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Delitos Publicos Liz

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DEFINICION DEL DELITO

El delito, en sentido estricto, es definido como una conducta, acción u omisión


típica tipificada por la ley, culpable y punible. Supone una conducta infraccional
del Derecho penal, es decir, una acción u omisión tipificada y penada por la ley.
La palabra delito deriva del verbo latino delinquere, que significa abandonar,
apartarse del buen camino, alejarse del sendero señalado por la ley. Los delitos
son conductas nocivas que alteran el orden y la armonía social. Dependiendo
de su gravedad se castigan con penas que van desde multas hasta prisión. El
delito fue siempre una valoración de la conducta humana condicionada por el
criterio ético predominante de la sociedad. Los conceptos de delito han sido
formulados en definiciones que se desarrollaron durante los siglos XVII, XIX,
XX.

Estas formulaciones, muchas veces opuestas entre sí, ocasionaron una


evolución del derecho penal al confrontar a diversos autores a lo largo de esos
años. De acuerdo con esta concepción, el delito es una conducta humana que
se opone a lo que la ley manda o prohíbe bajo la amenaza de una pena.
Por ende, la ley es aquella que establece y nomina qué hechos van a ser
considerados delitos; es la ley la que designa y fija caracteres delictuales a un
hecho. En la parte especial del Código Penal peruano, se ha incluido, en el
título XXVIIII, un amplio sistema de delitos contra la administración pública, el
cual se subdivide en tres grupos o modalidades de hechos punibles, que
veremos a continuación.

 DELITOS COMETIDOS POR PARTICULARES


 DELITOS REALIZADOS POR FUNCIONARIOS
 DELITOS CONTRA LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

DEFINICION DE DELITOS PUBLICOS

Los delitos públicos son delitos cometidos por funcionarios públicos que están
ubicados en el artículos 376 c El funcionario o servidor público que abusando
de sus atribuciones y/o funciones, comete u ordena en perjuicio de alguien un
acto arbitrario cualquiera, será reprimido con pena privativa de libertad no
menor de tres ni mayor de seis años e inhabilitación, según corresponda, al
401C
También denominados delitos funcionariales, están regulados en el capítulo II e
integrados por el abuso de autoridad, la concusión, el peculado y la corrupción
de funcionarios.
CARACTERISTICA DE DELITO PUBLICO

Una característica esencial de estos delitos es que su autor debe ser un


funcionario o servidor público; es decir, requieren de un autor especial que con
su conducta infracciona deberes propios del cargo que ostenta o abusa de las
facultades y atribuciones que ejerce a nombre o por delegación del Estado. En
el artículo 425 el Código Penal, se identifica quienes tienen la condición de
funcionarios o servidores públicos. Dicha disposición legal considera como
tales a los siguientes:

 Los que integran la carrera administrativa.


 Quienes ejercen cargos políticos o de confianza.
 Todo aquel que mantiene vínculo laboral o contractual con entidades
y organismos del Estado, sea cual fuere su régimen laboral
específico. También se asimila a esta categoría a los que realizan
funciones en empresas del Estado o sociedades de economía mixta
integradas en la actividad empresarial del Estado.
 Los administradores y depositarios de caudales o bienes embargados
o depositados por autoridad competente, aún en el caso de que
pertenezcan a personas particulares.
 Los integrantes de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional,
cualquiera que sea su régimen, jerarquía o grado.
 Aquellos otros a los que la Constitución y las leyes también otorgan
tal calidad.
Ahora bien, la intervención de terceros que no tienen la calidad de funcionarios
públicos que exige la ley para ser autor del delito, debe ser reprimida a título de
complicidad o, en su caso, de instigación en relación al mismo hecho punible
funcionarial. Esta conexión del partícipe ha sido validada expresamente en el
párrafo tercero del artículo 25 del Código Penal: El cómplice siempre responde
en referencia al hecho punible cometido por el autor, aunque los elementos
especiales que fundamentan la penalidad del tipo legal no concurran en el.

La mayoría de los delitos funcionariales contra la administración pública son


dolosos y de realización comisiva. No obstante, en algunos casos se ha
introducido también modalidades culposas (como ocurre en el párrafo cuarto
del artículo 387); pero también delitos de estructura omisiva (como se detecta
en el artículo 377).
La penalidad que contempla la ley para los delitos funcionariales es conjunta y
considera tres clases de penas:

 PRIVATIVA DE LIBERTAD
 MULTA
 INHABILITACIÓN

Este último tipo de sanción penal genera la pérdida definitiva del cargo que
desempeñaba el autor del delito, así como la incapacidad para ejercer en el
futuro funciones públicas. Al respecto, el decreto legislativo 1243, del 21 de
octubre de 2016, ha incorporado también una forma de inhabilitación perpetua
con un mínimo de duración de veinticinco años.

DELITOS ATRIUIDOS A LOS FUNCIONARIOS PUBLICOS

Son 4 los delitos atribuidos a los funcionarios públicos

 DELITOS DE COLUSIÓN
 DELITO PECULADO
 CORRUPCIÓN DE FUNCIONARIOS
 ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO

DELITO DE COLUSIÓN

El delito de colusión está tipificado en el artículo 384 del Código Penal y


consiste en la concertación maliciosa que realiza el funcionario público con un
tercero al intervenir con este último en un proceso de licitación, contratación u
otro tipo de operación o negociación en el cual representa a los intereses del
Estado. De esta manera, el autor del delito defrauda la confianza estatal y
compromete o perjudica el patrimonio público. El tercero que participa y se
beneficia del pacto colusorio al no tener la calidad de funcionario público que
exige la ley para ser autor del delito solo es considerado y reprimido como un
cómplice primario.

DELITO DE PECULADO

Como delito de peculado, la ley penal nacional califica, en el artículo 387, todos
los actos que constituyen formas de apropiación o utilización ilegal de los
bienes y recursos estatales que recibe, administra o custodia el funcionario
público por razón del cargo que desempeña. Es también un delito que afecta el
patrimonio del Estado. El autor del delito, de esta manera, obtiene un beneficio
ilegal para sí o para un tercero al hacer de su propiedad o ceder sin derecho a
otros tales caudales o efectos públicos. Cuando el valor de los bienes estatales
objeto del delito sobrepasa el equivalente a diez unidades impositivas
tributarias, o cuando ellos estaban destinados a fines asistenciales o de apoyo
social, se configura circunstancias agravantes específicas que determinan una
penalidad más severa.

PECULADO CULPOSO

También en el párrafo final del artículo 387, el Código Penal sanciona


como peculado culposo la conducta negligente del funcionario o servidor
público que facilita o permite la sustracción por terceros de dinero u otros
bienes del Estado sobre los cuales ha recibido la responsabilidad de
preservarlos y resguardarlos con diligencia. La ley agrava la pena si los
caudales o efectos sustraídos tenían un destino de asistencia social.

DELITO DE CORRUPCIÓN DE FUNCIONARIOS

Sin embargo, del amplio catálogo de hechos punibles que afectan el normal y
adecuado funcionamiento de la administración pública, los denominados delitos
de corrupción son los más sensibles a la comunidad nacional e internacional.
En efecto, la corrupción administrativa constituye la más grave y repudiable
expresión del deterioro del Estado y de sus órganos delegados de poder.
Lamentablemente, la denominada corrupción de sistema y la cultura de la
corrupción que implican fenómenos psicosociales severos, como la presencia
transversal de las prácticas corruptas en la actividad funcionarial de la
administración pública o la internalización social tolerante de las mismas, no ha
sido ajena a la experiencia histórica peruana y latinoamericana de las tres
últimas décadas.

Los delitos de corrupción de funcionarios contenidos en el Código Penal


peruano se refieren, sobre todo, a prácticas que configuran formas de oferta,
compra o venta de actos funcionales o disfuncionales que debe practicar un
funcionario público. Se trata de delitos que representan formas activas o
pasivas de soborno y cohecho. Con estas conductas, se afecta la imparcialidad
y el correcto cumplimiento de las funciones y servicios que competen al
funcionario o servidor público.

El autor del delito es tanto el que corrompe al funcionario como el funcionario


que se corrompe. Ambos intervienen en lo que constituye un típico delito de
encuentro. Sin embargo, la ley penal regula tipos penales y penas diferentes
para cada uno de ellos. En el caso del tercero, se califica su conducta como
una corrupción activa articulo 397 y, en el caso del funcionario, como una
corrupción pasiva articulo 393.
Cabe señalar que la legislación nacional distingue también modalidades
especiales de cohecho cuando se involucra en tales actos a funcionarios y
servidores públicos vinculados con la administración de justicia o a miembros
de la Policía Nacional (artículos 395, 395A, 395B, 396, 398 y 398A); asimismo,
cuando los actos de soborno recaen o comprometen a funcionarios o
servidores públicos extranjeros o de organismos internacionales (artículos
393A y 397A). En el caso de delitos de cohecho activo, se ha dispuesto
además la aplicación de medidas administrativas, como la multa, la
inhabilitación definitiva para contratar con el Estado, la suspensión de
actividades, etc., para las personas jurídicas que resulten comprometidas con
la realización de dichos ilícitos (artículo 401C del Código Penal y artículo 1 de
la ley 30324).

DELITO DE ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO

Finalmente, el delito de enriquecimiento ilícito se encuentra tipificado en


el artículo 401 del Código Penal. Según esta disposición legal, es punible el
funcionario o servidor público que, abusando de su cargo incrementa su
patrimonio respecto de sus ingresos legítimos. El sujeto activo de este delito
debe ser necesariamente un funcionario o servidor público, en cualquiera de
las categorías que registra el artículo 425 del Código Penal. Se trata, por tanto,
de un típico delito especial propio o funcionarial. La intervención de un tercero
solo puede ser sancionada como modalidad de instigación o complicidad.

El enriquecimiento ilícito que sanciona la ley se materializa a través de actos


innominados sucesivos o simultáneos que originan para el sujeto activo un
incremento patrimonial indebido. Como esclarece la doctrina especializada,
este delito consiste en enriquecerse sin causa justa. Lo justo de un
enriquecimiento es el poder explicar los orígenes de un incremento patrimonial
económico, según la ley y conforme a la ética que son los dos patrones que
medirán esta justicia. Por tanto, el que el enriquecimiento no sea justificable, es
parte estructural del delito de enriquecimiento ilícito y no una mera condición
para hacer punible tal enriquecimiento

En consecuencia, el autor del delito lo realiza acumulativamente a través de


diferentes actos irregulares que le van procurando un aumento de sus activos o
una disminución de sus pasivos. Sin embargo, tales variaciones de su
patrimonio no corresponden al incremento o reducción normales, ordinarios y
probables que podrían producirse por efecto de los ingresos o rentas
personales lícitas que aquel genera y posee. Lo punible, entonces, deriva de
aquellas conductas anormales mediante las cuales el funcionario incrementa
ilícitamente su patrimonio. Por ende, toda modificación positiva o
enriquecimiento patrimonial que sea justificado carecen de relevancia penal: Lo
importante es que el enriquecimiento o incremento patrimonial del funcionario
sea el fruto de actividades ilícitas o injustas. Cabe señalar que el
enriquecimiento ilícito puede ser paulatino y continuo; sin embargo, debe
generarse necesariamente durante el período de tiempo en que el sujeto activo
ejerce la función pública, vale decir, desde que asume el cargo hasta que cesa
en él. Ni antes ni después de tales momentos será posible un acto de
enriquecimiento ilícito.

Ahora bien, un problema poco soluble para la doctrina y el derecho comparado


se relaciona con el monto económico que representa el enriquecimiento ilícito.
La discusión gira en torno a determinar si existe necesidad de considerar un
monto mínimo de incremento de activos o disminución de pasivos para poder
sostener la presencia del delito analizado. Al respecto, el párrafo tercero
del artículo 401A del Código Penal establece que constituye indicio de
enriquecimiento ilícito cuando el aumento del patrimonio o del gasto económico
personal del funcionario o servidor público, en consideración a su declaración
jurada de sus bienes y rentas, es notoriamente superior al que normalmente
hubiera podido tener en virtud de los sueldos o emolumentos percibidos o de
los incrementos de su capital o de sus ingresos por cualquier otra causa lícita.

En el plano subjetivo, se trata de un delito doloso. El autor del delito debe


saber que está incrementando o disminuyendo su patrimonio de modo indebido
o incoherente con el normal movimiento de su economía personal. Debe
también querer alcanzar dicho aumento o disminución realizando actos idóneos
para [Link] delito de enriquecimiento ilícito se encuentra sancionado con penas
conjuntas de privación de libertad, multa e inhabilitación. Se contempla además
una circunstancia agravante específica cuando el autor del delito es un
funcionario que ha ocupado cargos de alta dirección en las entidades,
organismos o empresas del Estado o está sometido a la prerrogativa del
antejuicio y la acusación constitucional.

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