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Poesía Realista

El documento presenta resúmenes de varios poemas y canciones de la literatura y música argentina que abordan temas sociales y políticos, incluyendo la dictadura militar y las desigualdades socioeconómicas.
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Canción de Alicia en el país (1980)

Serú Girán
Charly García dijo sin decir y logró evitar la censura imperante. La canción mezcla la obra de Lewis
Caroll ("Alicia en el país de las maravillas") con la realidad argentina aún en dictadura. Algunos de sus versos
como "no cuentes lo que viste en los jardines, el sueño acabó”, “se acabó ese juego que te hacía feliz”, “no
tendrás poder ni abogados, ni testigos”, “los inocentes son los culpables”, reflejan la situación del país por
esos tiempos. Ya en democracia la canción fue símbolo de resistencia.

Quién sabe Alicia éste país


no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir
pero te quedas,
¿dónde más vas a ir?

Y es que aquí, sabes


el trabalenguas trabalenguas
el asesino te asesina
y es mucho para ti.
Se acabó ese juego que te hacía feliz.

No cuentes lo que viste en los jardines, el sueño acabó.


Ya no hay morsas ni tortugas
Un río de cabezas aplastadas por el mismo pie
juegan cricket bajo la luna
Estamos en la tierra de nadie, pero es mía
Los inocentes son los culpables, dice su señoría,
el Rey de espadas.

No cuentes lo que hay detrás de aquel espejo,


no tendrás poder
ni abogados, ni testigos.
Enciende los candiles que los brujos
piensan en volver
a nublarnos el camino.
Estamos en la tierra de todos, en la vida.
Sobre el pasado y sobre el futuro,
ruinas sobre ruinas,
querida Alicia.
Se acabó ese juego que te hacía feliz.
Pensé que se trataba de cieguitos (1983)

Los Twist.
Incluida en el primer disco de la banda, "La dicha en movimiento", esta canción habló, con la irónia y el ritmo
bailable típicos de Los Twists, del clima de miedo, represión y persecución que se habíado vivido en la
Argentina durante la dictadura. El título hace referencia a los anteojos negros que solían usar los integrantes
de los grupos de tareas (militares o policías de civil que concretaban los secuestros y desaparaciones).

Era un sábado a la noche


tenía plata y hacía calor
Me dije : viejo, aprovechá sos joven
y me fui al cine a ver una de terror
Salí a la calle, paré un taxi, y me fui (por ahí)

Bajé en Sarmiento y Esmeralda


compré un paquete de pastillas Renomé
en eso siento que un señor me llama
al darme vuelta me di cuenta que eran seis
muy bien peinados, muy bien vestidos y con un Ford (verde)

Llegamos a un edificio
y comportándose con toda corrección
me sometieron a un breve interrogatorio
que duró casi cuatro horas y fracción
- se hizo muy tarde, dijeron - no hay colectivos...
- quedesé! (por favor)

A los tres días de vivir con ellos


de muy buen modo me dijeron : Váyase!
me devolvieron mis cordones y mi cinto
los tenían ellos, no les pregunté por qué
cuando salía... me prometieron
lo aseguraron... lo repitieron...
-Nos volveremos a ver!
Carta abierta (1980)

Juan Gelman
Carta Abierta, escrito en París y Roma en enero de 1980 .Esta indicación de fechas y de lugares de escritura
que se incluyen en el poemario funcionan, junto con las dedicatorias y las aclaraciones, junto con los ¨epílogos¨
y los intertextos, como una suerte de señal o guiño. Señal o guiño que constituyen una interpelación al lector:
dedicar Notas a Eduardo Galeano y su mujer, que le dan cobijo al poeta en su exilio en Calella de la Costa;
dedicar Carta abierta a su hijo desaparecido, no son sino modos de intentar luchar desde la poesía y con la
palabra, contra el programa de matanza planificado por la última dictadura militar. Recordando otra lucha, la
emprendida por la otra Carta Abierta (cf. Walsh, 1976), Gelman aclara hacia el final de la/s suya/s:

El 26 de agosto de 1976
mi hijo Marcelo Ariel y
su mujer Claudia, encinta,
fueron secuestrados en
buenos aires por un
comando militar. El hijo
de ambos nació y murió en
el campo de concentración.
como en decenas de miles
de otros casos, la dictadura
militar nunca reconoció
oficialmente a estos
‘desaparecidos’. habló de
‘los ausentes para siempre’.
hasta que no vea sus cadáveres
o a sus asesinos, nunca los
daré por muertos. ¨
Sur también existe (1986)

Mario Benedetti
“El Sur también existe”, es una de sus piezas más célebres, de fuerte crítica social y política, enfatizando las
desigualdades que existen entre dos mundos: el Sur y el Norte. Un mensaje que sigue estando plenamente
vigente. Otra de las causas que popularizó la pieza fue el hecho de que Joan Manuel Serrat, admirador de la
obra del escritor uruguayo, pusiese música a los versos creando un disco con el mismo título. Es un alegato en
defensa de los desfavorecidos que habitan esa zona del planeta en la que no se cuecen los grandes acuerdos
económicos y políticos, ese territorio, despensa y trastienda del Norte, que sufrió (y sufre) la arrogancia de los
que manejan los hilos.

Con su ritual de acero


sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo


el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohibe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores


sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con sus gesta invasora
el norte es el que ordena
El ángel de la bicicleta (2009)
León Gieco
"El ángel de la bicicleta" cuenta la historia de Claudio Lepratti, alias "Pocho Claudio era un muchacho de 35 años que vivía
en el barrio Ludueña, sirviendo a la gente como integrante de la comunidad salesiana. Pocho trabajaba en una escuelita
de bajos recursos de Rosario, colaborando con un comedor infantil. Su característica era que se movilizaba en su bicicleta
y que siempre estaba dispuesto a ayudar a su prójimo. Claudio ―Pocho para todos sus amigos― era "un pacífico,
comprometido con el barrio; el sueldo que sacaba en la escuela lo ponía a disponibilidad de la gente de la villa que lo
necesitaba", cuenta, con marcada tristeza, el padre Néstor Gastaldi. "El ángel de la bicicleta, le decíamos, porque andaba
en su bicicleta, estaba enterándose y buscando la ayuda para cada familia", recuerda el padre Gastaldi. En diciembre del
2001, en medio de la situación sociopolítica que vivía la Argentina, fue asesinado de un balazo en la garganta, mientras
le pedía a la policía que no disparase contra el comedor donde él colaboraba, ya que adentro había chicos comiendo.
Después de aquel asesinato, por las calles de Rosario se ven las pintadas con una bicicleta alada, recordando a "Pocho".

Cambiamos ojos por cielo


sus palabras tan dulces, tan claras
cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
y ahora vemos una bicicleta alada que viaja
por las esquinas del barrio, por calles
por las paredes de baños y cárceles
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos fe por lágrimas


con qué libro se educó esta bestia
con saña y sin alma
Dejamos ir a un ángel
y nos queda esta mierda
que nos mata sin importarle
de dónde venimos, qué hacemos, qué pensamos
si somos obreros, curas o médicos
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos buenas por malas


y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata
Felicidad por llanto
ni la vida ni la muerte se rinden
con sus cunas y sus cruces

Voy a cubrir tu lucha más que con flores


Voy a cuidar de tu bondad más que con plegarias
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos ojos por cielo


sus palabras tan dulces, tan claras
cambiamos por truenos

Sacamos cuerpo, pusimos alas


y ahora vemos una bicicleta alada que viaja
por las esquinas del barrio, por calles
por las paredes de baños y cárceles
¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

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