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Saudade: Fenomenología y Psicología

Este artículo analiza la saudade como un sentimiento culturalmente construido que ha trascendido en el tiempo y el espacio. Explora las raíces etimológicas del término, la fenomenología que sustenta la afectación saudosa y algunos rasgos psicopatológicos descritos en la poesía saudosa. El objetivo es contribuir a una mejor comprensión de este concepto y sentimiento complejo desde una perspectiva histórico-cultural.

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Saudade: Fenomenología y Psicología

Este artículo analiza la saudade como un sentimiento culturalmente construido que ha trascendido en el tiempo y el espacio. Explora las raíces etimológicas del término, la fenomenología que sustenta la afectación saudosa y algunos rasgos psicopatológicos descritos en la poesía saudosa. El objetivo es contribuir a una mejor comprensión de este concepto y sentimiento complejo desde una perspectiva histórico-cultural.

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Razones del alma contrita. Fenomenologías de la saudade. Apuntes para una


teoría histórico-cultural de la saudade

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Iván Sánchez-Moreno

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Revista de História Comparada - Programa de Pós-Graduação em História Comparada-UFRJ
[Link] - ISSN: 1981-383X

RAZONES DEL ALMA CONTRITA: FENOMENOLOGÍAS DE LA SAUDADE:


APUNTES PARA UNA TEORÍA HISTÓRICO-CULTURAL DE LA SAUDADE
Iván Sánchez-Moreno1
Grup d Història de Nou Barris
Universitat de Barcelona

Resumen: El presente trabajo se centra en el análisis de la saudade como producto


histórico y cultural que ha trascendido en el tiempo y la geografía como un sentimiento
cercano a algunos trastornos psicológicos muy concretos. Muy vinculada a la poesía
portuguesa y brasileña, la saudade puede apreciarse en otras muchas formas de
sentimentalidad que implican modos de relacionarse afectivamente con la realidad
presente, pasada y futura. Nuestro enfoque partirá de un estudio del concepto de la
saudade desde tres niveles. Por un lado, atenderemos a las raíces etimológicas que tratan
de explicar el origen histórico del término. En un segundo apartado, abordaremos la
particular fenomenología que sostiene la afectación saudosa. Finalmente, expondremos
algunos de los principales rasgos psicopatológicos que se describen en la poesía de género
saudoso.
Palabras clave: Saudade – Historia – Psicología

REASONS FOR THE SORE SOUL: PHENOMENOLOGIES FROM SAUDADE:


NOTES FOR A HISTORICAL-CULTURAL THEORY OF SAUDADE S FEELING
Abstract: Our paper focuses on the analysis of saudade as a historical product that has
transcended time and culture as a feeling similar to some very specific psychological
disorders. Although saudade is closely linked to Portuguese and Brazilian poetry, it can be
seen in many other forms of sentimentality involving modes of affective relationship with
subjective reality. Our approach will start from a study of the concept of saudade from
three levels. Initially we will address the etymological roots that try to explain the
historical origin of the concept of saudade. Later, we will discuss the particular
phenomenology that sustains the affectation of saudade. Finally, we will present some of
the main psychopathological features described in the genre poetry of saudade.
Keywords: Saudade – History – Psychology

A saudade precisa ser falada e sentida para existir .2


Introducción
La saudade es una de las formas sentimentales más complejas del ser
humano, pero también una de las que menos atención ha suscitado entre las
ciencias sociales. El presente artículo pretende contribuir a este campo poco
explotado, partiendo de dos trabajos precedentes y una investigación llevada a
cabo en la Universidade Federal do Rio de Janeiro.3

1 E-mail: [Link]@[Link]
2 SILVEIRA, Leonardo Lucena Pereira Azevedo. Para além da origem da palavra saudade (ou
antropologia de um sentimento coletivo. Revista Litteris, v. 4, 2010.
3 SÁNCHEZ-MORENO, Iván. Esa melancolía gozosa que no cesa. Construcción de la saudade desde

una perspectiva histórico-cultural. Revista de História Comparada, v. 10, n. 1, p. 7-57, 2016.;

Rev. hist. comp., Rio de Janeiro, v. 11, n. 2, p. 108-131, 2017. 108


Con el presente trabajo queremos esbozar algunas claves históricas de la
saudade que pueden explicar la particular fenomenología de ciertos trastornos
psicológicos en la actualidad. Para tal fin, será necesario plantear de forma
sintética la perspectiva teórica bajo la cual vamos a amparar nuestro trabajo para,
seguidamente, recabar las principales explicaciones sobre la naturaleza
etimológica del propio concepto de saudade. Este punto será crucial para entender
la relación que se establece entre el sujeto aquejado de saudade y su particular
objeto de deseo. Finalmente abordaremos algunos casos ejemplares de la poesía
que describen o refieren el sentimiento saudoso desde un enfoque psicopatológico,
lo que nos ayudará a afianzar una cierta base para un futuro modelo teórico
respecto a una clínica de la saudade.

Definición de la saudade
Contrariamente a lo que pueda pensarse, la saudade no ha despertado un
relevante interés en las Ciencias Sociales en general y en la historia y la psicología
en particular. Esta ausencia entre las preocupaciones de estudio histórico-
psicológico no es en absoluto un problema de orden menor. Con el presente
trabajo deseamos contribuir con una revisión histórica que permita entender cómo
se producen formas de conocimiento y de sentimiento como las que atraviesan la
fenomenología saudosa.
Nuestro análisis no pretende centrarse únicamente en los orígenes
etimológicos de la palabra saudade, sino abordar la propia historia del concepto en
sí, siguiendo las bases sugeridas por Koselleck.4 Para este autor, todos los cambios
sociales, culturales e históricos alrededor de un concepto determinado son
coetáneos no sólo a los usos lingüísticos de éste, sino también al modo de ser
compartidos y desempeñados por los actores que participan en la gestión de ese
desarrollo conceptual, en un territorio determinado durante un largo período de
tiempo.

SÁNCHEZ-MORENO, Iván. El último aullido de Argos. Esbozos para una psicología de la saudade.
Mnemosine, v. 12, n. 1, p. 122-160, 2016.
4 MELO, Victor. Esporte e lazer: conceitos, cap. 2, Uma introduçao histórica. Rio de Janeiro:

Apicuri, 2010. p. 63-113.

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Si tomamos en parte el método de Koselleck como planteamiento para
nuestro análisis es porque del estudio histórico de un concepto complejo como es
la saudade se puede producir una teorización sobre dicha saudade. No tratamos de
diseñar un mapa etimológico, sino también un modelo epistemológico sobre unas
formas de vida concretas. El análisis histórico de un concepto nos permita al
mismo tiempo observar por un lado cambios en las prácticas que origina dicho
concepto y, por el otro, también reseguir la construcción particular de una realidad
histórica.
Por tanto, la saudade no puede reducirse a la mera explicación de un
fenómeno lingüístico, sino a una experiencia históricamente situada que se
inmiscuye en un curso filogenético y ontogenético de la existencia humana, tal y
como reflejó William James a finales del siglo XIX con su concepción del flujo de la
conciencia y de la expresión de las emociones.5 Según su teoría, todo pensamiento
puede provocar la manifestación de una emoción asociada, pues concibe ésta como
una condición más específica de la mente que afecta poderosamente a nuestro
cuerpo. A pesar de que el organismo experimente determinadas emociones frente
a un estímulo concreto de la realidad, la mente puede valorar y modificar dicha
reacción en función de las variables del entorno que le sean más significativas al
individuo.
Al respecto, la opinión de Silveira estaría más cerca de los planteamientos
de un William James funcionalista si definimos la saudade como un sentimiento
construido culturalmente pero sujeto también a los cambios en el ambiente.6 De
haberse cuestionado explícitamente la naturaleza sentimental de la saudade, James
habría añadido también el condicionante biológico en el propio devenir de una
psicología saudosa. En cambio, Melo –siguiendo a Koselleck– subrayará la
influencia histórico-cultural en la constitución de un concepto, con un efecto
recíproco entre historia y lenguaje.7 En definitiva, resulta muy complicado separar
tantos niveles de abordaje para un concepto tan rico en matices como es la
saudade.

5 JAMES, William. O que é uma emoçao? Clínica & Cultura, v. 2, n. 1, p. 95-113, 2013.
6 SILVEIRA, L. L. P. A. Op. Cit.
7 MELO, V. Op. Cit.

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El método que propone Koselleck, además, puede considerarse entre otros
tipos de análisis particulares de la historia que entienden ésta como un modo
reflexivo de la propia subjetividad. El modelo de Koselleck comparte muchos
puntos en común no sólo con la tradición filológica, sino también con la filosofía, la
hermenéutica diltheyana y la Völkerpsychologie. Respecto a esta última, Wundt
atiende al estudio científico de todos los productos sociales construidos y
compartidos por una comunidad a lo largo de la historia, tales como el lenguaje, los
mitos, las artes o las costumbres.8 Dichos productos serían el resultado de una
progresiva complejidad de la mente colectiva, entendida ésta como conjunto de
pensamientos, sentimientos y modos de vida que identifican a todos los miembros
de un mismo grupo social. La psicología etnológica que defendía Wundt por
encima de la mera psicología experimental –centrada únicamente en los procesos
psíquicos más simples– empleó una metodología descriptiva y comparativos
propia de las ciencias sociales, en una línea similar a la que propondrá más tarde
Koselleck.
Si hemos escogido un objeto de estudio como la saudade es porque refleja
un buen ejemplo de esa dificultad para transmitir un concepto sólo a través de la
palabra, como afirma Silveira al abordar los distintos orígenes etimológicos del
concepto saudoso: si está considerado como un valor esencial del ser luso-
brasileño, será imposible separar la palabra de la propia idea de particularidad del
sentimiento al cual se refiere.9
Atendiendo a esta postura analítica que parte de las premisas de Koselleck,
conviene hacer una distinción entre palabra y concepto. A diferente de éste, la
palabra carece de connotaciones que trasciendan hasta una dimensión social e
incluso política. Según Koselleck, los conceptos deben ser definidos como
articulaciones porque no sólo transmiten y comunican información, sino que
también la estructuran, la codifican y la ponen en relación con el mundo. Un
concepto es, por tanto, una herramienta de interpretación sobre la realidad. 10 En
nuestro caso, nos interesa particularmente enfatizar la importancia de un estudio

8 WUNDT, Wilhelm. Elementos de Psicología de los Pueblos. Bosquejo de una historia de la

evolución psicológica de la Humanidad. Madrid: Daniel Jorro, 1920.


9 SILVEIRA, L. L. P. A. Op. Cit.
10 MELO, V. Op. Cit.

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histórico de la saudade para entender algunos fenómenos vinculados a un malestar
psicológico aparentemente sin objeto desencadenante, como veremos a lo largo de
este trabajo.

Raíces etimológicas de la saudade


Los trabajos como los de Bulat, Silveira, Neto, Mullet, Nascimento y
Menandro11 parten de una naturaleza idiosincrática para definir el sentimiento de
la saudade que iría de la mano de cada cultura y época. Todos ellos analizan la
representación de la saudade más allá de su dimensión lingüística, ahondando en la
significación cultural que tiene tanto en literatura portuguesa como en la brasileña.
Para Bulat, la saudade está asociada a una psicología popular típicamente
portuguesa caracterizada por un sentimiento de vaga nostalgia, una melancolía
pasiva . Según su análisis, el significado cultural de la saudade portuguesa oscila
entre: a) una ligera melancolía causada por el recuerdo de un bien del que se está
privado; b) un sentimiento de tristeza por la pérdida de alguna cosa con la que se
estaba muy ligado afectivamente; y c) el recuerdo de algo agradable pero que se
encuentra distante en el tiempo y en el espacio.
Tales interpretaciones son las que Teixeira de Pascoaes (1877-1952)
institucionalizó durante el movimiento saudosista, ligando la saudade al deseo de
algo ausente.12 La intención de Pascoaes por reivindicar la saudade como esencia
del alma portuguesa a principios del siglo XX respondía a la voluntad de crear un
proyecto de identidad nacional a través de la instauración de unas bases estéticas,
políticas e incluso religiosas. El saudosismo estaba llamado a convertirse en un
modelo de referencia para la formación de un espíritu lusitano.
En realidad, la acepción de Pascoaes no hacía más que resucitar una vieja
superstición de los marineros portugueses del siglo XV: la creencia de que la
saudade brotaba en el ánimo de aquéllos que sabían que tarde o temprano

11 BULAT, Zuzanna. Saudade: A Key Portugueses Emotion. Emotion Review, v. 4, n. 2, p. 203-211,


2012.; NETO, Félix; MULLET, Etienne. A Prototype Analysis of the Portuguese Concept of Saudade.
Journal of Cross-Cultural Psychology, v. 45, n. 4, p. 660-670, 2014.; NASCIMENTO, Adriano
Roberto Afonso; MENANDRO, Paulo Rogério Meira. Memória social e saudade: Especificidades e
posibilidades de articulaçao na análise psicosocial de recordaçoes. Memorandum, v. 8, p. 5-19,
2005.; SILVEIRA, L. L. P. A. Op. Cit.
12 NETO, F.; MULLET, E. Op Cit.; NASCIMENTO, A. R. A.; MENANDRO, P. R. Op. Cit.

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acabarían trasladándose más allá del mar , convirtiéndose tradicionalmente en un
sentimiento exclusivamente arraigado al alma portuguesa de los navegantes que
añoraban en las colonias las tierras de origen.13 Consecuentemente, Brasil no se
libraría de los efectos saudosos.
No obstante, si en algo coinciden todas las saudades del mundo ex–colonial
del reino portugués es en la ambigua expresión simultánea de dos emociones
opuestas: por un lado, la felicidad que ofrece el deseo de un objeto o de una
persona ausente y, por el otro, la ansiedad que inspira su falta. 14 Se añade a esta
ambivalencia sentimental una doble dimensión temporal, pues a través de la
nostalgia saudosa resuena el pasado añorado y un futuro anhelado en el que se
espera recuperar aquello que se desea en el presente.15 Esta asunción bipolar de la
saudade quedó fijada en el clásico canon del poeta Almeida Garrett (1799-1854) al
definirla como gosto amargo de infelizes, delicioso pungir de acerbo espinho .16
Para probar la confusa pluralidad de significados de los que consta el
concepto de saudade, Neto y Mullet recogieron un total de 67 categorías distintas
asociadas popularmente a la saudade, destacando algunas muy contradictorias
entre sí. Entre los rasgos emocionales más citados aparecen tristeza, nostalgia,
dolor, sentimiento, alegría, amor, felicidad, esperanza, afecto, infelicidad,
desesperación, preocupación o el acto de llorar. También se enumeran algunas
lecturas psicopatológicas como melancolía, angustia, ansiedad, nerviosismo,
impotencia, insomnio o depresión. Sin embargo, en el exhaustivo estudio de estos
autores llaman la atención otras categorías que hacen referencia a valores
materiales o inmateriales como el anhelo por comer la gastronomía del país de
origen, la sensación de pérdida, ausencia, vacío o soledad y la asociación con el
recuerdo de las pequeñas costumbres cotidianas de la infancia o que quedaron
interrumpidas por un cambio de residencia o de hábitos de vida. La memoria, los
recuerdos, el deseo, la apelación al pasado y la voluntad de regreso al hogar, la
patria originaria o la tierra natal serán otras de las categorías reunidas por Neto y
Mullet, así como el reencuentro con la familia o incluso algunas personas fallecidas.

13 NASCIMENTO, A. R. A.; MENANDRO, P. R. M. Op. Cit.


14 BULAT, Z. Op. Cit.
15 NETO, F.; MULLET, E. Op. Cit.
16 BULAT, Z. Op. Cit., p. 205.

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Menos abundantes resultan las asociaciones con el fado y la revuelta política,
aunque contienen un evidente trasfondo nacionalista en el caso portugués debido
a su historia política y cultural.17
Apoyándose en el estudio de Vasconcelos fechado a principios del siglo XX,
tanto Nascimento y Menandro como Neto y Mullet apuntan la soedade como la
principal raíz etimológica de la palabra saudade.18 Concretamente, situarían el
origen latino en solitate, derivando finalmente en la vía intermedia entre soidade y
suidade. La etimología sigue quedando oscura cuando se intenta legitimar una
explicación que vincule el término en el latín primigenio y el significado del
concepto en cuestión, cuando autores como Bulat lo asocian más estrechamente a
la idea de salud saúde en portugués).19 Según la interpretación dada por
Vasconcelos, la palabra saudade designaría no sólo la situación que ocupa el
individuo en un lugar yermo y su incierto fruto, sino también el estado de ánimo de
una persona sin compañía que adquiere no obstante consciencia de su pobre
circunstancia existencial. La versión de Bulat, por el contrario, parece más cercana
a la propuesta teórica de las emociones esgrimida por el psicólogo William James a
finales del siglo XIX, puesto que se subraya la apreciación que el sujeto hace de su
propia afectación en el ánimo y en el organismo.20
Para reforzar sus argumentos, tanto Bulat como Silveira sugieren otra
posible raíz etimológica desglosada del árabe: saudah, traducible como salud .21
Ambos constatan la existencia del concepto saudoso en la lírica árabe presente en
la Península Ibérica entre los siglos VIII-XIV. Durante ese largo período de tiempo,
muchos términos del léxico arábigo fueron adoptados por el portugués y, en el
caso que nos ocupa, el concepto de saudah conservó la denominación de una leve
melancolía o padecimiento empático que, en un grado elevado, podía rayar el
estado de depresión. Silveira lee en la saudah poética medieval un tipo de dolor
provocado por una aflicción sentimental que originaría su propio género literario.

17 NETO, F.; MULLET, E. Op. Cit.


18 NASCIMENTO, A. R. A.; MENANDRO, P. R. Op. Cit.; NETO, F.; MULLET, E. Op. Cit.
19 BULAT, Z. Op. Cit.
20 JAMES, W. Op. Cit.
21 BULAT, Z. Op. Cit.; SILVEIRA, L. L. P. A. Op. Cit.

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Sumándose a Bulat y Silveira, también Leal rastrea el sentir saudoso en
otras culturas y lenguas, aportando no pocas pistas para cartografiar un mapa
conceptual de la saudade a lo largo de toda la costa europea.22 En inglés, términos
como longing, homesickness y missing pueden hacer referencia a una clase de
nostalgia, pero también a la falta de un hogar fijo o a un sentimiento de desarraigo
personal. En un ensayo de 1920, Vasconcelos defiende esta acepción de la saudade
como sentido de aislamiento social y patrimonial que surge de la ausencia, el
abandono y la carencia no sólo de otras personas significativas, sino también de
cosas (materiales e inmateriales) que se desea reencontrar.23 La palabra alemana
Heimweh también incide en el desamparo, la tristeza y la melancolía que se
apodera de la personalidad de quien la padece, un tipo de sufrimiento que
Nascimento y Menandro designan como mal por ausencia y que brota de la
nostalgia por regresar al hogar familiar.24
La discusión etimológica se extiende hasta otras latitudes en las que la
nostalgia también se circunscribe a la idea general de patria, además de al simple
recuerdo de bienes materiales (souvenir, en francés) o al de un amor entendido
como sentimiento abstracto (remembrance, en inglés). En este último caso, el
sentimiento aparece aunque la persona amada se encuentre presente, pues lo que
se valora es algo que trasciende el espacio y el tiempo presente. Sehnsucht, en
alemán, también se refiere al deseo del reencuentro y del regreso al hogar, pero
mezclado con la percepción del dolor psicológico. Silveira desconfía de una
interpretación etimológica para la saudade que sea concebida de la misma forma
por toda la comunidad, pues si se liga su origen a la palabra solitate o solidad
proveniente del latín, ésta no puede referirse más que a la soledad individual, no a
un sentimiento colectivo.25
Otros significados otorgados al sentimiento saudoso son el recuerdo
asociado a algo o alguien ausente, razón por la que la filóloga Carolina Vasconcelos

22 LEAL, Joao. The making of saudade. National identity and ethnic psychology in Portugal. In:
DEKKER, T.; HELSLOOT, J.; WIJERS, C. (Ed.), Roots & Rituals. The Construction of Ethnic
Identities. Amsterdam: Het Spinhuis, p. 267-288, 2000.
23 VASCONCELOS, Carolina Michaëlis. Sobre la saudade portuguesa. Quarto de Traducción, v. 10,

2013.
24 NASCIMENTO, A. R. A.; MENANDRO, P. R. Op. Cit.
25 SILVEIRA, L. L. P. A. Op. Cit.

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traza ciertas conexiones con otras lenguas a través de palabras como soedades (en
gallego); anyorança (en catalán); desio o disio (en italiano); doru o dor (en lengua
rumana); saknad (en sueco) o saknaor (en islandés). Vasconcelos también afirma
otras equivalencias con la senhardade asturiana, la morriña gallega, el langtan
sueco y el citado Sehnsucht alemán, aunque a éste le atribuye un carácter mucho
más metafísico que a la saudade original, pues aspira a alcanzar regiones
sobrenaturales y, por tanto, se acercará más al estado de beatitud y de éxtasis
propio de los místicos.26 Soto prosigue la búsqueda etimológica iniciada por
Vasconcelos casi un siglo antes, resiguiendo por toda Europa otros estados de
ánimo similares, según la definición idiosincrática de cada cultura. Soto integra
todos estos sentimientos bajo la etiqueta genérica de Stimmungen, pero no añade
nada nuevo a las apreciaciones que hiciera Vasconcelos.27
Ramón Piñeiro es otro autor que parece confiar plenamente en la
idiosincrasia universal de la saudode, entendiendo la ésta como una emoción ligada
exclusivamente a una cultura determinada. Piñeiro cuestiona que la saudade –que
él también considera más cerca del sentido primigenio de la saudah árabe– no
pueda tener traducción fuera de la lengua y la cultura portuguesa.28 Si dicha
emoción forma parte de una comunidad colectiva es porque ésta participa en el
conjunto de unas estructuras compartidas y reguladas a través de sus costumbres,
sus rituales, su literatura, etc.; es decir, lo que Koselleck reúne bajo el manto
general de la historia.29 Dichas condiciones histórico-culturales generarán,
difundirán y mantendrán unos modos específicos de sentir el mundo. No obstante,
Piñeiro –muy influido por las tendencias existenciales en boga en su momento–
entiende que la típica confusión entre la saudade, la nostalgia y la melancolía como
sentimientos afines se debe al reduccionismo psicológico con el que se pretende
explicar un fenómeno tan complejo.
Piñeiro aboga por un análisis histórico-cultural más profundo de las
diferencias –a veces muy sutiles– entre sentimientos afines a la saudade: no sólo a
través del estudio psicológico de la personalidad de cada pueblo, sino también de

26 VASCONCELOS, Op. Cit.


27 SOTO, Luis. O Labirinto da Saudade. Santiago de Compostela: Laiovento, 2012.
28 PIÑEIRO, Ramon. Filosofia da Saudade. Vigo: Galaxia, 2009.
29 MELO, V. Op. Cit.

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los atributos naturales y/o paisajísticos de cada región. Al respecto, dice Piñeiro,
aunque la saudade puede admitirse como algo universal, no se vive por igual en
cada lugar del mundo, desmarcándose diferencias muy significativas entre culturas
a las que tan sólo separa una frontera política, como es el caso de Galicia y
Portugal.
Leal, en cambio, es de los que afirman con rotundidad que la saudade es un
reflejo del alma portuguesa, un cruce intransferible entre pasión y tristeza
caracterizado por el recuerdo de un pasado idealizado y la fabulación de
esperanzas imaginarias. Leal se ciñe al reclamo que hacen de la saudade los poetas
adscritos al movimiento saudosista –encabezado por Fernando Pessoa– como algo
propiamente autóctono.30
Según Joao Leal, la saudade identifica al ethos portugués y su particular
sensibilidad idiosincrásica. Para justificar sus argumentos, se remonta
históricamente hasta antecedentes literarios del siglo XV ya apuntados hace cien
años por Teixeira de Pascoaes, situando su posible origen en la Era de los
Descubrimientos. Vasconcelos también admite esa posibilidad originaria,
destacando toda la simbología saudosa que impregna la poesía de aquel momento
escrita en (o haciendo referencia a) las colonias portuguesas en tierras africanas,
asiáticas y americanas. En tales casos, la saudade queda inscrita en el recuerdo de
los goces pasados y la incertidumbre de volverlos a vivir. Como ya ha quedado
dicho, la saudade nacería de la ambivalencia entre, por un lado, la pena por no
disponer de ellos en el tiempo presente y, por el otro, el disfrute sólo a través del
recuerdo. La saudade, por tanto, brotaría del deseo frustrado que se experimentó
en los días pasados y la esperanza del reencuentro futuro con aquello perdido.31

Fenomenología de la saudade
La introducción de una variable como la valoración que el sujeto hace de su
grado de esperanza para recomponer la subjetividad propia que quedó escindida
en el pasado o la recuperación de aquel objeto de antaño que le era tan íntimo es
importante en la medición subjetiva de la propia saudade. Laín Entralgo subraya
que la actitud de la espera será parte indisoluble del proceder saudoso. Pero esta

30 LEAL, J. Op. Cit.


31 VASCONCELOS, Op. Cit.

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espera puede alargarse indefectiblemente en el tiempo, anticipándose a la
posibilidad de que tras la espera no se pruebe el reencuentro con ningún objeto de
deseo. Como resultado, la personalidad saudosa sería capaz de experimentar
alegría, aunque sea vinculando ésta a una esperanza irresolutiva. El saudosismo
implantado por Teixeira de Pascoaes colocaba, de hecho, el acento en un papel más
activo por parte del sujeto saudoso por construir su propia capacidad de deseo y
esperanza. En esta visión de la saudade como un artificio sentimental para crear
una falsa esperanza, Prado Coelho (1885-1952) aprecia una connotación política
cuya razón de ser hunde sus raíces en el momento socio-histórico en el que brotó
el saudosismo, remarcando las intenciones patrióticas frente a un pasado
monárquico y sin posibilidades de cambio.
Torres Queiruga no niega la oscuridad conceptual que envuelve la
definición ontológica de la saudade al carecer de un objeto claro de deseo.32 Ramón
Piñeiro concibió la saudade en un célebre ensayo de como un puro sentir
indiferenciado entre la sensación de angustia y de esperanza, enmarcadas ambas
entre el recuerdo acerca del pasado y el porvenir del futuro. Teixeira de Pascoaes
lo resume con este pensamiento: Tocamos a lembrança e a esperança . Al fin y al
cabo, según esta concepción ontológica que propone Torres Queiruga, angustia y
esperanza no suponen una contraposición en la que ambas se anulen mutuamente.
Ernst Bloch (1885-1977) y Max Scheler (1874-1928) son dos de los autores que
cita Torres Queiruga para tratar de reintroducir la saudade en el conjunto de
sentimientos espirituales que oscilan entre los polos valorativos de la propia
subjetividad: el bien y el mal, la bondad y el pecado, la salvación y la condena, la
gloria y la desdicha, la esperanza y la angustia, etc. La visión de Bloch surge como
respuesta contra el existencialismo de mediados del siglo XX, preocupado por la
transformación negativa del mundo. En consecuencia, el pensamiento de Bloch se
erigiría contrario a la actitud derrotista, pasiva y aburguesada de autores como
Jean-Paul Sartre. La concepción sentimental de Bloch defenderá por tanto un tipo
de energía vital en algunas personas concretas impulsadas por una tendencia
instintiva (Streben) que irá consolidándose y tomando forma en la conciencia por

32TORRES QUEIRUGA, Andrés. Para unha filosofia da saudade. Orense: Fundación Otero Pedrayo,
2003.

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medio de una experiencia sentimental (Sehnen). Dado que a dicho instinto le
procede una toma de conciencia, no puede confundirse esta concepción
sentimental con el instinto fundamental, inconsciente y primitivo que apuntaban
otros autores de la corriente psicoanalítica como Freud, Jung o Adler –y que éstos
llaman libido o Trieb–.
No serán los únicos referentes citados por Torres Queiruga para explicar el
proceso ontológico de la saudade. En su extenso estudio asoman otras referencias a
San Agustín, Descartes, Spinoza, Kierkegaard y Bergson. Pero será particularmente
Martin Heidegger (1889-1976) el más influyente al hablar de la angustia (Angst)
existencial. En la perspectiva heideggeriana no hay cabida para la esperanza que
reivindicaba el movimiento del saudosismo portugués: según Leonardo Coimbra
(1883-1936), por citar alguno de los escritores saudosistas nombrados por Torres
Queiruga, toda saudade está transitada en mayor medida por la esperanza porque
ésta aviva el presente con una querencia ambigua hacia el futuro. Sin embargo, el
planteamiento de Heidegger se centra en el encuentro sentimental entre el yo y las
circunstancias que le envuelven (Befindlichkeit), sin que ello plantee avance alguno
respecto al momento presente.33
Esta negatividad del entorno se traduce en algunos poemas románticos en
la descripción que el poeta hace de su vida presente como una incierta temporada
de amargura, pero también cuando afirma de modo radical que la única opción
para dejar de sufrir en un mundo hostil es la muerte. Antes de que ésta llegue, el
sujeto saudoso, carente de la posibilidad del reencuentro con un objeto de deseo
que desconoce, se ve obligado a penar por una vida amargada.34 A este dolor
metafísico lo denomina Mircea Eliade como un destierro del alma , un estado
anímico caracterizado por una ausencia (personal u objetual) que destruye el
cumplimiento de un destino marcado y que, por tanto, impide que se reintegre la
vida en toda su plenitud. No obstante, Mircea Eliade no menciona la saudade sino el
concepto tradicional del dór rumano, cuyo motivo teleológico no es el de sufrir por

33 HEIDEGGER, Martin. Ser-en-el-mundo. In: SAKAKIAN, William S. (Ed.), Historia de la Psicología.


México: Trillas, 2003. p. 559-563.
34 CAVALCANTI, Camillo. Modernidade Brasileira: Poesia Ottocentista. Vitória da Conquista:

Universidade Estadual do Sudoeste da Bahia, 2013. p. 251-265.

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alguna cosa concreta, pues se puede sentir el dór sin necesidad de un estímulo
exterior que lo desencadene.35
La angustia saudosa surgirá por la ausencia del objeto mismo y
manteniéndose la constitución de un sentido trágico de la existencia, que
Cavalcanti advierte en buena parte de la poesía romántica portuguesa y
brasileña.36 La reformulación masoquista que sugiere el autor para el sentimiento
saudoso se explica por elegir –conscientemente o no– un objeto de deseo tan
insustituible como inalcanzable, por lo que si el sujeto proclive a una sensibilidad
saudosa se fija obsesivamente a dicho objeto idealizado, se acrecentará su malestar
al mismo tiempo que centra toda sus atenciones en ese objeto.
Es tal la obsesión por este objeto de deseo que el sujeto saudoso acaba
configurando su autoestima en relación con éste: cuanta mayor sea la distancia que
le separa del objeto de deseo, menor será la autoestima. Así, el sujeto melancólico
al que nos referimos se autodestruye en una correspondencia ambivalente: si bien
el deseo de alcanzar y/o recuperar el objeto provocaría la redención y la
restitución del sujeto, también la perdurabilidad del deseo acrecienta el proceso de
autolisis. Cavalcanti lo ejemplifica con estos versos de Álvares de Azevedo,
sufriente por la falta de su amada: Quanto sofro por ti! Nas longas noites / Adoeço
de amor e de desejos .37 Manuel Bandeira aporta otro ejemplo en la obra de
Gonçalves Dias (1823-1864) donde el autor describe su sufrimiento vital como una
profunda nostalgia y un amplio sentimiento de insatisfacción que sólo conseguía
aplacar ante el espectáculo de la belleza de los paisajes patrios, el afecto por la
recuperación de los amigos ausentes o la fe en sus creencias religiosas. Sirvan estos
versos de Lira quebrada como ejemplo:

Uma febre, um ardor nunca apagado,


Um querer sem motivo, um tédio a la vida
Sem motivo também –caprichos loucos,
Anelo doutro mundo e doutras coisas;
Desejar coisas vãs, viver de sonhos,
Correr após um bem logo esquecido,
Sentir amor e só topar frieza,

35 SÁNCHEZ-MORENO, I. Op. Cit.


36 CAVALCANTI, C. Op. Cit.
37 Ibidem. p. 65.

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Cismar venturas e encontrar só dores.38

Muy diferente es la visión de Pérez Fernández, para quien la saudade carece


de un objeto al que dirigirse ni depende de la voluntad del sujeto. 39 En línea con
éste, en su aproximación a la saudade, Soto también la define como una plenitud
incompleta , cercana a la concepción de la morriña gallega como ausencia
presente .40 Si bien en la primera se da un carácter más activo que en la segunda, lo
importante es el lazo intersubjetivo: es decir, a diferencia de lo que propone
Cavalcanti sobre la saudade fenomenológica, puede existir saudade aunque el
objeto se encuentre presente, pues el acento no se sitúa en el objeto que motiva el
sentimiento sino en las cualidades personales y afectivas de la sensibilidad del
propio sujeto saudoso.41 Esta mirada ontológica del propio ser saudoso queda en
litigio con la que sugiere Soto respecto a la citada morriña, donde el énfasis se sitúa
en el objeto añorado y/o anhelado, del que el sujeto está privado. El proceso
siguiente es el sufrimiento por una ausencia anticipada (pues podría acontecer en
el futuro) o por una ausencia imaginada (que podría haber ocurrido en el pasado).
Torres Queiruga ve con claridad esta idea de la ausencia en los antiguos
cancioneros, refiriéndose éstos a la mujer amada, las amistades más íntimas o la
tierra de origen. En tales casos, la saudade queda ligada a una relación directa con
el objeto de sentimiento.42 Como muestra, la poesía de Luis de Camoês (1524-
1580) hace mención a menudo de la distancia que separa al poeta de su país de
cuna, y lo hace estableciendo analogías con el símbolo bíblico del destierro de Sión
(Is. 62: 1-14).43
No se trata en este caso de una ausencia cualquiera, sin objeto. Esta saudade
por ausencia implica la conciencia de un yo que se experimenta determinado por la
falta de algo o de alguien. El sujeto saudoso sabe que su ser será siempre
incompleto sin la presencia de aquello o aquél que le falta. Si atenemos a los

38 BANDEIRA, Manuel (Comp.). Apresentaçao da poesia Brasileira. Uma antologia de poetas


brasileiros. Rio de Janeiro: Ediçoes de Ouro, 1967. p. 54.
39 PÉREZ FERNÁNDEZ, Abraham. Filosofia da saudade. Anales del Seminario de Historia de la

Filosofía, v. 30, n. 2, p. 573-616, 2013.


40 SOTO, L. Op. Cit, p. 126.
41 CAVALCANTI, C. Op. Cit.
42 TORRES QUEIRUGA, A. Op. Cit.
43 Nueva Biblia de Jerusalén. Bilbao: Desclée de Brouwer, 2006.

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principales referentes que pueblan la poesía saudosa, proliferan la persona amada
y la tierra de origen, lo que certifica la etimología formulada por Ramón Piñeiro,
señalando que la suma de las raíces griegas algos y nostos equivale a la nostalgia
que fundamenta el sentido saudoso y que abunda en los cantos que surgen
histórica y culturalmente como consecuencia de la emigración.44
Esta última perspectiva revela una interpretación fenomenológica de la
saudade como cualidad sensible del ser humano. Según éstas, el estado saudoso
depende de la percepción de una situación concreta de equilibrio psíquico con el
mundo. En función de la apreciación de ajuste o desajuste con las expectativas
presentes de la vida, el sujeto saudoso tomará conciencia de sí mismo en relación
con el mundo. Esta conciencia saudosa trasciende todo límite espacio-temporal
porque no se fija únicamente en el presente, sino que establece lazos afectivos con
los recuerdos del pasado y las expectativas del futuro.
Por otra parte se trata de un fenómeno sensible porque combina
paradójicamente dolor y placer. Así lo manifiesta tanto la definición de saudade
que hace Francisco Manuel de Melo (1608-1666) en el siglo XVII – É um mal, de
que se gosta; e um bem, que se padece – como la de Almeida Garrett (1799-1854)
en el XIX – Saudade, gosto amargo de infelizes –. A éstas cabe añadir la definición
que hizo Vasconcelos en 1920 sobre la saudade como un sentimiento dulce-
amargo similar al joy of grief de los ingleses. Este carácter paradójico es lo que en
Torres Queiruga va a fundamentar la polarización ambivalente entre la ausencia
del objeto de deseo cuyo recuerdo hace presente un placer a él asociado.
La definición de la saudade que hace Almeida Garrett en el párrafo anterior
nos remite no sólo a la ausencia del objeto de su deseo, sino también al placer de su
remembranza. Otros autores como Álvares de Azevedo (1831-1852), Gonçalves
Dias (1823-1864) y Casimiro de Abreu (1839-1860) también explotarán el género
saudoso profundizando en la temática amorosa. Pero en los poetas citados, el amor
no es un sentimiento del todo gratificante. En Amor é médo, por ejemplo, Casimiro
de Abreu menciona la alegría presente del amor correspondido, pero también la
angustia que sufriría al llegar el fatídico instante de la ruptura.

44 PIÑEIRO, R. Op. Cit.

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A Gonçalves Dias, por el contrario, le sobraban motivos para remarcar la
ausencia de su amada a raíz del desplante de ésta el día de su boda en 1851: tras la
negativa ante la idea de casarse con él, el poeta vertió mucha de su pena en poemas
de explícito título: A sua voz, Nao me deixes, Se morre de amor, etc. El caso de
Álvares de Azevedo era bien distinto, porque según confiesa por carta a un amigo,
había rechazado muchos compromisos con mujeres que, a pesar de su belleza, le
parecían estatuas estúpidas y sin vida .45 No obstante, reconoce más adelante su
particular sufrimiento por la soledad y el ansia insatisfecha de amor
correspondido. Para remarcarlo, en varios de sus poemas traduce la soledad de sus
noches en la expresión de un dolor psicofisiológico.
La descripción de la saudade que aborda Azevedo da la razón al filósofo José
Ortega y Gasset, quien en un ensayo de 1926 establece un sólido puente
argumental entre el amor a la amada, el amor místico a Dios y los estados alterados
de conciencia como el éxtasis o la hipnosis. Pero el autor también calibra el valor
subjetivo del amor en base al dolor que provoca su pérdida: el amor es a veces
triste, triste como la muerte, tormento soberano y mortal. Es más: el verdadero
amor se percibe mejor a sí mismo y, por decirlo así, se mide y calcula a sí propio en
el dolor y sufrimiento de que es capaz .46 Esta característica fenomenológica
parece coincidir en muchas de las perspectivas teóricas que tratan de asentar una
definición común de la saudade, a pesar de la disparidad de entornos históricos y
culturales en los que la saudade haya sido abordada.

Acercamientos psicopatológicos a la saudade


Debido a la gran pluralidad de enfoques sobre la toma de conciencia
saudosa que hemos visto, no siempre se llega a un consenso epistemológico sobre
la propia definición de la saudade. Théodule Ribot, por ejemplo, concluirá que
existen ciertos fenómenos complejos de alteración de la conciencia en los que se da
una hipertrofia atencional y un bloqueo de la propia voluntad por causa de un
estado melancólico afín al que identifica a la saudade. Si bien los primeros escritos
de Ribot sobre el tema datan de 1883, no tardarán demasiado en aparecer otros

45 BANDEIRA, M. Op. Cit., p. 67.


46 ORTEGA Y GASSET, José. Estudios sobre el amor. Barcelona: Círculo de Lectores, 1966.

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autores que reorientarán sus explicaciones hacia causas de origen histérico: es el
caso de Krafft-Ebing, quien en 1897 asociará exclusivamente estos fenómenos
psíquicos de hipersensibilidad al género femenino; o el de André Godfernaux,
quien hará lo propio vinculando los trastornos por disociación cognitivo-afectiva a
una mayor intensidad del aparato sensitivo y a una menor capacidad de
razonamiento; o el de Ernest Murisier, quien en 1902 plantea que el
desbordamiento de la afectividad aniquila la capacidad de pensamiento.47
No obstante, durante el siglo XIX abundaron los textos escritos por poetas y
literatos que, haciéndose eco de la terminología científica de la época, trataban de
explicar o describir el estado afectivo de la saudade. Augusto de Anjos (1884-1914)
es uno de los ejemplos aportados por Manuel Bandeira: el poeta se referirá a
menudo a su propia salud nerviosa como neurosis del infinito o expresión
paroxística profundamente hipocondríaca .48 Algo de razón tenía el autor al hablar
así de la naturaleza insana que le inspiraba su obra escrita, pues murió a la edad de
30 años.
Cavalcanti refiere otros muchos poetas románticos que explican su saudade
desde los aspectos patológicos, concentrando toda su atención en describir cómo
se sienten al pensar en la distancia o en la indiferencia de su amada. Cavalcanti
apunta numerosas representaciones mórbidas que configuran un típico cuadro
melancólico, subrayando el estado doliente o moribundo de cada poeta romántico.
Esta patología del espíritu , parafraseando literalmente al autor, centra su
atención en el proceso de acentuada degradación de su propio sentimiento,
trastocando el afecto amoroso en profunda tristeza o remarcando el tormento
físico y la amenaza de la muerte.49 En la poesía de Alphonsus de Guimaraens
(1870-1921), por ejemplo, abunda la imagen del propio poeta bajo un severo
estado alucinatorio como efecto de pérdida de voluntad por culpa de la saudade,
describiéndose a sí mismo caminando solo, errante y desnortado, a la deriva hasta
el fin de su destino. Títulos como el de Náufrago ejemplifican sin ambages este
padecimiento en soledad, movido por una fuerza sobrenatural que le obliga a

47 ÁLVAREZ, Francisco Javier. Mística y depresión. Madrid: Trotta, 1997. p. 228-230.


48 BANDEIRA, M. Op. Cit. p. 122.
49 CAVALCANTI, C. Op. Cit. p. 73.

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caminar desorientado bajo un estado alucinatorio perpetuo y un abandono total
de la conciencia.
Cavalcanti concluye además que en la poesía saudosa del Romanticismo el
amor se percibe mejor cuanto más se sufre por él, midiéndose la intensidad
afectiva por medio del dolor que provoca su falta. Llevada al extremo la obsesión
saudosa, ésta puede superar la propia capacidad de control voluntario de los
afectos. Ésta es la explicación que arroja el doctor Pi i Molist para justificar los
delirios monomaníacos del Quijote en pos de su irreal Dulcinea:

puede sostenerse que la existencia ó realidad corpórea que él daba á la


señora de sus pensamientos, era pura fantasía de una concepción
delirante: realidad subjetiva, la única que cabe en este fenómeno
patológico; existencia que no lo es sino en la mente del orate; el cual, sin
embargo, tiene certidumbre tan firme, por lo menos, de ella como de la
misma realidad sensible.50

Una segunda tendencia en la poesía saudosa se limita a describir las


manifestaciones psicofisiológicas vinculadas al sentimiento de saudade. La poesía
portuguesa y brasileña está trufada de ejemplos que reflejan en buena medida el
pensamiento de psicólogos de finales del siglo XIX como William James y Carl
Lange sobre las manifestaciones emocionales.51 Tanto Alphonsus de Guimaraens
(1870-1921) como Álvarez de Azevedo (1831-1852) van a ser algunos de los
autores que más remarcarán los aspectos psicofisiológicos de la saudade. El
primero se refiere a la saudade en términos de certo o coração de tudo esquece, /
Quando muitos anos sao passados , describiendo el dolor anímico que siente al
pensar en el tiempo pasado igual que si le escociera el propio corazón.52 Siguiendo
la metáfora empleada por Luis de Camôes – Regándo-vos com lágrimas saudosas, /
E nascerão saudades de meu bem –, en su poema Saudades Álvarez de Azevedo se
sirve de la analogía de la furtiva lágrima para sintetizar en una mera reacción
corporal todo el sentimiento contenido que implica la saudade. Como se ve, el
sufrimiento saudoso reflejado en versos que recurran a manifestaciones reactivas

50 PI Y MOLIST, Emilio. Primores del Don Quijote en el concepto médico-psicológico y


consideraciones generales sobre la locura. Barcelona: Imprenta Barcelonesa, 1886. p. 25.
51 LANGE, Carl. Teoría de las emociones. In: SAHAKIAN, William S. (Ed.), Historia de la Psicología.

México: Trillas, 1992. p. 245-247; JAMES, W. Op. Cit.


52 CAVALCANTI, C. Op. Cit. p. 251.

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del cuerpo constituirá un modo de vida de intrínsecos reflejos psicosomáticos,
partiendo así de una interpretación del pensamiento como consecuencia de un
estado afectivo del cuerpo. Un estado afectivo al que debe dotarse de valor para
que adquiere connotación humana.
La otra tendencia sobre la naturaleza psicopatológica de la saudade dirige el
foco hacia los condicionantes innatos del propio sujeto saudoso. James parece
admitir en su decimonónica teoría de las emociones que algunas personas nacen
con una sensibilidad especial.53 James no será el único a finales del siglo XIX que
suponga una correlación directa entre la hipersensibilidad y la enfermedad mental.
Max Nordau es de los que asocian la genialidad creativa con la psicopatologia,54
como también George Beard, quien en acuñó el término neurastenia para
designar a quien sufre alteraciones en la estructura química del sistema nervioso
hasta debilitar su propio tejido y cuyo mal afectaría sobre todo a los artistas que
sobrepasaban las posibilidades creativas de la media poblacional, según admitiría
el poeta Fernando Pessoa sobre sí mismo casi medio siglo después.55
De hecho, Lombroso será uno de los referentes en boca de Pessoa para
justificar el origen biológico de la personalidad saudosa, haciendo acopio de la
etiología degeneracionista que vinculaba herencia mórbida y cualidades
psicológicas superiores. Pero Pessoa añadía otra discutible fuente como es la de
Kraepelin, asociando la causa de la degeneración nerviosa de algunos artistas con
el alcoholismo y la sífilis.56
Las citas a estos alienistas y teóricos de la psicopatología no son gratuitas en
el caso de Pessoa. El poeta, convencido de su propia aura de genialidad, apreciaba
en sí mismo una naturaleza sensible superior al resto de mortales, viendo una
similitud entre el genio poético del sujeto saudoso y la histeria por medio de la
elevación de los sentimientos. La exagerada intensidad afectiva tendría un
paralelismo con algunas teorías sobre la epilepsia, así como las actitudes
pasionales a las que tanto contribuyó Charcot a finales del siglo XIX en sus estudios

53 JAMES, W. Op. Cit.


54 NORDAU, Max. Fin de Siglo. Jaén: Del Lunar, 1999.
55 PESSOA, Fernando. Etopatología. Escritos sobre genio y locura. Barcelona: Acantilado, 2013. p.

229-246.
56 Ibidem. p. 230.

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sobre la histeria. Pessoa compilaba todas esas interpretaciones para explicar la
naturaleza psicopatológica de su propia inspiración poética.
Para ello, el poeta portugués compuso un desordenado esbozo de lo que él
mismo denominó Etopatología, definiéndola como una ciencia sobre el carácter
mórbido con la que pretendía dar respuesta a diversas dudas sobre el alma
humana desde tres focos: la naturaleza del criminal como ser antisocial, el alienado
como ser extrasocial y el genio como suprasocial, afectados todos ellos por una
sensibilidad fuera de lo común. En el caso del genio, según la particular
Etopatología pessoniana, el individuo presenta una inteligencia superior a la media
y sufre impresiones anormales no sólo por las cosas que percibe, sino también por
las ideas que asocia mentalmente. Según la teoría del poeta, el genio se caracteriza
por una locura talentosa que encuentra en la saudade un posible medio de
expresión sentimental. La saudade queda así vinculada a un tipo de neurosis que
provoca exaltaciones, de orden instintivo e involuntario, y que domina la razón de
los individuos a través de las pasiones.
Dos son las principales causas que señala Pessoa respecto a esta locura
saudosa : por un lado, una posible lesión orgánica en los tejidos del sistema
nervioso; por otro, un temperamento innato más hipersensible. Los hombres de
campo, afirma Pessoa, serán más impresionables que los de ciudad, mientras que
la herencia genética, la neurastenia y la intoxicación por alcoholismo o sífilis
podrían condicionar otros factores de tendencia psicopatológica acerca de la
saudade. El propio Pessoa analizaría sus propios antecedentes familiares
añadiendo a su Etopatología un árbol genealógico en el que señala un padre
tuberculoso, una abuela paterna que sufrió perturbaciones mentales sin
determinar y una tía materna afectada por crisis nerviosas que tampoco
especifica.57
Manuel Bandeira refiere otros ejemplos de poetas que describen su
condición saudosa como una afección psíquica. El caso de Junqueira Freire (1832-
1855) es harto evidente en poemas como Louco y Hora de delirio, pero también en
algunos textos de Mário Pederneiras (1867-1915) en los que se asocia la saudade

57 Ibidem. p. 239.

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con el paso del tiempo y la impotente contemplación del propio envejecimiento, un
sentimiento que oscila en ocasiones hacia el estado maníaco y otras hacia la
depresión.58
Muchos otros románticos brasileños del siglo XIX manifiestan la influencia
del mal du siècle presente en la poesía europea a la que se refiere Max Nordau
(1999). De éste van a adoptar la descripción de la melancolía saudosa por medio de
referencias a una salud precaria y a una indisimulada obsesión por la muerte.
Álvares de Azevedo (1831-1852) será uno de ellos: reconociendo el influjo de Lord
Byron, en la obra de Azevedo la muerte y el desamor irán de la mano como un
mismo sentimiento de angustia. En cuanto a Machado de Assis (1839-1908), el
deseo de muerte impele hacia la trascendencia por medio de la poesía escrita, pero
asume las consecuencias psicosomáticas del genio creador que, a medida que le
otorga una cierta garantía de glorificación post-mortem, mina su salud por una
sensibilidad enfermiza. Sin ir más lejos, en Uma criatura define al poeta como un
genio de la autodestrucción , mientras que, parafraseando a Baudelaire, acusa al
sentimiento poético de ser la podredura de un leproso . Esta aura fúnebre que
comentamos en Machado de Assís también impregnará las obras de Alberto de
Oliveira (1857-1937). Si bien éste interpreta la saudade como expresión de una
extraña forma de energía amenazadora que todo lo cubre, en la obra del primero
reaparecerá la noche a menudo como una presencia amenazadora que envuelve
todo de una funesta saudade.
El propio Bandeira sigue el rastro de la muerte hasta la concepción de la
saudade en pleno siglo XVIII, cuando autores como Basílio da Gama (1741-1795) y
Cláudio Manuel da Costa (1729-1789) la sugieren como una personificación de la
naturaleza que refleja un estado mórbido del propio poeta. Cavalcanti, además,
subraya algunos otros elementos simbólicos de la poesía saudosa que exhiben
connotaciones patológicas o una velada cita a la muerte como una amenaza
existencial más invasiva que el propio tedio.59 Pero si existe un símbolo por
antonomasia en el que coincide la poesía brasileña y portuguesa al referirse a la
saudade es sin duda alguna el elemento marino. Bulat sitúa en la Época dos

58 BANDEIRA, M. Op. Cit. p. 224-226.


59 CAVALCANTI, C. Op. Cit.

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Descobrimentos el punto álgido de la poesía saudosa, puesto que muchos poemas
de por entonces hacen mención explícita al temor a lo que encontrarán más allá del
mar, en las colonias, cuán lejos queda la posibilidad de regreso y las personas y
cosas queridas en la distancia y, por último, qué cambios van a aquejar a los
objetos de su añoranza a medida que pase el tiempo.60
Otros autores como Fagundes Varela (1841-1875) encontrarán la
inspiración de su propia saudade haciendo de sí mismos un examen hipocondríaco.
Varela, además, añadirá el sufrimiento por su inadaptación social en las ciudades,
huyendo a menudo hacia la naturaleza salvaje para vivir como un bohemio,
inseparablemente de una botella de cachaça.61 Así, la muerte acompañará al poeta
en el Cântico do Calvário, una sentida elegía que compuso para su hijito, fallecido
con tan sólo tres años de vida. Posteriormente, Varela cultivaría una poesía de
temática patriótica con la que no alcanzaría los mismos éxitos de antaño.

Conclusiones
Al inicio del presente trabajo formulamos como principal objetivo del
mismo poner de relieve la intrínseca relación histórica que ha consolidado los
particulares mecanismos de sufrimiento psicológico que caracterizan el carácter
saudoso. Dichos fundamentos podemos rastrearlos en buena parte de la poesía
romántica escrita en portugués y que refieren padecimientos tales como la
ansiedad, la nostalgia, la depresión o el instinto suicida, entre otros. Al respecto, ha
sido muy útil destacar de inicio los antecedentes históricos y etimológicos sobre
los que se asienta el sentimiento saudoso, depositando a lo largo de los siglos un
evidente calado en la psicología cultural de ciertos pueblos de Europa y América.
Asimismo, hemos abordado un análisis del objeto desencadenante de la saudade y,
más concretamente, de la relación que el sujeto de temperamento saudoso
establece con aquél. En función de la particular idiosincrasia de dicha relación, las
consecuencias pueden ser de mayor o menor gravedad para el sujeto afectado,
como prueba la descripción fenomenológica de la saudade que apuntamos en
nuestro trabajo. De la ambivalente vinculación afectiva con el objeto personal de

60 BULAT, Z. Op. Cit.


61 BANDEIRA, M. Op. Cit. p. 75.

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cada saudade, se desprende una serie de analogías psicopatológicas que han
trascendido el tiempo y las culturas adoptando formas universales de
padecimiento psíquico.
Nuestro trabajo, sin embargo, no acaba aquí. La saudade resulta un objeto
de estudio de extremado interés para las ciencias sociales, con evidentes líneas de
fuga a la psicología, la literatura, la historia, la antropología, la sociología y otras
ciencias afines. Sin duda consideramos que esta atención pueda suscitar nuevas
formas de colaboración interdisciplinar para contribuir de manera significativa a
un mayor entendimiento de la naturaleza humana.

Bibliografía citada
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Recebido: 08/07/2017
Aprovado: 11/10/2017

Rev. hist. comp., Rio de Janeiro, v. 11, n. 2, p. 108-131, 2017. 131

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