Derechos Reales en Derecho Romano
Derechos Reales en Derecho Romano
DERECHO ROMANO I
UNIDAD 9
Temario
Introducción
Las personas, esto es, los sui iuris con plena capacidad de ejercicio, eran los únicos que podían gozar de un
patrimonio. Básicamente dicho patrimonio se componía de dos tipos de derechos: los derechos reales, es decir,
aquellos que una persona ejerce con poder inmediato sobre una cosa, y los derechos personales, consistentes en
la relación que existe entre dos personas y que una de ellas tiene la facultad de exigir a la otra determinada
conducta.
En este marco, en la presente unidad se realizará el estudio del patrimonio en Roma, la noción de cosas, así
como el análisis de los alcances de la posesión y la propiedad en el derecho romano.
La noción anterior permitirá comprender la influencia del derecho romano en la actual regulación de los
derechos reales, la propiedad y posesión regulados por el Código Civil Federal, Libro Segundo, De los Bienes.
De esta manera, se pretende que como estudiante se convenza de la relevancia del estudio del derecho romano
en la comprensión de los fundamentos en materia de derechos reales, y se percate del proceso de evolución del
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fenómeno jurídico
Objetivo
El alumnado precisará la importancia del estudio del patrimonio en sus dos vertientes, derechos reales y
derechos personales. Analizará el concepto y los distintos criterios de clasificación de las cosas. Comprenderá la
naturaleza, alcance y protección procesal del derecho real de propiedad y su distinción con la posesión,
destacando su impronta en el ordenamiento jurídico mexicano.
El patrimonio en Roma
Concepto de patrimonio
En el derecho romano, es posible definir el patrimonio como “conjunto de bienes susceptibles de valoración
económica que pertenecían al pater familias”. Era, por lo tanto, un conjunto o masa de bienes considerado como
un todo. Las adquisiciones patrimoniales se verificaban a título singular cuando recaían sobre un objeto
determinado, por ejemplo: ganado, tierras, etc., y a título universal cuando afectaban a todo un patrimonio,
como en el caso de la herencia (Bravo, 2014: 193).
El patrimonio (patrimonium de los cives romani) formaba parte de los atributos de la personalidad, el cual se
integraba por el conjunto de cosas corporales, incorporales y deudas que tenga una persona. El patrimonio posee
una naturaleza económica y jurídica, dado que los bienes que los integran se estimaban como riquezas de las
personas, y tiene naturaleza jurídica, porque el derecho protege a su titular en sus relaciones de adquisición y
transmisión de bienes (Ventura, 2011: 96-193).
Derechos reales
El tema de los derechos reales es significativo para comprender los alcances de las facultades de dominio,
disfrute y uso de la persona con una cosa. En ese marco, es pertinente analizar el concepto y clasificación de los
derechos reales, con base en lo cual estaremos en posibilidad de analizar los alcances de la propiedad y la
posesión.
Definamos...
Derechos reales
El poder jurídico que ejerce una persona sobre una cosa, cuyo titular puede sacar el máximo
aprovechamiento, de acuerdo al título que ostente y es oponible a cualquiera (erga omnes);
sin embargo, tal denominación no es romana; en realidad la expresión ius in res es propia
del medievo.
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Por otra parte, en cuanto a los derechos reales de cosa ajena, a reserva de explorar el tema con más amplitud en
el siguiente capítulo, es conveniente dar algunas notas introductorias en el siguiente sentido:
Las servidumbres reales son derechos reales sobre un inmueble ajeno (el fundo sirviente), cuyo
aprovechamiento debe aumentar la utilidad de un inmueble propio (el fundo dominante), cercano al primero
(Margadant, 2002: 273).
Junto con la propiedad, es importante considerar la posesión, la cual designa la relación física entre una persona
y una cosa, que dé a aquélla una posibilidad exclusiva de utilizar ésta bajo una situación de hecho que da un
poder físico y exclusivo sobre el objeto (Margadant, 2002: 233-235).
Derechos personales
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Definamos...
Es una relación especial entre personas, por la cual una de ellas queda facultada
jurídicamente para exigir de la otra el cumplimiento de una determinada prestación, que
según el derecho común éste le adeuda mediante acciones in personam.
El derecho personal es relativo, por cuanto se ejerce solamente contra la persona del
obligado.
Así, en materia de defensa de los derechos patrimoniales, la actio in rem se contraponía a la actio in personam;
mientras la primera representaba la posición de la propiedad y de los otros derechos reales sobre la cosa, la
segunda era la defensa de los derechos de crédito.
La influencia del derecho romano en la concepción contemporánea del patrimonio se aprecia en la manera en la
cual se establece la relación jurídica de la persona con la cosa, los derechos y obligaciones que se desprenden de
la propiedad, posesión, usufructo, uso, habitación, hipoteca y prenda, así como los medios de adquirir, limitar o
perder dichos derechos. Igualmente, la influencia del derecho romano es significativa para justificar cuando las
cosas pueden estar fuera del comercio por razones físicas o jurídicas, así como los principios inherentes a la
posesión, tal como la buena y mala fe.
Asimismo, el derecho romano permite profundizar en los alcances de los derechos de uso, disfrute y
disposición, así como la manera de hacerlos oponibles a terceros.
Como se puede apreciar, el derecho romano otorga un marco de referencia que comprende los fundamentos
jurídicos y filosóficos de los derechos reales, así como la esfera de derechos y obligaciones que se derivan de
los mismos.
Las cosas
Concepto
Definamos...
Las cosas
Las cosas (res) son entendidas como toda entidad externa al sujeto que tiene un valor
económico (que puede cambiarse por otra) y que en la conciencia económico-social es
aislada y concebida como un objeto existente por sí mismo, apta para satisfacer necesidades
comunes a los hombres.
Diversas clasificaciones
Dependiendo de la naturaleza jurídica de la res, las cosas se clasificaban de acuerdo a distintos criterios, entre
los que destacan los siguientes: las cosas que están fuera del comercio y las que están dentro del comercio.
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Las que pueden tocarse, que caen directamente bajo los sentidos (Gayo I.2. 12-14), y cosas
incorporales: las que no son susceptibles de percibirse a través de los sentidos (v. g. la
herencia, el usufructo, el derecho de crédito, etc.). La importancia práctica de esta
clasificación radica en la posibilidad de adquirir la posesión sólo de bienes corpóreos y de
las distintas maneras de transmitir la propiedad.
Pueden desplazarse por todos lados (v. g. una vaca, una vasija, etc.); y cosas inmuebles: no
pueden trasladarse de un lugar a otro (v. g. una casa, las cosas adheridas al suelo, etc.). La
diferencia de ambas categorías es importante en el orden de la usucapio, toda vez que se
requiere mayor tiempo para adquirir la propiedad, tratándose de bienes muebles.
Pueden ser reducidas a pequeñas porciones, cada una de las cuales conserva su propia
sustancia y utilidad (v. g. una cosecha de trigo, cierta cantidad de vino, etc.); y cosas
indivisibles: aquellas que al fraccionarse pierden su carácter y utilidad original (v. g. una
vaca, una pintura). La distinción tiene importancia de acuerdo a un criterio jurídico y no
físico, ya que las cosas corpóreas pueden dividirse.
Las que según su utilidad económico-social son consideradas como cuerpos singulares,
constituyendo una unidad natural o artificial (v. g. un buey, una piedra, etc.); y cosas
compuestas: aquellas que son el resultado de la unión artificial o mecánica de varias cosas
simples, que unidas entre sí generan otra cosa distinta y que tienen una utilidad económico-
social diferente de las cosas simples que le dieron origen (v. g. un carro, un barco, etc.). La
división tiene importancia en lo relativo con las cosas compuestas, ya que si cada una de sus
partes es cambiada, la cosa compuesta no cambia jurídicamente su identidad.
Tienen individualidad propia (v. g. una carreta, un fundo, etc.); y cosas accesorias: entidades
concebidas de forma abstracta, como elementos que dependen de otra cosa, y destinadas a
integrar o perfeccionar la cosa principal (v. g. los objetos que sirven para completar una
carreta, como serían los clavos, los asientos, etc.). La diferencia es importante para el
ámbito jurídico, aplicándose el principio de que lo accesorio sigue la suerte de lo principal.
La posesión
Concepto
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Definamos...
Posesión
Clases de posesión
Existían diferentes tipos de posesión que variaban de acuerdo a los efectos jurídicos que producían:
Posesión de buena fe
La possessio bonae fidei era la disponibilidad absoluta de la cosa, ejercida con la convicción de no lesionar los
derechos de otros. Entre los efectos jurídicos que producía estaban los siguientes: el poseedor podía devenir
propietario por el transcurso del tiempo por medio de la usucapio; el poseedor de buena fe no tenía ningún
medio de defensa contra la acción reivindicatoria del propietario; desde el derecho clásico el poseedor de buena
fe podía hacer uso de la actio publiciana y gozaba de protección procesal por medio de los interdictos.
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Posesión de mala fe
El poseedor tiene el corpus y sabe que el objeto que tiene no es suyo, aunque espera tenerlo para sí con
exclusión de cualquier otro (animus). No deviene en propietario a través de la usucapio; no tiene derecho a los
frutos, debe regresarlos; goza de protección procesal por medio de los interdictos, excepto cuando se ejerza
contra la persona de la cual obtuvo la posesión; con ellos se protege el ejercicio de la situación de hecho.
Detentación
Es la tenencia meramente corpórea de la cosa, es decir, es la disponibilidad de hecho de la cosa sin el animus de
tenerla para sí con exclusión de cualquier otro (v. g. el arrendatario). No deviene en propietario a través del
tiempo; no tiene derecho a los frutos, debe regresarlos; y no goza de la protección de los interdictos.
Desaparece la posesión con la pérdida del corpus, del animus o de ambos; sin embargo, desde el siglo III d. C.
se admitió que el poseedor que perdiese el corpus pudiese conservar la posesión, siempre que se conservara
el animus possidendi y de que existiera la posibilidad de volver a recuperar la disponibilidad corporal.
Justiniano extendió este principio, admitiendo que el ausente pudiese conservar la posesión.
Interdictos
Los interdictos posesorios eran de dos clases:
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La propiedad
Definamos...
Propiedad
Uno de los derechos que una persona puede tener sobre una cosa es la propiedad. Entre las
fuentes romanas no existe una definición concreta de la propiedad; en la terminología
romana se suele denominar a la propiedad de varias maneras, como mancipium (viene
de manus, que indica la aprehensión material de efectiva aplicación de fuerza, ligada a
viejos modos de crear y defender el poder que el pater familias puede alcanzar sobre las
cosas); más tarde se usa el término dominium (implica una noción de señorío; esto es, aquel
titular de poderes o facultades), y a partir de la República prevalece el término
de propietas (que acentúa la pertenencia absoluta y exclusiva de la cosa que es objeto de
este derecho al titular del mismo). Sin embargo, desde la Edad Media se ha intentado, a
partir de fragmentos del Corpus Iuris Civilis, hacer una definición teórica de la propiedad.
De forma no limitativa, se ha definido a la propiedad como el derecho de obtener de un
objeto toda la satisfacción que ésta pueda proporcionar a su titular y es oponible contra
cualquiera.
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Ius vindicandi
Referente al derecho a reclamar el objeto de terceros poseedores o de detentadores, el cual corresponde a una
consecuencia directa de la circunstancia de que la propiedad es el derecho real por excelencia y, por tanto, se
puede oponer a terceros.
Tipos de propiedad
Para el derecho romano existían dos tipos de propiedad: quiritaria y bonitaria, según fuera regulada por el
derecho civil y por el derecho honorario.
Quiritaria
Es el derecho absoluto y exclusivo de disponer de una cosa determinada y de gozar de la defensa judicial
reconocida por el ius civile, así como de realizar los actos necesarios para transmitir a otro sujeto la cosa,
concediéndole el dominium ex iure quiritum sobre la misma.
Era la antigua propiedad civil romana, única forma de propiedad reconocida por el ius civile; únicamente podían
ser titulares de este derecho los ciudadanos romanos y los que tuvieran el ius commercii. Eran objeto de
propiedad quiritaria originariamente los que tuvieren carácter romano, es decir, bienes muebles y fundos
itálicos, que eran de disponibilidad exclusiva de los romanos; así como en las provincias los fundos asimilados
jurídicamente a los itálicos, mediante la concesión del ius italicum; sólo se podía transmitir la propiedad de
acuerdo a los modos establecidos por el ius civile.
Actio negatoria
Esta acción tenía por finalidad defender la propiedad contra ataques que no consistieran en privar de la posesión
al propietario, sino en la pretensión de menoscabar sus facultades como propietario, atribuyéndose otra persona
derechos sobre la misma (v. g. una servidumbre de paso, un usufructo, etc.). En caso de que la acción
prosperara, el actor obtenía la cesación de la actividad perturbadora, la restitución de la cosa a su primitivo
estado.
Acciones penales
En caso de que una persona cometiera un delito en sus propiedades (v. g. la actio ad exhibendum, la actio furti y
la actio legis Aquiliae, para los casos de hurto y daño, respectivamente).
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Bonitaria
También llamada propiedad pretoria, fue una figura surgida a través de la actividad jurisdiccional del pretor y
encaminada a tutelar distintas relaciones no contempladas y defendidas por el ius civile, en las que un sujeto
obtenía a través de un acto lícito y sin lesionar derechos ajenos, la disponibilidad absoluta de una cosa con
exclusión de otros (erga omnes). Dichas situaciones no eran consideradas en el ámbito del derecho civil, por lo
que carecían de tutela jurídica. En defensa, el pretor concedió medios procesales para rechazar o paralizar la
acción reivindicatoria que pudiese ser ejercida contra él. Esta defensa judicial se mantenía durante el tiempo
necesario para usucapir y transformarse, con el paso del tiempo, en propiedad quiritaria plena.
La propiedad bonitaria estaba reconocida por el ius honorarium, por lo que para su defensa y retención solo se
podían utilizar las formas para adquirir la propiedad reconocida por el derecho honorario (traditio, praescriptio
longi temporis). Entre las facultades reconocidas al propietario bonitario estaban:
En cambio, al no ser propietario quiritario, no podía transmitir la propiedad de acuerdo con los modos
establecidos por el derecho civil, pero podía mediante la traditio transmitir a otros la propiedad bonitaria.
Con Justiniano, la situación que durante el derecho clásico era calificada de in bonis habere,
se equiparó a la propiedad, terminando con la distinción entre propiedad quiritaria y
propiedad bonitaria (Código 7.25 y 7.31).
La medida procesal reconocida para proteger la propiedad bonitaria fue la actio publiciana: esta acción fue
introducida en su edicto por el pretor Quinto Publicio, del año 67 a. C. Su primera aplicación se refería al caso
del comprador de una res mancipi que había tomado posesión de ella por simple traditio. Con el tiempo, la
acción fue extendida a cualquier supuesto de entrega de una cosa y de usucapión incompleta (cuando no se
cubre el tiempo establecido por el ius civile). Con esta acción se ordenaba al juez que fingiera haber
transcurrido el tiempo legal de la usucapión en favor de aquel que había perdido la posesión de buena fe. De
este modo, el que había recibido de buena fe una cosa por traditio y perdiera la posesión antes de cumplir la
usucapión, dispone de esta acción como si fuera propietario civil.
Como ya se ha mencionó anteriormente, para el derecho romano esta situación de hecho fue protegida a través
de interdictos. En la época del derecho justiniano las acciones posesorias continuaron llamándose interdictos.
Entre los interdictos más importantes estaban los interdictos para retener la posesión y los interdictos para
recuperar la posesión.
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Occupatio
Hallazgo de un tesoro
Specificatio
Transformación de una cosa corpórea, mediante actividad humana de una persona distinta al
dueño del material, encaminada a ese fin, es decir, lograr la transformación de una cosa por
otra nueva y diferente (v. g. la transformación de la uva en vino). Los proculeyanos atribuían
la propiedad de la cosa a quien realizó el trabajo; en cambio, los sabinianos la atribuían al
dueño del material. Justiniano aceptó esta última.
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Confusio y comixtio
Accesión
Los frutos, una vez separados de la cosa matriz, constituyen nuevas res que tienen una
individualidad propia distinta de la cosa que los produjo. Existen algunos sujetos que con
base en su relación jurídica con la cosa matriz adquieren ipso iure la propiedad de los
frutos; tal es el caso del propietario, del poseedor de buena fe y del enfiteuta.
Se adquiere la propiedad a través de una relación jurídica que se establece entre dos personas, de tal forma que
una de ellas adquiere un derecho de propiedad sobre una cosa, que era ya objeto de otro sujeto; de ahí que
suponga la adquisición de uno frente a la pérdida de otro. Se requiere de un acto jurídico previo legal o
voluntario para adquirir la propiedad. Se dividen en...
Mancipatio
Modo de trasmitir la propiedad de la res mancipi. Consiste en un negocio jurídico que sólo podía ser realizado
por ciudadanos romanos o por quienes tuvieran el ius commercii. Se presentaba como una venta ficticia, hecha
ante cinco testigos, el portador de la balanza (libripens) y las partes interesadas. A continuación el adquirente
(mancipio accipiens), tomando la cosa cuya propiedad era transferida, pronunciaba las palabras establecidas por
la tradición frente al enajenante (mancipio dans) (Gayo I.1.119).
In iure cesio
Negocio jurídico bilateral, formal y ficticio para transmitir la propiedad de res mancipi y res nec mancipi. El
acto se debía realizar en presencia del magistrado. El enajenante, al recitar las palabras establecidas por la
tradición, cedía la cosa al adquirente, quien realizaba la vindicatio; finalmente el magistrado adjudicaba la cosa
al adquirente. Este modo de transmitir la propiedad también era utilizado para constituir servidumbres reales
(Digesto 19.9-10).
Traditio
Modo de transferir la propiedad reconocida por el ius gentium de res nec mancipi. Consistía en la entrega
material o puesta a disposición de la cosa por parte del enajenante al adquirente.
Usucapio
Modo de adquisición de la propiedad, limitado a los ciudadanos romanos, mediante la posesión de una cosa de
otro sobre la base de un título justo, con la intención de no lesionar derechos ajenos y que se prolongó por el
tiempo prescrito por la ley; esto es, la posesión continua, pacífica y sin oposición del titular legítimo. Tiene por
finalidad dar certeza jurídica a situaciones de hecho, prolongadas en el tiempo y reducir de ese modo los litigios
(Gayo I.2.44 y Digesto 41.105). La usucapio atribuía al poseedor la propiedad de la cosa; es decir, le hacía
adquirir un derecho absoluto erga omnes, cambiando su relación de hecho de la cosa en una relación jurídica.
Justiniano abolió la distinción entre propiedad quiritaria y bonitaria; desde este momento, el
medio de adquirir la propiedad por el transcurso del tiempo fue la usucapio. Exigió que
transcurriera un año para usucapir bienes muebles, y para los inmuebles diez o veinte años,
según se realizaran entre presentes o entre ausentes.
Adjudicatio
El juez nombrado por el magistrado tenía la facultad de adjudicar la propiedad de una cosa por medio de la
autorización de la fórmula en los juicios divisorios (actio familiae erciscundae, finium regundorum y communi
dividundo). En estos casos, el juez atribuía la propiedad a cada uno de las partes, después de dividir la
copropiedad, constituía el título de la adquisición para cada uno.
Ex lege
Por acto legislativo el Estado podía trasmitir la propiedad pública (ager publicus) a los ciudadanos romanos.
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inicial.
Máximo, propietario civil de una casa, la vendió a Vitelio, quien recibió la posesión de la
misma, quedando aplazada la celebración del negocio mancipatorio hasta el abono total del
precio, para lo que se convino el plazo de un año. Poco después de la compra, Vitelio vendió
la casa a Marcelo que pagó el precio al contado, comprometiéndose aquél a realizar el
negocio mancipatorio cuando hubiese él adquirido la propiedad civil, quedando asegurado
mediante estipulación el pago del doble del precio en caso de evicción. Posteriormente,
Marcelo arrendó la casa a Druso, quien la destinó a vivienda propia. Vitelio no pagó a
Máximo en el plazo convenido y planteó la acción reivindicatoria.
D. 19.2.9. pr (Ulp. 32 ed.): si alguno me hubiese arrendado una casa comprada de buena fe y
fuese reivindicada, aunque no hubiera habido dolo o culpa por parte del arrendador, dice
Pompio que queda obligado por la acción de conducción respecto al arrendatario, a que ha
de dejarse disfrutar de lo que tomó en arriendo. Ahora bien, si el propietario no lo tolera y el
arrendador está dispuesto a dejarle una habitación no menos cómoda, es muy justo, dice, que
el arrendador sea absuelto.
Reflexión...
C.- Teniendo en cuenta el contenido esencial de las obligaciones del vendedor en el contrato
de compraventa y del arrendador en el arrendamiento de las cosas, ¿qué diferencias
presenta en uno y otro caso la responsabilidad por evicción?
Marcelo había alquilado por cuatro años una casa de su propiedad a Otilia, viuda de Druso,
que se instaló en la misma con sus cuatro hijos, tras haber abonado al propietario por
anticipado un año de renta. A los tres meses, Marcelo comunica a Otilia que la casa había
sido expropiada y que debía ser desalojada en un plazo de quince días. Como Marcelo era
propietario de otra casa, que estaba deshabilitada, Otilia pretende que le ceda el uso de la
misma, a cambio de la que tiene que abandonar o que le indemnice por el tiempo que no
pudo disfrutar del arriendo.
Reflexión...
A.- ¿Está obligado Marcelo a atender la petición de Otilia?, ¿puede ser condenado al pago
de la indemnización que éste alternativamente le reclama?
Mi experiencia de aprendizaje
Asimismo exponga su punto de vista sobre la manera en que el estudio del derecho romano es significativo para
estudiar el derecho civil mexicano.