Filosofía 11
Guía Nº 2
Tema: Matrix, una paradoja para pensar
INTRODUCCION:
La elección es una ilusión que distingue a los que tienen poder, de los que
no lo tienen." (Merovingio)
Si hay algo que caracteriza todo lo que significa y envuelve al mundo de Matrix, es
su peculiar filosofía. Criticada por algunos, adorada por muchos, nadie puede quedar
indiferente ante la "filosofía Matrix", integrada por un sin fin de elementos
totalmente dispares, que van desde la clásica dicotomía entre el bien y el mal, hasta
la religión cristiana o el budismo. En este ejercicio de profundización se tratará de
abordar algunos de estos problemas desde el punto de vista filosófico.
PLATÓN Y EL MITO DE LA CAVERNA
El mito de la caverna de Platón es uno de los puntos importantes a la hora de
desentrañar Matrix. En él se narra cómo unos esclavos viven en una cueva creyendo
que lo que ven (unas sombras proyectadas en una pared) es la realidad cuando lo
cierto es que viven engañados.
Pero uno de ellos escapará y verá la luz del sol, entonces volverá para rescatar a los
otros, pese a que corra el riesgo de que lo maten por no creerle.
Y eso le ocurre a la humanidad. Esa es la verdad, como dice Morfeo: Eres un esclavo,
Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio. Naciste en una prisión que no
puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente.
Pero Neo es el esclavo que saldrá de la caverna y rescatará a sus compañeros. De
todos modos, Morfeo le advierte del peligro: Son las mentes de los mismos que
intentamos salvar. Pero hasta que no lo hagamos, siguen formando parte de ese
sistema y eso hace que sean nuestros enemigos. Tienes que entender que la
mayoría ellos no están preparados para ser desenchufados. Y muchos están tan
habituados, dependen tan absolutamente del sistema, que lucharían para protegerlo.
LAS DUDAS DE NEO: ¿QUÉ ES REAL?, ¿SOY LIBRE?
Los problemas filosóficos clásicos que aborda la trilogía Matrix son el problema de lo
real y el problema de la libertad. Para ver cómo muestra The Matrix el problema de
lo real es necesario remitirse a su argumento. La película está ambientada en el
futuro (año 2199 aproximadamente). Hay una guerra entre humanos y máquinas.
Las máquinas han sometido a los humanos manteniéndolos dormidos en unas
cubetas, conectados a un mundo onírico y falso procedente de un programa
informático llamado Matrix. En el mundo real sobrevive una colonia de humanos
libres, Sión, que intenta liberar a los que están en las cubetas. Para ello han formado
un ejército cuyos soldados deben entrar en Matrix en busca de aquellas personas que
sospechan que Matrix existe. Así es como encuentran a Neo, el protagonista. Neo
duda, no sabe qué mundo es real y qué mundo es Matrix. Deberá seguir las
enseñanzas del capitán Morfeo y los consejos de la soldado Trinity para averiguarlo.
En cuanto al problema de la libertad, ya aparece esbozado en The Matrix, pero se
convierte en la base filosófica de The Matrix Reloaded y The Matrix Revolutions. La El
siguiente autor, a quien se ve con más profundidad, es René Descartes. Con el
mismo procedimiento, se hace una introducción a su vida y su obra. A continuación,
se centra el estudio en las siguientes cuestiones: las dudas que llevan al cogito, el
genio maligno, mente y cuerpo, el argumento ontológico y la idea de Dios, y
finalmente, el conocimiento del otro.
El paralelismo se presenta entre las figuras de Descartes y Neo. Las mismas dudas
que acechaban al pensador francés son las que Neo presenta al inicio de la trilogía:
“¿Alguna vez has tenido la sensación de no saber con seguridad si sueñas o estás
despierto?”- le dice a su amigo Choi. Por su parte, Descartes lo expresó del siguiente
modo:
“¡Cuantas veces me ha sucedido soñar de noche que estaba en este mismo sitio,
vestido, sentado
junto al fuego, estando en realidad desnudo y metido en la cama! (…) no hay indicios
ciertos para
distinguir el sueño de la vigilia”. Descartes resolvió dudar de todo, pero no podía
hacerlo porque Dios es bueno y no permitiría que la humanidad viviese engañada.
Para sortear este obstáculo, ideó la hipótesis del genio maligno:
“Cierto genio o espíritu maligno, no menos astuto y burlador que poderoso, ha
puesto su industria
toda en engañarme (…) con gran cuidado procuraré no dar crédito a ninguna
falsedad, y prepararé mi ingenio tan bien contra las astucias de ese gran burlador,
que, por muy poderoso y astuto que sea, nunca podrá imponerme nada. Mas este
designio es penoso y laborioso, y cierta dejadez me arrastra insensiblemente al curso
de mi vida ordinaria; y como un esclavo que sueña que está gozando de una libertad
imaginaria, al empezar a sospechar que su libertad es un sueño, teme el despertar y
conspira con esas gratas ilusiones para seguir siendo más tiempo engañado”.
Como se puede suponer, el genio maligno en la trilogía son las máquinas.
Descartes dice que para enfrentarse a él hay que preparar el ingenio para que no
pueda imponernos nada. En efecto, todos los humanos que son desconectados pasan
por un período de formación o rito iniciático cuyo fin es lograr que sean conscientes
de que Matrix no es real. Un momento clave en este proceso es la secuencia del
Constructor, en la que Morfeo pregunta:
“¿Qué es real? ¿De qué modo definirías real? Si te refieres a lo que puedes sentir, a
lo que puedes
oler, a lo que puedes saborear y ver, lo real podría ser señales eléctricas
interpretadas por tu cerebro.”
Por otro lado, el dualismo cartesiano afirma que el ser humano se compone de dos
substancias diferentes pero dependientes la una de la otra, mente y cuerpo:
“soy algo que piensa y no extenso y, por otra parte, tengo una idea distinta del
cuerpo, según la cual éste es una cosa extensa, que no piensa (…) me enseña la
naturaleza, por medio de esos sentimientos de dolor, hambre, sed, etc., que no
estoy metido en mi cuerpo como un piloto en su navío, sino tan estrechamente unido
y confundido y mezclado con él, que formo como un solo todo con mi cuerpo”
.
Esta idea es también sostenida en la trilogía. Tras la secuencia del salto, Morfeo nos
lo revela: “El cuerpo no puede vivir sin la mente”. Si alguien muere en Matrix, muere
en el mundo real y viceversa.
Otra cuestión es la inversión del argumento ontológico (defendido por Descartes)
que realiza Smith en su mítico monólogo cuando captura e interroga a Morfeo. Este
argumento es una demostración de la existencia de Dios basada en su perfección. De
él concluimos que Dios creador es perfecto y, gracias a eso, existe:
“tan cierto es por lo menos que Dios, que es ese ser perfecto, es o existe, como lo
pueda ser una
demostración de geometría .”
Pero Smith se pregunta cómo aquéllos que han creado a las máquinas no sólo no son
perfectos, sino que son odiosos: “Los humanos son una enfermedad, son el cáncer
de este planeta, son una plaga. Y nosotros somos la única cura”. Así, Smith defiende
que las máquinas son las perfectas y que los humanos no son más que “carne
pútrida”.
En último término, Descartes se planteó el problema del conocimiento del otro. Se
preguntaba cómo podemos saber que la gente que deambula por la calle son
personas y no máquinas:
“¿Qué es lo que veo por la ventana? Sombreros y capas, que muy bien podrían
ocultar unas máquinas artificiales, movidas por resortes” .
El programa de instrucción con agentes tiene precisamente la finalidad de enseñar a
Neo a tener precaución: “Cualquiera que no desactivemos puede ser un agente.”- Le
dice Morfeo. Aquí finalizan los paralelismos cartesianos, que pueden ser completados
con una conclusión acerca del autor.
El último pensador de este apartado es Hilary Putnam, filósofo del lenguaje nacido en
Chicago en 1926, famoso por sus experimentos mentales. Uno de esos experimentos
es el de los cerebros en cubetas (brain-in-a-vat). El autor narra una historia en la
que toda la humanidad no es otra cosa que muchos cerebros en cubetas, conectados
a un ordenador por un diabólico científico, teniendo una alucinación colectiva. Tras
exponer la hipótesis pregunta al lector: “Si fuéramos cerebros en
cubetas, ¿podríamos pensar que lo somos?”. Además de observar el evidente
paralelismo con la trilogía, se puede discutir esta inquietante pregunta.
EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD: SARTRE Y BEAUVOIR
Como ya se dijo más arriba, Neo no sabe si existe el destino o si él es
completamente libre de hacer lo que quiera. La trilogía dibuja tres posturas ante esta
disyuntiva, dos entre los humanos y una para las máquinas. Así, los directores
posibilitan que el espectador o espectadora elija la opción que más le convenza. Las
posturas mencionadas son las siguientes: Existe el destino pero también la libertad.
Es la creencia de Morfeo, para quien no supone un problema que se den los dos
cuernos del dilema a la vez. Morfeo expresa su opinión sobre el destino en el
discurso que realiza en Reloaded antes de asaltar una central eléctrica. Sin embargo,
también da lugar a la libre decisión de Neo diciéndole:
“Yo sólo puedo mostrarte la puerta, tú debes atravesarla”.
No existe el destino y sí la libertad Esta postura es sostenida con dureza por el
comandante Lock y por su novia, la capitana Niobe. Ambos opinan que las profecías
del Oráculo son un fraude y que los humanos sólo pueden confiar en sus propias
decisiones y fuerzas para ganar la guerra contra las máquinas.
Existe una causalidad y los humanos no son libres. Quienes sostienen esta última
postura son las máquinas, en concreto Smith, Merovingio y el Arquitecto. Los tres
expresan reiteradamente que los humanos son seres inferiores a las máquinas y que
ellas les dominan. Son las que provocan una causalidad, un destino. Por lo tanto, los
humanos no son libres de elegir y perderán la guerra.
La filosofía sugerida para tematizar esta cuestión es el existencialismo de Jean Paul
Sartre y Simone de Beauvoir, cuyas biografías también pueden ser comentadas. Las
cuestiones que se estudian son: la defensa de la libertad y la negación sartreana del
destino (crítica a las esencias), la elección como momento estelar de la libertad
humana (recordemos que, según Sartre, se debe elegir entre la vida auténtica y la
vida inauténtica) y el autoconocimiento como factor indispensable a la hora de
ejercer la libertad interna (un tema que ya aparecía en el Te met nosce del Oráculo).
Todo el pensamiento de Sartre gira en torno a la libertad humana y a la no creencia
en el destino:
“El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente (…) nada existe
previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible. (…) Pero si
verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo
que es, sobre él recae la responsabilidad total de su existencia.”
La elección es el concepto fundamental de la filosofía sartreana:
“En el fondo, lo que asusta de la doctrina que voy a exponer, ¿no es el hecho de que
deja una
posibilidad de elección al hombre?. En efecto, todo el sistema de Matrix gira en torno
a una regla, que es la que hace que el programa funcione: la elección. Quien nos lo
desvela es El Arquitecto: “Descubrí una solución según la cual el 99% de los
individuos aceptaba el programa mientras
pudieran elegir, aunque únicamente lo percibieran en un nivel casi insconsciente”.
La trayectoria de Neo está sembrada de elecciones: ¿pastilla roja o azul?, ¿asaltar un
edificio para salvar a Morfeo o matarlo?, ¿la puerta de Trinity (el pathos) o la de la
fuente (el logos)?, ¿ir a la ciudad de las máquinas o quedarse en la nave?, ¿seguir
luchando contra Smith en la batalla final o rendirse? El tema de la libertad interna no
es sólo una cuestión de metafísica sino también de ética. La vida auténtica es la de
Neo, la inauténtica la de Cifra. Sartre defendía que los humanos están condenados a
ser libres, que siempre tienen que elegir: “Si no elijo, también elijo”.
Curiosamente, el personaje del Oráculo, que representa la creencia en el destino, (al
menos hasta que descubrimos que es tan sólo una buena psicóloga) no deja de
insistir en el tema de la elección:
“Vas a tener que tomar una decisión. Tú eres el que decide. No podemos ver más
allá de las elecciones que no entendemos. Es mi elección, yo debo tomar la mía igual
que tú la tuya…”.
Quienes no lo ven así son las máquinas. Para ellas, los humanos liberados creen ser
libres, pero no lo son. Están siendo regulados, permitidos, tolerados, pero no por
mucho tiempo… En definitiva, el existencialismo es una filosofía de la acción.
Beauvoir comenta que los seres humanos, a pesar de las miserias del mundo,
siempre siguen soñando:
“Plutarco cuenta que un día Pirro hacía proyectos de conquista: “Primero vamos a
Grecia”, decía. “¿Y después?”, le pregunta Cineas. “Pasaremos al Asia,
conquistaremos Asia Menor, Arabia”. “¿Y después?” “Iremos hasta las Indias”. “¿Y
después de las Indias?” “¡Ah!”, dice Pirro, “descansaré”. “¿Por qué no descansar
entonces, inmediatamente?”, le dice Cineas. Cineas parece sabio. ¿Para qué partir si
es para volver? ¿A qué comenzar si hay que detenerse? (…) (Pero) en tanto que
permanezca viva, es en vano que Cineas me hostigue diciéndome: “¿Y después?
¿Para qué?” A pesar de todo, el corazón late, la mano se tiende, nuevos proyectos
nacen y me impulsan adelante. Los sabios han querido ver en ese empecinamiento el
signo de la irremediable locura de los hombres: pero una perversión tan esencial,
¿puede ser aun llamada perversión? ¿Dónde encontraremos la verdad del hombre, si
no es en él mismo? La reflexión no puede detener el impulso de nuestra
espontaneidad”.
Esa es la sugerencia: seguir soñando, seguir luchando, reafirmar nuestras anteriores
decisiones:
“Si dejo atrás de mí un acto que he llevado a cabo, al rodar el mismo en el pasado
deviene cosa (…) es necesario que lo retome y lo justifique en la unidad del proyecto
en el cual me hallo comprometido”.
El paralelismo con Beauvoir está situado en la tormentosa pelea final entre Neo y el
agente Smith, quien encarna el papel de Cineas: “¿Por qué, sr. Anderson?, ¿por
qué?, ¿por qué?, ¿por qué lo hace?, ¿por qué?, ¿por qué se levanta?, ¿por qué sigue
luchando? ¿De verdad cree que lucha por algo además que por su propia
supervivencia?, ¿querría decirme qué es, si es que acaso lo sabe? ¿Es por la
libertad?, ¿por la verdad?, ¿tal vez por la paz?, ¿quizá por el amor? (crítica a las
esencias) Ilusiones, sr. Anderson, desvaríos de la percepción. Concepciones
temporales de un frágil intelecto humano que trata con desesperación de justificar
una existencia sin sentido ni objetivo”.
Ante las insidiosas preguntas, Neo responde: “Porque lo he elegido”.
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Trabajo.
1. Leer la fase informativa
2. Realizar un cuadro comparativo en el cual resuma los paralelos existentes entre
la trama de la trilogía "the Matrix" y los planteamientos filosóficos de Platón,
Descartes, Sartre y Beauvior.
3. Realizar un ensayo filosófico sobre el tema: "la realidad, ¿engaño o apariencia?.