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Lírica del Renacimiento en España

Este documento describe el Renacimiento en España, con énfasis en la lírica renacentista y la figura de Garcilaso de la Vega. Explica cómo la poesía renacentista introdujo nuevos temas, metros y estilos inspirados en los modelos italianos y clásicos. También resume la obra y la influencia de Garcilaso de la Vega como el poeta que adaptó con éxito las formas líricas italianas a la lengua española.

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Lírica del Renacimiento en España

Este documento describe el Renacimiento en España, con énfasis en la lírica renacentista y la figura de Garcilaso de la Vega. Explica cómo la poesía renacentista introdujo nuevos temas, metros y estilos inspirados en los modelos italianos y clásicos. También resume la obra y la influencia de Garcilaso de la Vega como el poeta que adaptó con éxito las formas líricas italianas a la lengua española.

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EL RENACIMIENTO

1.- La lírica renacentista.


El Renacimiento en España se suele dividir en las dos mitades del siglo XVI, que se
corresponden con los reinados de Carlos V y Felipe II. En el primer periodo se siguieron
las directrices paganizantes que predominaban en toda Europa. Fue el momento de
recepción de los influjos extranjeros, preferentemente italianos que llegarán a la
plenitud con Garcilaso de la Vega. El segundo periodo se considera de asimilación y
nacionalización de los contenidos renacentistas al cerrarse España, comprometida con
la Contrarreforma, a las influencias externas.
En 1526 es enviado a España en calidad de embajador de la República de Venecia Andrea
Navagero, exquisito poeta imitador de los cásicos. En la celebración de la boda de Carlos
V, Navagero conversa con Juan Boscán acerca de la necesidad de introducir en España
la nueva estética italiana, labor que se llevará a cabo con éxito tras la transmisión de
esta idea a Garcilaso, amigo de Boscán. A partir de esta fecha comienza la mayor
revolución poética de nuestra lengua y el nacimiento de la poesía lírica renacentista en
nuestro país.
Se considera Renacimiento al movimiento sociocultural iniciado en el siglo XIV en Italia,
que se extendió al resto de Europa y se consolidó en el siglo XVI. Supuso la admiración
y vuelta a la cultura clásica grecolatina y una valoración del mundo y el hombre distinta
a la medieval. El Humanismo es una actitud del hombre renacentista que se caracteriza
fundamentalmente por el estudio e imitación de textos grecolatinos y un interés por
todo lo que el hombre ha creado y puede crear en cuanto a belleza. El Humanismo
coloca al hombre como centro y finalidad de todas las cosas.
Los modelos que siguieron los renacentistas españoles fueron, principalmente Dante y
Petrarca. Dante, fue un autor muy imitado en España en el siglo XV. Su obra más
importante, la Divina Comedia, representa el comienzo de la poesía moderna
renacentista. Petrarca, humanista y conocedor de la literatura clásica, influirá en los
poetas renacentistas por la corriente petrarquista, una nueva filosofía amatoria influida
por el platonismo que considera el amor como algo abstracto.
2.- Innovaciones de la lírica renacentista.
La renovación literaria del Renacimiento afectó a metros, temas y estilo.
El metro más importante de arte menor fue el heptasílabo, combinado con el
endecasílabo en liras, estancias, silvas y canciones. El predominio de la rima consonante,
más culta que la asonancia, será casi absoluto.
La composición característica del Renacimiento es el soneto, de origen provenzal, que
entra en Italia en el s. XIII y la égloga.
Las estrofas más frecuentes son:
- Los tercetos encadenados, empleados por Dante en La Divina Comedia. Su
métrica es 11 ABA BCB CDC.
- Los cuartetos son endecasílabos de rima ABBA, llamados serventesios si son de
rima enlazada ABAB. El cuarteto y el serventesio se llaman redondilla y cuarteta
si son de arte menor. El cuarteto lira sáfico mezcla tres endecasílabos y un
pentasílabo dactílico, acentuado en la sílaba 1ª y 4ª; mientras que el de la Torre,
combina tres endecasílabos y un heptasílabo. Estos dos pueden tener rima abab
o abba. La seguidilla tiene forma 7a5b7a5b.
- La lira la introdujo Garcilaso en su Ad florem Gnidi, de forma 7a11B7a7b11B.
- La octava real, ya usada por Boccaccio, adquiere su máxima importancia en la
Égloga III de Garcilaso y su estructura es de 11ABABABCC.
- La silva es una combinación libre de no menos de veinte endecasílabos y
heptasílabos.
- La estancia es una composición estrófica en la que la distribución de versos
endecasílabos y heptasílabos de la primera estrofa (que es libre) marca la de
todas las siguientes.
La lírica renacentista introduce un nuevo enfoque en el tratamiento de los temas. Los
temas fundamentales son:
- El amor es el tema principal de la lírica renacentista y su concepción es
puramente platónica (el amor es algo abstracto e inalcanzable). Se continúa en
cierto modo con la tradición de amor cortés filtrado por el tratamiento que le da
Petrarca con el neoplatonismo del Dolce Stil Novo. No es un amor compartido y
correspondido, sino un amor que provoca dolor (herida agradable) en el poeta.
Mediante el amor a una mujer, que aparece idealizada, bien como donna
angelicata, o esquiva, el poeta accede a la máxima expresión de la belleza. La
perfección de la dama es un reflejo de la divinidad y su adoración ennoblece al
enamorado. La mujer es descrita siguiendo el ideal de belleza de la sociedad del
Renacimiento mediante el tópico descriptio puellae.
- La naturaleza. Aparece idealizada bajo las marcas del bucolismo y el tópico del
locus amoenus: en equilibrio, sosiego y armonía. Es el marco idóneo de
tranquilidad y belleza adecuado para el desenlace de historias y expresiones
amorosas. El poeta establece una relación entre los elementos de la naturaleza
y su estado de ánimo, y expresa sus sentimientos a través de ellos. Por tanto, el
neoplatonismo también está presente en la naturaleza pues este paisaje
idealizado se convierte en modelo de perfección. También podemos destacar el
tópico del Beatus Ille horaciano, que canta la paz y el reposo en un marco natural
que perfecciona al hombre como solución a las imperfecciones del mundo
civilizado y le ayuda en la conquista de la sabiduría.
- La mitología. Se recuperan los relatos mitológicos de la Antigüedad grecolatina
basados en Las metamorfosis, de Ovidio, para ejemplificar un conflicto amoroso
o un amor no correspondido, comunicar el estado espiritual del poeta o
simplemente como recurso embellecedor.
En cuanto al estilo, se impone en el Renacimiento un estilo basado en la norma del
cortesano, como quería Castiglione: naturalidad por selección, huida de la afectación,
sintaxis regular y sencilla, renuncia a latinismos innecesarios. A pesar de ello, no se dejan
de lado ciertos artificios como el hipérbaton suave para resaltar ideas, la bimembración,
que da un refuerzo expresivo, al tiempo que marca un ritmo pausado; la abundancia de
imágenes y metáforas de fácil comprensión y una adjetivación cuidada y culta con el uso
de epítetos.
3.- Garcilaso de la Vega
Toledano, de noble linaje, representa la encarnación del cortesano renacentista, tal
como lo había definido Castiglione: hombre muy culto, elegante, valeroso soldado y
hombre de letras. Parece ser que no tuvo un matrimonio feliz y sintió un profundo amor
no correspondido por Isabel Freyre, dama portuguesa de la emperatriz.
Tradicionalmente se ha considerado que Isabel Freire era la “Elisa” de los versos
garcilasianos. Sin embargo, ello es producto de proyectar sobre Garcilaso lo que se decía
de Juan Boscán. Según Carmen Vaquero Serrano, en un estudio publicado en 2002, la
verdadera Elisa era Beatriz de Sá, la segunda mujer de su hermano Pedro Laso de la
Vega, de quien un historiador portugués coetáneo dijo que “era la mujer más hermosa
que se halló en Portugal” y que fue cantada por poetas lusitanos en el Cancioneiro Geral
de García de Resende. Además, la identidad de Beatriz de Sá cuadra mejor con la
cronología de los versos garcilasianos, ya que falleció de parto en 1530.
Entre 1532 y 1534 su estancia en Nápoles le consolida como poeta y definitivo adaptador
de las formas italianas. Su obra es de reducida extensión, pero de trascendental
importancia en nuestra literatura. Poeta anterior al Concilio de Trento, aspira a la
beatitud platónica siguiendo al amor, que ordena el universo. Este proceso se encuentra
con duros obstáculos terrenales que hay que vencer, lo que se logra por medio de la
razón, que ayuda a controlar las pasiones y afrontar las vicisitudes de la Fortuna. Utiliza
el endecasílabo italiano, que desde entonces disputará al octosílabo tradicional el
predominio en nuestra poesía, y las estrofas y recursos técnicos propios de la poesía
italiana: el soneto, el terceto, la canción, la lira… en los que logra una extraordinaria
flexibilidad y armonía. Sus endecasílabos heroicos aportan a la lírica española nuevas
posibilidades sonoras gracias al juego de acentos en la segunda, cuarta, sexta y décima
sílaba.
Lo más importante de su producción poética son: una epístola, dos elegías, tres églogas
cinco canciones y cuarenta sonetos. También compuso algunos poemas a la manera
tradicional. Es en las églogas donde Garcilaso condensa mejor toda la riqueza de su
mundo poético y en donde su sinceridad se aproxima a la confidencia. Las tres églogas
fueron escritas durante su estancia en Nápoles y en ellas se recoge la influencia de la
novela pastoril La Arcadia, de Sannazaro. En la Égloga III, la más perfecta, escrita en
octavas reales, diversas ninfas en un paisaje idealizado, descrito bajo el tópico del locus
amoenus, tejen tapices que reflejan cuatro historias mitológicas de amores truncados
por la muerte, una de ellas la de Nemoroso y Elisa, personajes en los que se desdobla el
mismo Garcilaso y su amada Beatriz de Sá. En la égloga I, escrita en estancias,
intervienen dos pastores, Salicio que lamenta los desdenes de su amada Galatea, y
Nemoroso que llora la muerte de Elisa. También en esta égloga se produce un
desdoblamiento de Garcilaso en los dos pastores por el casamiento de Beatriz con Pedro
de Laso y su posterior muerte quedando patente la influencia de Petrarca y la elevación
de la propia historia amorosa de Garcilaso a la categoría de mito.
En los sonetos, el tema más frecuente es el amor influido por el petrarquismo. Pero
también el tema mitológico está presente en estas composiciones. Garcilaso recrea
mitos que simbolizan sus conflictos sentimentales. También en algunos sonetos trata el
tópico literario del carpe diem.
La poesía de Garcilaso se caracteriza por la musicalidad, su elegante pudor apartado de
cualquier exceso, su rica y delicada tonalidad de matices cromáticos, auditivos y táctiles,
el uso de epítetos y la mesura, la contención y la sobriedad con que expresa su emoción.
Emplea sencillas metáforas e imágenes y con frecuencia utiliza el hipérbaton suave y la
aliteración para lograr una mayor efectividad expresiva.
4.- La lírica del segundo Renacimiento
La lírica religiosa del siglo XVI surge como consecuencia de la Reforma protestante y de
la posterior Contrarreforma católica. Su manifestación señera es la mística, dentro de la
que dos autores españoles representan su cima espiritual y literaria: San Juan de la Cruz
y Santa Teresa de Jesús.
La literatura mística trata de explicar con palabras el camino de perfección espiritual que
lleva al creyente a sentirse unido a Dios. Se trata de un proceso de interiorización y
renuncia en la que el alma enamorada (como un amante) busca al esposo-Dios (como
un Amado). Para lograr la unión y el goce, el alma debe pasar por tres fases o vías.
- La etapa purgativa, propia de la ascética para vivir piadosamente en Dios. a. La
ascética es un retiro de la vida mundana. En ella el alma toma consciencia de que con la
penitencia y el sacrificio se libera de los lazos terrenales y las pasiones humanas.
- La etapa iluminativa. Una vez el alma está purificada se siente la presencia de
Dios. Los síntomas son: recogimiento y paz, sueño de profecías, huida de lo material y
deseo de estar a solas con Dios. El alma, iluminada por Dios, adquiere unas virtudes
especiales.
- La etapa unitiva. Es la unión del alma con Dios. Es el momento del éxtasis que
solamente alcanzan algunos elegidos. El místico retorna al mundo material con una
misión proselitista.
Para expresar estas experiencias místicas y espirituales, la literatura religiosa emplea
abundantes recursos expresivos: imágenes, símbolos, alegorías y paradojas.
5.- Fray Luís de León
Fray Luis fue uno de los primeros clérigos en tener una sólida formación humanística,
que iguala las fuentes cristianas y paganas. Descendiente de judeoconversos, aunque
profesó como fraile agustino y consiguió la cátedra de Sagrada Escritura en la
Universidad de Salamanca, siempre fue vigilado por la Inquisición. Se puede considerar
que fue un rebelde para su época: en 1572 fue denunciado tras polémicas
desavenencias con los dominicos por traducir el Cantar de los cantares al castellano y
por comentar la Biblia en hebreo y no en el latín de la Vulgata como prescribía el Concilio
de Trento.
La temática de sus composiciones líricas se centra en el anhelo de la paz espiritual: vivir
para Dios, buscar la paz y la libertad en la soledad de la naturaleza y en la armonía de la
música. Se impregna del amor a la naturaleza como refugio de las pasiones humanas y
los males de la sociedad. Entre sus odas cabe destacar la Oda a la vida retirada, una
paráfrasis del beatus ille horaciano. Fray Luis escoge el camino del sabio que sigue una
vida según los motivos horacianos: la vida retirada proporciona la plena felicidad
mediante el alejamiento del vulgo y mediante la purificación. Solo así el sabio aspira a la
interiorización y al autoconocimiento. El profundo sentimiento de la naturaleza, de
influencia virgiliana le encamina hacia Dios.
Desde un punto de vista humanista equipara motivos bíblicos y paganos.
Toda la poesía de Fray Luis está caracterizada por el equilibrio, sin que exista
contradicción, como dice Alborg, entre su natural, apasionado y batallador y el equilibrio
clásico, aquel ideal de moderación, de armonía y de paz que declara y resplandece en
su poesía.
6.- San Juan de la Cruz
Profesa muy joven en la orden carmelita que estaba empezando a reformar Santa
Teresa. La colaboración de San Juan en esta reforma le causó desavenencias con la
Orden e incluso la prisión. Estudió en la universidad de Salamanca donde tuvo como
maestro a Fray Luís de León.
San Juan de la Cruz no quiere adoctrinar tanto como transmitir verbalmente sus
experiencias místicas. Sus poemas fueron compuestos como expresión personal de sus
propias vivencias y como beneficio espiritual para sus hermanos religiosos. Por lo tanto,
las motivaciones son más religiosas que artísticas.
Su obra poética puede dividirse en:
- Una lírica tradicional, en la que emplea el octosílabo y cuyos modelos son los
cancioneros y la poesía popular de villancicos y romances.
- Una lírica de influencia italiana, en la que usa principalmente el endecasílabo y
el heptasílabo. Con sentido religioso desarrolla el tema bucólico con expresión
procedente de Garcilaso. Estas composiciones constituyen su poesía mística y
representan la cumbre de su obra. Cántico espiritual y Noche oscura del alma, están
escrito en liras garcilasianas y Llama de amor viva en estrofas de seis versos. Los tres
poemas tratan el proceso místico de acercamiento del alma a Dios hasta llegar al goce
de la unión mística.
Noche oscura del alma es un poema narrativo-alegórico, que expone el caminar del alma
hasta su unión con Dios. Elige como fundamento ale3górico una situación amorosa
humana: la amada que sale a oscuras y segura a encontrarse con el amado. Se trata
literalmente de un canto de amor en el que la amada simboliza el alma del poeta y el
amado simboliza a Dios. El alma se funde amorosamente con la divinidad.
En el Cántico espiritual describe gradualmente la persecución anhelante del alma
(esposa) hacia el Creador (Amado) hasta la unión mística con él. En las dos primeras
estrofas aparece la vía purgativa, en las nueve siguientes la iluminativa y en las restantes
la unitiva.
Llama de amor viva es un poema de cuatro estrofas en el que amplía la lira a seis versos,
que se centra exclusivamente en el gozo supremo de la unión mística.
Las corrientes literarias que convergen en San Juan son la literatura bíblica
principalmente, la expresión amorosa de las canciones provenzales, la lírica italianizante
a la manera de Garcilaso y la tradición lírica tradicional española.
La poesía mística de San Juan ostenta un entramado de símbolos que, como afirma
Emilio Orozco, no tienen sentido por sí solos:
- la noche parece haberla tomada de Fray Luis, como vía hacia el encuentro con
Dios, pero aquí no es lugar sino agente.
- la naturaleza participa en la busca del esposo y es interlocutora de la esposa.
- la casa es el tópico estoico del cuerpo como prisión del alma; de ella se sale
mediante una secreta escala.
- la esposa, como la tortolica, o la paloma, es el alma, que se erige en yo lírico y
que busca, como en el Cantar, al esposo o al ciervo herido -como aparece en el mismo
Cantar o en la lírica galaico portuguesa, como símbolo erótico- , es decir Dios.

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