inferior en los cordales inferiores o el seno maxilar en los cordales superiores
MOLARMAXILAR
Incisión y despegamiento del colgajo
Se incidirá por distal del segundo molar en línea media
o algo hacia palatino, a través de cresta ósea de
tuberosidad maxilar hasta repliegue mucoso
pterigomaxilar, siguiendo por surco vestibular del
segundo molar.
➢ Hoja no. 15
➢ Se procede a levantar el colgajo con
periostótomo de Freer o de Obwegeser
➢ Rechazamos con separador de Minnesota
osteotomía
➢ Frecuente es submucoso.
➢ Se efectúa con paciente con boca semiabierta o totalmente.
Extracción Con elevador de pott.
➢ Posición mesioangular: se colocará elevador a la altura de cuello dentario de
tercer molar en zona mesial aplicando fuerza hacia distal, vestibular y abajo
(produce luxación) y posterior avulsión del molar incluido.
➢ Girar distalmente el elevador es con cuidado porque puede dar fractura de
tuberosidad maxilar.
➢ Posición distoangular: Aplicar botador por cara mesiolingual, evitando contrafuerte
pterigoideo.
➢ Puede extraerse con palanca en mesiovestibular.
➢ A veces se puede con dos botadores, uno por vestibular y otro por palatino
COMPLICACIONES PRE, TRANS Y POSTOPERATORIAS
COMPLICACIONES PREOPERATORIAS
➢ Pericoronitis
➢ Celulitis bucofacial
➢ Osteitis y periostitis
➢ Infecciones localizadas
➢ Granulomas
➢ Quistes paradentales
➢ Quistes radiculares
➢ Quiste dentígero
➢ Ulcera yugal
➢ Lesiones en segundo molar
➢ Desplazamientos dentarios
➢ Alteración en la ATM
➢ Alteraciones sensitivas y motoras
➢ Complicaciones ganglionares
➢ Caries
➢ Reabsorción del tercer molar
COMPLICACIONES DURANTE EL PROCESOQUIRÚRGICO
➢ Hemorragias: El tratamiento en
estos casos es clampar el vaso
sangrante con una pinza
hemostática tipo mosquito, y
posteriormente hacer una
ligadura o la electrocoagulación
del vaso. Electrobisturí, la
colocación de esponjas o
apósitos texturados hemostáticos reabsorbibles de colágeno, y la cera de hueso si
la extravasación es intraósea.
➢ Fracturas: Ápice-Visualizaremos el resto radicular y procederemos a su extracción.
➢ Desplazamientos
➢ Separaremos el campo operatorio de la faringe mediante un depresor lingual, o
colocando unas gasas si el paciente es intervenido bajo anestesia general.
Eliminación del cordal si es accesible, maniobra de Heimlich, etc.
➢ Dilaceraciones de los tejidos blandos
➢ Enfisema subcutáneo
➢ Lesiones nerviosas
COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS
TARDIAS
➢ Alveolitis seca
➢ Infección
➢ Formación de secuestro
• Dolor
Usar AINES El dolor más fuerte es post 24-72 horas y decrece paulatinamente en días
sucesivos. Se puede prolonga a una semana o 10 días. A partir del tercer día persiste o
exacerba es probable una alveolitis seca.
• Inflamación
Dura aproximadamente 24-72 horas. Aplicar hielo durante 6-24 horas post o Intervalos de
20 minutos o 10 Trismo consecuente por la irritación y espasmo de músculos
masticadores.
• Sangrado
Normal que cesa a pocas horas. Colocar una gasa durante 30 MIN Evitar enjuagues
violentos Maniobras de succión
• Dieta
Dieta líquida o blanda a temperatura ambiente primeras 24 horas.
TRATAMIENTO NO QUIRÚRGICO DE LOS DIENTES
INCLUIDOS
Indicaciones para tratamiento no quirúrgico de las lesiones nerviosas traumáticas
Neuromas que no responden al tratamiento
Lesiones irreparables quirúrgicamente
alteraciones psiquiátricas y afectivas
Disestesia disfuncional no dolorosa que interfiere con la vida diaria
Tratamientos por medios físicos
• Láser Blando
• Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS)
• Acupuntura
• Electro acupuntura
Tratamiento farmacológico
• AINES
• Corticosteroides
• anestésicos locales
• Antidepresivos
• Narcóticos
• Anticonvulsivantes
• Simpaticolíticos
• Otros fármacos como complejos vitamínicos
Bibliografía
James R. Hupp, Edward Ellis III, Myron R. Tucker. 2014, Cirugía Oral y Maxilofacial
contemporánea sexta edición, Elsevier