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Posmodernidad
Esther Diaz
Ed. Biblos, Buenos Aires, 1999
Graps, 1983
1
Qué es la posmodernidad?*
1. El fin de las utopias
Cuenta la leyenda que Ruiz Diaz de Vivar murié en su tienda de
campaiia, durante el transcursode una lucha incierta. Sushombres lo
cubrieron con los atributos de caballero. El corcel lo sostuvo erguido
en su armadura. Entré asf al fragor del combate. Los moros, al ver
avanzar la gallarda figura dsl Campeador, hufan y gritaban: "(Mio Cid!
[Mio Cidl”. He aqué una posible metéfora del fin de la modernidad. La
modernidad estaria en el campo de batalla. No sabemos si viva 0
muerta. Atin pelea,
Alpromediar el siglo xx algunas corrientes de opinién comenzaron
auutilizar el término'posmoiernidad’ para referirse a ciertas manifes
taciones culturales contemporéneas. Esta expresién ha generado
polémicas. Se pregunta: jer nuestra época se asiste, realmente, a una
ruptura con la modernidad? La posmodernidad jno es ~en ultima
instancia—un pliegue mas dela modernidad? ;Asistimos a un cambio
epocal o, por el contrario, auna moda fugaze intrascendente?
El término ‘moderno’ se remite al siglo V de nuestra era y significa
“actual”. En aquel momento, los cristianos eran modernos respecto de
los paganos. Estos eran considerados antiguos. Elsentido de‘moderno’
como nuevo, actual, renovador, sigue vigente, De modo que, paradé-
Jicamente, si existe un movimiento posmoderne, en tanto nuevo,
también podria ser abarcado en el concepto de moderno. El término
*Bste artfeulo fue publicado enaaw., ;Posmodernidad?, Buenos Aires, Biblos,
1988. Esta versiGn esté modificada, y algunos de los fragmentos del original
se encuentran diseminados ao largo del presente libro,
(3)16 EstherDiaz
‘moderno’ es dilematico porque, si lo novedoso es moderno, oponerse
a la modernidad (como se pretende en la posmodernidad) jno es
moderno? Sepuede responder que la posmodernidadno es modernacn
tanto no sélo pretende novedades sino también rescatar fragmentos
del pasado y, fundamentalmente, ahondar en la critica a la moderni-
dad, si bien tal critica se encuentra en las entrafias mismas de la
modernidad.*
Jiirgen Habermas sefala que, mientras lo que simplemente est
de moda queda pronto rezagado, lo moderno (que es mucho mas que
una moda) sigue conservando un vinculo secreto con lo elisico.? Si
bien la modernidad surgié de una oposicién a la époea elésiea, ha
conformado modelos perdurables; por esto estd ya incluida en lo
clisico. Moderna es la conciencia que tiene una época de haber
superado, por rupturas, sus lazos con el pasado. Ahora bien, lo
modemo, como ruptura, es exterior o interior a la modernidad,
porquenosélo hubo rupturas de lo moderno respecte deo cliisico sino
también rupturas dentro mismo de la modernidad.
Como periodizacién histériea la Edad Moderna ya es pasado. Los
historiadores la ubican entre los siglos XV XVII! Pero, en realidad,
cuando decimos “moderno”, coma superado por lo posmoderno, no nos:
referimos al sentido de “actualidad” que tiene la palabra, ni tampoco
ala Edad Moderna, Nos referimos a un movimiento histérico-cultural
quesurge en Occidentea partir del sigloxVIy persiste hasta elxx. Para
algunos autores (por ejemplo, Habermas) atin persistimos en la
modernidad. La crisis ideol6gica actual no seria més que otra vuelta
de tuerea de la modernidad misma. Para otros autores (a los que me
sumo) la modernidad se habria agotado al promediar el siglo xx. Y los
enclaves modernos que atin persisten serian como el brillo de una
estrella apagada, cuyos reflejos seguimos viendo més allé de su
Pero no podemos referirnos a la posmodernided si primero no
aclaramos a qué nos referimos cuando decimos ‘modernidad’. Por ello
trataré de esquematizar los pardémetros fundamentales del proyecto
‘moderno, para acceder luego a las caracteristicas de asta nueva época
1, Yaenelsigloxvn,esdecir,en losinicios dela modernidad,Giambattista Vico
produce una fuerte eritica a la'racionalidad moderna y, en el siglo x0, el
movimiento romantico retoma y multiplica dieha critica, El romanticismo
puede leerse como una contracultura moderna dentro de la modernidad
2. Véase Jurgen Habermas, “La modernidad, un proyectoincampleto”, en H,
Foster et al.,La posmodernidad, Barcelona, Kairés, 1985,. 20.
8. Bntre 1453 (cafda de Constantinopla) y 1789 (toma de la Bastilla)
2Quéesla posmodernidaa? uw
hhist6rica Hamada posmodernidad, capitalismo tardfo, época posin-
dustrial, edad digital ocualquier otro delos calificativos que pretenden
significar que los ideales modernos se estén resquebrajandodemane-
ra alarmante (0 tranquilizante, segén como se mire). Centraré mi
reflexién en los valores cognitivos, econdmicos, estéticos, mitico-
Teligiosos, politicos, éticos y eréticos de nuestra cultura.*
‘Notodas las manifestaciones delamodernidad surgieron al mismo
‘tiempo ni en los mismos lugares geogréficos. Aunque se expandieron
rapidamente por Europa y la incipiente América. El espiritu de las
Juces dieciochesco ~es decir, la Ilustracién 0 madurez moderna—
defendié la idea progresista de la historia, Concibié la cultura confor-
‘mada por tres esferas: la ciencia, la moralidady elarte. Estas esforas
se validaban, respectivamente, por medio de la verdad, el deber y la
belleza. Ademés, convergian al orientarse por el ideal de unidad de la
idoologia del Progreso. Pues, en tanto y en cuanto la razén gobierna
las acciones humanas, lahumanidad sedirige hacia su perfeccién. Los
tres dmbitos podrfan en unfuturo confluiren unaunidadplena. Enesa
‘unidad suprema se fundirian todos os deseos y las opiniones partieu-
lares. La subjetividad concentraria su posibilidad maxima accediendo
ala universalidad de la raz6n, gran ideal de la “humanidad”.
‘La urdimbre que sostiene el conglomerado simbélicoy material al
que Ilamamos “época” se teje con distintas maneras de considerar el
tiempo o la idea de temporalidad. La antigiedad se regia por los
arquetipos de su propio pasado. Para encontrar sus modelos hege-
ménicos se guiaba por arquetipos arcaicos. La modernidad, en cam-
bie, apunté al futuro, Todo habia que hacerlo en pos de un mafiana
mejor. Ese era el ideal de la ciencia, que progresaria hasta poder
conocer Ios més recénditos secretos de la naturaleza; de la ética-
Politica, que creceria en justicia al ritmo de una racionalidad en
aumento; y del arte, que devendria obra totalmente racionalizada.
‘Kant, también él borracho de futuro, patentiza en sus tres eriticas
la divisién tripartita de la cultura. En Critica de la razdn pura el
filésofo pretende fundamentar la ciencia moderna, esto es, el conoci-
miento. Pues desde su concepcién epocal, conocimiento es sinénimo
de ciencia, Esta ciencia guiada por In’ razén se regia por leyes
‘universales, necesarias y a priori. Bl universo entero, en tanto fené:
4, Me refiero a la cultura occidental surgida on el sigloxvma. de C., en laisla
deCreta (época areaiea), que continsaenla Greciadelsigiov a.deC. yatraviesa
la cultura latina hasta el siglo vde nuestra era (época antigua), sigue vigente
durante todo el Medigevo, se afianza entonces desde el centro de Buropa de
manera espectacular en la modernidad y se expande hasta nuestros dias y
nuostras regiones,18 Esther Diaz
‘meno, en tanto puede ser pereibido, estaba regido por las inmutables
eyes enunciadas de manera magistral por Isaae Newton, La primera
Critica deja establecida no s6lo la estructura formal del sujeto
(trascendental) sino también de lanaturaleza regida por leyes abso-
lutas y transparentes para la ciencia,
En Critica de la razén préctica, Kant aborda el tema de la moral.
‘También ella se rige por la razén. Pero sus leyes, aunque son tan
inmutables como las de la naturaleza, no siempre son cumplidas por
los sujetos. El motivo habré que buscarlo en la libertad, que es la
“clave de béveda" del edificio de la razén pura, No obstante, Kant,
como buen moderno, apunta al futuro y al mejoramiento ético bajo la
égidadelarazén. Publieé un librocenel titulo La paz perpetwa, porque
Ia humanidad, si progresara en su ascenso hacia la racionalidad,
aleanzaria~por fin ese tipo de pas.
Finalmente, en Critica del juicio(estético), Kantse ocupadelaotra
gran esfera de la cultura: el arte. También para el arte el fil6sofo
encuentra una fundamentacién racional, en tanto el sujeto est
constituido por formas estéticas puras, a priori, que al confrontarse
con la obra de arte producen la satisfaccién del gusto estético,
Ahora bien, en la problematica dol conocimientoKant piensa desde
logros de su tiempo, como el éxito de la mecénica de las trayectorias.
En la instancia moral, apela a una ética del deber, que los grupos
hegeménicos levantaban como bandera de su tiempo. Pero en lo que
atafie ala estética, Kant se adelanté a su época, Pues si bien es cierto
que sus contempordneos producfanobras de arte (que obviamente son
modernas) también es cierto que recién afin del siglo xIXy comienzos
del xx irrumpieron con fuerza las expresiones mas osadas del arte
racional moderno, llamado genéricamente “modernismo”: dode-
cafonismo, abstraccién, cubismo, fancionalismo, futurismo, surrea-
lismo y demas expresiones modemistas, tales como las de Rubén
Darfo, Thomas Mann, Le Corbusier, Marcel Proust y James Joyce,
por nombrar sélo algunos.
Kant conceptualiza ideas que regulardn las aspiraciones de una
humanidad que él encontraba madara para la autodeterminacién. A
pesar de ser moderno, parecia afiorar la unidad de la cultura vigente
en la Grecia areaica y pretendfa lograr cierta unidad que le diera
sentido a su época hist6rica. Pero mientras en lo arcaico la unidad
estaba dada porel pensamientomit.co-religioso; en la modernidad, se
aspiraba a la idea de una razén abarcativa, A partir de ello, Kant
concibié una ciencia, una ética y un arte racionales atravesados por
la flecha implacable del progreso. Todo apuntaba a la utopia, al no
lugar en el que los sujetos seremos razonables, justos y estéticos
‘La mentalidad moderna ha traspasado ya tres siglos, ha sobrevi-
‘Qusesla posmodernidad? 1
vido avarios movimientos artisticos, ha atravesado los Iimites de la
flosofia y de la ciencia, se extiende pornuestras sociedades. :Sigue
‘vivo, ain, suespiritu de basqueda de unidad? Desde laperspectivaque
defiende los valores modernos, se protende que existe objetividad
absoluta y unidad metodolégies en la cioncia legalidad universal en
Ja moral y una légica (racional) interra en el arte. Pero desde las
récticas y los diseursos contemporén2os, asistimos a la siguiente
realidad: eada ciencia impone sus reglas de juego, la moral se rige por
luna pluralidad de e6digos y el arte no se atiene a imperativos mera-
‘mente racionales, sino mas bien creatives, sensitives, irénicamente
ceruditos e incluso populares.
El discurso de la modernidad se revere a leyes universales que
constituyen y explican la realidad. Algunosdesus términos son deter-
minismo, racionalidad, universalidad, verdad, progreso, emancipa-
cién, unidad, continuidad, ahorro, mafiana mejor. EI discurso de la
posmodernidad, en cambio, sostiene que sélo puede haber consensos
locales parciales (universales acotados), diversos juegos de lenguaje
oparadigmas inconmensurables entresi. Algunosdesus términosson
deconstruccién, alternativas, perspectivas, indeterminacin, irrever-
sibilidad, descentralizacin, disolucisn, diferencia, Lamodernidad fue
rica en “ismos”: iluminismo, modernismo, empirismo, racionalismo,
ppositivismo; la posmodernidad es rica en “post”: posestructuralismo,
posindustrial, poscritiea, poshistoria, 2ostiencia, posfilosofia, post-
sexualidad. {Cémo y cudndo se comeazaron a desencadenar estos
cambios?
En el drea de la ciencia y la técnica, la conmocién se comienza a
producir en la segunda mitad del xpcy sontinta hasta nuestros dias
Bstosnuevos paradigmassemanifiestan en aenunciacién del segundo
principio dela termodinamica (entropfa),en labiologia evolucionista,en
las geometrias no euclidianas, en la tooria de la relatividad, en Ia
‘meednica cusintiea, en los estudios astronémicos, en cl desarrollo de
Jas ciencias sociales, en laeclosién de Is informatica, en el despliegue
de la biogenétiea y en la expansién de los medios masivos. La
pretendida neutralidad ética de In cencia, defendida por el hoy
desfallecionte neopositivismo y sus impotentes defensores actuales
(acionalistas criticos y fildsofos analitizos), se enfrenta ala siguiente
disyuntiva: geiencia libre, al servicio deuna investigacién comprome-
tida tinieamente con la biisqueda de la verdad, o ciencia dependionte
de las inversiones econémico-tecnolégicas?®
‘5. Quien tenga mejor tecnologia ~es decir, mas potencial econdmico-tendra
mas posibilidades de poner a prueba sus hipstesis y, por lo tanto, mas
posibilidades de seguir desarrollandola investigacién cientifiea (aun tratan-
dose de ciencia bésica).20 Esther Diaz
Respecto de la moral, que inclaye en este término lo ético-politico,
los cambios se desencadenan, “undamentalmente, a partir de la
‘Segunda Guerra Mundial. Esta guerra fue la confirmacién empfrica
del fracaso del ideal que intenté justificar la Primera Gran Guerra:
“para que nunca mds haya una guerra”. Ambas conflagraciones,
sumadas a hechos posteriores, como la Primavera de Praga, Mayo del
68 las sangrientas dictaduras el Tercer Mundo—por nombrar s6lo
algunos acontecimientos de violencia social~marean un fuerte desafio
alas estructuras valorativas dela modernidad.
Desde el punto de vista estético, es probable que lo que hoy se
denomina “posmodernismo” se haya gestado en el seno mismo de las
vanguardias modernistas.° Tal vez ni siquiera como escisién, sino
como continuidad o explotacién extrema de algunos de los principios
modernistas. De todos modos como veremos més adelante el arte
posmoderno agrega o subvierte valores respecto de la axiologia
estéticamodernay obien le resta importancia a la bisqueda desenfro-
nada de lo nuevo o bien le imprime una direccién distinta a tal
biisqueda: entre lo nuevo se incluye, también, el rescate de lo viejo,
pero reciclado.
El proyecto de la modernidad apostaba al progreso. Se erefa que la
ciencia avanzaba hacia la verdad, que el progreso se expandiria como
forma de vida total y que la ética encontraria la universalidad apartir
denormas fundamentadas racioralmente. No obstante, las conmocio-
nes sociales y culturales de los titimos decenios parecen contradecit
Jos ideales modernos. La modertidad, prefiada de utopias, se dirigia
hacia un mafiana mejor. Nuestra época~desencantada-sedesembara-
zade las utopias, reafirma el presente, rescata fragmentos del pasado
yno se hace demasiadas ilusiones respecto del futuro,
2. El eéctel fantastico: ética, ciencia, arte
2.1. Lo ético-social
Apartir de mediados del sigloxx se registran cambios profundos tanto
en las practicas sociales como en el imaginario colectivo con el que
6. Los términos ‘modernism’ y ‘posnodernisme' son utilizados para indicar
los movimientos estéticos que so producen en cada una de las corrientes
cultarales las que se denomina “mcderidai”yposmodernidad, respect
{Qué Ia posmedernidad? a
interactiian. Algo muy fuerte nos separa de la concepcién de Ia
existencia vigente desde ol Siglode las Luces hastalaSegunda Guerra
Mundial. La nueva actitud podria resumirse en una especie de
descreimiento en el progreso global de la humanidad. Sucesos como el
nazismo, la invasién a Hungria o el Proceso militar argentino, entre
otros, se presentarian como una rotunda negacién al pretendido
progreso racional de la humanidad, pronosticado por el espiritude las
Luces, Hechos como Hiroshima, Chernobyl, la irrupeién de armas
biologicas o los desastres ecolégicos hacen sospechar de la exeelencia
incondicional dela ciencia. La tan mentada globalizacion no hace mis
que desnudar su propia falacia: se globalizael dominio neoliberal, pero
cada vez hay més ganancias concentradas en menos manos y hay, por
consigguiente, mas (o més agudos) bolsones de pobreza.
‘Las ideas de progreso, en general, se afianzaban en el convenci-
miento de que el desarrollo de las artes, del conocimiento y de las
libertades redituaria en beneficio de la humanidad. No obstante,
‘Squmanidad’ es un término demasiado abarcador. Son miembros dela
hhumanidad los explotadores y los explotados, los torturadores y sus
-victimas, los rieos ylos pobres, los desarrollados ylos dependientes. Bs
dificil pensar que la parte que pierde privilegios en un proceso de
cambios, en aras de una pretendida emancipacién de la humanidad,
acepte como progreso la pérdida de esos privilegios. {Desde dénde y
cémo se mide la emancipacién? 2Quién es el sujeto del progreso?, zel
rico, el pobre, el capitalista, el proletario, el sabio, el analfabeto, el
homosexual, el homofébico, el tolerante, el intolerante? Todos ellos (y
‘muchos més) podrian querer legitimar su propio y particular interés
enun discurso de“emancipacién dela humanidad” porque, obviamen-
te, se sienten parte de ella, Para el cristiano la emancipacién pasa por
Ja salvaci6n de las almas; para el marxista, por la revolucién social;
parael nazi, porla pureza dela raza; para el liberal, por la igualdad de
posibilidades para el desarrollo del individuo. Mucha sangre se ha
derramado en nombre de los ideales emancipatorios, ,quién puede
decidir cual es el universalmente justo?”
En politica, la negacién del pluralismo va perdiendo su poder de
conviccién. Los ideales rigides y excluyentes adolecen—cada vez mas—
de fuerza seductora, Las teorfas comienzan a regirse por un “pensa-
miento débil”, en el sentido de no fundamentalista. Aunque, paradgji-
camente, ce asiste asimismo al recrudecimiento de algunos funda-
1. ‘Ni el liberalismo econémico o politico ni los diversos marxismos salen
inedlumes de estos dos sigios sangrientos. Ninguno de llosestélibre dehaber
‘cometido crimenes delesa humanidad”, Jean-Frangvis Lyotard, Lacondicion
posmoderna, Madrid, Catedra, 1983, p. 91.22 BstherDiaz
‘mentalismos. Hay una pérdida de fe en las ideologias duras, como el
comunismo. Pero el necliberalismo, que pretende pasar por “no duro",
bombardea pueblos con total impunidad. Seimpone una pluralidadde
presencias. Es como sila cultura moderna, basada en el valor funda-
mental de lo nuevo, hubiera cafdo en su propia trampa. El marasmo
posmaderno es el resultado de la hipertrofia de una cultura dvida de
novedades.
Las vanguardias modernistas proclamaban una especie dehedonis-
‘mo: libertad artistica, exaltacién de os sentidos y, como consecuencia
deello, critica ala sociedad burguesa conservadora y ahorrativa. Pero
he aquf que el desarrollo econsmico del capitalism —sin ningun
pudor~ tomé los ideales modernistas y los incorporé a su dindmica
productiva, demostrando asi que el hedonismo no es un privilegio de
bohemios. Constituye, més bien, el modus vivendi de la sociedad del
capitalismo tardio: confort, menor esfuerzo, “igualdad de posibilida-
des”, espectaculo, derroche, satisfaccién inmediata, “pronta entrega”.
Las diferencias sociales sélo atafien a lacalidad del disfruteinmediato,
perono al disfrute en s{ mismo, sies que se le puede llamar asi al acto
de aspirar pegamento, en unchico de acalle, comparadocon lacocaina
de méxima pureza que aspira un ejecutivo 0 un politico en la suite de
un hotel de cinco estrellas
Si se mira la cultura desde la éptica del modo de vida, son el
capitalismo la politica multinacionales, y noel modernismo artistico
y sus excéntricos seguidores, los principales artifices de la cultura
hedonista. Los esléganes del capitalismo tardio tienen que ver con:
espontaneidad, placer, objetos delujo, publicidad, moda, megarrecitales
auspiciados por politicos y empresas multinacionales, medios masivos
¥ crédito, crédito, erédito. La instauracién del etédito socavé el
‘modernoy perimido principio del ahorro. Antes se ahorraba pensando
en un mafiana mejor, ahora se gasta antes de tener el dinero. La
libreta de ahorro era moderna, la tarjeta de crédito es posmoderna. El
Fondo Monetario Internacional le otorga crédito a los Estados, la
humilde tarjeta de un banco nacional posibilita que se endeuden el
cempleado y el obrero. Todo en funcién de la pretendida realizacién
personal, del éxito.
1 éxito econdmico, como ideal a ser alcancado, es una de las
principales utopias que conserva una sociedad posmoderna que se
tfana de no sufri de wopismos. Porque hasta las sectores mas
carenciados, que dificilmente puedan obtener ese tipo de éxito, se
arroban mirando por televisidn a divas despampanantes con automé-
viles plateados, Los idolos televieivee, al decirles a sus andnimos
admiradores “te quiero’, “sos divino”, “te mando un beso”, desde la
pantalla, hacen creer ~por un fugaz instante- que se comparte con
{Quées!a posmedernidad? 28
ellos la mullida butaca de un Mercedes Benz. El hedonismo legitima
alcapitalismo.
(Otro aspecto del hedonismo y de la discutible, pero verbalizada,
tolerancia contempordnea es el espfritu de comicidad. Se vive en una
gratuidad lidiea. Lo cémico en la moda o en la publicidad no busca
vvietimas, trata més bien-de prodigar una atmésfera de buen humor.
‘Aun el humor politico, muy écido en ciertas épocas, adquiere ultima-
mente un aire ligero e irénico. Lo agresivo no causa risa. Hl enfrenta-
miento entre dos personalidades, en el nivel del espectaculo, se dirime
afavordel més desinhibido y fresco. Elnuevohéroenosetomaenserio
‘asi mismo, No dramatiza. Se earactcriza por una actitud maliciosa-
‘mente relajada ante los acontecimientos. Se desechan los rostros
adustos y las miradas acusadoras. Hay que ser seductor. Hay que ser
simpético. El lider es eficaz si es divertido. La derecha, el centro y la
inquierda, calificativos inventados por la moderna y burguesa Revolu-
cin Francesa, tratan de “ponerse a tono". Los politicos que en esta,
época siguen todavia adhiriéndose a esos desactualizados apelativos
tratan de ser divertidos. Hoy, sia un personaje publico se lo acusa de
“aburrido”, sus cuidadores de imagen se preocupan més que si se lo
acusara de corrupto,
En las soeiedades del capitalismo tardio, el culto de la libertad
individual y el despliegue de la personalidad se refuerzan y se ubican
enel centro mismo de las preocupaciones. Este culto imbricado con el
hedonismo, el consumismo y el rechazo a la autoridad apoyan la idea
dequeesta sociedad es el productode la l6gica del modernismollevada
asus tltimas consecuencias.*
Las modas y las costumbres cotidianas de las sociedades desarrolla-
das ~y la aspiracién a compartirlas de las sociedades periféricas— no
permanecen inmunes a las transformaciones epistémicas, politicas y
culturales de esta nueva época histérica. Lo que se acostumbraba a
estigmatizar como cultura de masas ahora es aceptado dentro de los
recintos de un dominio cultural abierto y flexible (para desesperacién
delos “dinosaurios” academicistas).La bésqueda de lorétro—en arqui-
tectura, en vestimenta, en musica, en arteen general—nosignifica que
no siga vigente la moderna (y por lo tanto antigua) avidez de noveda-
des, Hoy todo quiere ser abarcado, desde la villa de emergencia hasta
el coqueto barrio cerrado: aparatos electrénicos, cuidado del cuerpo,
Iideres “espirituales” y, sobre todo, pantallas. Pantalla detelevisién, de
8. Esta actitud puede rastrearse en los postulados del modernismo, en los
cuales "el rechazo de la autaridad data de un noble objetivo de fines del siglo
xvm: el de imbuir del deseo de libertad a las masas del pueblo”, Richard
Sennett, La autoridad, Madrid, Alianza, 1982, p. 46.26 . EatherDiaz
Pc, de shoppings, de radares policiales, de negocios, de colegios, de
operaciones quirtirgicas, de videos familiares, de videos pornograficos,
de aprendizaje, de discusién politica, en fin, de diversién.
2¥ la moral privada, personal, inalienable? Ella no conforma mas
que un variado calidoscopio ético, una pluralidad de valores, un
alejarse del deber como imperativo absolut kantiano, Se accede asta
‘un universo de imperativos hipotéticos y de derechos, en los que cada
sujeto debe comprometerse con su propia responsabilidad personal. La,
muerte del deber no significa, de ningiin modo, 1a ausencia de
responsabilidad. Significa, nada més y nada menos, que més soledad
parala profunday fundamental tomade decisiones cruciales. Demodo
tal que después de tanto cambio, tanta tecnologia y tanta critica,
volvemos ~con nostalgia—la mirada a Grecia y, como Platén hace dos
mil quinientos aos, nos seguimos preguntando: qué es la justicia?
2.2, Ciencia y tecnologia
Enlamodernidad, la ciencia determinaba qué eso verdadero. Pero
ese conocimiento verdadero necesitaba ser legitimado por otro discur-
80, propio del saber narrativo." La modernidad generaba (y erefa en)
‘metadiscursos. Laracionalidad discursiva moderna entraila undejode
delirio mitico, entendiendo ‘mitico’ como relato validante de practicas
yeonocimiento que, por tratarse demitos, no valen paralos modernos.
Por lo tanto, habia que fundamentar esos conocimientos de manera
racional. La Critica de la razén pura, de Kant, es una prueba-genial,
por cierto- de esa compulsién a la fundamentacién, Pues no bastaba.
con que la ciencia newtoniana fuera eficiente en si misma, la filosofia
debia legitimarla por medio de sus (laxgos) relatos,
Durante la modernidad se crefa quela ciencia,lamoral la politica
obtendrian legitimacién desde un gran relatoemancipatoriooespecula-
9. Se desarrollaron dos tipos de relatos logitimadores: uno especulativoy otro
emancipatorio;filoséfico el primero (proveniente del idealismo), politico el
segundo (sostenido por el Ihuminismo). En el especulativo, la legitimacion se
constituia a partir de una sintesis entre ciencia, moral y politica. El sujeto de
estedisoursoera el Espiritu regidoporsuracionalidad auténoma. En elrelato
emancipatorio, el Estado tomaba a su cargo la formacién del pueblo, el cual
bajo el ideal de progreso se encaminaba hacia su liberacién. El sujeto de este
iscurso erala humanidad y estaba regido porla uncién social del conocimien-
toracional que conduciria ala perfeccién. Bste andlisis es desarrollado por J.-
F. Lyotard en La condicidn posmoderna,
aQuées a posmodernidad? 26
tivo, Larazén tinica luminarfala verdad ea un sistema arménico.La
verdad, asu vez, estaria garantizada porlaautonomia, laneutralidad
‘ylaindependencia delos sujetos comprometidos en el hecho cientifico.
Sin embargo, esta unidad inmaculada se resquebraja en la cultura
‘actual. El gran relato pierde eredibilidad. La ciencia entra en crisis,
jaternay externa, Seconmuevea as leyesinmutablesy deterministas
sobre las quela ciencia pretendié apoyarse, por una parte, yse deteriora
‘su imagen de salvadora absoluta de la sociedad, por la otra. Ambos
conflictos se tocan en un punto: la tecnologia. Elconflicto externo se
origina en la comprobacién dequelaciencia,atravésdesus aplicaciones
‘tecnolégicas, produce bienestar, pero tamb.én produce destruccién.
Elconflieto interno se produce con airrrupeién de teorias sélidasen
si mismas, pero inconmensurables entre si. Estas no pueden ser
legitimadas por un relato nico, como suponta la modernidad. Las
ciencias actuales juegan, cada una, su propio juego. No pueden contri-
buira la legitimacién de otros diseursos ni pueden ser legitimadas por
ellos. En teoria, cadaciencia se legitimaasimisma, peroen la practica
el respaldo proviene de la técnica. El problema, ahora, no pasa por
encontrar un discurso abareador sino por encontrar equilibrio respec-
to de la teenologfa, La pertinencia propia de la técnica es laeficiencia.
La ciencia no sélo necesita de esa eficiencia para sus aplicaciones sino
también para constatar la verdad de sus enunciados. La téenica re-
quiere fuertes inversiones de dinero. Ex consecuencia, existe una
relaci6n directa entre inversién de capitalesen tecnologiay posibilidad
tebrica de acceso ala verdad, De este modo, seestablece un dispositivo
enelqueinteractianriqueza, eficienciay verdad. La técnica ocupa hoy
cl lugar que antes ocupaban los relatos abarcadores, pero en otro sen-
tido. Esos relatos intentaban legitimar segin una legalidad universal.
En cambio, la técnica legitima “de hecho", mediante la eficiencia. Los
“decididores” invierten dinero en invest gaciones y desean fuertes
dividendos.” A ello hay que agregarle quesegtin estimaciones recien-
tes, sélo el diez por ciento de la investigacién cientifica mundial se
desarrolla siguiendolos parametros dea investigacién bésicao“pura”.
10, Bl siguiente caso sirve como ilustracién: “Ejecutivos de dos laboratorios
‘medicinales de Estados Unidos enfrentan aeveros cargos por haber lanzado
‘al mereado una solucién de itamina E quecaus6la muertede treinta y nueve
‘ecién nacidos. Los acusados, por lemor aperder elmercado, distribuyeron un
‘medicament que no halbia side suficientemente ensayado, sin haberlo some-
‘ido antes al control de las autoridades sanitarias”.La intencién era ingresar
répidamente al mereado por temor ala competencia. Ante objeciones hechas
porunodelosinvoluerados que teria agin prcblema futuro, otro lerespondi.
"Corea el riesgo, Use su ingenio!" (Clarin, 2 de octubre de 1987).7 EstherDiaz
Esto es, la buisqueda del conocimiento por el conocimiento mismo, sin
intenciones de transferirlo a la sociedad convertido en técnica.
Laciencia, en Ins prolegsmenos de la modernidad, eomenzéalibrar
unadura lucha contra el dogmatismo. Saliévietoriosa. Pero, finalmen-
te, se contagié los defectos de sus viejos enemigos. Hoy los defensores
de la ciencia pura se han convertido en dogméticos epistemolégicos.
Por otra parte, la ciencia se enfrenta a su propia hija: la tecnologia,
Pues la ciencia, para corroborar sus hipétesis y para desarrollarse,
dlogra abstraerse del poder tecnolégico? La investigacién cientifica,
gran devoradorade recursos econémices, :puede desentenderse de los
intereses de quienes invierten en investigacién?
En otro orden de cosas, la ciencia actual asiste a su propia
metamorfosis. La fisica tradicional pretendia establecerleyes inmuta-
bles, racionales y universales. No dejaba resquicio para los sucesos
inesperados. En funcién de esta valoracién -y del prestigio mereci-
damente ganado de la fisica— otras diseiplinas (como las sociales) en-
contraban serias dificultades para autodefinirse como ciencias. A
partir de teorias contempordneas sobre termodindmica, eudntica y
caos se patentiza quenoes posible descartarel azarylairreversibilidad
‘temporal entre los componentes de una organizacién. Es necesario
considerar lo peculiar y no sélo lo universal para explicar los fenéme-
nos, Esta actitud enriquece las disciplinas tradicionalmenteconsidera-
as cientificas y posibilita nuevos campos de investigacién para las,
Gisciplinas epistemologicamente déhiles. Se flexibilizan los limites
entre las ciencias “duras” y las “blandas”
La pretensin de una uniformidad subyacente que explicarfa toda
In realidad, con el aval de una objetividad universal, responde al
modelo de ciencia propio de la modernidad. Hoy se impone otro
estilo." Nose niega la objetividad, pero se la redefine. Lo objetivo esté
condicionado por relaciones de poder y, obviamente, de verdad. No
obstante, también la verdad es una construceién histérieo-cultural.!”
La fuerza de las cosas ha impuesto otro estilo, Los acontecimientos
cientfficos, pero también los sociales y culturales, marean una nueva
11, "La objetividad cientifica es una euestién de estilo, un acto social, una
eleccién. Ln objetividad depende de condicionamientos historicos", ‘Paul
Feyerabend, Adiés a la razén, Madrid, Teenos, 1984, p. 189,
12. "Fay una tendencia a olvidar que toda iencia estd enestrecharelacién.con
Ja cultura humana en general, y quo loa deseubrimientos cienttficos, incluno
aquellos que en su momento parecen los mas avanzados, esotéricosy dificiles
de comprender, no tienen sentido fuera de su concepto cultural”, Brwin
‘Schrodinger, citado por Ilya Prigoginee Isabelle Stengers, La nueva alianza,
‘Metamorfosis de 1a ciencia contemporénea, Madrid, Alianza, 1988, p. 25,
cQuées a posmodernidaa? a
tonieaen a valoracién. Seimponela coexistencia deestilos. Aestaidea
apunta el “todo vale” de Paul Feyerabend. Principio que quienes nose
cefucraan on comprondor coaproruran adenostar. Metodologicamente
todo vale euando se trata dela reslucio de un problema, Bato no
quiere decir “cualquier cosa vale para cualquier cosa”, sino “si algo,
Slunque no este previo por ol mélodo ofiializado porla comunidad
cientifica, sirve para solucionar un problema cientifico, vale”. Los
creativos no se atan a los estrechos criterios de los repetidores. Se
pueden crear nuevos métodos con seriedad, asi como se pueden repetir
métodios consagrados con la més aburrida medioeridad.
2.3. Elarte
Cuando la fiebre de lo moderno, la renovacién y lo transgresor
comienzaa disminuir, sesuelevelveraformesdeviday de pensamien-
to que crefamos superadas. Llega un momento en que lo moderno, es
decir, lo opuesto a lo elasico, no puede seguir desarrllandose y
‘comienza a moverse en el vacio. La destruccién total del pasado nos,
reducirfa al silencio. Cuando se desea clausurar definitivamente el
pasado, no sélo las subjetividades se empobrecen sino que también la
fran historia se queda sin texto, Segtin Umberto Eco, a sociedad del
capitalismo tardio, posindustrial e informatica, tiene reminiscencias
medievales.!* La Edad Media, bajo su apariencia inmovilizante y dog-
matica, constituyé un momento de revolucién cultural, fundamental-
mente a partir del siglo x. Algunas de esas caracteristicas medievales
son retomadas porla sociedad contemporanea. Por ejemplo, la concep-
ign del arte como bricolaje, mezcla, pastiche, recopilacién e inventa-
rio. Nuestro arte, como el medieval, no es un arte sistemético, sino
aditivo y compositivo. El experiment elitista y refinado coexiste con
Ja empresa de divulgacién popular. Desaparecen las dicotomias, no
sélo entre lo culto y lo popular sino también entre lo distinguido y lo
chabacano. Incluso acerca de la nocién de tiempo existen equivalen-
cias, El artista moderno apuntaba al futuro y se esforzaba por omitir
‘onegar el pasado. El artista posmoderno, a semejanza del medieval,
13. Esta tesis a defiende Umberto Heo en Le estrategia de la ilusién, Buenos
Aires, De la Flor, 1989. Bn otro sentido se puede pensar la importancia del
pasado, aun para apostar al presentoy al futuro, enel concepto de“tradicién”
Gesarrollado por Hans-Georg Gadamer en Verdad y método, Salamanca,
Sigueme, 1997, pp. 881-870.28 BstherDiaz
se fusiona con el pasado. Bl pasado puede tener futuro. Ahora se trata
de actualizario, de leer el pasado desde la iron ya recreacién. Pero
ya no se eree nieamente en una continuidad progresiva,
El término ‘posmodernismo' surgid en el Ambito de la arquitectura
‘como oposiein al movimiento modernista. Biste se habia iniciado eon
Ja Bauhaus, escuela fundada en Weimar en 1919. En ella dominaba la
geometria cuclidiana, geometria que ora exaltada en las artes plasti-
casa través del movimiento autodenominadeDe Stijl, cuyomanifiesto
Ssostenfa que la nueva conciencia de la 6poca residia en encontrar el
equilibrio entre lo universal y lo particular. Proponia trasladar al
nivel racional las distintas posibilidades deincidencias de os objetos,
disponiendo las estrueturas de acuerdo con una idea universal. La
aspiracién era alcanzar un orden severamenteracional. Se auspiciaba
Ja formacién de una unidad internacional en la vida, el arte y Ia
cultura. Le Corbusier (1867-1965) creé un estilo propio ena arquitec-
turamodema. Telestio estaba signado porla distribucién racional de
los espacios, Ia armoniainterior-exterior y la funcionaidad de los
Cuando Le Corbusier visité Buenos Aires, se le pidié su opinién
acerca dela arquitectura dela ciudad ycontest6que, segtin susideales
estétieos, esta ciudad no tenia remedio. Habria que demolerla y volver
aconstruirla. Al arquitecto modernista le molestaba la supervivencia
de distintos estilos; los restos del pasado (que en la primera mitad del
siglo XX eran bastante representatives) no deberfan coexistir con los
edificios modernos que ya comenzaban aerguirse en laciudad. Sibien
el suetio de Le Corbusier no se llevé a cabo en Buenos Aires como
totalidad, unas décadas més tarde se comenzaron a crear algunos
enclaves que parecen responder al deal modernista imaginado por el
artista, En ellos, los prismas cundrangulares de sus torres y la
funcionalidad aséptica de la mayoria de sus disevios parecen realizar
el suefio de una geometria racional edilicia Nevada a sus dltimas
El movimiento posmoderno, en eambio, se opone al racionalismo
en la distribucidn de os espacios. Rescata la multiplieidad de eédigos
y descree de los postulados funcionales. Aunque, forzoso es decitlo,
‘cuando este ideal fue llevado a los hechos, pravoed més de un dolor de
cabeza. En el Hotel Bonaventura de Los Angeles, un monumento ala
arquitectura posmoderna, tanto Ia recepeién como los negocios se
disefaron disfuncionalmente. Pero, ante la desesperacién de los
pasajeros yelfracasodelas ventas (resultaba casi imposible ubicar un
local determinado), se decidis colocar prolijos (y modernos) cartelitos
indieadores. La confusion generada por algunas estructuras
posmodernas ayuda a crear un clima estéticamente buscado: el des-
encanto. El hombre posmoderno ve desaparecer ante si el horizonte
{Qu6esa posmoderniéad? 29
ddeuniversalidad otroraconstituidoen arasdeunarazén queenglobaria
elarte, la ética ylaciencia. Este horizonte que desaparece comoideal,
‘esaparece también como intento de realizacién edilicia,
La arquitectura opuesta al modernismo se caracteriza por un
estilo que respondea técnicas adaptadas alos materiales disponibles
a las circunstancias en las que se construye. Esas téenicas ya no
estén al servicio deun progreso de a racionalidad sino dea creacién
libre, sin presupuestos (aunque esto ya significa un presupuesto). Se
toman elementos de estilos anteriores. En algunos aspectos se
tiende arescatarlatradicion y enotros seniegalahistoria. Seresalta
Ja ornamentacién por la ormamentacién misma. Se construye la
deconstruccién: pazedes resquebrajadas en distintos planos, colum-
nas que ne sostienen nada, puertas que mo conducen a ninguna parte,
arcadas desconectedas del resto del edificio, escaleras sin salida. La
disfuncionalidad marca la discontinuidad histérica. El reciclaje de
edificios muestra la revaloracién del pasado. Se trata fundamental-
mente de plasmar el libre juego de la imaginacién. La ciudad de Las
‘Vogas es la realizacién de ese imaginario en medio del desierto. En
ella, ellujoy la elegancia conviven con lo kitsch y lo vulgar; el palacio
{que imita el lujo remano porta carteles con lotras griegas; un barco
pirata se debate entre el agua y el fuego en plena calle; una pirémide
‘egipeia de cristal convive con un edificio que tiene forma de lebn."*
EI movimiento posmoderno, en arquitectura, tiene distintas va-
riantes, no s6lo estéticas sino también ideol6gicas. Se perfilan tenden-
cias tan disimiles como las neoconservadoras, por un lado, y las
neovanguardistas, por otro. Bxiston adomds corrientes estéticas ar-
quitecténicas para las que el posmodernismo ya es antiguo. Son, por
Io tanto, pos-posmodernas.
‘El modernismo somo movimiento literario surgi6 en a América de
habla hispéniea. En 1888, Rubén Dario publied Azul, bastién del
‘modernismo literario, Este movimiento encontré eco répidamente en
Buropa. La defensa del “arte por el arte” de Charles Baudelaire habia
creado condiciones propicias para su desarrollo. Los riticos europeos
(con excepcién de los espafoles) suelen desconocer -o negar~ este
origen. Sin embargo, es Rubén Dario quien dolinea claramente las
caracteristicas del modernismo en literatura: prosa sin oratoria,
1d, Esta caracteristiza ya se habia sustentado en algunas manifestaciones
‘modernas, por ejemplo, en obras del arquitocto Albar Aalto.
15. El modernismo también tuvo ejemplos de libertad creativa, Antonio
Gauds, que constituyé un fenémenomarginal dentrodel modernism, yahabia
producido edificios samejantes a juegos oniricos,* EstherDiaz
versos libres o hex4metros, cosmopolitisme estéticoy la exaltacién de
lapurezade un arte al erviciodes{mismo, Hacia 1916elmodernismo
se consideraba agotado, se desvanecian diversas vangnardias estéti-
cas: dadaismo, surrealismo, ultrafsmo, futurismo, ereacionismo y
cubismo, entre otras. La fugacidad dela existencia delas vanguardias
‘no hace més que dar cuenta de la compulsiva atraceién por lo nuevo.
Labuisqueda desenfrenada de lonuevo acaba pordevorarse a simisma.
Ademés, el cardcter profundamentetransgresor delasvanguardias se
autoaniquila tan pronto comolas obras desus ideres son entronizadas
en los museos, es decir, son “oficializadas” por el sistema social al quo
pretenden provocar. No obstante, la pléstica actual conserva el espi-
ritude las vanguardias pero—como se vera més adelante—“reciclado”.
Stefan Sagmetster, 1996