Heterotopías Psicoactivas en España
Heterotopías Psicoactivas en España
Massó, Paloma1
1
Médica Especialista en RESUMEN Este artículo traza un mapa del control social de las drogas a partir de las
Medicina Preventiva y Salud
Pública. Doctora en Medicina. políticas del espacio, de acuerdo al concepto foucaultiano de heterotopía. En primer
Investigadora, Universidad de lugar, se describe una breve genealogía de los usos de sustancias psicotrópicas en los
Granada, España.
diversos tiempos y culturas hasta la llegada del paradigma prohibicionista, atendiendo al
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modo en que el poder ha señalado, separado y encerrado determinados rituales y usos
del placer en emplazamientos físicos y simbólicos. Este itinerario se centra en el contexto
español para establecer un diálogo entre las distintas políticas del espacio que se han
sucedido y superpuesto en la construcción y gestión de un problema que deviene objeto
de la mirada, la mecánica y los discursos médicos, jurídicos y sociales. Así, se analizan
las intersecciones de los emplazamientos liminares de consumo con el paradigma de la
reducción de daños, así como las estrategias terapéuticas con prescripción farmacoló-
gica, desde los programas de metadona hasta los más recientes de heroína.
PALABRAS CLAVES Antropología; Reducción del Daño; Políticas; Metadona; Heroína;
España.
ABSTRACT This article traces a map of the social control of drugs through the politics of
space, according to the Foucaultian concept of “heterotopia.” Firstly, a brief genealogy of
the use of psychotropic substances in different times and cultures is described, up to the
introduction of the prohibitionist paradigm. Attention is paid to the way in which power
has marked, separated and enclosed certain rituals and uses of pleasure in physical and
symbolic sites. The itinerary is focused on the Spanish context to establish a dialogue
between the various policies of space that have come into being and have overlapped in
the construction and management of a problem which has been rendered an object to the
gazes, mechanics and discourses of the medical, legal, and social fields. In this way, the
intersections between the liminal spaces of drug use and the harm reduction paradigm
are analyzed, including therapeutic strategies with prescribed drugs, from methadone
programs to the new heroin programs.
KEY WORDS Anthropology; Harm Reduction; Policy; Methadone; Heroin; Spain.
supuesta amenaza del orden social que supone el impasse de la pretendida revolución psiquedélica
uso autogestionado de sustancias psicoactivas, el veían en la heroína una especie de recurso a la
presidente Nixon recrudece la “guerra a la droga” imaginación y un vehículo para escapar a la in-
y se firma en Viena el Convenio sobre Sustancias suficiencia, la parca felicidad de la vida” (21
Psicotrópicas de 1971, que incluye las anfeta- p.307). Sin embargo, estos modelos contestatarios
minas, los barbitúricos y los alucinógenos en sus de consumo darán paso a otras formas que des-
famosas listas. Esta estrategia represora de asimilar cienden de estrato social. Según Romaní (22,23) y
la droga a la insurgencia política proveniente de Del Olmo (24), en los años setenta, el modelo re-
la izquierda, objetivados como elementos de pe- presivo estadounidense terminará importándose a
ligro, es secundada por algunos países europeos España y algunos países latinoamericanos, donde
para sofocar el movimiento juvenil revolucionario hasta entonces no se conocía el denominado “pro-
de Mayo del 68, endureciendo su legislación sobre blema de la droga”.
drogas (19 p.47). A partir de los años setenta, co- En la España de principios de los años
incidiendo con la crisis política y económica de ochenta, el uso endovenoso de heroína, como el
EE.UU. tras perder la Guerra de Vietnam, los de otras sustancias ilegales, deja atrás su valor con-
contextos del uso de drogas se desplazan pro- testatario y deviene un “hábito consumista” (21
gresivamente de los espacios del Flower Power a p.287-288). Este momento histórico coincide no
espacios privados. Las sustancias psiquedélicas se solo con la Transición democrática, sino también
sustituyen por narcóticos –más concretamente por con el rechazo y desgaste social que trae consigo
la heroína– y empieza a extenderse la figura del la aplicación en el año 1982 de las políticas de
yonqui en ese país. ajuste de la crisis económica de los años setenta
A nivel nacional, la Ley 17/1967, de 8 de abril, (25 p.2). En este contexto social y político, el ritual
tiene por finalidad específica la actuación de la legis- negativo del “pico” se desplaza de los escenarios
lación española sobre estupefacientes, adaptándola de rebeldía ilustrada a los espacios urbanos pe-
a lo establecido en la Convención de 1961. riféricos y pasa a inscribirse como una práctica
Centrándonos en el caso español, la obligada asocial. Si desde finales de los años setenta, el
vinculación de los distintos Estados al orden ju- uso de heroína se extiende a grupos de jóvenes
rídico establecido por los organismos suprana- de clases sociales medias y bajas (26,21), durante
cionales para la lucha contra el tráfico de drogas la primera mitad de la década siguiente pasan a
se traduce en la adhesión del Estado español a la incorporarse “individuos provenientes de sectores
Convención citada y los siguientes acuerdos, ar- marginales de la sociedad, entre otras cosas, por su
ticulándose en el año 1967 a nivel nacional una atracción como mercado fuera de la ley ya consti-
ley sobre estupefacciones que trae consigo un tuido –una de las escasas alternativas sociales de
refuerzo del aparato policial y administrativo. En las que disponen para situarse socialmente, y en
consecuencia, se produce una activación de di- el que ellos ni aunque sea como peones, pueden
versos mecanismos que, como recuerda Romaní, moverse con facilidad” (20).
pone en evidencia “las estrechas relaciones de Por tanto, la “expansión masiva de la toxico-
aprendizaje y colaboración que desde el primer manía callejera” es protagonizada por un nuevo
momento se establecieron con instituciones aná- perfil del “heroinómano”, o “politoxicómano”
logas de Estados Unidos” (20 p.92). Ese mismo (26 p.xxiii), al tiempo que el uso de heroína se
año, la heroína hace su entrada en la escena codifica como un rasgo de identidad subcultural
española. en estos grupos marginales (20). Los escenarios
de la droga quedan regulados exclusivamente por
las leyes del lumpen, que se fraguan al abrigo del
El surgimiento de la figura yonqui marco legal represivo. El aparato blindado que
monopoliza el acceso a la droga y la economía
En el contexto sociocultural del tardofran- depredadora del mercado negro marca el estilo
quismo, los primeros consumidores de heroína de vida de los usuarios. Los que persisten en el
“procedían de las filas contraculturales y perte- consumo de drogas se ven obligados a desarrollar
necían a capas altas de la sociedad […] Ante el estrategias de adaptación, con tal de poder costear
competencias para gestionar con mayor eficacia del uso de drogas (por ejemplo, la conmutación
la dramática realidad social. A lo largo de este de penas por tratamientos de desintoxicación y
proceso, el poder disciplinario migrará del es- rehabilitación). Así, el poder jurídico y el poder
pacio penitenciario al espacio clínico, de manera psiquiátrico liberan al usuario de drogas de la
que surgirá una nueva cartografía anatomopolítica prisión, pero de forma conjunta lo “encierran” en
configurada por una constelación de dispositivos el espacio clínico.
asistenciales donde las conductas de los yonquis
quedarán bajo la mirada clínica. A partir de este La medicalización de lo social y la socialización
nuevo régimen disciplinario, cuyo precedente de lo médico
suele considerarse el modelo del British System
de los años veinte (37-41), el usuario cambia su es- Como en otros países, la gestión médico-
tatus social de “delincuente” por el de “enfermo” social de los problemas derivados del uso de
y “asistible”. drogas ilegales en España ha contado con el
El denominado “terapeutismo” (12), que en apoyo de movimientos asociativos y ONG (por
nuestro país se consolidará durante los años no- ejemplo, la Coordinadora de Barrios de Madrid,
venta, no deja de suponer un sistema de control la asociación de “Madres contra la droga”, o el
que, aunque tensiona los límites del paradigma Grup Igia en Barcelona) que han emprendido ac-
prohibicionista, no siempre se acompaña de la des- ciones e investigaciones reivindicativas. Más aún,
penalización del uso de drogas. Como señalan los la militancia de los grupos sociales directamente
juristas José Luis de la Cuesta e Isidoro Blanco, para afectados se anticipa a la puesta en marcha de
combatir las cada vez más potentes e influyentes medidas asistenciales por parte de las adminis-
organizaciones de narcotráfico, los gobiernos se traciones sanitarias, que llegan más tarde que las
ven obligados a reformar periódicamente su le- intervenciones institucionales dentro del ámbito
gislación. Así, los cambios en el derecho penal privado, si bien algunas de estas serán de dudosa
y procesal “combinan una agudización represiva eficacia y sentido ético (46). Ante la situación
con la ampliación de los sistemas de atención a los de desamparo institucional, se organizan aso-
drogodependientes delincuentes, y se promete una ciaciones vecinales y de familiares de usuarios
mayor incidencia en prisión de los programas de de drogas procedentes de capas sociales bajas y
deshabituación y tratamiento” (42 p.34). Por otro medias, a los que se suman más tarde actores so-
lado, en ocasiones el discurso jurídico será más ciales de la clase alta, cuyo férreo activismo goza
crítico que el discurso médico (24,43-45). de cierta visibilidad mediática (46 p.268). Pero el
Pero lo que me interesa destacar aquí no es ahínco con que luchan los padres y las madres de
tanto la lógica en cortocircuito que trata de con- los “toxicómanos”, y el posterior despliegue de
ciliar una “mayor eficacia” de la criminalización movimientos asociativos hasta su confederación
del usuario con ofrecer una asistencia paliativa al en 1985 a través de la Unión de Asociaciones
problema social que esta genera. Tampoco cómo y Entidades de Atención al Drogodependiente
los convenios internacionales, en pro de la guerra (UNAD), es una respuesta desesperada no sólo
contra el “gran tráfico”, obligan a endurecer las ante la ausencia de recursos asistenciales, sino a
regulaciones “del llamado ‘Derecho penal sim- la estigmatización social y la pasividad ciudadana
bólico’ que en el mejor de los casos caminan frente a una situación desbordante y sin prece-
sobre el filo de la navaja del Estado de Derecho, dentes (47 p.325, 46 p.219-220).
cuando no se presentan como una auténtica vio- Se activa, pues, un mecanismo recíproco
lación de principios básicos generalmente recono- entre lo social y lo sanitario dentro de la política
cidos como límite de la intervención penal” (42 de drogas. Por un lado, los diversos agentes so-
p.34). Sino que es en el engranaje biopolítico por ciales pasan a participar en las administraciones
el que se articula esta paradoja entre la creciente del aparato gubernamental, de manera que se
represión y la progresiva sanitarización –en el produce una socialización de lo que hasta en-
nivel prescriptivo y el nivel pragmático del castigo tonces pertenecía al poder médico y al poder
y la asistencia– por donde asoma indefectible- jurídico. Pero, a su vez, los mismos actores re-
mente la simbiosis jurídico-médica en la gestión claman una medicalización de lo social. Esta
este colectivo, el acto de la inyección pasa a ser Así, a partir de los años noventa, las agencias
doblemente “subversivo”, ya que entraña un riesgo de salud pública de los países industrializados
de contaminación y contagio potencialmente le- aplican una estrategia sanitarista, concentrando
tal no solo para el usuario, sino para el resto de sus esfuerzos en lanzar campañas y programas
la población. La jeringuilla usada representa la de prevención de sida dirigidos a los “grupos de
guadaña de esta nueva peste en el imaginario co- riesgo” –prostitutas, homosexuales y “adictos a
lectivo, un peligro que acecha en la arena de la drogas por vía parenteral”– de acuerdo a una re-
playa, en las butacas de los cines, en los lavabos lación directa entre las conductas y prácticas que
públicos y en los asaltos callejeros, de tal manera los definen como tales y las principales vías de
que los yonquis pasan a ser representados como contagio: la transmisión sexual y la hemática. En
seres vampirescos. La nueva alarma social llevará consecuencia, las intervenciones se focalizarán en
a cuestionar la eficacia de las medidas basadas en fomentar el uso del preservativo, promover la sus-
la abstinencia y a revitalizar la moral utilitarista: ya titución de la vía intravenosa por la oral (con la ad-
no se trata tanto de curar a los “toxicómanos”, sino ministración supervisada de metadona en jarabe)
de eliminar el riesgo infeccioso para neutralizar la e higienizar las prácticas de inyección. El cambio
epidemia y, de paso, normalizar a este colectivo. de estrella polar, acogido e impulsado por los
La nueva biopolítica se dirigirá al componente movimientos asociativos, hace posible la puesta
biológico de la epidemia, tomándolo como su en marcha en numerosos países (por ejemplo,
epítome en consonancia con las representaciones Holanda, Suiza, Alemania, Canadá y Australia) de
sociales acerca del peligro de contaminación que nuevos planes y recursos asistenciales, si bien en
simboliza el uso endovenoso de heroína, en lugar el caso español esta transición no llega hasta el
de apuntar a las cuestiones sociales y políticas que PNSD de 2000-2008.
constituyen las causas últimas del fenómeno. Por otro lado, para que la nueva estrategia
Coincidiendo con la caída del Muro de biopolítica se ejerza con eficacia sobre las con-
Berlín, la mayoría de los Estados europeos –si ductas y los cuerpos lleguen a gobernarse a sí
bien algunos, como los Países Bajos, ya habían mismos, será necesario que se desplace al entorno
cambiado sus políticas represivas sobre drogas de marginalidad de los usuarios, para observar
con anterioridad a la epidemia de sida (52)– se re- cómo adquieren su sentido práctico y lidian con
plantean con urgencia su estrategia para proteger las condiciones de posibilidad en sus vidas coti-
la salud pública y el orden social, recuperando dianas. Se trata, pues, de una poliédrica estrategia
los principios higienistas. Entre las prioridades de tolerancia que instrumentaliza las “tecnologías
está frenar la epidemia para salvaguardar al resto del yo” (62 p.45-49) desde el nivel micropolítico
de la población, poniendo especial énfasis en del uso de drogas, es decir, a partir del sujeto si-
señalar las vías de contagio. Desde el discurso tuado en su contexto social. Esta nueva raciona-
científico surge una transición ideológica por la lidad en la farmacopolítica no deja de ser una
cual las políticas de abstención obligatoria son re- expresión más de la “gubernamentalidad” (63), de
emplazadas por la lógica utilitarista y neoliberal tal manera que el yonqui pasa a ser un agente,
de la nueva salud pública, que ya anunciaba la es decir, pasa a jugar un rol activo en el “go-
Organización Mundial de la Salud (OMS) en la bierno de sí mismo”, a la vez que se reconstruye
Carta de Ottawa de 1986. Esta nueva perspectiva su subjetividad. Se produce un cambio hacia la
“comprende no sólo la biología humana, sino que humanización de este colectivo que busca la re-
reconoce la importancia de los aspectos sociales ciprocidad en las acciones del campo de la salud
de los problemas de salud que están causados pública que le son dirigidas, y que vemos reflejada
por el estilo de vida” (53 p.22). Bajo esta óptica, en el discurso de la comunidad científica que co-
las llamadas “políticas de reducción de daños”, labora con las administraciones públicas (d). En
lejos de censurar una conducta desviada, buscan consecuencia, incorporando los saberes y la par-
minimizar los perjuicios asociados a ésta, desde ticipación del colectivo de usuarios, ya no solo se
una lógica pragmática y en correspondencia con atiende la dimensión sanitaria del problema, sino
el modelo del riesgo de la sociedad moderna que se busca la normalización e inserción social,
(54-60, 61 p.311). restaurando su estatus de ciudadanos.
ensayada para frenar la epidemia de sida, así dentro del Estado español, de manera que en al-
como la hepatitis B y C (70-73). A su vez, habrá un gunas autonomías también intervienen ONG–,
amplio consenso acerca de sus beneficios sociales en los centros penitenciarios, así como unidades
(74), tales como la disminución de la delincuencia móviles que se desplazan hasta los emporios de la
y la normalización de los usuarios (75). droga en las grandes urbes. Incluso desde 1998 se
Hasta el año 1983, en el Estado Español no instaura un plan para la adhesión de las farmacias
hay una regulación estatal de la prescripción de a los programas de metadona que se aplica en
metadona (f). Será necesario un mayor esfuerzo de Andalucía, Canarias y Asturias, con la finalidad de
coordinación entre las administraciones públicas facilitar la accesibilidad a este tratamiento y la nor-
que regulan las competencias para la prescripción malización del colectivo de usuarios. No obstante,
y la dispensación, así como la instauración de una la falta de un seguimiento individualizado con la
mecánica institucional que gestione este recurso transferencia de la dispensación de metadona de
terapéutico en emplazamientos específicos, sean las ONG a las farmacias no ha dejado de suscitar
públicos o privados sin ánimo de lucro. Por tanto, críticas, especialmente con motivo de los ajustes
la progresiva transferencia de peso del poder ju- presupuestarios.
rídico al poder médico se traduce en una política
del espacio a partir de la cual se crea un tejido
asistencial donde el consumo de metadona queda El yonqui destronado y los programas de
legalmente restringido a la prescripción facul- heroína
tativa. Sin embargo, la lógica abstencionista que
se empieza aplicando a los programas de me- Desde mediados de los años noventa, el con-
tadona no solo resulta ineficaz para gran parte junto de tecnologías que dispone el aparato sa-
de los usuarios, sino que contribuye a recrudecer nitario, junto a la emergencia de nuevos modos
la epidemia de sida que se extendía entre la ju- de consumo de drogas, consigue desactivar la
ventud española (g). Así, habrá que esperar hasta dimensión de peligrosidad social del yonqui. Los
principios de los años noventa para que se sienten programas de metadona no solo resultan una es-
las bases de los programas de mantenimiento con trategia eficaz para frenar la expansión de la epi-
metadona actuales (con la aprobación del Real demia de sida, sino que suponen una alternativa
Decreto 75/1990), y a mediados de esta misma farmacológica que, como ya he señalado, compite
década para que se flexibilice el acceso a ese tra- con la oferta del mercado negro, contribuyendo
tamiento (con el Real Decreto 5/1996). En conse- a disminuir la criminalidad asociada al consumo
cuencia, su consolidación no se alcanzará hasta el de drogas ilegales (80,81). En consecuencia, tiene
año 1992 (77), “cuando lo peor ya había pasado, lugar un silencioso destronamiento del yonqui
y tras una intensa batalla frente a sus múltiples de- en la agenda biopolítica y, por supuesto, en los
tractores de la sociedad civil y de los servicios de medios de comunicación, a pesar de que ni el
prevención y atención a las drogodependencias conjunto de estrategias de reducción de daños ni
(algunos convertidos luego felizmente en gestores los programas de metadona logran absorber la to-
de los mismos)” (73 p.507). Cabe señalar que, talidad del colectivo problemático de usuarios (i).
en ese mismo año y en los sucesivos, España en- Pero del mismo modo que la cuestión del
cabeza la lista de países europeos respecto a la orden público jugaba un papel clave en el des-
tasa acumulada de casos de sida relacionados con plazamiento espacial de las prácticas de consumo
el consumo de drogas, por delante de Italia, Suiza a los “lugares de tolerancia”, el proceso de ins-
y Francia (78 p.20), con un recrudecimiento de la tauración de los dispositivos de prescripción de
mortalidad a mediados de esa década (h). heroína que seguirán a los de metadona tampoco
Finalmente, se distribuye en el espacio geo- escapa a tal lógica. De hecho, la persistencia de
gráfico una extensa red de dispositivos de dis- las distopías de la heroína y los problemas sociales
pensación de metadona en régimen ambulatorio, ligados a sus usos es lo que lleva a algunos go-
por lo general, dentro de los Centros de Salud biernos europeos a buscar estrategias alternativas
de Atención Primaria –aunque su organización de control social. En el origen de estos programas
está sujeta a una gran variabilidad interterritorial se desvela, de nuevo, un juego de reflexividad
Sin embargo, como ocurre en otros países, esto no heroína, quedando esta relegada a espacios mar-
significa que resulte sencillo encontrar candidatos ginales. Paralelamente, la mecánica que disponen
para el ensayo clínico precedente. los sistemas legal y moral hegemónicos en la
Dentro del recorrido topológico aquí pro- modernidad queda particularmente inscrita en el
puesto, la prescripción de heroína deviene un cuerpo de los usuarios de heroína inyectada, de
sofisticado mecanismo de biopoder, acaso el tal manera que los “yonquis” devienen la figura de
epítome de las políticas de reducción de daños: desviación de la Transición Democrática Española.
en un espacio segregado, se aplica una estrategia Para gestionar su estatus liminar se activa una
farmacopolítica que gestiona el placer opiáceo. biopolítica de la droga, en la que el colectivo de
Asimismo, las prácticas corporales que suponían usuarios deviene objeto de la mirada tanto jurídica
un riesgo individual y social son sanitarizadas. como médica, si bien ambos discursos de poder,
Una vez disuelta el “álgebra de la necesidad” me- entre la criminalización y el terapeutismo absten-
diante un consumo racionalizado y supervisado cionista, contribuyen paradójicamente a cristalizar
de la dosis justa de heroína en un entorno clínico, dicha figura de desviación. No es hasta la irrupción
resulta más factible llevar a cabo un programa de de la epidemia de sida cuando se produce un pro-
normalización de los modos de existencia de este gresivo cambio de racionalidad que incorpora el
colectivo. modelo de reducción de daños a las escenas de
Desde una perspectiva micropolítica, en los la droga y la farmacologización de la asistencia,
dispositivos de heroína se da una conjunción entre desde los más extendidos programas sustitutivos
el aparato médico y la lógica de la reducción de de metadona hasta los programas de prescripción
daños, de tal modo que el “modelo prescriptivo” de heroína instaurados en varios países europeos
queda hibridado con el “modelo participativo” de desde los años noventa.
la reducción de daños (8 p.179). Por un lado, a En suma, a lo largo de las últimas décadas
través de estos programas se promueve la medi- se ha creado en España una red heterotopológica
calización y asistencia de un colectivo que es cla- con un enfoque bio-psico-social cada vez más
sificado como anormal, quedando sujeto a unos patente, flexibilizando los criterios de inclusión
estrictos criterios de inclusión, a diferencia de las y diversificando los tratamientos para adaptarse
salas de venopunción higiénica. Por otro lado, el y desplazarse a los distintos contextos y tipos de
usuario no decide aquí el nivel de riesgo que está usuarios de drogas, con el objetivo de ofrecer un
dispuesto a asumir, sino que el umbral queda bajo tratamiento plural e individualizado. Sin embargo,
un control farmacéutico. Asimismo, en contrapo- los recortes presupuestarios que se han aplicado
sición a los espacios de tolerancia abiertos, estas de forma creciente a consecuencia de la crisis eco-
heterotopías se sitúan en un marco institucional nómica (l) han afectado gravemente al conjunto
disciplinario, articulando una relación intensa y de los servicios sanitarios y sociales (92). El sector
continuada entre “profesionales” y “pacientes” de las drogodependencias ha sido uno de los más
de la que surgirán juegos de poder y formas de afectados, y no precisamente por un marcado des-
resistencia. censo de la tasa de consumo de sustancias ilícitas
(m) o de la población en riesgo de exclusión social
(97) sino, en gran medida, por el “destronamiento”
CONCLUSIÓN Y REFLEXIONES FINALES del yonqui iniciado en los años noventa, que pasa
SOBRE EL CONTEXTO ACTUAL DE CRISIS a ser una mera figura residual y exenta de aquella
peligrosidad social en el imaginario colectivo y en
la agenda política. Las llamadas políticas de aus-
En correspondencia con los principios de las teridad en las que han convergido los gobiernos
heterotopías descritos por Foucault, hemos visto europeos de tendencia neoliberal, y que se han
cómo los cambios culturales, sociales y políticos aplicado con severidad en el contexto español
de los usos de drogas a partir de los distintos sis- desde el nivel autonómico hasta el nacional, han
temas de control se han acompañado de una pro- puesto en evidencia hasta qué punto en el sistema
gresiva migración de los lugares que han acogido moral subyacente prevalece la representación
estas prácticas, especialmente la inyección de social estigmatizadora del colectivo de usuarios
NOTAS FINALES suerte que las normas que en ellas dominan pa-
recen estar en contradicción con las del espacio
a. En su conferencia “Des espaces autres” (2), público hegemónico. Por un lado, el filósofo dis-
Foucault sitúa las heterotopías como lugares tingue las heterotopías de crisis dentro de las so-
que representan, contestan e invierten todos los ciedades primitivas como lugares “privilegiados”,
demás emplazamientos reales y efectivos que “sagrados” o “prohibidos” que quedan reservados
se encuentran en el interior de la cultura, de tal a los sujetos que viven en un estado de limina-
ridad (2 p.756-757). Por otro lado, las heterotopías h. Según los datos del Área de vigilancia de VIH
de desviación que corresponderían a la sociedad y conductas de riesgo del Centro Nacional de
moderna, a las instituciones secularizadas desti- Epidemiología, entre 1981 y 2010, “el pico de
nadas a los individuos que presentan conductas mortalidad se alcanzó en 1995 cuando la tasa de
desviadas. Foucault se sirve del ejemplo de los mortalidad global fue de 14,9 por 100.000 habi-
cementerios para ilustrar cómo a lo largo de la tantes [...] A partir de este año, los fallecimientos
historia de la cultura occidental el cambio de re- disminuyeron de forma muy importante hasta
laciones espaciales entre estos emplazamientos y 1998 (descenso del 68%) y desde 1999 el des-
el resto de espacios culturales ha reflejado la tran- censo ha sido más lento” (79).
sición del pensamiento de la época, de lo religioso
a lo secular, así como los cambios de organización i. El psiquiatra José Cabrera, antiguo director de la
y jerarquización social. Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid e
impulsor de la narcosala de Las Barranquillas, en
b. Para una síntesis de los acontecimientos histó- una noticia de prensa lamentaba el cierre de esta
ricos que precipitan en el concepto moderno de en 2012: “Los drogadictos no interesan a nadie.
droga, distinguiendo entre narcóticos y medica- Hace 10 años eran peligrosos porque robaban
mentos, ver los trabajos de Romaní (8) y Berridge bolsos o atracaban farmacias, pero como ahora
(9). En cuanto al juego de intereses y las circuns- tienen metadona han desaparecido del mapa y
tancias históricas que rodean el proceso de ilegali- nadie se acuerda de ellos [...] Y a los que menos
zación farmacológica, recomiendo los trabajos de interesa es a los políticos, ni PP ni PSOE. Es la
Escohotado (5), Berridge (10), Courtwright (11) y triste realidad” (82).
Szasz (12), entre otros.
j. “Frustrated by prior efforts to curb use, the most
c. Para una crítica del tratamiento jurídico de “las visible failure being the squalid deterioration of
drogas” según el Derecho Penal español y una Zurich’s Platzspitz Park and subsequently the
propuesta hacia la normalización, ver el trabajo Letten railway station – areas designated by the
de Pantoja y Abeijón (15 p.19-42) y Arana (16). government for open air drug use – the Swiss Fe-
deral Office of Public Health instituted the Swiss
d. Castel et al. (64 p.9) hacen una llamada a la Scientific Studies of Medically Prescribed Nar-
ética para comprender al sujeto y afrontar su pro- cotics to Drug Addicts (hereafter the Swiss Heroin
blema, ahuyentando la imagen mefistofélica del Trials)” (84 p.331).
yonqui, que no repara en los medios con tal de
procurarse su dosis. k. En relación con la población diana del pro-
yecto suizo: “Politically, pressure came mainly
e. Así por ejemplo, “la scène de l’heroïne des from cities, and they were interested in gaining
années 1970 à Rotterdam, plutôt mouvante, relief from the problems associated with large
agressive et anonyme, a évolué pendant les années numbers [...] ‘hard-core’ chronic addicts known
1980 pour se transformer en un environnement to be associated with social nuisance and crime
assez stable, plutôt non violent et circonscrit à involvement into the [heroin assisted treatment]
quelques adresses bien repérées [...] La plupart project” (91 p.32).
des transactions au détail [entre consommateurs
et revendeurs] se font en lieu clos, à ces adresses.” l. El presupuesto del Plan Nacional sobre Drogas
(52 p.73). se ha reducido más de un 40%, desde 25 millones
de euros antes de 2012, el año en que sufrió el
f. El único modo de dispensación es a través del mayor recorte, a 14,6 millones de euros en 2015
“carnet extradosis”, un recurso gestionado por (93-95).
los Colegios de Médicos (21). La prescripción
de metadona se limita a la asistencia psiquiátrica m. Según los datos de la Encuesta Nacional de
privada y, a menudo, solo a la emisión de recetas. Salud (96), si bien se documenta un ligero des-
Su popularización entre los usuarios propicia el censo de forma global, muy cuestionado por los
surgimiento de un preocupante mercado ilegal de profesionales que prestan asistencia a los drogo-
metadona en algunas ciudades (76). dependientes, la tasa del consumo esporádico de
heroína ha aumentado desde 2011 hasta 2013.
g. Los criterios para la acogida en los programas
de metadona son aún muy selectivos y su finalidad n. Así, por ejemplo, Francisco Herrera, presidente
sigue siendo la deshabituación, aunque la nueva de Proyecto Hombre en Andalucía, denunciaba
normativa ya distingue entre tratamientos de corto que: “[las administraciones] ‘Han bajado la guardia’
plazo y largo plazo (cuando superan los veintiún [...] con ‘recortes brutales’, argumentado a veces con
días). Además, para asegurar la ingesta de la dosis un discurso de un ‘neoliberalismo salvaje’ del que
prescrita y evitar el desvío al mercado ilegal, el se extrae la idea de ‘ellos se lo han buscado’” (98).
usuario debe consumir la sustancia in situ.
AGRADECIMIENTOS
A Oriol Romaní y Joan Carles March, co-directores de mi tesis doctoral, por sus valiosos comentarios y
facilidades para llevar a cabo mi investigación.
6. Comas D. La medida de la incidencia, preva- 17. Castel R, Coppel A. Les contrôles de la toxi-
lencia y problemas causados por drogas ilegales. comanie. In: Ehrenberg A, director. Individus sous
Revista Española de Investigaciones Sociológicas. influence: Drogues, alcools, médicaments psycho-
1986;34:57-81. tropes. Paris: Éditions Esprit; 1991. p. 237-256.
7. Coomber R, South N. Drugs, cultures and con- 18. Bourdieu P. The Berber House. In: Douglas M.
trols in comparative perspective. In: Drug Use and Rules and meanings. New York: Penguin Books;
cultural contexts ‘Beyond the West’: Tradition, 1971.
Change and Post-Colonialism. London: Free Asso-
ciation Books; 2004. p. 13-26. 19. Ralet O. Condicionantes políticos y econó-
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Recibido: 5 de octubre de 2014 | Versión final: 26 de marzo de 2015 | Aprobado: 16 de abril de 2015
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