Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua
Facultad de Ciencias Médicas
Medicina IV año
Componente: detección oportuna de los cánceres más
frecuentes
Tema: CÁNCER COLORRECTAL
Elaborado por:
• Br. Rosa María Hernandez Sánchez
Martes 16 de Abril, 2024
“2024: 45/19 La patria, la revolución”
El cáncer colorrectal se origina cuando células sanas del revestimiento interno del
colon o del recto cambian y crecen sin control, y forman una masa denominada
tumor. Un tumor puede ser canceroso o benigno. Un tumor canceroso es maligno,
lo que significa que puede crecer y diseminarse a otras partes del cuerpo. Un tumor
benigno significa que el tumor puede crecer, pero no se diseminará. Estos cambios
generalmente tardan
años en desarrollarse.
Los cambios pueden ser
consecuencia de
factores genéticos y
ambientales. Sin
embargo, cuando una
persona tiene un
síndrome hereditario
poco frecuente
El intestino grueso
forma parte del tubo
gastrointestinal (GI) o
sistema digestivo del
cuerpo. El colon y el recto conforman el intestino grueso, que tiene un papel
importante en la formación de los excrementos. Los primeros 5 a 6 pies del
intestino grueso corresponden al colon, y las últimas 6 pulgadas, al recto, que
termina en el ano.
El colon y el recto tienen 5 secciones. El colon ascendente es la porción que se
extiende desde una bolsa denominada ciego hasta la porción del colon que está
cerca del hígado. El ciego es el comienzo del intestino grueso, en el cual se vacía el
intestino delgado; se encuentra a la derecha del abdomen. El colon transversal
cruza por la parte superior del abdomen. El colon descendente lleva los
excrementos hacia abajo, a la izquierda. Finalmente, el colon sigmoide, ubicado en
la parte final, conduce los excrementos unas pulgadas más abajo hacia el recto. El
cuerpo elimina los excrementos a través del ano.
El cáncer colorrectal a menudo comienza con pólipos, crecimientos no cancerosos
que se pueden desarrollar en la pared interna del colon y del recto, a medida que las
personas envejecen. Si no se los trata o extirpa, los pólipos se pueden convertir en
cáncer con riesgo de muerte. El cáncer colorrectal puede prevenirse mediante la
búsqueda y la extirpación de los pólipos precancerosos.
Existen diversas formas de pólipos. Los pólipos adenomatosos, o adenomas, son
crecimientos que se pueden convertir en cancerosos. Se pueden detectar con una
colonoscopia. Los
pólipos se detectan con
mayor facilidad
durante una
colonoscopia porque,
en general, son una
protuberancia en el
colon y forman un
montículo en la pared
del colon que el médico
puede hallar.
Alrededor del 10 % de
los pólipos del colon
son planos, y es difícil
detectarlos mediante una colonoscopia, a menos que se utilice un medio de
contraste para destacarlos. Estos pólipos planos tienen un alto riesgo de convertirse
en cancerosos, independientemente del tamaño. También pueden desarrollarse
pólipos hiperplásicos en el colon y el recto. No se los considera precancerosos.
El cáncer colorrectal puede originarse tanto en el colon como en el recto. El cáncer
que comienza en el colon se denomina cáncer de colon. El cáncer que comienza en
el recto se denomina cáncer de recto.
La mayoría de los cánceres de colon y de recto son un tipo de tumor denominado
adenocarcinoma, que es un cáncer de las células que recubren el tejido interno del
colon y el recto. Esta sección abarca específicamente el adenocarcinoma. Otros
tipos de cáncer que se desarrollan con mucha menos frecuencia, pero que pueden
comenzar en el colon o el recto, incluyen el tumor neuroendocrino del tracto
gastrointestinal
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El método diagnóstico más confiable para el cáncer colorrectal es la colonoscopia
con biopsia. La colonoscopia permite visualizar directamente el interior del colon y
recto, identificar lesiones precancerosas como pólipos y tomar muestras de tejido
para su análisis histopatológico. Es el estándar de oro para la detección temprana y
el diagnóstico definitivo del cáncer colorrectal, ya que puede identificar lesiones
malignas incluso en etapas iniciales.
Ante la sospecha de cáncer colorrectal, los marcadores tumorales más relevantes
para enviar son:
1. Antígeno carcinoembrionario (CEA): Aunque no es específico para el cáncer
colorrectal, el CEA es el marcador tumoral más utilizado y puede estar elevado en
pacientes con esta enfermedad. Se utiliza para la detección, el seguimiento del
tratamiento y la detección de recurrencias.
2. Antígeno carbohidrato 19-9 (CA 19-9): Si bien es más comúnmente asociado con
el cáncer de páncreas, el CA 19-9 también puede estar elevado en el cáncer
colorrectal, especialmente en casos avanzados. Se utiliza como un marcador
adicional en el seguimiento y la evaluación del pronóstico.
3. Antígeno carbohidrato 242 (CA 242): Este marcador tumoral puede estar
elevado en pacientes con cáncer colorrectal y se utiliza para la detección temprana
y el seguimiento del tratamiento.
La justificación de enviar estos marcadores tumorales radica en su capacidad para
ayudar en la detección temprana, el pronóstico y el seguimiento del tratamiento del
cáncer colorrectal. Aunque
ninguno de ellos es específico
del cáncer colorrectal, su
elevación puede indicar la
presencia de la enfermedad y
guiar la realización de pruebas
adicionales, como la
colonoscopia, para un
diagnóstico definitivo.
Además, el seguimiento de los
niveles de estos marcadores
durante el tratamiento puede
ayudar a evaluar la respuesta
al mismo y detectar
recurrencias de la enfermedad.