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Reec2 Mayo 17

El documento habla sobre Abías, el quinto rey de Judá. Aunque cometió pecados como su padre, en una batalla contra el rey de Israel mostró fe en Dios y conocimiento de las Escrituras, liderando a su ejército a la victoria a pesar de ser menor en número.

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Reec2 Mayo 17

El documento habla sobre Abías, el quinto rey de Judá. Aunque cometió pecados como su padre, en una batalla contra el rey de Israel mostró fe en Dios y conocimiento de las Escrituras, liderando a su ejército a la victoria a pesar de ser menor en número.

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17 DE MAYO VIERNES

“Así fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo, y los hijos de
Judá prevalecieron, porque se apoyaban en Jehová el Dios de sus padres.”
2 Crónicas 13:18

Abías, un rey con brillo espiritual pero inconstante


El quinto rey de Judá, después de Saúl, David, Salomón y Roboam, fue Abías. No
era el primogénito de Roboam, pero como era hijo de Maaca, su esposa preferida,
forzó las cosas para que reinara Abías (2 Cr. 11:18-23). El Señor había prohibido
expresamente favorecer al hijo de la preferida, pero Roboam lo hizo (Dt. 21:15-17).
En 1 Reyes 15:1-8 tenemos el resumen de la vida de Abías. En este libro se le
llama “Abiam”, cuyo significado es “padre del mar”. Reinó solo 3 años en
Jerusalén, y el resumen de su vida es: “Y anduvo en todos los pecados que su
padre había cometido antes de él; y no fue su corazón perfecto con Jehová su
Dios, como el corazón de David su padre” (v. 3). Roboam había tenido un
corazón dividido, y es evidente que eso influyó en su hijo.
Cuando leemos el relato del reinado de Abías en 2 Crónicas 13, parece que se
tratara de otra persona. 2 Crónicas muestra la gracia de Dios, y el valor que Él da
a acciones de fe, aun en los reyes infieles como Abías. El nombre de este rey
también cambia, y se le llama “Abías”, que significa “adorador de Dios”. Y,
conforme a este nombre, actúa en el episodio narrado en 2 Cr. 13:3-19, donde
claramente tiene al Señor como centro de sus palabras y de sus acciones.
El conflicto con Jeroboam, el rey de Israel, o rey del Norte, en realidad fue un
problema heredado de su padre Roboam. Sin embargo, en el relato de 2 Crónicas
13, Abías sabe tener una postura crítica de los manejos de su padre (v. 7), y se
aleja de esa actitud. Invoca directamente a su Dios, y se apoya en Él. Este es un
buen ejemplo para hijos de padres no creyentes o de creyentes carnales. En vez
de excusarse con el mal ejemplo que recibieron, lo que tienen que hacer es buscar
directamente al Señor y obedecerle, poniéndose del lado de Él y distanciándose
de la actitud de sus padres. Eso puede inspirar un cambio en ellos.
En las palabras que dirige Abías a Jeroboam, cuando los ejércitos respectivos
estaban listos para la batalla, Abías muestra mucho discernimiento espiritual, así
como conocimiento de las Escrituras, de la historia de Israel, y de las promesas
que Dios les había dado. Reconoce como su bisabuelo David, que Jeroboam viene
en realidad contra Dios, y les da un sabio consejo: “Oh hijos de Israel, no peleéis
contra Jehová el Dios de vuestros padres, porque no prosperaréis”
(2 Cr. 13:12). Aunque el ejército de Jeroboam era el doble de numeroso, la
fidelidad a Dios, así como la fe en Él, les dio la victoria sobre el ejército enemigo
(2 Cr. 13:18).
¡El Señor nos conceda a nosotros este discernimiento y ese conocimiento que
mostró Abías, pero no solo en algunas ocasiones, sino como hábito de vida!

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