VÍA CRUCIS
PRIMERA ESCENA
LOCUTOR.
Salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto. Entraron allí él y sus
discípulos.
JESÚS.
(Triste) Siéntese aquí mientras yo voy a orar. Siento en mi alma una pena de muerte. Quédense aquí,
permanezcan despiertos conmigo.
(Jesús se dirige pausadamente a orar, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente). Padre mío, si es posible,
aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya, Padre.
(Jesús se dirige a Pedro) Ni siquiera una hora pudieron mantenerse despiertos conmigo.
PEDRO.
¡Maestro!
JESÚS.
¡Levántense! Manténgase despiertos y oren conmigo para que no caigan en tentación. Pero el espíritu es
animoso y la carne débil.
(Se dirigió por segunda vez a orar). Padre mío, si no es posible evitar que yo sufra esta prueba, hágase tu
voluntad.
(Dirigiéndose a los apóstoles) Siguen ustedes durmiendo. Ha llegado la hora en que el hijo del hombre sea
entregado a los hombres. Levántese.
LOCUTOR.
Judas, el traidor, conocía también el lugar porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos.
SUMO SACERDOTE.
Treinta, Treinta fue lo acordado. Síganlo.
SOLDADO
¿Dónde está?
JUDAS
Al que yo doy un beso, ese es.
LOCUTOR.
Entonces, Judas llevó consigo un destacamento de soldados romanos y unos guardias de los sumos sacerdotes y
de los fariseos; quienes llevaban faroles, antorchas y armas. Jesús, que sabía todo lo que iba a suceder, se
adelantó y les dijo:
JESÚS.
¿A quién buscan?
SOLDADO
A Jesús de Nazaret
JESÚS.
Soy yo. ¿A quién buscan?
SOLDADO
A Jesús de Nazaret
JESÚS.
Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que estos se vayan.
JUDAS
(Se acerca a Jesús y le da un beso) ¡Maestro!
JESÚS.
(Jesús se dirige a Judas) Judas, con un beso, traicionas al hijo del hombre.
(Jesús se dirige a Pedro) Pedro envaina la espada, porque quien a espada mata, a espada muere.
SEGUNDA ESCENA – Interrogatorio con el sumo sacerdote
LOCUTOR.
El destacamento, el comandante y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron a Caifás,
el sumo sacerdote. Este lo interrogó acerca de sus discípulos y su doctrina.
SUMO SACERDOTE.
Dicen que eres rey. ¿Dónde está ese reino tuyo?
¿De qué linaje de reyes desciendes tú?
Tú no eres más que el hijo de un carpintero desconocido, ¿no?
¿Por qué no dices algo?
¡Te han traído aquí por blasfemo!
¿Cómo respondes a eso?
PUEBLO.
(Repetía varias veces molesto). Defiéndete.
JESÚS.
Yo he hablado abiertamente al mundo. He enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se
reúnen todos los judíos, y no he hablado nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que
me han oído, y que ellos digan de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho.
SOLDADO
¿Así contestas al sumo sacerdote? ¿Con arrogancia?
PUEBLO.
(Grita)
JESÚS.
Si te he faltado al hablar, muestra en qué te he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me golpeas?
SUMO SACERDOTE.
Bien, escuchemos lo que dicen.
ACUSADOR 1.
¡Sana enfermos con magia! ¡Con ayuda de los demonios! Está poseída.
PUEBLO.
(Grita) ¡Defiéndete! ¡Mentiroso! ¡Pecador!
ACUSADOR 2.
¡Se proclama el rey de los judíos! ¡El rey de los judíos! (Escupe a Jesús)
PUEBLO.
(Grita) ¡Defiéndete! ¡Mentiroso! ¡Pecador!
ACUSADOR 3.
Este hombre dijo: yo puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.
PUEBLO.
(Grita) Blasfemo.
ACUSADOR 4.
¡Peor aún! ¡Pretende ser el pan de vid! ¡Y si no comemos su carne o bebemos su sangre, no heredaremos la vida
eterna!
PUEBLO.
(Grita) ¡Defiéndete! ¡Mentiroso! ¡Pecador!
SUMO SACERDOTE.
(Grita) ¡Silencio! ¿No tienes nada que responder? ¿Qué es esto que declaran en tu contra? ¿Eres tú el Cristo, el
hijo de Dios? ¿Eres tú el mesías?
JESÚS.
Así es, tal como lo acabas de decir; además, yo les anuncio que partir de hoy ustedes verán al hijo del hombre
sentado a la derecha de Dios poderoso viniendo sobre las nubes del cielo.
SUMO SACERDOTE.
(Grita) ¡blasfematoria!
PUEBLO.
(Grita) ¡Blasfemo!
SUMO SACERDOTE.
(Muy enojado) ¿Para qué necesitamos más testigos? Ustedes acaban de oír estas palabras escandalosas.
PUEBLO.
(Grita enojada) ¡La muerte! ¡Merece la muerte!
SUMO SACERDOTE.
(Muy enojado cachetea a Jesús)
PRIMERA ESTACIÓN – Jesús es condenado a muerte.
Llevaron a Jesús de la casa de Caifás al palacio del gobernador romano. Era el amanecer, y ellos no entraron en
el palacio para no incurrir en impureza y poder así comer la pascua. Salió Pilato afuera, donde estaban ellos, y
dijo:
PILATO.
¿Qué acusación presentan contra este hombre?
SÚMO SACERDOTE.
Si este no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos entregado.
PILATO.
No es eso lo que pregunté. ¿Por qué no lo juzgan conforme a su propia ley?
SÚMO SACERDOTE.
No estamos autorizados para dar muerte a nadie.
PILATO.
¿Muerte? ¿Qué ha hecho este hombre para merecer la muerte?
SÚMO SACERDOTE.
Ha violado nuestro sábado, ha seducido al pueblo, ha enseñado doctrinas engañosas y repugnantes. Ha
prohibido a sus seguidores pagar tributo a Cesar.
PILATO.
(Llama a Jesús, este se le acerca) ¿Eres tú el rey de los judíos?
JESÚS.
¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?
PILATO.
(Observa detenidamente) ¿Acaso soy yo judío? Tu gente, los sumos sacerdotes, te han traído a mí. ¿Qué has
hecho? ¿Eres rey?
JESÚS.
Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no
cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de este mundo.
PILATO.
Entonces, ¿tú eres rey?
JESÚS.
Tú lo dices: soy rey. Para esto he nacido, para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el
que es de la verdad escucha mi voz.
PILATO.
La verdad… ¿Qué es la verdad?
(Manda a traer a Barrabas) Tráeme a Barrabas. Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre
ustedes que por pascua ponga a uno en libertad. ¿Quieren que deje en libertad al rey de los judíos o a Barrabas?
SUMO SACERDOTE.
¡Libera a Barrabas!
PUEBLO.
(Grita) ¡A Barrabas! ¡Libera a Barrabas!
PILATO.
Les pregunto de nuevo. ¿A cuál de estos hombres quieren que suelte? ¿Al rey de los judíos o a Barrabas?
SUMO SACERDOTE.
¡Deja libre a Barrabas!
PUEBLO.
(Grita) ¡A Barrabas! ¡Libera a Barrabas!
PILATO.
(Se dirige a uno de sus soldados) Libera a Barrabas.
BARRABAS
(Riendo sarcásticamente). Se burla de los soldados, observa a Jesús con asombro y miedo, se dirige muy
feliz alzando los brazos.
PILATO.
¿Y qué voy a hacer con Jesús, el que llaman mesías?
SUMO SACERDOTE.
¡Crucifícalo!
PUEBLO.
(Grita) ¡Crucifícalo!
PILATO.
Pero, ¿qué mal ha hecho este hombre? No encontré nada en su asunto que mereciera la muerte. Por eso solo no
haré más que castigarlo y lo soltaré.
(Se dirige al soldado) Asegúrate de que el castigo sea severo, pero no dejes que lo maten.
SOLDADOS
(Actitud burlona) ¡Salve, rey de los judíos! ¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde están tus ángeles? Todo rey tiene su
capa. ¡Salve, rey de los judíos! ¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde están tus ángeles? Todo el rey tiene su corona,
toma tu corona. ¡Salve, rey de los judíos! ¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde están tus ángeles?
PILATO.
Miren, lo traigo de nuevo, para que sepan que no encuentro en él culpa alguna. Aquí está el hombre. Lévenselo
ustedes, porque yo no encuentro culpa en él.
SUMO SACERDOTE.
Nosotros tenemos una ley, y según esa ley él tiene que morir, porque se ha declarado hijo de Dios.
PILATO.
¿De dónde eres tú? ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo la autoridad para soltarte y autoridad para
crucificarte?
JESÚS.
No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti
tiene mayor pecado.
SUMO SACERDOTE.
Si te sueltas a eso, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César.
PILATO.
Aquí tienen a su rey.
SUMO SACERDOTE.
Crucifícalo.
PUEBLO.
(Grita) ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!
PILATO.
¿Acaso voy a crucificar a su rey?
SUMO SACERDOTE.
No tenemos más rey que el César.
PILATO.
(Manda traer el depósito con agua y se lava las manos).
Yo no soy responsable de la muerte de este hombre; es cosa de ustedes.
(Lanza el pergamino)
SEGUNDA ESTACIÓN – Jesús toma la cruz hacia el calvario.
LOCUTOR.
“Los judíos cogieron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado Calavera”
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
Tercera estación – Jesús cae bajo la cruz.
LOCUTOR.
“Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores. Él se cargó con el pecado de todos e intercedió
por los pecadores.”
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
CUARTA ESTACIÓN – Jesús se encuentra con su madre.
MARÍA
(Corre hacia Jesús asustada y triste) ¡Aquí estoy!
JESÚS.
(Voz temblorosa) ¿Ves, madre? Yo hago nuevas todas las cosas.
LOCUTOR.
¿A quién te compararé? ¿A quién te pareces, hija de Jerusalén? ¿Quién te podrá salvar y consolar, ¡Oh Virgen
de Sion!
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
Soldado.
Sal de ahí, mujer.
QUINTA ESTACIÓN – El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz.
SOLDADO
(Observa a su alrededor) ¡Tú ven, ayúdalo!
CIRINEO
(Temeroso responde) ¿Qué quieres de mí?
SOLDADO
(Responde furioso) Este criminal ya no puede llevar su cruz él solo. ¡Tú le ayudarás!
CIRINERO
(Temeroso responde) No puedo, no es asunto mío.
PUEBLO.
(Grita) ¡Ayúdalo, por favor! ¡! ¡Ayúdalo es un hombre santo!
CIRINEO
(Con voz elevada) Está bien, pero recuerden que soy inocente, obligado a cargar la cruz de un condenado.
LOCUTOR.
“Detuvieron a un tal Simón de Cirine, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de
Jesús.
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
SEXTA ESTACIÓN – Verónica limpia el rostro de Jesús.
Verónica.
(Asombrada y triste, se acerca a Jesús). ¡Mi señor! (Seca el rostro de Jesús)
LOCUTOR.
“Muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano.”
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
Verónica.
(Da de beber agua a Jesús)
SOLDADO
(La jala de manera brusca) ¡Vete de aquí!
(Obligue a Jesús a continuar)
ÉÉPTIMA estación – Jesús cae por segunda vez.
LOCUTOR.
“No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en
todo exactamente como nosotros, menos en el pecado.”
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
OCTAVA ESTACIÓN – Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
JESÚS.
Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí, lloren más bien por ustedes y por sus hijos…
LOCUTOR.
“Lo seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres que se lamentaban por él. Jesús se dirigió a ellas y les
dijo: mujeres de Jerusalén, no lloren por mí, lloren más bien por ustedes y por sus hijos… porque si esto hacen
con el leño verde. ¿Qué no harán con el seco?
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
NUEVA ESTACIÓN – Jesús cae por tercera vez.
LOCUTOR.
“Si ustedes hacen el bien y por eso sufren pacientemente, eso sí agrada a Dios; pues también Cristo sufrió por
ustedes, dejándoles un ejemplo para que sigan sus huellas”
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
Décima estación – Jesús está despojado de las vestiduras.
LOCUTOR.
“Los soldados cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una
túnica sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo, y dijeron: no la rasguemos, sino echemos suerte, a ver
quién se la queda.”
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
DÉCIMO PRIMERA ESTACIÓN – Jesús está clavado en la cruz.
LOCUTOR.
Cuando al lugar llamado la calavera crucificó a Jesús y también a los malhechores, uno a la derecha y otro a la
izquierda.”
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
DÉCIMO SEGUNDA ESTACIÓN – Las 7 Palabras de Jesús.
JESÚS.
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”
MALHECHOR 1.
¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti y a nosotros.
MALHECHOR 2.
Y tú, que sufres la misma pena, ¿no respetas a Dios? Lo nuestro es justo, pues recibimos la paga de nuestros
delitos; este, en cambio, no ha cometido ningún crimen. Jesús, cuando llegues a tu reino, acuérdate de mí.
JESÚS.
Te aseguro que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.
(Jesús baja la mirada y observa a su madre y su discípulo amado). “Mujer, he ahí a tu hijo… Hijo, he ahí a
tu madre.”
(Jesús alza la mirada al cielo y exclama). “¡Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
(Jesús cansado) “Tengo sed”
(Jesús exclama) “Todo está cumplido.”
(Jesús alza la mirada al cielo y exclama con fuerza). “¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!”
LOCUTOR.
“Jesús lanzó un grito y dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.”
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
DÉCIMO. TERCERA ESTACIÓN – El cuerpo de Jesús está bajado de la cruz.
LOCUTOR.
“Después de esto, José de Arimatea pidió a Pilato que le dejara el cuerpo de Jesús. Y Pilato autorizó… él fue
entonces y se llevó el cuerpo.”
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)
DÉCIMO. CUARTA ESTACIÓN – El cuerpo de Jesús está colocado en el sepulcro.
LOCUTOR.
“Después de bajarlo, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca donde nadie había
sido sepultado todavía.”
(SE LEE, REZA LA ESTACIÓN Y SE CANTA)