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Fábulas Griegas: Lecciones de Vida

Estas fábulas griegas presentan breves historias con moralejas. Algunas tratan sobre la suerte, la hipocresía, los peligros de confiar en los malvados y la importancia de la perseverancia sobre la apariencia.

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Fábulas Griegas: Lecciones de Vida

Estas fábulas griegas presentan breves historias con moralejas. Algunas tratan sobre la suerte, la hipocresía, los peligros de confiar en los malvados y la importancia de la perseverancia sobre la apariencia.

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TRADUCCIONES FÁBULAS GRIEGO

LOS PESCADORES.
Unos pescadores que salieron de pesca, como, fatigándose durante mucho tiempo, no
recogieron nada, estaban muy desanimados y se disponían a volver. Y seguidamente, un
atún, perseguido por los peces más grandes, saltó dentro de su barca. Y ellos, capturando a
este, regresaron con satisfacción. La fábula enseña que muchas veces, lo que no
proporciona la técnica, eso lo regala la suerte.
LA ZORRA Y EL RACIMO DE UVAS.
Una zorra hambrienta, cuando vio unos racimos de uvas que colgaban de una parra,
quiso apoderarse de ellos y no podía. Y, apartándose, se dijo a sí misma: “Son unas
verdes”. Así también, algunas personas, que no pueden conseguir las cosas por debilidad,
culpan a las circunstancias.
LA ZORRA A LA MÁSCARA.
Una zorra que entró en casa de un citarista y que rastreaba cada uno de sus utensilios,
encontró una cabeza de máscara bellamente adornada. Y levantándola en sus propias
manos dijo: “¡Oh qué cabeza!, y no tiene cerebro”. La fábula <es> en alusión a los hombres
magníficos, sí, con el cuerpo, en cambio en lo referente a la mente irracionales.
EL ASESINO.
Alguien habiendo matado a una persona, era perseguido por los parientes de aquella. Y
siguiendo el curso del río Nilo, apareciéndosele un lobo, asustado, se subió a un árbol
situado junto al río y se ocultaba allí. Y viendo allí una víbora que ascendía contra él, se
arrojó al río. Y recibiéndolo en este un cocodrilo lo devoró. La fábula enseña que para las
personas malditas ni el elemento de la tierra, ni del aire ni del agua es seguro.
EL OSO Y LA ZORRA.
Un eso presumía grandemente de ser amigo el hombre porque no se come un cuerpo
muerto; dirigiéndose a este la zorra dijo: “Ojalá hirieran a muertos, pero no a los que
están vivos”. Esta fábula tacha de arrogantes a los que viven en hipocresía y ambición.
LA RANA Y LA ZORRA.
Estando una vez una rana en la charca y gritando a todos los animales: “Yo soy un médico
experto en medicamentos”; una zorra escuchándola dijo: “¿Cómo vas a curar tú a otros
que no te curas a ti misma que estás coja?” La fábula enseña que el que es profano en
educación, ¿cómo podrá educar a otros?
LOS BUEYES Y LOS EJES.
Unos bueyes tiraban de un carro. Y chirriando el eje, volviéndose le dijeron así a este:
“Oh este, llevando nosotros todo el peso, ¿has gritado tú?” Así también algunas personas,
trabajando los otros, ellas mismas fingen cansarse.
LA COMADREJA Y LA LIMA.
Una comadreja entrando al taller de un herrero lamía la lima que había allí. Y sucedió
que, raspándose la lengua, salía mucha sangre. Y ella se alegraba suponiendo que algo
de hierro se llevaba, hasta que perdió completamente la lengua. La fábula se ha dicho a los
que en las rivalidades se hacen daño a sí mismos.
EL VIEJO Y LA MUERTE.
Una vez un viejo habiendo cortado leña y llevando esta andaba mucho camino. Y
quitándose la carga por la fatiga del camino, invocaba a La Muerte. Y apareciéndosele
La Muerte y preguntando la razón por la cual la invocaba, el viejo dijo: “Para que lleves
la carga”. La fábula enseña que toda persona ama la vida aunque sea muy desdichada.
EL LABRADOR Y LA SERPIENTE.
Un labrador en la estación de invierno que encontró una serpiente helada bajo el hielo,
compadeciéndose de esta y recogiéndola, se la puso bajo el regazo. Y calentada aquella
y recuperando su naturaleza propia, atacó a su bienhechor y lo mató. Y él al morir decía:
“Sufro lo merecido por compadecerme del malo”. La fábula enseña que las maldades son
inmutables, aunque se las trate con la mayor humanidad.
EL AGRICULTOR Y SUS HIJOS.
Un hombre agricultor que estaba a punto de morir y quería que sus hijos fueran expertos
en la agricultura, llamándolos les decía: “Hijitos, en uno de mis viñedos hay escondido
un tesoro”. Y ellos tras su muerte, cogiendo arados y azadas, excavaron toda su tierra
de valor. Y, ciertamente, no encontraron el tesoro, en cambio el viñedo les devolvía la
producción con creces. La fábula enseña que el esfuerzo es un tesoro para las personas.
LA ENCINA Y LA CAÑA.
Una encina y una caña discutían acerca de la fuerza. Y formándose un impetuoso viento,
la caña, agitándose e inclinándose con las ráfagas de este, evitó el arrancamiento; en
cambio, la encina, resistiéndose continuamente, fue arrancada de raíz. La fábula enseña
que no hay que discutir u oponerse a los más fuertes.
LA VÍBORA Y LA ZORRA.
Una víbora se lanzaba a un río sobre un manojo de espinos. Y una zorra, viéndola, dijo:
“Digno el barco del capitán”. En alusión al hombre malo que lleva entre manos acciones
perversas.
ZEUS Y LA SERPIENTE.
Celebrando Zeus sus bodas, todos los animales llevaron regalos, cada uno según su
propia capacidad. Y una serpiente llevando una rosa en la boca subió arrastrándose. Y
Zeus, viéndola, dijo: “Cojo los regalos de todos los demás, pero el de tu boca no lo cojo”.
La fábula enseña que los favores de los malos son temibles.
EL SOL Y LAS RANAS.
Las bodas del Sol se celebraban en verano. Y todos los animales se alegraban por ello y
las ranas se regocijaban. Y una de ellas dijo: “¡Oh insensatas!, ¿por qué os regocijáis?
Porque si siendo uno solo, el Sol seca toda la charca, si, al casarse, engendra a un niño
semejante a él, ¿qué mal no sufriríamos?” Que muchos de los que tienen la inteligencia
más insustancial se alegran por cosas que no tienen motivo de alegría.
EL CUERVO ENFERMO.
Un cuervo enfermo le dijo a su madre: “Madre, suplícale al Dios y no te lamentes”. Pero
ella replicando dijo: “¿Quién de los dioses, oh hijo, te compadecerá? Porque, ¿la carne
de quién no ha sido robada por ti?” La fábula enseña que los que tienen muchos enemigos
en la vida no encontrarán ningún amigo en la necesidad.
LAS LIEBRES Y LAS ZORRAS.
Estando una vez unas liebres con unas águilas invitaban a unas zorras a una alianza. Pero
ellas dijeron: “Os habríamos ayudado si no supiésemos quiénes sois y con quiénes os
enfrentáis”. La fábula enseña que los que disputan con los más fuertes desprecian su propia
salvación.
LA LEONA Y LA ZORRA.
Una leona ofendida por una zorra por parir siempre de uno en uno dijo: “Doy a luz, sí, a
uno, pero a un león”. La fábula enseña que lo hermoso <está> no en la cantidad, sino en la
perfección.
EL LOBO Y EL CABRITO.
Un cabrito que estaba subido encima de un edificio, cuando vio a un lobo pasando al
lado, lo insultaba y se burlaba de él. Y el lobo dijo: “No me insultas tú, sino el lugar”.
La fábula enseña que muchas veces tanto el lugar como el momento proporcionan <el>
valor contra los mejores.
LA MOSCA.
Una mosca que había caído dentro de una olla de carne, como estaba a punto de
ahogarse bajo el caldo, se dijo a sí misma: “Pero yo al menos he bebido, he comido y me
he bañado, aunque muera, no me importa nada”. La fábula enseña que los hombres
sobrellevan fácilmente la muerte cuando acompaña sin sufrimiento.
LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO.
Alguien tenía una gallina que ponía huevos de oro; y creyendo que dentro de ella había
un montón de oro, matándola la encontró semejante a las demás gallinas. Y el que
esperaba encontrar una riqueza reunida, se quedó sin aquella <otra> pequeña. La fábula
enseña que hay que conformarse con las cosas presentes y evitar la insaciabilidad.
LA PERDIZ Y EL CAZADOR.
Alguien que había cazado una perdiz quería sacrificar a esta. Y ella pedía ser soltada y le
traería muchas perdices al cazador. Y él dijo: “Por eso con más motivo yo te voy a
sacrificar, porque quieres poner trampas a tus parientes”. La fábula enseña que los que
traicionan a sus amigos ellos mismos caen en las trampas.
EL TORO Y LAS CABRAS SALVAJES.
Un toro, perseguido por un león, huyó a alguna cueva en la cual había cabras salvajes. Y
golpeado y corneado por estas, dijo: “Aguanto no por miedo a vosotras, sino al que está
en frente de la boca de la cueva”. Así muchos, por miedo a los más poderosos, aguantan
también las ofensas procedentes de los más débiles.
EL PAVO REAL Y EL GRAJO.
Queriendo las aves nombrar un rey, un pavo real creía conveniente votarse a sí mismo
por su belleza. Y eligiendo todos eso, un grajo respondiendo dijo: “Pero si siendo tú rey,
un águila intenta perseguirnos, ¿cómo nos ayudarás?” La fábula enseña que a los
gobernantes hay que elegirlos no solo por la belleza sino también por la fuerza y la
inteligencia.
LA CIGARRA Y LAS HORMIGAS.
En la estación de invierno las hormigas dejaban secar el trigo mojado. Y una cigarra
hambrienta les pedía comida. Y las hormigas le dijeron: “¿Por qué no junabas tú
también comida durante el verano?” Y ella dijo: “No estaba ociosa, sino que cantaba
armoniosamente”. Y ellas riéndose dijeron: “Pues si en las horas de verano tocabas la
flauta, en las <horas> de invierno baila”. La fábula enseña que en toda acción nadie debe
descuidarse para no pasar penas ni estar en peligro.
LA CERDA Y LA PERRA.
Una cerda y una perra discutían acerca de la fecundidad. Y decía la perra ser la más
fecunda de todos los animales terrestres, y la cerda replicando dice: “Pues cuando digas
eso, que sepas que también pares ciegos a tus propios cachorros”. La fábula enseña que
los hechos se juzgan no por la rapidez, sino por la perfección.
LA GOLONDRINA Y LA CORNEJA.
Una golondrina y una corneja discutían sobre la belleza. Y, la corneja, replicando le dijo
a ella: “Pero, ciertamente, tu belleza está en flor durante la estación primaveral, en
cambio, mi cuerpo resiste también al invierno”. La fábula enseña que la larga duración del
cuerpo es más bella que una buena apariencia.

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