LA EDUCACIÓN NO FORMAL
Y EL PAPEL DE LAS tic
Suhey Ayala Ramírez,
Víctor Manuel Castillo Girón
y Andrés Mauricio Ramírez Pérez
Introducción
L
a educación no formal ha sido abordada por diferentes autores
desde diversas perspectivas, los cuales han dejado claro que su
análisis es fundamental para entender la formación de los sujetos
en entornos no institucionalizados por la escuela y que les permiten
adquirir ciertos conocimientos, habilidades y destrezas para desarrollar
actividades determinadas, las cuales se complementan con su formación
formal y contribuyen a su conformación como individuos participes del
ámbito social.
En este sentido, el estudio de la integración de las Tecnologías de la
Información y la Comunicación (tic) en la educación no formal cobra
relevancia, toda vez que las tic han trastocado todos los ámbitos de la
humanidad y no hemos reparado en reflexionar sobre sus impactos,
sino que más bien asumimos una postura en la que pareciera que el solo
hecho de integrar tecnologías a ciertos procesos se darán en automáti-
cos beneficios y se eficientizarán dichos procesos. Bajo este contexto,
el presente capítulo tiene como propósito hacer una reflexión sobre la
57
Educar en la era digital
educación no formal como medio de formación para el trabajo, educa-
ción para el desarrollo, alfabetización o educación de adultos y el papel
de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en los procesos
de enseñanza-aprendizaje enmarcado en este tipo de educación.
Además de la presente introducción y un apartado de considera-
ciones finales, el capítulo se integra de tres apartados; en el primero se
hace referencia a la educación entendida como un proceso social que
abarca diversas dimensiones, algunas institucionalizadas y otras que se
dan en la vida cotidiana y abonan a la formación de los individuos. En
el segundo apartado se abordan los ámbitos de la educación no formal,
enmarcando la diferenciación entre esta y los otros tipos de educación,
haciendo énfasis en sus características principales. Por su parte el tercer
apartado integra una conceptualización de las tic, su integración en el
ámbito no formal de la educación desde algunas experiencias y se hace
una reflexión sobre las áreas de oportunidad para que dicha integra-
ción contribuya a los objetivos generales que persiguen los programas
de educación no formal.
La educación y sus entornos
Para Mialaret (1977), citado por Sarramona (1989), la educación se
define desde diferentes perspectivas, como institución, como acción y
como medio para un fin; ahora bien, resulta interesante la perspectiva
de acción, puesto que etimológicamente a partir de su procedencia de
verbos latinos denota un proceso de desarrollo interior o una acción
exterior al sujeto, las cuales no se contraponen, más aún se complemen-
tan, pues estas acciones y procesos interiores y exteriores interactúan a
partir de un sujeto educando y su entorno (Sarramona, 2008).
En este sentido y al considerar la educación como un proceso so-
cial que abarca diversas dimensiones, esta ha sido institucionalizada a
partir de reglas y ordenamientos, regidas por organismos que tienen
como propósito regular y normar las dinámicas de formación de las
personas. Generalmente se relaciona el término educación con escue-
58
La educación no formal y el papel de las tic
la. No obstante, esta última sólo es la institución que históricamente
ha tenido el monopolio de la educación reglamentada, aun cuando
forma parte del proceso educativo general, no es la única que posee la
atribución de educar, puesto que existen otros medios que permiten
lograr este mismo fin y son coexistentes a la escuela (Paredes-Chi y
Castillo 2006).
En este sentido y tal como lo plantean Paredes-Chi y Castillo (2006)
la educación es un proceso dinámico, que trastoca todos los ámbitos de
la vida cotidiana y éstos a su vez la influyen. Es por ello que cobra rele-
vancia el reconocimiento de los saberes, conocimientos, prácticas y ex-
periencias que las personas adquieren a través de los procesos de apren-
dizaje que se dan en entornos no institucionalizados de educación y que
utilizan para desempeñar las diversas actividades de la vida cotidiana.
De esta manera, autores como Paredes-Chi y Castillo (2006) propo-
nen el reconocimiento y valoración de estos procesos educativos como
complemento a la educación recibida a través del sistema formal. Bajo
este contexto, los procesos educativos se dan en una diversidad de mo-
dalidades, ámbitos y formas que para un análisis más puntual se pueden
categorizar en tres: educación formal, educación no formal y educación
informal.
Educación formal
Para Coombs, Prosser y Ahmed (1973, p. 10) la educación formal refie-
re al “sistema educativo jerarquizado, estructurado, cronológicamente
graduado, que va desde la escuela primaria hasta la universidad e in-
cluye, además de los estudios académicos generales, una variedad de
programas especializados e instituciones para la formación profesional
y técnica a tiempo completo”.
En este sentido, es la educación que se da en las instituciones edu-
cativas y su superación implica la consecución de un título. Aquí el
aprendizaje está estructurado en términos de objetivos, competencias,
tiempos y estructuras rígidas de formación (Retortillo, 2011).
59
Educar en la era digital
De tal manera que, la educación formal según Páez (2014, p. 52) se
basa en “el intento de darle sentido a lo percibido a través de la riguro-
sidad de la pregunta, del cuestionamiento, del por qué y cómo ocurre,
y también de la dialéctica del cómo explicarlo”.
Educación informal
Por su parte la educación informal para Coombs, Prosser y Ahmed
(1973, p. 10), se refiere al:
Proceso a lo largo de toda la vida a través del cual cada individuo adquiere
actitudes, valores, destrezas y conocimientos de la experiencia diaria y de
las influencias y recursos educativos de su entorno, de la familia y vecinos,
del trabajo y el juego, en el mercado, la biblioteca y en los medios de co-
municación.
En ese sentido, este tipo de educación es lo que se ha denominado
como “educación a lo largo de la vida” en el que las personas adquieren
y acumulan conocimientos, habilidades, actitudes y modos de discer-
nimiento mediante las experiencias diarias y su relación con el medio
ambiente; esto es, en la casa, en el trabajo, divirtiéndose; con el ejemplo
y las actitudes de sus familias y amigos; mediante los viajes, la lectura de
periódicos y libros, o bien escuchando la radio o viendo la televisión y
el cine (Pastor-Homs, 2001).
La educación informal carece de organización y frecuentemente de
sistema; sin embargo, representa la mayor parte del aprendizaje total
de la vida de una persona, comprendiendo incluso el de una persona
altamente escolarizada (Pastor-Homs, 2001).
Bajo este contexto, el proceso de aprendizaje que tienen los indi-
viduos se da sin que éstos tengan una intensión explícita de aprender,
se da de manera inconsciente, sin estructuras, ni orden premeditado
(Retortillo, 2011). De manera tal que el sujeto se va formando en todos
los ámbitos de su vida, en la familia, con los amigos, en su interacción
con los demás, etcétera.
60
La educación no formal y el papel de las tic
Como lo plantean Paredes-Chi y Castillo (2006), este tipo de educa-
ción es parte del aprendizaje humano directo y se desarrolla de manera
espontánea en todos los momentos de la vida humana. A través de este
tipo de educación el individuo adquiere conocimientos, habilidades y
actitudes, que le permiten incursionar en la vida social.
En comparación con los otros dos tipos de educación, la informal
es la menos institucionalizada y no requiere de procesos sistematizados
o jerarquizados para su desarrollo, no obstante, la familia sería la insti-
tución que mayor aporte tiene a la educación informal (Paredes-Chi y
Castillo 2006).
Educación no formal
Ahora bien, el tercer tipo de educación se refiere a la no formal y es en
el que se centra el interés del presente capitulo.
Coombs, citado por Pastor-Homs (2001, p. 526), define en los años
setenta la educación no formal como “toda actividad educativa e ins-
tructiva estructurada y sistemática, de duración relativamente breve,
por medio de la cual las entidades patrocinadoras se proponen lograr
modificaciones concretas de la conducta de grupos de población bas-
tante diferenciados”, lo que constituye una de las primeras definiciones
de este tipo de educación. Sin embargo, es el mismo Coombs quien
años más tarde plantea la siguiente definición, donde se presentan ma-
yores precisiones: la educación no formal es aquella que comprende
“cualquier actividad educativa organizada fuera del sistema formal es-
tablecido. Tanto si opera independientemente o como una importante
parte de una actividad más amplia, que está orientada a servir a usuarios
y objetivos de aprendizaje identificables”.
Por su parte Trilla (2003, p. 10) afirma que la educación no formal
está constituida por “el conjunto de procesos, medios e instituciones es-
pecífica y diferenciadamente diseñados en función de explícitos objeti-
vos de formación o de instrucción, que no están directamente dirigidos
a la provisión de los grados propios del sistema educativo reglado”.
61
Educar en la era digital
Pastor-Homs (2001, p. 541) después de hacer una exhaustiva revi-
sión de las diversas formas de abordar el concepto de educación no for-
mal, propone la siguiente definición, que consideramos incluye todos
los elementos que deben reconocerse. En este sentido, para la autora, la
educación no formal es
todo proceso educativo diferenciado de otros procesos, organizado, siste-
mático, planificado específicamente en función de unos objetivos educati-
vos determinados, llevado a cabo por grupos, personas o entidades identi-
ficables y reconocidos, que no forme parte integrante del sistema educativo
legalmente establecido y que, aunque esté de algún modo relacionado
con él, no otorgue directamente ninguno de sus grados o titulaciones.
De esta manera, la educación no formal es parte de la actividad ex-
traescolar, incluye programas para satisfacer las necesidades que el siste-
ma formal no atiende; según Paredes-Chi y Castillo (2006) tiene como
propósito desarrollar en los individuos capacidades, conocimientos y ac-
titudes en pro de su bienestar. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de
estos programas no cumplen con sus objetivos y siguen dependiendo de
los criterios de la educación escolarizada (Paredes-Chi y Castillo, 2006).
La educación no formal abarca la capacitación y formación de los
sujetos con objetivos establecidos que no están dirigidos a la obtención
de grados académicos propios del sistema educativo formal; su propó-
sito es el de instruir para realizar una actividad específica, propiciando
experiencias determinadas de aprendizaje a grupos o sectores de la po-
blación con necesidades concretas (Paredes-Chi y Castillo 2006).
Ámbitos de la educación no formal
Sarramona, (1998) citado por Paredes-Chi y Castillo (2006), identi-
fica nueve ámbitos de acción de la educación no formal: alfabetización,
formación laboral, ocio y tiempo libre, educación para el consumo,
educación para la salud, educación urbana, educación ambiental y con-
servación del patrimonio y animación sociocultural.
En el cuadro 1 podemos observar las principales diferencias entre los
tres tipos de educación.
62
La educación no formal y el papel de las tic
Cuadro 1
Diferencias entre educación formal, no formal e informal
Aspectos de Educación Educación
Educación Formal
diferenciación no formal informal
Es universal, sólo Afecta a todas las Afecta a todas las
dentro de ciertos personas, pero cada personas, pues
límites o, dicho de una de las acciones todo hombre o
otro modo, sólo en a través de las mujer tiene y,
alguno de sus niveles. que se especifica dentro de ciertos
Universalidad está concebida y límites, mantiene a
va dirigida a una lo largo de toda la
persona en concreto vida la capacidad de
o a un grupo de ellas adquirir y acumular
con características aprendizajes.
comunes.
Es propia y Puede desarrollarse Es la menos
absolutamente tanto dentro de institucionalizada,
institucionalizada las organizaciones, aunque ello no quiere
y la única que se abarcando tal decir que no pueda
Institución da en un entorno diversidad de ellas darse en el seno de
específico: la escuela, que también incluye una institución.
en cualquiera de sus a las propiamente
niveles o forma de escolares.
organización.
Se estructura Existe estructura No existe estructura
en términos de en términos e en términos de
Estructuración objetivos, tiempos, objetivos, tiempos y objetivos, tiempos o
contenidos y contenidos, pero de conocimientos
conocimientos manera flexible
Abarca una serie de Permiten una La duración no es
períodos de años o dedicación a tiempo específica, se da
cursos que exigen parcial, su duración durante toda la vida
una dedicación a es más corta. del individuo.
Duración
tiempo completo
en el marco de
un programa
relativamente estable.
63
Educar en la era digital
Centralizado y a Presenta un No necesariamente
cargo del Ministerio abanico amplísimo está ligada a una
o Secretaría de entidades e organización, sin
gubernamental de instituciones, embargo, tampoco se
educación privadas y públicas, desliga totalmente de
correspondiente. gubernamentales y éstas.
Organizadores no gubernamentales,
locales,
internacionales,
nacionales, e incluso
de comunidades
y sectores de la
población.
Es un auténtico Son generalmente Pueden o no ser
sistema coherente independientes unas independientes unas
e integrado en el de otras, aunque de otras y/o formar
sentido de que todas pueda darse el caso parte de un sistema
sus partes, al menos de que formen parte más amplio.
como principio, están integrante de otros
Actividades
interconectadas y se sistemas más amplios
apoyan mutuamente. de desarrollo o
también que estén
muy vinculadas al
sistema de educación
formal.
Rígido, sin respuestas Tan flexible que Totalmente flexible.
inmediatas a permite dar respuesta
necesidades inmediata a las
Flexibilidad
emergentes. nuevas necesidades de
aprendizaje que van
surgiendo.
Fuente: Elaboración propia con base en Pastor-Homs (2001).
No obstante estas diferencias, también existe semejanza entre la edu-
cación formal y la no formal, puesto que ambas han sido organizadas
para aumentar y mejorar el proceso de aprendizaje informal y que, en
ocasiones, sus formas y métodos pedagógicos son también muy pareci-
dos (Pastor-Homs, 2001).
64
La educación no formal y el papel de las tic
En este sentido, es posible identificar y ejemplificar la variedad de ac-
tividades que cumplen las características para ser incluidas y denotadas
al interior de la esfera educativa no formal: Formación profesional, pro-
gramas para el desarrollo rural, capacitación de agricultores, programas
de alfabetización, inserción laboral, educación sexual y sanitaria, pre-
paración física, alfabetización digital o capacitación laboral (Coombs y
Ahmed, 1975); dichas experiencias están agrupadas por diferentes auto-
res en diferentes taxonomías que permiten incluir una gran variedad de
actividades dentro del concepto de educación no formal (Pastor-Homs,
1999), dentro de las que se puede destacar la taxonomía elaborada por
Trilla (2003) en la cual se diferencian ámbitos, contextos o funciones
como lo son, dentro de la misma educación formal, el trabajo, la vida
cotidiana y social, y el ocio y la formación cultural.
No obstante las diferencia que podemos encontrar en los tipos de
educación, coincidimos con La Belle (1984) cuando asegura que se
debe considerar a la educación como un proceso continuo, que se nutre
de las experiencias que los sujetos experimentan en los tres entornos
educativos. Es decir, la educación no debe ser vista como un conjunto
de procesos, porque los sujetos aprenden en el transcurso de toda su
vida, por ello no finaliza un tipo de educación e inicia otra, por el con-
trario, la educación va alternando entornos o incluso se da de manera
simultánea entre ellos (Paredes-Chi y Castillo 2006).
Las TIC en la educación no formal
La creación o evolución de técnicas y tecnologías da lugar a la modi-
ficación y creación de estructuras de interacción social, lo que genera
finalmente nuevos paradigmas que revolucionan tecnológicamente la
sociedad, y es indiscutible cómo la sociedad actual está influida por los
avances tecnológicos y científicos en materia de telecomunicaciones,
informática y la microelectrónica, que han permitido una interacción
directa con la información gracias a su comunicación, acceso, trata-
miento y producción en códigos textuales, visuales y auditivos, todo
65
Educar en la era digital
esto a partir del uso de diversas herramientas entra las que destacan la
computadora e internet (Belloch, 2012; Cabero, 1998).
Los anteriores avances científicos descritos son un acercamiento al
concepto de Tecnologías de la Información y Comunicación (tic), las
cuales son definidas por Cobo (2009, p. 312) como:
Dispositivos tecnológicos (hardware y software) que permiten editar, pro-
ducir, almacenar, intercambiar y transmitir datos entre diferentes sistemas
de información que cuentan con protocolos comunes. Estas aplicaciones,
que integran medios de informática, telecomunicaciones y redes, posibili-
tan tanto la comunicación y colaboración interpersonal (persona a perso-
na) como la multidireccional (uno a muchos o muchos a muchos). Estas
herramientas desempeñan un papel sustantivo en la generación, intercam-
bio, difusión, gestión y acceso al conocimiento.
Ahora bien, y como lo menciona este autor, las tic han incidido
en diversos ámbitos como las estructuras organizacionales, expresión
cultural, los modelos de negocios, la producción científica, así como los
métodos y procesos de enseñanza-aprendizaje.
La literatura respecto a la relación, aplicación, inclusión y/o repercu-
sión de las tic en la educación, es amplia, y tiende a desarrollarse en ám-
bitos formales, sin embargo, existen diferentes experiencias educativas
en las cuales también las tic tienen cabida más allá del sistema formal.
Ahora bien, el principal interés del presente capitulo es reflexionar sobre
el papel que juegan las tic en la educación no formal.
En la figura 1, se describen los componentes del proceso de ense-
ñanza-aprendizaje, donde es posible visualizar cómo las tic intervienen
en este proceso desde diferentes visiones, tanto la visión de quien ense-
ña, como la de quien aprende, así como su predominancia en el proceso
central de comunicación e interacción.
En este sentido y desde una perspectiva constructivista, la jerarquía
entre los sujetos que interactúan en el proceso de enseñanza-aprendizaje
no es vertical, por el contrario, se busca compartir las responsabilidades
del proceso de aprendizaje entre sujetos que enseñan y aprenden, por
66
La educación no formal y el papel de las tic
medio de su interacción con el fin de mejorar juntos el proceso global-
mente (Díaz Barriga, 1993), inclusive la interacción dentro de este pro-
ceso no se plantea sólo entre los dos sujetos mencionados, sino también
entre el grupo de sujetos que aprenden, a partir de la interactividad, la
sincronía, el dialogo y las negociaciones entre el grupo (Díaz Barriga,
1993; Zañartu, 2003).
Anteriormente se mencionaba la gran variedad de actividades y/o
experiencias incluidas dentro de la educación no formal, en diferentes
contextos, poblaciones y metodologías utilizadas en ellas, y aunque se-
guramente algunas no cumplirán con la utilización de los componentes
descritos, ciertamente mantendrán la lógica sistémica e intencional pro-
pia de la actividad educativa.
Figura 1
Componentes del proceso de enseñanza - aprendizaje
Objeto
• Saberes
• Habilidades
• Competencias
• Actitudes
Metodos
Actividades • Individual
• Social
Enseña Comunicación Aprende
e interacción
Medios
• Escritos
• Multimedia
Contexto
• Organización
• Institución
• Comunidad
Fuente: Elaboración propia con base en Medina y Mata (2009, p. 28); Rodríguez
Diéguez (1985); Avolio de Cols y Iacolutti (2006, p. 30).
67
Educar en la era digital
Como se puede apreciar en la figura 1, no se ha incluido lo que
tradicionalmente se ha optado como práctica educativa, el método de
lección magistral que se refiere a la transmisión de información como
proceso unidireccional educativo, a partir del papel protagónico del su-
jeto que enseña.
Una de las primeras experiencias en ese sentido a partir de activida-
des educativas no formales y bajo esta visión tradicional fue el uso de los
medios de comunicación de masas para la alfabetización de adultos en
medios rurales donde la precariedad y el difícil acceso a los recursos son
evidentes (Moemeka, 1983). Por ejemplo, el uso de la radio fue en gran
medida, el medio que permitió la presentación de contenidos, mas no
la comunicación completa entre su público y quienes emitían las señales
de radio, situación equiparable con programas de educación de adultos
a partir de la transmisión de contenidos a través de la televisión, pero sin
un diálogo activo entre los sujetos, inclusive dio lugar a actitudes pasi-
vas por parte de los sujetos que aprenden (Fundación tripartita para la
formación en el empleo, 2003). En síntesis, los primeros acercamientos
de las tic a la educación no formal, se realizaron a partir del uso de los
medios de comunicación de masas como la radio y la televisión, en un
sentido unidireccional, con objetivos como la alfabetización de adultos
o la educación básica de personas no escolarizadas en contextos rurales,
con el uso de medios auditivos.
Por otra parte y fomentado por la misma Organización de las Na-
ciones Unidas para la Educación unesco, entidad interesada en la edu-
cación a través de los medios de comunicación de masas, aplicó las tic
en proyectos de empoderamiento de habitantes en comunidades rurales
desfavorecidas en países como Tailandia, Laos, Sri Lanka y Uzbekistán,
que presentaban algún tipo de rezago o brecha digital respecto a zonas
urbanas, todo esto encaminados al desarrollo de su propia comunidad
(unesco, 2005) a través del uso de las tic tanto como medios para el
proceso de enseñanza-aprendizaje dirigidos a la “adquisición de habili-
dades y destrezas tic” (p. 8) y métodos sociales construccionistas que
comprenden la aplicación de estas habilidades y destrezas directamente
en actividades socio-económicas que fomentan el desarrollo de su comu-
68
La educación no formal y el papel de las tic
nidad. En este punto las tic para estos casos han sido elementos centra-
les para la comunicación, recursos introducidos como necesarios para el
desarrollo de actividades; inclusive, en estas experiencias las tic fueron
elementos motivacionales, al presentar sus beneficios potenciales y fun-
cionales que impactan en el desarrollo de comunidades a partir activida-
des generadoras de ingresos, gestión financiera, obtención de informa-
ción a través de internet, uso de computadora, etcétera (unesco, 2005).
Es notable cómo las tic son elementos que permiten la comuni-
cación al ser utilizadas como medios de capacitación multimedia, ta-
les como los cd-rom, los cuales, para las experiencias descritas por la
unesco (2005), han reducido la dependencia de instructores externos
y fomentan el auto aprendizaje al presentar flexibilidad en comparación
con otras experiencias que utilizan la televisión o la radio.
Por otra parte, el uso de internet como medio de comunicación, y
como método de aprendizaje social, permite compartir experiencias y
recursos entre centros comunitarios con mayor facilidad.
Al seguir esta línea de experiencias de educación no formal orien-
tadas al desarrollo de comunidades y de sus habitantes, la organización
no gubernamental Manos Unidas y la Agencia Española de Coope-
ración Internacional para el Desarrollo (aecid) han unido fuerzas en
su programa “Incorporación de las nuevas tecnologías para facilitar el
acercamiento de la sociedad española al sur”, en donde se manejan dos
campos de acción a partir del uso de internet, uno es el uso de modali-
dades de aprendizaje electrónico, y otro, la construcción de recursos o
bibliotecas virtuales (Gutiérrez, Rodríguez y Pantoja, 2014).
En primera instancia el aprendizaje electrónico permite el acerca-
miento a personas geográficamente separadas (Area y Adell, 2009),
caso preciso del público al cual los programas de formación de Manos
Unidas esperan llegar, para ello, la utilización de Sistemas de Gestión
de Aprendizaje o lms (por sus siglas en ingles), específicamente Moo-
dle, implementado como plataforma de formación on-line en donde
se ofrecen diversos cursos con o sin tutor, para los cual los sujetos que
aprenden, son previamente capacitados y familiarizados con el uso de la
plataforma presencialmente con el apoyo de coordinadores capacitados
69
Educar en la era digital
para este fin, en este sentido las tic se utilizan como medio en y para
un fin, es decir las tic son herramientas esenciales para desarrollar este
tipo de procesos en donde las actividades se desarrollan en un entorno
virtual a partir de multimedios proporcionados por el propio entorno
y gracias a él.
Estas modificaciones generadas al introducir tic en la educación a
nivel general, lleva a pensar en una nueva definición de roles en la interac-
ción de los sujetos que aprenden y enseñan al interior de entornos como
estos, en donde quien aprende es protagonista y las relaciones con quien
le enseña son más horizontales y dinámicas (Cobo y Movarec, 2011).
En segunda instancia, se presenta la biblioteca o espacio de recursos
formativos, desarrollada a partir de un Sistema Gestor de Contenidos o
CMS en donde se alojan y están disponibles para su descarga los mate-
riales publicados por la organización (Gutiérrez, Rodríguez y Pantoja,
2014); en este aspecto las tic son utilizadas como medios, a partir de la
presentación de escritos digitales al público interesado en ellos.
Una de las principales barreras para estas experiencias no formales de
educación basadas en el uso de tic según la unesco (2005), es el acce-
so a la tecnología, tanto en procesos iniciales de enseñanza-aprendizaje,
específicamente en la escasa cualificación de los usuarios que no están
habituados al uso de tic y los ambientes que estas propician (Gutiérrez,
Rodríguez y Pantoja, 2014), como en la aplicación de otro tipo de acti-
vidades socio-económicas, pues en estas comunidades rurales se presenta
“infraestructura deficiente, la falta de conocimientos informáticos, y la
incapacidad para soportar los costos de la tecnología” (p. 13), barreras que
deben ser superadas a través de la planificación de estrategias y apoyos, en
este caso, de organizaciones tanto gubernamentales como no guberna-
mentales y sin embargo no se superan con la mera provisión de equipos,
pues esto no asegura un alcance exitoso de los objetivos propuestos en
los procesos de enseñanza–aprendizaje, puesto que los sujetos que ense-
ñan y aprenden deben saber usar las tic correctamente (unesco, 2005).
Se ha mencionado cómo el acceso a la tecnología puede ser una ba-
rrera al introducir e integrar tic en los procesos de enseñanza–aprendi-
zaje tanto formales como no formales, respecto a esto Morrissey (2007)
70
La educación no formal y el papel de las tic
plantea algunos requerimientos para una integración eficiente de las
tic, tal como la provisión de recursos tecnológicos suficientes, acce-
sibles, confiables y disponibles para los sujetos que interactúan en el
proceso, así como la capacitación de los sujetos involucrados con los
recursos que se utilizarán, lo que llevaría a pensar que en gran medida
el acceso a recursos depende de quién gestiona y lidera el desarrollo de
estas experiencias de educación no formal.
Bajo este contexto, y tal como se mencionó anteriormente, entre los
diversos ámbitos donde se desarrolla la educación no formal, se incluye
al trabajo, entorno en donde las organizaciones productivas gestionan el
desarrollo del personal que colabora con ellos a partir de actividades de
formación, con el fin de dotar de conocimientos, habilidades y capaci-
dades, de esta manera se optimizan las actividades, se prepara para nue-
vas funciones o métodos de trabajo en busca de mejorar su desempeño
y el de la propia organización (Eguiguren, 2000; Wayne y Noe, 2005).
Los programas de capacitación o formación para el trabajo, al igual
que otras experiencias de educación, poseen una interacción sistemática
entre sus componentes. La organización internacional del trabajo (oit)
a través de lo expuesto por Avolio de Cols e Iacolutti (2006) los men-
ciona en el triángulo didáctico, pues en cada uno de sus vértices están
el docente o formador, el alumno o recurso humano y por último los
saberes a enseñar o habilidades para mejorar sus tareas.
A raíz de la incursión de las tic en diferentes ámbitos como el eco-
nómico, a partir de la tecnificación y el uso de nuevas tecnologías en
los procesos productivos, se ha precisado que el personal se mantenga
actualizado y capaz de utilizar esta incursión tecnológica en favor de las
organizaciones, en ese mismo sentido las tic han penetrado estas expe-
riencias no formales de educación (Chacón, 2013).
El e-learning manifiesta beneficios o características como lo son su
flexibilidad, ubicuidad y asincronía (Cabero, 2006), que han permitido
que diferentes organizaciones modifiquen sus formas de capacitar a su
personal y opten por adoptar modalidades diferentes a las presenciales,
inclusive a que mezclen unas con otras, generando como resultado tér-
minos y experiencias como, hibrido, mixto o flexible, en busca de re-
71
Educar en la era digital
ducir costos, mejorar calidad de los procesos de aprendizaje y por ende
proporcionar competitividad a quienes se involucran en estos proce-
sos, inclusive en disminuir la brecha digital (Bartolomé, 2004; Chacón,
2013), sin embargo y como menciona Chumpitaz (2005), la necesidad
inmediata de infraestructura física a raíz de un trascendental cambio
tecnológico, y el tiempo y competencias requeridas por quien aprende,
son impedimentos para la utilización de estas modalidades, no obstan-
te, existen otras ventajas que las organizaciones toman en cuenta al op-
tar por la integración de tecnología en estos procesos.
Desde una perspectiva innovadora, el uso de las tic como medio de
capacitación, puede tener dos connotaciones según Marqués (2012),
una referente a la disminución de la brecha digital relacionada con
aprender sobre las tic, y la otra como soporte de actividades de apren-
dizaje, aprender con y de las tic; justamente estas actividades son abar-
cadas en programas de capacitación basados en ambientes virtuales en
los cuales sucede el proceso de enseñanza–aprendizaje, la interacción,
en donde se establecen medios y métodos a través de plataformas basa-
das en lms, inclusive dentro de estas plataformas es posible realizar las
actividades evaluativas o administrativas propias del proceso de ense-
ñanza–aprendizaje. Sin embargo, la introducción de tic en estos pro-
cesos, no garantiza una real inclusión, calidad o innovación educativa
(Díaz Barriga, 2008), pues su sola introducción en procesos de ense-
ñanza–aprendizaje no significa una actividad innovadora, y no produce
cambios relevantes, puesto que se reproducen prácticas pedagógicas tra-
dicionales, adaptándose regresivamente a la transmisión y recepción de
información (Natriello, 2005; Vidal, 2006).
Lo anteriormente expuesto relacionado a ventajas y beneficios del
e-learning, así como el uso dado a las tic con enfoques pedagogos tra-
dicionales, se puede evidenciar en diferentes datos estadísticos ofrecidos
por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía inegi (2012, 2015)
pues tan solo poco más del 56% de los usuarios de internet lo utili-
zan para apoyar la educación y capacitación, a esto se suma el 24% de
los usuarios que utilizan la computadora como medio de capacitación,
ahora, al ingresar en el ámbito económico y las formas en que las orga-
72
La educación no formal y el papel de las tic
nizaciones productivas capacitan a su personal, las cifras también son
muy bajas, pues tan solo el 1.73% de la totalidad de modalidades de
capacitación, pertenece a las modalidades por internet, otra modalidad
a distancia y semipresencial (inegi, 2009). Esto nos lleva a enfatizar
en la cuestión de si la introducción de las tic en estas experiencias re-
presenta realmente innovación y si es así como se está gestionando esta
innovación, pues evidentemente existe un rechazo hacia el uso de tic
como medio de capacitación en la empresa.
Consideraciones finales
Los avances y cambios tecnológicos que la sociedad ha experimenta-
do en las últimas décadas han trastocado todos sus ámbitos. Siendo el
educativo uno de los más influenciados por dichos cambios, dado que
la educación es un proceso continuo, que se nutre de las experiencias
que los sujetos experimentan en el transcurso de todas sus vivencias e
interacción con los otros y el entorno.
Tenemos certeza en que se deben analizar a profundidad los im-
pactos de la integración de tic en los procesos educativos, dado que se
asume una postura en la que pareciera que el solo hecho de integrar la
tecnología a ciertos procesos se refleja en automático mejores resultados.
Procesos educativos, no representa inclusión y mucho menos innova-
ción, pues este simple hecho podría considerarse como una adaptación
regresiva tendiente ser un proceso unidireccional de información (Díaz
Barriga, 2008; Natriello, 2005; Vidal, 2006)
De manera particular, en la educación no formal, como lo hemos
mencionado en líneas arriba, los programas de este tipo de educación
que han incluido las tic se han visto mermados por la falta de infraes-
tructura y equipamiento, así como por la falta de competencias para su
uso por parte de los usuarios y los costos derivados de la integración de
dichas tecnologías. Por lo que el reto está en superar este tipo de barreras
para lograr un nivel superior de inclusión de tic, que provoque cambios
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Educar en la era digital
significativos en las personas que buscan completar su educación a tra-
vés de los programas no formales.
En este sentido, cabe reflexionar en las modificaciones que se están
dando en las formas de vida a corto, mediano o largo plazo derivadas
por los cambios en el orden económico, tecnológico, científico. Puesto
que, como lo asegura (Murray, 2002) cambiar solo porque existe hoy
esa tendencia, no sirve, sino está claro que existen innovaciones que
realmente nos permite conseguir logros importantes en la vida de las
personas (Murray, 2002).
Referencias
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