LOS REGÍMENES TOTALITARIOS
Mtro. William Gabriel Osnayo Castillo
El totalitarismo es un tipo de régimen político autocrático. Este está
caracterizado por reprimir con gran fuerza las libertades civiles y los derechos
políticos. Además, en estos sistemas, el partido busca dominar todos los
aspectos de la sociedad. El régimen totalitario es considerado como el más
atroz, sanguinario y represivo de todos los regímenes modernos.
Al finalizar la Primera Guerra
Mundial, el fascismo logró imponerse
en Italia y dio origen a un régimen
autoritario y ultranacionalista. Pronto,
su ejemplo fue imitado por otras
dictaduras europeas.
LOS ORIGENES DEL FASCISMO ITALIANO
Tras la Primera Guerra Mundial, Italia vivía una severa
crisis. Por una parte, el nivel de vida de los italianos empeoró,
pues el país se había endeudado fuertemente para financiar la
guerra, deuda que produjo una creciente subida de los precios,
a lo que se sumó la desmovilización del ejército, lo cual
aumentó el desempleo. Con la crisis económica, la tensión social
aumentó. Algunos campesinos ocuparon las fincas de los
terratenientes y grupos de obreros tomaron algunas fábricas.
Las clases medias y altas empezaron a temer que se produjera
una revolución comunista en el país.
Los partidos políticos tradicionales no supieron hacer frente
a esta delicada situación, así que gran parte de la población
empezó a apoyar a partidos extremistas como al partido
Comunista, de izquierda, y el Fasci Italiani di
Combattimento, dirigido por Benito Mussolini, de derecha.
No obstante, Mussolini obtuvo pocos escaños en las elecciones
de 1919 y 1921. Por eso, decidió tomar el poder por la
fuerza. El medio utilizado fue una masiva concentración de
miembros de su partido en varias poblaciones del centro de
Italia, desde donde convergieron sobre Roma. La Marcha
sobre Roma (27 y 28 de octubre de 1922) consiguió su
objetivo, y el rey Víctor Manuel II ofreció la formación del
gobierno a Mussolini, quien obtuvo plenos poderes.
LA IDEOLOGÍA FASCISTA
El fascismo se configuró como una ideología antidemocrática, nacionalista y totalitaria,
que mostraba las siguientes características:
❑ Un nacionalismo combativo y expansionista que exigía un imperio colonial para Italia.
Para ello, llevó a cabo una política colonialista que condujo a la invasión de Etiopía
en 1935 y de Albania en 1939. Además, reclamó territorios europeos que consideraba
italianos (irredentismo italiano).
❑ El anticomunismo, pues afirmaba la desigualdad natural entre los seres humanos y la
necesidad del “orden”, por lo cual reprimía las ideas revolucionarias.
❑ El culto al militarismo y a la violencia, que eran parte integral del estilo de vida y la
forma en que los fascistas resolvían los problemas, incluso recurriendo a la guerra.
❑ Un sistema de gobierno totalitario y centralizado, en el que el Estado dominaba todos
los aspectos de la vida de las personas y de las instituciones mediante el control de la
educación y la información, así como a través de la represión de toda voz disidente y
opositora. Subordinaba la libertad individual al poder del Estado, personificado en un
todopoderoso líder o guía (Duce), que se sustentaba en un partido único.
❑ La intervención del Estado en la economía, ya que sustentaba la autosuficiencia o la
autarquía economica, aunque apoyaba la empresa privada.
LA INSTAURACIÓN DE LA
DICTADURA FASCISTA
Una vez en el poder, Mussolini y los fascistas
empezaron a arrinconar a los partidos opositores
utilizando diversas formas de presión, como
marchas callejeras, intimidaciones e incluso
asesinatos. Entre 1925 y 1928 se aprobó una
serie de decretos conocidos como leyes
fascistísimas, que transformaron el Estado
liberal en uno fascista: se cerró el Parlamento,
se disolvieron los partidos y sindicatos no
fascistas y se suprimieron las libertades
individuales. Para asegurar el control del
Estado.
Mussolini estableció una policía política y un tribunal
especial que se ocuparon de perseguir a los opositores del
régimen. Con la ilegalización de los partidos en 1928, salvo
el fascista, esta dictadura quedó establecida.
El Estado fascista también reguló el ocio y el tiempo libre
para ganarse el apoyo de la población. En el ámbito
ideológico, el régimen promovió la mitificación y el culto a la
figura del Duce a través de los libros escolares, las
organizaciones infantiles y juveniles paramilitares y las
grandes concentraciones de masas. Además, el fascismo
utilizó el arte, la arquitectura, la radio y la publicidad
para difundir sus ideales.
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