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Mitos y Leyendas del Inframundo

El documento habla sobre Hades, el dios griego de los muertos y rey del inframundo. Describe sus relaciones familiares con otros dioses, su matrimonio con Perséfone, y el mundo subterráneo que gobernaba llamado Hades.

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El documento habla sobre Hades, el dios griego de los muertos y rey del inframundo. Describe sus relaciones familiares con otros dioses, su matrimonio con Perséfone, y el mundo subterráneo que gobernaba llamado Hades.

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FICHA IV: HADES-PLUTÓN1

1
. Cf. HOMERO, Ilíada 14, 231-282 sobre Hera e Hipnos, cuando ella quiere
engañar a Zeus. Igualmente cf. Odisea 11, 576 ss. sobre Ticio, Tántalo y Sísifo.
Estigia o Estige ("Abominable") es el nombre del río, o mejor, de un río de los
infiernos, así como el nombre que recibe una fuente que vomita agua de una roca
elevada, que luego se pierde bajo tierra. El agua de esa fuente tenía propiedades
perniciosas: mortal para los hombres, quebraba el hierro, los metales, la cerámica,
etc., pero no es casco de un caballo. Según alguna leyenda el propio Alejandro fue
envenenado con esa agua. Asimismo les servía a los dioses para pronunciar sus
juramentos, porque en caso de perjuicio, le esperaba un castigo terrible, como el estar
un añoo entero sin respirar, o sin beber, por lo que los dioses tenían pavor de ella (cf.
APULEYO, El asno de oro, ed. de J. Mª Royo, Madrid, 1995 p. 164, n. 90). El Cocito es
el río de los lamentos de la Tierra, afluente del Aqueronte; es uno de los ríos
infernales, cuya corriente, muy fría, corre paralela a la del Estigio. El conjunto de los
tres ríos, más el deñ Periflegetonte, forman las barreras de agua que han de pasar las
almas para llegar al reino de Caronte (cf. APULEYO, op. cit., p. 165., n. 91). El Tártaro
es la región más profunda del mundo, situada debajo de los Infiernos, donde las
divinidades encerraron a sus enemigos (cf. APULEYO, op. cit., p. 58, n. 6). Se conocía
el promontorio de Ténaro porque allí se había construido un templo dedicado a
Neptuno, y porque se creía que allí estaba la cueva que comunicaba con la entrada a
los infiernos, en Esparta; otras entradas podían ser en Trecén (Atenas) o el Averno
("Sin pájaros") en Campania, en la Eneida virgiliana (cf. APULEYO, op. cit., p. 167, n.
95). En las creencias populares Orco es el demonio de la muerte; aún asimilado al
nombre de Plutón, quedó vivo en el lenguaje familiar (cf. APULEYO, op. cit., p. 99, n.
40).
- Hestia: hija del Titán Perses y de Asteria, divinidad ctónica, surgida de la
tierra; a su dominio pertenece la magia y la brujería, las encrucijadas, el mundo
subterráneo, la fertilidad y, más adelante, la luna. Hesiodo extiende su poder hasta el
cielo, los campos y el mar. Se halla en compañía de Perséfone y Artemis y a menudo
es equiparada con ésta última. Tiene un poder benéfico y, a la vez, siniestro. Como
diosa de la fertilidad se la coloca al lado de Deméter, de la que a veces se la considera
hija. Con Artemis compartió el poder sobre la luna, con Medea sobre las magas y con
Perséfone sobre el mundo subterráneo. Atributos: antorchas, perros, serpientes.
Representaciones hecateas: tres estatuas adosadas a una columna (Hécate triformis).
Fuentes: HESIODO, Teogonía 411-452. Cf. Eneida 6, 247 '... a Hécate a voces llamando,
en el cielo y Erebo reina'. Hécate Trivia (de las encrucijadas de tres caminos), que
viene por ello a ser la triple Hécate, es una de las apariciones de la divinidad
femenina preolímpica, que bajo el orden de Zeus sigue administrando los misterios
de la muerte.
- Harpías: genios alados, hijas de Taumante y de la oceánide Electra. Suelen
ser dos (Aelo o Nicótoe, y Ocípete), si bien se conoce una tercera, Celeno. Se las
representa en formas de mujeres aladas, o bien de aves con cabeza femeninas y
afiladas garras. Se creía que habitaban en las islas Estrofíades, en el mar Egeo,
aunque Virgilio las sitúa en el vestíbulo de los Infiernos, junto a los demás
1.- ¿De qué era dios Hades y cómo se le representaba? Averigua sus otras

denominaciones. Háblanos de sus relaciones de parentesco con los otros grandes

dioses olímpicos. ¿Qué truco utilizaba el dios para subir a la tierra sin ser visto?

2.- ¿Qué astro lleva el nombre de este dios?

3.- ¿Con quién se desposó el dios de los Infiernos?

4.- El mundo de ultratumba se llama Hades, "lo invisible". El dios

Hermes-Mercurio era el encargado de llevar las almas de los muertos hasta el otro

mundo. ¿Por qué tenían que llevar los muertos una moneda en la boca? ¿Cómo se

llamaba el barquero que transportaba el alma de los muertos? ¿Y la laguna por

donde transitaban? Comenta la frase "jurar por la Estige".

5.- ¿Qué animal guardaba las puertas del Hades? Dí lo que sepas acerca de él.

6.- Di el nombre del lugar al que iban los condenados y los bienaventurados.

¿Quién decide a dónde debe ir cada uno?

monstruos. Son raptoras de niños y de almas. Cf. Grimal, p. 224.


Cf. el cap. "El más allá: el Hades, el Tártaro, el Paraíso", p. 212 ss. del manual
de Mª Dolores Gallardo López.
HADES-PLUTÓN-DIS

TEXTOS

"Entonces los Cíclopes entregaron a Zeus el trueno, el relámpago y el rayo, a

Plutón el yelmo y a Poseidón el tridente". APOLODORO, Biblioteca 1, 2, 1.

"Hades, soberano de lo subterráneo, en la profundidad sintió miedo y en

medio del susto saltó del trono y dio un alarido, temeroso de que Poseidón, agitador

del suelo, resquebrajara la corteza terrestre y quedaran al descubierto ante los

mortales e inmortales las mansiones pavorosas y sombrías, que hasta los mismos

dioses aborrecen. Tan gran estrépito surgió al trabar disputa los dioses". HOMERO,

Ilíada 20, 61-66.

"No contuvo más su cólera el Saturnio, y azuzando a sus terribles caballos

disparó con su poderoso brazo el cetro real hundiéndolo en las profundidades del

abismo; la tierra golpeada dejó paso abierto al Tártaro y recibió en medio de su cráter

el carro que se abalanza hacia el fondo". OVIDIO, Metamorfosis 5, 420-424.

"Mientras en aquella espesura está entretenida Prosérpina y coge violetas y

blancos lirios, y mientras con juvenil ardor llena las cestas y su regazo, y se esfuerza

en superar en la tarea a las compañeras de su edad, casi al mismo tiempo fue vista,

amada y raptada por Dis... Aterrorizada la diosa y con desmayado semblante grita

llamando a su madre... El raptor conduce su carro y anima a sus caballos llamando a

cada uno por su nombre... Disparó con su poderoso brazo el cetro real hundiéndolo

en las profundidades del abismo; la tierra golpeada dejó paso abierto al Tártaro."

OVIDIO, Metamorfosis 5, 391-406.

"HADES: 'Yo no seré un esposo indigno de ti, entre los inmortales; y tú,
quedándote aquí, serás dueña de cuanto vive y se mueve, y disfrutarás de las

mayores honras entre los dioses. Y habrá siempre, todos los días, una pena señalada

para los delincuentes que no aplacaren tu ánimo con sacrificios, ofrendándotelos

sagradamente y ofreciéndote los debidos presentes'. Él atrayéndola a sí, le dio a

comer misteriosamente un dulce grano de granada, para que no se quedase siempre

allá al lado de la venerable Deméter." Himnos homéricos 2, 361-373.

EL HADES

TEXTOS

"Apiadada la omnipotente Juno del largo dolor y de la penosa agonía de

Dido, manda a Iris que descienda del Olimpo a que libere su alma, que lucha por

soltarse de los lazos del cuerpo. Pues como no fallecía por designio del hado ni por

muerte merecida, sino que la infortunada moría antes de tiempo arrebatada de

súbita locura, no había Prosérpina todavía cortado el rubio bucle de su frente, ni lo

había ofrendado al Orco estigio. Al punto Iris, brillantes de rocío sus alas de color

azafrán, cobrando al sol frontero su espejo de mil variados visos, desciende por el

cielo volandera y sobre su cabeza amaina el vuelo. 'Tomo, como me mandan, esta

ofrenda consagrada a Plutón. Te desligo de tu cuerpo'. Dice y le corta el bucle con su

mano. Al instante se disipa todo el calor del cuerpo y su vida se pierde entre las

auras." VIRGILIO, Eneida 4, 693-705.

"Había una profunda caverna de gran abertura, protegida por un lago negro y

las tinieblas de los bosques. Sobre ella no podía tender impunemente su vuelo

ningún ave. Tan hediondo era el aire, que sus oscuras fauces despedían. Por eso

designaron los griegos el lugar con el nombre de "Aornos" (Averno), el ausente de


pájaros." VIRGILIO, Eneida 6, 236-243.

"Hay un camino inclinado... que conduce a las moradas infernales a través de

callados silencios; la inactiva Estige exhala nieblas, y por allí bajan las sombras

recientes y las imágenes de los que han recibido sepultura; la palidez y el frío ocupan

extensamente los espinosos lugares y las almas ignoran dónde está el camino, por

dónde se llega a la ciudad estigia, dónde está el cruel palacio del negro Dite".

OVIDIO, Metamorfosis 4, 432-439.

"En medio del vestíbulo extiende sus ramas y los brazos añosos un olmo

tupido, enorme, donde se dice que habitan los Sueños vanos, agazapados bajo sus

hojas... Dice la Sibila: 'Hijo de Anquises, retoño bien cierto de los dioses, estás ante

las aguas profundas del Cocito y la Laguna Estigia, por la que temen jurar los dioses

y engañar a su numen." VIRGILIO, Eneida 6, 283-324.

"Allí habita una diosa odiosa para los inmortales, la terrible Estigia, hija

mayor del Océano que fluye sobre sí mismo. Lejos de los dioses habita su famosa

morada cubierta de grandes piedras, que con columnas de plata por todas las partes

se extiende hasta el cielo... Si alguno de los que ocupan las moradas olímpicas

miente, Zeus envía a Iris, la de rápidos pies, a traer el gran juramento de los dioses

en un cántaro de oro, la famosa agua fría que se desliza desde una elevada roca

escarpada... El que de los Inmortales que ocupan las cimas del elevado Olimpo

comete perjurio al derramarla, yace sin aliento hasta pasado un año y no puede

acercarse a la ambrosía ni al néctar, sino que yace sin respiración y sin voz en los

extendidos lechos y un malvado sopor lo invade. Luego... durante nueve años está

privado del contacto de los dioses sempiternos... y, al décimo, de nuevo asiste a las
asambleas de los Inmortales que ocupan las moradas Olímpicas: Tal juramento

establecieron en verdad los dioses, por la antigua agua inmortal de la Estigia, que a

través de una abrupta región corre." HESIODO, Teogonía 775-806.

"Guarda aquellas aguas y aquellos ríos el horrible barquero Caronte, cuya

suciedad espanta; sobre el pecho le cae desaliñada barba blanca, de sus ojos brotan

llamas; una sórdida capa cuelga de sus hombros, prendida con un nudo; él mismo

maneja su negra barca con un garfio, dispone las velas y transporta en ella los

muertos... Dice Caronte: 'Seas quien seas, armado que te presentas en nuestro río,

vamos, di a qué vienes desde ahí, y detén tus pasos. Éste es el lugar de las sombras,

del sueño y la noche soporosa: cuerpos vivos no puede llevar la barca estigia.'"

VIRGILIO, Eneida 6, 298-392.

"El duodécimo trabajo que le ordenó fue traer a Cerbero desde el Hades. Tenía

éste tres cabezas de perro y cola de dragón y por el lomo tenía cabezas de todo tipo

de serpientes... Después se presentó en Ténaro de Laconia, donde se halla la boca de

bajada al Hades, y bajó por ella... Heracles le pidió Cerbero a Plutón, quien le

permitió que se lo llevase si lo reducía sin las armas que llevaba. Así cuando lo

encontró a las puertas del Aqueronte, resguardado por la coraza y totalmente

cubierto por la piel de león, le echó las manos alrededor de la cabeza y luego de

apresarlo no lo soltó, estrangulando a la fiera hasta que cedió, a pesar de que resultó

mordido por una de las serpientes que tenía Cerbero en la cola. Una vez apresado

fue subiendo hasta llegar a Trecén." APOLODORO, Biblioteca mitológica 2, 5, 12.

"El gigante Cerbero hace resonar con su triple ladrido estos reinos tumbado a

lo largo delante de la gruta. La vidente, al ver que ya erizaba sus cuellos de


serpientes, una torta soporosa de miel le arroja y frutas medicinales. Él, abriendo sus

tres gargantas con hambre rabiosa la coge al vuelo, y relaja sus gigantescos

miembros tendido en el suelo y enorme se extiende por el antro. Se lanza Eneas a la

entrada, sepultado el guardián en el sueño, y abandona raudo la orilla del río sin

retorno." VIRGILIO, Eneida 6, 417-425.

"Delante vigila un terrible perro despiadado y que tiene artes horribles: a los

que entran los saluda a la vez con la cola y con ambas orejas, pero no les deja salir de

nuevo, sino que, espiando, se come al que sorprende saliendo de las puertas."

HESIODO, Teogonía 770-774.

"Vi entonces a Minos, el hijo brillante de Zeus, que con cetro de oro, sentado,

juzgaba a los muertos mientras ellos en torno al rey aguardaban sus fallos, ya

sentados, ya de pie, por el Hades, mansión de anchas puertas." HOMERO, Odisea 11,

568-571.

"De pronto se escucharon voces y un gran gemido y ánimas de niños llorando,

en el umbral justo, a quienes, sin gozar de la dulce vida y arrancados del seno los

robó el negro día y los sepultó en amarga muerte; junto a ellos, los condenados a

muerte sin motivo. Y en verdad no se asignan estos lugares sin juez ni sorteo: Minos

el inquisidor mueve la urna; el convoca la asamblea silenciosa y discierne las vías y

las culpas. El lugar inmediato lo ocupan esos desgraciados inocentes que con su

mano se dieron muerte... No lejos de aquí se extiende hacia todas partes las Llanuras

del Llanto: aquí a los que duro amor de cruel consución devoró, ocultan senderos

escondidos y un bosque de mirto los envuelve; ni en la muerte les dejan sus cuitas...

Prosiguen entonces el camino marcado, y ya cruzaban los campos últimos, los


que habitan los famosos en la guerra... Brevemente le dijo la Sibila: 'La noche llega,

Eneas, y nosotros pasamos las horas llorando. Éste es el lugar donde el camino se

parte en dos direcciones: la derecha lleva al pie de las murallas del gran Dite, ésta

será nuestra ruta al Elíseo; la izquierda sin embargo castigo procura a las culpas y

manda al Tártaro impío'... Mira Eneas atrás y de pronto bajo una roca a la izquierda

ve unas anchas murallas protegidas con un triple muro que rauda corriente ciñe de

ardiente llamas, el Flegetonte del Tártaro, y arrastra resonantes piedras. Enfrente

queda una enorme puerta y unas columnas de diamante macizo, tal que ninguna

fuerza humana ni los propios habitantes del cielo podrían abrir en son de guerra;

una torre de hierro se alza al aire y Tisífone sentada guarda insomne la entrada de

día y de noche. Por aquí se escuchan gemidos y el chasquido de crueles azotes con el

estridor del hierro y de cadenas arrastradas... Entonces finalmente, chirrían sobre sí

horrísono gozne y se abren las puertas sagradas. ¿Ves qué guardián hay sentado a la

entrada, qué monstruo guarda los umbrales? La gigantesca Hidra con sus cincuenta

negras bocas... Aquí la antigua prole de la Tierra, los jóvenes Titanes,... También a

Ticio podía verse,... ¿Para qué mencionar a los Lápitas, a Ixión y a Pirítoo?... No

trates de buscar qué castigo, o qué forma o fortuna sepultó a estos hombres...

Por fin llegaron a lugares gozosos y a las amenas praderas de los bosques

bienaventurados y a las felices sedes. Aquí un aire anchuroso viste los campos de luz

purpúrea, y su propio sol y sus astros conocen...". VIRGILIO, Eneida 6, 426-641.

"Y a mí por ser obediente siempre al dulce Amor, la propia Venus me llevará a

los Campos Elíseos. Aquí prosperan las danzas y los cantos y, revoloteando sin cesar,

trinan dulce melodía con su clara garganta las aves; produce canela la campiña sin
necesidad de cultivo, y por doquier florece la tierra generosa con rosas perfumadas,

y grupos de jóvenes, confundidos con muchachas delicadas, juegan, y con frecuencia

el amor provoca combates." TIBULO, Elegías 1, 3.

"En esto, Eneas ve en un valle apartado un bosque solitario, resonante su

fronda de susurros, y ve el río Leteo que fluye por delante de aquel lugar de paz. En

torno a su corriente van las almas... Eneas ante la ignorada visión, ignorando lo que

es, pregunta por su causa, qué río es el que tiene allí delante y quiénes son aquellos

que llenan apiñados sus riberas. A esto su padre Anquises dice: 'Son las almas a que

destina el hado a vivir otra vez en nuevos cuerpos. A orillas del Leteo están

bebiendo el agua que libra de cuidados e infunde pleno olvido del pasado.'

VIRGILIO, Eneida 6, 703-715.

EJERCICIO

Forma con el grupo de trabajo un plano del Hades a partir de los datos que te

proporcionan los textos.


DIVINIDADES INFERNALES

"Iban en sombra envueltos en la noche desierta entre la oscuridad por la vacía

morada de Plutón y los reinos sin vida... En frente del vestíbulo el Dolor ha plantado

su cubil y los Remordimientos vengadores y los pálidos Morbos y la triste Vejez. Allí

el Miedo y el Hambre, maligna consejera, y la odiosa Pobreza, espantosas de ver, y la

Muerte y la Pena. Allí el Sueño, hermano de la Muerte y los Goces del ánimo

malignos. Y en el umbral frontero la Guerra, portadora de la muerte, y en sus lechos

de hierro las Euménides, y la Discordia en furia, anudados con ínfulas sangrantes

sus cabellos de víboras. En el centro un sombrío olmo gigante tiende sus ramas, sus

añosos brazos. Anidan por todo él los sueños vanos, según dicen, colgados de todo

su follaje. Moran allí otras muchas variadas trazas de monstruosas fieras. Acampan a

sus puertas los Centauros, las Escilas biformes, Briáreo, el gigante de cien brazos, la

hidra de Lerna, de silbidos horribles, la Quimera, arbolada de llamas, las Gorgonas,

las Harpías, y la traza de sombra con tres cuerpos, Briáreo." VIRGILIO, Eneida 6,

268-289.

"A salvo de las olas son las playas Estrófadas las primeras que me dan

acogida. Estrófadas hoy llaman los griegos a las islas del ancho mar Jonio donde

habita la odiosa Celeno y las demás Harpías... Jamás ha habido monstruo más

funesto ni plaga más cruel lanzó la ira divina de las ondas estigias. Es de muchacha

el rostro de estas aves; su vientre depone la inmundicia más hedionda. Tienen las

manos corvas. El hambre empalidece de continuo su faz... De pronto las Harpías

bajando de los montes en horrenda calada hacen su aparición. Baten las alas con

crujido imponente. Nos van arrebatando los manjares y todo lo mancillan con su
contacto inmundo. Nos aturden sus gritos repulsivos y su fétido olor" VIRGILIO,

Eneida 3, 209-228.

"Marte labrado en hierro arremete airado en medio del combate. Por el aire

van aleando las odiosas Furias. Y desgarrado el manto avanza alborozada la

Discordia. Y le sigue Belona2 con el látigo salpicado de sangre." VIRGILIO, Eneida 8,

700-703.

"Vino el poderoso Urano trayendo la noche... Su hijo Cronos desde la

emboscada lo alcanzó con la mano izquierda, a la vez que con la derecha tomó la

monstruosa hoz, larga, de agudos dientes, y a toda prisa segó los genitales de su

padre y los arrojó hacia atrás. Éstos verdaderamente no en vano escaparon de su

mano, pues cuantas gotas de sangre desprendieron, todas las recogió Gea y,

transcurrido el tiempo, dio a luz a las poderosas Erinias, a los grandes Gigantes,

resplandecientes con el brillo de sus armas,... y a las Ninfas que llaman Melias en la

inmensa tierra." HESIODO, Teogonía 177-187.

"ARIADNA.- 'Euménides, que castigáis los delitos de los hombres con pena

vengadora, cuya frente coronada de una cabellera de serpientes muestra las iras que

brotan del corazón, aquí, aquí, allegaos, oíd mis lamentos, que yo, ay, desdichada,

me veo obligada a sacar de mis profundas entrañas, sin recursos, enardecida y ciega

de un furor que me enloquece. Ya que estas verdades nacen de lo más hondo de mi

corazón, vosotras no consintáis que mi dolor se disipe, sino que con la misma

memoria con que Teseo me dejó sola, con esta memoria, diosas, lleve el luto a sí

2
. Belona: Cf. Aulo Gelio, Noches áticas 13, 23 ss.
mismo y a los suyos'." CATULO, 64, 193-202.

"ORESTES.- 'Muere, pues, y reposa junto a él, pues tu amor entregaste a ese

individuo y al que habías de amar, lo despreciaste.'

CLITEMNESTRA.- 'Yo te crié y junto a ti quiero envejecer.'

ORESTES.- '¿Vivir conmigo quien mató a mi padre?'

CLITEMNESTRA.- 'El destino, hijo mío, es responsable.'

ORESTES.- 'Pues también es el hado quien te mata.'

CLITEMNESTRA.- '¿No temes tú la maldición materna?'

ORESTES.- 'No, pues me diste la existencia para arrojarme después a la

desdicha.'

CLITEMNESTRA.- 'Hijo mío, pareces decidido a darme muerte.'

ORESTES.- 'El golpe decisivo tú te lo has dado.'

CLITEMNESTRA.- '¡Cuidado! que los perros de tu madre...

ORESTES.- '¿Y cómo escaparé a los de mi padre si mi deber no cumplo?... '¡Ay,

ay de mí! Miradlas, allí esclavos, un grupo de mujeres que parecen Gorgonas, con

sus túnicas negruzcas, y enmarañadas de serpientes. No, yo no me quedo aquí.'

CORIFEO.- 'Mas, ¿qué visiones te agitan, hombre, el más querido por tu

padre?. Detente, tú que has sido brillante vencedor. No tengas miedo.'

ORESTES.- 'Eso no son visiones conjuradas por tanto horror: son las perras

airadas de mi madre, visibles claramente.'

CORIFEO.- 'Fresca, la sangre aún mancha tus manos, y esa alucinación te ha

provocado.'

ORESTES.- '¡Principe Apolo! Vienen en tropel. Destila de sus ojos una sangre
que me hiela de horror.'

CORIFEO.- 'Sólo un remedio puedes tener: implora a Apolo Loxias y él te

liberará de este tormento.'

ORESTES.- 'Vosotros no las véis; yo sí las veo. Y no me quedo aquí.'

ESQUILO, Euménides.

"Dido,... lo mismo que el hijo de Agamenón Orestes, perseguido en escena va

huyendo de su madre, que armada con antorchas y con negras serpientes le acosa

mientras en el umbral le aguardan las Erinias vengadoras, cuando vencida por el

dolor las Furias le enloquecen el alma y decide morir, fija en su mente el momento y

el modo." VIRGILIO, Eneida 4, 469-475.

"Mira Eneas de pronto, al pie de una roca,... un enorme recinto en triple muro,

que lo ciñe con sus numerosas llamas, el Flegetonte del Tártaro, cuya rauda corriente

hace rodar peñascos resonantes. Enfrente hay una puerta gigantesca con columnas

de sólido diamante... una torre de hierro se alza firme a los aires. La Erinia Tisífone

sentada allí, ceñida con un sanguinolento manto, guarda la entrada en vela noche y

día.

Desde allí oyen gemidos y el hórrido restallo de las vergas y el rechinar de

hierros y arrastrar de cadenas. Eneas frena el paso y aterrado va escuchando su

estruendo. '¿Qué crímenes son esos?, dime, joven. ¿Con qué castigos los torturan,

qué grito tan horrendo hiere el aire?' La divina comienza a hablar así:... 'Radamanto

de Cnosos es el que ejerce aquí su férreo mando. Ya castiga, ya escucha los delitos, ya

fuerza a confesar las culpas que cada uno allá arriba guardaba entre vana alegría y

relegó expiar hasta el momento demasiado tardío de la muerte. Tisífone al instante,


látigo en mano, salta vengadora y azota a los culpables, y azuzando con la izquierda

el manojo de sus horribles serpientes llama en su ayuda a la tropa feroz de sus

hermanas.'" VIRGILIO, Eneida 6, 548-571.

"Las Parcas predijeron este día, al tejer los fatales hilos que no deben ser

desatados por ningún dios." TIBULO 1, 7, 1-2.

"He aquí que las Parcas empezaron a predecir cantos verídicos. Un vestido

blanco que cubría sus cuerpos temblorosos les caía hasta los pies con franja de

púrpura; por otra parte, unas cintas rosadas les ceñían sus cabezas blancas y sus

manos seguían ritualmente una labor eterna. La izquierda empuñaba la rueca

cubierta de suave lana; la derecha, entonces, tirando suavemente formaba hilos con

los dedos vueltos, después retorciéndolos con el pulgar inclinado, hacía girar el huso

en equilibrio por el redondo disco y de esta manera, sus dientes, eliminando la

aspereza igualaban siempre el trabajo... Delante de sus pies los suaves vellones de

blanca lana los guardaban cestillos de mimbre. Entonces ellas, mientras tiraban de

estos copos, con voz clara entonaron estas profecías en un canto divino, un canto

que, después, ninguna época acusará de falsedad." CATULO 64, 305-323.

"Acaban las Parcas de hilar las hebras de la vida de Lauso, y Eneas descarga

su poderosa espada en pleno cuerpo del muchacho y la entierra hasta la

empuñadura... Al cabo su vida dejó el cuerpo y se fue por los aires desolada a las

sombras." VIRGILIO, Eneida 10, 814-820.

"¡Ojalá una de las Tres Hermanas me hubiese obligado a dejar el alma en la

cuna! Pues, ¿a qué mantener el hálito de vida para hora tan incierta?." PROPERCIO

2, 13, 43-45.
"Y la sacerdotisa, suelta la cabellera, con voz de trueno va invocando los

nombres de los trescientos dioses y llama al Érebo y al Caos y a Hécate la triforme y

a Diana la doncella de tres rostros." VIRGILIO, Eneida 4, 508-511.

"¡Sol que iluminas con tu lumbre cuanto se hace en la tierra! ¡tú, Juno,

medianera y testigo de mis penas! ¡Hécate a quien invocan los alaridos de noche por

las encrucijadas de las ciudades! ¡Furias vengadoras!... ¡atendedme, volved vuestro

poder divino hacia mis males! Lo merezco. ¡Escuchad mis plegarias!." VIRGILIO,

Eneida 4, 607-612.

"Y ya la húmeda Noche casi había salvado en su carrera la mitad del cielo y en

plácido descanso relajaban sus miembros los remeros bajo los mismos remos,

esparcidos sobre los duros bancos cuando el Sueño, deslizándose alado de los astros

celestes hiende a su paso el aire tenebroso y disipa las sombras. Y hacia ti, Palinuro,

se dirige portador de visiones funestas para ti, libre, ¡ay! de culpa. Y toma asiento el

dios en la alta popa... y musita su boca estas palabras: '¡Palinuro, hijo de Jaso! El mar

impulsa las naves por sí solo. Las brisas soplan sosegadas con serena lisura. La hora

invita al descanso. Reclina la cabeza y sustrae ya al trabajo tus ojos fatigados. Yo

mismo me pondré por un rato en tu lugar y haré tu trabajo'.

Sin atreverse a alzar del todo hacia él los ojos, Palinuro le responde: '¿Que deje

de mirar la cara al mar en calma y a las olas serenas me mandas? ¿Que me fíe de ese

monstruo? ¿Voy a entregar a Eneas... a las tretas de los vientos y al cielo después que

tantas veces me ha burlado su apariencia serena?' Decía esto y asiéndose al timón

pegándose a él, no lo apartaba de sí y sus ojos seguían fijos en las estrellas.

Sacude el dios entonces en sus sienes un ramo húmedo del rocío del Leteo,
impregnado del poder soporífero de la laguna Estigia, y a pesar de su esfuerzo le

relaja sus pupilas fluctuantes. Apenas empezaba a distender sus miembros un súbito

sopor, cuando cargando el dios sobre él, lo precipita de cabeza en las diáfanas

aguas... A lo lejos resonaba el embate incesante de las olas cuando el caudillo Eneas

advierte que la nave sin piloto navega a la deriva. Él mismo con su mano la guía por

las sombras de las olas entre gemidos incesantes conmovido en el alma por la suerte

de su amigo: '¡Ay, demasiado crédulo en el cielo sereno y en la calma del mar,

yacerás, Palinuro, sin tierra que te cubra, sobre ignorada playa!'." VIRGILIO, Eneida

5, 835-871.

"La Saturnia Juno... invoca a las tres hermanas hijas de la Noche, las Erinias,

divinidades rigurosas e implacables, que estaban sentadas ante las cerradas puertas

de acero de la cárcel y peinaban las negras serpientes de su cabellera. Tan pronto

como la reconocieron entre las sombras de la oscuridad, las diosas se pusieron en

pie; la Mansión recibe el nombre de la de los Impios3: por ti, Tántalo, ninguna agua

es apresada y el árbol que sobre ti pende escapa; o buscas o empujas, Sísifo, la piedra

que ha de volver; Ixión da vueltas y a la vez se persigue y huye de sí, y las Danaides,

que se atrevieron a causar la muerte de sus primos, vuelve a buscar incesantemente

las aguas que van a perder." OVIDIO, Metamorfosis 4, 449-455.

3
Así llamada por ser el lugar donde están los que por
sus impías acciones sufren eternos suplicios en los lugares
infernales.
Cf. Odisea 11, 572 ss que habla de Orión, Ticio, Tántalo,
Sísifo en los Infiernos.
FICHA IV: DEMÉTER-CERES

1.- ¿De qué era diosa Deméter, madre de Prosérpina? Averigua todo lo que

puedas de ella. Establece su genealogía y parentesco, sus atributos y la esfera de

influencia.

2.- Cita algún derivado etimológico del nombre romano de esta diosa.

TEXTOS

"Fue Ceres la primera que dio al mundo cosechas y alimentos maduros, la

primera que dio leyes: todo es don de Ceres". OVIDIO, Metamorfosis 5, 341-343.

"Doncellas, madres, exclamad: 'Salud, salud a ti, Deméter, dispensadora de

alimentos, la de numerosas fanegas de trigo... Salud, diosa, y conserva a esta ciudad

en la prosperidad y en la corcordia; haz que la tierra toda sea fértil; alimenta a los

bueyes, danos frutos, danos espigas y cosechas'". CALÍMACO, Himno a Deméter

118-120 y 134-137.

"Zeus subió al lecho de Deméter, nutricia de muchos, la cual parió a Perséfone

de blancos brazos." HESIODO, Teogonía 116.

El rapto de Propersina:

"Entre tanto la hija es inútilmente objeto de las búsquedas de su angustiada

madre por todos los rincones de la tierra y por todos los mares... En la búsqueda se le

acabó el mundo. Vuelve a Sicilia, y mientras todo lo recorre, en sus andanzas llegó

también ante Cíane, quien le mostró en las superficies de las aguas el cinturón de

Perséfone, bien conocido de su madre y que por casualidad se había caído en aquel

paraje en medio del sagrado abismo. Tan pronto como lo reconoció y se enteró de
que su hija había sido raptada, se estrujó la diosa los cabellos descuidados y se

golpeó insistentemente los pechos con las manos. Aún no sabe dónde está, pero sin

embargo recrimina a todas las tierras, las llama ingratas e indignas del don de las

cosechas, y sobre todo a Sicilia, en la que ha descubierto las trazas de lo que ha

perdido. Por eso con mano cruel rompió allí los arados... y llena de furia dio muerte

por igual a los labradores y a los bueyes que trabajaban el campo, ordenó a las tierras

que traicionasen el depósito recibido e hizo que las semillas quedasen deterioradas.

Entonces Aretusa sacó de las aguas la cabeza, apartó de la frente hacia las orejas la

goteante cabellera y dijo: 'Oh tú, la madre de una doncella buscada por todo el

mundo y de las cosechas: pon fin a tus ingentes penalidades y no te enfurezcas llena

de violencia contra una tierra que te es fiel. Esta tierra ninguna falta ha cometido, y a

su pesar se abrió dejando paso al pillaje... Mientras me deslizaba bajo tierra por el

abismo de la Estige, vi allí con mis ojos a tu Prosérpina. Estaba triste, sí, y con el

rostro aún no libre de terror, pero reina es en todo caso, y la más grande del mundo

oscuro, y la consorte augusta del soberano de abajo'.

La madre al oir aquellas palabras se quedó atónita, como de piedra... y

cuando un dolor intenso ha reemplazado a su intenso estupor, se aleja en su carro en

dirección a los aires celestes. Allí se irguió ante Júpiter y dijo: 'He venido a suplicarte,

Júpiter, en favor de mi propia sangre y también de la tuya... pues después de

buscarla largo tiempo al fin la he encontrado, si puede llamarse encontrar a tener la

certeza de haberla perdido. Estoy dispuesta a perdonar el rapto con tal que me la

devuelva, porque no es un ladrón por marido lo que merece tu hija'. Júpiter repuso:

'Nuestra hija es prenda y carga común para mí y para tí. Pero si es lícito llamar las
cosas por su nombre, esta acción no ha sido un atentado, sino que se trata de amor. Y

no me avergonzaré de tener a ése por yerno con tal que tú, diosa, estés conforme...

Pero si tan grande es tu anhelo de lograr la separación, volverá Prosérpina al cielo,

pero con una estricta condición: la de no tocar allí con la boca alimento alguno, pues

así está previsto por la ley de las Parcas'.

Así había hablado; no obstante, Ceres tiene decidido recuperar a su hija. No lo

permiten así los hados, porque la doncella había roto el ayuno, y mientras en su

ingenuidad andaba errante por un huerto de frutales, había cogido de un árbol que

se inclinaba por el peso una granada, y arrancando de la amarillenta corteza siete

granos, los había exprimido en su boca... Por su parte Júpiter, mediando entre su

hermano y su afligida hermana, divide el curso del año en dos mitades; y en la

actualidad la diosa, común divinidad de dos reinos diferentes, pasa con su madre un

número de meses igual al que pasa con su esposo". OVIDIO, Metamorfosis 5, 439-570.

EJERCICIOS

1.- La división del año en estaciones tiene su origen, según la mitología, en la

decisión de Júpiter. ¿A qué estaciones corresponderá la estancia de Prosérpina en la

tierra?.

2- Realiza a partir de estos textos un relato sobre el rapto de Proserpina y sus

consecuencias.
ORFEO Y EURÍDICE

Ejercicio

Realiza a partir del texto un relato sobre el episodio mitológico de Orfeo y

Eurídice:

"Mientras corretea por entre la hierba acompañada por una muchedumbre de

náyades, la recién casada muere tras haber recibido en su talón el mordisco de una

serpiente. Después de que el poeta la lloró suficientemente en los aires de arriba,

para no dejar de tantear también las sombras, se atrevió a bajar a la Estige por la

puerta del Ténaro y, a través de gentes sin peso y de espectros que habían recibido

sepultura, llegó ante Perséfone y ante el señor que gobierna los pocos atractivos

reinos de las sombras y, tañendo las cuerdas para entonar un canto, dice así:

'Oh divinidades del mundo que está colocado bajo la tierra, al que caemos

todos los que somos creados mortales,... no he bajado aquí para contemplar el oscuro

Tártaro ni para encadenar la triple garganta, que tiene culebras por cabellos; la causa

de mi viaje es mi esposa, a la que introdujo su veneno una víbora y le arrebató sus

años de crecimiento. Puse mi empeño en poder soportarlo y no diré que no lo he

intentado: ha vencido el Amor: Éste es un dios bien conocido en las regiones de

arriba; dudo si también lo es aquí. Pero con todo creo que aquí también lo es, y si no

es inventado el rumor de un antiguo rapto, a vosotros también os unió el Amor. ¡Por

estos lugares llenos de temor, por este enorme Caos y el silencio del extenso reino, os

pido, tejed de nuevo el apresurado destino de Eurídice!... Todas las cosas os son

debidas a vosotros y, demorándoos un poquito, más tarde o más temprano nos

apresuramos a una única sede. Hacia aquí nos dirigimos todos; ésta es la última
morada, y vosotros gobernáis los más amplios reinos del género humano. También

ella, cuando en su madurez haya vivido los años que por derecho le correspondan,

estará bajo vuestra jurisdicción; como un regalo os pido su disfrute. Pues si los hados

niegan el permiso a mi esposa, tengo la certeza que no quiero volver: gozaos con la

muerte de los dos.'

Mientras él decía tales cosas y tañía las cuerdas que acompañaban su canto,

las almas sin sangre lloraban, y Tántalo no trató de alcanzar la huidiza agua, y la

rueda de Ixión se quedó parada... y te sentaste en tu roca, Sísifo. Se dice que por

primera vez las mejillas de las Euménides, doblegadas por el canto, se humedecieron

de lágrimas, y ni la real esposa ni el que gobierna las profundidades son capaces de

decir que no al que suplica y llaman a Eurídice. Estaba ella entre las sombras

recientes y avanzó con paso lento a causa de la herida. Orfeo acogió a ésta a la vez

que la condición de no llevar atrás sus ojos hasta salir de los valles del Averno, o

habría de quedar sin valor el don.

A través de los mudos silencios cogen un sendero inclinado, empinado,

oscuro, lleno de negras tinieblas. Y no estaban lejos del límite de la tierra de arriba:

aquí, temiendo que le faltaran las fuerzas y deseoso de verla, el enamorado volvió

los ojos; al punto ella cayó hacia atrás y, tendiendo los brazos y luchando por ser

cogida y por coger, la desgraciada nada agarra a no ser el aire que se retira. Y ya, al

morir por segunda vez, no emitió ninguna queja acerca de su esposo y dijo el último

'adiós', que aquél apenas recibió en sus oídos, y fue a parar de nuevo al mismo sitio."

OVIDIO, Metamorfosis 10, 9-63.


1.- En este poema de Vicente Wenceslao aparecen algunos condenados muy

famosos. Intenta completar el poema con sus nombres:

Al hondo averno desciende

el bello cantor de Tracia,

diciendo al son de la lira

las concertadas palabras...

Por la faz de las Euménides

ruedan las primeras lágrimas:

_____________olvida las ondas

de las fugitivas aguas;

_____________detiene su rueda;

los buitres, que las entrañas

de _____________devoran, cesan

el cruel festín; con sus ánforas

vacías, al canto atienden

de Belo las hijas pálidas,

y hasta _____________, sentado,

sobre su peñón descansa...

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