Es la capacidad para entender los sentimientos y las emociones de
una persona incluso cuando lo está pasando mal. Es importante no
confundirla con emociones como la compasión, puesto que en este
último caso la persona, a parte de ponerse en el lugar del otro, también
intenta ponerle fin a su sufrimiento. Es decir, la empatía es un requisito
para la compasión, pero la compasión implica también poner fin al
sufrimiento mientras que en la empatía no necesariamente.
Qué características tienen las personas
empáticas
Sensibilidad y sentir lo que otros sienten. Las personas empáticas son
sensibles y entienden los sentimientos de los demás. Sin embargo, en
ocasiones esto puede ser un arma de doble filo porque pueden sentirse
obligados a involucrarse de manera activa con el otro, aunque el conflicto no
tenga que ver con ellos mismos.
Les gusta escuchar. Escuchan de manera activa, es decir, no se limitan a oír
lo que la gente dice. Se concentran en lo que la otra persona les está
diciendo, analizan el porqué de que la persona se siente como se siente, lo
legitiman y dan respuestas acordes a ello.
No son extremistas. No creen que todo sea blanco o negro, saben que hay
una bonita gama de grises en medio. Por ejemplo, cuando les surge un
conflicto no se posicionan fácilmente, intentan buscar respuestas
intermedias.
Son respetuosas y tolerantes. Las personas empáticas respetan las
decisiones de los demás, aunque ellos no hubiesen tomado esas mismas
decisiones. Por ejemplo, María y Juan son hermanos. Juan se ha enfadado
con sus padres porque no le han apoyado en uno de los momentos más
importantes de su vida. María a pesar de que no habría actuado de la misma
manera, respeta a Juan, es empática, entiende la situación y le ofrece su
apoyo.
Entienden la comunicación no verbal. Se fijan tanto en el lenguaje verbal
como en el no verbal. Atienden a gestos, miradas, inflexiones y tonos de la
voz, etc. Con lo que consiguen no solo entender el mensaje verbal, si no
extraer el mensaje emocional que el lenguaje no verbal contiene.
Creen en la bondad de las personas. Cuando conocen a alguien, aunque esa
persona tenga “mala fama”, presuponen que la persona es buena hasta que
no les demuestre lo contrario. Creen que la gente es buena por naturaleza.
Pueden tener un estilo de comunicación pasivo. En ocasiones, el intentar
entender a los demás puede hacer que dejen de lado sus propios intereses
y derechos. Por ejemplo, en el caso de María, decide ser empática y apoyar
a su hermano, aunque eso le suponga tener un conflicto con sus padres.
Hablan con cuidado. Miden siempre sus palabras porque saben que según
cómo digan las cosas pueden hacer daño a la otra persona. Intentan ser
cuidadosos y expresarse con tacto teniendo el menor impacto negativo
en el otro.
Entienden que cada persona es diferente. Comprenden que cada persona
tiene unas necesidades y que todos somos diferentes. Saben tratar a cada
persona acorde a sus circunstancias.
Sensibilidad y sentir lo que otros sienten. Las personas empáticas son
sensibles y entienden los sentimientos de los demás. Sin embargo, en
ocasiones esto puede ser un arma de doble filo porque pueden sentirse
obligados a involucrarse de manera activa con el otro, aunque el conflicto
no tenga que ver con ellos mismos.
Les gusta escuchar. Escuchan de manera activa, es decir, no se limitan a
oír lo que la gente dice. Se concentran en lo que la otra persona les está
diciendo, analizan el porqué de que la persona se siente como se siente,
lo legitiman y dan respuestas acordes a ello.
No son extremistas. No creen que todo sea blanco o negro, saben que hay
una bonita gama de grises en medio. Por ejemplo, cuando les surge un
conflicto no se posicionan fácilmente, intentan buscar respuestas
intermedias.
Son respetuosas y tolerantes. Las personas empáticas respetan las
decisiones de los demás, aunque ellos no hubiesen tomado esas mismas
decisiones. Por ejemplo, María y Juan son hermanos. Juan se ha enfadado
con sus padres porque no le han apoyado en uno de los momentos más
importantes de su vida. María a pesar de que no habría actuado de la
misma manera, respeta a Juan, es empática, entiende la situación y le
ofrece su apoyo.
Entienden la comunicación no verbal. Se fijan tanto en el lenguaje verbal
como en el no verbal. Atienden a gestos, miradas, inflexiones y tonos de
la voz, etc. Con lo que consiguen no solo entender el mensaje verbal, si no
extraer el mensaje emocional que el lenguaje no verbal contiene.
Creen en la bondad de las personas. Cuando conocen a alguien, aunque esa
persona tenga “mala fama”, presuponen que la persona es buena hasta
que no les demuestre lo contrario. Creen que la gente es buena por
naturaleza.
Pueden tener un estilo de comunicación pasivo. En ocasiones, el intentar
entender a los demás puede hacer que dejen de lado sus propios
intereses y derechos. Por ejemplo, en el caso de María, decide ser
empática y apoyar a su hermano, aunque eso le suponga tener un conflicto
con sus padres.
Hablan con cuidado. Miden siempre sus palabras porque saben que según
cómo digan las cosas pueden hacer daño a la otra persona. Intentan ser
cuidadosos y expresarse con tacto teniendo el menor impacto negativo
en el otro.
Entienden que cada persona es diferente. Comprenden que cada persona
tiene unas necesidades y que todos somos diferentes. Saben tratar a cada
persona acorde a sus circunstancias.
Cómo fomentar la empatía
Existe una serie de tareas que se pueden realizar para fomentar la empatía. Te
mostramos algunas de las más importantes:
o Desarrolla la escucha [Link] trata de una técnica de comunicación que
hace que sepamos escuchar y entender lo que la otra persona nos dice y
que a la vez sepamos transmitirle que lo hemos entendido. No se trata
solo de oír, sino de escuchar y entender. Es importante que desarrolles la
escucha activa porque como hemos visto es una característica de las personas
empáticas. Aprende a escuchar lo que los otros te dicen mientras que tratas
de entenderlo y ofreces un feedback (retroalimentación).
o Vive sin prejuicios. Como hemos visto, las personas empáticas son
respetuosas, tolerantes y no juzgan a los demás. Quizás no estés de acuerdo
con las decisiones de otras personas, pero tienes que tratar de tomar
distancia y entenderlas, aunque tú no hubieses actuado de la misma
manera.
o Sigue pautas saludables. Concéntrate en las expresiones verbales y no
verbales de la otra persona, contesta de una manera adecuada, responde en
un tono afectivo similar al de la otra persona, muestra interés por lo que te
está contando, concéntrate en lo que no expresa con palabras, etc.
(Bados y García, 2011).
o Entiéndete a ti mismo. Para entender al resto de personas y ser empático con
ellas primero lo tenemos que serlo con notros mismos. Intenta entenderte,
conocerte y ser empático con tus propios sentimientos y acciones.
Ejercicio de empatía
Te proponemos un ejercicio para que intentes aumentar tu empatía. Este
ejercicio fue propuesto por García-Grau, Fusté, Balaguer, Ruíz y Arcos
(s.f.).
En muchas ocasiones nos cuesta tener empatía con una persona en
concreto. Por ello, te recomendamos que pienses en esa persona y que
cojas un papel para que puedas escribir la respuesta a las preguntas que
te planteamos. En cursiva te mostramos un ejemplo de cómo tendrías que
hacerlo.
1. Apunta el nombre de esta persona y la relación que tiene contigo.
Alicia es mi mejor amiga. Nos conocimos en el instituto cuando éramos jóvenes y ha sido un gran apoyo
2. Describe las situaciones en las que te resulta difícil ser empático con esta persona.
Me cuesta entender cuando mi amiga pretende controlar cada cosa que hago y me pregunta constantem
3. Describe qué hace la otra persona para que te resulte difícil ser empático con ella (por
etc.).
Me llama muchas veces al día y me pregunta incluso lo que voy a poner para comer. Además, cuando nos
mi móvil para intentar ver las conversaciones que tengo con otras personas. También me crítica cuando s
4. Describe lo que la actitud de la otra persona te hace sentir.
Me hace sentir mal porque me agobia y me siento cohibida para hacer según qué cosas. Muchas de las co
sentido para ella ni tendría porqué saberlas.
5. Reflexiona acerca de por qué la otra persona podría estar actuando de la manera que lo
Puede ser que Alicia tenga miedo a quedarse sola o a que le dé de lado si salgo con otras personas.
6. Piensa en qué situaciones tú actúas de la misma manera que esa persona.
Puede ser que yo actúe de la misma manera con mi hermana porque en ocasiones me pongo celosa cuan
7. Adopta la forma de construir la realidad de la otra persona.
Conclusiones
En resumen, la empatía es la habilidad que pueden tener las personas
para ponerse en el lugar de otros. Está relacionada con el apoyo, la
compresión y la escucha activa. Las personas empáticas saben escuchar,
son sensibles, tolerantes, etc. Además, ser empático tiene muchos
beneficios, como el aumento de la autoestima o el desarrollo emocional.
La empatía se puede entrenar y desarrollar mediante la escucha activa, el
respeto y una serie de actividades y pautas.