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Unicameralismo vs Bicameralismo en España

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María Delgado Garcia y Ibai Martínez

LAS CORTES GENERALES: UNICAMERALISMO Y BICAMERALISMO


El problema de la alternativa entre unicameralismo y bicameralismo es un «tema clásico
de la literatura político-constitucional» y plantea una de las cuestiones más importantes
que definen la naturaleza de los Parlamentos. Y ello porque, generalmente, salvo alguna
rara excepción, las Asambleas representativas modernas están compuestas por una o dos
Cámaras. El bicameralismo supone, en esencia, que para cambiar el statu quo es
necesaria la intervención de una Cámara extra; es decir, dos Asambleas ejercen la
función parlamentaria y ambas se eligen de manera diferenciada por el cuerpo electoral.
En todo caso, el factor determinante del bicameralismo es que la Segunda Cámara tenga
competencia legislativa general.

El debate doctrinal entre la viabilidad constitucional de una o dos cámaras ha tenido una
doble perspectiva. De un lado, la justificación de la inutilidad de una segunda cámara,
cuya funcionalidad y virtualidad, de no ser diferente a la cámara de representantes
nacionales, lo que provoca es un retraso en la aprobación de las leyes, por el doble
proceso de tramitación parlamentaria. De otro lado, la aceptación de una segunda
cámara siempre fue objeto de críticas por parte de liberalismo y progresismo político
por entender que suponía mantener la herencia de la vieja representación elitista
estamental.

El constitucionalismo de primera generación español apostó sin ambages por el sistema


unicameral. En España, la mayoría de los políticos liberales eran partidarios de una
única cámara, otros como Jovellanos, máximo representante de la constitución histórica
de España favorecía el bicameralismo, argumentando la teoría del cuerpo intermedio
entre Rey y Nación: el poder legislativo, emanado de la soberanía nacional debe estar
dividido en dos cámaras, una con los representantes nacionales del pueblo llano, y otra
con los representantes de la Iglesia y la Nobleza, distribuyendo así en dos cámaras, lo
que la Constitución histórica había agrupado en una sola. La finalidad de esta segunda
cámara de representantes de los dos viejos y rancios estamentos sería la de actuar como
cuerpo intermedio entre la nación y el rey. Finalmente las Cortes de Cádiz se reunieron
sin esta división entre cámaras, apostando por el sistema unicameral argumentando
aspectos puramente pragmáticos, como la confusión que propendería las viejas Cortes
estamentales del Antiguo Régimen, con las nuevas bicamerales, la heterogeneidad de
los representantes de la iglesia y la nobleza, los perjuicios de este sistema para las
María Delgado Garcia y Ibai Martínez

posesiones de ultramar, y la paralización de las reformas legislativas que exigiría el


nuevo estado, debido a la exigencia de la doble tramitación parlamentaria.

A partir de este primer constitucionalismo, el Senado en su vertiente de cámara de


representación aristocrática fue bandera programática de los grupos políticos más
moderados y conservadores de España, exigiéndola en sus constituciones. Así se
consolida en el Estatuto Real de 1834 y la constitución liberal de 1837. El Senado, en
esta constitución, ya había sido demandado durante el trienio por los grupos más
moderados, y se presentaba con los mismos poderes legislativos que la Cámara
parlamentaria, salvo la prioridad de ésta a discutir las leyes en primer lugar. Se
consolida así el bicameralismo en España, con una segunda cámara, retiro de la
aristocracia, como en 1845.

El triunfo del bicameralismo en España es evidente, siendo el senado una cámara de


representantes cualificados, dado que no todos los ciudadanos pueden optar a ella, sino
sólo personas que hayan ostentado algunas dignidades como presidentes del congreso,
diputados a Cortes, consejeros de Estado, rectores o catedráticos de universidad, etc. El
modelo de elección de esta segunda cámara es el sufragio universal, indirecto.

En España, tras la Constitución de 1812, no se volvió a apostar por la tradición


unicameral hasta la proclamación de la II República. Allí en los debates constitucionales
de 1931 se argumentaba que la segunda cámara debilitaba al parlamento, que
ralentizaba la reforma legislativa, obstaculizaba avances por la doble tramitación
parlamentaria, que la soberanía popular debía estar residenciada en una única cámara, el
parlamento.

Finalmente, establece el apartado primero del artículo 66 de la Constitución española de


1978 que las mismas representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de
los Diputados y el Senado, configurando, de esta forma, a España como un Estado
bicameral, en el que las dos Cámaras representan al pueblo español en su conjunto,
titular de la soberanía nacional. Las Cortes Generales son, por tanto, ante todo, un
órgano representativo y se hallan en la posición de preminencia orgánica ya que
representan directamente al “pueblo español”, del que emanan los poderes del Estado.

Como resumen, en la historia de España podemos distinguir dos grandes modalidades,


según el tipo de Parlamento: Constituciones donde establecían Cortes Monocamerales
(Constitución de 1812 y Constitución de 1931) y Constituciones dónde establecían
María Delgado Garcia y Ibai Martínez

Cortes Bicamerales (Estatuto de Bayona de 1808, Constituciones de soberanía


compartida: Estatuto Real de 1834, Constitución de 1837 y Constitución de 1845; y
Senado como Cámara de Representación Territorial: la Constitución de 1869, el
Proyecto Constitucional de 1873 y la Constitución de 1978 mantienen el bicameralismo,
pero con ánimo de que el Senado cumpla funciones de representación territorial).
LA ESTRUCTURA BICAMERAL
El artículo 66.1 de la CE establece que las Cortes están formadas por el Congreso de los
Diputados y el Senado. Por lo tanto, se puede afirmar que España actualmente tiene una
estructura bicameral.
Composición de las Cámaras:
Cámara de representación territorial
Desmentido por el sistema electoral del Senado, y porque sus características no se
ajustan del todo a las segundas Cámaras propias de los Estados políticamente
descentralizados.
Cámara de reflexión o de segunda lectura
Con la intención de amortiguar los posibles excesos del Congreso, además prevalece
siempre su voluntad.
EL SISTEMA ELECTORAL
Existe cierta rigidez constitucional, el artículo 23 CE reserva a una ley orgánica el
desarrollo electoral general el cual está compuesto por las normas electorales válidas
para la generalidad de las instituciones representativas del Estado en su conjunto y en el
de las entidades territoriales en que se organiza (STC 38/1983).
La cámara baja, o bien, el Congreso, según el artículo 68 CE está formado por un
mínimo de 300 y un máximo de 400 diputados, elegidos cada 4 años a través del
sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, los Diputados elegidos se eligen por
provincias, teniendo en cuenta la población de cada una siguiendo un criterio de
representación proporcional. La ley distribuirá el número total de Diputados, asignando
una representación mínima inicial a cada circunscripción y distribuyendo los demás en
proporción a la población, son electores y elegibles todos los españoles que estén en
pleno uso de sus derechos políticos y las elecciones tendrán lugar entre los treinta y
sesenta días desde la terminación del mandato.
La Constitución de 1978 establece un bicameralismo asimétrico, haciendo referencia a
cuando ambas Cámaras tienen los mismos poderes y legitimidad democrática o si las
segundas cámaras están subordinadas a las [Link] bicameralismo español también
María Delgado Garcia y Ibai Martínez

se caracteriza por ser incongruente debido a que cada Cámara tiene tiene un método de
elección diferente.
El sistema electoral del Congreso de los Diputados
La circunscripción electoral se realiza a través de provincias españolas y en el método
de asignación de escaños por provincia hay que tener en cuenta un mínimo inicial de
dos diputados por circunscripción y distribuyendo los demás teniendo en cuenta la
proporción por población
La Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y
hombres nos dice que las candidaturas que se presenten para las elecciones al Congreso
deberán tener una composición equilibrada de mujeres y hombres y no se tienen en
cuenta aquellas candidaturas que hayan obtenido al menos el 3% de votos válidos
emitidos en la circunscripción.
El artículo 69 CE dice que por cada provincia se elegirán cuatro senadores, en las islas
insulares, constituirá una circunscripción a efectos de elección de Senadores, Ceuta y
Melilla elegirán cada una dos Senadores y las Comunidades Autónomas designarán
además un Senador y otro más por cada millón de habitantes de su respectivo territorio
El sistema electoral del Senado
La circunscripción electoral es provincial. La asignación de español por provincia se
realiza de forma que en cada provincia se eligen cuatro senadores y su formula electoral
es de carácter mayoritario atenuado
De acuerdo con el artículo 66.2 de la CE, las Cortes tienen distintas funciones que
desarrolla el parlamento español:
 Tienen una función representativa
 Tienen función legislativa ya que elabora la política de las leyes y
presupuestos
 La formación del gobierno, que según la participación o no en este,
puede ser Gobierno de coalición, acuerdos o pactos de legislatura o por
otro lado pactos puntuales
 Función de control sobre el Gobierno
 Función de oposición, que consiste en la formulación y comunicación de
una alternativa del Gobierno
Durante varias décadas, en España se ha mantenido un parlamento adversativo, típico o
característicos de países unicamerales o bicamerales sólo formal, actualmente, en
cambio, tenemos un parlamento con un carácter más polifacético, combinando un
María Delgado Garcia y Ibai Martínez

bicameralismo real con partidos poco cohesionados y multipartidismo, no como antes,


que habían partidos fuertes y bipartidismo

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