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AUTOESTIMA
INDICE DE CONTENIDOS
21. AUTOESTIMA 3
21.1. INTRODUCCIÓN 3
21.2. CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA 3
21.3. LA RELACION DE LA AUTOESTIMA Y LA CALIDAD DE VIDA 9
21.4. LAS 6 PRÁCTICAS DE LA AUTOESTIMA SEGÚN BRADEN 10
21.5. CLAVES PARA RECONOCER UNA BAJA AUTOESTIMA 12
21.6. CÓMO AUMENTAR LA AUTOESTIMA 13
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“Tu vida es importante. Respétala.
Lucha por alcanzar tus más altas posibilidades.”
Nathaniel Branden, Los seis pilares de la autoestima.
21. AUTOESTIMA
21.1. INTRODUCCIÓN
El significado primordial de la autoestima es la confianza en la eficacia de la propia mente, en la
capacidad de pensar, de tomar decisiones de vida y de búsqueda de la felicidad.
Nathaniel Branden, psicoterapeuta canadiense, da la siguiente definición de autoestima:
“La autoestima, plenamente consumada, es la experiencia fundamental de que podemos llevar una
vida significativa y cumplir sus exigencias. Más concretamente, podemos decir que la autoestima es
lo siguiente:
o La confianza en nuestra capacidad de pensar, en nuestra capacidad de enfrentarnos a
los desafíos básicos de la vida.
o La confianza en nuestro derecho a triunfar y a ser felices; el sentimiento de ser
respetables, de ser dignos, y de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y
carencias, a alcanzar nuestros principios morales y a gozar del fruto de nuestros
esfuerzos.”
21.2. CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA.
Desde el momento mismo en que somos concebidos, cuando el vínculo entre nuestros padres se
consuma y las células sexuales masculina y femenina se funden para originarnos, ya comienza la
carga de mensajes que recibimos, primero de manera energética y luego psicológica.
Debido a que los pensamientos y emociones son manifestaciones de energía y en el organismo se
presentan en forma de reacciones eléctricas y químicas, cada vez que una mujer embarazada piensa
o siente algo con respecto al niño en formación, su cerebro produce una serie de químicos que se
esparcen por todo su cuerpo y que la criatura recibe y graba en su naciente sistema nervioso, sin
tener la suficiente consciencia como para comprender o rechazar lo que recibe a través de un
lenguaje químico intraorgánico.
El hecho de que alguno de los progenitores, por ejemplo, asuma como un problema la llegada del
niño, es captado por éste emocionalmente, y su efecto formará parte del archivo inconsciente del
pequeño y tendrá repercusiones más adelante, cuando reaccione de diferentes formas y no logre
comprender las causas generadoras de sus conflictos. Igualmente, cuando ya se ha producido el
alumbramiento, todo estímulo externo influirá en el recién nacido y le irá creando una impresión
emocional que influirá sus comportamientos futuros. Los padres y otras figuras de autoridad, serán
piezas claves para el desarrollo de la Autoestima del niño, quien dependiendo de los mensajes
recibidos, reflejará como espejo lo que piensan de él y se asumirá como un ser apto, sano, atractivo,
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inteligente, valioso, capaz, digno, respetado, amado y apoyado o, por el contrario, como alguien
enfermo, feo, ignorante, desvalorizado, incapaz, indigno, irrespetado, odiado y abandonado. La forma
como nos tratan define la forma como nos trataremos, porque esa es la que consideraremos como la
más normal.
Con la llegada de la pubertad y la adolescencia, se da la bienvenida a la sexualidad y a la necesidad
del joven de encontrarse a sí mismo. Se inicia la llamada “brecha generacional” y el tránsito hacia
una mayor definición de la personalidad. Esta etapa es crucial ya que en ella surgen con fuerza la
competencia y el deseo de ser mejor que los demás. El joven experimenta una gran necesidad de
aprobación por parte de su grupo cercano y aprende a dirigirse hacia quienes lo aplauden y a huir de
quienes lo pitan. Desarrolla, con tal de ser querido, conductas muy específicas que se generalizarán
hacia la vida adulta.
El ingreso al mundo laboral complica el asunto de la formación y manifestación de la Autoestima, ya
que en ese contexto se nos mide por lo que hacemos y no por lo que somos. Si produces, te quedas
y si no te vas. Esa es la medida cuando de dinero se trata.
Finalmente en la pareja y el matrimonio se expresa mucho de lo aprendido en los años precedentes:
grabaciones, condicionamientos, tradiciones; lo que fue vertido en el molde durante muchos años y
que hemos llegado a creer que somos. En este tiempo, formamos parte de una sociedad uniformada
en la que muchos han renunciado a expresar su originalidad y tienen ideas fijas de las cosas, que
casi siempre siguen aunque no les funcionen. La inconsciencia y falta de comprensión de lo que
ocurre, induce a culpar, a resentir, a atacar, a agredir a los demás, a quienes se ve “como malos que
no nos comprenden”.
Para entonces, ya hemos construido una imagen de nosotros (autoimagen), puesto que habremos
aprendido una forma de funcionar, y llevamos como marca en la piel de vaca, el sello de lo que
creemos que podemos o no ser, hacer y tener.
Por tanto la autoestima consiste en valorar y reconocer lo que uno/a es y lo que puede llegar a ser.
Según Enrique Rojas, en ¿Quién eres?, la autoestima “se vive como un juicio positivo sobre uno
mismo, al haber conseguido un entramado personal coherente basado en los cuatro elementos
básicos del ser humano: físicos, psicológicos, sociales y culturales. En estas condiciones va
creciendo la propia satisfacción, así como la seguridad ante uno mismo y ante los demás.” De esta
definición, el psiquiatra granadino realiza un análisis al respecto que se simplifica en el siguiente
cuadro:
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Fuente: ROJAS, Enrique, 2001, ¿Quién eres?, Madrid: Ediciones Temas de Hoy
Según Marcela Lagarde “…Subjetivamente la autoestima se sostiene y se nutre de un conjunto de
capacidades que provienen de la individualización: la autovaloración, la autocrítica, la autoevaluación, la
disposición a la responsabilidad propia, la asunción de decisiones propias. Y todo ello conduce al
desarrollo de experiencias relacionales y subjetivas primordiales para las mujeres: a la vivencia de tener
límites personales, es decir, a la diferenciación en relación con los otros y a la posibilidad de la autonomía
entendida como definición y delimitación del yo.”
La autoestima verdadera, a diferencia de la ilusión de autoestima, se logra como parte de un aprendizaje
que integra los siguientes factores:
o La autocrítica: como un proceso que incluye el reconocimiento de los propios errores, el
aceptarlos, saber perdonarlos y, por fin, superarlos así como reconocer aquello que se hace
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bien, que genera satisfacción y sentido de utilidad, sea o no reconocido por los demás: es
suficiente con el propio reconocimiento.
o La responsabilidad: aceptar que la propia vida es consecuencia de las decisiones personales y
salir del rol de víctimas, del papel secundario y ser el/la protagonista de tu propia existencia. De
este modo, si el presente no te satisface es porque seguramente estás permitiendo, de algún
modo, por acción o por omisión, que así suceda.
Es una decisión personal trabajar para cambiarlo, reflexionar sobre cuáles son las probables
causas de tal insatisfacción y actuar en consecuencia, para, así, poder crear la situación de vida
que sea más acorde con las propias expectativas.
o El respeto hacia sí misma/o y hacia el propio valor como persona: Para ejercer la igualdad
primero hay que tener bien en claro la propia valía, que no se es menos que nadie. El valor al
tiempo dedicado a los demás es un derecho propio, como el valor a la recuperación de espacios
personales para la propia salud psíquica.
El respeto hacia sí mismo/a también debe partir del reconocimiento propio, del amor propio y del
derecho a ser felices, como cualquier otro ser humano.
o El límite de los propios actos y el de los actos de los demás: relacionado con el respeto está
la cuestión del principio que debe regir los actos y es el de no dañar al otro y el de no permitir
que el otro nos dañe. El principio de no iniciar una acción con la intención de dañar al otro, no
significa que sin quererlo o buscarlo se pueda efectivamente dañarlo. Si bien no haber tenido la
intención ni la voluntad de dañarlo conlleva la posibilidad de reparar ese daño más fácilmente
que si se hubiera causado a propósito. El principio de no dañar a otro lleva implícita la cuestión
de que también se tiene el derecho de evitar que otro nos cause algún daño, de reivindicar el
respeto como condición básica de toda relación.
o La autonomía: como la búsqueda de espacios para la autorrealización y la independencia, es
tan importante como los otros aspectos aquí reseñados y quizás se consigue luego de haber
transcurrido un buen camino de ese trayecto al que se denomina autoestima.
El camino hacia la autoestima es sinuoso, no es fácil partir de la desvalorización propia o ajena hacia la
meta que es la valorización propia, sobre todo cuando este camino se inicia en la madurez porque no
viene como equipaje de la infancia o de la adolescencia. Branden, al respecto señala:
“El nivel de nuestra autoestima no se consigue de una vez y para siempre en la infancia. Puede crecer
durante el proceso de maduración o se puede deteriorar. Hay gente cuya autoestima era más alta a los
diez años que a los sesenta, y viceversa. La autoestima puede aumentar y decrecer y aumentar otra vez
a lo largo de la vida.”
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Lagarde hace referencia a alcanzar en la adultez un punto de inflexión como consecuencia de una
elección de vida coherente:
“Cuando las mujeres logran resolver el conflicto interior por haber cambiado, entonces sus decisiones y
sus opciones, su capacidad de adaptarse a condiciones adversas o de avanzar y desarrollarse se
integran como nutriente de la autoestima en sentido estricto. Es decir, en estas condiciones aumenta la
autovaloración por lo logrado y por haber vencido la impotencia o la imposición de condiciones
inadmisibles. Emerge así una condición de autoestima, la potencia personal.”
Rojas entiende que la autoestima es parte de:
“Percibir correctamente la realidad, aceptarse a uno mismo, vivir con naturalidad, concentrarse en los
problemas y las dificultades, tener un espacio privado que nos de autonomía y mantener unas relaciones
interpersonales profundas previamente seleccionadas van dando forma, a la larga, a la plenitud personal.”
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21.3. LA RELACIÓN DE LA AUTOESTIMA Y LA CALIDAD DE VIDA
La autoestima crea un conjunto de expectativas acerca de lo que es posible y apropiado para cada uno/a.
Estas expectativas tienden a generar acciones que se convierten en realidades y tales realidades
confirman y refuerzan las creencias originales.
Branden sentencia que “La autoestima -alta o baja- tiende a generar las profecías que se cumplen por sí
mismas.” Sin duda, es la baja autoestima la que orienta una actitud y comportamientos de forma
contraria al propio bienestar y sabotea los momentos de felicidad y los logros que se pueden obtener en
la vida. La baja autoestima es causa generadora de disfuncionalidades, de la toma de decisiones o de
realizar elecciones perjudiciales.
La calidad de vida disminuye o no se consigue el bienestar deseado porque tener una autoestima baja se
convierte en el principal problema a superar. Desde luego, los pensamientos y la actitud no están
direccionados a buscar el beneficio propio ni el aprendizaje personal sino que está centrado en las
carencias, en el pasado que no es del propio agrado y en el futuro que no deparará nada mejor. El
presente deja de tener importancia y con él la oportunidad de ser felices.
Ante situaciones vitales de pérdida de un ser querido o momentos económicos desfavorables, sin duda, la
baja autoestima genera mayor resistencia a poder sobrellevar tales circunstancias porque la persona
tiende a identificarse con su malestar y se queda sólo con el aspecto negativo de la pérdida sin ver la
oportunidad de aprendizaje que toda situación dolorosa entraña. La persona con baja autoestima tiende a
sentirse víctima de la situación, se pregunta ¿por qué me pasa esto justo a mí? No significa que, ante un
hecho trágico, la persona no pueda derrumbarse y atravesar una dura crisis, sino que si la persona
cuenta con una alta autoestima tendrá seguramente más recursos para sobreponerse y dirigir
nuevamente su vida. Según Branden, una autoestima positiva es “como el sistema inmunitario de la
conciencia, que proporciona resistencia, fuerza y capacidad para la regeneración “
Aún cuando una persona con baja autoestima pueda tener logros en su vida, esa sensación de no ser
merecedor de lo bueno que le sucede hará que las metas que vaya alcanzando en su vida no lo
satisfagan, nada parece ser suficiente. En cambio, con autoestima sana, la búsqueda de la felicidad es la
que motiva la propia acción o la búsqueda de sentido. Se busca la expresión del SER.
¿Por qué es importante desarrollar la autoestima?
Una autoestima sana no es la solución a todos los problemas pero, no obstante, puede ser de gran ayuda
para resolverlos de la mejor forma posible. Branden lo expone del siguiente modo:
“La autoestima no es el sustituto del techo sobre nuestra cabeza o de la comida en el estómago de uno,
pero aumenta la probabilidad de poder encontrar la manera de satisfacer tales necesidades. La
autoestima no es el sustituto del conocimiento y de las habilidades que uno necesita para actuar con
efectividad en la vida, pero aumenta la probabilidad de que uno las pueda adquirir.”
Si la vida demanda la resolución de determinados problemas, por ejemplo la búsqueda de un nuevo
ingreso económico para la familia, un recurso que no se puede dejar de lado para conseguir el empleo
que hace falta es el de desarrollar la autoestima. De hecho, la confianza en sí misma/o y en la propia
valía sobreviene fundamental para lograr cualquier proyecto personal.
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21.4. LAS 6 PRÁCTICAS DE LA AUTOESTIMA SEGÚN BRADEN
Las fuentes interiores de la autoestima
Las fuentes interiores de la autoestima son el sentido propio de valía y la confianza en que se es
plenamente capaz de enfrentar los desafíos de la vida. Branden explica que una autoestima saludable se
sustenta en un doble pilar conformado por la eficacia personal y el respeto a una mismo/a, y si alguno de
ellos falta: la autoestima se deteriora. En sus palabras, define a estos pilares del siguiente modo:
“La eficacia personal significa confianza en el funcionamiento de mi mente, en mi capacidad para pensar
y entender, para aprender, elegir y tomar decisiones; confianza en mi capacidad para entender los
hechos de la realidad que entran en el ámbito de mis intereses y necesidades; en creer en mí mismo; en
la confianza en mí mismo. El respeto a uno mismo significa el reafirmarme en mi valía personal; es una
actitud positiva hacia el derecho de vivir y de ser feliz; el confort al reafirmar de forma apropiada mis
pensamientos, mis deseos y mis necesidades; el sentimiento de que la alegría y la satisfacción son
derechos innatos naturales.”
Algo en lo que coinciden todos los teóricos es en el hecho de que la autoestima es una experiencia
íntima, reside en el centro de cada ser. Debido a ello, una gran dificultad en el intento de incidir
positivamente en la autoestima de las personas es el hecho de que no se puede trabajar directamente
sobre ella. La autoestima es una consecuencia, un efecto de determinadas prácticas. Branden
identifica seis prácticas que tienen una importancia crucial para elevar la autoestima, según su propia
experiencia como psicoterapeuta.
1. La práctica de vivir conscientemente: Vivir de manera consciente significa estar
conectados con nuestros actos, nuestras motivaciones, valores y propósitos y
comportarnos de manera razonable. La acción debe ser adecuada a la consciencia. El
vivir conscientemente, es vivir siendo responsable hacia la realidad, preocuparme,
sobre todo, de distinguir los hechos en sí de las interpretaciones que hagamos sobre
los hechos o de las emociones que nos generen.
Otro aspecto importante es interesarnos en saber dónde estamos en relación con
nuestros proyectos de vida, si los estamos logrando o estamos fracasando. Estar
dispuesto a ver y corregir nuestros errores. Ser receptivo a los conocimientos nuevos y
estar dispuesto a reexaminar nuestras creencias. Perseverar en el intento de
comprender pese a las dificultades. Comprometernos con la vida como si se tratara de
un camino de superación y aprendizaje.
2. La práctica de la aceptación de si mismo/a: La aceptación de sí mismo conlleva la
idea de compasión, de ser amigo de mí mismo. Branden lo explica así: “Supongamos
que he hecho algo que lamento, o de lo cual estoy avergonzado y por lo cual me
reprocho. La aceptación de sí mismo no niega la realidad, no afirma que sea en
realidad correcto lo que está mal, sino que indaga el contexto en el que se llevó a cabo
una acción. Quiere comprender el porqué. Quiere conocer por qué algo que está mal o
es inadecuado se consideró deseable o adecuado o incluso necesario en su momento.”
3. La práctica de la responsabilidad de si mismo/a: Es asumir que uno/a es la artífice
de su propia vida, uno/a es responsable de la consecución de los propios deseos, de
las elecciones que hace, de las consecuencias de sus actos y de los comportamientos
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que asume frente a las demás personas, de la propia conducta, de la forma de
jerarquizar el tiempo del que dispone, de la felicidad personal, de aceptar o elegir los
valores según los cuales vivo.
4. La práctica de la autoafirmación: La autoafirmación significa respetar mis deseos,
necesidades y valores y buscar su forma de expresión adecuada en la realidad.
Significa la disposición a valerme por mí mismo/a, a ser quien soy abiertamente, a
tratarme con respeto en todas las relaciones humanas. Está relacionada con la
autenticidad. Es la capacidad de abrirse hueco entre los demás con firmeza y buenos
modos, de hablar claro, de aceptar y rechazar.
5. La práctica de vivir con propósito: Vivir con propósito es fijarse metas productivas en
consonancia con nuestras capacidades. Fijarse metas concretas y actuar para
conseguirlas. Para ello es necesario cultivar la autodisciplina, es decir la capacidad de
organizar nuestra conducta en el tiempo al servicio de tareas concretas y no
procrastinar. Hay que prestar atención al resultado de nuestros actos para averiguar si
nos conducen a donde queremos llegar. Y como dice Jaime Bacás “completar las
acciones que me acercan a mis objetivos equilibrando mi vida personal y profesional”.
6. La práctica de la integridad personal: Tiene que haber una coherencia entre nuestros
valores, nuestros ideales y la práctica de nuestro comportamiento. Nuestra conducta
debe reconducir a nuestros valores. Significa cumplir con nuestros compromisos, con
nuestra palabra y genera confianza en quienes nos conocen. Es el aspecto moral de la
autoestima del que no se puede prescindir.
Fuente: BRANDEN, Nathaniel, 1995, Los seis pilares de la autoestima, Ed: Paidós.
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21.5. CLAVES PARA RECONOCER UNA BAJA AUTOESTIMA
Principalmente, las personas con baja autoestima se consideran no aptas para enfrentar los desafíos de
la vida. Sienten la carencia, el “no puedo”, el “no soy capaz”.
Se consideran indicadores de una autoestima insuficiente cuando una persona carece del respeto a sí
misma, no repara en sus necesidades y deseos, y/o no confía en sí misma para ganarse la vida o hacer
frente a los desafíos de la vida. El indicador decisivo, según Branden, para saber si una persona tiene
una alta o baja autoestima reside en sus acciones: lo que determina el nivel de autoestima es lo
que la persona hace, en el contexto de sus conocimientos y sus valores, su nivel de coherencia
interna, que se refleja en el exterior.
Hay rasgos visibles de forma natural y directa que distinguen a una persona que tiene una autoestima
saludable sobre quien tiene una autoestima afectada y es, sobre todo, el placer que la misma persona
proyecta del hecho de estar vivo. Se ve en su mirada, se siente en la tranquilidad con la que se expresa y
habla de sus virtudes y defectos de forma honesta y directa. Es natural y espontánea. Demuestra interés
por la vida y está abierta a nuevas oportunidades.
Las personas con baja autoestima realizan una serie de interpretaciones de la realidad que son
sumamente perjudiciales y Enrique Rojas las describe del siguiente modo:
o Tendencia a la generalización: se toma la excepción por regla, empleándose términos
categóricos a la hora de valorar lo que les sucede del estilo: “a mí todo me sale mal o nunca
tengo suerte con… “
o Pensamiento dicotómico o absolutista: Rojas define este concepto como: “binomio extremo
de ideas absolutamente irreconciliables”.
o Filtrado negativo: se da cuando los pensamientos de la persona giran en torno a un
acontecimiento negativo sin prestarle atención a las situaciones positivas y favorables de su
vida, “hacerse la víctima”.
o Autoacusaciones: consiste en la tendencia de la persona a culpabilizarse por cuestiones en las
que no es clara su responsabilidad o directamente no tiene responsabilidad alguna.
o Personalización: se trata de interpretar cualquier queja o comentario como una alusión
personal.
o Reacción emocional y poco racional: el argumento que desencadena una emoción de signo
negativo es errático, ilógico y la persona tiende a extraer conclusiones que la perjudican.
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21.6. CÓMO AUMENTAR LA AUTOESTIMA
La buena noticia es que la manera de pensar puede modificarse y, así, podemos aumentar nuestra
autoestima. Se trata de ver las situaciones de un modo global con los aspectos positivos y negativos, y
concentrarse en lo positivo, escoger las palabras que empleamos, asumir nuestras responsabilidades
antes que echarnos la culpa a nosotros o a los demás, evitar sacar conclusiones apresuradas y
considerar las situaciones tan objetivamente como sea posible.
Cuando se ha comprendido cómo se construye la autoestima, cuando se ha tomado nota de lo que se
puede hacer para modificarla, hay que lanzarse y asumir la responsabilidad del cambio que se desea
efectuar. Evidentemente nuestros padres nuestros educadores, nuestros profesores nos han dado
elementos importantes positivos y negativos. Sin embargo como adultos, solo a nosotros nos
corresponde tomar la decisión y realizar las maniobras para el cambio, así que veamos algunos de los
ejemplos que Rossette Poletti y Barbara Dobbs nos ofrecen en su “Cuaderno de ejercicios para
aumentar la autoestima” de la editorial Terapias verdes.
Refuerza en ti la convicción de que tienes valor como persona
Con una visión positiva sobre ti, escribe a continuación 5 cualidades que te describan:
1.
2.
3.
4.
5.
¿Que cualidades positivas reconocen tus amigos en ti?
1.
2.
3.
4.
5.
De todas las cualidades que has nombrado cual contribuye más a tu autoestima
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Describe una situación o un momento de tu vida en la que te hayas sentido orgulloso/a de ti
mismo/a
¿Cuál es el mensaje más positivo que te han transmitido tus padres o quienes te han tenido
cerca?
Renuncia al perfeccionismo para ti y para los demás, diciéndote:
“Tengo derecho a hacer las cosas bien, ¡nadie me obliga a ser perfecto!”
Aprende a comunicarte de una manera clara y abierta con los demás
¿Cuántas personas hay a tu alrededor que te comprendan y en quien puedas confiar sin temor?
Escribe los nombres al comienzo de cada línea
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Reconoce los elementos más importantes de tu dialogo interno
Alguien te hace un cumplido y te da las gracias ¿Qué te dices?
Alguien te pide algo, tú no tienes muchas ganas de decir que sí, pero aun así aceptas ¿qué te
dices sobre ti mismo?
Te pruebas un nuevo vestido o chaqueta ¿Qué te dices?
¿Tu dialogo interno es positivo o negativo? ¿Cómo podrías modificarlo? (porque poder se
puede…)
Honra tus propios valores
Cuando estés relajado/a, piensa en un valor muy importante para ti, que intentas encarnar en tu
vida personal.
Visualiza ese valor con los ojos cerrados y concentrándote lo máximo posible
Visualízalo en tu interior.
Observa el modo en que intentas llevarlo a la práctica, piensa en una situación en la que lo
hayas vivido.
Siente el mismo bienestar que sentiste entonces.
Escucha las palabras que te dices cuando honras plenamente este valor
Toma conciencia de tu capacidad
Felicítate por poder hacerlo
Retoma tu respiración y abre los ojos
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Refuerza tu convicción de tener aptitudes que te permitan enfrentarte a la vida
o Afrontando los cambios en vez de rechazarlos
o Enfrentándote a los conflictos en vez de evitarlos, (si puedes hacer algo para
solucionarlos)
o Asumiendo riesgos calculados en vez de elegir únicamente la seguridad
o Renunciando a aplazar tus obligaciones y haciendo hoy lo que puedas hacer hoy
o Identificando tus fuerzas y tus recursos
Anota 10 fuerzas personales que reconozcas en ti
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
¿Qué afirmaciones positivas podrías escribir para que te animasen? Cortas, positivas, en
primera persona
¿Cuáles son tus principales recursos interiores o exteriores?
¿Qué es en lo que casi siempre tienes éxito? ¿Qué sabes hacer muy muy bien? No busques
grandes logros, puede ser desde hacer una tortilla, a organizar el maletero cuando sales de viaje
o…
Anota algunos éxitos de tu vida (de los que seas tú mismo/a el autor/a)
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