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Sentencia sobre despido y salarios en Argentina

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CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -


SALA V
Expediente Nº CNT 77076/2016/CA1
SENTENCIA DEFINITIVA 85311
AUTOS: “FRIAS, Laura Andrea c/ R.A. INTERTRADING S.A. s/ Despido”
(JUZGADO Nº 26)

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital federal de la República Argentina, a


los 6 días del mes de AGOSTO de 2021 se reúnen
las señoras juezas de la Sala V, para dictar la sentencia en esta causa, quienes se
expiden en el orden de votación que fue sorteado oportunamente, la doctora
BEATRIZ E. FERDMAN dijo:
I. Contra la sentencia de la anterior instancia de fecha
12/02/2021 -que obra en la presente causa en formato digital- y que hizo lugar a la
acción por despido, apelan ambas partes. La demandada lo hace en los términos y
alcances que surgen del memorial presentado digitalmente con fecha 17/02/2021,
mientras que la actora lo hace conforme presentación digital del 23/02/2021, cuyas
réplicas obran en idéntico formato. Por sus honorarios se agravia el perito contador.
En primer lugar, la ex empleadora intenta revertir la decisión de
origen por la cual se consideró que, durante el período de licencia por enfermedad, se
liquidaron mal los salarios de la actora al no respetarse lo prescripto por el art. 208
LCT. Por ello, cuestiona la procedencia de la acción de despido por cuanto, a su
criterio, no existió injuria que habilitara a la actora a colocarse en situación de
despido. En su postura, afirma que del CCT surge que el presentismo y el premio por
puntualidad fueron pensados como un estímulo para los trabajadores, a fin de reducir
el nivel de ausentismo general y que, para acceder a ellos, el trabajador no debe
registrar durante el período computado, inasistencias y/o llegadas tarde,
independientemente de su causal. Que la actora no cuestionó la validez constitucional
de los arts. del CCT por lo que los mismos resultan plenamente aplicables y que por
las constantes ausencias, durante los últimos 24 meses en que se desarrollara la
relación laboral, no cumplió con los requisitos de otorgamiento impuestos por el CCT
y no resultaba acreedora de tales premios.
En segundo lugar, cuestiona la procedencia de diferencias
salariales generadas en un error en el cálculo de su jornal diario, a razón de 8 hs.
diarias, en lugar de las 9 hs. efectivamente trabajadas, en tanto refiere que del
intercambio telegráfico remitido por la actora no surge dicho reclamo como injuria a
los efectos de dar por finalizada la relación laboral. Que, aún en el supuesto de
considerar que dicho cálculo fuera erróneo por no haberse calculado a razón de una
jornada de 9 hs. diarias, al no haber sido esta cuestión introducida como causal de
injuria al momento de considerarse despedida, en todo caso, sería un crédito que

Fecha de firma: 06/08/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 1
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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correspondería percibir a la accionante, pero no puede ser analizada como causal
justificante de la extinción de la relación laboral. Asimismo, sostiene que el CCT
establece haberes fijados a valor mensual y otros fijados a valor día y por ello,
sostiene que, la perito contadora erró la cuantificación realizada porque, básicamente,
mezcló en forma superpuesta dos mecanismos de cálculo distintos previstos por el art
4 del CCT de Soiva, pese a que se trata de dos procedimientos establecidos para casos
claramente diferentes. En tercer lugar, se agravió por la condena a la entrega de
certificados de trabajo y multa del art. 80 LCT en tanto considera que, ante la
inexistencia de diferencias de salariales, debe revocarse lo decidido en grado.
A su turno la parte actora se agravia por el rechazo de las
diferencias salariales generadas en una categoría superior a la registrada,
correspondiente a las tareas de Oficial Calificada Múltiple C. Refiere que la decisión
de grado resultó arbitraria e infundada por cuanto desde el principio la trabajadora se
desempeñó en dichas tareas de embolsado, planchado y estampaba las prendas de
indumentaria deportiva. Que a la trabajadora le fue reconocida la misma, pero en un
momento determinado, sin justificación, la demandada modificó su categoría en
detrimento de la actora, disminuyendo de esta forma su remuneración. Que esta
postura fue corroborada por los dichos de los testigos que declararon en la causa.
Luego se agravia por el rechazo del pago parcial del salario del mes de noviembre de
2015, en tanto la actora al momento de contar con el alta médica ya estaba en
condiciones de reintegrarse al trabajo con las indicaciones dadas por su médica
tratante, y la demandada optó por citarla a una nueva consulta médica incumpliendo
su obligación de brindar ocupación efectiva. Refiere que, contrariamente a lo
expresado por el a quo, la actora nunca estuvo en reserva de puesto porque al
vencimiento de la licencia médica gozaba de un alta que la habilitaba a reintegrarse.
Por último, se agravia por el rechazo del daño moral por discriminación, que se
configuró en la medida que la empleadora, conociendo el estado de salud en que se
encontraba la actora, decidió no asignarle tareas y citarla a consulta médica para así
poder prescindir de sus servicios.
II. Así delimitados los agravios, me referiré en primer término, a
fin de posibilitar una mejor comprensión de las circunstancias que rodearon el caso, a
la causa del distracto para luego evaluar sus consecuencias jurídico económicas.
Cabe resaltar que, en la anterior instancia para así decidir, el a
quo se expresó en los siguientes términos: “No es un hecho controvertido que la
actora gozó de licencia por enfermedad desde el 17/11/2014 y que la empresa le
pagó las remuneraciones previstas en el art. 208 LCT hasta el 17/11/2015, día en el
cual venció el período pago de licencia coincidente con el alta médica otorgada por
la médica psiquiatra de la trabajadora con la condición de que sea “en un lugar

Fecha de firma: 06/08/2021


2 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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tranquilo sin ruidos de máquinas y en silla adecuada debido a lesiones cervicales”
(fs. 161). Tampoco se discute que, debido a las restricciones impuestas por el
certificado presentado, la empresa ejerció el control del art. 210 de la LCT fijando
fecha de examen para el 23/11/2015 con nuevo control con del médico psiquiatra
para el 09/12/2015 (fs. 134)… La actora sostiene que la empresa pagó de manera
insuficiente los salarios por enfermedad y que se apartó de las exigencias del art.
208 de la LCT. En este punto le asiste razón, puesto que de la planilla que obra a fs.
390 se puede advertir que a partir de 11/2014 la empresa dejó de liquidar los
adicionales por puntualidad y asistencia (20%) y por puntualidad y asistencia
perfecta (5%), que se calculan en un porcentaje del sueldo básico de convenio. Si
bien las restantes injurias no se han configurado, entiendo que el pago insuficiente
de los salarios por enfermedad configuró una injuria contractual que por sí sola
tiene suficiente entidad como para no consentir la prosecución de la relación
laboral, por lo que la actora tiene derecho a percibir las indemnizaciones de los arts.
232, 233 y 245 de la LCT, así como también el recargo del art. 2 de la ley 25.323”.
En este contexto es que la demandada se agravia por lo decidido
en la anterior instancia y refiere que los salarios fueron correctamente liquidados por
lo que no corresponde la causal de injuria invocada.
Para ello, explicó que pormenorizadamente que, en los dos años
anteriores, la accionante percibió los premios por puntualidad y presentismo en cuatro
oportunidades solamente, ya que durante la mayoría de los meses no cumplió con los
requisitos contemplados por el propio CCT para su percepción debido a las reiteradas
ausencias incurridas. Sin embargo, debo decir que en base al propio informe contable
de fs. 390/401, al que alude el demandado, las ausencias informadas son todas
generadas en cuestiones de salud de la trabajadora (oftalmología en 02/2014,
tendinitis, bracalgia, reacción alérgica en 03/2014, conjuntivitis en 04/2014. ART en
05/2014, dolor abdominal y cervicalgia en 09/2014, derivación a la ART en 10/2014
y luego licencia prolongada hasta el 17/11/2015 por cuadro de estrés de carácter
inculpable), por lo que mal puede sostenerse que, en base a ello, no se adicionaron los
porcentuales de los adicionales de convenio pues ello violenta los parámetros de la
norma del art. 208 LCT y del art. 17 CCT 626/11 (actual 746/17).
Nótese en este sentido que, el art. 17 antes referido
específicamente aclarar que no se computarán como inasistencias, a los efectos de
este premio, las licencias motivadas por actividades sindicales o las previstas por el
artículo 10 y 111 del CCT, al igual que el premio por asistencia en el cual se
1
Artículo 10º Licencias con goce de sueldo: Se otorgarán al trabajador/a las licencias que se
indican a continuación: I - Por matrimonio…, II - Por nacimiento de hijo…, III - En caso de fallecimiento
de cónyuge o persona que conviva con el trabajador… padres, hijos o hermanos, familiares que fallezcan a
más de 500 (quinientos) kilómetros del sitio de trabajo, abuelos o padres políticos… IV - Para rendir

Fecha de firma: 06/08/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 3
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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considerarán ausencias a los efectos del presente adicional todas las inasistencias en
que incurra el trabajador, incluidas las que otorgan los artículos 10, inciso 1) al 6), y
artículo 11 de la presente convención colectiva de trabajo. Pero ninguna de estas
circunstancias apunta a las inasistencias por motivos de salud o enfermedad.
Cabe recordar que el objeto tutelado por las normas de los arts.
208 y siguientes de la LCT es regular los efectos de la inexigibilidad de la prestación
personal del trabajador en razón que éste presenta un deterioro en su salud que lo
imposibilita, dificulta o desaconseja. En este sentido, no sólo pesa sobre la
empleadora la obligación de resguardar la integridad psicofísica de los trabajadores
(cfr. art. 75 LCT), sino también la continuidad salarial mientras dura la licencia por
enfermedad o hasta el alta médica, derechos que –a mi juicio- han sido conculcados
en la causa.
Digo esto porque, la norma del art. 208 de la LCT -de orden
público-, dispone que la remuneración que debe percibir el trabajador en caso de
licencia por enfermedad o accidente inculpable es aquella que percibía al momento de
la interrupción de los servicios a causa de estos motivos, con más los aumentos que
durante ese período fueren acordados y no pudiendo, en ningún caso, ser dicha
remuneración inferior a la que hubiera percibido el trabajador de no haberse operado
el impedimento. La claridad del artículo 208 LCT no deja margen de duda:
La remuneración que en estos casos corresponda abonar al trabajador se liquidará conforme
a la que perciba en el momento de la interrupción de los servicios, con más los aumentos
que durante el período de interrupción fueren acordados a los de su misma categoría por
aplicación de una norma legal, convención colectiva de trabajo o decisión del empleador.
Si el salario estuviere integrado por remuneraciones variables, se liquidará en cuanto a esta
parte según el promedio de lo percibido en el último semestre de prestación de servicios,
no pudiendo, en ningún caso, la remuneración del trabajador enfermo o accidentado ser
inferior a la que hubiese percibido de no haberse operado el impedimento. Las prestaciones
en especie que el trabajador dejare de percibir como consecuencia del accidente o
enfermedad serán valorizadas adecuadamente.
De esta forma, teniendo en cuenta los argumentos expuestos por
la demandada referidos a que los meses en que la trabajadora no percibió los
adicionales de convenio debido a las ausencias informadas (art. 209), todas por
cuestiones médicas, y que los meses en los cuales se abonaron dichos adicionales se
encuentran liquidados en el mes anterior al inicio de las licencias por enfermedad
inculpable, no sólo coincido con lo decidido en grado, sino que además debo señalar
al apelante que los meses en los cuales no se liquidaron estos conceptos
remunerativos no encuentra justificativo en las ausencias por enfermedad. Por ese
motivo entiendo que el accionar del empleador (pago proporcional del salario sin
adicionales) es suficientemente injurioso como para considerarlo responsable de la
finalización de la relación laboral, por ser la obligación salarial la principal
contraprestación a la que se obliga el empleador. Por ello, entiendo que asistió
examen… Artículo 11º Dadores de sangre.

Fecha de firma: 06/08/2021


4 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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derecho a la actora a considerarse injuriada y despedida, por lo que corresponde
confirmar la sentencia de grado en este aspecto y las consecuencias jurídico
económicas que de allí derivan.
III. Seguidamente la demandada se agravió por la decisión de
grado que reconoció las diferencias salariales generadas en un error en el cálculo de
su jornal diario, a razón de 8 hs. diarias, en lugar de las 9 hs. efectivamente
trabajadas.
Sin embargo, el argumento principal del apelante es que la actora
no esgrimió esta causal como hecho injuriante que determinara el despido indirecto,
lo que no permite revertir los fundamentos brindados en origen. En primer lugar,
porque la actora no realizó el planteo de diferencias salariales como causal injuriante
para la finalización del vínculo laboral como así tampoco lo hizo el magistrado de la
anterior instancia. De la lectura de la sentencia apelada surge con claridad que el
planteo fue introducido en el escrito inicial en procura del pago de las diferencias
salariales generadas en una jornada de 9 horas diarias y no de 8 horas. Y, en segundo
lugar, porque de los propios términos del escrito recursivo surge la confirmación de la
existencia de estas diferencias salariales, más allá de la queja vertida por la forma de
cálculo de las mismas.
Es por ello que el agravio en sí, carece de sustento no obstante
aclarar que la interpretación de la norma convencional fue realizada por el Sr. Juez
que me precedió en el análisis, por no ser materia delegada a un auxiliar de justicia,
en el caso la perito contadora, por lo que el fundamento esgrimido por el a quo “La
norma invocada (CCT) dispone, en su parte pertinente, que los sueldos y salarios
básicos fijados son establecidos para una jomada de trabajo de 8 (ocho) horas, por
lo que por una jornada laboral de 9 (nueve) horas se deberá calcular el valor diario
dividiendo su importe por la cantidad de horas, y que en el caso de los sueldos
mensuales para obtener el valor diario se dividirá por 25 días y para obtener el
valor horario se dividirá por 200 horas” se mantiene incólume.
IV. En base a lo expuesto en párrafos precedentes, corresponde
confirmar la condena a la entrega de certificados de trabajo e incremento previsto por
el art. 45 de la ley 25.345, en tanto los certificados acompañados a fs. 27/36, a los que
referencia la demandada, no contienen los verdaderos datos de la relación laboral en
cuanto a la base salarial debida, conforme lo resuelto en el decisorio de grado y que
en la propuesta de mi voto se confirma, en tanto la cosa ofrecida no es la cosa debida,
por lo que mal puede sostenerse que se ha cumplido con la obligación impuesta por la
norma legal (artículos 868 y 869 CCYCN, antes 740 y 741 del Código Civil). Por
ello, ante la falta de entrega de los certificados confeccionados con los reales datos de
la relación laboral, corresponde la confección y entrega de los certificados de trabajo

Fecha de firma: 06/08/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 5
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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debidos con los reales componentes de la relación habida con la trabajadora, a la vez
que corresponde confirmar la indemnización prevista por la norma del art. 45 de la
ley 25.345.
V. A su turno, la parte actora se agravia por el rechazo de las
diferencias salariales generadas en una incorrecta categorización en base a las tareas
que realizaba desde el comienzo de la relación laboral, como planchadora,
embolsadora y estampadora de las prendas de indumentaria deportiva. Sostiene que
estas tareas se encuadran en las de Oficial Calificada Múltiple C y no en las de
Oficial Calificada planchadora a mano (cfr. surge de fs. 37 –constancia de Anses- y
recibos de sueldo).
Sin embargo, más allá de fundar su postura recursiva en los
dichos de los testigos que declararon en la causa, lo cierto es que en momento alguno
rebate el fundamento brindado en grado respecto a las tareas que comprenden en la
categoría requerida, que distan de las denunciadas por la apelante.
Nótese que el propio CCT determina que para ser oficial
calificado múltiple C debe estar en condiciones de realizar todas las tareas relativas
a la confección y terminación de indumentaria en telas de punto, cubriendo los
puestos que fueren necesarios según programación de tareas de acuerdo a la
organización particular de cada empresa, que alcanza de manera regular niveles de
producción no inferiores al 90% del OFICIAL DE MANO CALIFICADO
MÚLTIPLE “A”, y estas circunstancias relacionadas con la confección y terminación
de las prendas no es una de las tareas descriptas por la trabajadora que
específicamente refirió embolsar, planchar y estampar las prendas, siempre hablando
de indumentaria deportiva.
Por lo demás, aún considerando la hipótesis de la parte actora
por la cual la demandada habría modificado unilateralmente las categorías de los
trabajadores en detrimento de los mismos, lo cierto es que la prueba testimonial
citada en sus agravios tampoco permite analizar dichas circunstancias, no sólo por no
haberse introducido en el escrito de demanda -por lo cual el valladar impuesto por la
norma del art. 277 CPCCN impide su tratamiento en esta alzada- sino además, porque
el propio testigo Galván refiere que la trabajadora tenía una categoría menor que él
y que reclamaba se le reconociera la misma que él poseía que era la de oficial
calificado multi C (ver fs. 375). Es decir que la trabajadora en momento alguno
ostentó dicha categoría para luego ser modificada unilateralmente por la empleadora
y en detrimento de la misma.
En este sentido, las limitaciones antes referidas a la
individualización de las tareas cumplidas y las dispuestas por el CCT aplicable,
fueron expuestas por el sentenciante de la anterior instancia y, reitero, en momento

Fecha de firma: 06/08/2021


6 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
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alguno han sido rebatidas por el apelante más allá de su disconformidad con el
resultado de la causa, por lo que técnicamente el agravio deviene desierto (art. 116
LO), confirmándose lo decidido en la anterior instancia.
VI. Seguidamente, cuestiona el rechazo del pago total del salario
del mes de noviembre de 2015, por cuanto sostiene que, al momento de contar con el
alta médica la actora ya estaba en condiciones de reintegrarse al trabajo con las
indicaciones dadas por su médica tratante, y sin embargo, la demandada, optó por
citarla a una nueva consulta médica incumpliendo su obligación de brindar ocupación
efectiva. Refiere que, contrariamente a lo expresado por el a quo, la actora nunca
estuvo en reserva de puesto porque al vencimiento de la licencia médica gozaba de un
alta que la habilitaba a reintegrarse.
Sin embargo, y más allá del esfuerzo argumental desplegado, lo
cierto es que la accionante no ha reclamado concretamente el pago de dicho
complemento remunerativo sino que el planteo se circunscribió al hecho efectivo
como una de las injurias referidas en el TCL para considerarse en situación de
despido.
En este contexto, y más allá del análisis que pudiera efectuarse
en esta alzada respecto al descuento conformado en un supuesto estado de reserva de
puesto o no, lo cierto es que, acreditada una de las injurias invocadas por la
trabajadora en su intercambio telegráfico deviene innecesario el tratamiento del
presente agravio, máxime cuando el rubro salarial no ha sido reclamado en el escrito
de demanda (ver liquidación efectuada a fs. 16/17).
VII. Seguidamente daré tratamiento al agravio expresado por la
actora en función del rechazo del daño moral por discriminación, que, a su criterio, se
configuró en la medida en que la empleadora, conociendo el estado de salud en que se
encontraba la actora, decidió no asignarle tareas y citarla a consulta médica para así
poder prescindir de sus servicios.
En este sentido, si bien el despido decidido fue consecuencia de
una conducta injuriante por parte de la empleadora -pago parcial del salario mientras
se encontraba con licencia por enfermedad-, lo que debe dilucidarse es si, además de
ser incausado, obedeció a una restricción, alteración o exclusión cuya finalidad fuera
el menoscabo o supresión de los derechos fundamentales como para configurar un
trato discriminatorio hacia la trabajadora.
Un trato desigual puede ser discriminatorio cuando la distinción
o exclusión obedece a motivos tales como “raza, religión, nacionalidad, ideología,
opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social, o caracteres
físicos” (cfr. ley 23.592) o cualquier otra circunstancia. Delineado este punto, y tal
como la doctrina y jurisprudencia mayoritaria han sostenido con criterio que

Fecha de firma: 06/08/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 7
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
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comparto, lo dificultoso del tema está dado por la carga probatoria, ya que más allá de
que el despido resulte incausado, no resulta factible identificar el despido sin causa y
el despido discriminatorio, en tanto son dos tipos diferentes sustentados en normas
legales diferentes. El primero carece de causa, porque no la tiene o porque la
invocada resulta falsa o, en algunos casos, la invocada no alcanza a conformar el
supuesto previsto por el art. 242 de la LCT; mientras que, en el segundo caso, existe
una causa prohibida.
Desde tal perspectiva, la actora debe aportar indicios suficientes
de que el acto lesiona su derecho fundamental y “una vez configurado el cuadro
indiciario, recae sobre el empleador la carga de acreditar que su actuación tiene
causas reales absolutamente extrañas a la invocada vulneración de derechos
fundamentales (…)” (CNAT, Sala V, sent. 68536, 14/6/2006, “Parra Vera Máxima
c/San Timoteo S.A.”, Sala V, sent. 69131 21/12/2006, “Arecco, Maximiliano c/
Praxair Argentina S.A.”, "Alvarez, Maximiliano y otros c/ Cencosud SA" Sala II del
25 de junio de 2007; "Olguin Pedro Marcelo c/ Rutas del Sur SA" Sala IV del 19 de
marzo de 2010; "Muñoz Carballo Alejandra Noelia c/ Casino Buenos Aires SA
Compañía de Inversiones en Entretenimientos SA UTE" Sala X del 30 de abril de
2010, entre muchos otros).
Más recientemente, este cuadro probatorio, fue reafirmado por la
doctrina sentada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en los autos “P.L.S. c.
Colegio Público de Abogados de la Capital Federal “ (sentencia del 15 de
noviembre de 2011), donde nuestro más Alto Tribunal ha destacado a modo de
conclusión que "…resultará suficiente, para la parte que afirma dicho motivo, con la
acreditación de hechos que, prima facie evaluados, resulten idóneos para inducir su
existencia, caso en el cual corresponderá al demandado a quien se reprocha la
comisión del trato impugnado, la prueba de que éste tuvo como causa un motivo
objetivo y razonable ajeno a toda discriminación. La evaluación de uno y otro
extremo, naturalmente, es cometido propio de los jueces de la causa, a ser cumplido
de conformidad con las reglas de la sana crítica".
Este es el criterio que luego fuera auspiciado por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación in re "Pellicori, Liliana Silvia c/ Colegio Público de
Abogados de la Capital Federal s/ amparo" (sentencia del 15/11/2011, P.489, XLIV),
al sostener que “la cuestión de los medios procesales destinados a la protección y, en
su caso, reparación de los derechos y libertades humanos se erigió siempre como
uno de los capítulos fundamentales del Derecho Internacional de los Derechos
Humanos (...) no basta con que los recursos existan formalmente, sino que es preciso
que sean efectivos“ (Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso Acosta
Calderón vs. Ecuador, sentencia del 24 de junio de 2005, Serie C N° 129, parr. 93).

Fecha de firma: 06/08/2021


8 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
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SALA V
Normas constitucionales y supralegales han señalado la necesidad de que el diseño y
las modalidades con que han de ser reguladas las garantías y ciertamente su
interpretación y aplicación deben atender y adecuarse a las exigencias de protección
efectiva que específicamente formule cada uno de los derechos humanos, derivadas
de los caracteres y naturaleza de estos y de la concreta realidad que los rodea,
siempre, por cierto, dentro del respeto de los postulados del debido proceso. Además,
ponen de relieve los serios inconvenientes probatorios que regularmente pesan sobre
las presuntas víctimas, nada menos que en litigios que ponen en la liza el ominoso
flagelo de la discriminación, cuya prohibición inviste el carácter de ius cogens.
Así, resultará suficiente para la parte que afirma haber sido
discriminada con la acreditación de hechos que prima facie evaluados resulten
idóneos para inducir su existencia, caso en el cual, corresponderá al demandado a
quien se reprocha la comisión del trato impugnado, la prueba de que este tuvo como
causa un motivo objetivo y razonable ajeno a toda discriminación. La evaluación de
uno y otro extremo, naturalmente, es cometido propio de los jueces de la causa, a ser
cumplido de conformidad con las reglas de la sana crítica. La doctrina del Tribunal no
supone la eximición de prueba a la parte que tilda de discriminatorio a un acto, pues
de ser esto controvertido, pesa sobre aquélla la carga de acreditar los hechos de los
que verosímilmente se siga la configuración del motivo debatido” (cfr.
Considerandos 11 y 12 del precedente citado). Este estándar de prueba ha sido
reiterado en la causa "Sisnero" (Fallos: 337: 611) y recientemente en “Varela” (CSJ
528/2011 del - 04/09/2018)
Así, luego de evaluar a la luz de las reglas de la sana crítica (cfr.
art. 386 del C.P.C.C.N.) las probanzas arrimadas a la causa, me anticipo a señalar que
no resulta posible concluir que la actora hubiere sido discriminada por alguno de los
supuestos previstos por nuestro ordenamiento legal (cfr. arts. 17, y 1 de la ley
23.592), o que existan indicios que permitan aseverar que la desvinculación de la
trabajadora obedeció a su estado de salud, máxime si el sustento de la plataforma
fáctica utilizada por la actora para basar su postura fue la negativa de tareas y la
citación a control médico, facultad que, como vimos en párrafos anteriores, se
encuentra en cabeza de la empleadora a los fines de procurar un ambiente seguro para
sus trabajadores. La dilatación en el tiempo de dicho control tuvo consecuencias
indemnizatorias previstas por la tarifa del propio régimen de contrato de trabajo, pero
ello en modo alguno constituye un accionar prohibido por la norma.
En este sentido, no puede sostenerse siquiera indiciariamente,
que las citaciones a control médico solicitadas por la demandada, en realidad,
pretendían encubrir un despido discriminatorio por su estado de salud, en tanto la
actora siempre sostuvo que ella estaba dada de alta y con aptitud psicofísica para

Fecha de firma: 06/08/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 9
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

#28882917#297759874#20210806115846047
retomar tareas. Ello, conlleva al rechazo de la indemnización por daño moral, en tanto
no existen elementos que permitan inferir la existencia de daños originados en hechos
extracontractuales al momento de la ruptura del contrato de trabajo o que resultarían
indemnizables, aún en ausencia de la relación laboral.
En definitiva, no surge de la causa la existencia de conductas u
omisiones atribuidos a la demandada que revelen la comisión de actos ilícitos y
prohibidos y que denote que los controles médicos obedecieran a razones que
hubieren lesionado su dignidad e integridad moral y psíquica.
Si bien el despido devino incausado, lo cierto es que la conducta
asumida por la ex empleadora, no va más allá de la inobservancia a los deberes a su
cargo en el marco contractual habido, sin que de ello pueda inferirse la existencia de
un acto discriminatorio por razones de salud.
La mera enunciación de eventuales o hipotéticas situaciones de
discriminación tomadas dogmáticamente de referencia a otros casos jurisprudenciales
no alcanzan a conformar una petición concreta en tal sentido. Por estas razones, debe
confirmarse el rechazo del daño moral así impetrado.
VIII. Los honorarios regulados en origen a los profesionales
intervinientes no resultan desajustados teniendo en cuenta la labor realizada, su
complejidad y la relevancia para la resolución de la causa, teniendo en cuenta las
pautas del artículo 38 LO y las escalas arancelarias de la actividad pericial, por lo que
también propicio su confirmación.
Teniendo en cuenta el hecho objetivo de la derrota las costas de
alzada deben ser impuestas en el orden causado (artículo 68 CPCCN) regulando los
honorarios de los profesionales intervinientes en alzada en el 30% de lo que fuera
regulado por la actuación en la instancia anterior (artículo 30 de la ley 27.423).

La doctora GRACIELA LILIANA CARAMBIA manifestó:


Que por análogos fundamentos adhiere al voto de la señora jueza
de Cámara preopinante.

En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL


RESUELVE: 1. Confirmar la sentencia de grado en todo lo que fue materia de
agravios conforme considerandos del primer voto. 2. Costa de alzada en el orden
causado. 3. Regular los honorarios de alzada en el 30% de lo que fuera regulado por la
actuación en la anterior instancia. 4. Regístrese, notifíquese, cúmplase con el art. 1 de
la ley 26.856 y punto 4 de la Acordada C.S.J.N. 15/13 y devuélvase. Con lo que
terminó el acto, firmando las señoras juezas por ante mí, que doy fe. Se deja constancia
que la doctora María Dora Gonzalez no vota en virtud de lo dispuesto por el art. 125

Fecha de firma: 06/08/2021


10 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -
SALA V
LO.
FL

Beatriz E. Ferdman Graciela Liliana Carambia


Jueza de Cámara Jueza de Cámara

Fecha de firma: 06/08/2021


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Firmado por: GRACIELA LILIANA CARAMBIA, JUEZ DE CÁMARA
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA

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