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El Viento

El viento se produce por diferencias de presión atmosférica causadas por el calentamiento desigual de la superficie terrestre. La velocidad y dirección del viento se miden con anemómetros y veletas respectivamente. El viento se clasifica en escalas de velocidad como la escala de Beaufort.

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El Viento

El viento se produce por diferencias de presión atmosférica causadas por el calentamiento desigual de la superficie terrestre. La velocidad y dirección del viento se miden con anemómetros y veletas respectivamente. El viento se clasifica en escalas de velocidad como la escala de Beaufort.

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¿Qué es el viento?

Llamamos «viento» al flujo de aire. Por lo general, el término hace referencia a los movimientos
horizontales, mientras que se utiliza «corrientes» para hablar de los desplazamientos verticales.

El viento es una magnitud vectorial, y para definirlo se necesitan conocer sus dos componentes:
dirección y velocidad. Ambas están condicionadas por las diferencias de presión atmosférica, que
son la principal causa de que el aire se mueva.

Además, como permite el transporte de masas de aire, es un factor determinante para el tiempo
atmosférico, ya que puede favorecer cambios en la humedad y la temperatura del entorno.

¿Por qué se produce?


El viento se produce en escalas muy diferentes, desde flujos intensos originados por una tormenta
(pocos minutos de duración) hasta brisas locales provocadas por diferencias de presión en superficie
(persisten varias horas). Incluso existe a gran escala, donde el calentamiento diferencial entre
distintas regiones del planeta actúa como forzante principal.

El calentamiento desigual en la superficie terrestre permite diferencias de temperatura en distintas


zonas geográficas y entre distintos puntos de la atmósfera. Esto, a su vez, implica distintos valores
de presión atmosférica, lo que provoca el movimiento del aire. Entonces, podemos decir que la
energía térmica (proveniente del Sol) se transforma en energía cinética, generando el
desplazamiento de masas de aire entre diferentes regiones del planeta.

Las diferencias de presión fuerzan el movimiento del aire, que se desplaza desde las altas presiones
(anticiclones) hacia las bajas presiones (ciclones), para intentar recuperar el equilibrio. Sin
embargo, esta trayectoria no es directa, sino que también actúan otras fuerzas sobre el viento, siendo
la de mayor importancia la «fuerza de Coriolis», provocada por la rotación del planeta. Esta última
se manifiesta con mayor intensidad a medida que nos alejamos del ecuador y es máxima en los
polos. Provoca una desviación del viento hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda
en el hemisferio sur.

Por este motivo, en el hemisferio norte el viento gira en sentido antihorario alrededor de los
sistemas de baja presión y en sentido horario alrededor de los anticiclones, mientras que en el
hemisferio sur ocurre lo opuesto.

Velocidad del viento


La velocidad (o intensidad) del viento se expresa normalmente en kilómetros por hora (km/h) o
metros por segundo (m/s). Aunque también suele emplearse el nudo (kt) como unidad de medida,
principalmente en náutica.

La magnitud depende de qué tan intenso es el gradiente de presión entre dos áreas, es decir, qué tan
grande es la diferencia de presión entre las mismas.

Entonces, cuando miramos un mapa de presiones, si las isobaras están muy poco separadas entre sí,
entendemos que el viento será intenso. Normalmente, a nivel global, esto ocurre en altas latitudes.

Por otra parte, debe considerarse que la velocidad disminuye cuando aumenta la fricción con la
superficie. Por este motivo, es normal que se registren vientos más intensos en la costa que en el
interior del continente.
La escala de Beaufort clasifica los vientos tanto por su intensidad como por los efectos que produce
en tierra y mar. Como resultado, se distinguen 13 niveles:

Nivel 0: Calma. Viento de 0 a 1 km/h.


Nivel 1: Ventolina. Viento de 2 a 5 km/h.
Nivel 2: Flojito (brisa muy ligera). Viento de 6 a 11 km/h.
Nivel 3: Flojo (brisa ligera). Viento de 12 a 19 km/h.
Nivel 4: Bonancible (brisa moderada). Viento de 20 a 28 km/h.
Nivel 5: Fresquito (brisa fresca). Viento de 29 a 38 km/h.
Nivel 6: Fresco (brisa fuerte). Viento de 39 a 49 km/h.
Nivel 7: Frescachón (viento fuerte). Viento de 50 a 61 km/h.
Nivel 8: Temporal (viento duro). Viento de 62 a 74 km/h.
Nivel 9: Temporal fuerte (muy duro). Viento de 75 a 88 km/h.
Nivel 10: Temporal duro (temporal). Viento de 89 a 102 km/h.
Nivel 11: Temporal muy duro (borrasca). Viento de 103 a 117 km/h.
Nivel 12: Temporal huracanado (huracán). Viento de 118 km/h.
Los incrementos breves y repentinos de intensidad, se denominan «ráfagas» o «rachas» de viento.
Por otra parte, los vientos fuertes que tienen una duración intermedia (1 minuto aproximadamente)
se conocen como «turbonadas», mientras que los vientos de larga duración (horas o días) se
nombran en función de su origen (brisa, temporal, huracán, etc.)

El instrumento que se utiliza para medir la intensidad del viento se llama «anemómetro», tanto la
velocidad instantánea como las rachas. Como el viento es muy variable, se suele tomar un valor
medio en intervalos de 10 minutos para obtener así un viento medio.

Los anemómetros más utilizados son los llamados “anemómetros de cazoletas”, que se componen
de un pequeño molino de 3 aspas con cazoletas en sus extremos. Estas son movidas por el viento, y
permiten calcular su intensidad en función de la cantidad de vueltas que den por segundo. Por lo
general, estos anemómetros están integrados en estaciones meteorológicas y asociados a una veleta,
que se utiliza para obtener la dirección del viento.

Dirección del viento


La dirección del viento indica de dónde proviene el flujo de aire, no hacia dónde se dirige. Como
ejemplo, si hablamos de “viento norte” nos referimos a aquel que se desplaza desde el norte hacia el
sur.

La dirección se mide en grados, de 0° a 360°, en sentido horario y tomando como referencia o


“valor cero” el norte geográfico. El valor 0° (o 360°, dado que en un círculo se superponen) indica
viento norte, los 90° indican viento del este, los 180° indican viento sur, y los 270° indican viento
del oeste. Los valores intermedios determinan el resto de las posibles componentes, como noreste,
sureste, suroeste y noroeste, entre otras.

La dirección del viento resulta aproximadamente paralela a las isobaras (líneas de igual presión),
pero, en los niveles más bajos, la fricción con la superficie hace que el flujo se desvíe y las cruce
ligeramente. Como regla general, el viento deja las altas presiones a la derecha y las bajas presiones
a la izquierda en el hemisferio norte, y lo contrario en el hemisferio sur.

Para medir la dirección del viento se utiliza una «veleta», que prácticamente es un dispositivo
giratorio que incluye una placa de libre movimiento, un señalador con forma de flecha en su punta y
una cruz horizontal que refleja los puntos cardinales. Entonces, cuando el viento sopla, la fecha
refleja su dirección.
En los aeropuertos por lo general se utilizan mangas de viento para medir su dirección y, en algunos
casos, su fuerza. También pueden verse a los costados de algunas carreteras, donde el viento lateral
puede representar un riesgo.

Tanto la dirección como la velocidad del viento suelen medirse a unos 10 metros respecto del suelo.
Esto es para evitar la influencia de los árboles y otras estructuras que puedan afectar las mediciones.

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