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Trabajo Académico - Derecho de La Niñez y La Adolescencia

Este documento analiza la regulación del Régimen de Convivencia y Relacionamiento en Paraguay a la luz de la Doctrina de la Protección Integral. Explica los objetivos de analizar las normas jurídicas, la perspectiva del régimen desde la doctrina y los avances en la situación. También detalla la metodología documental utilizada y desarrolla conceptos como familia, convivencia, separación de padres y el marco normativo paraguayo.
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Trabajo Académico - Derecho de La Niñez y La Adolescencia

Este documento analiza la regulación del Régimen de Convivencia y Relacionamiento en Paraguay a la luz de la Doctrina de la Protección Integral. Explica los objetivos de analizar las normas jurídicas, la perspectiva del régimen desde la doctrina y los avances en la situación. También detalla la metodología documental utilizada y desarrolla conceptos como familia, convivencia, separación de padres y el marco normativo paraguayo.
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ÍNDICE GENERAL

INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………….4

OBJETIVO GENERAL………………………………………………………………5

OBJETIVOS ESPECÍFICOS...…………………………………………………..….5

JUSTIFICACIÓN...…………………………………………………………………..6

METODOLOGÍA…………………………………………………………………….7
DESARROLLO……………………………………………………………………….8
El Régimen de Convivencia y Relacionamiento……………………………..9
Marco Normativo……………………………………………………………...9
Separación de los padres…………………………………………………….11

CONCLUSIÓN……………………………………………………………………....16

BIBLIOGRAFÍA……………………...……………………………………………..18
Legislación Consultada……………………………………………………………...19
Análisis de la regulación del Régimen de Convivencia en Paraguay, a la luz
de la Doctrina de la Protección Integral
INTRODUCCIÓN

La materia que nos incita a la elaboración de este trabajo, Derecho de la Niñez y de la


Adolescencia, la cual podemos definir desde lo que refiere el Artículo 1º. Como Objeto del
Código de la Niñez y la Adolescencia “establece y regula los derechos, garantías y deberes
del niño y del adolescente, conforme a lo dispuesto en la Constitución Nacional, la
Convención sobre los Derechos del Niño, los instrumentos internacionales sobre la
protección de los derechos humanos aprobados y ratificados por el Paraguay, y las leyes”.

Es requisito la presentación de un trabajo grupal, siendo el tema asignado el de


“Régimen de Convivencia a la luz de la Doctrina de la Protección Integral”.

Hemos dividido el tema asignado para su mejor y precisa investigación, consolidando


en un solo documento, no sin antes analizar en conjunto e intercambiar pareceres respecto a
lo que cada uno halló.

Presentamos el resultado, dividiendo en 3 partes principales, las cuales componen el


marco conceptual, el marco jurídico – tratando de relacionar desde lo que dicta la
Constitución Nacional, los Convenios Internacionales, el Código de la Niñez y la
Adolescencia y otras leyes paraguayas que regulan el procedimiento.

Esperamos cumplir con lo solicitado para el trabajo y que lo que aquí se presenta
responda a los criterios establecidos por la docente.

4
OBJETIVO GENERAL
● Analizar la regulación del Régimen de Convivencia y Relacionamiento en
Paraguay

OBJETIVOS ESPECÍFICOS
● Señalar las normas jurídicas que regulan la figura del Régimen de Convivencia y
Relacionamiento

● Identificar la perspectiva del Régimen de Convivencia y Relacionamiento desde el


paradigma de la Protección Integral.

● Detallar los avances de la situación del Régimen de Convivencia y


Relacionamiento según la doctrina.

5
JUSTIFICACIÓN
Con la Doctrina de la Protección Integral se hace la construcción de una nueva
concepción de los niños, niñas y adolescentes y su relación con la familia, la sociedad y el
Estado. Siendo reconocidos como sujetos de derechos en su condición de personas humanas y
no de incapaces.

Esta monografía busca dar el protagonismo al régimen de convivencia y


relacionamiento partiendo de la observación de los principales protagonistas, quienes deben
ser escuchados y tenidos en cuenta en esta situación.

Resaltamos que la coparentalidad es un derecho humano que se encuentra


consagrado en tratados internacionales de Derechos Humanos ratificados por el Paraguay.
El preámbulo de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) reconoce el derecho de
todo niño, niña y adolescente a alcanzar un "pleno y armonioso desarrollo de su
personalidad", en el marco de un contexto familiar donde participen activamente sus dos
progenitores "en un ambiente de felicidad, amor y comprensión1".

Como futuros abogados, nos insertamos en el ámbito de la familia, niñez y


adolescencia; en adquirir los conocimientos, las herramientas y el alcance de las normas y
leyes que aquí se encuentran y en especial en lo que respecta al Régimen de Convivencia, e
igualmente identificar los puntos delicados a tratar con la total certeza de que lo que se busca
siempre es garantizar y priorizar el derecho de niños, niñas y adolescentes y por sobre todo
proteger el interés superior de los mismos. La intención de esta monografía es extraer ese
enfoque principal que da la Doctrina de Protección Integral, posterior a ello, la eficacia de las
leyes sobre la niñez y los procesos de reforma legislativa que ha sido el avance sobre una
nueva visión del niño como actor social.

1 La asistencia alimenticia, cuidado, crianza y relacionamiento son derechos de todo niño, niña y adolescente.
(7 de Junio de 2021). Obtenido de Ministerio de la Defensa Pública:
[Link]

6
METODOLOGÍA

La metodología es documental o bibliográfica. En ese sentido, “la investigación


documental bibliográfica consiste en la captación por parte del investigador de datos
aparentemente desconectados, con el fin de que a través del análisis crítico se construyan
procesos coherentes de aprehensión del fenómeno y de abstracción discursiva del mismo,
para así valorar o apreciar nuevas circunstancias”.

Asimismo, “Es un trabajo constitutivo donde la interpretación, la crítica y la


argumentación racional, juegan un papel preponderante porque permiten llevar a cabo
inferencias y relaciones. Se trata de ir de la parte (unidad de análisis) al todo (fenómeno
estudiado a través de la representación teórica), para explicitar un argumento de sentido que
explique y totalice una cierta visión “paradigmática, semántica y pragmática” en orden a
dilucidar una particular manera de apreciar el fenómeno, una construcción global de
significados y una trascendencia en lo real de estos elementos con repercusiones prácticas
en el entorno social”.

“Además, dadas sus utilidades y la credibilidad de que goza en la comunidad


académica, esta metodología ha dominado el quehacer jurídico, sin negar con ello la
posibilidad de aplicar otros modelos”. (Botero, 2003)2

2 Botero Bernal, A. (2003). La metodología documental en la investigación jurídica: alcances y perspectivas.


Opinión jurídica.
[Link]

7
DESARROLLO

La familia es el lugar primero de la convivencia humana… vivir es convivir, o sea,


vivir con otros. Los seres humanos pertenecemos a una comunidad, hacemos nuestra vida
con los demás y el aprendizaje primario de la convivencia se hace precisamente en el
espacio familiar. Allí es donde la persona se encuentra con otros, desarrolla vínculos y
sentimientos y tiene que aprender a aceptar al otro, tratar de entenderse con él/ella, buscar
colaboración y ayudarse mutuamente. Allí se forja la primera experiencia de convivencia.3

A esa convivencia que inicialmente es de dos personas, se suma la de los hijos que
necesitan fortalecer los vínculos con sus padres a través del contacto diario, las rutinas
familiares que se crean, las enseñanzas que se les transmite, ese calor y armonía de hogar.

Aunque el inicio siempre es optimista y se cree que es para siempre, pueden darse
situaciones de cualquier naturaleza que acarrea la ruptura de la pareja, quedando los hijos en
medio de esa inestabilidad e incertidumbre y cambiando totalmente sus mundos, dándoles tal
sacudida que no entienden qué pasa con su familia y lo que hasta ese momento conocieron
como su vínculo más fuerte y cercano.

En la actualidad se manifiesta una crisis evidente de la institución familiar que recae


en la figura del matrimonio y todo lo que de ello deriva; es decir, las repercusiones jurídicas,
personales, económicas y sociales del conflicto familiar ante una ruptura de pareja se
agravan de manera exponencial cuando la pareja que rompe su vínculo tiene hijos menores
de edad. Ello constituye focos o luces que marcan una llamada de atención para la
promoción de una prioridad pública y social que apoye la unidad y/o estabilidad familiar y
por ende, un buen desarrollo del ser humano.4

Un tema recurrente es a menudo cómo organizar la convivencia con los hijos de


padres separados. Parece que en cierto modo, el techo común también crea la ilusión de
consenso, de unicidad, de completitud, de satisfacción, aunque esto no es necesariamente el
caso en la vida diaria. Así, la pérdida de dicho proyecto común hará que las personas se
enfrenten a su propia soledad, cuestionen seriamente sus vínculos, su narcisismo, y generen

3 Diana S. Lesme Romero, N. Z. (2014). Hijos que viven "entre" la casa de mamá y la de papá. En Revista
científica y profesional de la Asociación Latinoamericana para la Formación y la Enseñanza de la Psicología
(Vol. 2, págs. 22)
4 Comisión Nacional de Derechos Humanos, Alineación parental. (Pág. 9)
8
amenazas a la LIBERTAD, a su semejanza y por ende a la identidad de las personas que
integran esa familia.

El Régimen de Convivencia y Relacionamiento

“El Código de la Niñez y Adolescencia vigente en Paraguay, se ha inclinado por la


eliminación del vocablo tenencia, utilizado por el derogado código del menor, y lo reemplaza
por el de convivencia.”5

La convivencia es una figura jurídica que deriva del ejercicio de la patria potestad. En
el Código de la Niñez y la Adolescencia vigente, se encuentra legislada dentro del Título I,
que desarrolla la Patria Potestad, que es concebida como el conjunto de responsabilidades y
deberes, natural y legalmente puesta a cargo de los progenitores en condiciones de igualdad,
encaminada más bien a la protección integral del hijo menor de edad no emancipado, en el
afán de dirigirlos y orientarlos en su formación y educación, respetando la personalidad del
hijo; amparo que se inicia desde el momento mismo de la concepción.

El ejercicio de la patria potestad comprende varios aspectos, refiriéndose a la


protección de los intereses físicos, afectivos y materiales. Cabe resaltar que uno de los
derechos y deberes inherentes a la patria potestad es vivir con los hijos, y concierne a ambos
padres en igualdad de condiciones. Es un deber y a la vez un derecho que incumbe tanto a los
padres como a los hijos.

“Reconociendo que el niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad,


debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión…”6

Marco Normativo

El preámbulo de la Convención de los Derechos del Niño, ratificada e introducida a


nuestra legislación como Ley Nº 57/1990, pregona: “la infancia tiene derecho a cuidados y
asistencia especiales…Convencidos de que la familia, como elemento básico de la sociedad y
medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de
los niños, debe recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir plenamente
sus responsabilidades dentro de la comunidad”.

5La atribución jurisprudencial del régimen de convivencia de los hijos ante la situación de ruptura de la
relación de pareja. Gaceta Judicial 2018. (Pág 21).
6Ley Nº 57/90 “Que aprueba y ratifica la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño”.
Preámbulo

9
La familia pasa a ocupar el máximo rol, convirtiéndose en soporte y apoyando a sus
miembros. Desde el punto de vista jurídico lo define Francisco Ferrer (1982) como “el
conjunto de personas unidas por los vínculos jurídicos emergentes del matrimonio o del
parentesco”.7

La convivencia familiar permite la estabilidad tanto económica como afectiva, ayuda


a la educación de los hijos, coopera a la desaparición de la explotación infantil, así como a
brindar mayores oportunidades al desarrollo personal de los mismos.

La regulación positiva del Paraguay sobre el derecho del niño a la convivencia


familiar es reconocida desde la Constitución Nacional Capítulo IV - De los Derechos de
familia. Artículo 49.- De la protección a la familia, que expresa: “La familia es el fundamento
de la sociedad. Se promoverá y se garantizará su protección integral. Esta incluye a la unión
estable del hombre y de la mujer, a los hijos y a la comunidad que se constituya con
cualquiera de los progenitores”.

La Declaración Universal de los Derecho del Niño en el Principio VI, establece que el
niño deberá crecer bajo el amparo y responsabilidad de los padres. Dando sustento al
Artículo 8 de la Convención de los Derecho del Niño: “Los Estados partes se comprometen a
respetar el derecho del niño… a las relaciones familiares…” En la misma línea el artículo
9.3 de la citada convención establece que “los Estados Partes respetarán el derecho del niño
que esté separado de uno o de ambos padres a mantener relaciones personales y contacto
directo con ambos padres de modo regular, salvo si ello es contrario al interés superior del
niño.”

En el mismo sentido el Código de la Niñez y la Adolescencia vigente en el Artículo


8º, establece: “El niño o adolescente tiene derecho a vivir y desarrollarse en su familia…”

Los principios rectores que deben establecerse, para guiar u orientar la aplicación de
todos los derechos consagrados y garantizados por la Constitución, la Convención de los
Derechos del Niño y el Código de la Niñez principalmente son: el principio del Interés
Superior del Niño, el de autonomía progresiva, el de no discriminación, el de mantenimiento
del vínculo familiar y el de jurisdicción especializada. En base a los principios mencionados
el régimen de relacionamiento debe ser confeccionado y regulado.8
7 Ferrer, F. A. (1982). Introducción al derecho de familia. En M. J. Rolando, Derecho de Familia (pág. 11).
8 Carman, M. P. (2010). Introducción al Régimen de Relacionamiento. En C. S. Justicia, "El interés Superior
del niño-Tomo II" Comentarios al Código de la Niñez y la Adolescencia (pág. 140)

10
Es claro que el niño goza de todos los derechos a una familia, con base en el hecho de
que la vida familiar previene una amplia gama de privaciones de naturaleza emocional y
asegura la posibilidad de desarrollo económico y social para el niño. Por supuesto, hay
excepciones, donde la convivencia de esta familia puede incluso ser peligrosa o perjudicial
para los intereses del niño.

Separación de los padres

Hay absoluta unanimidad en afirmar que el derecho fundamental de los hijos es la


convivencia y la plena relación con sus padres, destacando que la convivencia entre padre-
madre-hijo fortalece el afecto y los lazos familiares, en la medida en que se fomenta el
fortalecimiento de la privilegios de los que disfrutan los niños porque sólo protegiendo este
derecho se puede garantizar la cohesión, la estabilidad y la seguridad de la sociedad.

El ideal de estructura sería en la unión legal estable entre un hombre y una mujer
(matrimonio), pero dando espacio a la evolución de las relaciones y por ende a una institución
como el matrimonio, se manejan conformaciones familiares de diversa índole en la
actualidad.

Presentándose así: a) la familia monoparental: conformada por un solo progenitor y


el/los hijos/os, por diversas causas como separación de hecho o judicial por lo que la
convivencia se da con uno solo de los progenitores, la muerte de alguno de los padres,
procreación fuera del matrimonio; b) la familia nuclear conformada por ambos padres y los
hijos; c) la familia ampliada integrada por abuelos, tíos, primos, parientes por afinidad o
terceros no parientes; d) familias ensambladas surgida de la unión de hecho o matrimonial
contraída por el progenitor separado-divorciado o viudo.

En la actualidad existe una gran cantidad de familias monoparentales a consecuencia


de las rupturas matrimoniales o de hecho. La separación de los padres y el cambio de
configuración familiar, siempre produce un movimiento en sus miembros, lo que en sí es un
factor estresante para todos.

A consecuencia de estas rupturas los padres no pueden ejercer conjuntamente el


cuidado, atención y educación de sus hijos; surgiendo de ello los problemas de la
determinación de la convivencia del hijo, en determinados casos y ante la falta de acuerdo
llegando la justicia.

11
En este tipo de situaciones para llegar a garantizar el bienestar del hijo se deben
observar los derechos que le son inherentes y aquellos principios a los que orientan. La
manera tradicional de solución es que el hijo quede bajo el cuidado y convivencia de uno de
los progenitores y se relacione con el otro, con frecuencia suele darse la convivencia
compartida.

El artículo 9º inc. 3 de la Convención de los Derechos del Niño, establece: “…Los


Estados partes respetarán el derecho del niño que esté separado de uno o de ambos padres a
mantener relaciones personales y contacto directo con ambos padres de modo regular, salvo
si ello es contrario al interés superior del niño”.

En igual orientación el artículo Nº 92 del Código de la Niñez y la Adolescencia,


expresa: “El niño o adolescente tiene derecho a la convivencia con sus padres, a menos que
ella sea lesiva a su interés o conveniencia, lo cual será determinado por el Juez, conforme a
derecho. En todos los casos de conflicto, el Juez deberá oír la opinión del niño o adolescente
y valorarla teniendo en cuenta su maduración y grado de desarrollo”.

“Derivado del derecho a tener una familia nace el correlativo de convivencia de los
hijos con sus padres y familiares privilegiando el mejor desarrollo integral de los primeros.
Es fundamental que se entienda que la convivencia del niño, niña y adolescente con sus
padres es su derecho pero también será un deber de los progenitores para con ellos. En
casos de excepción, los términos de la convivencia pueden variar, como cuando se indica que
los hijos pueden vivir separados de uno o ambos padres, por excepción, siempre que así lo
determinen las autoridades judiciales considerando que sea lo que más convenga a niños,
niñas o adolescentes”.9

Asimismo, el artículo Nº 93, enuncia: “En caso de separación de los padres y de


existir controversia sobre la tenencia del hijo, el Juez deberá oír la opinión del niño o
adolescente y resolverá teniendo en cuenta la edad y el interés superior del mismo. En el
caso del niño menor de cinco años de edad, este debe quedar preferentemente a cargo de la
madre. No obstante, los acuerdos establecidos entre los padres deberán ser considerados”.

Las decisiones en lo que respecta al Régimen de Convivencia, y con la mejor de las


intenciones se basa en el mejor “Interés Superior del Niño”, el Juez toma varios factores en
cuenta para decidir, como: la edad de los hijos, la salud de los hijos, los lazos emocionales
9Contreras., M. d. (2013). El entorno familiar y los derechos de las niñas, los niños y los adolescentes: Una
aproximación. En I. d. UNAM, Revista jurídica virtual (págs. 1155)

12
entre progenitores e hijos, la capacidad de los padres para cuidar a sus hijos, cualquier
antecedente de violencia, consumo de estupefacientes o alcohol y los lazos de sus hijos con la
escuela, hogar y su comunidad.

Por otro lado, y haciendo énfasis a lo mencionado más arriba, el Juez de conformidad al
artículo 93 del Código de la Niñez y la Adolescencia, refiere: En caso de separación de los
padres y de existir controversia sobre la tenencia “convivencia” del hijo, el Juez deberá oír
la opinión del niño, niña o adolescente y resolverá teniendo en cuenta la edad y el Interés
Superior del mismo” esto hace concordancia con el artículo 12 de la Convención
Internacional de los Derechos del Niño.

Asimismo, es conveniente traer a colación uno de los estudios de los tratadistas, citando a
Luis Zanon Masdeu: “El interés de los hijos constituye el principio básico de informador
debiendo acudir a otros principios supletorios para indagar dicho interés a saber: 1) impedir
separar a los hermanos, 2) tener presente la opinión de los hijos, 3) servirse el Juez de
informes de especialistas o psico-asistenciales. Y, consecuentemente para la guarda y
custodia de los hijos se debe tener presente el beneficio e interés de los mismos, no vinculado
al juzgador ni lo pactado en el Convenio regulador, en la voluntad de los menores en su
exploración, al ser cuestión regulada por normas de ius cogens”

Cuando los padres se separan, son los niños quienes pasan por distintas etapas para lidiar con
el sufrimiento que sienten por la separación, claros ejemplos pueden ser: La negación de la
separación de sus padres, sentirse iracundos por la separación de sus padres, existe la
posibilidad de padecer depresión, los niños se abruman al tener sentimientos de impotencia y
tristeza que no saben canalizar cuando ocurren estos acontecimientos en sus vidas. Otro
escenario, es cuando quieren negociar con sus padres, con el fin de que las cosas regresen a
como estaba antes, prometiéndose a sí mismos o a sus padres que harán cualquier cosa para
que ellos vuelvan a estar como antes. Luego, vemos la aceptación, cuando los niños empiezan
a hablar más abiertamente acerca de la separación, recuperan lentamente la energía y regresan
a las cosas que les interesaba.

Así las cosas, no sienten lo mismo los niños durante una separación. Los adultos
buscan alivio para su tristeza, pero los niños no tienen las herramientas, esa capacidad para
hacerlo. Los niños tienden a preocuparse por los padres y a culparse a ellos mismos muchas
veces por la separación y/o divorcio.

13
Una premisa fundamental en cuanto al principio de la protección integral, lleva
implícito su obligatorio cumplimiento, y de ahí que todas las decisiones tomadas por el Juez
tiene relevancia en el interés superior del niño, niña y adolescente, pues tienen prioridad,
preferencia, consideración y atención absoluta en la protección y la garantía de sus derechos
humanos. Asimismo, todas las políticas públicas en la asignación de partidas del presupuesto
público para generar acciones, programas y políticas que vinculen a sus necesidades, vemos
ello en el acceso a la atención en los servicios públicos y en la protección ante cualquier
circunstancia.

El Interés Superior del Niño es un principio vinculante para los que intervienen en la
toma de decisiones que resuelvan o afecten su situación, condiciones o derechos de niños,
niñas y adolescentes; las respectivas autoridades encargadas de velar por el bienestar de los
niños, niñas y adolescentes deberán aplicar en todas las formas posibles sus acciones de
defensa y protección de tan preciados derechos de niños, niñas y adolescentes.

El artículo 92 del C.N.A., no establece que la convivencia deba ser otorgada


exclusivamente a un progenitor, por el contrario establece que los hijos tienen derecho a la
convivencia con sus padres, es así que en la tendencia jurisprudencial de los tribunales se ha
establecido la convivencia bajo la modalidad compartida, inspirados asimismo en el principio
de corresponsabilidad en el ejercicio de la patria potestad, impregnado en la Convención de
los Derechos del Niño.

Además de los movimientos y cambios típicos de la separación: cambio de domicilio,


escuela, amigos, a veces implica también aislamiento de uno de los padres, y de la familia de
este (abuelos, tíos, primos). Tanto el Régimen de convivencia como el Régimen
relacionamiento se hallan legislados en el C. N. A.

La segunda parte del Artículo 92 del Código de la Niñez y la Adolescencia, al


respecto establece: “El niño o adolescente tiene derecho a mantenerse vinculado con los
demás miembros de su familia con los que no convive, así como a relacionarse con terceros
no parientes, cuando el interés del niño o adolescente y sus necesidades así lo aconsejen”.

Ante la ruptura de la convivencia, y en el marco de alternativas muchas veces


conflictivas que implica la ruptura del núcleo familiar, la vocación adecuada de la institución
es mantener una comunicación plena y suficiente con el progenitor que no convive, para

14
promover y fortalecer el vínculo de paternidad o maternidad, tratando de distanciar al niño lo
menos posible del contacto inherente a una familia unida.

En palabras de Lidia de Bosset, citada por Bogarín “...El fundamento de este derecho
reside en elementales principios de derecho natural, en la necesidad de cultivar el afecto, de
estabilizar los vínculos familiares, propender a su subsistencia real, efectiva y eficaz…”10

Es por sobre todo un deber de los padres, que resulta a la vez un derecho
impostergable del niño a mantener una adecuada comunicación y trato con aquellos, ya que
contribuye, en condiciones normales, a su formación sana e integral.

CONCLUSIÓN
“Los niños, las niñas y los adolescentes tienen derecho natural y jurídico a tener una
familia a lado de sus padres o en su caso de sus familiares, en los términos de la ley,

10 Alfonso de Bogarín, Irma y Bogarín Alfonso Raúl (2006). Derecho de la Niñez y la Adolescencia. Marco
Jurídico. Aspectos esenciales. (pág 172)

15
tomando en cuenta que la familia es el medio natural para el crecimiento y el bienestar de
los niños, las niñas y los adolescentes, ya que en ella recibirán la protección, el amor, la
comprensión y la asistencia necesarias para poder asumir plenamente su desarrollo y
responsabilidades en la sociedad”11

La Convención Internacional de los Derechos del Niño, a nivel internacional acerca


un nuevo proceso de positivación de los Derechos Humanos de la Infancia, que encamina a
promover el cumplimiento de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, pues es de público
conocimiento que la Convención de los Derechos del Niño, es el primer instrumento jurídico
que le da garantías a las legislaciones en materia de menores en América Latina. Tal es así
que, con ello, se iniciaron las modificaciones en el ámbito de las políticas de infancia y
adolescencia, en la evocación de la nueva infancia que genera una nueva doctrina: “La
Doctrina de la Protección Integral” todo ello trajo consigo un nuevo repensar sobre la niñez y
la adolescencia y sus legislaciones, buscar, promover y garantizar los derechos de niños,
niñas y adolescentes.12

Este nuevo paradigma en lo que respecta al niño donde ya no es tratado como un


“menor – objeto de protección y de control”, sino que es la figura del niño tradicional que
pasa a ser “el niño sujeto de derechos y portador de un interés superior”, es decir, que todo
niño, niña y adolescente debe ser pensado como sujeto de derechos civiles, políticos, sociales,
culturales y económicos, es un ciudadano, y con ello se confirma el reconocimiento de sus
derechos en el desarrollo de la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

La protección del niño debe ser integral en todos los periodos evolutivos de su vida,
desde el prenatal, en los aspectos físico, biológico, psicológico, moral, social y jurídico. Todo
el afecto, la seguridad emocional, la formación moral y espiritual, esos cuidados que requiere
el niño en todo su desarrollo evolutivo en un ambiente adecuado, son aspectos esenciales que
conforman esa protección integral.

11Contreras., M. d. (2013). El entorno familiar y los derechos de las niñas, los niños y los adolescentes: Una
aproximación. En I. d. UNAM, Revista jurídica virtual (págs. 1155)
12 O'Donnell, D. (s.f.). De la Doctrina de la Situación Irregular a la Protección Integral. La Doctrina de la
Protección Integral y las Normas Jurídicas vigentes en relación a la familia. (UNAM, Ed.) México. Obtenido
de [Link]

16
Es en virtud a ello, que el Juez, en los casos sobre el Régimen de Convivencia,
prioriza el otorgamiento de la convivencia a quien mejor garantice el derecho del niño, niña o
adolescente y por ende mantener contacto con el otro progenitor. En el ejercicio del derecho
de convivencia surge este deber de los padres a custodiar y proteger, del cumplimiento en la
toma de todas las decisiones relativas a los niños, niñas y adolescentes, pues ellos tienen
prioridad, preferencia, consideración y atención absolutas en la protección y la garantía de
sus derechos humanos.

Es una responsabilidad primordial la crianza de los hijos, pues es una obligación


compartida de los padres, ya que es la familia la base de la sociedad, y a pesar de algunas
desavenencias en la vida de los padres ello no debe ser pretexto o imposibilidad de que los
niños sean desprovistos, de toda la protección que ellos merecen. Los padres y la familia en
general tienen una obligación hacia sus hijos, la de proporcionarles dirección y orientación, y
la de permitirles ejercer sus derechos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

17
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Superior de California. Condado de San Diego. Servicio del Tribunal de lo familiar.
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ed.). Intercontinental S.A.

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Interés Superior del niño-Tomo II" Comentarios al Código de la Niñez y la
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Contreras., M. d. (2013). El entorno familiar y los derechos de las niñas, los niños y los
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División de Investigación.

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En Revista científica y profesional de la Asociación Latinoamericana para la
Formación y la Enseñanza de la Psicología (Vol. 2, págs. 22-27). Integración
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Ferrer, F. A. (1982). Introducción al Derecho de Familia. En M. J. ROLANDO, Derecho de


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La asistencia alimenticia, cuidado, crianza y relacionamiento son derechos de todo niño, niña
y adolescente. (7 de junio de 2021). Obtenido de Ministerio de la Defensa Pública:

18
[Link]
y-relacionamiento

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ONU: Asamblea General, Convención sobre los Derechos del Niño, 20 Noviembre 1989,
United Nations, Treaty Series, vol. 1577, p. 3, disponible en esta dirección:
[Link]

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Doctrina de la Protección Integral y las Normas Jurídicas vigentes en relación a la
familia. (UNAM, Ed.) México. Obtenido de
[Link]

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reformas de 2004. ([Link], Recopilador) México. Obtenido de
[Link]

Legislación consultada

Constitución Nacional de la República del Paraguay (C.N.) 20 de junio de 1992 (República


del Paraguay)

Código de la Niñez y de la Adolescencia (C.N.A.) Ley N° 1680 de 2001. 30 de mayo del


2001. (República del Paraguay)

Ley N° 6083 de 2018. Modifica la ley N° 1680/01 “Código de la Niñez y de la Adolescencia”


30 de mayo del 2018

Ley N° 57 de 1990. Aprueba y Ratifica la Convención de las Naciones Unidas sobre los
Derechos del Niño. 20 de septiembre de 1990

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