EL PORFIRIATO
HISTORIA DE MÉXICO II_4D_CPXD
INTRODUCCIÓN
Una de las etapas más controversiales de la historia de México serán
los casi 31 años del periodo denominado Porfiriato o Porfirismo, es
decir, el periodo presidencial del general Porfirio Díaz.
El periodo que abarcó el Porfiriato, que fue del año 1876 hasta 1911,
coincidió con el desarrollo del sistema imperialista, que es otra forma
de colonialismo de las grandes potencias económicas que consiste en
la explotación de los países más débiles de su materia prima, su
mano de obra barata, que sean mercados donde depositar sus
productos, y someterlos a través de la inversión capital
Porfirio Díaz creó un sistema político para implementar la estabilidad
y control político en el país. Algunos antecedentes de ese sistema se
encuentran en los gobiernos de Benito Juárez y Sebastián Lerdo de
Tejada, quienes tuvieron que fortalecer el poder ejecutivo más allá de
lo que les permitía la Constitución de 1857, en una situación de lucha
entre los propios liberales, divididos en facciones (lerdistas, porfiristas,
juaristas e iglesistas).
Juárez había iniciado la negociación con algunos actores políticos, sin
embargo, ni él ni Lerdo lograron crear un sistema político.
Lo que caracteriza a Porfirio Díaz es la profundización y ampliación del
procedimiento iniciado por Juárez: la negociación y la conciliación.
Los elementos del sistema político porfirista son los siguientes:
• La centralización del poder;
• El autoritarismo
• La conciliación con los grupos políticos y regionales;
• La represión en las situaciones de sedición y revuelta;
• El control sobre los medios y el sistema electoral.
Todo ello encaminado a lograr la estabilidad política, condición indispensable de
lo que para Díaz era el objetivo fundamental de su programa de gobierno: el
progreso económico.
El sistema porfirista permitió el funcionamiento de las relaciones
entre el ejecutivo y el legislativo, así como entre el gobierno federal,
los estados y los diferentes actores políticos, lográndose con ello la
estabilidad suficiente para el impulso del crecimiento económico. Sin
embargo, la república democrática establecida en la Constitución (las
libertades políticas y la representación popular) estuvo ausente
durante el Porfiriato, siempre pospuesto y supeditado al logro del
desarrollo económico.
Una idea rectora del programa de Díaz fue el progreso material del país,
objetivo que implicaba a su vez la paz y la estabilidad como condiciones para el
fomento de la economía y la inversión extranjera. Por lo que estuvo dispuesto a
ceder privilegios y establecer alianzas con los grupos políticos que había
enfrentado en otros tiempos.
En la construcción de este proyecto, Díaz utilizó diversos medios: sus relaciones
familiares; el otorgamiento de beneficios económicos como subsidios, puestos
públicos; así como reformas políticas (sin transformar la Constitución) y el uso de
la fuerza. Sin embargo, nunca dejaron de existir la oposición de grupos políticos, de
la prensa y de ciertos sectores del clero mexicano.
A través de la conciliación o negociación, Díaz logró el propósito de mantener
cohesionados a los diferentes grupos liberales: los que lo apoyaron en la revuelta
de Tuxtepec, así como a los propios lerdistas juaristas e iglesistas. Su matrimonio
con Carmen Romero, hija del lerdista Manuel Romero Rubio le permitió la adhesión
de este grupo político. Además también atrajo a una parte de los conservadores,
sobre todo a miembros de la iglesia católica.
Algunas de las figuras de la alianza política porfirista más representativas fueron:
Joaquín Baranda y Quijano (1840-1909)
Ministro de justicia desde 1882 quien representaba a un grupo de liberales que
provenían de la etapa de la Reforma y que tenían una gran presencia en los
estados del golfo de México.
José Yves Limantour (1854-1935)
Ministro de Hacienda entre 1893 y 1911, pertenecía al grupo de intelectuales y
políticos conocido como los “científicos” vinculados a grupos
económicamente poderosos de la capital del país.
Bernardo Reyes Ogazón (1850-1913)
Fue gobernador del estado de Nuevo León y ministro de Guerra entre 1900 y
1902, representaba a los porfiristas clásicos de tradición militar y tenía apoyo
de sectores importantes en Nuevo León: grandes y pequeños empresarios,
clases medias y trabajadores organizados.
CENTRALIZACIÓN DEL PODER
Uno de los elementos principales del sistema político de Díaz lo
constituyó la centralización del poder político, que en el ámbito nacional
hizo depender los gobiernos estatales y municipales del poder federal
central.
La centralización se expresó en el sistema electoral de la siguiente
manera: los gobernadores tenían que elegir una representación federal de
diputados y senadores al Congreso para apoyar la reelección de Díaz y en
compensación ellos podían ejercer pleno dominio político en su territorio
local.
CENTRALIZACIÓN DEL PODER
Esta práctica se implementó en la distribución de las cuotas de poder
a partir de los procesos electorales: los candidatos propietarios a
diputados federales y a senadores, en su gran mayoría los imponía
Porfirio Díaz a cambio otorgaba a los gobernadores la plena libertad
de hacer las listas de candidatos a diputados para los congresos de
sus estados y para el tribunal superior de justicia local. Los
gobernadores tenían la tarea de garantizar la paz y la estabilidad en
sus estados, en la solución de los conflictos de sedición y revuelta
prevaleció la intervención federal.
CENTRALIZACIÓN DEL PODER
El hecho de que los gobernadores ejercieran un fuerte dominio en su
ámbito territorial significó un mayor control sobre la diversidad de los
grupos políticos regionales, lo que se fue haciendo cada vez más
notorio a partir de 1884, el inicio de la primera reelección de Díaz. En
este fortalecimiento del poder local de los gobernadores jugaron un
papel importante los jefes políticos, que eran intermediarios de los
gobernadores con los municipios, y algunos dependían directamente
del mando de Díaz para manipular a los alcaldes en los procesos
electorales.
AUTORITARISMO
Díaz justificó la represión cuando consideró que los actores políticos
o sociales habían optado por la sedición o la rebelión, es decir,
cuando ya no era posible recurrir a la conciliación o negociación; el
otro aspecto de la justificación radicaba en que el objetivo del
progreso económico exigía anteponer la paz y la estabilidad a
cualquier discordia política o social. Todo podía ser tolerado y
negociado excepto la sedición y la revuelta.
AUTORITARISMO
La decisión de hacer respetar este elemento del sistema político se
demostró en varios momentos del Porfiriato, por ejemplo el
fusilamiento de nueve oficiales lerdistas en 1879 por órdenes del
gobernador de Veracruz quien a su vez recibió de Díaz la instrucción
de “Mátelos en caliente” para castigar la sublevación militar; la
represión de rebeliones en el Valle del Yaqui y en Tomóchic, o de las
huelgas de los trabajadores de las minas de Cananea, Sonora y los
obreros textiles de Río Blanco, Veracruz.
AUTORITARISMO
Como en los otros elementos del sistema político de Díaz, también el
trato político hacia una parte de la prensa se estructuró en función
de asegurar las reelecciones y de evitar rebeliones. Este fue el
propósito de la política de subsidios; se ejerció de una forma
centralizada desde la Secretaría de Gobernación, los gobernadores
recibían los subsidios para periódicos acordes con el gobierno de
Díaz.
AUTORITARISMO
Ya desde la primera reelección de Díaz fue notorio el apoyo que
recibió de periódicos oficialistas como La Libertad, La Reforma, La
Prensa. Algunos, al inicio apoyaron a Díaz pero después se volvieron
críticos, como El Ahuizote. Otros periódicos que también favorecieron
al gobierno de Díaz fueron los de las colonias extranjeras residentes
en nuestro país, que a la vez eran voceros de los inversionistas
extranjeros y les interesaba la continuidad del gobierno porfirista.
AUTORITARISMO
En la imagen aparece el aún general
Porfirio Díaz con el estandarte del plan de
Tuxtepec y su espada. Al fondo aparecen
entre las nubes, los miembros de su
gabinete. Al calce: "Post nubila faebus",
que significa "después de las nubes el
sol". El Ahuizote al inicio apoyó a Díaz, sin
imaginar que posteriormente comenzaría
a cortarles la libertad de expresión.
AUTORITARISMO
En los años de 1892 y 1893, como parte de la censura a las posiciones
antirreeleccionista de la prensa, en la capital son clausurados los
periódicos El Demócrata, El 93 y La Oposición. A partir de 1900
destaca el periódico Regeneración dirigido por los hermanos Flores
Magón. La persecución se intensifica, ejemplo de ello son las
aprehensiones de los redactores de El Hijo del Ahuizote y El Alacrán.
FIN DE LA PRESENTACIÓN
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PARA FINALIZAR CON TU ACTIVIDAD 3,
DEBERÁS RESOLVER ALGUNAS
ACTIVIDADES INDICADAS POR TU
DOCENTE DE LA MATERIA DE HISTORIA
DE MÉXICO II Y ENTREGARLAS EN CLASE.
DICHA ACTIVIDAD TE LA
PROPORCIONARA TU MAESTRO (A).
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