FUNCIÓN DE RELACIÓN
La función de relación es una de las funciones vitales y, gracias a ella, los seres vivos
tienen la capacidad de obtener información del medio ambiente y de reaccionar ante
los cambios que se producen en él o también, a nivel interno de los propios organismos.
Las fases de la función de relación son: la fase de estímulo u obtención de la
información, la fase de procesamiento de dicha información y, por último, la fase de
respuesta. Para que se produzcan estas fases, tenemos que conocer qué elementos
intervienen en la función de relación, y son los siguientes:
Fase de estímulo: son percibidos por los seres vivos a través de receptores
y es la información en forma física o química que pueden percibir los seres
vivos del medio exterior o del interior de los mismo.
Fase de procesamiento del estímulo: la segunda fase es la que se encarga
de analizar la información recibida y, según se trate de células, animales o
plantas, los sistemas involucrados son diferentes.
Fase de respuesta: una vez se ha producido el análisis, la respuesta es
emitida por los órganos efectores, y éstas pueden ser móviles (si provocan
el movimiento del organismo) o estáticas o secretoras (si producen la
liberación de sustancias).
Función de relación en las plantas.
En efecto, las plantas también se relacionan y experimentan cambios originados por
estímulos. Esto ocurre porque están dotadas de células encargadas de captar estímulos
internos y externos y emitir la correspondiente respuesta. La respuesta de las plantas a
estímulos ambientales puede realizarse a través de movimientos de crecimiento u
orientación, y estas reacciones se conocen por el nombre de tropismos. A su vez, estos
tropismos pueden tener diferente naturaleza, ya que pueden deberse por estímulos
luminosos (fototropismos), cuando los organismos se orientan o crecen hacia o en
contra de la luz, geotropismos, que ocurren cuando por efecto de la gravedad el tallo o
raíz crece a favor o en contra de ella, hidrotropismos, producidos por la presencia de
agua, quimiotropismo, cuando la planta reacciona a sustancias químicas, creciendo a
favor si estas son beneficiosas o en contra si son perjudiciales, y, por último,
tigmotropismos, cuando algunos vegetales crecen alrededor de cuerpos sólidos cuando
entran en contacto con ellos (por ejemplo, lo que ocurre en las plantas enredaderas).
Por otro lado, existen otro tipo de reacciones de las plantas llamadas nastias, producidas
en respuesta también a factores externos y se caracterizan por ser respuestas rápidas.
Estas respuestas pueden deberse también a estímulos lumínicos (fotonastias), donde los
organismos giran o abren las flores en respuesta a la luz, tigmonastias, que ocurren
cuando, por ejemplo, la planta reacciona al contacto de un insecto atrapándolo, como
ocurre en plantas carnívoras.
Las plantas carnívoras suelen alimentarse de nutrientes y minerales que extraen del
suelo, pero cuando estos escasean, están dotadas de un sistema de percepción de
insectos en sus hojas. Algunos estudios demuestran que la planta cuenta con una serie
de pelos que actúan como sensores en las superficies de sus hojas y son capaces de
“contar” las veces que estos pelos han sido rozados por la potencial presa, para así
conocer si es o no viable invertir la cantidad de energía que les supone alimentarse de
este tipo de presa. Cuando la frecuencia de contacto de los pelos es alta, la planta cierra
rápidamente sus hojas y atrapa en su interior al insecto, que será descompuesto
mediante enzimas específicas segregadas por la planta para realizar su digestión.
Función de relación en los animales.
En animales, la función de relación involucra al sistema nervioso, perceptor de los
estímulos y responsable de la emisión de las respuestas. Los receptores sensoriales son
los encargados de recibir esta información del medio externo proporcionada por los
estímulos. Existen diferentes tipos de receptores sensoriales ya que pueden ser, según
su localización, receptores externos, si captan la información del medio exterior, o
receptores internos si lo hacen del medio interno. Además, según la naturaleza del
estímulo a percibir, estos receptores sensoriales pueden ser: fotorreceptores, si captan
estímulos de tipo luminoso (ya sea luz visible o ultravioleta como en el caso de los
insectos), quimiorreceptores, cuyos estímulos son sustancias químicas (por ejemplo
olores o sabores),mecanorreceptores, si los estímulos son de tipo mecánico (como el
tacto, dolor, gravedad...), termorreceptores, estimulados por el frío o calor o, por
último, electrorreceptores, los cuales detectan la energía eléctrica.
Según si los animales son invertebrados o vertebrados los receptores sensoriales
pueden localizarse en células aisladas u órganos muy desarrollados en la superficie del
cuerpo del animal, como es el caso de los primeros, o concentrarse en los órganos de
los sentidos como ocurre en el caso de los vertebrados.
Posteriormente a la recepción de los estímulos por estas estructuras, es importante
conocer qué sistemas intervienen en la función de relación de los animales. Estos
procesan la información y la integran gracias a un complejo sistema de coordinación que
involucra al sistema nervioso, el cual transmite la información a través de impulsos
nerviosos por todo el cuerpo, y al sistema endocrino, que fabrica moléculas químicas
que viajan también por el organismo hasta los órganos efectores. Los órganos efectores,
son los que, finalmente, ejecutarán las respuestas elaboradas por los anteriores, siendo
respuestas rápidas las emitidas por el sistema nervioso y lentas y duraderas las que
implican al endocrino. Estas respuestas tienen gran importancia en procesos como la
nutrición, la locomoción, el crecimiento, la reproducción, la socialización y otras
múltiples funciones complejas.
SENTIDO ÓRGANO TIPO DE RECEPTOR ESTÍMULOS PERCEPCIÓN
OIDO OIDO MECANORRECEPTOR VIBRACIÓN SONIDO
VISTA OJO FOTORRECEPTOR LUZ IMÁGENES
TEXTURA
TACTO PIEL MECANORRECEPTORES PRESIÓN
CALOR O FRÍO
TERMORRECEPTOR TEMPERATURA
DOLOR
SUSTANCIAS
GUSTO LENGUA QUIMIORRECEPTOR SABOR
SOLUBLES
SUSTANCIAS
OLFATO NARIZ QUIMIORRECEPTOR OLOR
VOLÁTILES
Ejemplos de la función de relación en los animales:
El primero es el caso de los murciélagos que utilizan la ecolocalización, un sistema de
percepción del medio a través del eco de ondas de sonido que rebotan sobre objetos y
devuelven información acerca de la distancia y tamaño de dichos objetos. Es habitual en
animales nocturnos como los murciélagos, pero también está presente en muchas
especies con otro tipo de hábitos, por ejemplo, las ballenas o delfines.
Otro caso que merece especial mención es el de las plantas carnívoras. Las plantas
carnívoras suelen alimentarse de nutrientes y minerales que extraen del suelo, pero
cuando estos escasean, están dotadas de un sistema de percepción de insectos en sus
hojas. Algunos estudios demuestran que la planta cuenta con una serie de pelos que
actúan como sensores en las superficies de sus hojas y son capaces de “contar” las veces
que estos pelos han sido rozados por la potencial presa, para así conocer si es o no viable
invertir la cantidad de energía que les supone alimentarse de este tipo de presa. Cuando
la frecuencia de contacto de los pelos es alta, la planta cierra rápidamente sus hojas y
atrapa en su interior al insecto, que será descompuesto mediante enzimas específicas
segregadas por la planta para realizar su digestión.
Cómo ocurre la función de relación
Si alguien nos llama, escuchamos nuestro nombre y respondemos girándonos hacia el
lugar de donde procede el sonido. Para que todo esto suceda se necesita la intervención
coordinada de los órganos de los sentidos, el sistema nervioso y el aparato locomotor.
La función de relación ocurre en varias fases:
1. Los órganos de los sentidos poseen unos receptores que captan la información de
todo lo que ocurre en nuestro entorno.
2. Estos receptores son capaces de percibir estímulos del exterior como la luz, el
sonido, la presión, etc. Estos receptores envían la información al cerebro
mediante nervios que forman parte del sistema nervioso.
3. El cerebro, otro de los componentes del sistema nervioso, analiza la información
y decide qué hacer.
4. El cerebro envía órdenes a través de los nervios.
5. El aparato locomotor, formado por los músculos y los huesos, recibe las órdenes
y realiza los movimientos.
La coordinación interna de nuestro organismo
Aunque no somos conscientes de que ocurren, en el interior de nuestro cuerpo suceden
muchos procesos diferentes: el corazón bombea la sangre que circula por el cuerpo, los
riñones fabrican la orina, digerimos los alimentos…
Para que nuestro organismo funcione bien, necesitamos que todos estos procesos del
interior de nuestro cuerpo se realicen de forma coordinada.
Esta coordinación interna también forma parte de la función de relación y la realiza el
sistema nervioso
Los órganos de los sentidos.
Los órganos de los sentidos captan información del exterior y la envían al cerebro a
través de los nervios.
1. Los ojos y el sentido de la vista
Los ojos son los órganos del sentido de la vista. Su función es captar la luz. Con ellos
podemos percibir los colores, las formas y las distancias.
La información que llega a los receptores de la retina viaja hasta el cerebro a través del
nervio óptico. El cerebro recibe la información y la interpreta.
2. Los oídos y la audición
Los oídos son los órganos del sentido del oído. Con ellos percibimos los sonidos, el
lugar de dónde proceden y sus propiedades.
En el caracol se encuentran los receptores que captan los sonidos. El caracol está
unido al nervio auditivo, a través del cual la información se transmite al cerebro.
3. La piel y el tacto
La piel es el órgano donde se encuentra situado el sentido del tacto. Con este sentido
podemos percibir distintos tipos de sensaciones como la forma y la textura de los
objetos, la presión, el calor y el frío.
En la piel se encuentran los receptores del sentido del tacto. Estos receptores están
unidos a nervios a través de los cuales la información llega al cerebro.
4. La lengua y el sentido del gusto
La lengua es el órgano del sentido del gusto. Por medio de la lengua percibimos los
sabores.
En la superficie de la lengua se encuentran las papilas gustativas, que son unos pequeños
abultamientos que contienen los receptores de los sabores.
5. La nariz y el sentido del olfato
La nariz es el órgano del sentido del olfato. En su interior está la pituitaria amarilla, que
es la zona que capta los olores.
En la pituitaria amarilla se sitúan los receptores olfativos, que mandan al cerebro la
información que reciben a través del nervio olfativo
El Sistema Nervioso
Todos sabéis que los seres humanos tenemos 5 sentidos, la vista, con la que vemos a
través de los ojos; el gusto con el que disfrutamos de los sabores, el olfato que nos
permite oler los maravillosos perfumes de las flores, el oído con el que escuchamos
nuestra música preferida y el tacto con el que sentimos las cosquillas o las caricias a
través de nuestra piel. Bien pues el sistema nervioso es el que recibe toda la información
captada por los sentidos, la interpreta y responde a cada situación.
El sistema nervioso tiene unas células especiales llamadas neuronas y está dividido en
dos partes: el sistema nervioso central y el sistema periférico.
1. El sistema nervioso central esta formado por el encéfalo y la médula espinal. El
encéfalo es donde se encuentra el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo.
El cerebro ocupa la mayor parte del encéfalo y se encarga controla la
memoria, las emociones y las acciones voluntarias como leer, escribir o
saltar. Se encarga de las funciones más complejas y de los actos
voluntarios y conscientes. Es responsable de la memoria, el aprendizaje,
la inteligencia y el habla
El cerebelo coordina el equilibrio, y también el movimiento. Gracias al
cerebelo, no nos estamos cayendo continuamente, ¡Menos mal! Se
ocupa de funciones involuntarias como el equilibrio y los movimientos ya
aprendidos(como andar o correr, pasos de baile,…)
El bulbo raquídeo une el encéfalo con la médula espinal y controla los
movimientos involuntarios como los latidos del corazón o el
movimiento de los párpados que muchas veces se abren y cierran sin
que nos demos cuenta.
La medula espinal es la otra parte del sistema nervioso central. Está en el interior
de la columna vertebral y es como una especie de autopista que conecta el
encéfalo con todos los nervios del cuerpo. La medula espinal es responsable de
los actos reflejos, si tocamos algo muy caliente, retiramos la mano
instintivamente, sin que nos dé tiempo a pensar.
2. El sistema nervioso periférico es el conjunto de nervios que recorren nuestro
cuerpo y pueden ser de dos tipos: sensitivos o motores.
Los nervios sensitivos llevan la información captada por los cinco sentidos hasta el
encéfalo, los nervios motores son los que llevan a los músculos las respuestas
elaboradas por el encéfalo para que actúen. Por ejemplo, si nos caemos al agua los
nervios motores mandan una orden a nuestros músculos para que nos pongamos
a nadar y podamos salir del agua, menos mal, porque si no nos ahogaríamos.
La mayoría de los seres vivos poseen un sistema nervioso, por lo que pueden llegar a
sentir dolor o placer con determinados “toques” a su alrededor. Estos impulsos son
transformados en corrientes eléctricas que viajan hasta el cerebro mediante las
denominadas neuronas. Las neuronas tienen la finalidad de coordinar los movimientos
y las acciones con los impulsos eléctricos hasta dar con un resultado variado.
Muchos animales usan esta capacidad para estar alerta usando sus nervios visuales,
captar así una señal del enemigo y usar sus nervios sensitivos para definir cuál es el
camino más seguro para huir.
Dentro del sistema nervioso se encuentran las neuronas, que son células que hacen
correr la información para que llegue al cerebro sobre los movimientos que tiene que
hacer el cuerpo, así que se puede decir que son como mini ordenadores dentro de todos
nosotros, o quizás más como cables de internet. La comunicación entre las neuronas se
llama sinapsis, y es cuando se transmiten los impulsos.
El sistema nervioso funciona a través de movimientos voluntarios e involuntarios.
Veamos:
Movimientos voluntarios: nuestro cerebro envía impulsos eléctricos a nuestros
músculos y ellos reacciones conforme a la orden que el cerebro les haya enviado.
Movimientos involuntarios: de este tipo de movimientos se encargan el
cerebelo o el bulbo raquídeo, enviando impulsos eléctricos a los órganos para
que funcionen correctamente.
Las neuronas se agrupan formando los nervios, que son capaces de conducir impulsos
nerviosos entre unos puntos y otros del organismo
Consta de dos partes:
1. Encéfalo. Principal centro de control de nuestro cuerpo. Órgano del
pensamiento y la memoria. Se encuentra en la cabeza protegido por el cráneo y
tiene tres partes:
.- El cerebro. Controla los actos voluntarios y almacena la memoria.
.- El cerebelo. Coordina los movimientos y mantiene el equilibrio.
.- Bulbo raquídeo. Regula la actividad de muchos de nuestros órganos.
2. Médula espinal. Va desde el encéfalo hasta el final de la espalda. Está
protegida en el interior de la columna vertebral
EL APARATO LOCOMOTOR.