Los amigos extraterrestres en su fiesta de disfraces
Cuatro amigos inseparables (Lucas, Mario, Pedro y Juan) se conocían desde que eran
pequeños. Siempre andaban juntos, vivían cerca y jugaban todas las tardes. Estaban en la
misma aula del colegio.0
Un día en la clase el profesor de arte informó que se haría una fiesta de disfraces: sería la fiesta
del año. Habría mucha diversión y los niños estaban muy emocionados porque querían
participar. Lucas imaginaba personajes extraterrestres.
- ¿Vamos a la fiesta con trajes fantásticos?
- Podemos hacer unos trajes de robots. ¡Sería fascinante! - añadió.
- ¡Sí! ¡Sería maravilloso! Sólo necesitamos algunas cosas: cartón, papel aluminio y
tornillos –dijo Mario.
- ¡Yo seré un jedi! - respondió Pedro.
Comenzaron a confeccionar los trajes y Juan no sabía qué personaje extraterrestre escoger.
Tenía en su mente algunos pero no se decidía.
Por fin llegó el ansiado día y comenzaron a llegar los invitados. Lucas era un hermoso robot
plateado, Mario representaba un androide pequeño que se movía con rueditas, tenía una
espada láser en la mano. Pedro figuraba un jedi de ojos saltones, pelón y encorvado. Solo
faltaba Juan y nadie sabía de él.
Los participantes de la fiesta conversaban, hacían chistes. Tenían hermosos disfraces.
- ¿Dónde estará Juan? - preguntó Pedro.
- Yo lo estuve llamando y no me contestó –respondió Lucas.
- Es raro, porque él siempre contesta- dijo Mario.
El profesor de arte felicitó a los niños por los personajes que escogieron. De pronto apareció
en la fiesta una figura que nadie sabía quién era. Era un ET con cuello largo y ojos
pronunciados. Tenía una bicicleta y miraba a todos lados.
- ¿Quién será? –preguntaban.
- Lucas rápidamente reconoció a Juan. Corrió hacia la puerta y dijo:
- ¡Juan, tienes el disfraz más ocurrente de la fiesta!
Juan se sorprendió de que Lucas lo reconoció tan rápido y le dijo:
- Me disfracé de ET porque hablaste de personajes extraterrestres. Medité y quise
sorprenderlos.
- ¡Vamos a divertirnos!- respondió Mario.
Los cuatro amigos se tomaron de las manos y comenzaron a bailar, cantar además de exhibir
sus trajes que fueron los más exóticos de la fiesta.
.
Miguel, Lucas, Toño y Rubén
, competiciones deportivas, concursos, sorteos y mucha diversión.
Los chicos, muy emocionados, hablaron sobre las actividades en las que
querían participar. Miguel lo tenía claro:
- Somos los mejores imaginando personajes y jugando a extraterrestres.
¿Nos apuntamos al concurso de disfraces fantásticos?
- Podríamos hacer unos disfraces de robots. ¡Sería guay! - añadió Lucas
- ¡Sí! ¡Disfrazarnos de robots es perfecto! Sólo necesitamos papel de
plata, cartón y alguna cosilla más…Toño, ¿tú qué opinas? - preguntó
Rubén
Toño, que ya era capaz de imaginar los personajes, dijo:
- ¡Vamos a ponernos a hacerlos ya! ¡De aquí a la fiesta nos reuniremos
todos los días para hacer los mejores disfraces!
Era muy divertido imaginar esos personajes fantásticos y reunirse cada
día para hacerlos ellos mismos. Cada día avanzaban mucho y los
disfraces iban cobrando vida. Ya sólo quedaban tres días para la fiesta y
a cada minuto estaban más entusiasmados.
Como todas las mañanas, los cuatro amigos se encontraron en la puerta
del colegio. Pero aquel día Rubén no apareció y Miguel, Lucas y Toño no
sabían qué había pasado.
- ¡Qué raro! En cuanto salgamos del cole vamos corriendo a su casa
para ver qué le ha pasado - dijo Miguel.
Cuando llegaron a casa de Rubén, se enteraron de que estaba enfermo y
muy triste porque sólo faltaban dos días para la fiesta del año y no sabía
si podría ir.
Esa tarde, sus amigos se reunieron como era de costumbre. Quedaba
muy poco para la fiesta y tenían que terminar sus disfraces. Mientras
acababan sus robots, Toño preguntó a sus amigos:
- ¿ No sería buena idea terminar el disfraz de Rubén y así le damos una
sorpresa?
A todos les pareció genial, así que trabajaron toda la tarde hasta
terminar sus disfraces.
Rubén sólo pensaba en la fiesta y en ponerse bueno, pero ya sólo
quedaba un día y parecía que no mejoraba. Hasta que por fin llegó el día
que todos estaban esperando.
M iguel, Lucas y Toño
fueron corriendo a casa de Rubén con los disfraces deseando que
estuviera bien.. Pero el pobre Rubén seguía en la cama y no podía ir a la
fiesta. Todos se pusieron muy tristes al verlo.
- Chicos, ¡tenéis que ir a esa fiesta y pasarlo genial ! ¡Con los disfraces
estoy seguro de que vais a ganar el concurso! - les dijo Rubén tratando
de animarlos.
Todos sus amigos le hicieron caso, pero cuando estaban saliendo de su
casa, Lucas dijo:
- Chicos, la fiesta sin Rubén no va a ser lo mismo. Esto es un rollo...
- Eh, un momento...¿ Y si nos quedamos con Rubén y hacemos la fiesta
aquí? Seguro que se lo pasa bien y eso es mucho más importante que
ganar el concurso de disfraces…
Todos se pusieron contentísimos, así que fueron a pedir permiso a la
madre de Rubén. Al final, la mamá lo dejó salir de la cama un rato y
entre todos organizaron una mini fiesta en la habitación que fue mucho
mejor para ellos que la famosa fiesta del año.
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Análisis de sus valores
Este cuento explica lo importante que es la amistad. Nos demuestra que
los amigos son muy importantes porque siempre podemos contar con
ellos, especialmente cuando peor nos encontramos. También nos explica
que a veces los amigos hacen pequeños sacrificios - como hacen Toño,
Lucas y Miguel, que deciden no ir a la fiesta para estar con su amigo
Rubén -
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