MEDITACION Y MANTRAS
Suami Vishnu Devananda Este volumen pretende disipar la confusión existente sobre el
tema de la meditación. Quienes busquen los atajos secretos, las innovaciones, las nuevas
tendencias y las modas excitantes en el campo del auto-perfeccionamiento, no encontraran
nada en el. Los métodos que aquí se presentan provienen de las cuatro sendas clásicas del
Raya Yoga, Karma Yoga, Ñana Yoga y Bhakti Yoga, cuyas enseñanzas están reflejadas sin
ninguna corrupción aunque con la consideración debida a la mente occidental y a la
tradición científica. La meditación es una tradición universal que tiene su origen miles de
años antes del advenimiento de la presente civilización. La ciencia de la meditación ha
sobrevivido pruebas exhaustivas e ininterrumpidas a medida que ha ido pasando de
generación en generación. Si ha resistido en su forma original ha sido porque las
características más prominentes y fundamentales del Yoga fueron siempre la Tolerancia, la
Universalidad y la Simplicidad. Dentro de su marco sencillo, están contenidas las principales
enseñanzas que componen la substancia de todas las religiones, disciplinas y filosofías
conocidas. Cuando uno comprende las cuatro sendas hacia la meditación, están en
condiciones de descifrar las parábolas y elementos misteriosos de cualquier sistema
religioso o filosófico. Hoy día proliferan los libros que tratan acerca de “nuevos desarrollos”,
teorías y puntos de vista sobre la meditación: sin embargo, muchos de sus autores son
como ciegos conduciendo a ciegos, sin ninguna experiencia para autorizar los métodos que
preconizan. Son fanáticos estrechos, vendedores de Mantras y auténticos charlatanes.
Algunos prometen el logro rápido de poderes síquicos. Otros son modernos propagandistas
espirituales. Entre todos ellos no hay más que un puñado de auténticos maestros
desinteresados que enseñan la Verdad. La verdadera meditación consiste en liberarse de
las garras de los sentidos y de la mente inferior. Por definición, es trascendental. Sin
embargo, el uso de esta palabra no es el que corresponde a un eslogan comercial, sino mas
bien para expresar la belleza de la meditación, en la cual son trascendidos todos los
temores, deseos, ansiedades y emociones negativas. El meditador, o la meditadora,
alcanza el estado de superconsciencia, en el cual es capaz de identificarse con el Ser
tododichoso. En este estado trascendental no hay conciencia del cuerpo ni de la mente, ni
tampoco la dualidad. El conocedor se funde con el conocimiento y lo conocido. No hay
ninguna necesidad de recurrir al misterio o al secreto sobre los Mantras o cualquier otro tipo
de Meditación. No existe ningún precepto espiritual que impida comentar el propio Mantra.
Un Mantra es una energía mística contenida en una estructura de sonido. Sus vibraciones
afectan directamente a los chakras, o centros de energía del cuerpo, tranquilizan la mente y
llevan a la quietud de la meditación. En este libro se incluyen todos aquellos Mantras que
son adecuados para la meditación. Las combinaciones de silabas que están siendo
vendidas en Occidente son, obviamente, falsas. Esos. “mantras” pueden llevar a una
relajación profunda, pero nada más. Exactamente igual que puede hacerlo la repetición de
cualquier palabra o frase sin significado. Todo el mundo puede aquietar el pulso de la
respiración y hacer descender la presión sanguínea, permaneciendo sentado o inmóvil y
concentrándose en el tic-tac de un reloj o en el goteo de un grifo. La vida en Occidente se
ha computarizado, compartimentalizado, y orientado hacia la obtención de resultados
inmediatos. Pero la tradición de la que se derivan las cuatro sendas yóguicas es de
naturaleza integral, ya que en ella se encuentran integradas la ciencia, la religión, la
filosofía, la sicología y la salud. Igualmente, las distintas técnicas clásicas de meditación que
han sido usadas a través de los tiempos se basan en una disciplina solida y en una práctica
regular. Respiración adecuada, ejercicio adecuado, relajación adecuada, dieta adecuada, y
pensamiento positivo, son la base necesaria para meditar con éxito. Estos temas son
tratados con cierta extensión en los capítulos siguientes, pero para una mejor comprensión
de estos y otros aspectos del Hatha y Raya Yoga pueden leer mi obra anterior, El libro de
Yoga. Si este libro clarifica los métodos y objeticos de la meditación, habrá servido su
propósito. La búsqueda espiritual es un sendero espinoso que, finalmente, ha de ser
caminado en solitario. Mi propia senda ha sido beneficiada por la firme, compasiva e
ilimitada sabiduría de mi Maestro, el gran santo y sabio indio, S.S. Sri Suami Sivananda
Maharaj, hoy difunto. Si, a través mío, como instrumento, el eco de sus palabras y
discernimiento puede guiar los pasos de los buscadores en el mundo occidental, yo habré
cumplido mi cometido en esta tierra. Finalmente, deseo expresar mi reconocimiento a las
siguientes personas, cuyas contribuciones ayudaron a hacer posible este libro: doctor Fitjof
Capra, por conceder permiso para reproducir párrafos de su conferencia “El Yoga de la
física”, y el fotomontaje de Siva danzando, tomada de su libro The Tao of Physics; Nicholas
and June Regush, por conceder permiso para reproducir textos de su libro Mind search;
doctor Raymondo Moody, Jr., por conceder permiso para reproducir artes de su libro Life
after Life (vida después de la vida); a mi hermano Marcel Vogel, por sus grandes regalos;
doctor Labrosse, doctor Dionne, M. Bloudeau, y M. Forest, por las fotografías Kirlian; Oh
Shinnah, por conceder permiso para reproducir párrafos de su conferencia en el New Age
Community Center, Vancouver, B. C., en noviembre de 1977; a la Association for Research
and Enlightenment, por conceder permiso para reproducir porciones de las lecturas de
Edgar Cayce sobre el libro Edgar Cayce on Atlantis, escrito por Edgar Evans Cayce; a
Silamanta Karuna, por su extensa investigación y habilidad editorial; a Silvio Paladini, por
las ilustraciones de los chakras; a Bill Matthitas, or las fotografías de las deidades, y a los
muchos discípulos y estudiantes de la misión de Yoga Sivananda, por su inapreciable ayuda
en el trabajo artístico, editorial, lectura de pruebas y mecanografía. Suami Vishnu
Devananda. ¿Por qué meditar? Sin ayuda de la meditación no es posible alcanzar el
conocimiento del Ser. Sin su ayuda no se puede entrar en el estado divino. Sin ella, uno no
puede liberarse de las trampas de la mente y alcanzar la inmortalidad. La meditación es el
único camino real para el logro de la libertad. Es una escalera misteriosa que lleva de la
tierra al cielo, del error a la verdad, de la oscuridad a la luz, del dolor a la dicha, del
desasosiego a la paz duradera, de la ignorancia al conocimiento. De la mortalidad a la
inmortalidad. Suami Sivananda ¿Quién soy? ¿Cuál es el propósito de mi existencia? ¿Por
qué algunas personas parecen llevar una vida más agradable que otras? ¿De dónde vengo
y adónde voy? Estas son las clásicas preguntas que prácticamente todo el mundo se hace
alguna vez en la vida. Algunos se esfuerzan durante toda su existencia en tratar de hallar
las respuestas. Otros cesan de buscar, o simplemente, dejan las cuestiones de lado, al ser
absorbidos por la rutina y el acontecer de cada día. Pero hay otros que encuentran las
respuestas y llenan sus vidas de plenitud y felicidad. El sentido de la vida hay que
encontrarlo sumergiéndose muy, muy profundamente en uno mismo. Sin embargo, los
hombres, distraídos con los asuntos de la vida, rara vez se detienen un momento en sus
ocupaciones para tomar conciencia de lo que ocurre en su interior. Apenas notan que su
mente está siendo constantemente bombardeada por las percepciones de los sentidos. A
menudo, las personas, hasta no llegar a una situación crítica de extrema desgracia, no se
detienen a pensar en que es lo que están haciendo con su vida. La meditación es la práctica
por medio de la cual se propicia una constante observación de la mente. Requiere un
tiempo y un lugar que es preciso utilizar regularmente en la tarea específica de descubrir
ese pozo infinito de sabiduría que hay en nuestro interior. Los capítulos siguientes ofrecen
un tratamiento claro de la filosofía y técnicas de la meditación; sin embargo, es preferible
explorar primero su sicología y terminología para mejor entender su propósito. La mecánica
de la mente La búsqueda de la felicidad que el hombre protagoniza tiende, invariablemente,
a dirigirse hacia los objetos y acontecimientos externos. Muchos piensan; “si pudiera
comprarme ese coche…” o “si viviera en Arizona, sería feliz”. La mente puede tranquilizarse
y permanecer en paz durante un breve espacio de tiempo, una vez que ha alcanzado el
objeto deseado, pero, finalmente, termina por cansarse de su nuevo juguete y comienza a
perseguir el placer en otro lugar. Los objetos externos fracasan una y otra vez en su intento
de aportar felicidad. Uno puede adquirir nuevas posiciones materiales, un puesto con más
responsabilidad y una casa en el campo, pero la mente continúa siendo siempre la misma.
La satisfacción se deriva de la actitud hacia el mundo externo y no de los objetos en sí
mismos. Todo el mundo pasa por periodos más fáciles y más difíciles en su vida; sin
embargo, se vive más felizmente cuando se afrontan los obstáculos con mente serena. El
desafío consiste, pues, en adquirir control sobre el mundo interno. La mente conversa en
todo momento consigo misma; recuerda acontecimientos pasados, los reestructura en
historias que le parecen más convincentes, planea el futuro, considera los pros y los contras
de esto y aquello, etc. Reduciendo metódicamente este dialogo interno y enfocando la
atención en objetos positivos e inspiradores, se puede comenzar a comprender la mecánica
de la psiquis y desarrollar una vida más efectiva. Pero la mente es un animal muy engañoso
y no resulta fácil domesticarle. Existen numerosas teorías sobre la forma en que trabaja; sin
embargo, el proceso mental humano continúa siendo tangible. ¿Por qué se encuentra uno,
tan a menudo, presa de las mismas frustraciones y de los mismos problemas? La libre
voluntad existe, pero solamente cuando se utiliza para destruir los hábitos desarrollados a lo
largo de la vida. Se dice que vivimos en una sociedad libre, pero la verdad es que cada
individuo esta esclavizado por sus propios deseos y emociones. Piensa en ese amigo que
fuma y cada día toma la determinación de dejarlo “mañana”. ¿Durante cuantos años ha
estado atrapado en la misma trampa? El, realmente, desea liberarse del hábito, pero carece
del necesario control sobre su propia mente. La mente es, en cierto modo, como un disco.
Contiene surcos o impresiones, llamados samskaras en sanscrito. Estos samskaras se
forman cuando determinados pensamientos, o vrittis, se hacen habituales. Por ejemplo, un
hombre pasa por delante de una pastelería y ve un pastel de chocolate en el escaparate. En
su mente surge un vritti: “¡Que delicioso! Quiero comprármelo”. Si ignora ese vritti y torna su
atención hacia otra cosa, no se graba la impresión; pero si se identifica con el pensamiento,
le da vida. Compra el pastel y decide disfrutarlo tras la comida. Supongamos que tiene que
pasar por delante de la misma pastelería todos los martes o jueves. Cada vez que lo hace
recuerda aquel delicioso pastel y se compra otro. Lo que originalmente fue un flash en su
mente se ha convertido ahora en una fuerza en su vida. Se ha formado un samskara. Los
samskara no tienen que ser necesariamente negativos. Puede haber impresiones en la
mente que eleven e inspiren y hay otras que atormentan y deprimen. El propósito inmediato
de la meditación es crear surcos mentales nuevos y positivos y erradicar aquellos que son
destructivos. Es un proceso absolutamente científico, pero, al mismo tiempo, es una meta
espiritual. No es suficiente eliminar lo negativo. Ha de hacerse un esfuerzo para cultivar el
amor, la compasión, el espíritu de servicio, la alegría, la amabilidad y todas las demás
cualidades que no solamente permiten llevar una vida feliz, sino que también irradian a
otros. Todo el mundo quiere lo mejor. A todos nos gustaría pensar que somos perfectos,
pero, a pesar de repetidas resoluciones, todos nos sorprendemos incontables veces, siendo
menos de lo que nos gustaría ser. La causa de esta situación es ahamkara o el ego. Sri
Sankara, uno de los hombres más sabios de todos los tiempos, afirmo en el
Vivekachdamani: “las calamidades son debidas al ego. Las agonías son debidas al ego. El
deseo es debido a la sujeción del ego; no hay mayor enemigo que el ego”. Este ahamkara
es la causa de toda esclavitud y es el principal obstáculo para experimentar la Realidad
interna. El ego es el aspecto auto-arrogante de la mente. Es quien separa al individuo de la
unidad con otros y con su propio interior, al sustentar el “Yoismo”. Ahamkara es el mayor
obstáculo para la tranquilidad, ya que es lo que ocupa todas las mentes,
independientemente de que los individuos sean mejores o peores, posean más o menos, o
tengan mayor o menor poder. Sus formas son el deseo, el orgullo, la decepción, la avaricia,
los celos, la lujuria, el odio. Es el aspecto de la mente más difícil de controlar, puesto que su
naturaleza es tal que engaña incluso cuando se está tratando de superarlo. A través de la
meditación uno se convierte en espectador de su propia mente. En los estados iniciales no
puede conseguirse mucho más que aumentar la propia comprensión, al observar como el
ego se afirma a si mismo constantemente. Pero con el tiempo su juego se hace familiar y
uno comienza a preferir la satisfacción de la tranquilidad. Cuando, finalmente, se somete al
ego, las energías pueden, entonces, utilizarse de un modo constructivo en el desarrollo
personal y en el servicio a otros. El poder del pensamiento. Toda persona proyecta algún
tipo de vibración a quienes se encuentran a su alrededor. Hay personas cuya compañía es
un autentico placer. Parecen tener cierto prana o energía, que comparten con otros. Luego
están también los negativos, deprimidos, quienes dan la impresión de absorber el prana de
otras personas y de su entorno. La razón de esto es que existe un poder que contiene el
pensamiento y que es muy sutil, pero también muy poderoso. Todos nosotros, consciente o
inconscientemente, estamos en todo momento transmitiendo y recibiendo pensamientos.
Eso explica que algunos individuos tengan experiencias parapsicológicas ocasionalmente.
Hay quien trata de explicarlas llamándolas coincidencias, pero no lo son. La habilidad para
comunicar y percibir los pensamientos esta especialmente desarrollada en ciertas personas,
dotadas de una gran intuición. Todo pensamiento tiene peso, forma, tamaño, color, cualidad
y poder. Un meditador experimentado puede ver todos estos aspectos directamente con su
ojo interno. Por ejemplo, un pensamiento espiritual tiene color amarillo, mientras que n
pensamiento cargado de cólera y odio es rojo oscuro. El pensamiento es como un objeto.
Del mismo modo que se puede dar una manzana a un amigo y quitársela después, es
también posible darle a alguien un pensamiento poderoso y útil y retirárselo mas tarde. Lo
bueno y lo malo, el amigo y el enemigo, no existen más que en la mente. Cada hombre
crea, con su propia imaginación, un mundo de virtud y de vicio, de placer y de dolor. Estas
cualidades no proceden de los objetos sino que pertenecen a la actitud mental. Lo que para
uno constituye una alegría, es una desgracia para otro. Los pensamientos de un hombre
controlan su vida, modelan su carácter, conforman su destino y afectan a otras personas.
Cuando sea bien comprendido el potencial contenido en el pensamiento, comenzara una
nueva era de florecimiento espiritual para el individuo y para toda la humanidad. El Ser
¿Qué es la espiritualidad? Las décadas pasadas constituyen lo que ha sido considerado
como una época de alienación en la que las tradiciones y religiones antiguas han ido siendo
rechazadas. Miles de buscadores de la “nueva era” comenzaron a experimentar una miríada
de productos químicos y filosofías. Prevalecía el sentimiento de que la verdad se
encontraba en algún lugar, muy cerca. Pero, ¿Dónde? De algún modo se llego a la
conclusión de que era necesario ampliar un poco las perspectivas. En toda sociedad, la
religión establecida contiene prácticas culturales y técnicas que han ido transmitiéndose de
generación en generación. Pero cuando los medios se confunden con el fin, sus miembros
comienzan a buscar en otra parte. Buscan una inspiración viva que tenga un efecto práctico
y notorio en sus vidas diarias. Tanto si una persona lleva una vida espiritual independiente,
como si forma parte de una tradición organizada, el objetivo es el mismo: el logro de la
perfección, la pureza y la paz mental o la auto-realización. Existe un Poder, una Energía,
con la que toda persona puede conectar cuando se hace conciente de que esta a su
alcance. Esta fuerza inspira, anima, estimula, y da fortaleza a todos cuantos buscan crecer
en una dirección positiva. Muchos, sin embargo, no son conscientes de esta fuente, o no la
interpretan bien. Son como el campesino que fue a la ciudad y vivía a oscuras porque no
sabía para que servían esos extraños aparatitos en la pared. La luz existe y está al alcance
de todos. Todo lo que necesitamos es conectarnos a la corriente. Esta fuente de sabiduría
es el Ser. El Ser no es el cuerpo individual, ni la mente, sino mas bien el aspecto profundo
dentro de cada persona que conoce la Verdad. Existe en toda criatura, y, sin embargo, tiene
también existencia independiente. Algunos lo llaman Dios. Otros lo llaman Jeova, Ala,
Brahman, Conciencia Cósmica, Atman, Espíritu Santo, o la Mente Universal. Los nombres y
los caminos son numerosos, pero solamente existe una Esencia que todo lo impregna. Es
imposible entender el Ser con unos sentidos y un intelecto limitados. La mente humana no
puede captar lo Infinito y lo Eterno, por eso se utiliza, a veces, una visualización para ayudar
al individuo a concentrarse en lo Supremo. Los cristianos pueden concentrarse en la imagen
de la cruz o en la forma de Jesucristo. Los Hindúes pueden hacerlo en una imagen de Shiva
(esa energía que destruye lo viejo para preparar la renovación), representado por un
hermoso asceta, eternamente joven, meditando en lo alto de los Himalayas. Quienes
conciban lo Absoluto en términos más abstractos pueden concentrarse en la llama de una
vela, un Chakra (centro de energía en el cuerpo), o en el sonido de OM. Pero todo esto no
son más que impresiones parciales de la Verdad. Imaginemos un científico altamente
cualificado. Conoce las distintas teorías matemáticas, sabe lo enorme que es el espacio y lo
diminuto que es un átomo, así como la diferencia que hay entre la vida y la muerte. Puede
explicarlo todo detallada y extensamente. Pero lo suyo es un conocimiento exclusivamente
teórico. No hay forma de definir o de describir lo que es ilimitado. El Conocimiento Absoluto
no puede lograrse más que a través de la experiencia directa, y no por medio del intelecto o
de los sentidos. La práctica prolongada de la meditación aquieta las tendencias
exteriorizantes de la mente, desarrolla la intuición y toca esa pequeña parte de lo Supremo
que yace dentro de todos. El Karma y la reencarnación La meditación activa el inmenso
potencial del hombre. Deteniendo el incesante traqueteo de la mente y aprendiendo a
enfocarla con concentración, se adquiere control sobre ella. Tomar conciencia de los propios
pensamientos contribuye a desarrollar el poder de transmitirlos a otros. Es preciso, sin
embargo, ser muy cuidadoso y emitir únicamente energía positiva, vibrante, amable y
reparadora. Para entender claramente el porqué de esta precaución, hay que considerar el
tema del Karma y la reencarnación. Existe una ley física que establece que “toda acción
produce una reacción opuesta de la misma intensidad”. Jesús enseño: “Obra con otros del
mismo modo que quisieras que otros obraran contigo”. Ambos principios son expresiones
de la ley del Karma, o de causa y efecto. Esta ley actúa como un boomerang. Cualquier
pensamiento y obra que proceda de una persona retorna siempre a ella. Es posible que no
se presente de la misma forma, pero, pronto o tarde, todo el mundo ha de enfrentarse a los
resultados de sus propias acciones. Una persona alegre y dadivosa obtiene inmediatamente
una respuesta de simpatía y amor. El egoísta, por el contrario, es automáticamente
rechazado por todos, hasta que consiga hacer desaparecer esa cualidad negativa. Así es la
ley. Las reacciones kármicas no se producen siempre de un modo inmediato. A veces, las
lecciones no se aprenden con facilidad y las actitudes negativas pueden prolongarse
durante muchos años. Una sola vida no es suficiente para alcanzar la Perfección. Todas las
personas se reencarnan una y otra vez. Esta es la razón de la aparente desigualdad entre
los individuos. Unos son pobres y otros ricos. Unos son sanos y otros enfermos. Unos son
alegres y otros tristes. La causa de esto no hay que buscarla en un destino cruel o en un
Dios despreocupado, sino en el propio Karma. Ahora ya puede comprenderse porque uno
no debe dejarse engañar por quienes venden mantras mágicos e iluminación instantánea.
Esos gurús que preconizan la realización inmediata, al final no aportan más que decepción,
ya que cada hombre ha de enfrentarse, pronto o tarde, a los efectos de sus propias obras.
La vida de cada uno es su propia responsabilidad; quejarse de las dificultades, o de las
circunstancias desgraciadas, o de que los padres carecían de sicología, es equivocar la
cuestión. Únicamente cuando comprendamos que estamos atrapados en nuestra propia red
y comencemos a espiritualizar nuestras vidas, podremos romper la rueda de nacimientos y
muertes y encontrar la paz en la unión con el Ser. La reencarnación no es una creencia
exclusivamente oriental. Es un hecho de la vida al que se hace referencia, de una u otra
forma, en casi todas las principales religiones y filosofías místicas. La investigación ha
demostrado que era una doctrina aceptada, al menos en ciertas regiones en la época de
Jesús y es todavía una parte integrante de las creencias de algunas sectas del Judaísmo.
La Biblia no contiene ninguna condena contra el principio de la reencarnación; por el
contrario, cuando Cristo fue preguntado cuando regresaría Elías, contesto que Elías ya
había regresado, refiriéndose a Juan Bautista. Orígenes, perteneciente a la primitiva Iglesia
Cristiana Griega, escribió extensamente acerca de la preexistencia del alma y este concepto
fue básicamente aceptado por la Iglesia hasta el siglo IV después de Cristo. Más
recientemente el Papa Pio XII nombro a Orígenes doctor de la Iglesia Universal, con lo que
mostraba, sino la aceptación, al menos la tolerancia de sus enseñanzas. Pero la
reencarnación no es únicamente un principio abstracto. Todo el mundo ha experimentado
memorias de vidas pasadas en un momento u otro de su existencia. Son esas personas,
esos lugares, esas situaciones que tenemos la impresión, al verlas por primera vez, de que
“ya las habíamos visto antes”. No es infrecuente, al hablar con un desconocido,
experimentar un misterioso sentimiento de familiaridad. Es porque se trata de una persona
conocida en vidas pasadas. Lo mismo puede decirse de los lugares. En ocasiones uno se
despierta de un sueño que le resulta extrañamente familiar, aunque no tenga ninguna
relación con su vida y entorno presentes. Se trata de un segmento de una vida pasada que
ha aflorado a la superficie para ayudar en el Karma presente. ¿Qué tiene que ver el Yoga
con esto? Hay muchos métodos de eliminar estas deudas kármicas. A través de las
distintas formas de meditación se llega a comprender como opera le mente y, de este modo,
se comienza el proceso de crecimiento. Las técnicas específicas a utilizar dependen de la
naturaleza de cada individuo. En el Yoga, que significa “unión”, hay cuatro sendas
principales. El Raya Yoga es un sistema sicológico, basado en la concentración y en la
meditación. El Karma Yoga consiste en eliminar el ego y el apego a través del servicio
desinteresado. El Ñana Yoga es un método en el que se utiliza el intelecto para negar el
sometimiento al mundo material. El Bhakti Yoga es la senda de la unión por medio de la
conversión de las emociones en devoción. Existen también otras formas de Yoga. Entre
ellas, el Hatha Yoga, que es, en realidad, un aspecto del Raya Yoga que trata con las
energías del cuerpo astral, por medio de ejercicios o posturas, y la meditación en la
Kundalini. En este sistema, el meditador se concentra en un sonido sanscrito específico con
el propósito de aquietar la mente y despertar energía positiva. Se dice que las sendas son
muchas, pero la Verdad es Una. Cada individuo ha de seguir su propio camino hacia la
unión con la Fuente. Debe advertirse, sin embargo, que concentrar todas las energías en
una sola forma de Yoga da lugar al peligro del desequilibrio, e incluso de fanatismo. Para
llevar a cabo un progreso estable y consistente, el meditador debe elegir la senda que le
resulte más afín, pero siempre ayudándose con las técnicas y sabiduría de los otros
métodos. El equilibrio no puede mantenerse si no es por medio de una síntesis de los
Yogas. Meditando regularmente, la mente se hace más y más clara, y los motivos más y
más puros. El subconsciente libera conocimiento escondido que permite comprender las
formas en que cada uno se ata a sí mismo con sus hábitos diarios. Al ampliarse la
conciencia del Universo y cambiar la propia relación con ella, el ego comienza a diluirse
lentamente. Finalmente, las fuerzas superconscientes, o intuitivas, se liberan, dando lugar a
una vida de sabiduría y paz. Principios básicos para la meditación ¡Oh aspirantes! Luchad
duramente. Haced esfuerzos sinceros. Meditad regular y sistemáticamente. No dejéis pasar
ni un solo día sin meditación. Se produciría una gran pérdida si no lo hicierais. ¡Basta de
palabras! No más discusiones ni debates acalorados. Retírate a una habitación solitaria.
Cierra los ojos. Medita profunda y silenciosamente. Destruye las imaginaciones, los
pensamientos, los caprichos, las fantasías y los deseos cuando surjan en la superficie de la
mente. Reabsorbe las fluctuaciones de la mente y fíjala en lo Supremo. Ahora la meditación
será profunda e intensa. No abras los ojos. No te muevas. Sumérgete en las profundidades
de tu corazón y disfruta del silencio. Suami Sivananda Concentración y meditación Mucho
se ha dicho y se ha escrito sobre la meditación, pero llegar a conocer su esencia es una
labor de años. La meditación no puede enseñarse, como tampoco puede enseñarse a
dormir. Se puede disponer de una magnifica habitación con aire acondicionado, de un
colchón grande y confortable y de una ambiente absolutamente tranquilo, pero, a pesar de
ello, el sueño puede no producirse. No existe una técnica para dormir. El sueño sobreviene.
Del mismo modo, la meditación se produce por sí misma. Serenar la mente y entrar en el
silencio requiere una práctica diaria; sin embargo, no es poco lo que puede hacerse para
establecer la base y, de esta manera, asegurar el éxito. Antes de comenzar la meditación, lo
mejor es disponer de un ambiente y de una actitud adecuados. El lugar en el que uno
medita, el momento en que lo hace, la salud física y el estado mental deben propiciar la
introspección. Muchos de los obstáculos más difíciles desaparecen si se crea un amiente
que invite a la meditación.