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Tipos de Agricultura: Biodinámica y Natural

Este documento describe cuatro tipos de agricultura: la agricultura biodinámica, la agricultura natural o de Fukuoka, la agricultura sinérgica y la agricultura mesiánica. Cada tipo se caracteriza por utilizar métodos naturales y sostenibles, así como por buscar equilibrio ecológico y espiritual en el cultivo de alimentos.

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Tipos de Agricultura: Biodinámica y Natural

Este documento describe cuatro tipos de agricultura: la agricultura biodinámica, la agricultura natural o de Fukuoka, la agricultura sinérgica y la agricultura mesiánica. Cada tipo se caracteriza por utilizar métodos naturales y sostenibles, así como por buscar equilibrio ecológico y espiritual en el cultivo de alimentos.

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UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA

CENTRO UNIVERSITARIO DE SUR ORIENTE


CARRERA DE INGENIERÍA AGRONÓMICA CON ORIENTACIÓN EN EL MANEJO Y
CONSERVACIÓN DE SUELOS Y AGUA

TRABAJO

Definiciones de Tipos de Agricultura

Catalino Ramírez Albeño 202046329

Estudiante

Ing. Agr. Victor Hugo Corado Hernández

Docente

Jalapa, abril de 2024


1. AGRICULTURA BIODINÁMICA

La agricultura biodinámica tiene muchas críticas, sin embargo, su eficacia genera


mucho interés por lo que es una de las actividades económicas más estudiadas. Al
emplear únicamente técnicas agrícolas naturales, evitando el uso de sustancias
químicas, los beneficios ecológicos de esta clase de agricultura son indudables. Es por
ello que, la agricultura biodinámica posee ventaja frente a la agricultura tradicional. La
agricultura, jardinería y horticultura biodinámica hace más que evitar los químicos al
trabajar activamente con las fuerzas dadoras de salud de la naturaleza. La agricultura
biodinámica es una modalidad de agricultura holística. Su concepción distingue un
organismo agrícola complejo que está compuesto por la tierra, los seres humanos y
los animales. Como agentes, todos influyen en la agricultura y en la salud de los
cultivos. (Bens, 2016)

Este tipo de agricultura considera los cultivos como sistemas vivos donde suelos,
plantas y animales se relacionan en equilibrio. Sin embargo, este equilibrio es
dinámico y debe reestablecerse continuamente en cada ciclo. De ahí su nombre: bio=
vida, dinámica=movimiento. Para ello, se emplean diversas prácticas naturales, como
es el caso de distintas especies animales que ayudan a recuperar la riqueza de los
suelos. Por ejemplo, en invierno y posterior al ciclo de poda se utilizan ovejas para
controlar el crecimiento excesivo de hierbas y malezas, lo que permite que el suelo se
oxigene gracias a la acción de las pezuñas del animal y, lo más importante, fertilizar el
suelo gracias al estiércol de los mismos.

La agricultura biodinámica tiene un impacto positivo directo en el


medioambiente donde se practica. En primer lugar, promueve la biodiversidad vegetal
y animal al preservar las especies del territorio, procurando afectar lo menos posible
las relaciones entre estas. En segundo lugar, establece una relación ética y
sustentable con las especies animales al aprovechar su energía y ciclos naturales para
potenciar las características del viñedo. Un tercer beneficio para el medioambiente es
la regeneración de suelos de uso agrícola que han perdido su equilibrio por la acción
de sustancias químicas y monocultivos producto de la agricultura convencional. Al
eliminar el uso de fertilizantes y plaguicidas artificiales, sustituyéndolos por materia
orgánica y sustancias inofensivas, se restaura el equilibrio y la conservación de suelos
y aguas. (Bens, 2016)
2. AGRICULTURA NATURAL O FUKUOKA

El Método Fukuoka tiene sus raíces en la experiencia personal y la profunda


comprensión de Masanobu Fukuoka sobre los procesos naturales. Después de
décadas de experimentación y observación en su granja en la isla de Shikoku, Japón,
Fukuoka desarrolló un enfoque revolucionario que desafiaba las prácticas agrícolas
convencionales. Inspirado por la simplicidad y la sabiduría de la naturaleza, propuso
un método de cultivo que eliminaba la necesidad de labranza, químicos y otros
insumos artificiales, al tiempo que promovía la biodiversidad y la salud del suelo.

Es un sistema de cultivo o “Agricultura Natural”. En esencia consiste en reproducir las


condiciones naturales tan fielmente como sea posible de forma que el suelo se
enriquece progresivamente y la calidad de los alimentos cultivados aumenta en la
misma medida. Su sistema se basa en: no arar las tierras, no labrarlas, no escarbar,
no quitar malas hierbas, no emplear compost ni abonos, no usar fertilizantes químicos
ni biológicos, no usar herbicidas ni pesticidas, no sembrar, no podar. (Fukuoka, 19778)

Importancia en la Producción:

Sostenibilidad ambiental: Al imitar los procesos naturales, este método reduce el


impacto ambiental de la agricultura, conserva la biodiversidad y promueve la salud del
suelo y los ecosistemas.

Resiliencia frente al cambio climático: La Agricultura Natural fomenta la diversificación


de cultivos y la adaptación a las condiciones climáticas cambiantes, lo que aumenta la
resiliencia de los sistemas agrícolas.

Calidad de los alimentos: Al evitar el uso de productos químicos sintéticos, este


método produce alimentos más saludables y nutritivos, libres de residuos tóxicos.

Economía agrícola: Aunque inicialmente puede requerir una inversión de tiempo y


esfuerzo, la Agricultura Natural puede ser económicamente viable a largo plazo al
reducir los costos de insumos y mejorar la productividad a largo plazo. (Fukuoka,
19778)
3, AGRICULTURA SINÉRGICA

Es aquel modelo de producción vegetal basado en un sistema de explotación


agrícola natural o ecológico para la auto fertilidad del suelo y la autosuficiencia
integrada en la naturaleza sin explotarla. En sí, su principal principio de que la tierra
permite que las plantas se desarrollen y esta forman un suelo fértil a través de sus
nutrientes por los microrganismos. En la Agricultura Sinérgica, se busca imitar los
ecosistemas naturales mediante la creación de sistemas agrícolas que sean
autónomos y sostenibles. Se evita el uso de productos químicos sintéticos,
como pesticidas y fertilizantes, y se minimiza la intervención humana en el suelo. En
lugar de labrar la tierra, se aplica una capa de acolchado orgánico sobre la superficie
del suelo, lo que ayuda a conservar la humedad, suprime el crecimiento de malas
hierbas y mejora la estructura del suelo. (Gliessman, 2007)

Objetivos de la Agricultura Sinérgica: Lograr una producción agrícola que permita el


respeto en el equilibrio entre especies y el siglo natural del hábitat de la planta. Es
decir, que un cultivo se sustente por si solo como lo haría en su estado salvaje.
Sostenibilidad ambiental: La Agricultura Sinérgica busca imitar los procesos
naturales para crear sistemas agrícolas que sean sostenibles a largo plazo. Se enfoca
en conservar y mejorar la salud del suelo, la biodiversidad y los recursos naturales,
reduciendo así el impacto negativo de la agricultura en el medio ambiente. Autonomía
del sistema: Se pretende crear sistemas agrícolas autónomos que requieran una
mínima intervención humana y que sean capaces de mantener su fertilidad y
productividad sin depender de insumos externos, como fertilizantes químicos o
pesticidas. Mejora de la salud del suelo: La Agricultura Sinérgica promueve prácticas
que mejoran la estructura, la fertilidad y la microbiología del suelo. Al evitar la labranza
intensiva y el uso de productos químicos sintéticos, se busca conservar la
biodiversidad del suelo y promover su salud a largo plazo.

Potencialización de las funciones ecológicas, eficiencia en el uso de los recursos


naturales, favorece la producción, productos ecológicos, fertilidad o salud del suelo.
Asimismo lucha contra plagas y enfermedades, la mitigación al cambio
climático, contribuye a la sustentabilidad con el medio ambiente y múltiples servicios
ecosistemáticos. La agricultura sinérgica o sistema de cultivo de producción vegetal
basado en la agricultura ecológica. Creada por la agricultora francesa Emilia Hazelip
y teniendo como principios principales: ningún trabajo del suelo, ningún tipo de
fertilizante, ningún tratamiento químico y ninguna compresión del suelo. (Gliessman,
2007).
4. AGRICULTURA MESIÁNICA

La Agricultura Mesiánica representa un enfoque único y profundamente arraigado en


principios espirituales y religiosos en la práctica agrícola. A diferencia de los métodos
convencionales, esta filosofía agrícola se basa en una comprensión más amplia del
propósito humano y su relación con la tierra, vista a través de una lente espiritual. En
la Agricultura Mesiánica, la tierra es considerada un regalo divino, y la práctica agrícola
se convierte en un acto de servicio y adoración. Los principios de esta agricultura
pueden estar influenciados por interpretaciones religiosas específicas, con énfasis en
la responsabilidad del ser humano como custodio de la creación y en el cuidado
compasivo de la tierra y todas sus criaturas. (Guzmán, 2011)

La Agricultura Mesiánica se practica en diversas partes del mundo, influenciada por las
creencias religiosas y culturales de cada región. Ejemplos de esta práctica incluyen:
La agricultura según principios bíblicos: Algunos agricultores se inspiran en las
enseñanzas de la Biblia para guiar sus prácticas agrícolas, siguiendo instrucciones
específicas sobre el cuidado de la tierra y la producción de alimentos. La agricultura
en comunidades monásticas: En algunas comunidades religiosas, como
monasterios y conventos, la agricultura se considera una forma de vida espiritual y una
manera de vivir en armonía con los principios de la fe. La agricultura en
movimientos espirituales alternativos: Algunos grupos religiosos y espirituales han
desarrollado prácticas agrícolas específicas como parte de sus creencias y rituales,
integrando elementos de meditación, oración y conexión con la naturaleza en sus
actividades agrícolas.

Aunque la Agricultura Mesiánica ofrece numerosos beneficios, también enfrenta


desafíos únicos, como la necesidad de reconciliar las creencias espirituales con las
demandas prácticas de la agricultura moderna. Sin embargo, a medida que aumenta la
conciencia sobre la importancia de la conexión entre el ser humano y la naturaleza, la
Agricultura Mesiánica podría ofrecer una perspectiva valiosa y significativa sobre cómo
cultivar la tierra con respeto y gratitud hacia la creación. La Agricultura Mesiánica es
más que un método de producción de alimentos; es una forma de vida que integra
valores espirituales y éticos en la práctica agrícola. A través del cuidado compasivo de
la tierra y el servicio a la comunidad, los agricultores mesiánicos buscan honrar su
conexión con la naturaleza y vivir en armonía con los principios de su fe. En un mundo
cada vez más preocupado por la sostenibilidad y la equidad, la Agricultura Mesiánica
ofrece una perspectiva inspiradora y esperanzadora sobre cómo cultivar la tierra con
amor y devoción hacia toda la creación. (Guzmán, 2011)
5. PERMACULTURA

La permacultura es toda una filosofía de vida sostenible. Se basa en observar la


naturaleza e imitar el funcionamiento de los ecosistemas. Su objetivo es cubrir las
necesidades del presente sin poner en peligro el futuro.

El concepto de permacultura surgió vinculado a la agricultura. Se trata de una visión


integral, que tiene en cuenta no solo elementos aislados sino cómo se relacionan entre
ellos. La base de la permacultura se encuentra en la observación de la propia
naturaleza y de los diversos ecosistemas, en los que unos seres benefician a otros y
es el conjunto el que garantiza el desarrollo, el equilibrio y la supervivencia. Y se aplica
imitando estos modelos para cultivar alimentos. La idea de permacultura nació a
mediados de los años 70 en Australia, de la mano del biólogo Bill Mollison y su alumno
David Holmgren, que en 1978 publicaron el libro ‘Permaculture One’ y definieron la
permacultura como “el diseño consciente de paisajes que imitan los patrones y las
relaciones de la naturaleza, mientras suministran alimento, fibras y energía
abundantes para satisfacer las necesidades locales”. (Martínez, 2003)

La permacultura se basa en tres grandes principios éticos:

 Cuidar de la tierra, teniendo en cuenta todas las especies, más allá de su valor para
las personas.

 Cuidar de las personas, respetando sus derechos, con ayuda mutua y considerando
también los valores no materiales.

 Repartición justa entre las personas y las especies, con límites al consumo y
devolviendo a los ecosistemas los excedentes y residuos para regenerar la tierra.

Estos principios se aplican en la creación de sistemas integrados y resilientes que


pueden adaptarse a los cambios ambientales y sociales. La Permacultura se aplica en
una amplia gama de contextos, incluyendo la agricultura, la arquitectura, la
planificación urbana y la educación. Los principios de la permacultura incluyen la
observación y la imitación de los sistemas naturales, promoviendo la biodiversidad y
mejorando servicios ecosistémicos como la fertilidad del suelo y el control de plagas.
Además, fomenta la creación de sistemas cerrados y de mínima generación de
residuos, donde los productos de un elemento se convierten en insumos para otro,
inspirándose en la eficiencia de los ecosistemas naturales. (Martínez, 2003)
REFERENCIAS

Bens, J. (2016). Agricultura biodinámica: Una forma de agricultura ecológica y


sostenible. Ediciones Obelisco.

Fukuoka, M. (1978). *La One-StrLa revolución de una sola pajita: una introducción a la
agricultura natural. Revisión de libros de Nueva York.

Gliessman, S. R. (2007). *Agroecología: procesos ecológicos en agricultura


sostenible*. Ediciones Mundi-Prensa.
Martínez, AL (2003). *La Permacultura en La Permacultura en España: Agricultura
ecológica, autosuficiencia, sostenibilidad y vida en el campo. La Fertilidad de la
Tierra Ediciones.

Sevilla Guzmán, E., & Sevilla Guzmán, E. (2011). Manual de agricultura ecológica.
Editorial Universitaria Ramón Areces.

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