Nota editorial
El texto original de "Sobre el concepto
de historia" —"Über den Begriff der
Geschichte"— se encuentra en Walter Ben-
jamin, Gesammelte Werke, edición de Rolf
Tiedemann y Hermann Schweppenháuser,
Suhrkamp, Fránkfort, tomo i, pp. 693-703 y
1223-1266, así como tomo vii, pp. 783-784.
De acuerdo a los suplementos publicados en
este último tomo (1989), la tesis que llevaba
el número xviii en la edición del tomo i de
1974 lleva ahora el número xix pues antes
de ella entra la "tesis xviii" (conocida como
"xviia" en las notas del tomo i, p. 1231) que
se encuentra en la versión del "ejemplar
Nota editorial
Sobre el concepto de historia
de mano" de Benjamín —descubierto por
C^iorgio Agamben con posterioridad aesa edi-
cmn- que los editores alemanes denominan
J-yposkript 4" (T4). Según se cuenta, hubo un autómata construi
do de manera tal, que a cada movimiento de
El texto original de 'Tesis sobre la historia- un jugador de ajedrez respondía con otro que
apuntes, notas yvariantes" contiene los frag le aseguraba el triunfo en la partida. Un mu
mentos que han quedado de los materiales ñeco vestido de turco, con la boquilla del nar-
producidos por Walter Benjamín durante su guile en la boca, estaba sentado ante el table
elaboración de las 'Tesis". Se encuentra en el ro que descansaba sobre una amplia mesa.
tomo I, pp. 1228-1252, de la misma publica Un sistema de espejos producía la ilusión de
ción. La anotación al pie de cada fragmento que todos los lados de la mesa eran transpa
indica la ubicación de su manuscrito en el rentes. En realidad, dentro de ella había un
J^enjamin-Archiv. enano jorobado que era un maestro en ajedrez
Las observaciones entre corchetes recogen ano y que movía la mano del muñeco mediante
taciones de los editores del texto en alemán. cordeles. En la filosofía, uno puede imaginar
un equivalente de ese mecanismo; está hecho
para que venza siempre el muñeco que cono
cemos como "materialismo histórico". Puede
competir sin más con cualquiera siempre que
ponga a su servicio a la teología, la misma que
hoy, como se sabe, además de ser pequeña y
fea, no debe dejarse ver por nadie.
Walter Benjamín
Sobre el concepto de historia 37
hermanas que ellas ya no llegaron a conocer?
Alas peculiaridades más notorias del espí- Si es así, un secreto compromiso de encuen
ntu humano, dice Lotse, pertenece junto tro [Verabredung] está entonces vigente en
atanto egoísmo en lo particular, una falta de tre las generaciones del pasado y la nuestra.
enindia general de todo presente respecto de Es decir; éramos esperados sobre la tierra.
su futuro." Esta reflexión apunta hacia el También a nosotros, entonces, como a toda
hecho de que la imagen de felicidad que culti otra generación, nos ha sido conferida una
vamos se encuentra teñida por completo por débil fuerza mesiánica a la que el pasado tie
el tiempo al que el curso de nuestra propia ne derecho de dirigir sus reclamos. Reclamos
existencia nos ha confinado. Una felicidad que no se satisfacen fácilmente, como bien lo
capaz de despertar envidia en nosotros sólo sabe el materialista histórico.
la hay en el aire que hemos respirado junto
con otros humanos, alos que hubiéramos
podido dirigirnos; junto con las mujeres que
se nos hubiesen podido entregar. Con otras
palabras, en la idea que nos hacemos de la fe- El cronista que hace la relación de los acon
icidad late inseparablemente la de la reden- tecimientos sin distinguir entre los grandes
mon. Lo mismo sucede con la idea del pasado. y los pequeños responde con ello a la verdad
a que la historia hace asunto suyo El de que nada de lo que tuvo lugar alguna
pasado lleva un índice oculto que no deja de vez debe darse por perdido para la historia.
remitirlo ala redención. ¿Acaso no nos roza Aunque, por supuesto, sólo a la humanidad
anosotros también, una ráfaga del aire que' redimida le concierne enteramente su pasa
envolvía alos de antes? ¿Acaso en las voces a do. Lo que quiere decir: sólo a la humanidad
las que prestamos oído no resuena el eco de redimida se le ha vuelto citable su pasado en
otras voces que dejaron de sonar? ¿Acaso las cada uno de sus momentos. Cada uno de sus
mujeres a las que hoy cortejamos no tienen instantes vividos se convierte en un punto en
la orden del día [citcLtion á, l ovdre du jour],
38
Walter Benjamín
^ajste que es precisamente el día del Juicio Sobre el concepto de historia 39
así también todo lo que ha sido, en virtud de
un heliotropismo de estirpe secreta, tiende a
dirigirse hacia ese sol que está por salir en el
cielo de la historia. Con ésta, la más inapa-
rente de todas las transformaciones, debe sa
ber entenderse el materialista histórico.
Procuraosprimero alimento yvestido,
Que así el Reino de Dios
llegará por sí mismo.
Hegel, 1807
La lucha de clases que tiene siempre ante La imagen verdadera del pasado pasa de
aOJOS el materialista histórico educado en largo velozmente [huscht\ . El pasado sólo es
atrapable como la imagen que refulge, para
Marx es la lucha por las cosas toscas yma- nunca más volver, en el instante en que se
eriales, sin las cuales no hay cosas fiLs y vuelve reconocible. "La verdad no se nos es
espirituales.
están Estas
presentes en laúltimas, sinclases
lucha de embargo
de una capará": esta frase que proviene de Gottfried
Keller indica el punto exacto, dentro de la
manera diferente de la que tienen en la re-
imagen de la historia del historicismo, donde
presentacion que hay de ellas como un botín le atina el golpe del materialismo histórico.
een manos del vencedor. Están vivas
en esta lucha en forma de confianza en sí Porque la imagen verdadera del pasado es
mismo, de valentía, de humor, de astucia, de una imagen que amenaza con desaparecer
con todo presente que no se reconozca aludi
ncondicionahdad. ysu eficacia se remonta
en lejanía del tiempo. Van aponer en cues- do en ella.^
on. siempre de nuevo, todos los triunfos que
guna vez favorecieron a los dominadores 1T4 (véase la nota editorial) continúa: "La buena
omo las flores vuelven su corola hacia el sol nueva que el historiador del pasado trae, con pulso
acelerado, sale de una boca que tal vez, ya en el ins
tante en que se abre, habla al vacío."
Walter Benjamín
Sobre el concepto de historia
^ticular históricamente el pasado no signifi
ca conocerlo «tal como verdaderamente fL" Considerad lo oscuro y el gran frío
igmfica apoderarse de un recuerdo tal como de este valle que resuena de lamentos.
Brecht, La ópera de tres centavos.
loestequerelumbra
se trata en
paraunelinstante de peligro
materialismo De
históri-
co es de atrapar una imagen del pasado tal Fustel de Coulanges le recomienda al histo
riador que quiera revivir una época que se
como estaenseeleenfoca
histérico instantededelrepente
peligro.alElsuieto
peli- quite de la cabeza todo lo que sabe del curso
ulterior de la historia. Mejor no se podría
gro amenaza
tadicion comotanto
alosala permanencia
receptores d^a
de la misma. identificar al procedimiento con el que ha
ara ambos es uno yel mismo; el peligro de roto el materialismo histórico. Es un procedi
entregarse como instrumentos de la clase do miento de empatia. Su origen está en la apa
tía del corazón, la acedía que no se atreve a
minante. elEnintento
vamente cada época es preciso
de arrancar hacrnue
la tradición adueñarse de la imagen histórica auténtica,
que relumbra fugazmente. Los teólogos me
apuntrj
apunto de someterla. Pues el1"''Mesías
oató siempre
no sólo dievales vieron en ella el origen profundo de
la tristeza. Flaubert, que algo sabía de ella,
ZZ: ZTl P - escribió: "Pei¿ de gens devineront combien il a
chispa de la esperanza es un don que sólo fallu étre triste pour ressusciter Carthague."
se encuentra en aquel historiador que está ["Pocos adivinarán cuán triste se ha necesi
tado ser para resucitar a Cartago."] La natu
estaran asalvo del enemigo si éste vence Y raleza de esta tristeza se esclarece cuando se
este enemigo no ha cesado de vencer. pregunta con quién empatiza el historiador
bistoricista. La respuesta resulta inevitable:
con el vencedor. Y quienes dominan en cada
caso son los herederos de todos aquellos que
42
Walter Benjamín
SOBKE EL CONCEPTO DE HISTORIA 4
IZatír
mpatia con el vencedor resulta en cada lacaso ! t,. Mira como tarea suya la de cepillar la histo-
avorable para el dominador del momento I B ria a contrapelo.
esto. ToTs
esto Todos aquellos que se hicieron de la
™tona hasta nuestros días marchan en el
ortejo tnunfal de los dominadores de hoy
que avanza por encima de aquellos que hoy La tradición de los oprimidos nos enseña que
yacen en el suelo. Ycomo ha sido siemp^Ta el "estado de excepción" en que ahora vivimos
stumbre, el botín de guerra es conducido es en verdad la regla. El concepto de historia
al que lleguemos debe resultar coherente con
recTb^habrlT'"
ehabla de bienes culturales, los mis ello. Promover el verdadero estado de excep
mos que van aencontrar en el materialista ción se nos presentará entonces como tarea
istonco un observador que toma distancia nuestra, lo que mejorará nuestra posición en
la lucha contra el fascismo. La oportunidad
su"mrrara
mirada, sin excepción,litorales queélabarca
tienen para una que éste tiene está, en parte no insignifican
te, en que sus adversarios lo enfrentan en
orror^Todos deben su existencia no sólo ala nombre del progreso como norma histórica.
atiga de los grandes genios que los crearon El asombro ante el hecho de que las cosas
smo también ala servidumbre anónil de que vivimos sean "aún" posibles en el siglo
cUS contemporáneos. No hay documento de veinte no tiene nada de filosófico. No está al
comienzo de ningún conocimiento, a no ser el
barbarie''"YYasi
Barbarie. r" como^éste no""estádocumento de
libre de bar de que la idea de la historia de la cual provie
arie, tampoco lo está el proceso de la trans ne ya no puede sostenerse.
m.sion através del cual los unos lo heredan
de los otros. Por eso el materialista historio
se aparta de ella en la medida de lo posib e
Walter Benjamín
Sobre el concepto de historia
hasta el cielo. Este huracán es lo que noso
tros llamamos progreso.
ala está pronta alvuelo.
le haría con gusto,
pues, aun fuera yo tiempo vivo,
fni suertesería escasa.
Gerhard Scholem. Saludo del Angelus. Los temas de meditación que la regla con
ventual proponía a los hermanos novicios
tenían la tarea de alejarlos del mundo y sus
momento de alejarse de"aT afanes. La reflexión que desarrollamos aquí
va la mirada tCI, p " procede de una determinación parecida. En
boca abierta ylas alas ZíITeu^V; un momento en que los políticos, en quienes
ía historia debe tenov. de los adversarios del fascismo habían puesto
está vuelto hacia el pasIdrElT' su esperanza, yacen por tierra y refuerzan su
nosotros aparere r- • nlo que para derrota con la traición a su propia causa, esta
tecimientofs, 6i•v,ve una cotá ai-yr-ifcs ' reflexión se propone desatar al que vive en el
mundo de la política de las redes en que ellos
SolL'sTnl's7r"Err''T lo han envuelto. Ella parte de la considera
ción de que la fe ciega de esos políticos en el
progreso, la confianza en su "base de masas"
y, por último, su servil inserción en un apara
to incontrolable no han sido más que tres as
Este huracanT P'^^^rlas. pectos de la misma cosa. Es una reflexión que
haca
acia eTtoa -resistiblemente
el futuro, al cual vuelve las eanaW„ procura dar una idea respecto de lo caro que le
mientras el cúmulo ee
de rumas
ruin» crece®®P®l'
ante iél
as, cuesta a nuestro pensamiento habitual una
representación de la historia que evite toda
Walter Benjamín
Sobre el concepto de historia 47
complicidad con aouclln q 7c.
^
cos siguen aferrados. a la que esos políti otra propiedad aparte de su fuerza de trabajo
"está forzado a ser esclavo de otros hombres,
de aquellos que se han convertido [...] en
propietarios". A pesar de ello, la confusión
continúa difundiéndose y poco después Josef
El corrformismo, que desde el principio se Dietzgen proclama: "Trabajo es el nombre del
Mesías del tiempo nuevo. En el [...] mejora
afecta solo asus tácticas politices sino tam- miento [...] del trabajo [...] estriba la riqueza,
asus Ideas económicas. Esta es una de que podrá hacer ahora lo que ningún reden
as razones de su colapso ulterior. No hay tor pudo lograr." Esta concepción del mar
ora cosa que haya corrompido más ala clase xismo vulgar sobre lo que es el trabajo no se
detiene demasiado en la cuestión acerca del
nada con la comente. El desarrollo técnico efecto que el producto del trabajo ejerce so
era para ella el declive de la corriente con bre los trabajadores cuando éstos no pueden
la que creía estar nadando. De aUí no había disponer de él. Sólo está dispuesta a percibir
los progresos del dominio sobre la naturale
mas que un paso ala ilusión de que el tra. za, no los retrocesos de la sociedad. Muestra
bajo en las
mjcha del fábricas,
progreso que seríaconstituye
técnico, propio de de
la ya los rasgos tecnocráticos con los que nos
por SI una acción política. Bajo una figura toparemos más tarde en el fascismo. Entre
ellos se encuentra un concepto de naturale
del trabajo celebraba su resurrección entre za que se aleja con aciagos presagios del que
los obreros alemanes. El programa de Gotha tenían las utopías socialistas anteriores a la
revolución de 1848. El trabajo, tal como se lo
alal ftrabajo
1, como
®®"eles de estadeconfusión.
"la fuente Define
toda riqueza entiende de ahí en adelante, se resuelve en la
yde toda cultura". Presintiendo algo malo explotación de la naturaleza, explotación a la
que se le contrapone con ingenua satisfacción
Marx respondió que el hombre que no posee la explotación del proletariado. Comparados
con esta concepción positivista, los fantaseos
4o
Walter Benjamín
Sobre el concepto de historia 49
que tanto materia] han dado para escarnecer
Marx aparece como la última clase esclaviza
da, como la clase vengadora que lleva a su fin
b«n ordenado debería tener' como coTsecuTn la obra de la liberación en nombre de tantas
que cuatro lunas iíuminen la noche te generaciones de vencidos. Esta conciencia,
rrestre, que el hielo se retire de ln« l que por corto tiempo volvió a tener vigencia
con el movimiento Spartacus, ha sido siem
el a^a del mar no sea
amniales feroces se pongan al servicio de los pre desagradable para la socialdemocracia.
hombres. Todo esto habla de un tranque En el curso de treinta años ha logrado borrar
lejos de explotar ala naturaleza, es capaz dé casi por completo el nombre de un Blanqui,
ayudarle aparir las creaciones que dormitan cuyo timbre metálico hizo temblar al siglo pa
como posibles en su seno. Al concepto corrup sado. Se ha contentado con asignar a la clase
to de trabajo le corresponde como compL trabajadora el papel de redentora de las ge
mentó esa naturaleza que seeún In neraciones futuras, cortando así el nervio de
de J-'ietzgen,
Dietzp-pn «oesta
^ gratis ahí"^ ^ expresión su mejor fuerza. En esta escuela, la clase des
aprendió lo mismo el odio que la voluntad de
sacrificio. Pues ambos se nutren de la imagen
de los antepasados esclavizados y no del ideal
de los descendientes liberados.^
^^^esitamos
pero de otra manera de la
de como la historia
necesita
los jardines del saber.
^ T4 continúa: "Si hay una generación que debe saber
^'otzsche. Beneficiosyperjuicios lo, esa es la nuestra: lo que podemos esperar de los
de la historia para la vida. que vendrán no es que nos agradezcan por nuestras
grandes acciones sino que se acuerden de nosotros,
El sujeto del conocimiento histórico es la que fuimos abatidos. La revolución rusa sabía de
esto. La consigna '¡Sin gloria para el vencedor, sin
clase oprimida misma, cuando combate. En compasión con el vencido!' es radical porque expre
sa una solidaridad que es mayor con los hermanos
muertos que con los herederos."
Walter Benjamín
Sobre el concepto de historia 5:
del género humano en la historia es insepa
rable de la representación de su movimiento
Puesto que nuestra causa como un avanzar por un tiempo homogéneo
se vuelve más claracada día y vacío. La crítica de esta representación del
y el pueblo cada día más sabio. movimiento histórico debe constituir el fun
Wilhelm Dietzgen, damento de la crítica de la idea de progreso
La filosofía socialdemócrata en general.
La teoría socialdemócrata, yaún más su
practica, estuvo determinada por un concep-
o eprogreso que no se atenía a la realidad
sino que poseía una pretensión dogmática. El origen es la meta.
al como se pintaba en las cabezas de los
Karl Kraus, Palabras en versos i
socialdemócratas, el progreso era, prime-
ro, un progreso de la humanidad misma (y
no solo de sus destrezas yconocimientos) La historia es objeto de una construcción
begundo, era un progreso sin término (en cuyo lugar no es el tiempo homogéneo y vacío
correspondencia con una perfectibilidad in sino el que está lleno de "tiempo del ahora"
finita de la humanidad). Tercero, pasaba \jetztzeit\. Así, para Robespierre la antigua
por esencialmente indetenible (recorriendo Roma era un pasado cargado de "tiempo del
automáticamente un curso sea recto oen ahora" que él hacía saltar del continuum de
espiral). Cada uno de estos predicados es la historia. La Revolución Francesa se en
controvertible yen cada uno ellos la crítica tendía a sí misma como un retorno de Roma.
podría iniciar su trabajo. Pero la crítica -si Citaba a la antigua Roma tal como la moda
a e ser inclemente— debe ir más allá de a veces cita a un atuendo de otros tiempos.
estos predicados ydirigirse aalgo que les sea La moda tiene un olfato para lo actual don
común a todos ellos. La idea de un progreso de quiera que lo actual dé señas de estar en
la espesura de lo de antaño. La moda es un
Walter Benjamín
saito de tigre al pasado. Sólo que tiene lugar Sobre el concepto de historia 51
tiempo, hubo disparos contra los relojes de
"fe; El nnsmo salto, bajo el cielo libre de la las torres. Un testigo ocular, cuyo acierto re
histona, es ese salto dialéctico que es la rovo- sultó tal vez de la rima, escribió entonces:
Clon como la comprendía Marx. Qui le croirait! On dit qu'irrités contre l'heure
De nouveaux Josués, au pied de chaqué tour,
Tiraient sur les cadrans pour arréter le jour.^
La conciencia de hacer saltar el continuum
de la historia es propia de las clases revo
lucionarias en el instante de su acción. La El materialista histórico no puede renunciar
Gran Revolución introdujo un nuevo calenda- al concepto de un presente que no es tránsito,
en el cual el tiempo se equilibra y entra en
actúfc
actúa como un acelerador histórico.^'Yes
•'«"dario
en un estado de detención. Pues este concepto
define justo ese presente en el cual él escribe
la tgura aT"""
de los días festivos, que son dias en historia por cuenta propia. El historicismo
de rememoración. Los calendarios miden el levanta la imagen "eterna" del pasado, el ma
tmmpo, pero no como relojes. Son monumen- terialista histórico una experiencia única del
to de una conciencia histórica de la cual en mismo que se mantiene en su singularidad.
uropa desde hace cien años, parece haber Deja que los otros se agoten con la puta del
se perdido todo rastro. Todavía durante la "hubo una vez", en el burdel del historicismo.
evo ucion de Julio se registró un episodio Él permanece dueño de sus fuerzas: lo sufi-
mostraba aesa conciencia saliendo por
sus fueros. Cuando cayó la noche del primer
la de combate ocurrió que en muchos luga
res de París, independientemente yal mismo ®¡Quién lo creería! Se dice que, irritados con
tra la hora/ Nuevos Josués, al pie de cada torre,/
Disparaban sobre los cuadrantes, para detener el
tiempo.
Walter Benjamín
Sobre el concepto de historia 55
cientemente hombre como para hacer saltar
oportunidad revolucionaria en la lucha por el
gI continuiiTTi de la historia.
pasado oprimido. Y la aprovecha para hacer
saltar a una determinada época del curso
homogéneo de la historia, de igual modo que
XVII hacer saltar de su época a una determinada
vida o del conjunto de una obra a una obra
El historicismo culmina con todo derecho en determinada. El beneficio de este procedi
la historia universal. Es de ella tal vez de la miento reside en que en la obra se halla con
que la historiografía materialista se diferen servado y superado el conjunto de la obra,
cia más netamente que de ninguna otra en
en ésta toda la época y en la época el curso
cuestiones de método. La historia universal entero de la historia. El fruto sustancioso de
carece de una armazón teórica. Su proce lo comprendido históricamente tiene en su
dimiento es aditivo: suministra la masa de interior al tiempo como semilla preciosa pero
hechos que se necesita para llenar el tiempo insípida.
homogéneo yvacío. En el fundamento de la
historiografía materialista hay en cambio un
principio constructivo. Propio del pensar no
es sólo el movimiento de las ideas sino igual XVIIP
mente su detención. Cuando el pensar se
En la idea de la sociedad sin clases, Marx
para de golpe en medio de una constelación
secularizó la idea del tiempo mesiánico. Y es
saturada de tensiones, provoca en ella un
bueno que haya sido así. La desgracia empie
schock que la hace cristalizar como mónada.
El materialista histórico aborda un objeto za cuando la socialdemocracia eleva esta idea
a "ideal". El ideal fue definido en la doctrina
histórico única ysolamente allí donde éste se neokantiana como una "tarea infinita". Y
le presenta como mónada. En esta estructura
esta doctrina fue la filosofía escolar del par
reconoce el signo de una detención mesiánica
tido socialdemócrata —de Schmidt y Stadler
del acaecer o, dicho de otra manera, de una
' Véase la "Nota editorial" del presente volumen.
Walter Benjamín
Sobre el concepto de historia
aNatorp yVorlander-, Una vez definida
a sociedad sin ciases como tarea infinita
el tiempo vacío yhomogéneo se transformó
por decirlo así, en una antesala en la que s¡ "Los escasos cinco milenios del homo sapiens
podía esperar con más omenos serenidad el —dice uno de los biólogos más recientes— re
advenimiento de la situación revolucionaria. presentan, en relación con la historia de la vida
nrealidad no hay un instante que no traiga orgánica sobre la tierra, unos dos segundos
consigo su oportunidad revolucionaria -sólo al final de una jornada de veinticuatro horas.
que esta tiene que ser definida en su singu Llevada a esta escala, la historia de la humani
laridad específica, esto es, como la oportuni- dad civilizada ocuparía la quinta parte del últi
ad de una solución completamente nueva mo segundo de la última hora." El "tiempo del
ante una tarea completamente nueva—, Al ahora", que como modelo del tiempo mesiánico
pensador revolucionario la oportunidad re resume en una prodigiosa abreviatura la his
volucionaria peculiar de cada instante histó toria entera de la humanidad, coincide exacta
rico se le confirma apartir de una situación mente con esa figura que representa la historia
política dada. Pero se le confirma también y de la humanidad dentro del universo.
no en menor medida, por la clave que dota a
ese instante del poder para abrir un deter
minado recinto del pasado completamente
clausurado hasta entonces. El ingreso en este
recinto coincide estrictamente con la acción
política; yes através de él que ésta, por ani
quiladora que sea, se da aconocer como me-
sianica.®
y fí'n "e.
Walter Benjamín
Tesis sobre la historia 59
[Apéndice] rememoración, es decir, precisamente como
tal. Se sabe que a los judíos les estaba prohi
bido investigar el futuro. La Thorá y la plega
historicismo se contenta con establecer ria los instruyen, en cambio, en la rememora
un nexo causal entre distintos momentos ción. Esto los liberaba del encantamiento del
de la historia. Pero ningún hecho es ya un futuro al que sucumben aquellos que buscan
hecho histórico solamente por ser una causa. información en los adivinos. A pesar de esto,
Habra de serlo, postumamente, en virtud de el futuro no se convirtió para los judíos en un
acaecimientos que pueden estar separados de tiempo homogéneo y vacío. Porque en él cada
el por milenios. El historiador que parte de segundo era la pequeña puerta por la que po
esta comprobación no permite ya que la suce- día pasar el Mesías.
sion de acaecimientos le corra entre los dedos
como un rosario. Aprehende la constelación
en la que ha entrado su propia época con una
muy determinada época anterior. Funda de
esta manera un concepto del presente como
ese tiempo de ahora" en el que están incrus-
tadas astillas del tiempo mesiánico.
Es seguro que los adivinos que inquirían al
lempo por los secretos que él guarda dentro
de SI no lo experimentaban como homogéneo
ni como vacio. Quien tiene esto a la vista
puede llegar tal vez ahacerse una idea de la
orma en que el pasado era aprehendido en la