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Alma Guillermoprieto: Premio y Perspectivas

El documento habla sobre una entrevista con la periodista Alma Guillermoprieto. Ella recibió el Premio Princesa de Asturias y opina que los cambios graduales son mejores que los cambios radicales. También menciona que el periodismo en Latinoamérica tiene poca influencia debido a la desconfianza, violencia y medios con poco poder.
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Alma Guillermoprieto: Premio y Perspectivas

El documento habla sobre una entrevista con la periodista Alma Guillermoprieto. Ella recibió el Premio Princesa de Asturias y opina que los cambios graduales son mejores que los cambios radicales. También menciona que el periodismo en Latinoamérica tiene poca influencia debido a la desconfianza, violencia y medios con poco poder.
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Alma Guillermoprieto: Le tengo mucho más fe a los cambios graduales que a los cambios

radicales.
Guadalupe Alonso Coratella.
El Premio Princesa de Asturias que recibirá Alma Guillermoprieto ha sido motivo de
celebración para el periodismo y las letras mexicanas. Es bienvenido por muchas razones,
entre estas, porque lo recibe una mujer; porque cuenta con una trayectoria destacada a
nivel internacional, y porque este reconocimiento permitirá que su obra tenga mayor
presencia en nuestro país. A partir de que se dio a conocer la noticia, quien comenzó su
carrera en el diario The Guardian, ha visitado México en dos ocasiones. La primera, para
ofrecer una charla a estudiantes de la UNAM y, la segunda, invitada al Hay Festival, en
Querétaro, donde se dio tiempo para platicar con algunos colegas. Me encontré con ella
en un salón del Gran Hotel, en el centro de esta ciudad y, a pesar del resfriado y una tos
que no le daba tregua, pudimos conversar un buen rato. Rompemos el hielo cuando le
digo que entiendo bien a qué se refiere cuando dice que una bailarina nunca deja de serlo.
Vivo con una Prima ballerina de 87 años que, ante todo, siempre será esa suerte de diva
con zapatos de punta deslizándose en un escenario. Alma salió de México muy joven para
estudiar danza moderna en Nueva York y de ahí fue a Cuba para enseñar en la Escuela
Nacional de Arte. Luego de unos años dejó el baile para dedicarse al periodismo, pero al
igual que mi madre, esa pasión la acompañará siempre.
Me cuenta que recibe el Premio Princesa de Asturias en un momento en el que ha estado
escribiendo menos. “Una empieza a sentir que todas las historias son la misma historia,
eso es muy peligroso. Hay que esperar y buscar la que realmente te sorprenda para
meterte en ella.” Nunca imaginó que recibiría un honor tan grande y, además de la
emoción que sintió al conocer la noticia, le parece importante porque “España está
tendiendo redes al mundo en un momento tan aislacionista como el que vivimos.”
Para Alma, una herramienta indispensable en la labor periodística es la curiosidad y, por
supuesto, saber escribir y comunicar lo que uno escribe. “En tiempos de tanta injusticia es
importante el equilibrio, que los lectores tengan la posibilidad de generar su propia
opinión sin que uno les grite lo que hay que pensar sobre esta situación u otra. Trato de
acercarme al lector y al protagonista con igual respeto. Comunicar con una voz más
humana, sin solemnidad, para establecer una intimidad con los lectores. Soy una gran
lectora de ficción, y una escritora de hechos comprobables. Los recursos literarios son
absolutamente indispensables: el uso del lenguaje, del suspense, la construcción
cuidadosa de un párrafo, un vocabulario lo más resonante posible.” Crónicas y reportajes
como Las guerras en Colombia o La masacre de El Mozote, en el Salvador, dan cuenta
del notable trabajo que ha hecho en el periodismo de investigación, que “cada vez se
publica menos en la prensa impresa, pero ha encontrado su espacio en línea”, apunta.
“Creo que es la única manera de entender el mundo. La noticia te impacta, te informa,
pero no te ayuda a entender. La crónica, quizás tampoco, pero te ayuda a preguntar, y a
mí me interesa que después de leer un texto, la gente quede llena de preguntas.”
Autora de Al pie de un volcán te escribo, se declara una enamorada de América Latina,
donde ha ejercido buena parte de su labor periodística. Atenta a la situación que prevalece
en esta región, acechada por gobiernos dictatoriales y populistas, donde no se ha podido
erradicar la corrupción, y la violencia y la injusticia van en aumento, considera que el
centro del problema está en las estructuras sociales que se generaron en América Latina a
partir de la corona y de la independencia: “Son anticuadas, inestables, y de tan rígidas
exigen casi corrupción. Vivimos en una de las regiones más desiguales del mundo, y esa
desigualdad genera resentimiento, odio y frustración. Un joven que nace en Guerrero y
quiere estudiar para ser profesor, por ejemplo, mira la brecha que lo separa de la UNAM,
termina en una escuela, por ejemplo, como Ayotzinapa, y sabe que está condenado a vivir
una vida inferior. Eso genera violencia. El populismo entra en esa brecha, en ese abismo
que hay entre la posibilidad y la no posibilidad de realizarte como ser humano. Alguien te
convence, dice tener la solución a todos tus problemas, como lo está haciendo Donald
Trump. Él es un populista, juega con los rencores, la rabia, los resentimientos de un gran
sector de la población de los Estados Unidos que se siente marginada y piensa que el
futuro no le pertenece.”
--Ante un escenario de desconfianza, la sociedad mexicana votó hace unos meses por un
cambio sustantivo. ¿Qué reflexión harías al respecto?
--No vivo en México, entonces me resulta delicado opinar de algo que no estoy viendo, y
no he seguido. Sin embargo, le tengo más fe a los cambios graduales que a los cambios
radicales. Los cambios radicales se pueden ir para abajo así (truena los dedos), en cambio
los que se construyen gradualmente tienen mayores posibilidades de sobrevivir. Eso diría
como una primera opinión. Como segunda, que siento ahorita, llegando a México, que
hay un inmenso optimismo en gran parte de la población, y es bonito sentir eso, es
preferible que la gente se sienta optimista.
--¿De cara a la situación que se vive en Latinoamérica, consideras que el periodismo
adquiere una mayor responsabilidad?
--Creo que en América Latina el periodismo tiene muy poca influencia. Las estructuras
de poder se han encargado de desprestigiarlo, los dueños de los periódicos se han
encargado de crear un periodismo pobre, muchas veces mal capacitado; la violencia
impera, los periodistas son víctimas, entonces ejercen muy poco poder. Soy pesimista en
cuanto a la capacidad de nuestros medios de transformar la realidad. Tenemos poco
impacto. Comparado con tuiter, un medio de reflexiones imbéciles, muchas veces, de
patada al hígado y respuesta rabiosa, nosotros somos unos pobres tontos.
--¿Hacia dónde se dirige tu labor periodística, cómo te ves en el futuro próximo?
--Como viejita (tose y se ríe). Creo que es un oficio para jóvenes. No creo que vaya a
cerrar la puerta jamás, pero sí, es un ejercicio para jóvenes.

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