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Capitulaciones Matrimoniales en Valencia

Este documento establece las capitulaciones matrimoniales entre dos personas que planean casarse, eligiendo un régimen de separación total de bienes y estableciendo reglas sobre la propiedad y responsabilidad de los bienes adquiridos antes y durante el matrimonio.
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Capitulaciones Matrimoniales en Valencia

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Nosotros, ADAIZ ALNAIR ARRIETA CHÁVEZ y LUIS FERNANDO LUGO DÍAZ, mayores de edad,

venezolanos, domiciliados en jurisdicción del Municipio Valencia del Estado Carabobo, de estado
civil solteros, titulares de las cedulas de identidad Nos. V-12.689.879 y V-13.046.725, mediante
este documento declaramos que con ocasión del matrimonio en común que tenemos proyectado
celebrar, hemos decidido pactar las siguientes CAPITULACIONES MATRIMONIALES, destinadas a
restringir, regular y controlar nuestro régimen patrimonial, económico y conyugal, las cuales están

contenidas en las cláusulas siguientes: PRIMERA: Ambos otorgantes, de manera libre,


voluntaria y luego de un análisis precedido de la correspondiente asesoría
legal en cuanto a todas las materias reguladas por este contrato o vinculadas
con el mismo, elegimos y acogemos el régimen de separación total de bienes
y, en consecuencia, de manera definitiva e inequívoca excluimos y
desechamos la existencia de comunidad de bienes establecida en los artículos
148 y siguientes del Código Civil, por tal hecho, convenimos que entre
nosotros no habrá comunidad de bienes de ganancias de las propiedades, ni de
plusvalía, ni de frutos, sueldos, salarios, prestaciones sociales, utilidades
habidos por la industria, arte o profesión etc., cualquiera sea su origen o la
causa de adquisición, serán propios del cónyuge a nombre de quien esté.
Tendremos un régimen estricto de separación de bienes, conservando cada
uno de nosotros la propiedad, la administración y el goce, disfrute y
disposición de los bienes que entren dentro de nuestro acervo patrimonial
después de contraer matrimonio. Por ende cada uno de nosotros tendrá un
patrimonio propio y conserva propiedad de sus bienes, presentes, así como los
que adquiera en el futuro cualquiera que sea la fuente de donde provengan, y
los bienes adquiridos por un o cualquiera de nosotros será propio del cónyuge
adquiriente, aun cuando en la documentación correspondiente no se establezca
procedencia del dinero. A los fines de facilitar la venta de los bienes propios
adquiridos dentro del matrimonio, conforme a lo establecido en esta
Capitulaciones Matrimoniales, el cónyuge propietario dispondrá de sus bienes
a título gratuito, renunciar herencias y legados sin necesidad del
consentimiento del otro; y tiene la libre administración y disposición de sus
bienes. SEGUNDA: En virtud de lo anterior, y de conformidad a lo
preceptuado en el artículo 151 del Código Civil, todos los bienes y derechos
actualmente de nuestra propiedad, así como los frutos, rentas, intereses o
aumentos de valor que unos y otros produzcan o experimenten, pertenecerán
en exclusiva y plena propiedad al cónyuge que figure o aparezca como
propietario y/o adquirente de los mismos, inclusive en relación con los bienes
que se mencionan en los ordinales 1º, 2º y 3º del artículo 156 del Código
Civil. En consecuencia, los bienes que pertenezcan a cada uno de nosotros
antes de contraer matrimonio no entrarán, ni formarán parte de la comunidad
conyugal, ni la plusvalía o aumentos de valor, cualquier sea la causa que lo
motive. Es nuestra manifestación expresa que entendemos y conocemos que
todos los bienes y derechos que hayamos adquirido antes de la celebración del
matrimonio, sin exclusión alguna, son y serán propiedad exclusiva de quien
aparezca como propietario o adquirente de los mismos; bienes y derechos
respecto de los cuales ninguno de nosotros pretende ni pretenderá la existencia
de comunidad alguna. TERCERA: Después que hayamos contraído el
matrimonio que tenemos proyectado, cada uno de nosotros contribuirá a los
gastos concernientes al cuidado y mantenimiento del hogar común, en la
medida de nuestros respectivos recursos; gastos esos que determinaremos y
pactaremos en sus correspondientes oportunidades. Valencia, en la
oportunidad de otorgamiento de este documento .CUARTA: Los bienes
donados a uno de los cónyuges, son de él, y los donados a ambas pertenecen
en plena propiedad a ambos de por mitad; salvo disposición en contrario del
donante. QUINTO: Cada uno de los cónyuges deberá aportar en proporción a
su capacidad para los gastos domésticos, sin que esto releve al otro de cumplir
con las necesidades domesticas íntegramente debitando al otro lo que fuese
menester. En caso de incapacidad contributiva del cónyuge que no cotice para
los gastos domésticos no se le podrá hacer cargo alguno al cónyuge incapaz.
El marido es responsable frente a terceros por los gastos domésticos o cargas
del matrimonio, pero incurrirá en tal responsabilidad cuando dichas cargas
hubiesen sido aceptadas y constituidas por él, sin que la simple tolerancia de
actos de administración realizados por la mujer lo pueda obligar con sus
bienes propios. El marido no debe rendición de cuentas a la esposa, ni esta a
él, en virtud de los aportes domésticos y su recto destino. SEXTO: La
responsabilidad civil por el hecho ilícito cometido por uno de los cónyuges, no
perjudica al otro en sus bienes propios. SEPTIMO: Por cuanto durante
nuestro matrimonio podría generarse bienes cuya posesión y propiedad frente
a terceros podrá ser dudosa, hemos decidido establecer las siguientes claras
y determinantes presunciones: 1- En cuanto a los inmuebles: se presume
propio del cónyuge adquirente cualquier bien escriturado a su nombre, salvo
prueba en contrario, en caso de fraude de acreedor; 2.- Respecto a los bienes
muebles determinamos que: a) Los que gocen de apariencia de posesión
común estarán poseídos por el cónyuge que demuestre por documento privado
haberlo adquirido, en ausencia de prueba, son poseídos y pertenecen a la
mujer los siguientes bienes: el moblaje de la casa de habitación y la mitad de
todo el dinero en efectivo existente en un momento determinado, no
depositado en bancos o en poder de terceros a nombre de uno u otro de los
cónyuges sin que quede prueba en contrario; b) Los que gocen de apariencia
de posesión privada de uno de los cónyuges pertenece a él, exceptuándose el
caso de que por un documento público o privado se establezca que es bien
propio del otro. OCTAVO: Cualquiera de los cónyuges puede dedicarse al
comercio, y en caso de quiebra de uno de ellos, el otro podrá reclamar de la
quiebra sus bienes propios y los que tenga apariencia de poseer. NOVENO: El
régimen de separación de bienes que hemos electo cesará de pleno derecho en
caso de disolución del matrimonio aun por inexistencia del mismo, en caso de
fallecimiento de uno de los cónyuges y en caso de divorcio o separación de
cuerpos definitivamente firme y ejecutoriada. Es justicia, que esperamos en la
ciudad de Naguanagua, en la fecha de su presentación.

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