Universidad Católica de Santiago del Estero - DAR
Carrera: Licenciatura en psicología.
Cátedra: Doctrina social de la Iglesia.
Integrantes: Chazarreta Victoria; Muntaner Florencia; Rivas Loana; Suarez Carolina;
Ulibarrie Patricio; Vercelli Facundo.
GAUDIUM ET SPES.
Unión íntima de la Iglesia con la familia humana universal
La iglesia se abre a todo el mundo, a todo el género humano.
Al servicio del hombre
La iglesia dispuesta a servir, y a trabajar con el mundo por los cambios y las diversas
dificultades.
SITUACIÓN DEL HOMBRE EN EL MUNDO DE HOY
Gran cantidad de cambios que movilizan nuestra cotidianeidad.
Cambios profundos
Muchos cambios en la forma de vida del ser humano, tanto social como relacional.
Cambios en el orden social
Cambian las interacciones entre las personas y la sociedad, debido a los avances
comunicacionales.
Cambios psicológicos, morales y religiosos
Cambios en la manera de pensar y sentir.
Los desequilibrios del mundo moderno
Todos estos cambios producen grandes desordenes sociales.
Aspiraciones más universales de la humanidad
Las sociedades empiezan a generar una conciencia de universalidad del género
humano.
Los interrogantes más profundos del hombre
El hombre se pregunta, por ¿Quién es? Y ¿qué rol tiene en el mundo? ¿Qué hay
después de este mundo?
LA IGLESIA Y LA VOCACIÓN DEL HOMBRE
La iglesia busca acompañar al pueblo de Dios en este proceso, que mueve el espíritu
de preguntarse por todo lo que sucede en el mundo. La iglesia con la guía del espíritu
santo busca responder sobre los fundamentales de su existencia que se plantean.
LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA
El hombre, imagen de Dios
¿Qué es el hombre?
Universidad Católica de Santiago del Estero - DAR
La Biblia nos enseña que el hombre ha sido creado "a imagen de Dios", con capacidad
para conocer y amar a su Creador, y que por Dios ha sido constituido señor de la
entera creación visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios.
El hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser social, y no puede vivir ni
desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás.
El pecado
Por instigación del demonio, en el propio exordio de la historia, abusó de su libertad,
levantándose contra Dios y pretendiendo alcanzar su propio fin al margen de Dios.
Toda la vida humana, la individual y la colectiva, se presenta como lucha, y por cierto
dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas.
Pero el Señor vino en persona para liberar y vigorizar al hombre, renovándolo
interiormente y expulsando al príncipe de este mundo (cf. Io 12,31), que le retenía en
la esclavitud del pecado.
Constitución del hombre
El hombre como uno, un ser de cuerpo y alma, en donde estas dos realidades son
buenas y debe cuidar. El alma es inmortal y es superior a toda la realidad porque es
dada por Dios.
Dignidad de la inteligencia, verdad y sabiduría
El hombre busca la verdad y el conocimiento con su inteligencia superior a la de su
mundo material. Pero esta debe ser ayudada por el don de la sabiduría que nos otorga
el espíritu santo, para poder alcanzar el amor y la búsqueda de la verdad y el bien.
Dignidad de la conciencia moral
En lo profundo de su corazón descubre inscripto una ley que el no se dicta a si mismo,
pero que le causa gran resonancia, la cual le advierte que debe amar y practicar el
bien. La conciencia es el lugar donde reside la voz de Dios en nosotros. La conciencia
da a conocer la ley de Dios que consiste en el amor Dios y el prójimo.
Grandeza de la libertad
La libertad regalo del creador, hoy es muy ensalzada pero esta no es usada como tal.
Sino que en nombre de la libertad se cometen actos erróneos. La libertad fue dada al
hombre para que este busque a su creador espontáneamente, y adhiriéndose
libremente a el alcance la perfección. Para poder ser libre debe desprenderse de sus
pasiones y esto se logra con la gracia de Dios.
El misterio de la muerte
Un gran interrogante del hombre es la muerte, pero esta encuentra respuesta en el
misterio de la salvación de Cristo.
Formas y raíces del ateísmo
El ateísmo creciente en todo el mundo. Esto se da por diferentes causas, ya que por
error de los cristianos o por el deseo de una libertad absoluta desprendida de su crear
y su negación a el, o por estar tan inmiscuidos en el mundo que el hombre se cree
autosuficiente.
Actitud de la Iglesia ante el ateísmo
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Su mensaje, lejos de empequeñecer al hombre, difunde luz, vida y libertad para el
progreso humano. Lo único que puede llenar el corazón del hombre es aquello que
"nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti".
Cristo, el Hombre nuevo
Esto vale no solamente para los cristianos, sino también para todos los hombres de
buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de modo invisible. Cristo murió por
todos, y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina.
En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de
que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual.