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10 Fracoso Del Ministerio Pastoral

Este documento describe varias causas comunes del fracaso en el ministerio pastoral, incluyendo descuidar la comunión con Dios a través de la oración y el estudio bíblico, falta de carácter para enfrentar problemas, y codicia del dinero.

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10 Fracoso Del Ministerio Pastoral

Este documento describe varias causas comunes del fracaso en el ministerio pastoral, incluyendo descuidar la comunión con Dios a través de la oración y el estudio bíblico, falta de carácter para enfrentar problemas, y codicia del dinero.

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I. FRACASO EN EL MINISTERIO.

El fracaso en el ministerio es una tragedia, que muchas


veces, es irreparable. Todo fracaso tiene sus causas. Las
principales causas del fracaso de un ministro son:
A. No tomar la vida en serio.- La vida tiene cosas buenas
y malas. No ser previsor para advertir los peligros de la vida,
puede ser fatal para un ministro. Esto obliga a todo ministro a
ser vigilante consigo mismo (1 Ti. 4:16; 1 P. 5:8). La vida
humana es tan frágil y tan incierta. Somos tan débiles
físicamente que nos convertimos en víctimas fáciles de
diferentes problemas de índole físicas, morales y espirituales.
Además, ¿qué es nuestra vida? Es neblina que aparece por un
poco de tiempo y luego se desvanece (Stg. 4:14). Hoy somos,
mañana no sabemos. Por tanto, cada día de nuestra vida debe
ser usada provechosamente, sabiendo que un día hemos de dar
cuenta de lo que hicimos mientras estábamos en la carne, sea
bueno o sea malo (2 Co. 5:10). El pastor que desperdicia su vida
en las trivialidades de este mundo no escapará del fracaso.
A. No calcular adecuadamente el costo del
ministerio pastoral.- Muchos no calculan correcta-mente el
costo humano que tiene el ministerio. Hay quienes piensan que
en el ministerio pastoral se harán ricos. Pero en la obra de Dios
encontrarán que la vida es dura para la carne. A veces, no habrá
donde recostar la cabeza, sólo hallarán hambres, desnudez,
fatigas y muchas dificultades más. El no haber previsto todo
eso, será el factor decisivo de su
Fracaso en su tarea pastoral. El que no calcula bien el costo del
ministerio pastoral, es como el hombre que se propone hacer
una torre y al no poder terminar, todos se burlan de él (Lc.
14:28, 29). Muchos ministros han dejado el ministerio porque
no pudieron sufrir la vida sacrificada de los siervos de Dios.
Algunos, como Demas abandonan la obra, porque su amor por
el mundo es más grande que su amor por Dios y su obra (2 Ti.
4:10).
B. Descuidar la comunión con Dios.- Descuidar la
oración privada y el sincero y reverente estudio de la Palabra de
Dios, es otra causa de fracaso pastoral (Jn. 15:1-5). Todo lo que
necesitamos en el ministerio pastoral viene de Dios, si
perdemos la comunión con él, nos quedaremos sin nada y nos
convertiremos en siervos inútiles. La Escritura dice: “La
comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos
hará conocer su pacto” (Sal. 25:14). El temor de Jehová es
aborrecer el mal (Pr. 8:13). Esto significa que, para tener
comunión con Dios, el pastor debe vivir santamente.

D. Falta de carácter.- Todo aquel que ha estu-diado la


naturaleza humana, sabe que el hombre, a causa de su
naturaleza pecaminosa, siempre tiende a la desobediencia y la
rebelión contra Dios. El ministro necesita tener carácter para
confrontar a la gente. El carácter que el ministro necesita
proviene de Dios. Él es el que prepara a sus siervos para
confrontar a la gente problemática (cf. Ez. 2:1-7). Un ministro
debe tener la sabiduría y el valor para cortar con personas
inadecuadas para el ministerio. Tanto en la iglesia como en la
comunidad hay gente con una mente mundana. Ellos
simpatizan con un evangelio social (esto es un evangelio que se
adapta al modelo social), y tratan de influir en el pastor para
que no sea muy duro en sus predicaciones, sobre las costumbres
sociales. Muchos pastores, por temor de herir los sentimientos
de la congregación, se vuelven en consentidores de diferentes
formas de vida mundana o pecaminosa. Encubrir y tolerar
pecados de la gente, es el camino seguro al fracaso. “El temor
del hombre pondrá lazo; mas el que confía en Jehová será
exaltado” (Pr. 29:25).
E. Ser perezoso.- El trabajo del pastor es de tiempo
completo. No hay horario fijo, tiene que trabajar en tiempo y
fuera de tiempo (2 Ti. 4:2). En el ministerio no hay lugar para
el ocio. El que no trabaja, no siembra; y el que no siembra, no
cosecha. “El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el
alma de los diligentes será prosperada” (Pr. 13:4). Algunos
pastores se quejan de que Dios no les bendice. ¿Bendecirá Dios
a uno que no estudia su Palabra, no ora, ni se interesa por la
gente? ¿Bendecirá Dios a los que trasquilan la lana de las ovejas
y come su carne y no tiene cuidado de las ovejas? No. Dios está
contra los pastores que se apacientan a sí mismos (Ez. 34).
F. El manejo irresponsable del dinero.- La falta de
recursos económicos para ejercer la tarea del pastor, ha llevado
a muchos a contraer deudas, con la finalidad de aliviar sus
necesidades en la obra de Dios. Gastar más de lo que se tiene
traerá pobreza. Pastores que siempre compran cosas a créditos
se han convertido en esclavos de sus acreedores. “Mejor es lo
poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay
turbación” (Pr. 15:16). Dios dice en su Palabra, “Así que,
teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (1 Ti.
6:8). A veces, Dios nos da abundantes lluvias de bendiciones, y
otras veces, permite que pasemos por una dura carestía. El
siervo de Dios debe saber contentarse cualquiera que sea su
situación. Debe estar enseñado, así como para estar saciado
como para tener hambre, así para tener abundancia como para
padecer necesidad (Fil. 4:11, 12).
Además, no saber administrar el dinero de la iglesia ha
llevado a muchos ministros al fracaso. Los pastores que guardan
las ofrendas y diezmos de la iglesia, deben ser muy celosos en el
cuidado y la administración de los mismos. A veces, los
tesoreros elegidos por la asamblea no son honestos en el manejo
del dinero de la iglesia. Las consecuencias de ese mal manejo
recaen sobre el pastor, por ser el administrador principal en la
casa de Dios. Si no hay personas confiables para guardar el
dinero, el pastor mismo guardará el dinero. En algunas iglesias
eligen a una mujer para llevar las cuentas de la iglesia,
especialmente, si es contadora de profesión. ¿Es esto correcto?
No hay una prohibición, en la Biblia, que una mujer lleve las
cuentas de la iglesia. Si no hay hombres idóneos para este
trabajo, una mujer puede llevar la contabilidad de la iglesia y
también guardar el dinero. Pero, la mujer no puede hablar en
las congregaciones (1 Co. 14: 34, 35). Por lo cual, la iglesia, de
todos modos, debe elegir un tesorero, para que pueda dar los
informes en las asambleas, y también, para representar a la
iglesia en su Consejo Directivo.
G. La codicia.- La codicia del dinero ha llevado a muchos
pastores a la fracaso pastoral (1 Ti. 6:6-10). Por eso, el pastor
no debe ser “codiciosos de ganancias deshonestas” (1 Ti. 3:3).
Si hay algo que debe aprender el pastor, en este aspecto, es estar
contento con lo que tiene ahora (He. 13:5). Los ministros deben
aprender a mirar a Dios en vez de mirar al dinero. No debemos
olvidar que “nuestro socorro viene de Jehová”.
H. El orgullo.- Así como Satanás cayó por orgullo (Ez.
28:17), así el pastor que se deja dominar por el orgullo, caerá del
ministerio, porque “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los
humildes” (Sg. 4:6). Uno de los requisitos que Pablo menciona
para ser pastor, es que no debe ser “un neófito (Neófito, neófita
1.Persona que se ha convertido recientemente a una religión, especialmente la que acaba
de ser bautizada. 2. Persona que se ha adherido recientemente a una causa, una
ideología, una colectividad, un partido político, etc.
"el neófito es incapaz de percibir lo que capta un especialista al estudiar los resultados de
un análisis o de un experimento" ), no sea que envaneciéndose caiga en la
condenación del diablo” (1 Ti. 3:6). Si el envanecimiento del
diablo es lo que le condenó, los pastores que se envanecen,
tampoco escaparán.
I. Demasiado apego al sexo opuesto.- Muchos
pastores fracasan porque se familiarizan demasiado con las
mujeres de su congregación o de afuera. El pastor debe ser
cortés con todos, pero no debe excederse en su familiarización
con los miembros de su iglesia y mucho menos con las damas.
El pastor debe infundir respeto y reverencia. Esto hará
que no se propicie ocasiones para las tentaciones sexuales.
Pablo sabía que el sexo es uno de los tantos problemas que el
ministro tiene que confrontar. Por eso, recomendó a Timoteo
que huyera de las pasiones juveniles (2 Ti. 2:22). Por la historia
eclesiástica sabemos que muchos ministros de las iglesias post-
apostólicas se corrompieron por la promiscuidad sexual.
J. Defectos en la familia del pastor.- Uno de los
requisitos del pastor es, ejercer buen gobierno de su casa. Pues
quien no sabe gobernar su casa, ¿cómo gobernará la casa de
Dios?” (1 Ti. 3:4, 5). Ya hemos hablado de la familia del pastor.
El pastor debe ser vigilante de la conducta de su esposa y de sus
hijos. La gente debe ver que el pastor estorba (Reprende) a sus
hijos cuando éstos hacen cosas malas. El pastor, en el ejercicio
de sus funciones, debe ser imparcial con todos. El pecado de
muchos pastores es que no son imparciales cuando se trata de
su familia. Si un miembro de la familia del pastor peca, debe ser
tratado como a cualquiera de los miembros de la iglesia.
K. Falta de descanso.- Muchos pastores fracasan por
exceso de trabajo. El excesivo trabajo, a veces, produce,
depresión. El pastor debe tomar un tiempo de descanso o
vacaciones cuando se sienta demasiado sobrecargado. Jesús,
después de un arduo trabajo, llevó a sus discípulos a unos
retiros. Uno de los propósitos de esos retiros fue proporcionar
descanso para los discípulos (Mr. 6:31).

Para evitar demasiada fatiga, el pastor debe delegar trabajos a


los miembros de su iglesia. En todo sentido, el pastor debe
caracterizarse por ser un buen administrador de los asuntos de
Dios (1 Ti. 1:7). Como administrador, debe organizar a los
hermanos, y poner a los miembros de su iglesia a trabajar.

10 RAZONES REALES POR LAS QUE


LOS PASTORES DEJAN EL
MINISTERIO
Cada mes más de 1700 pastores dejan el ministerio.
Esta cifra asombrosa incluye a los pastores más brillantes e
inspiradores del país. Para evitar la continua huida de nuestros
pastores tenemos que entender la causa del problema. Aunque
toda situación es diferente, las razones por las que los pastores
abandonan el ministerio son similares.
Presentamos 10 razones comunes por las que los
pastores se retiran muy pronto.
1. Desánimo.
Las quejas hablan más fuerte que los cumplidos. Puede recibir
15 cumplidos y una queja, pero la queja es la que se insertará.
Cuando escuche críticas y vea los asientos vacíos se dará cuenta
que es difícil ver el impacto que está logrando. La clave es
recordar que no importa cuántas cosas negativas escuche,
siempre lo está haciendo 10 veces mejor.
2. Fracaso.
A muchos pastores se les hace difícil reconocer el éxito. Se
comparan con otros pastores y con otros ministerios. Las
comparaciones sólo producen dos resultados:
(1) Piensa que es mejor, lo cual produce una soberbia excesiva, o
(2) siente que no da la talla, lo cual crea un sentimiento de
fracaso.
La clave es no compararse sino celebrar los éxitos propios.
3. Soledad.
Al haber muchas personas que buscan la guía del pastor se hace
difícil que los pastores bajen la guardia. No quieren que se les
encuentre de una forma que no sea perfecta. Sienten que no
pueden ser transparentes y vulnerables. Eso crea un
sentimiento de aislamiento.
Es importante que los pastores encuentren personas con las que
puedan abrirse y compartir sus luchas, en lugar de absorberse y
aislarse.
4. Fracaso Moral.
El fracaso moral de los pastores se magnifica más en ellos que
en la persona promedio. La clave para evitar los fracasos
morales es crear un sistema de prevención de riesgo.
Cuando se encuentre con alguien del sexo opuesto: Haga que su
cónyuge se entere de eso, nunca haga su encuentro a puertas
cerradas y no hable de temas de relación. Para evitar la
pornografía hay programas que pueden monitorear o bloquear
su actividad en la red.
5. Presión Económica.
La mayoría de los ministerios son sin fines de lucro, es así que
los pastores no son bien compensados. Es difícil continuar
cuando no puede brindar la vida que desea su familia. Luego ve
a amigos que no están en el ministerio que tienen grandes casas
y buenos automóviles.
Los pastores pueden aliviar la presión con una mejor
planificación financiera. Intente seguir la regla 80-10-10
—10 por ciento para la iglesia, 10 por ciento para los ahorros y
80 por ciento para vivir.
6. Ira.
Cuando las cosas no están yendo bien los pastores llegan a
enojarse—con otros, con ellos mismos o con Dios. Los
pensamientos que aparecen son: “Hice todo lo que me dijiste.
Fui al seminario. Comencé un ministerio. ¿Por qué no estás
haciendo lo que dijiste?” Lo peor que ocurre con la ira es que se
esparce como fuego incontrolado.
La medicina para la ira es el perdón. Tenemos que perdonar
para poder avanzar.
7. Agotamiento.
Los pastores son puestos en una rueda de molino. Van del
ministerio a una visita en el hospital, luego a escribir un
mensaje, luego a reunirse con los miembros de la congregación.
Simplemente paran corriendo hasta que se quedan sin pasión o
energía. Llegan a estar agotados y exhaustos.
Las vacaciones y los períodos sabáticos pueden brindar
perspectiva. Otra clave es empoderar a otros líderes para que
todo el peso no esté solamente en los hombros del pastor.
8. Salud Física.
Muchos pastores trabajan demasiado y simplemente descuidan
sus cuerpos. Cuando está ocupado es fácil no comer
adecuadamente. Sin embargo comer la comida apropiada es
esencial para la salud física. Esto hace la diferencia entre nutrir
el cuerpo y agotar el cuerpo.
A esto se suma que los pastores no tienen un descanso
suficiente o no consiguen ejercitarse regularmente. El ejercicio
hace una enorme diferencia entre la salud física y mental.
9. Problemas Matrimoniales/Familiares.
Muy a menudo, la esposa y los hijos del pastor pasan a segundo
plano en el ministerio. La clave es el equilibrio.
El matrimonio tiene que ser la prioridad máxima. La relación
con su cónyuge es la relación más importante que tiene en la
tierra.
Tiene que alimentar sus relaciones familiares—sea que eso
signifique tener una noche en familia o buscar consejería.
10. Muy Ocupado/Impulsado.
Muchos pastores simplemente no están trabajando
eficientemente. No protegen sus horarios o no se dan el espacio
que necesitan. No han aprendido a decir “no.” Estar ocupado no
siempre significa ser productivo. Los pastores necesitan
encontrar formas de maximizar el uso de su tiempo. Usted tiene
que aprender a decir “no” en los momentos adecuados.
Dele una mirada a estos 10 puntos, luego ore y pregúntele a
Dios: ¿De qué área necesito encargarme? ¿Dónde tengo
problemas?
Una vez que identifique las áreas en las que necesita mejorar, dé
los siguientes tres pasos:
1. Pida ayuda. Si tiene problemas no hay nada de malo con pedir
la ayuda de alguien.
2. Rinda cuentas. Encuentre un grupo o una persona a quien le
rinda cuentas en las áreas que cree es débil.
3. Encárguese de sus decisiones. Ante todo usted controla el
camino por el que camina.
Tome sus acciones y precauciones para no permitir que estas 10
razones lo aparten de su pasión por el ministerio y su llamado.
CAPÍTULO IV

EL LLAMADO DE LA IGLESIA

Después que un hombre está seguro que Dios le ha llamado al ministerio


pastoral, se preparará adecuadamente. Entonces, estará listo para encarar otro
dilema. ¿Qué hacer si una iglesia no le llama para ejercer su oficio de pastor?
Y, ¿qué debe hacer si una iglesia le llama como uno de los posibles candidatos
al oficio pastoral de dicha iglesia?

G. LOS PASOS QUE DEBE DAR UN PASTOR PARA


ENCONTRAR UN LUGAR DONDE EJERCER SU
MINISTERIO.

A. Espera en Dios.- Si Dios le ha llamado al ministerio, él tiene


también el campo en que usted ejercerá el don que ha recibido. La mayoría de
los pastores principiantes comienzan en un lugar pequeño. Usted debe
sujetarse a la voluntad de Dios, él tiene su propia manera de guiar a sus
ministros. A veces, Dios enseña al nuevo pastor a ser fiel en algo pequeño,
antes de asignarle un ministerio más grande (Mt. 25:21).

B. Sé siempre útil.- Nunca mire ninguna oportunidad o tarea


asignada, como algo insignificante. Se ha dicho bien: “Haga de cada ocasión,
una gran ocasión: Usted nunca sabe, cuándo alguien puede estar probándole
para asignarle una responsabilidad más grande”. Josué, antes de ser caudillo
del pueblo de Dios, fue sirviente de Moisés (Jos. 1:1).

C. Tenga paciencia.- Si las puertas del ministerio pastoral no se abren


inmediatamente, no se de- desanime. Se cuenta que el gran erudito Marcus
Dods esperó seis años antes de que una iglesia le llamara. Durante ese tiempo
de espera, él predicó, estudió, fue maestro de la Palabra y esperó por el tiempo
de Dios. Recuerda lo que dice Pedro a los pastores: “Humillaos, pues bajo la
poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1 P. 5:6).
CAPÍTULO V
LO QUE UN PASTOR
DEBE HACER EN SU
NUEVA IGLESIA

Coordinador: Pastor Frederic Núñez

Evg. Carlos: Lo que un pastor debe hacer en su nueva iglesia (15


Recomendaciones)

CAPÍTULO VI
LOS DEBERES DEL PASTOR

I. EL PASTOR DEBE APACENTAR EL REBAÑO DEL


SEÑOR (1 P. 5:2).

Pastora Vitalina: (A)

Mayrelis: (B)

Pastora Patricia: (C)

II. EL PASTOR DEBE GUIAR AL REBAÑO DEL SEÑOR (1 P.


5:3).

Elizabeth: (A)

Yluminada: (B)
Joan:

William:

Preguntas?

1. ¿Puede usted hacer todo al mismo tiempo?

Respuestas: Haga una lista de las prioridades.

2. ¿Qué es lo primero que debe de hacer en su nueva iglesia?

Respuestas: Ore a Dios para que le dé un profundo amor por el pueblo


que ha sido puesto a su cuidado.- Aprenda a conocerlos. Haga una
lista de oración y lleva a los miembros de la iglesia a trono de Dios.

3. Es mejor guiar a la gente, enseñándoles, para que aprendan hacer las


cosas ¿Cual es este fruto del Espíritu?

Respuestas: (La paciencia).

4. ¿Qué es la actitud que debe tener un pastor para con la gente?

Respuestas: Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los


judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la
ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley;
a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo
sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que
están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los
débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos
salve a algunos” (1 Co. 9:19-22).

5. ¿Cuál es la frase que será una llave para abrir puertas?

6. Respuesta: “Yo soy el nuevo pastor”


7. Qué pasaría con El ministro que no instruye y ora por los miembros de
la iglesia

Respuesta: Estará pecando contra Dios (1 S. 12:23).

8. ¿Para Planificar su permanencia que debe de hacer?

Respuesta: No corra a la primera dificultad. Debes tener un sincero y


profundo deseo de estar con la gente a pesar de sus faltas e
imperfecciones; recuerde que usted mismo no es perfecto.

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