0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas5 páginas

Cuentos

Este documento presenta tres verdades fundamentales según el autor: 1) Aceptar las cosas tal como son, 2) Nada bueno es gratis, siempre hay un precio que pagar, 3) Cada persona puede decidir no hacer lo que no quiere hacer.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas5 páginas

Cuentos

Este documento presenta tres verdades fundamentales según el autor: 1) Aceptar las cosas tal como son, 2) Nada bueno es gratis, siempre hay un precio que pagar, 3) Cada persona puede decidir no hacer lo que no quiere hacer.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

"Aquellos que están l o suficientemente l ocos como para

pensar que pueden cambiar el mundo, son qui enes l o cambi an".

Steve Jobs

“Cuentos para pensar” por Jorge Bucay

Datos del autor:Jorge Bucay nació en Buenos Aires en 1949. Se graduó de Médico en la

Universidad de Buenos Aires (1973) y se especializó en enfermedades mentales. Es

psicodramatista y psicoterapeuta gestáltico.

Introducciòn

Las tres verdades.

Todos los que hemos vivido buscando la verdad, nos hemos encontrado en el camino, con muchas

ideas que nos sedujeron y habitaron en nosotros con la fuerza suficiente como para condicionar

nuestro sistema de creencias.

Sin embargo, pasado un tiempo, muchas de las verdades terminaban siendo descartadas porque no

soportaban nuestros cuestionamientos internos, o porque una "nueva verdad", incompatible con

aquellas, competía en nosotros por los mismos espacios, o simplemente, porque estas verdades

dejaban de serlo.
En cualquier caso, aquellos conceptos que habíamos tenido como referentes dejaban de ser tales y

nos encontrábamos, de pronto, a la deriva. Dueños del timón de nuestro barco y conscientes de

nuestras posibilidades, pero incapaces de trazar un rumbo confiable. Mientras escribo esto, recuerdo

de pronto El Principito de Antoine de SaintExupery "....En sus viajes por los pequeños planetas de su

galaxia se encontró con un geógrafo que anotaba, en un gran libra de registro: montañas, ríos y

estrellas. El Principito quiso registrar a su flor (aquella que habia dejado en su planeta ), pero el

geógrafo le dijo: - No registramos flores, porque no se puede tomar como referenda a las cosas

efímeras -. Y el geógrafo le explicó al Principito que efímero quiere decir amenazado de pronta

desaparición. Cuando el principito escuchó esto, se entristeció mucho. Se había dado cuenta de que

su rosa era efímera...." Y entonces me pregunto, por un lado: ¿Existirán las verdades sólidas como

rocas e imperturbables como accidentes geográficos?, ¿o será la verdad sólo un concepto que lleva

en sí mismo la esencia de lo transitorio y frágil de las flores?. Y por otro lado, desde una perspectiva

macrocósmica: ¿Es que acaso las montañas, los ríos y las estrellas no están también amenazadas de

pronta desaparición?. ¿Cuánto es "pronto" comparado con "siempre" ?. ¿No son, desde esta mirada,

las montañas también efímeras ?...

Creo que lo que me gustaría hoy es intentar escribir sobre algunas ideasmontaña, ideas-río, ideas-

estrella con las que me fui cruzando en mi camino. Algunas verdades que seguramente son

cuestionables para otros y lo serán también para mí, algún día, pero que contienen hoy, me parece, la

solidez y la confiabilidad que da la indiscutible mirada del sentido común.

I.- El primero de estos pensamientos confiables forma parte inseparable de la filosofía guestáltica y

es la idea de saber que Lo que es, es. (Escribo esto y pienso en la defraudación de quien me lee: "¡Lo

que es, es!".... ¿esa es la verdad???...) El concepto, no por obvio menos ignorado, contiene en sí

mismo tres implicancias que me parece significativo remarcar: Saber que "lo que es, es" implica la

aceptación de que los hechos, las cosas, las situaciones son como son. La realidad No es como a

mí me convendría que sea. No es como debería ser. No es como me dijeron que iba a ser. No es

como fue. No es como será mañana. Pacientes y alumnos que me escuchan repetir este concepto

se empeñan en ver en él un dejo de resignación, de postura lapidaria, de bajar la guardia. Me parece

útil recordar que el cambio sólo puede producirse cuando somos conscientes de la situación

presente. ¿Cómo podríamos diagramar nuestra ruta a Nueva York sin saber en qué punto del universo

nos hallamos? Sólo puedo empezar mi camino desde mi punto de partida, y esto es aceptar que las

cosas son como son.


La segunda derivación, directamente relacionada con esta idea es que yo soy quien soy. Otra vez

Yo no soy el que quisiera ser.

No soy el que debería ser.

No soy el que mi mamá quería que yo fuese.

Ni siquiera soy el que fuí.

Yo soy quien soy.

De paso, para mí, toda nuestra patología psicológica proviene de negar esta frase. Todas nuestras

neurosis empiezan cuando tratamos de ser lo que no somos.

En "Recuentos para Demián" escribí sobre el autorrechazo:

...Todo empezó aquel día gris en que dejaste de decir orgulloso YO SOY...

Y entre avergonzado y temeroso bajaste la cabeza

y cambiaste tus dichos y actitudes por un terrible pensamiento: YO DEBERIA SER...

... Y si es difícil aceptar que yo soy quien soy,

cuánto más difícil nos es, a veces, aceptar la tercera derivación de "Lo que es, es":

Vos... sos quien sos.

Es decir, Vos no sos quien yo necesito que seas

Vos no sos el que fuiste

Vos no sos como a mí me conviene

Vos no sos como yo quiero

Vos sos como sos

Aceptar esto es respetarte y no pedirte que cambies. Hace poco empecé a definir el verdadero amor

como la desinteresada tarea de crear espacios para que el otro sea quien es.
Esta primera "verdad" es el principio (en sus dos sentidos, de primero y de primordial) de toda

relación adulta. Se materializa cuando yo te acepto como vos sos y percibo que vos también me

aceptás tal como yo soy.

II.- La segunda verdad que creo imprescindible la tomo de la sabiduría sufí: Nada que sea bueno... es

gratis. Y de aquí se derivan para mí, por lo menos dos ideas.

La primera: Si deseo algo que es bueno para mí, debería saber que voy a pagar un precio por ello.

Por supuesto, ese pago no siempre es en dinero (si fuera sólo dinero sería tan fácil!). Este precio es a

veces alto y otras muy pequeño, pero siempre existe. Porque nada que sea bueno, es gratis.

La segunda: Darme cuenta de que si algo recibo del afuera, si algo bueno me está pasando, si vivo

situaciones de placer y de goce es porque me las he ganado; he pagado por ellas, me las merezco.

(Sólo para alertar a los pesimistas y desalentar a los aprovechadores quiero aclarar que los pagos

son siempre por anticipado; aquello bueno que vivo ya lo pagué, no hay cuotas posteriores!!!).

Algunos de los que me escuchan decir esto preguntan: ¿Y lo malo?. ¿No es cierto que tampoco lo

malo es gratis? ¿Si algo malo me pasa no es también por algo que hice, ... porque de alguna forma,

me lo merezco? Quizás sea cierto. Sin embargo, estoy hablando de verdades para mí

incuestionables, sin excepciones, universales. Y para mí esta aseveración "me merezco todo lo que

me pasa incluído lo malo" no es necesariamente cierta. Puedo asegurar que conozco a algunas

personas a las que les han acontecido hechos desgraciados y dolorosos que sin ninguna duda, no

merecían!!!

Incorporar esta verdad (Nada que sea bueno es gratis), es abandonar para siempre la idea infantil de

que alguien debe darme algo porque sí, porque yo lo quiero. Que la vida tiene que procurarme lo que

deseo "por mi sólo desearlo", de pura suerte, mágicamente.

III.- Y la tercera idea que creo que es un punto de referencia podría enunciarla de la siguiente manera.

Es cierto que nadie puede hacer todo lo que quiere, pero cualquiera puede NO hacer NUNCA lo que

NO quiere.

Me repito: Nunca hacer lo que no quiero. Incorporar este concepto como una referencia real, esto

es, vivir coherentemente con esta idea, no es fácil, y sobre todo, no es gratis. (Nada que sea bueno

lo es, y esto es bueno). Estoy diciendo que si soy un adulto nadie puede obligarme a hacer lo que no

quiero hacer. Lo máximo que puede pasarme en todo caso, es que el precio sea mi vida. (No es que
yo minimice este costo, pero sigo pensando que es diferente creer que no puedo hacerlo, a saber

que hacerlo me costaría la vida).

Sin embargo en lo cotidiano, en el pasar de todos los días, los precios son mucho más bajos. En

general, lo único que es necesario, es incorporar la capacidad de renunciar a que algunos de los

otros me aprueben, me aplaudan, me quieran.

(El costo, como me gusta decirlo a mí, es que, cuando uno se anima a decir No, empieza a conocer

algunos aspectos desconocidos de sus amigos: la nuca, la espalda, y todas esas otras partes que

se ven sólo cuando el otro se va).

Estas tres verdades son para mí, ideas-montaña, ideas-río, ideas-estrella. Verdades que continúan

siendo ciertas a través del tiempo y de las circunstancias.

Conceptos que no son relativos a determinados momentos, sino a todos y cada uno de los instantes

que, sumados, solemos llamar nuestra vida.

[Link] - MONTAÑA... para poder construir nuestra casa sobre una base sólida. [Link] -

RIO... para poder calmar nuestra sed y para navegar sobre ellas en la búsqueda de nuevos

horizontes.

[Link] - ESTRELLA... para poder servirnos de guía, aún en las más oscuras de nuestras

noches...

También podría gustarte