0% encontró este documento útil (0 votos)
120 vistas7 páginas

Fábulas clásicas y sus moralejas

El documento presenta varias fábulas de diferentes autores como Rafael Pombo, Rafael Iriarte, Samaniego y Fontaine. Incluye resúmenes y moralejas de cada fábula.

Cargado por

Elsy Espitia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
120 vistas7 páginas

Fábulas clásicas y sus moralejas

El documento presenta varias fábulas de diferentes autores como Rafael Pombo, Rafael Iriarte, Samaniego y Fontaine. Incluye resúmenes y moralejas de cada fábula.

Cargado por

Elsy Espitia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Fabulas de Rafael Pombo:

Rafael Pombo fue un destacado escritor colombiano conocido por sus fábulas
y poemas infantiles. Aquí te presento dos de sus fábulas más famosas:

1. "La hormiga y la cigarra":


En la ardiente estación que el estío ostenta,
la cigarra cantaba sin cesar,
mientras la hormiguita, diligente,
sin cesar trabajaba en su afán.
"¿Por qué cantas sin parar?" - preguntóle
la hormiga, con bondad maternal.
"Porque el arte es mi vida y mi recreo",
repuso la cigarra, sin cesar.
Mas el tiempo pasó, y el aire frío
anunció del invierno la llegada,
y en su nido la hormiga, reconfortada,
se abrigaba al amparo del hogar.
"¡Ven, amiga, y canta en mi morada!"
pidióle la cigarra sin cesar.
"Pues convido mi canto a tu morada,
por hallarte tan sola y sin hogar".
Pero al ver que la hormiga no accedía,
fue cantando su pena y su dolor,
y al perder su voz en el silencio,
murió de frío y de desolación.
2. "El renacuajo paseador":
Un renacuajo, habiendo en la laguna
nacido y hallándose bien con su suerte,
con otras ranitas en la corriente
fue a dar un paseo en procesión.
Anduvieron contentos, cantando alegres
por prados, por selvas, por campos, por valles,
y en cada charco y en cada arroyuelo
hallaban motivo de diversión.
Pero hete aquí que al ver de repente
un buey que pacía, se dijo el renacuajo
(al verlo tan grande y con tanto peso):
"¡Ahí va un renacuajo con gran pretensión!"

Fabulas de Rafael Iriarte:


1. "El león y el ratón":
En lo más profundo del bosque habitaba un león, rey indiscutible de todos los
animales. Un día, mientras descansaba bajo la sombra de un árbol, un pequeño
ratón se aventuró a corretear sobre su enorme melena. El león, despertado de
su sueño, lo atrapó con una pata y estaba a punto de devorarlo cuando el ratón
suplicó por su vida.
El ratón prometió al león que si lo dejaba ir, algún día le devolvería el favor.
El león, divertido por la idea de que un diminuto ratón pudiera ayudarlo, lo
soltó con una risa. Tiempo después, el león quedó atrapado en una red
colocada por cazadores. El rugido del león llamó la atención del ratón, quien
acudió en su ayuda. Con sus dientes afilados, el ratón cortó las cuerdas de la
red y liberó al león.
Moraleja:
No subestimes a los más pequeños, ya que incluso los más débiles pueden
ayudarte en momentos de necesidad.

2. "El zorro y las uvas":


Un zorro hambriento deambulaba por el campo en busca de algo para comer.
Divisó un exquisito racimo de uvas colgando de una vid alta. Deseoso de
saciar su apetito, el zorro saltó y saltó, pero no logró alcanzar las uvas.
Después de varios intentos fallidos, el zorro se dio por vencido y murmuró:
"Estoy seguro de que esas uvas están verdes y agrias".
Moraleja:
A menudo despreciamos lo que no podemos alcanzar. Es más fácil
menospreciar algo que no podemos tener que admitir nuestra incapacidad para
obtenerlo.

2 fabulas de Samaniego:
Aquí tienes dos fábulas de Félix María de Samaniego:

1. "La cigarra y la hormiga":


En la estación del verano, la cigarra cantaba y jugaba, mientras la hormiga
trabajaba afanosamente almacenando provisiones para el invierno. La cigarra,
viendo a la hormiga tan ocupada, la invitó a disfrutar del buen tiempo y a
cantar como ella. Pero la hormiga se negó, explicándole que era necesario
trabajar y prever para tiempos difíciles. Cuando llegó el invierno y la cigarra
se encontró sin alimento, acudió a pedir ayuda a la hormiga, quien
generosamente compartió sus provisiones.
Moraleja: Es mejor trabajar y prever en tiempos de bonanza para estar
preparado ante la adversidad.

2. "El león y el ratón":


Un león dormía plácidamente cuando un ratón comenzó a jugar sobre su
cabeza, despertándolo. El león, furioso, atrapó al ratón con su garra. El ratón,
temiendo por su vida, le pidió clemencia prometiendo que algún día podría
ayudarlo. El león, burlándose de la idea de que un ratón pudiera ayudarlo, lo
dejó ir. Tiempo después, el león quedó atrapado en una red de cazadores. El
ratón, al escuchar sus rugidos de angustia, corrió a liberarlo roiendo las
cuerdas de la red con sus dientes.
Moraleja: La ayuda, por pequeña que parezca, puede ser valiosa en momentos
de necesidad.

Fabulas de Fontaine:
LA CIGARRA Y LA HORMIGA:
La Cigarra, después de cantar todo el verano, se halló sin vituallas cuando
comenzó a soplar el cierzo: ¡ni una ración fiambre de mosca o de gusanillo!
Hambrienta, fue a lloriquear en la vecindad, a casa de la Hormiga,
pidiéndole que le prestase algo de grano para mantenerse hasta la cosecha.
—Os lo pagaré con las setenas –le decía–, antes de que venga el mes de
agosto.
La Hormiga no es prestamista: ese es su menor defecto.
—¿Qué hacías en el buen tiempo? –preguntó a la pedigüeña.
—No quisiera enojaros –contestole–, pero la verdad es que pasaba
cantando día y noche.
—¡Bien me parece! Pues, mira: así como entonces cantabas, baila ahora.

"La liebre y la tortuga":


En una pradera, la liebre se burlaba constantemente de la lentitud de la
tortuga. Cansada de escuchar sus burlas, la tortuga desafió a la liebre a una
carrera. La liebre, confiada en su velocidad, aceptó de inmediato. Comenzaron
la carrera y la liebre, despreciando a su oponente, decidió tomar una siesta en
medio del camino. Mientras tanto, la tortuga continuó avanzando lentamente,
pero sin detenerse. Cuando la liebre se despertó y se apresuró a alcanzarla, ya
era demasiado tarde: la tortuga había llegado a la meta primero.
FABULAS ORIGINALES:
1. El águila y el gorrión:
En lo alto de un imponente árbol, un águila observaba con soberbia a los
pequeños gorriones que revoloteaban a su alrededor. Burlándose de su tamaño,
el águila despreciaba a los gorriones por ser pequeños e insignificantes. Pero
un día, una fuerte tormenta azotó la región, derribando el árbol donde el águila
había construido su nido. Mientras el águila luchaba por mantenerse en el aire,
los gorriones, con su habilidad para volar entre las ramas más pequeñas,
encontraron refugio seguro y sobrevivieron a la tormenta. A partir de ese día,
el águila aprendió a respetar a los gorriones y reconocer la importancia de la
humildad.

2. El zorro y el espejo:
Un astuto zorro encontró un día un hermoso espejo en el bosque. Fascinado
por su reflejo, el zorro pasaba horas admirándose a sí mismo y alardeando de
su belleza. Pero mientras se entretenía mirándose en el espejo, descuidó sus
deberes y responsabilidades. Los días pasaron y el zorro se volvió cada vez
más vanidoso, ignorando las advertencias de sus amigos sobre el peligro de su
arrogancia. Un día, mientras se perdía en su propio reflejo, un cazador lo
atrapó desprevenido. El zorro, demasiado ocupado admirándose a sí mismo,
no vio venir el peligro que lo acechaba.

3. La hormiga y el caracol:
En un jardín tranquilo, una hormiga diligente trabajaba sin descanso
mientras un caracol paseaba tranquilamente a su alrededor. La hormiga,
admirada por la belleza y la calma del caracol, le preguntó por qué no se unía
a ella en su labor. El caracol, con su voz pausada, explicó que cada criatura
tenía su propio ritmo y propósito en la vida. Mientras la hormiga trabajaba sin
cesar, el caracol disfrutaba de la belleza del mundo que lo rodeaba. Ambos,
aunque diferentes en sus enfoques, encontraron valor y significado en sus
propias vidas.

4. El león y el mirlo:
En la majestuosa selva, reinaba un león temido por todos los animales. Pero
a pesar de su poder, el león sentía envidia del canto melodioso del pequeño
mirlo. Determinado a imitar al mirlo, el león practicó día y noche, intentando
replicar su dulce canción. Pero por más que lo intentara, el rugido del león
seguía siendo amenazante y aterrador. Finalmente, el león comprendió que
cada ser tenía su propia voz y su propia belleza, y que la verdadera grandeza
no residía en imitar a los demás, sino en abrazar y celebrar lo que uno era.

5. El sapo y la mariposa:
En las orillas de un estanque, un sapo solitario observaba con envidia el
vuelo libre de las mariposas. Anhelando experimentar la libertad que ellas
disfrutaban, el sapo suplicó a las mariposas que lo llevaran con ellas en su
viaje. Las mariposas, compadecidas por el sapo, aceptaron llevarlo en sus alas.
Pero cuando estaban en pleno vuelo, el sapo, pesado y torpe, causó que las
mariposas cayeran al suelo. Entonces comprendió que cada criatura estaba
destinada a vivir según su propia naturaleza, y que intentar ser algo que no era
solo conduciría a la desdicha.

6. El búho y el ruiseñor:
En la tranquila noche, el búho y el ruiseñor competían por ser el dueño de la
oscuridad. Mientras el búho proclamaba su supremacía por su aguda visión
nocturna, el ruiseñor alardeaba de su hermoso canto. Ambos se jactaban de sus
habilidades únicas y despreciaban las del otro. Pero un día, una luna llena
iluminó el bosque, revelando la belleza y la armonía de la noche. Entonces el
búho y el ruiseñor comprendieron que, aunque diferentes en sus talentos,
juntos creaban una sinfonía de la naturaleza que era más bella que cualquier
habilidad individual.
7. La ardilla y la bellota:
En el corazón del bosque, una ardilla traviesa buscaba incansablemente la
bellota perfecta. Cada día, recorría los árboles en busca de la bellota más
grande y jugosa, ignorando las advertencias de sus amigos sobre la
importancia de compartir y ser agradecido. Pero un día, mientras buscaba
obsesivamente una bellota más grande que nunca, se encontró atrapada en una
trampa de cazadores. Incapaz de escapar por sí misma, la ardilla se lamentó de
su codicia y egoísmo. Entonces comprendió que la verdadera riqueza no
residía en acumular posesiones, sino en valorar lo que se tenía y compartirlo
con los demás.

También podría gustarte