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Cambio o Permanencia

Este artículo explica el debate filosófico entre Heráclito y Parménides sobre el cambio y la permanencia. Heráclito creía que todo está en constante cambio debido a la lucha entre opuestos, mientras que Parménides pensaba que solo el ser puede existir y no el cambio o movimiento.

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Cambio o Permanencia

Este artículo explica el debate filosófico entre Heráclito y Parménides sobre el cambio y la permanencia. Heráclito creía que todo está en constante cambio debido a la lucha entre opuestos, mientras que Parménides pensaba que solo el ser puede existir y no el cambio o movimiento.

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¿Cambio o permanencia?

La
polémica de Heráclito y Parménides
Fact Checked
6 minutos
¿Conoces cuál es el debate entre Heráclito y Parménides? ¿Te
suena la frase «no entramos dos veces en el mismo río»? ¿Y qué
tal «lo que es no puede no ser»? Te explicamos la filosofía de estos
grandes presocráticos.
En la antigua Grecia emergieron dos filósofos que pusieron sobre la mesa una
disputa intelectual que llegó hasta nuestros días. Se trata del debate entre
Heráclito y Parménides, la contienda entre un eterno devenir y la inmutabilidad
de la realidad.

En este artículo, expondremos los argumentos de ambos pensadores


presocráticos. Heráclito proviene de una antigua ciudad de Éfeso: Jonia;
Parménides es oriundo de una ciudad de Elea, al sur de Italia. Conozcamos
sobre su polémica.

¿Cómo perciben el cambio Heráclito y


Parménides?
Heráclito es conocido como el filósofo que más insistió en el devenir de la
realidad. Para él, el movimiento es una totalidad ordenada. Sin embargo, el
mismo es producto de una dialéctica de los contrarios, tal como sostiene un
trabajo publicado por la Universidad de Zaragoza.
De esta manera, Heráclito propone que la lucha entre opuestos o contrarios son
modelos y agentes que provocan el cambio y, por tanto, el movimiento. Por
paradójico que suene, esto genera una armonía entre los elementos opuestos.
El filósofo los nombra como discordia, justicia y guerra, todos nombres que nos
dan cuenta de dicha conflictividad.
Entonces, el cambio se interpreta como una sucesión de equilibrios y
desequilibrios entre fuerzas opuestas. Es de tal manera que se crea una realidad
que fluye y se transforma de modo constante.
No entienden cómo lo divergente converge consigo mismo: armonía

de tensiones opuestas, como la del arco y la lira.

~ Heráclito ~

Conoce más La paradoja de la serpiente y el eterno retorno

Metáfora del río


Heráclito utiliza el ejemplo del río para ilustrar la fugacidad y el cambio
permanente de la realidad. Así, consideramos al río y sus aguas de maneras
distintas. El primero siempre es el mismo, pero sus aguas se encuentran en
constante cambio. En este sentido, es factible afirmar que no hay permanencia.
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Ahora podemos preguntamos ¿qué pasa si me sumerjo en el río? ¿Es o no es


el mismo? Para responder a esta cuestión hay que diferenciar entre el río
(como un todo), sus aguas y el bañista.

De esta manera, dado que sus aguas fluyen continuamente, los bañistas
perciben la diferencia de las aguas solo si son las mismas personas. Pero,
¿son en realidad las mismas? ¿No están también sujetas al cambio?

Para los que entran en los mismos ríos, aguas fluyen otras y otras.

~ Heráclito ~

El ser de Parménides
Es aquí donde el debate entre Heráclito y Parménides comienza, ya que tienen
puntos de vista distintos sobre el cambio y el movimiento. En su poema
filosófico Sobre la naturaleza, Parménides plantea el problema del cambio de las
cosas y la pregunta por el ser. Para ello, introduce como personaje a una diosa
que guía a aquellos que quieren conocer el ser.
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El ser para Parménides es lo que se capta a través de la razón. En cuanto a sus


características, el filósofo lo describe como algo total y único, en oposición a los
entes o cosas del mundo sensible.
Esta realidad en la que vivimos está sujeta al cambio, el movimiento y la
multiplicidad. Por lo tanto, no es posible que exista un conocimiento verdadero
sobre ella, como veremos a continuación.

Las vías del conocimiento de Parménides


Parménides plantea dos vías de conocimiento, una es la verdad y la otra es
la opinión. En relación con la verdad, sostiene que ella representa el camino del
ser y se aborda mediante el pensamiento. Por su parte, el camino de la opinión
es mera apariencia y se emprende por medio de la sensación.
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Parménides sostiene que el mundo sensible está habitado por contradicciones


lógicas. Esto significa que hay un continuo pasaje entre el ser y el no-ser,
gracias al perpetuo cambio que nos encontramos en la realidad. En otras
palabras, algo que es puede dejar de serlo, todo para convertirse en otra cosa.
De esto se trata el movimiento que Heráclito ilustraba con su metáfora del río.

Características del ser


La revista Anales del Seminario de Historia de la Filosofía enumera una serie de
características del ser, según Parménides. En primer lugar, el ser es infinito e
imperecedero. Quiere decir que el mismo no tiene origen y, por tanto, no es
creado.
Además, el ser es perfecto e intemporal, es un todo ya constituido sin comienzo
ni fin. En otras palabras, no hay nacimiento, desarrollo y muerte del mismo, de
ahí su perfección.
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Se suma como característica que el ser es continuo, homogéneo e inmóvil. Por eso,
el ser no admite cambios en su esencia.
¿Qué papel cumple el lógos o razón en el debate
entre Heráclito y Parménides?
¿Qué lugar ocupa la razón en este debate entre Heráclito y Parménides? En
este aspecto, Heráclito sostiene que la razón o lógos es aquella ley del universo
que rige y gobierna el movimiento y la transformación de las cosas.
De esta manera, el lógos es aquello que se encuentra oculto en la naturaleza o
realidad. Como tal, tiene la función de organizar el universo para que no sea un
todo caótico y desordenado, aparte de dictar el movimiento de las cosas.
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Por su lado, Parménides considera que la razón o lógos es el medio por el cual
captamos al ser, siendo el mismo un objeto inteligible. En consonancia con esto,
el camino del ser, es decir, el camino de la verdad, solo es seguido por la
razón.

De la misma forma, para la razón es impensable expresar el no-ser, ya que en


el momento en que estamos pensando, pensamos en algo. No existe tal cosa
como pensar en la nada, puesto que esto equivale a no-pensar.

Es posible concluir que para Heráclito la razón es la que gobierna y regula el


cambio. Mientras, Parménides considera que este lógos solo puede expresar el
ser y no al movimiento. Y como ya dijimos, no podemos extraer verdad alguna,
solo opiniones fundadas en la apariencia y las sensaciones.
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Te invitamos a leer Pathos, ethos y logos: la retórica de Aristóteles

¿Hay puntos de encuentro entre Heráclito y


Parménides?
Un artículo publicado por la revista de filosofía A Parte Rei , sostiene que existe
un punto problemático entre ambos filósofos. El mismo es la contraposición
entre los sentidos y la inteligencia o en relación con lo cambiante e inmutable. Sin
embargo, si seguimos la concepción de Nagarjuna sobre la intuición de la doble
verdad, obtenemos otra mirada.
De esta manera, adquirimos un punto de vista absoluto y otro relativo. Por un
lado, es innegable que vivimos en un mundo que está en continuo cambio,
basta con ver nuestro entorno para darnos cuenta de ello. Aun así, es posible
apelar a una visión unitaria del universo.
Esto nos lleva a considerar que puede haber un punto de encuentro entre ambas
concepciones, a través de la vía del medio. Esto significa que no deberíamos
oponer ni excluir ambas posturas, sino considerarlas como parte del todo.

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